Sábado 16 de Diciembre 2017

Criadas y señoras

Por: Alfonso Carcasona 15-05-2012

Magnífica llamada de atención a nuestras dormidas conciencias.

 Esta película recrea el Misisipi de hace 60 años, donde las imágenes de racismo nos repugnan. La sociedad de los blancos guapos, ricos y educados, que se consideraban cristianos. La película se centra en el servicio doméstico, y por ello son las señoras las que se llevan la crítica más ácida, siendo los señores unos peleles que simplemente dejan hacer. Imagino que la participación de una empresa de oriente medio en la producción algo tendrá que ver con esa gotita de machismo y que, sin embargo, rezuma incoherencia con los planteamientos que en la actualidad se viven en esa zona del mundo.  También se podrá decir que enterrar la cabeza cual avestruces es igualmente condenable. Pero no es de esto sobre lo que quiero reflexionar.

¿Que pasará dentro de cincuenta años si hacen una película honesta sobre nuestra educada, rica sociedad?  El retrato que imagino es el de unas comunidades cerradas, con gente guapa, con dinero –a pesar de la crisis en la que vivimos-, educada –capaz de justificar con argumentos sólidos cualquier injusticia-, tan egoístas como la de la película, tan cerradas en torno a su ombligo que espero repugnen la evolucionada sensibilidad de nuestros nietos .

Y es que seguimos sin fijarnos en los más desfavorecidos, que desgraciadamente son cada vez más. No hace falta viajar en el tiempo o en el espacio para observar la negligencia, los estúpidos escrúpulos que mantenemos hacia muchos de nuestros vecinos. En el mejor de los casos, nos contentamos con un sentimiento de compasión, de pena, que se nos pasa inmediatamente atendemos a nuestros quehaceres personales.

A diario Dios nos pone oportunidades para que produzcamos la película de nuestra vida, de nuestra sociedad, de manera que no tengamos que avergonzarnos cuando se proyecte en las pantallas de nuestro camino. Sólo se trata de fijarnos, de fijar nuestra vista en lo importante. En aplicar las consecuencias de los excesos, del pasado o de regiones más injustas, que hoy y aquí nos parecen execrables, a nuestro día a día. Con ello contribuiremos nuestro granito a crear un mundo más justo, menos vergonzante.

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EL ABISMO

Por: Santos Urias 14-05-2012

El otro día vino a charlar un buen amigo después de la misa.

Pasó a la sacristía y cerró la puerta. Antes de empezar a hablar sus ojos se llenaron de lágrimas y apenas podía articular sonidos con su voz. Me mantuve en silencio, sin intentar tapar con palabras lo que sin duda expresaban sus manos, su rostro, su piel… 

Poco a poco, se fue serenando y empezó por contarme lo que había sido una fuerte discusión familiar, no era la primera, pero esta había tenido unas dimensiones inusitadas y encima delante de sus hijos. De hecho estaba ahora en casa de sus padres y retomar el contacto con su esposa estaba siendo del todo imposible. 

Después me comentó que fruto de la desesperación se había metido en unos negocios para intentar resolver algunos problemas económicos inmediatos y que esto también le había salido mal. Más leña al fuego de su ánimo ya tocado y otro punto sensible a la hora de afrontar el tema familiar. 

Pero toda esta situación tan dura, tan dramática, sólo era el trampolín para el último salto. La verdadera desesperación, ese ardor en las tripas que le quemaba por dentro, era algo que hasta entonces no había sentido: “Le habló a Dios y no me contesta; no está, ha desaparecido. Le pregunto y no me responde. Es una sensación de vacío que jamás había experimentado”. Notaba el temblor de su voz y el temblor de alma. El miedo incontrolado, la atracción del abismo. Conversamos despacio, intentando poner nombre a tantos desalientos, buscando a ese Dios que cuando se esconde nos deja contando hasta cien y con los ojos tapados. 

Esta semana regresó por el despacho. Había vuelto a casa descubriendo en su hijo de once años el mejor mediador familiar que nunca hubiera pensado. Las perspectivas del trabajo estaban también más serenas, o tal vez él más tranquilo. Pero sus verdes ojos brillaban otra vez. La lectura de Job, como un bálsamo lo había acompañado en su recuperación, y con un abrazo sin muchas palabras sellamos la expulsión de este demonio y respiramos espíritu… que pentecostés ya está aquí, a la vuelta 

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A cuestas con la identidad

Por: Juan María Laboa 12-05-2012

En muchas ciudades europeas el primer símbolo ciudadano es una iglesia

y muchas catedrales constituyen puntos de referencia histórico, cívico y urbano. Los campanarios se elevan con su correspondiente nido en pueblos, aldeas y ciudades. No cabe ninguna duda de que la civilización europea se ha forjado a partir de un alma cristiana.

En febrero y marzo, doce ciudades europeas, entre ellas Barcelona, celebraron la misión Metrópolis, con el fin de mantener la presencia de Dios en la historia humana, fijando los ojos en el Evangelio de Jesús con renovada atención. El núcleo consistía en invitar a leer el Evangelio de Marcos, el primero de los textos cristianos que explican la vida de Jesús, bajo el leitmotiv de la pregunta por su identidad. Es decir, preguntarse por su identidad y comprobar o preguntarse si la propia identidad consiste en la persona de Jesús.

La semana que viene se celebrará, también, en Barcelona, la fórmula del “Atrio de los Gentiles” en versión de Benedicto XVI y del cardenal Ravasi. Se trata de un diálogo inteligente entre razón y fe, arte y espiritualidad, modernidad y religiosidad. Hay mucha gente que vive una cierta frustración o, al menos, una cierta curiosidad al no saber integrar inquietudes y búsquedas espirituales con la fe confiada en Cristo. Nos encontramos rodeados de arte, música, pensamiento, arquitectura, historia que consideramos nuestras y que se relacionan directamente con el cristianismo. ¿Cómo conseguir que las dos almas de nuestra identidad se conjuguen y armonicen?

