Viernes 22 de Noviembre 2019

Pero..., ¿dónde está la gracia?

Por: Jose Maria Marquez Vigil 25-09-2017

El Evangelio de este domingo era de esos que te quedas con cara de tonto buscando la cámara oculta… Así que unos llevan todo el día currando en la viña del señor y otros llegan justo al final, escaqueándose todo el día… Y luego el jefe viene con eso de que los últimos serán los primeros, ¡y despacha a todos con el mismo denario que había acordado con los primeros!

Y esto nos lo explican con que el amor de Dios es infinito, y que siempre estamos a tiempo y seremos bien recibidos en la Viña del Señor…

¡Guaauuuu! O sea que si nos corrompemos un poquito, o nos pillamos unos sobrecitos… ¡Los próximos 40 años viviendo en un yate por el Caribe rodeados de mulatas en bikini, bien bronceaditos todo el día, comiendo angulas y bogavante y bebiendo Moet Chandon! Y en el último minuto un “lo siento” en la extremaunción, ¡y nos llevamos el mismo denario! ¡Moola!

Ahhh… Que la lógica del señor no es la misma que la de los jornaleros, y el premio no está en el denario sino en el trabajo en sí mismo de sol a sol con el bochorno en la viña del señor… ¡Ufff! ¿Así que ahora nos van a decir que el premio de estudiar no es la nota en sí sino el aprendizaje, y qué el objetivo de hacer deporte y comer comida saludable no es ligarte luego a la rubia del bar enseñando tus musculitos sino estar sano en sí mismo?

Así podemos pasarnos la vida buscando la cámara oculta que nos graba día a día y tratando de encontrar la gracia, sin darnos cuenta que la gracia está en La Gracia en sí misma, en la Gracia de la fe, del amor, y en entender el servicio como los últimos que serán los primeros…

Escuchaba la Misa por televisión, conectado por internet desde Holanda donde no me es tan fácil encontrar una Iglesia motivadora en la que además pueda entender las lecturas sin que me suenen, con este bendito idioma holandés, a órdenes en un campo de concentración... Y la verdad es que me alegro porque, aunque me he perdido el calor de la gente, he podido tratar de entender el Evangelio, con mi pobre lógica de jornalero… Y me ha encantado también la Carta de San Pablo a los Filipenses en la que desea ir ya a los brazos del padre (“una ganancia el morir”), aunque entiende que aquí tiene mucho que hacer y debe aprovechar bien el tiempo.

Me ha parecido especialmente curiosa la sensación de escuchar la Misa de TVE desde el salón de casa, sentado en un cómodo sillón. Cada vez que había que ponerse de pie o arrodillarse, reconozco que me daba mucha más pereza, tan cómodo que estaba, que cuando me siento en uno de esos rígidos bancos de madera que frecuentan las iglesias… Tuve que armarme de fuerza de voluntad para escapar del sillón una y otra vez, y pensé que del mismo modo es mucho más difícil ir a la Viña del Señor cuando estás disfrutando de ese yate en el Caribe, de una vulgar piscinita o de cualquier comodidad por pequeña que sea, incluido el sillón y la calefacción de tu hogar… Y me resuenan nuevamente esas palabras del Maestro: “y el joven rico se marchó entristecido porque tenía muchos bienes”. ¡Qué difícil cuando San Pablo nos invita a llevar “una vida digna del Evangelio de Cristo”! Habrá que buscar la Gracia en el trabajo en la viña, y es probable que nos sea más fácil encontrarla si vamos ligeros de equipaje…

Ya, si nos lo creemos, pero… ¡Seguimos buscando un poco esa cámara oculta!

 

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