Domingo 27 de Mayo 2018

Sonata para chelo

Por: Alfonso Carcasona 10-04-2013

Cada día asistimos a la degradación de nuestra sociedad.

No me refiero a la que denuncian los medios de comunicación, acerca de la corrupción, los desahucios o los escraches. Corrupción ha habido siempre, y mientras no cambie nuestra educación y valores, seguirá habiéndola, en mayor medida cuando haya abundancia, y más miserable, en términos cuantitativos y cualitativos, en épocas de crisis. Desahucios, lanzamientos, sea por impago de la hipoteca o del alquiler, los seguirá habiendo. 

Me refiero a la pobreza que nos rodea, sin que muchos de nosotros queramos verla. En todas las ciudades españolas empieza a ser difícil encontrar una esquina o un semáforo sin “inquilino” pidiendo. Españoles y extranjeros.

Desgraciadamente, en muchos casos se intuye fácilmente la existencia de mafias detrás de las personas, lo que lo hace todavía más doloroso. Eso puede servir de excusa, incluso en muchos casos justificada, para darles la espalda. Total, con mirar a otro lado, o ni siquiera, solo al frente negando con la cabeza, basta. Todos los días las mismas personas, en los mismos semáforos o esquinas. De alguna manera, se ha convertido en una profesión, dura donde las haya, con el único valor añadido para el sistema de acallar conciencias, en el mejor de los casos.

Me pregunto que haría Francisco, el que decidió en su día, antes de su conversión, no dejar a un pobre que le pidiese algo sin limosna. No me refiero al trato humano, a ese que como dice el papa de su mismo nombre exige no solo dar unas monedas, sino entregarlas como hermanos, con una caricia o apretón de manos, mirando a los ojos, interesándonos por quien pide. Me cuestiono, en voz alta, el cómo atender a esos hermanos que nos rodean, ¿cómo lo haría él?

Por no citar el Evangelio acerca del juicio final, en Mateo 25 31-46, “me visteis con hambre y me disteis de comer, me visteis desnudo y me vestisteis…” 

Cada persona tiene su historia, sus tristezas y sus alegrías. La foto que acompaña esta columna me ha hecho reflexionar sobre una realidad que cada día me preocupa más.

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