A menudo vivimos esa esquizofrenia sin saberlo o, al menos, sin plantearlo. En Barcelona intentarán crear puentes y dialogar con seriedad. Leer serenamente el Evangelio en el Palau de la Música mientras una orquesta interpreta a Bach, concentrarse en la iluminada nave central de la Sagrada Familia, dialogar en el salón de Actos de la universidad Raimundo Lull, son algunos de los actos que congregaran a gente interesante y, sobre todo, interesada. Vale la pena cuanto se intente afectiva e inteligentemente con el fin de aclarar la propia identidad.

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NACIONALIZANDO

Por: Jose Maria Marquez Vigil 12-05-2012

leo en el evangelio de ayer, "que os améis los unos a los otros como yo os he amado"

 (…) “os llamo amigos porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer”. (…) “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos”.

¡Pues al pie de la letra! ¡Ahora lo entiendo! Siguiendo los pasos de argentinos y bolivianos, el estado español se queda ahora con ese osito verde tan mono para proteger los intereses de los que invirtieron ahí sus ahorros. ¡Eso es empatía y amor a los demás! Y con esa misma estrategia, estoy convencido que decidirán “nacionalizar a los sin papeles”. ¿O no? Siguiendo el mismo razonamiento, hay que proteger los intereses de los que invirtieron su tiempo, su juventud, los ahorros de su familia, su vida entera, para venir a trabajar a “nuestro país” (otra institución mal gestionada y fallida, como Bankia).

Pero algo me dice que cuando vea esta mañana a mi amigo Seydou en la boca del metro, no le voy a poder dar esta buena noticia. Porque sus inversiones no importan a nadie, y nadie le protegerá a él ni a su salud…

David es un voluntario de Africa Directo que ha conocido muy de cerca la vida de una niña africana en España. Mejor os dejo con su carta:

 

Tengo una hermana que es una inmigrante ilegal. Es la hija ilegal de mis padres, la ilegal nieta de mi abuela. Cada mañana, cuando va al colegio, es la compañera ilegal de sus compañeros y, por las tardes, en las clases de inglés, es una niña ilegal en actividad extraescolar. Mi hermana es extrailegal.

 

Mi hermana se quemó medio cuerpo en el culo del mundo y era legal que se quedara allí, huérfana y medio muerta, desde que tenía 3 años. Hubo la posibilidad de que fuera legal toda su vida, con un legal brazo muerto (el izquierdo, que no podía mover), con una piel abrasada legal y con un único plato de arroz para todo el día legal. Pero quisimos que fuera ilegal y viniera a España, que su brazo pasara de ser legal a ilegal, y que su piel legalizada por el fuego al que se cayó se ilegalizara gracias a un hospital de España.

 

Mi hermana ha sido tratada los últimos 6 años en un hospital de Madrid, y aún necesitaría tratamiento o revisiones por 8 ó 10 años más. Ahora en mi país quieren impedir que los ilegales vayan al médico.

 

Pero nosotros seguiremos comprándonos un móvil nuevo cada x meses, echando comida a la basura (“mejor que sobre a no que falte” se dice siempre, aunque después haya que tirarlo), yendo en coche al bar de la esquina y celebrando con derroche que ganamos la Liga o la Eurocopa.

 

Y los que necesiten algo para vivir…. pues que hubieran nacido aquí! ¿Para qué nacen en los sitios que nosotros sólo usamos para ir de vacaciones exóticas? Esos sitios donde nos cosen las zapatillas de marca por las que pagamos un ojo. Esos sitios de donde sacamos el coltán, el petróleo o las gambas, cosas que no consideramos inmigrantes ilegales.

 

También mi país hace 50 ó 60 años exportaba gente por el mundo, y ahora la mitad de los jóvenes se está yendo. Pero nosotros, mientras impedimos que los ilegales se curen, nos seguiremos curando con medicinas que no hemos inventado, porque nosotros no hemos descubierto nunca casi nada. Para eso ya había un investigador escocés o suizo.

 

Tenemos todo el tiempo y la tranquilidad del mundo para “compartir” un montón de cosas (la mayoría, tonterías) por Facebook o email todos los días. Pero no para compartir un poco de nuestra salud.

 

No sé qué hacer. Igual me caigo a una hoguera esta tarde y me quemo medio cuerpo. De esa forma haré que me traten en el hospital (faltaría más, yo soy legal). De esa forma podría, si mi hermana no puede recibir desde ahora su tratamiento, darle la mitad del mío, y así por lo menos seguiríamos los dos medio curados, porque está visto que con noticias como ésta en países como el mío nunca vamos a estar curados del todo.

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Una Iglesia amodorrada

Por: J. Lorenzo 12-05-2012

El Servicio Jesuita de los Refugiados, en un desesperado comunicado

 emitido desde la República Democrática del Congo, advierte sobre la dramática situación de 20.000 desplazados en la zona de Kivu, fruto del hostigamiento de grupos rebeldes que, en realidad, son una pandilla de salvajes rendidos al interés de multinacionales extranjeras en las riquezas naturales de la zona. La noticia sería un doloroso latigazo si, primero, la convirtiésemos en noticia y, después, lograse traspasar nuestra embrutecida conciencia, encerada con la gruesa capa de miedo que llevamos segregando desde que empezó esta Gran Recesión, con dosis redoblada cada viernes tras los consejos de ministros, que ya no aconsejan, solo imponen. Violaciones, mutilaciones, barbarie… Nada nuevo en esos vomitorios del planeta que resista la actualización del viejo mantra del sálvase quien pueda, penúltima aportación del neoliberalismo más desvergonzado, ahora en el campo de las ciencias sociales. ¿Alguien cree que es posible encontrar hoy una noticia como esta abriendo los informativos? ¡Por favor…! Lo único que puede lograr eso viniendo de aquel continente es una maltrecha cadera real. Ya ni siquiera hay una verdadera comunidad internacional que se crea tal y que pueda al menos sonrojarse ante la entrañable incredulidad del jesuita que firma el comunicado: “Resulta casi imposible creer que, año tras año, se siga acabando con las vidas de la gente en el este del Congo”. Casi tan increíble como que no nos pille desprevenidos la anunciadísima hambruna que se cierne sobre el Sahel. Al tiempo…

Como endeble atenuante, la sociedad civil puede argüir que es víctima de la doctrina del shock, esa que explica el efecto paralizante sobre las personas (y sus conciencias) por sobreexposición a la actual economía del miedo. Pero, ¿y la Iglesia? Bueno, ahí es más bien una modorra acomodaticia, esa burocratización de sus estructuras que denunció el Papa en Friburgo. Solo así se explica que se mire para otro lado ante la conculcación de derechos y se ponga sordina a la movilización que acaba de reclamar Benedicto XVI para luchar contra la pobreza y a su petición de que los Estados no aumenten las desigualdades con sus leyes.

