Sábado 16 de Diciembre 2017

Las nuevas blasfemias

Por: Alfonso Carcasona 12-03-2015

"Fulano es un borracho,

Fulano es un borracho… es un borracho, Fulano es un borraaaacho” (referido un ejemplar futbolista 2015)

Este cántico, entonado en cualquier estadio de fútbol merece la condena, el rechazo y la sanción por los distintos comités antiviolencia de nuestro país. Insultar a uno de los nuevos dioses, jugadores de fútbol o de cualquier deporte, al árbitro o desear que un equipo pierda la categoría están prohibidos y penados en nuestro ordenamiento. O sea, tenemos una sociedad extremadamente sensible a que toquen a estos dioses, nacidos del pan y circo necesario para mantener a nuestra sociedad adormecida. 

Sin embargo, pintar a Mahoma con cuerpo de perro, al papa en actitud pedófila, a Jesús cocinado en un horno o a Moisés en un chiste verde, debe ser considerado, por muchos, libertad de expresión. Algunos se hacen cruces de que nuestro código penal todavía considere blasfemia como delito (de difícil aplicación, ya que no es popular entre el vulgo que nos gobierna), y piden su inmediata derogación. Ya no se trata solo del más elemental mal gusto. Se trata de molestara millones de creyentes en nombre del libertinaje de expresión.

Este fin de semana hemos vuelto a asistir a la barbarie de un atentado contra un dibujante que publicó viñetas manifiestamente ofensivas contra el Islam. Deleznable reacción que debe ser corregida de inmediato. No hay religión que no ponga la vida como el principal valor a defender. No es simétrica la reacción de ambos ataques. No es defendible de ninguna manera atentar contra una vida humana. Hay que condenar y trabajar para evitar que se vuelva a repetir algo así.

 

Pero también sería interesante que como sociedad nos planteásemos de verdad el concepto de libertad de expresión.  Desde los eventos deportivos, hasta asuntos más importantes: los sagrados.

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