Sábado 16 de Diciembre 2017

Jóvenes y vida pública por Blanca Carcasona

Por: Alfonso Carcasona 10-01-2015

Hoy en día ser político está peor visto que

 ser colocador de tazas en una tienda de souvenirs. Cada vez que alguien está discutiendo con otra persona en un bar, no hace falta más que agudizar el oído y nos daremos cuenta de que hablan de la subida del IVA, de la salida del euro o de la mala gestión de Rajoy. La política es un oficio en decadencia que necesita ser rescatado urgentemente por todos los que creemos en la humanidad. ¿Qué ha podido pasar para haber llegado a este punto? La desconfianza en nuestros representantes. Eso es, aquella seguridad que se gana con sudor y lágrimas y se pierde en un suspiro.

A finales de diciembre, los miembros de la generación del 97 recibieron una acreditación de su participación en el censo electoral  para las elecciones generales del 2015. En un año estarán votando algo en lo que sus mayores aborrecen, algo en lo que no creen porque desconocen. La mayoría votará en contra de un partido más que a favor para mantener la tradición española. Otros votarán para poder tomarse un selfie justo antes de introducir el sobre en la caja, ¡ya son mayores! Van a votar a un partido del que probablemente desconozcan su programa electoral y en el que seguramente no estén de acuerdo al 100%. Será porque tendrán solo 18 años, pero lo más triste es que señores y señoras de 40 o más se encontrarán en la misma situación. ¿Qué es lo que les diferencia a ellos de los adultos hechos y derechos? Que tienen mucho camino por recorrer, mucho mundo por conocer y todas las herramientas en sus manos para mejorar la situación.

 

Quizás las nuevas generaciones políticas sean capaces de sumar una buena política para España, más allá de lo que restan los políticos de ahora al criticar en vez de solucionar. El país necesita un aire nuevo, un carácter más parecido al de los modelos de referencia mundiales. Es el momento de sacar a la luz la verdadera preparación de la juventud y de enterrar bajo tierra los “relaxing cup of café con leche” de Ana Botella, ¡que se note la carga escolar que se le impone a los alumnos! ¡Los españoles SABEMOS hablar inglés, francés y si nos apuras mandarín! Y no solo en cuanto idiomas es necesario demostrar nuestra valía. Estamos en una era de creatividad y a eso no nos gana nadie, ¿y sino, quién hace los mejores anuncios de televisión? Pues esa creatividad se podría aprovechar en la política. El bipartidismo necesita una profunda reforma, o quizás una sustitución, quién sabe, eso lo dejaremos a manos de nuestros futuros pensadores. Lo que está claro es que si seguimos desprestigiando este oficio, solo llegarán a él iletrados, España saldrá del euro, la peseta volverá, se romperá el libre comercio con la Unión Europea y nos convertiremos en habitantes de un país tercermundista.

Blanca Carcasona

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