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Mentir con la historia

Por: Juan María Laboa 06-05-2012

Muy a menudo la realidad nos resulta molesta,

la historia resulta intolerable y decidimos cambiarla a nuestra conveniencia. Si la realidad no responde a nuestros deseos o conveniencia, modifiquémosla a nuestro antojo. En ciero sentido, esto es tan antiguo como la mentira, como la vida misma.Somos incapaces de vivir con nosotros mismos, pues imaginamos una identidad a nuestra medida; somos incapaces de acomodarnos al mundo real, pues lo recreamos según nuestros intereses. Nos mentimos, pero esperamos sacar ventajas.

 En todos los ámbitos transformamos la historia con la literatura, con nuestros intereses, con nuestra ideología. No es, ciertamente, ético ni honrado, pero resulta ventajoso para la imagen que pretendo transmitir. ¿El fin justifica los medios? Ciertamente no si quiero actuar según conciencia, pero, ¿ si solo busco  mi interés y ganancia?

Pensemos en el tema de la transición. ¿Quién duda de que resultó una ocasión sorprendente de concordía, paso respetuoso y pacífico de una dictadura a una democracia en la que se buscó la concordía futura y no el pasado comprometido? Fueron años agradecidos por todos, años en los que se fundamentó una concivencia enriquecedora. Hoy, sin embargo, los radicales progresistas y los radicales católicos abominan de la transición porque consideran que no se consiguió la venganza justiciera ni el triunfo eclesial, tan como era deseable para unos y otros. Desean olvidar la transición aun a costa de la división o el enfrentamiento. No les interesa la paz sino la espada, no les interesa la concordia de los ciudadanos sino el enfrentamiento, por duro que resulte, con tal de que su rencor prevalezca.

Algo semejante sucede con el Vaticano II, uno de los acontecimientos más generosos y valientes de la historia eclesial. Unos piensan que se perdió su esencia que, en general desconocen. Otros juzgan que no fueron suficientemente valientes y que se estancaron en la mediocridad. Unos piden que se olvide el concilio y los otros apelan a un nuevo concilio. Para ellos son más importantes sus rencores, miedos e inercias que la admiración por una generosa presencia del Espíritu en su Iglesia. Están dispuestos a desdeñar la presencia del Dios vivo con tal de no renunciar a su caricatura de Dios. 

Está resultando demasiado común esa manipulación de la historia con el fin de conseguir su propia opinión, seguiendo la consigna de Goebbels: si repites la mentira la impondrás. Sucede con políticos e instituciones varias, con historiadores ideologizados, con planteamientos sociales.También en la Iglesia se utiliza este método con algunos santos, historias religiosas, narraciones del pasado. 

Jesús nos enseñó que "la verdad os hará libres" y seguimos creyendo que, a pesar de tanta mentira, interés y manipulación, sigue siendo un gran principio evangélico.

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La Palabra

Por: Juan María Laboa 06-05-2012

Cuando la Palabra se hace pública en este mundo nuestro provoca imcomprensiones, suscita acusaciones y antipatías. Cada palabra anunciada en lunguaje humano arriesga traicionar la Palabra originaria. Este es el gran riesgo de la palabra en la historia. La voz, la doctrina cristiana, desde el primer momento de su manifestación, fue una voaz incomprendida, traicionada, manipulada. Fue la verdad que en la historia tuvo que ajustar cuentas con la historia. La palabra se hizo carne y no fue recibida, Fue desfigurada, manipulada, reducida. En realidad, sufrió el mismo destino de Cristo crucificado. Pero, quienes la reciben viven en la verdad. 

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Prefiero el Paraíso

Por: Jose Maria Marquez Vigil 06-05-2012

Acabo de reencontrar un artículo (que nunca me publicaron) escrito hace 10 años. Os copio un extracto:

Aunque muchos de nosotros hayamos visto en la pantalla aquellas maravillosas puestas de Sol de “Memorias de África”, con esa luz rosada del atardecer bañando los Baobabs en los que trinan felices los pájaros, no todo responde a esta imagen en el Nairobi actual situado a tan sólo unos kilómetros de esa vivienda de ensueño de Karen Blixen.

Vivimos aquí con nuestros dos bebés (de casi tres años el uno, y un año el otro), y mientras llevaba esta mañana al mayor al Colegio, se quedó muy impresionado mirando hacia las rotondas de la avenida principal de Nairobi, entre miles de coches con rótulos de las más importantes Agencias de Colaboración Internacional, con ocupantes muy bien vestidos hablando por sus teléfonos móviles…

Pero él no prestaba su atención a esta mascarada… Lo que realmente le impresionaba eran los niños de la calle, chicos de 6 a 14 años, que se recogían frente a un fuego improvisado en la rotonda (“Embellecida con el ajardinamiento financiado por tal Hotel”, tal y como dice el cartel bien visualizado en dicha rotonda…) estremecidos por el frío, mojados por la lluvia, con la mirada perdida mientras respiraban insistentemente el aire de la desesperanza que sale de esas botellas de agua mineral que tiramos los “Mzungu” (“Extranjeros” en Kiswahili) y que estos chicos rellenan de ese terrible pegamento que les “despega” de la crudísima realidad en la que viven inmersos…

Mi hijo me preguntaba, y yo me perdía en explicaciones sin sentido que aún le impresionaban más y le hacían repetir, mientras seguía mirando a estos chicos que ahora se alejaban entre la humareda de los automóviles, “¿Casa Cae?” (En la imaginación de un niño de dos años y medio, “se les tenía que haber caído la casa” porque si no, no se explica que alguien “quiera vivir en la calle”). ¿Y cómo podría yo hacerle entender que no se puede caer lo que nunca existió?

