Martes 12 de Noviembre 2019

¡Viva la vorágine!

Por: Alfonso Carcasona 20-11-2011

Vivimos en un mundo en el que prima hacer cosas.

Hay que estar todo el tiempo haciendo, pensando. Hay que llenar los huecos con ruidos, la televisión, la radio en el coche. Sentarnos a hacer algo distinto a descansar, imprescindible para coger fuerzas para seguir haciendo cosas. Recuerdo a un amigo que hace años me criticaba a otro con una frase ingeniosa. “Se pasa el día montado en una bicicleta estática, dando pedales, cada vez más fuertes, pero sin darse cuenta de que no va a ninguna parte”. ¡Cuantos de nosotros estamos instalados en la bicicleta estática, y cómodamente justificamos nuestra existencia en dar muchos pedales, sin solución de continuidad! Somos muy eficaces, ya que no paramos ni un instante. Y miramos al de al lado, que está dando tantos pedales como yo, pero parece que ya desfallece algo. Seguro que llego antes que él.

De vez en cuando, al comenzar un nuevo año, un nuevo curso, nos detenemos un instante para preguntarnos qué hacer en el futuro. La respuesta suele ser la misma: seguir dando pedales, que a lo mejor en algún momento a la bicicleta estática le salen ruedas y me lleva a algún lugar. Pero las más de las veces la bicicleta sigue estática, si bien puede que alivie o endurezca las pedaladas.

Jesús nos pide nacer de nuevo, bajarnos de la bicicleta estática y dar pedales, o zancadas en una dirección. En el pasaje de Marta y María hace ver a la primera cómo un exceso de celo en la actividad puede hacerle perder la “parte mejor”. Nos da miedo ser María (No tengáis miedo). Marta es la que apura la vida, la que no pierde el tiempo. Y sin embargo, pierde la parte mejor. Jesús no nos llama a la a la inactividad, sino a disfrutar de la parte mejor. Como siempre, sorprendente el mensaje de Jesús, incluso en lo cotidiano.

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