Lunes 18 de Noviembre 2019

Cambiando de Orientación

Por: Jose Maria Marquez Vigil 17-06-2018

Hablando con el amigo de un religioso que conozco, me suelta de repente que ha decidido cambiar su orientación sexual. Debo ser un anticuado, pero no me imagino a este padre de familia con su bandera multicolor en Chueca entonando cánticos de los LGBT. Intento pensar en las posibles alternativas, y aparte del heterosexual de toda la vida, está por supuesto el homosexual, y también el transexual, el asexual, el bisexual, y supongo que haciendo combinaciones podría existir también el trisexual cuando incluye a otros grupos, e incluso el pentasexual que podría ser como una pizza de la casa o la ensaladilla rusa, cuando se mezclan todos los ingredientes...

De momento no parece éste un tema muy adecuado para una nueva "bitácora de peregrinos", pero la salida del armario de este tipo no era para convertirse en homo, bi o trans, sino que había decidido hacerse  "offsexual" a partir de ahora. ¿Y ésto cómo se come? Pues podría ser un modo simpático de denominar al voto de castidad de toda la vida, el que tienen algunos de nuestros compañeros de bitácora y las misioneras que conocemos (religiosos todos ellos), pero llevado a la vida de un laico en familia. ¿Y eso por qué? ¿Alguna promesa? ¿Se va a meter a monje? ¿O es solo durante los mundiales para estar más concentrado y evitar broncas?

Muy serio me explica que lleva la primera mitad de su vida bastante "obsexionado". Que no hace nada prohibido, pero el deseo no se lo quita a pesar de que ya luce canas... Me acuerdo de él al leer el Evangelio de este viernes: "El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Si tu ojo derecho es para ti una ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti". Pero él va más allá aún. Sus ganas de estar con su propia mujer le pueden, con la madre de sus hijos, y ello crea constantes conflictos (el típico enfrentamiento de las dos medias naranjas que nunca forman un puzle perfecto, una más acosadora y la otra en ocasiones más acosada...).

Yo asentía hablándole de la felicidad que he visto en tantas misioneras, casadas con Dios (un esposo que no se siente nunca acosado, por mucho que le deseen). Ellas practican esa "offsexualidad", intercambiando apetito carnal por deseo espiritual. Y es verdad que este segundo deseo se puede llegar a distanciar más del mundo del "quiero y no puedo", acercándose más a ese otro: "No es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita". Tiene su punto...

Este amigo offsexual le había dado muchas vueltas al tema. Al principio se encontraba entre dos vidas. Por un lado la de los ascetas, el ayuno, ese ramadán que está finalizando esta semana... Y por otro lado se sentía también como ese zorro al que le parecía que "las uvas están verdes".

Pero… ¿qué buscaba realmente? "La felicidad y el amor más puro, el del décimo mandamiento", me contesta. "El deseo carnal está muy relacionado con el ego". “Cuantos hombres poderosos acaban su vida con un infarto junto a una jovencita y una cajita de pastillitas azules... Claro que lo que importa es el tamaño, pero el tamaño del alma, del corazón... Si luchamos contra el ego siempre crecemos más y ganamos en felicidad”.

"¡Pero yo amo a las mujeres!", es la réplica que me sale... Hasta que recuerdo aquel Guru que, ante un chico que decía que amaba el pescado ("I love fish" en inglés), le contestaba: "¿Y por eso lo matas y te lo comes? ¡Tú no amas el pescado, te amas a ti mismo y por eso te engulles el pez!".

Es verdad que Dios creo la sexualidad y con ella el placer de estar juntas ambas medias naranjas. Pero ¿cuál era el objetivo? ¡Que nos reprodujéramos! Y cuando ya no buscamos la reproducción, ¿no deberíamos poder controlar ese deseo? En menudo jardín me estoy metiendo una vez más...

Lo cierto es que este amigo offsexual dice que ahora es mucho más feliz, que se ha quitado un peso de encima: un peso que se ha quitado él, y un peso que se ha quitado también su relación con su mujer. Ahora tienen muchos más encuentros, platónicos, tal vez bastante menos divertidos, pero mucho más puros, mucho más duraderos, sin que nadie tema tener un desencuentro en el tema más tabú, el que más acerca a la pareja, pero también el que más la aleja...

 

La verdad es que espiritualmente tiene su punto eso de ser "offsexual". Ahora me queda preguntar a su mujer, a ver que piensa ella...

Comparte este artículo:

enviar email
Login de usuarios