Viernes 22 de Noviembre 2019

Los cardenales pierden el pudor

Por: J. Lorenzo 06-09-2015

Cuando falta menos de un mes

 para la trascendente asamblea sinodal sobre la familia, se multiplican las tomas de postura a favor o en contra de una actitud más comprensiva con los divorciados vueltos a casar, tema ciertamente minoritario, sí, pero que va camino de convertirse en otra marca de la casa de este pontificado, empeñado en recuperar la misericordia y la mirada maternal. Francisco mide sus palabras y busca los momentos para extender el abrazo de la Iglesia sobre quienes han padecido ese u otros fracasos, como ahora sobre quienes han abortado. Nada nuevo, aunque algunos crean que el cielo se abrirá de un momento a otro para fulminar al argentino, a quien verían con agrado en una residencia en Buenos Aires.

Bergoglio no bendice, pero no condena ni destierra fuera de la casa a quienes están en esos supuestos. Sin embargo, en esa misma casa se remueven algunos cimientos. Cuando la comunión se ha utilizado como piedra angular o arrojadiza, según tocase, sorprende que una pequeña cohorte de cardenales busque enmendarle la plana a este Papa, cuando hasta ahora no pocos de los miembros de este colegio se entretenían alicatando hasta el techo de divinidad, infalibilidad y santidad la roca de Pedro. ¿Se imaginan levantando siquiera una dubitativa ceja ante Juan Pablo II? No vamos a recordar la anécdota que circula sobre la audiencia que le concedió al bueno de Bueno Monreal, pero da la sensación de que algunos cardenales han empezado a perder el pudor (esperemos que no el respeto, aunque de todo se oye por ahí) y –¡quién lo hubiese dicho!– acabarán deconstruyendo el papado jerárquico y humanizándolo al presentar abiertamente en los foros públicos sus posicionamientos contrarios. 

Ya sabíamos de libros escritos a cinco pares de manos purpúreas para apuntalar la “verdad” de la familia. Ahora aumenta a casi una docena, que lo harán en otra publicación de próxima aparición, y hasta dos de esos cardenales (de un total de tres ponentes) participarán en unas jornadas previas al Sínodo organizadas por el cardenal Cañizares en Valencia. Dicen quienes están en contacto con Francisco que estos gestos no le intimidan. Es más, él pidió un debate sincero. Pero también dicen que actuará con la libertad del Espíritu. Y eso sí será un best seller.


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