Miércoles 21 de Noviembre 2018

MOABITAS Y OTRAS EXTRANJERIAS

Por: Dolores Aleixandre 01-10-2018

 

He estado animando un taller bíblico sobre el libro de Rut y a todos nos llamó la atención la insistente repetición de  “Rut la moabita¸  que hacía imposible no recordar el turbio episodio del incesto de las hijas de Lot con su padre que no voy a ponerme a contar aquí.  Moab fue hijo de aquella unión  y dejó para siempre  marcados a sus descendientes con una huella de indecencia y a las mujeres moabitas con fama de pérfidas y seductoras. Y claro los israelitas, que eran unos santos, pecaban una y otra vez por culpa de ellas. 

Llega Rut, con su etiqueta de mujer fatal colgando del cuello y, para sorpresa del lector/a  (“a ver qué nueva perversión nos trae ésta…”),  fulmina cualquier  prejuicio con su coraje, su fidelidad y su audacia y merece al final un colosal reconocimiento: es una “éshet jáyil”, una mujer valiosa, enérgica, comprometida y fiel. Se repite el mismo adjetivo del texto que antes se leía en las bodas: “Una mujer hacendosa (jáyil), ¿quién la encontrará? Es más preciosa que las perlas…” (Pr 30,10). No le va mal a Rut lo de “hacendosa”: al describir su trabajo como espigadora, había recogido en una sola jornada el equivalente al salario de medio mes. Pero más allá de ese apelativo  que incita a las mujeres a dedicarse recatadamente a las tareas del hogar,  una buena traducción  sería ésta: una mujer “de bandera”. Como si el narrador de la historia quisiera contestar a la pregunta: ¿”Quién la encontrará”? y respondiera: “.-Ya la hemos encontrado, está aquí, es esta chica moabita, no sigáis buscando”.

 

Continúan llegando a nuestras fronteras muchos nuevos moabitas/os y los recibimos con guantes y mascarillas,  incluso con escafandra  porque vete a saber lo que traerán.  Nos asedian los bárbaros: más fronteras, más filtros, más vallas, más CIES.

Dinos algo,  vieja Noemí, tú tan arriesgada y tan audaz,  que acogiste a Rut la moabita dejando atrás tus  recelos, prevenciones y miedos. Danos algo de aquella sabiduría tuya que te hizo  intuir que era  precisamente ella la que te traía el  futuro.

Comparte este artículo:

enviar email
Login de usuarios