Lunes 18 de Noviembre 2019

Gentrificación

Por: Alfonso Carcasona 12-10-2015

Palabro anglosajón que significa

 -según Wikipedia- “proceso de transformación urbana en el que la población original de un sector o barrio deteriorado y paupérrimo es progresivamente desplazada por otra de un mayor nivel adquisitivo a la vez que se renueva”. 

He de reconocer que nunca lo había oído, ni me había planteado que mejorar barrios pudiese tener efectos negativos para sus vecinos.  

Es más, no me había planteado que el desarrollo a través de la innovación, el emprendimiento o la inversión pudiese provocar migraciones que perjudicasen a los más desfavorecidos. Siempre lo había visto desde el ángulo del resultado final, en el que la sociedad resultante vivía mucho mejor que la anterior.

Sin embargo, hay movimientos que rechazan el establecimiento de determinados negocios en barrios deprimidos. En concreto, aquellos que revaloricen la zona, en especial en lo relativo a la vivienda. A viviendas más caras, expulsión de los más pobres que ya no podrán mantener los arrendamientos. Es de suponer que no se cuenta con los propietarios de viviendas, que imagino verán con buenos ojos esta revalorización de las mismas.

¿Dónde poner el límite al desarrollo? ¿Deben ser los barrios pobres eternamente pobres? ¿Su única solución debe ser sanearlos a costa de los impuestos de todos?

Crear empresa es moralmente bueno. Sin ellas no es posible sustentar la sociedad.

Obviamente debemos procurar una vida digna para todos nuestros vecinos o hermanos. Debemos mejorar sus niveles de vida, empezando por el barrio en el que viven y por la vivienda que ocupan. Debemos enseñarles a aprovechar las oportunidades que los nuevos negocios generan, no a odiarles y autoexcluirse de los mismos. No tengo claro que el inmovilismo sea la solución. 

Y, last but not least, hay que tratar los problemas de aquellas personas que no puedan adaptarse a los tiempos, ya sea por edad, por enfermedad o por incapacidad. No expulsarles alegremente de sus viviendas. Seguro que los comerciantes que entran en los barrios tienen una sensibilidad especial para ello.

 

 

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