Viernes 22 de Noviembre 2019

La tonta de Forbes

Por: Jose Maria Marquez Vigil 15-12-2014

Bueno, en realidad la llaman la lista...

Sale constantemente en los medios, y supongo que todo el mundo la ojea... ¿Con qué objetivo? Por supuesto que 8.000 millones de habitantes de este planeta estamos a años luz de estar o conocer a los que están, y no creo que entre en nuestros planes ni si quiera a medio o largo plazo…

¿Tal vez sea por envidia de los que aparecen allí? En nuestra Sociedad de Consumo en la que “tanto tienes, tanto vales…”, la lista de Forbes podría ser como la Liga del Macho Alfa en la que solo los que están más arriba están llamados a ser... ¿A “ser” qué?

Aunque nunca he pisado un Restaurante “estrellado” por la guía Michelín, imagino que en esa clasificación se tiene en cuenta la calidad del producto, la imaginación de la cocina, quizá aporte algo de valor la ubicación y el diseño del Restaurante y la atención del personal… Según tengo entendido (y hablo desde la más absoluta incultura gastronómica) probablemente se valorará un resultado, fruto de un compendio de “virtudes” gastronómicas, estéticas, etc. No tendría mucho sentido hacer una lista en la que aparezcan los 10 Restaurantes en los que pelan mejor las patatas, pero si el que ofrece una tortilla más apetitosa. Y en el caso de “la tonta de Forbes”, a mí me parece que se queda también a medias, ¿no? Tan solo refleja dónde se pelan mejor las patatas, pero… ¡faltan aún tantos ingredientes para una buena tortilla!

En el 95 tuve la enorme suerte de conocer a una Santa. Con simples ropajes, comiendo alimentos sencillos y poco elaborados, viviendo austeramente a pesar de la enorme fama que tenía y el dinero que podía mover, podías ver, palpar incluso, el brillo en la mirada de la Santa de Calcuta. La Madre Teresa ejemplarizaba una de esas frases que tantas veces hemos escuchado sin prestar gran atención: “No es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita”. ¿Lo hemos pensado alguna vez realmente en todas sus consecuencias? Parece obvio que si no necesitas disfrutar de grandes lujos, la caída será más suave… Pero… ¿Y si no necesitas ningún tipo de apego incluidos los amigos, la familia, la pareja…? No puedo dejar de recordar ahora dos citas… “Y el rico se marchó entristecido porque tenía muchos bienes”. Y esa otra que nos invita a dejar a “su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas, e incluso a sí mismo”.

Volviendo a la lista de Forbes, yo diría que nos muestra simplemente un medio, la riqueza, como si fuera el fin en sí mismo. ¿Para qué querríamos tener una fortuna? Para ser así ricos, poderosos, depender de nosotros mismos y regalar también esa independencia a nuestros descendientes, y a los descendientes de nuestros descendientes, y a los… Esto parece la imagen de un espejo frente a otro, que nunca se acaba… ¿Y puede este juego adjudicarnos directamente independencia, libertad y con todo ello felicidad? No creo que seamos inmensamente más libres cuanto más tengamos sino que, a partir de un importe relativamente discreto, a años luz de los “billions” con los que compiten los “Forbianos”, nuestros apegos pueden ya empezar a esclavizarnos, hacernos perder la libertad de decidir, de hacer, de vivir… El grado de insatisfacción que le puede producir a un “Forbiano” perder en Bolsa ese 10% de su riqueza que nunca iba a tener necesidad de usar en toda su vida, puede ser equivalente a la alegría o grado de satisfacción del niño que buscando en la Basura se encuentra con una garrafa de plástico prácticamente intacta…

La “tonta de Forbes” no va tanto de felicidad, ni probablemente contiene muchas sonrisas, ni es un canto al amor sino al ego… Pero ya nos decía San Juan de la Cruz: “Al atardecer de la vida, seremos examinados en el amor”. Eso es lo que realmente cuenta, y esa “la lista más lista” a la que debemos aspirar.

“Pobre Cristina” cantaba Sabina. Me despido tarareando algunas de sus estrofas, a ver si así se me queda algo…

“Era tan pobre 

Que no tenía más que dinero, 

Besos de sobre 

Herencia de su padre naviero. 

(…) 

Sólo yo sé que dice la pura verdad 

Cuando jura que toda su fortuna daría 

Por echarse un noviete aburrido y formal 

Por entrar de oficiala en una peluquería. 

(…) 

Corazón tierno, 

Los dueños del verano la miman, 

Pero el invierno 

No se lo saca nunca de encima, 

Con su cara de dólar 

Ha amortizado varios maridos, 

Pero siempre está sola 

Poniéndole una vela a cupido.

(…) 

Nadie le advierte 

Que al cielo no se va en limusina, 

Qué mala suerte 

Que no acepte la muerte propinas. 

(…) 

Vale más ser la hija de fulano de tal 

Que la niña mimada de los ojos de “Ari”. 

Pesa tanto la sombra de papá Superman, 

Míralo en esa foto organizando un safari.”

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