Viernes 22 de Noviembre 2019

Pásalo

Por: Alfonso Carcasona 15-12-2014

Sorprende estos días la noticia de que dos partidos políticos

 se están peleando por la propiedad intelectual de un sms. Ya es curioso que se enzarcen en una cosa tan banal, por no llamarlo de otra manera, como es la redacción de una palabra y su envío telefónico. 

“Molestar vende” es el motto de un conocido publicista de hoy, seguido por una de las personas más importantes de en mi vida (si me permiten el excursus). Sin duda, tiene razón. Ese sms no solo molestó a un partido, a una buena parte de la sociedad española, que tuvo que asistir durante una jornada de reflexión anterior a unas elecciones generales a hechos vandálicos de los que nos hemos olvidado. “Pásalo” convocaba a escraches ante las sedes del PP, a manifestaciones y reuniones prohibidas por la ley electoral en el día de la jornada de reflexión. Uno de los objetivos de los terroristas el día anterior era el de desestabilizar nuestro sistema democrático, y a fuerza que lo consiguieron. El error de los dirigentes del momento en la comunicación no tuvo parangón, con la respuesta de la entonces oposición. A nadie le importó colaborar con el objetivo de los asesinos, en pro de sus intereses personales. No hubo grandeza de miras, lo que no sorprende, desafortunadamente.

Hoy, diez años más tarde, nuestros periódicos vuelven a insistir en el error. Y todo a cuenta de una riña estúpida que, de recordarse, podría ser una buena oportunidad para analizar si nos equivocamos entonces, aceptando aquel proceder. Pero no, diez años más tarde lo que nos sigue importando no es el fondo de aquel “pásalo”, sino sólo el efecto.

Lo que en cualquier sociedad debería ser reprobable, cuando menos moralmente, y no sé yo si jurídicamente, en la nuestra es objeto de sacar pecho y reclamar la autoría del mismo. Entonces y diez años después.

Que si fue Rubalcaba o Iglesias. Que si el Psoe o el hoy Podemos. En ninguno de los casos parece edificante enviar hordas de gente a las sedes de tu contrincante. Y menos en la jornada de reflexión de unas elecciones generales.

Pero hoy son portada de los periódicos y abren noticiarios. Y los partidarios de cada uno intentarán arrimar el ascua a su sardina, sin cuestionarse si el fondo esta o estuvo bien. Sin preguntarse cual hubiese sido su actitud o respuesta en el caso de que se lo hubiesen hecho a ellos. País…

 

 

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