Domingo 27 de Mayo 2018

DESDE ABAJO

Por: Santos Urias 22-04-2013

De rodillas. Despojado. Sin títulos, ni honores.

 Desnudo. Con la mirada puesta en los pies que lava. ¿Pies jóvenes? ¿Pies adultos? ¿Pies femeninos? ¿Pies masculinos? ¿Pies ricos? ¿Pies pobres? ¿Pies de un color? ¿Pies de otro color? Pies humanos, cansados, dolientes, callosos o delicados. Pies sudorosos o pies perfumados. El que lava no elige los pies. Sólo sabe que lo que el maestro dijo: “¿Habéis visto lo que he hecho? También vosotros debéis lavaros los pies los unos a los otros”. Sólo se resiste el orgullo: “¿Señor lavarme tu los pies a mí?” Seguir decidiendo nosotros a quién debe lavar los pies el Señor. Seguir manteniendo nuestra mirada altanera. Un Maestro por los suelos es peligroso. Nos pone por los suelos a todos, limpiando lo que no nos gusta, a quién no nos gusta. Reduce nuestros planteamientos, nuestras normas, nuestros esquemas a papel mojado. Desde abajo se ve todo de otra manera. Despojado sólo quedan una manos que limpian, que acarician y unos labios que besan. ¿Por qué cuesta menos ponernos de rodillas delante del sagrario que delante de nuestros hermanos y hermanas? Sería bueno que nos lo preguntáramos, con sencillez, con sinceridad. ¿Qué nos implica más? ¿Qué nos transforma más? ¿Qué nos acerca más al Dios de Jesucristo? ¿Qué nos hace más creíbles? ¿Qué nos dijo el Señor? Dirán: Una cosa no quita la otra. Pero la otra tampoco quita la una. 

Cristianos de rodillas ante nuestro mundo. Servidores. Sin más aspiración que aliviar, que descansar, que ser bálsamo. Desde abajo, todo se entiende mejor desde abajo. 

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