Viernes 22 de Noviembre 2019

NAVIDADES EN SUR SUDAN: VUELTA A CASA Y REGALITOS

Por: Jose Maria Marquez Vigil 08-12-2016

A excepción de la vecina Etiopía, donde lo que se celebra es el Bautismo de Jesús, tradicionalmente las celebraciones cristianas se centraban principalmente en la Semana Santa: la pasión, la cruz y la resurrección. Y así siguió celebrándose tan solo la Semana Santa hasta que hace unos 800 años San Francisco de Asís se acordara también de retratar la belleza e importancia del momento de la Natividad del Señor.

En verdad todo comienza con una vuelta a casa, la de José que vuelve con su familia a Belén... Y es de todos conocida la historia del pesebre, y la mula, los pastorcitos, los Magos de Oriente, etc. En nuestro caso no hay necesidad de censarnos ni pasaremos esta fría noche en ningún pesebre, pero la vuelta a casa que proclaman en los anuncios algunas marcas de turrón y café se ha convertido en una marca indispensable de la Navidad.

Los regalitos navideños pueden tener también su origen en aquellas ofrendas de los Reyes Magos, aunque probablemente fuera más fácil en su día venir a camello desde el lejano oriente con sus frascos de incienso y de mirra sin que se te rompieran, que atravesar las calles cerradas al tráfico por nuestra alcaldesa madrileña con cientos de miles de padres y madres enloquecidos buscando el regalo perfecto... (Por cierto que, si les contara yo a los habitantes de Sur Sudán con los que estoy ahora, que no han visto una carretera asfaltada en su vida, que tenemos una calle preciosa iluminada y asfaltada pero que la cerramos al tráfico y que no tiene nada que ver con una estrategia de defensa militar, os aseguro que no entenderían nada).

Aquí en Sur Sudán se respira mucho miedo por el conflicto bélico en el que se encuentra inmerso el país. Por supuesto que las Misioneras esperan con mucha ilusión la Navidad, que piensan celebrar con mucha alegría, pero su empatía con los vecinos refleja cierta tristeza en el semblante...

Para empezar, la vuelta a casa es aquí un gran problema, y no me refiero ya a los millones de desplazados y refugiados que por supuesto no pueden volver a casa... Estamos ya en temporada seca y el final de diciembre suele ser el momento en el que se secan por fin los pantanos provocados por las lluvias y las crecidas del Nilo, dejando vía libre para que los rebeldes puedan quemar los campos y atravesarlos con impunidad para acercarse a las poblaciones. La “vuelta a casa por Navidad” es por tanto algo muy diferente a un anuncio de turrón. Es muerte, violaciones, robos, llamas, destrucción, sufrimiento y desesperación para miles de familias... ¡Hay verdadero pánico con "la vuelta a casa"!

¿Y los regalitos? ¿Qué pueden tener de malo las compras navideñas? En toda guerra hay siempre dos bandos y aquí probablemente no está muy claro quiénes son los buenos y quiénes los malos... Los soldados del Gobierno, del SPLA, llevan varios meses sin cobrar y tendrán que hacer regalitos navideños...  En España contamos con el aguinaldo o con créditos al consumo, pero aquí en Sur Sudán la tarjeta no es black ni de ningún otro color... La llave que abre las puertas es una bota militar con ayuda de un AK-47... Todas las noches oímos disparos desde la Misión y sabemos que han entrado en alguna casa y es probable que alguien haya muerto... Pero la gente sigue teniendo mucho miedo a la Navidad porque saben que este procedimiento se va a multiplicar con los que se hayan quedado rezagados con “compras de última hora”...

Aquí no son los peces del río los que beben y beben y vuelven a beber, ni se presenta muy blanca de Navidad... Al final, aunque sea en diciembre, volvemos a las celebraciones anteriores a San Francisco: la Pasión y la Cruz que viven cada día estas pobres gentes, también en Navidad. A ver si el Año Nuevo les trae Paz y Prosperidad, pero no creo que tengan la posibilidad de comprar uvas de la suerte este año tampoco...

Todo mi cariño y mejores deseos navideños para estas familias, y en especial para las familias a las que el otro día los rebeldes les secuestraron a sus hijos para reclutarlos como niños soldado. Me descompuse al enterarme que los disparos que había escuchado mientras dormía plácidamente en la Misión y de los que estuvimos hablando durante el desayuno habían dejado el saldo de varios heridos, varias familias destrozadas, y tres nuevos niños soldado que acabarán viviendo también en primera persona esta “vuelta a casa” y estos “regalitos navideños”… ¡No soy capaz de imaginarme como se sentirán ellos y sus padres!

 

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