Miércoles 21 de Noviembre 2018

Prefiero el Paraíso

Por: Jose Maria Marquez Vigil 06-05-2012

Acabo de reencontrar un artículo (que nunca me publicaron) escrito hace 10 años. Os copio un extracto:

Aunque muchos de nosotros hayamos visto en la pantalla aquellas maravillosas puestas de Sol de “Memorias de África”, con esa luz rosada del atardecer bañando los Baobabs en los que trinan felices los pájaros, no todo responde a esta imagen en el Nairobi actual situado a tan sólo unos kilómetros de esa vivienda de ensueño de Karen Blixen.

Vivimos aquí con nuestros dos bebés (de casi tres años el uno, y un año el otro), y mientras llevaba esta mañana al mayor al Colegio, se quedó muy impresionado mirando hacia las rotondas de la avenida principal de Nairobi, entre miles de coches con rótulos de las más importantes Agencias de Colaboración Internacional, con ocupantes muy bien vestidos hablando por sus teléfonos móviles…

Pero él no prestaba su atención a esta mascarada… Lo que realmente le impresionaba eran los niños de la calle, chicos de 6 a 14 años, que se recogían frente a un fuego improvisado en la rotonda (“Embellecida con el ajardinamiento financiado por tal Hotel”, tal y como dice el cartel bien visualizado en dicha rotonda…) estremecidos por el frío, mojados por la lluvia, con la mirada perdida mientras respiraban insistentemente el aire de la desesperanza que sale de esas botellas de agua mineral que tiramos los “Mzungu” (“Extranjeros” en Kiswahili) y que estos chicos rellenan de ese terrible pegamento que les “despega” de la crudísima realidad en la que viven inmersos…

Mi hijo me preguntaba, y yo me perdía en explicaciones sin sentido que aún le impresionaban más y le hacían repetir, mientras seguía mirando a estos chicos que ahora se alejaban entre la humareda de los automóviles, “¿Casa Cae?” (En la imaginación de un niño de dos años y medio, “se les tenía que haber caído la casa” porque si no, no se explica que alguien “quiera vivir en la calle”). ¿Y cómo podría yo hacerle entender que no se puede caer lo que nunca existió?

De vuelta al trabajo, pasando de nuevo por esa rotonda, me acordaba de ese cuento de “El Traje Nuevo del Emperador”… Del vanidoso Emperador que se mantenía en su puesto a base de maquillaje y disfraces, de superficiales vestimentas de lujo, y al que “un listillo” decidió hacerle creer que le estaba confeccionando el más elegante y atractivo traje, el mágico traje “invisible” que tan sólo se tornaba visible para los más inteligentes… Y cuando salió orgulloso a mostrar su traje, todos admiraban y comentaban lo distinguido del atuendo, hasta que un niño, más sencillo, ingenuo y sincero que el resto de los súbditos, se empezó a reír públicamente del Emperador que había salido a la calle… ¡en pelotas! Y la falta de vergüenza de este niño despertó a todos los súbditos, quiénes reconocieron públicamente, entre grandes carcajadas, el descubrimiento tal vez sospechado por todos pero hasta ahora denunciado por ninguno…

¿Cuántos de los móviles que sonaban en “los coches de la Cooperación Internacional” que un día más cruzaban esa rotonda transmitían mensajes de preocupación respecto a estos niños de la calle? Posiblemente ninguno… ¿Y cuántos hablaban de dietas de viajes, de cursos de formación, de “talleres de trabajo”, y de reuniones y más reuniones para evaluar las necesidades…? Posiblemente todos o casi todos…

Con el debido respeto, siempre he dicho que una gran parte de los "profesionales" de las grandes ONGs y de las N.U., no son tan "profesionales"... Porque son profesionales del marketing, de las presentaciones, de las reuniones, de los "workshops"... De tantas técnicas de “Management” que funcionan muy bien en la Empresa porque tienen en la Empresa dos grandes fuentes de evaluación: el accionista y el cliente, que no existen en la ayuda de las Agencias Estatales, grandes ONGs o N.U... Porque mientras en la Empresa es despedido el “Manager” improductivo, en el mundo de la Cooperación, el que dona el dinero o el beneficiario carecen absolutamente de control sobre estos “profesionales” que tanto aparentan, pero que en su gran mayoría no tienen ni idea de cómo ayudar a "los pobres", porque de hecho ni les conocen, ni muchas veces sienten nada por ellos... Los recursos que pagan sus sueldos, dietas, gasolina para sus vehículos, etc. son un porcentaje proporcional al importe del proyecto financiado, y… ¿va a preferir apoyar el proyecto sencillo, austero, viable y menos costoso que tiene un presupuesto de 10,000 dólares y del que reciben 1.500 dólares (15%), o el proyecto de 1,000,000 dólares del que recibirían 150,000? Probablemente va a ocurrir muy a menudo todo lo contrario de lo que los últimos donantes y los últimos beneficiarios hubieran preferido…

¿No estaría otra vez un niño denunciando un “nuevo traje del Emperador”?

Cuando hace ya 8 años hice mi viaje iniciático en este sobrecogedor pero maravilloso mundo del Sur, tuve la gran suerte de hacerlo de la mano de unas verdaderas “profesionales” de la Cooperación: como voluntario de las Misioneras de la Caridad, en Calcuta. Y su fundadora, la Madre Teresa, tenía muy claro desde el principio que en la verdadera Cooperación, ni el medio ni los objetivos estaban en las dietas ni en los grandes sueldos… “Lo hacemos por Jesús” decía ella, mientras recordaba el mensaje de Jesús: “Le dais de beber y de comer a Él cada vez que lo hacéis con uno de Sus hermanos menores…”.

Y ahora me río al intentarme imaginar a Jesús embutido en este “traje del Emperador”, de chaqueta y corbata repartiendo cheques a los discípulos para fomentar su capacidad organizativa… Y enseguida desaparece esa imagen, sustituida por la del Hermano Mayor, con su túnica y sus sandalias, dando ese ejemplo con su pobreza, su sencillez, su cercanía y su mensaje de amor… Por eso propongo un mayor acercamiento a las Comunidades, a las Parroquias, a las Misiones… Una capacitación que no se produzca en los salones del Hotel que financia el ajardinamiento de la rotonda… Una capacitación que se produzca más bien junto al Misionero que trabaja dentro de esa “rotonda” de la que hablábamos… ¡Una capacitación en la que predomine la “sandalia” frente “al traje nuevo del Emperador”!

Recuperé este artículo pensando en la Bitácora después de haber visto el otro día una película sobre San Felipe Neri. “Prefiero el Paraíso” se titula la película, que parece ser lo que dijo San Felipe al Papa cuando le nombró Cardenal y él renunció, prefiriendo quedarse con los niños de la calle.

No es una gran película, ni unos magníficos actores, pero la ocasión era perfecta para ir al cine con mi hijo mayor (un acto benéfico para recaudar fondos para una clínica en Etiopía), y os aseguro que salí renovado y confirmado… ¡Prefiero el Paraíso! ¡A ver si soy capaz de seguir las palabras de San Felipe Neri!

Comparte este artículo:

enviar email
Login de usuarios