Sábado 16 de Diciembre 2017

ME QUEJABA DE QUE NO TENIA ZAPATOS...

Por: Jose Maria Marquez Vigil 17-12-2012

La sanidad pública y otros grandes hitos sociales

 corren el riesgo de desvanecerse, del mismo modo que los ahorros privados han desaparecido ya, y con ellos tantos trabajos, tantas sonrisas…

¡Es verdad que ya no se ven tantas sonrisas! Me lo decía mi compadre Manolo cuando el pasado miércoles fui a recogerle al aeropuerto, recién llegado de Africa. A Manolo le sorprendía ver las calles tristes y vacías. Pero supongo que al ver el brillo de sus ojos y la enorme sonrisa en su cara, también le mirarían como a un bicho raro los pocos madrileños que vimos por la calle camino de la Estación Sur. Nadie podría imaginar que Manolo llevaba 2 días sin dormir en una cama, viajando en autobús desde Uganda a Kenya, donde cogió el avión para volver a Ciudad Rodrigo y así pasar la Navidad con su madre. Manolo lleva 13 años viviendo en Africa sin más pertenencias que una pequeña mochila y un enorme corazón. Vive una vida enormemente austera, una vida nómada supervisando los muchos proyectos de Africa Directo en tantos países africanos que se recorre constantemente en autobuses nocturnos “para no perder el día”, haciendo el bien y haciéndolo muy bien.

Y como él, tantos otros voluntarios. Hace una semana vi a Edu, y esta semana veré a Mafalda, a Patricia, tal vez también a David… Todos vuelven a casa por Navidad, como el turrón. Y todos ellos llegan con esa sonrisa, esa alegría desbordante en estado puro que yo también tuve una vez aunque la vida en España me la va borrando poco a poco.

Sin ningún género de duda, la situación en España es cada día más difícil para muchas familias. Y si basamos nuestras esperanzas en los mismos que nos robaron las sonrisas, en los políticos, nos podemos ir olvidando de recuperarlas.

Pero… ¿Qué ven en Africa los voluntarios? ¿Suben ahí las pensiones? ¿Tienen una sanidad o una educación de calidad? Siempre que palpo la realidad africana recuerdo aquella frase que dice: “Me quejaba de que no tenía zapatos hasta que vi a alguien que no tenía pies”.

Me gustaría compartir con vosotros una de las muchas historias que nos ha traído Eduardo al volver de Kamwenge (Uganda). ¡Es mi regalo de Navidad para todos vosotros! Por favor, abrid el envoltorio y saborearlo con los cinco sentidos. La historia de Kato está ahí para hacernos reflexionar, para hacernos sentir, y si somos capaces de entenderla en su significado más profundo, también nos hará sonreír y olvidarnos por unos minutos de nuestra crisis.

Edu es Fisio y tras casi un año en Kamwenge donde hay un montón de proyectos en marcha (hemos construido un Hospital, una Escuela, y diferentes proyectos adicionales: comedor e internado para los discapacitados, un pozo de agua con energía solar que abastece al Hospital y la Escuela, etc.). En Kamwenge vivían más de 30 discapacitados en condiciones infrahumanas (yo los conocía hace más de 5 años, reptando literalmente por el barro). Ahora son casi 45 y la vida les ha cambiado totalmente. Kato es uno de estos chicos, y si pincháis este enlace podréis ver una presentación muy corta con cinco diapositivas y un video cortísimo al pinchar la última imagen. ¡No dejéis de conocer a Kato! Os aseguro que merece la pena.

 

http://dl.dropbox.com/u/5393906/1211_Uganda_Kamwenge_MUNONGA%20ABLES_Kato%20Justus.pptx

 

Celebramos ahora el Adviento, la preparación a la Navidad. Y si queremos realmente sentirla y celebrarla, no podemos dejar de pensar en el niño Dios que nace cada día en ese otro pesebre, esa choza de adobe y paja en Africa. Ahí vive también Kato Justus demostrándonos que cada día es Navidad. ¡Feliz Navidad!

 

(Y ahora unos minutos para la publicidad… Si queréis conocer también a alguno de estos voluntarios de Africa Directo, venid el próximo miércoles día 19 de diciembre a la fiesta que hemos organizado para “ayudar a los que ayudan”. Más info de este evento en: http://www.africadirecto.org/index.php?m=Eventos&op=ver&eid=204 )

 

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