Viernes 22 de Noviembre 2019

EL POETA

Por: Santos Urias 27-11-2014

Mi amigo Rafa es poeta.

No se lleva la poesía. El que hace rimas es adicto. Algo viaja en su mirada. Ve cosas que otros no ven. Detrás de un pequeño gesto, de un objeto miserable o de un grandioso espectáculo, se asoma el verso. Y cuando se asoma, es como un gramo de locura que corre por tu sangre. Todo lo transforma, todo lo transciende. Una vida corriente, un tipo normal, un trabajo rutinario, pero un lenguaje nuevo, un brillo que ilumina.

El otro día subió a nuestro escenario. Su voz pegajosa fue humedeciendo el ambiente:

Vi esqueletos, iluminados y vanagloria.

Vi tanto,

Que me arranqué los ojos.

Ahora busco una Luz

Que hasta los ciegos puedan ver.

No hay ruta.

No existe ningún camino.

Sólo peregrinos ciegos,

Rodeados de una Luz eterna,

Que han aprendido a ignorar.

 

Todavía resuenan los ecos del poeta. El silencio, el estremecimiento, la locura. Podría escribir tantas cosas esta noche. Pero también necesito escuchar, cerrar los ojos, darme cuenta. Y hoy, subidos a los versos de Rafa, hemos viajado sin billete.

Divina poesía que viene a asaltar nuestros discursos y nuestras razones para vestirlas de payaso o de duende. Aun con rimas asonantes…

 

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