Domingo 27 de Mayo 2018

La caridad como vicio

Por: Alfonso Carcasona 26-04-2013

Sorprenden -o no- las declaraciones del líder de la oposición madrileña,

el socialista Tomás Gómez, tachando la medida del gobierno regional de Madrid de entrega de viviendas a desahuciados de “caridad”.

 Bien puede ser que los medios de comunicación, una vez más, de manera torticera, hayan sacado de contexto sus declaraciones y tono, achacándole que se haya referido nada menos que a la caridad como algo negativo. Pero me da la sensación que, por la trayectoria intelectual del individuo, y sin que sirva de precedente, no es imputable al mensajero la barbaridad de la interpretación de la frase.

Vamos a ver, sr. Gómez, que algo se haga por caridad siempre es bueno. Ojalá muchas más iniciativas, utópicamente todas, se hicieran por caridad (caridad es sinónimo de amor). Pero al sr. Gómez, caridad le debe sonar a religión, a rancio catolicismo, ese al que hay que atacar, con o sin sentido.

El problema de la vivienda es gravísimo. Nuestra constitución nos reconoce a todos los españoles el derecho a una y digna, al igual que al trabajo. Cuando desaparece el segundo, el derecho a la primera es un brindis al sol. No solo en cuanto a los desahucios por impago de hipoteca, sino por los de impago de alquiler. Por caridad deberíamos dotar un fondo de viviendas para que nadie durmiese en la calle. Si lo hiciésemos por amor sería mucho más indiscutible que si lo hacemos por solidaridad o por justicia social, términos en este caso no absolutos, ya que se les pueden contraponer siempre otros límites. Ojalá los gobiernos pudieran tomar las medidas por caridad, y estas fuesen aceptadas en los mismos términos por el pueblo. Por solidaridad o por justicia social pretendida, ya vemos que no se toman. Ojalá nos tomásemos la caridad como vicio, de esos que son imposibles de curar.

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