De vuelta al trabajo, pasando de nuevo por esa rotonda, me acordaba de ese cuento de “El Traje Nuevo del Emperador”… Del vanidoso Emperador que se mantenía en su puesto a base de maquillaje y disfraces, de superficiales vestimentas de lujo, y al que “un listillo” decidió hacerle creer que le estaba confeccionando el más elegante y atractivo traje, el mágico traje “invisible” que tan sólo se tornaba visible para los más inteligentes… Y cuando salió orgulloso a mostrar su traje, todos admiraban y comentaban lo distinguido del atuendo, hasta que un niño, más sencillo, ingenuo y sincero que el resto de los súbditos, se empezó a reír públicamente del Emperador que había salido a la calle… ¡en pelotas! Y la falta de vergüenza de este niño despertó a todos los súbditos, quiénes reconocieron públicamente, entre grandes carcajadas, el descubrimiento tal vez sospechado por todos pero hasta ahora denunciado por ninguno…

¿Cuántos de los móviles que sonaban en “los coches de la Cooperación Internacional” que un día más cruzaban esa rotonda transmitían mensajes de preocupación respecto a estos niños de la calle? Posiblemente ninguno… ¿Y cuántos hablaban de dietas de viajes, de cursos de formación, de “talleres de trabajo”, y de reuniones y más reuniones para evaluar las necesidades…? Posiblemente todos o casi todos…

Con el debido respeto, siempre he dicho que una gran parte de los "profesionales" de las grandes ONGs y de las N.U., no son tan "profesionales"... Porque son profesionales del marketing, de las presentaciones, de las reuniones, de los "workshops"... De tantas técnicas de “Management” que funcionan muy bien en la Empresa porque tienen en la Empresa dos grandes fuentes de evaluación: el accionista y el cliente, que no existen en la ayuda de las Agencias Estatales, grandes ONGs o N.U... Porque mientras en la Empresa es despedido el “Manager” improductivo, en el mundo de la Cooperación, el que dona el dinero o el beneficiario carecen absolutamente de control sobre estos “profesionales” que tanto aparentan, pero que en su gran mayoría no tienen ni idea de cómo ayudar a "los pobres", porque de hecho ni les conocen, ni muchas veces sienten nada por ellos... Los recursos que pagan sus sueldos, dietas, gasolina para sus vehículos, etc. son un porcentaje proporcional al importe del proyecto financiado, y… ¿va a preferir apoyar el proyecto sencillo, austero, viable y menos costoso que tiene un presupuesto de 10,000 dólares y del que reciben 1.500 dólares (15%), o el proyecto de 1,000,000 dólares del que recibirían 150,000? Probablemente va a ocurrir muy a menudo todo lo contrario de lo que los últimos donantes y los últimos beneficiarios hubieran preferido…

¿No estaría otra vez un niño denunciando un “nuevo traje del Emperador”?

Cuando hace ya 8 años hice mi viaje iniciático en este sobrecogedor pero maravilloso mundo del Sur, tuve la gran suerte de hacerlo de la mano de unas verdaderas “profesionales” de la Cooperación: como voluntario de las Misioneras de la Caridad, en Calcuta. Y su fundadora, la Madre Teresa, tenía muy claro desde el principio que en la verdadera Cooperación, ni el medio ni los objetivos estaban en las dietas ni en los grandes sueldos… “Lo hacemos por Jesús” decía ella, mientras recordaba el mensaje de Jesús: “Le dais de beber y de comer a Él cada vez que lo hacéis con uno de Sus hermanos menores…”.

Y ahora me río al intentarme imaginar a Jesús embutido en este “traje del Emperador”, de chaqueta y corbata repartiendo cheques a los discípulos para fomentar su capacidad organizativa… Y enseguida desaparece esa imagen, sustituida por la del Hermano Mayor, con su túnica y sus sandalias, dando ese ejemplo con su pobreza, su sencillez, su cercanía y su mensaje de amor… Por eso propongo un mayor acercamiento a las Comunidades, a las Parroquias, a las Misiones… Una capacitación que no se produzca en los salones del Hotel que financia el ajardinamiento de la rotonda… Una capacitación que se produzca más bien junto al Misionero que trabaja dentro de esa “rotonda” de la que hablábamos… ¡Una capacitación en la que predomine la “sandalia” frente “al traje nuevo del Emperador”!

Recuperé este artículo pensando en la Bitácora después de haber visto el otro día una película sobre San Felipe Neri. “Prefiero el Paraíso” se titula la película, que parece ser lo que dijo San Felipe al Papa cuando le nombró Cardenal y él renunció, prefiriendo quedarse con los niños de la calle.

No es una gran película, ni unos magníficos actores, pero la ocasión era perfecta para ir al cine con mi hijo mayor (un acto benéfico para recaudar fondos para una clínica en Etiopía), y os aseguro que salí renovado y confirmado… ¡Prefiero el Paraíso! ¡A ver si soy capaz de seguir las palabras de San Felipe Neri!

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Familias a la deriva

Por: J. Lorenzo 05-05-2012

A la tercera va la vencida.

La Asamblea Plenaria aprobó en su reunión de abril un documento que, en determinadas formulaciones, había puesto los pelos como escarpias a algunos, al menos antes de que fuese “afeitado” durante su tramitación. Tiene que ver con el matrimonio y la familia, ambas cuestiones que preocupan mucho a nuestros pastores, como demuestra que sea este el tercer gran texto que dedican al tema en once años, tras la Instrucción pastoral La familia, santuario de la vida y esperanza de la sociedad (2001) y el Directorio de Pastoral Familia (2003. El título de esta nueva aproximación es La verdad del amor humano. Orientaciones sobre el amor conyugal, la ideología de género y la legislación familiar y los temores de quienes tuvieron oportunidad de ir conociendo su gestación obedecía a que consideraban que estaba demasiado “ideologizado” y con los niveles de apologética descompensados. Habrá que esperar a su próxima publicación para ver si tenían o no fundamento esos miedos.

