Domingo 17 de Noviembre 2019

CECILIA (II)

Por: Jose Maria Marquez Vigil 21-09-2015

En el Café de Rick,

 Sam empieza a tocarla de nuevo, Humphrey se altera por ello y la Bergman aparece en escena… Tenemos esta historia guardada en nuestra retina pero lo que nos chocaría un poco más es que en ese momento no cruzara la puerta Victor Laszlo, el tercero en discordia… Otra Laszlo, Petra, es la que aparece ahora en su lugar, una periodista húngara que pondrá la zancadilla a Bogart y pateará a Ingrid, cámara al hombro... A fin de cuentas, ¿no son también refugiados políticos? Huyen de una Europa en guerra y se instalan en Casablanca, en Africa, como ahora pero al contrario, aunque lo recordemos todo mucho más romántico…

La película acababa con aquella famosa frase: “Este puede ser el principio de una gran amistad…”. Pero en nuestra particular versión de Casablanca, rodada ahora en Budapest, más bien parece ser el principio de una gran enemistad entre los países europeos que una vez más demuestran su falta de cohesión y su imposibilidad de acuerdo entre países como UK y Dinamarca que están fuera, y otros como Hungría o Rumanía que en este asunto querrían salirse sin que ello perjudique a sus intereses en la UE.

La situación es verdaderamente muy complicada. ¿Les acogeríamos en nuestras casas? ¿Y en nuestro país? ¿Qué coste tendría realmente el que dejáramos de mirar para otro lado?

Otra imagen también guardada en nuestra retina es la de las cebras cruzando el Masai Mara en busca de mejores pastos. Se adentran en el río y a varias de ellas se las zampan los cocodrilos que las esperaban expectantes. Pero siguen todas cruzando ese río a pesar de los peligros… Tienen que buscar nuevos pastos en el Norte, en Kenya, porque en Tanzania no queda nada que comer.

No diferenciamos a las cebras que huyen de un león muy malo e injusto (a las que podríamos llamar “refugiadas políticas”) de aquellas que buscan mejores pastos (estas últimas serían las “refugiadas económicas”). Pero con los seres humanos si hacemos esa diferencia apiadándonos de unos y condenando a los otros…

¿Cómo solucionamos el problema de las cebras que buscan mejores pastos? Supongo que la solución estará en poner en marcha programas de desarrollo para irrigar y multiplicar dichos pastos. Lo del león malo malísimo va a ser bastante más difícil solucionarlo mediante programas de desarrollo, porque lo de la concienciación y fortalecimiento de la sociedad civil parece bastante difícil si pensamos en convencer al león malo malísimo para que deje de hacer daño a las cebras, o en enseñar a éstas judo u otras artes marciales para echar al león… El que tenga un rifle, que le pegue un tiro a ese despiadado león, como hizo el famoso cazador americano con Cecil…

EEUU se ha metido ya con varios “leones” y hasta ahora le ha salido siempre mal y muy caro. Ya no les queda energía ni dólares, a pesar de todos los que han impreso últimamente… Le toca el turno a la ONU y sus cascos azules, pero no parece que se den por aludidos.

Entre tanto, un buen amigo se ha ido a Hungría para colaborar con una pequeña ONG local. Proporcionan sacos de dormir y tiendas a los afectados, que son muchos, que tienen familia, que no son cebras a las que deban devorar los cocodrilos… Que tienen nombre y apellidos, y alguna probablemente se llamará Cecilia…

Eso si, si Cecilia es china y compra un piso o un equipo de futbol, recibe inmediatamente su pasaporte español con un gran lazo. Poderoso caballero

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