Lunes 18 de Noviembre 2019

CON LAS TRIPAS

Por: Santos Urias 06-11-2017

Las tripas. Las entrañas. Lo que ayuda a digerir. Las que nos hacen llevarnos las manos a la barriga. Las que se asocian con las emociones. Las que mueven gran parte de nuestras opciones y de nuestras locuras.

La cabeza. La que racionaliza. La que mide. La que mira con más objetividad. La que también sueña, dispone, propone, decide. La que observa y pondera con equilibrio y serenidad.

Una cuerda imaginaria une estas dos realidades de nuestra vida. Una cuerda que cuando esta afinada suena con armonía y belleza. Pero cuando está desafinada animaliza o provoca neurosis, paranoias y trastornos evidentes.

Vivimos en una sociedad donde las libertades son una carta de presentación asumida. Donde la convivencia en democracia y los derechos se han consolidado a lo largo de los años. Donde la capacidad de expresarse sobrepasa incluso a veces los límites del respeto y nadie sufre persecución más allá de la injuria o la amenaza. Pensar con las tripas es no reconocer esto. Es desafinar la cuerda hasta no ver la realidad y instalarse en un mundo paralelo. Y es verdad que muchas veces estamos en mundos paralelos. Se necesitan afinadores no flautistas de Hamelin o cantos de sirena que luego se escandalizan por chocar contra las rocas. Poner cuerda y cordura. Pinchar las burbujas mentirosas, excluyentes, insolidarias, disfrazadas de princesa pero con corazón de bruja. 

Sufro viendo a tantos y tan buenos amigos invadidos por la bilis. Palabras manoseadas, ultrajadas, manipuladas: paz, participación, libertad, derechos, democracia…

Mi pregunta es siempre más de estar por casa: ¿qué haría Jesús?

Intento seguir afinando y sacar un sonido armónico, limpio, bello, inclusivo y fraternal. En clave de Sol.

 

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