Viernes 22 de Noviembre 2019

EN BICICLETA

Por: Santos Urias 23-11-2012

Espero a alguien en la puerta de la Parroquia.

Parece que se retrasa un poco. De pronto me tocan en el hombro. No es quien espero, pero Daniel montado en su bicicleta, me saluda con una sonrisa de oreja a oreja. Es, nunca mejor dicho, un amigo de la calle. Nos conocimos por medio de su novia y hemos ido ganando confianza y trato. Al principio me miraba con recelo, hay etiquetas que acompañan a los colectivos y que la mayoría de las veces cierran puertas y construyen muros de forma irracional e injustificada (que bien lo sabía el maestro que trataba a cada uno de forma personal, con la mirada en el corazón y dispuesto a la sorpresa). 

Viene de trabajar. Una terraza donde consume las horas, muchas horas y a deshoras. Su pasión es la música y la vida. Le comento de un amigo que ha pasado de vivir en la calle a comprarse un coche e incluso meterse en un piso: ¡en estos tiempos! Un ejemplo de resistencia. Cuanto más has pasado más capacidad para enfrentar las dificultades, para aceptar y para luchar. Menos espacio para el lamento y el victimismo. Daniel se confiesa: cuando el vino de Argentina sus amigos de aquí, argentinos también, le pusieron en la calle. Dos años estuvo deambulando, buscándose la vida, corriendo y recorriendo. Me comenta, Dos lecciones principales aprendí en ese tiempo: No hay que preocuparse de lo que no tiene solución, es perder fuerzas; y no hay que preocuparse de lo que tiene solución, lo que hay que hacer es ponerse manos a la obra con buen ánimo para solucionarlo. Todo depende de aquí. Me dijo mientras se señalaba el corazón. 

Me sonaban esas palabras: “tu fe te ha salvado”, nada es imposible para el que tiene verdadera fe”… 

A veces Jesús viene en bicicleta. 

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