Mientras tanto, me gusta pensar que al menos en alguna parte del mismo (aunque el título no invite a la esperanza), este texto sirva para actualizar en parte el análisis que se hacía en el famoso Directorio de Pastoral Familiar, en donde se afirmaba que, en la sociedad española, “posiblemente la fuente principal de problemas humanos sean los relativos al matrimonio y la familia”. Ahora, en este preciso instante, con una serie de cambios vertiginosos motivados por una feroz crisis económica, el verdadero problema para los matrimonios, el que pone a prueba su estabilidad y la de las familias que han creado, es el paro y la precariedad, junto con la pobreza y la exclusión social que suelen venir de la mano. Que se lo digan a las más de un millón y medio de familias que tienen a todos sus miembros desempleados. Estamos asistiendo a un cambio en el modelo de sociedad, fruto de unos ajustes que se nos dicen que son necesarios, y en donde lo que está en juego es la suerte de las personas, sobre todo las más vulnerables, casadas o no. Cruzo los dedos para encontrarme también con alguna reflexión sobre estos dramas y algunas normativas que los causan.

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De camellos y ojos de aguja

Por: Alfonso Carcasona 05-05-2012

Carmen andaba llorosa el otro día

 El médico le había diagnosticado una artrosis galopante en sus dos rodillas, recetado descanso total. Ella que andaba con su muleta por las calles de Madrid, cuando no estaba tumbada viendo la tele. Ayudada por sus sobrinos se había acercado a compartir con nosotros un rato en la plaza. No podía caminar, por lo que tenían que llevarla en volandas. No era tarea fácil. En su angustia se veía incapacitada para el resto de su vida (está por ver, porque el informe médico no era tan pesimista).

Nosotros, los ricos, mirábamos con compasión la escena. Quien más pensaba en cómo podía ayudar con algo de dinero para ayudarle a hacerse con una silla de ruedas. Quien menos nos conformábamos con sentir pena e impotencia.

Pero hete aquí que aparecieron Jiri y Ana. Ya he hablado de ellos en este foro. No tienen nada, viven en una vieja roulotte, en la que se van desplazando de calle en calle cuando los municipales les advierten que nuestras civilizadas ordenanzas prohíben vivir en estos vehículos, aunque no tengas cuatro paredes donde guarecerte. Pero esto fue harina de otra columna.

Jiri ha estado cojo durante algunos meses aquejado de una degeneración en la cadera. Nuestra universal sanidad pública fue capaz de inyectarle algo hace dos semanas que parece que le permite volver a andar, todavía con dolores. Entretanto, se había hecho en su iglesia protestante con una desvencijada silla de ruedas que le permitía moverse empujado por la incombustible Ana.

Un nanosegundo es lo que tardaron en ofrecerle la silla a Carmen. “Corriendo” fueron a la caravana a por ella y sin ningún tipo de duda se la dieron. Ella la necesitaba más que Jiri. Era evidente que eso es lo que había que hacer, al menos para ellos.

Mientras tanto, el resto asistíamos a la escena complacidos. Se nos había resuelto el problema, ya nos dejaba ir nuestra conciencia.

Lecciones que te enseñan a leer el Evangelio, en su parte de camellos y ojos de aguja (Mt 19,24). La buena noticia es que se nos ofrecen oportunidades a diario para que dejemos de ser camellos.

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SECRETAS PALABRAS DE VIDA 14. PROAGO

Por: Dolores Aleixandre 05-05-2012

"Pase Ud. primero. No, Ud., no faltaba más"

Son fórmulas de cortesía que desaparecen en el acto si la escena se da en una cola y alguien se nos pone delante. El tema de la precedencia se estudia a fondo en la carrera de “Protocolo y organización de eventos” y es que es un asunto delicado: no hay más que recordar lo mal que sentó en la curia romana que en la oración por la paz de Juan Pablo II con otros líderes religiosos en Asís en 1986,  no quedara claro que el Papa tenía que tener en todo la precedencia.  Jesús, tan contracultural a la hora de usar adverbios y adjetivos (recuerden cómo usa lo de arriba/abajo, dentro/fuera, más/menos, mayor/menor…), se muestra tajante en este punto: cuando Pedro le increpó por hablar de sufrimiento y de cruz, él le cortó de manera enérgica diciéndole: “Pedro ¡detrás!” (Mc 8,33), para dejar muy claro que el que iba delante y marcaba el camino era él, y lo propio del discípulo era y es, seguirle e ir detrás. 

Antes de su pasión había dicho:  “El Hijo del hombre se va…” y se va “llevado debajo”, sometido como tantos seres humanos al poder de la violencia y de la injusticia. Pero “cuando sea puesto en pie, iré delante de vosotros a Galilea” (Mc 14,28) y para ese “ir delante” usa proago.    No se confundan con la otra palabra que era hypago, las lenguas, es lo que tienen. Pero Marcos, que es el evangelista que usa los dos verbos, los distingue muy bien y casi le bastan los dos para contar el misterio pascual. “Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas pero, cuando resucite, iré delante de vosotros a Galilea” (Mc 14,27). El “Pastor herido” es puesto en pie (el verbo va en pasiva porque Jesús no se “resucita” a sí mismo, los textos dejan siempre claro que es siempre el Padre quien le “despierta” o “pone en pie”…)

Si él es siempre el que “precede”, la buena noticia pascual es que nosotros caminamos por la vida siempre “precedidos”: él ha recorrido el camino antes y se adelanta para “prepararnos  lugar” (Jn 14,3). Dios, en su Hijo, no está ausente de ningún lugar, incluso de aquellos de los que la violencia, el odio o el sin sentido parecen excluirle y que se manifiestan a escala mundial. Podemos transitar por esos ámbitos donde la muerte ha echado su firma, sabiendo que contamos para ello con la gracia de nuestro bautismo. 

