Sábado 16 de Diciembre 2017

Normalidad

Por: Alfonso Carcasona 30-11-2012

¿Sois pareja?

Una pregunta ante la cual hace pocos años nos hubiésemos sentido muy incómodos, hoy simplemente nos deja un tanto perplejos. Hace años, cuando veíamos a dos amigos o a dos amigas por la calle, caminando juntos, o tomando un café, sin una especial predisposición afectiva, no se nos pasaba por la cabeza que pudiesen ser una pareja homosexual, o incluso un “matrimonio”, término políticamente incorrecto si se entrecomilla. Si veíamos, por contra, una pareja de distinto sexo en esas situaciones sí que podíamos pensar de que se tratase de una “pareja”, denle Uds. el significado que entiendan al entrecomillado.

 Como digo, no me molestó la pregunta, aunque me sorprendió. Tomábamos café el otro día con un sacerdote, quien nos contaba su admirable labor.  Nos presentamos normalmente y pudimos meter muy poca baza en el monólogo de nuestro interlocutor, ya que de eso se trataba, de aprender lo que hacía. Ningún gesto que pudiese dar a entender que éramos pareja, como tampoco lo hubiese sido si en lugar de un amigo hubiese sido una amiga. Quizá en ese caso, no se hubiese producido la pregunta.

Lo que me provocó la pregunta es la reflexión sobre el tipo de sociedad que estamos construyendo. Sin duda más tolerante, más abierta, y con ello, más fraterna. Pero creo que estamos exagerando en relación a este tema. Los medios de comunicación se han encargado de hacer de adoctrinadores, incluyendo en las series para niños y jóvenes parejas homosexuales, las más veces simpáticas. E imagino que dentro de esas parejas las habrá de todo tipo y condición, al igual que en el caso de las hetero.

Hace unos días, el Tribunal Constitucional avalaba la utilización del concepto “matrimonio” en las uniones homosexuales, equiparándolas a las heterosexuales. Se revisan con ello siglos de historia y magisterio. Si eso es preciso e imprescindible para que se les reconozcan los mismos derechos, civiles políticos y económicos, lo aplaudo. Si no lo es, podrían evitarse malos entendidos provocados por la semántica.

La familia, en su concepto tradicional, es la base de nuestra historia y de nuestra sociedad. No estoy seguro de que atentar contra este concepto, buscar promover otros tipos de familia en detrimento de la tradicional, sea inteligente. Y el que no queramos distinguir realidades naturales puede resultar peligroso.

 

 

 

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