Domingo 17 de Noviembre 2019

El que esté libre de pecado

Por: Alfonso Carcasona 06-02-2015

Hemos vivido los últimos meses

un festival de lapidaciones públicas, muertes sociales y juicios sumarísimos. Todo a cuenta de regenerar nuestras maltrecha sociedad. De repente nos dimos cuenta de que había que realizar una completa catarsis, en nombre de una justicia que algunos se atribuían la exclusiva de dictar.

Ello ha llevado a múltiples macroprocesos judiciales, a innumerables portadas y titulares que a corto plazo han conseguido la efímera fama de comunicadores y posiblemente sustanciosos réditos económicos, vía influencia de páginas leídas en internet o incremento de ventas en papel. Todo vale para ganar más dinero y o poder, y más si se hace en apariencia de defensa del bien común. El daño que se cause se considera colateral, como en una batalla. Da igual acabar con  la vida de unos pocos que a lo peor son hasta inocentes, si con ello conseguimos nuestro objetivo. Y además, la sociedad en la que he influido posiblemente me premie con un Pulitzer, o bien me de los votos en las urnas que me permitan gobernar, ejercer el poder, convertirme en denostada casta.

No parece que esta tendencia vaya a cambiar. La presunción de inocencia, la inviolabilidad de mis comunicaciones, de mis datos bancarios, de la información de mis gastos personales o de lo que hago con mi vida privada han pasado a tener una importancia muy secundaria, marginal. O ninguna.

Ayer, sin embargo, leí el primer artículo en el que alguien se preocupaba de estos derechos fundamentales de segunda. Y lo hacia a cuenta de la noticia de que uno de esos adalides de la pureza también había recibido dinero público que parece no será capaz de justificar. De manera indirecta reflexionaba el autor si personajes como el denunciante denunciado y el resto de adalides de la limpieza no se habían pasado un poco, si no se habían profanado esos derechos que antes parecían inviolables.

Esperemos que solo sea el comienzo para que seamos capaces de verdad de construir una sociedad más justa.

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