 Cuando todo parece estar definitivamente bloqueado, cuando se tiene la sensación de que todo está perdido y que estamos en un camino sin salida, la seguridad de sabernos “precedidos” posee una energía capaz de sostener nuestra permanencia y librarnos de la tentación de desánimo y desesperanza. Nos ofrece el poder del Resucitado y su mano tendida para agarrarnos precisamente cuando nos parece que hemos llegado al límite de nuestras fuerzas. 

En palabras de Antonio Oliver: “Con su muerte y resurrección, Cristo alcanzó las profundidades de la historia: morir le abrió  las puertas de la profundidad , aquel lugar recóndito donde cada cosa es lo que es. Las profundidades de lo humano han sido llenadas de luz por su muerte,  el eje de la tierra, el cogollo de la historia, ha sido redimido. Los agujeros más negros del dolor humano han tenido ya la visita de su presencia. y, como  lo que le sucede a él nos sucede a cada uno de nosotros,  jamás nos meteremos en un agujero donde Cristo no haya estado , nunca llegaremos a un agujero desde el cual no podamos volver siempre atrás y remontar la bajada con la bandera de la victoria en las manos”.

Si él va delante de nosotros, no existe ninguna situación humana, por catastrófica que sea y por cerrada que aparezca, que no haya quedado afectada por la Resurrección de Cristo. Cualquier pretensión humana de encerrarse o encerrar a otros en ámbitos de exclusión y "perdición", sean del tipo que sean, queda descalificada y privada de la posibilidad de tener la última palabra.

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La Iglesia y los niños robados

Por: J. Lorenzo 01-05-2012

Las páginas más resplandecientes

 de la historia de la Iglesia están escritas con la tinta de la caridad de hombres y mujeres que se gastaron –y siguen haciéndolo en silencio, sin estridencias, sin buscar el aplauso acomodaticio– en la entrega generosa.

Su testimonio, que no necesita de traducciones teológicas, que cala a primera vista en el ánimo incluso de los más cínicos, recorre y salpica los distintos capítulos de esta historia, sorteando páginas menos edificantes, imponiéndose por encima, también, a tantos borrones y tachaduras, la otra cara de una institución que no es angelical, sino fieramente humana.

En ese gran libro tienen su propio capítulo por méritos propios las Hijas de la Caridad, con casi 400 años de “excepcional tarea social y humanitaria en apoyo de los desfavorecidos, desarrollada de manera ejemplar”, como reconocía el jurado que en 2005 les concedió el Premio Príncipe de Asturias a la Concordia. Seguramente, este fallo podría ser compartido por otros tantos jurados en los 90 países en los que estas religiosas desempeñan un servicio netamente evangélico.

Por eso duele verlas ahora a la intemperie, zarandeadas por el truculento caso de los niños robados, que imputa formalmente a una de ellas y extiende la sombra de la duda sobre otras hermanas, y aun salpica a toda la institución eclesial, más abono para una parte nada desdeñable de nuestra sociedad que ha descubierto que se tarda mucho menos tiempo en juzgar que en pensar.

Se puede intuir la tribulación de esa religiosa octogenaria, convertida por su condición en pieza de caza mayor en el circo mediático, que se deja llevar por una estrategia de defensa que opta por el escapismo en vez de mirar a la realidad a la cara.

Pero es una estrategia equivocada, que alimenta el linchamiento. Alguien debería decírselo. A ella y a todas sus hermanas. Si no hay nada que ocultar, no hay nada que temer. Y si la acusación tiene fundamento, habrá que afrontar las responsabilidades y, aunque sea tarde para las víctimas, pedir perdón por un estilo de caridad mal entendido, que pretendiendo el bien, ha causado mucho mal.

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Sin papeles ni tarjetas

Por: Jose Maria Marquez Vigil 01-05-2012

Pues ya puestos, voy a hacer una propuesta a las Cortes

 que seguramente les va a encantar a nuestros gobernantes. ¿Para qué enviar a los ancianos de un pueblo de Cuenca a Benidorm con el Inserso? ¡Sale carísimo! Mucho mejor enviar solo a la costa a los que ya viven en la costa. Los abueletes que se han jubilado y se compraron una casita en Marbella o un apartamento en Torremolinos, pueden entrar en los viajes del Inserso a Marbella o Torremolinos respectivamente, con lo que solo habría que pagarles el transporte público local hasta la playa, invitarles a un granizado, y eso que nos ahorramos...

Pero ahora en serio, a pesar de que entiendo que la situación en la que estamos es verdaderamente grave y que la austeridad debe estar presente en las cuentas del Estado, no comparto en absoluto el último recorte.

A todo el mundo se le llena la boca con la preocupación por el paro, pero a nuestros gobernantes se les olvida que hay mucho paro no reconocido, mucha gente sin papeles que se creyó los sueños de grandeza de nuestros gobernantes cuando nos incluían en la Europa de la Champions... Pero como estos no votan, ¿para qué vamos a preocuparnos ahora por ellos?

Entiendo, aunque no lo comparta, que prima el concepto de nacionalidad. Pero yo no me creo más español por el solo hecho de haber nacido aquí fortuitamente, que el africano que anduvo miles de kilómetros durante años para llegar a la tierra prometida tras jugarse la vida en un cayuco en el que yo nunca he navegado. Tampoco creo que sean más españoles los ciudadanos que no reconocen la bandera, el himno, o el sistema, que tantos latinoamericanos que vinieron buscando la reagrupación familiar con su madre que llevaba ya años limpiando casas, y que estudiaron en un colegio en España, y se sienten españoles como el que más cuando nuestro país participa en la Eurocopa o en Eurovisión.

Por todo ello me preocupa enormemente lo que se lee detrás de las palabras de la ministra de sanidad. No se va a abandonar al joven de 27 años ni a la mujer divorciada que no ha trabajado... Eso dice, y será verdad o no porque se han dicho tantas cosas incumplidas... Pero el mensaje que se puede leer es que los trabajadores extranjeros que no tienen ahora trabajo van a ser los que sean ahora rechazados de nuestro sistema sanitario universal. Me parece que nos estamos acercando demasiado a la extrema derecha francesa una vez vistos sus buenos resultados electorales...

