Martes 12 de Noviembre 2019

Busquemos la coherencia

Por: Alfonso Carcasona 19-02-2012

Esto de ser administrador de este ilustre blog

me da la ventaja de poder disfrutar de los artículos publicados un nanosegundo antes que todos vosotros. Y en ese nanosegundo (que a veces duras unos días) meditar sobre ellos, y de vez en cuando encontrar el tema sobre el que reflexionar conjuntamente con todos los que tenéis la paciencia de leerme. 

Esta semana publica Pepe Lorenzo su columna acerca de cómo la crisis está llenando las Iglesias. Desgraciadamente, el hombre es así, nos acordamos de Santa Bárbara sólo cuando truena… Ojalá sepamos en la Iglesia aprovechar esta segunda oportunidad que se nos da de acoger a aquellos que, como señala el obispo Sebastián Taltavull, están cerca, pero en la época de los oropeles se habían alejado… Y acercar a aquellos que estaban más lejos, no solo con las palabras, sino con nuestro ejemplo y buenas obras.

Sin embargo, no estoy de acuerdo con el juicio que hace de la actividad de los bancos estos días. Criticamos el hecho de que nos hallemos en esta situación de crisis por su falta de tino, por su codicia en la concesión de operaciones que ahora se llaman hipotecas “basura”. Es decir, préstamos que se dieron y que hoy han resultado fallidos. Como el que firmó no los puede pagar y dio en garantía la casa que con ese dinero compraba, pues el banco se la ha adjudicado. Y como esto ha pasado en demasiados casos pues ahora no hay nadie capaz de comprarlos y los bancos se tienen  que quedar con ellos. Y como parece que ahora nadie está dispuesto a pagar por ellos el precio que se pagó entonces, pues nada, los bancos a provisionar (quitar) su valor en sus balances, y con ello generar pérdidas. En cualquier compañía que no sea un banco, si esas pérdidas no se pueden compensar con reservas, pues nada, a quebrar y ya está. Pero los bancos tienen nuestro dinero en forma de depósitos y claro, eso supondría la quiebra del sistema. Leo que a los clientes de Spanair que habían depositado su dinero para comprar sus billetes parece que no se lo van a devolver, sin embargo. Curioso, pero esto sería objeto de otra columna…

Aboga mi amigo Pepe porque los bancos den dinero a clientes no necesariamente solventes (entiendo que desde el punto de vista económico). Y yo me pregunto, si eso pasase, ¿no estaríamos replicando la situación previa a la tragedia de las hipotecas basura? Con el agravante de que, probablemente, para prestar ese dinero los bancos (o quien lo diese) pediría algún tipo de garantía. Los que tuviesen casa en propiedad la pondrían en garantía. ¿Y si no la pueden pagar? ¿Simplemente no se paga y ya está? Porque si se ejecuta la garantía…

Los bancos no prestan dinero porque, entre otras cosas, no lo tienen, fruto de su equivocada política de prestar a quien en el futuro igual no lo podía devolver. Y quizá sea un efecto bueno de esta crisis que nos obliga a cambiar completamente los valores. Igual la economía familiar y empresarial no debe estar tan endeudada. Igual no tenemos que firmar préstamos para viajes, o regalos, o coches. O casas que no nos podemos permitir, ni siquiera de alquiler. Igual tenemos que ser más austeros, pero de verdad. Igual, en la búsqueda del bien común, lo que tenemos que plantearnos de verdad es un cambio profundo en las reglas de nuestro selecto club. No sólo flexibilizarlas, sino cambiarlas completamente. O cambiarnos de club, si tenemos coraje. 

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