Domingo 17 de Noviembre 2019

El Bajísimo

Por: Alfonso Carcasona 02-04-2018

Hace un par de años  coincidí con un amigo de las Clarisas de Belorado –que ya lo es mío- . Me envió a los pocos días por correo un pdf que contenía el libro “El Bajísimo”, escrito por un desconocido en aquel entonces para mi, Christian Bobin. 

He de reconocer que la primera página no me  resultó nada atrayente, y el hecho de que estuviese mal fotocopiada (había que girar la pantalla del ordenador para leerlo), tampoco me invitó a proseguir la lectura. No soy amigo de leer pdf de libros.

Paseando con mis amigos en una de nuestras populares “clásicas sabatinas”, descubrí la librería Los editores, en la calle Gurtubay de Madrid. Se trata de un pequeño local regentado por unas empedernidas y encantadoras lectoras, que tenía el libro en el top ten de sus libros más recomendados (al estilo de los best sellers en el Corte Inglés). Me volví a encontrar con ese versículo del libro de Tobías (Tb 6,1), que abre el libro, y que no había entendido entonces. Por alguna razón  me recordó al pdf que había abandonado enseguida hacia tiempo. Sin embargo, el estar prologado por José Arregui, al que había conocido en Aránzazu, me empujó a comprarlo y darle una nueva oportunidad.  Está editado por  El Gallo de Oro, y soberbiamente traducido –en mi humilde opinión- por Alicia Martínez.

Agradezco enormemente a la Providencia que me pusiera delante de este libro, que he degustado varias veces, encontrando belleza distinta en cada una de sus lecturas. Bobin ha pasado ha ser uno de mis autores de referencia, no sólo por éste, mi favorito, sino por otros como Autobiografía con radiador, o Elogio de la nada.

 

En el Bajísimo se para el tiempo. Desde el mismo título de la obra, contrapuesto al Altísimo, con que habitualmente invocaba Francisco al Señor.  Él se consideró siempre el último, el más pequeño, el más bajo. Sin duda, de las muchas biografías que existen del santo, él se quedaría con este título. Dada su naturaleza trovadora y poética, no tengo la menor duda de que disfrutaría de la sencillez y belleza, belleza y sencillez, de su lectura.

Comparte este artículo:

enviar email
Login de usuarios