Si te parece injusto dejar ahora de lado a tantas familias cuya salud depende de un sistema sanitario justo y universal del que hasta ahora nos hemos beneficiado todos, por favor no dejes de leer este link en el que una misionera ala que conocí en Malawi nos cuenta su visión y nos pide nuestra firma para acabar con esta injusticia:

http://www.africadirecto.org/index.php?m=Noticias&op=ver&nid=306

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6 Dirham, 1,2 euros

Por: Alfonso Carcasona 01-05-2012

Perdóneseme la licencia de parafrasear el título de la película "1 franco, 14 pesetas"

Hoy, en el día mundial del trabajo, en el que multitud de manifestaciones han desfilado por las principales ciudades de occidente, ni una sola se ha producido en Abu Dhabi, donde 6 dirhams es lo que pagan las buenas empresas (que como en todos sitios, las hay “explotadoras”) por hora trabajada. Eso sí, se les paga el pasaje, manutención y la habitación (compartida, 6 camas), además del seguro sanitario. Todo ello no en aras humanitarias, sino para asegurarse que no habrá problemas. El trabajador firma por tres años como mínimo con la empresa. Trabaja 6 días a la semana, 11 meses al año, 8 horas al día, y tiene derecho a un pasaje de ida y vuelta por año a su casa. Para ello, las empresas depositan ante el Gobierno un aval que cubre los gastos que se originen por tales conceptos. Con ello se aseguran una tasa de paro cero.

Asombra ir en tu coche, que ya en abril marca a las 11 de la mañana 45 grados (y donde no hay una sombra), y ver gente en la calle cavando zanjas, o tendiendo cable o construyendo casas. Van cubiertos completamente, imagino que para proteger la piel del tórrido sol. 

Descontado el alcohol barato con el que transitan en su día de descanso, que no se elige, es el viernes, un cálculo rápido nos lleva a concluir que su tasa de ahorro, de ser muy austeros consigo mismos, estará entre los 2000 y 3000 euros al año. Este es el salario con el que mantendrá a su familia en su país de origen.

Repugna ver junto a ellos los porsches y mercedes que transitan esas calles por ellos pavimentadas. Como repugna pensar que esta solución es mejor que permanecer en sus países, donde ni siquiera tienen  acceso a estos salarios. Y repugna que desde Occidente seamos colaboradores necesarios de estas situaciones.

Un pequeño apunte final: León XIII, ya en 1892, defendió el concepto de salario familiar. 120 años más tarde, en muchos países ni se le conoce ni se le espera.

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Trasparencia

Por: Juan María Laboa 01-05-2012

Hace algunas semanas el obispo de Alcalá

 pronunció por televisión unas palabras que la mayoría de los que las escucharon las consideraron insensatas, desafortunadas, intolerables, fruto de la intolerancia y la ignorancia. Con más piedad por el obispo, se podría decir que son fruto del desconocimiento de que, en un país plural y libre, la Iglesia no es la guardiana ni la responsable de la moral pública. De todas maneras, nunca podemos olvidar que la comprensión y el respeto por quienes viven contigo es el presupuesto de toda paz.

Me ha llamado más la atención el que los obispos, reunidos en asamblea general días más tarde, no se hayan sentido libres ni urgidos a llamarle la atención fraternalmente, a dialogar en voz alta sobre el daño que esas palabras han infligido a la pastoral y a la imagen eclesial. Llama la atención porque se sabe lo que piensan la mayoría de ellos. A pesar de ello el espíritu de cuerpo o el temor les impide levantar la voz y llamar la atención al hermano, tal como recomienda el Maestro. Se necesita mucha voluntad y coraje para pedir perdón cuando nos hemos equivocado, pero, probablemente, forma parte de nuestra vocación cristiana.

En realidad, este dato confirma la sospecha del ambiente de desconfianza existente entre nuestros prepósitos. Quienes deben no crean ambiente de comunión y quienes participan lo hacen con recelo. En realidad, si no se cree en la conferencia episcopal tal como la creó el Vaticano II, termina siendo una institución más reducida a un reducto de poder, naturalmente, un poder que poco tiene que ver con el servicio.

De todas maneras, una vez más, al mismo tiempo que exigimos debemos pedirnos todos nosotros, con la misma exigencia, transparencia en nuestras relaciones. De lo contrario, somos peores que aquellos a quienes acusamos.

Porque es evidente que no es la única institución que actúa así y que pocos pueden escandalizarse de estos métodos. En este país pocos piden excusa y prometen cambiar. Nuestros partidos son un ejemplo vivo de esta manera improcedente de actuar. Como una piña se defienden mutuamente, incluso de sus desafueros. Jamás han perdido perdón a los ciudadanos por las veces que han malgastado la confianza que depositamos en ellos. Naturalmente, todos terminan perdiendo prestigio y confianza.

Claro que Jesús nos animó: “no así vosotros”

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Leon IX

Por: Juan María Laboa 01-05-2012

Brunón, obispo de Toul, fue nombrado papa por el emperador Enrique III en 1048, pero rechazó la elección hasta que no fuese ratificada por el clero y el pueblo romano. Fue valiente y honrado al tomar una decisión cuyo resultado no era seguro. Con el hábito de peregrino se dirigió a Roma para someterse a la decisión, y su pontificado constituyó el verdadero inicio de la reforma de la Iglesia medieval. Combatió la simonía y llamó a los mejores exponentes de su época, consciente de que no era papa para imponer sino para coordinar a cuantos querían servir al pueblo creyente.

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EL MILAGRO

Por: Santos Urias 01-05-2012

Un amigo me invitó esta semana a unas jornadas sobre salud psicológica,

 un tema muy interesante, muy actual y muy necesario. Tenía la confianza de que él estaba en la organización del evento y además de ser un buen profesional es también un gran comunicador. Me encantó escuchar afirmaciones como que somos lo que pensamos y que podemos manejar nuestra percepción de la realidad para evitar emociones que nos lleven al estrés, a la ansiedad, a la negatividad. Mucho de lo que vivimos está condicionado por la falta de conocimiento, de consciencia, de discernimiento para ver lo que está a nuestro alcance cambiar y lo que debemos aceptar. Amarrados por un pasado que nos lastra, o por un futuro que nos paraliza o nos condiciona, es en el momento presente en donde se juega nuestra felicidad, en el vivir el ahora, en una sana mirada de lo que cada día me ofrece. 

