Viernes 22 de Noviembre 2019

NAVIDAD

Por: Jose Maria Marquez Vigil 23-12-2014

"¡Qué rollo!"

Otra vez navidad con tanta comida, compras, regalos…”

Así empezaba el otro día su homilía nuestro querido Juan Mari en esa misa que nos reúne mensualmente a varias familias en la calle Alenza…
“¿Qué es para vosotros la Navidad?, nos preguntó a continuación…”

Poniéndolo en meditación se me mezclan tantas ideas, tantos conceptos diferentes, tantos sentimientos contradictorios…

Aunque ya sé que no tiene nada que ver con su origen etimológico, disfruto al encontrar la palabra “Vida” y la palabra “Dad”, contenidas ambas en “Navidad”.

Pero fonéticamente me suena mucho más parecida a la palabra “Novedad”, y ahí es donde más chocan las palabras de Juan Mari: “Otra vez…”. Porque ya sabemos que Navidad es Nacimiento, pero el Nacimiento es algo nuevo, no una repetitiva estación del año con esa gran mochila a cuestas de ritos y tradiciones que la pueden llegar a ocultar bajo su peso, como aquellos enormes fardos de los que nos hablaba el Maestro en las Escrituras…
¿No nos gustaría a todos volver a nacer? ¿No nos gustaría que la Palabra naciera en ese inhóspito pesebre que es nuestro corazón, para ahí crecer y transformarnos? ¿Y vamos a conseguir todo eso con las comidas, las compras, los regalos…? Y si no estamos de acuerdo, ¿no querríamos volver a nacer “esta vez”, y cambiar la tradición de una vez por todas?

Celebramos el Nacimiento de Jesús y ese mensaje de Paz y Amor. Esta tradición la instauró hace ya 800 años el Santo de Asís, otro que tampoco pisaba a menudo los grandes almacenes ni restaurantes… ¿No es entonces contradictorio celebrarlo como lo celebramos?

Es como si una marca de “Manzanilla” decidiera darse a conocer en la Diada y tratara de imponer la tradición de beber sus vinos ese día en las Ramblas, todos vestidos de Flamenco y bailando Sevillanas… No creo que tuviera mucha aceptación popular, y aunque la tuviera, las autoridades se encargarían de acabar con ese tipo de iniciativa.

¿Porqué aceptamos entonces los que nos autodenominamos cristianos que ese Papa Noel vestido de rojo “Coca Cola” protagonice los festejos junto al cava y los turrones?

La crítica va para mi, que no he sido capaz de enfrentarme al establishment navideño, pero me encantaría encontrar una tabla salvadora a la que agarrarme en este naufragio, ¡y no la veo por ningún lado!

“Desde Eva hasta María”, fueron las siguientes palabras que escuché en Alenza, y que me hicieron volver a reflexionar en otro camino totalmente diferente…

Las tradiciones nos presentan también a esa Eva rubia de Botticelli, que nada tendría que ver con la Eva verdadera, probablemente mucho más próxima a la Mona Chita. Y tal vez sea también aquí donde estamos perdiendo la batalla… Al hablar de esas rubias parecidas a las Angeles de Victoria Secret saboreando manzanas con gran exquisitez frente a serpientes parecidas a la boa del libro de la selva, es probable que dejemos de conectar con las nuevas generaciones que, con más conocimiento histórico y rigor científico, rechazan a la costilla de Adán, y no encuentran tampoco “la salvación” en la Navidad que les hacemos vivir…

Por supuesto que les entiendo… Desde pequeño me he preguntado siempre todo, concienciado por un padre que ponía todo en duda. Recuerdo como mi padre nos relacionaba los partos de una virgen y su prima “la estéril”, y conectaba todo aquello con la extraña visita de unos Magos venidos de Oriente, y las enseñanzas que ambos frutos, San Juan y Jesús, trajeron al mundo varios años más tarde… Con mucho respeto, mi padre nos hacía plantearnos la presencia en esta escena de una posible inseminación artificial por parte de seres superiores, y como ello no cambiaba el mensaje ni su alcance.

Yo no sé cómo debemos hablar de Eva o de María a estas nuevas generaciones, pero si tengo claro el concepto que encierra esta transición, del homínido que se quiere independizar de la Naturaleza, del “Edén”, que decide ser “dios” y plantar su manzano para tratar de sobrevivir a la ley natural, y su evolución hacia el cristiano que rechaza ser Dios poniendo el énfasis en el amor al prójimo (y por supuesto a Dios como algo más grande que él…). Ese es el paso al que debe llevarnos la Navidad, y tal vez no lo consigamos con las comidas (¿las nuevas manzanas?), ni por supuesto las compras y regalos…

 

Despertándome de mis muchas conjeturas, Juan Mari concluía con esas palabras tan reconfortantes: “¡No estás solo!”. Ese es claramente el mensaje…

¡Feliz Navidad!

Comparte este artículo:

enviar email
Login de usuarios