Pero hubo un momento, quizás un poco más técnico, donde se profundizaba en el corteza cerebral, en las ramificaciones neuronales, en las conexiones medulares. Una imagen proyectada de las neuronas me recordaba a ese universo estrellado que uno puede contemplar por las noches, cuando la oscuridad es más intensa. Y pensaba en el milagro que eso supone. Como alguien que contempla esa inmensidad, esa maravilla, no puede por menos que sobrecogerse y rendirse al misterio. Y cada persona somos como esa noche mágica e indescriptible, un maquina fantástica y particular, un mundo de sentimientos y de ciencia ante el sólo cabe el asombro. Todos seguían el discurso con atención, bueno alguno jugaba con el móvil, y yo como un niño que comienza a caminar e intenta ponerse de pie una y otra vez, daba gracias a Dios por el milagro de cada ser humano, recordándome que puedo ver en cada uno una noche de luna nueva brillando en su alma. 

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El paraíso fiscal de la Iglesia

Por: Alfonso Carcasona 23-04-2012

Zapeando en Internet veo que un programa de televisión

de una de esas cadenas laicistas, dirigido a los jóvenes, anuncia un reportaje con este título.

El trailer no deja lugar a la duda. Bajo una música tétrica, con fotos de cuadros macabros, desgrana los titulares: 7000 millones de euros destinados a la Iglesia, 0 recortes en 2012, 100.000 inmuebles… A continuación extractos de las entrevistas: a una monja que debe superar los 100 años les preguntan sobre la economía de la Iglesia, a varias personas les parece que la Iglesia no hace más que robar. Un diputado del Psoe explica lo que deja de percibir el estado por el IBI que no paga la Iglesia.  Supuestos escándalos en Navarra donde dicen que los sacerdotes pasan más tiempo en el Registro de la Propiedad  que en las sacristías. Para ser justos, diré que no vi el programa (me tengo prohibido ver esa cadena, tal y como comenté en alguna columna anterior), por lo que quizá solo el trailer sea tendencioso. Ojalá, pero no creo… Imagino que en breve se nos aclarará el porque es más beneficioso para la sociedad la exención de ese impuesto (o no, como habitualmente pasa).

Periodismo de actualidad. Me preocupa que cuando hablo con mi hijo de 17 años me diga que este programa es su referente para saber cómo están las cosas (por lo menos no está de acuerdo con este episodio, pero imagino que la neutralidad en el tratamiento de los temas será similar en otros asuntos).

Hoy nuestro arzobispo de Madrid habla de sacrificios, caridad y codicia. Impecable discurso con sonido a hueco que hace que la gente lo escuche lejano.  A mi me gustaría que mi obispo me diese indicaciones de lo que tengo que hacer, no que hablase de cosas tan manidas y aceptadas como que la codicia es mala, o que dirigiese a sus fieles de una manera más llana, entendible. Que nadie pudiese no interpretar que su mensaje está dirigido a los pobres, a su defensa. Que a los ricos (que todavía lo somos la inmensa mayoría de esta sociedad occidental) nos recuerde que somos administradores de bienes no propios y que, con independencia de los legisladores, tenemos que ser responsables de nuestros hermanos más desfavorecidos. Y que lo haga dando ejemplo,  evitando chistes demagógicos.  

Entretanto, la inmensa mayoría de la Iglesia asistimos impotentes al descrédito de la institución, ya sea por acción, u omisión de repuesta adecuada. Pero seguimos dando gracias a Dios por todo ese compromiso silencioso del que aprendemos día a día.

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De cacerías y otras torpezas

Por: J. Lorenzo 22-04-2012

Mala semana para la monarquía y la Iglesia

(en este caso, otra más) en España. Es curioso el descrédito social que sufren en este momento dos de las instituciones que más confianza generaron en la sociedad durante los años de la Transición, tiempos también difíciles, pero donde la conjunción de una serie de personalidades en el ámbito de la vida pública propició que todos aquellos actores levantaran la mirada de su ombligo y la elevaran hacia el bien común, aun a costa de renuncias propias.

En este palpable “desamor” confluyen, salvadas las comparaciones, claro está, fundamentalmente causas endógenas. El desgaste que sufre la Familia Real tiene que ver más con la torpeza de algunos de sus miembros (la mala pata del rey, la mala puntería del nieto y el mal ojo para los negocios del yerno) que con el auge del republicanismo y la verborrea, pirómana y trasnochada, de Joan Tardá, pongamos por caso. Y también con un desprecio por la situación presente que atraviesa el país, donde si los más vulnerables son quienes han de pagar los efectos de la crisis económica, quienes los gobiernan han de demostrar un comportamiento especialmente exquisito.

En cuanto a la Iglesia, nada tiene que ver en esta ocasión el laicismo más agresivo en la rápida corrosión que está sufriendo su imagen en estos días a cuenta de la polémica homilía del obispo de Alcalá. Por más que algunos se queden roncos al denunciar una campaña de persecución contra los obispos o la deriva de nuestro país hacia la “cristofobia” (suspendida en Semana Santa, a tenor de los contenidos esos días de las televisiones, públicas y privadas), la causa es mucho menos retorcida y más preocupante: la falta de sintonía con una cada vez mayor porción de ciudadanos. Y no es porque esta sociedad no quiera oír hablar de Jesús. Es porque lo que le dicen algunos no les recuerda mucho su mensaje y acaba por anular el ejemplo abnegado de una mayoría. Con casos así, alimentados por la falta de transparencia y el victimismo, también padece la fe de los sencillos. La solución más fácil es acusar a quien lo denuncia de falta de comunión. De la caridad aun no se sabe nada.

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ERASE UNA VEZ...

Por: Jose Maria Marquez Vigil 22-04-2012

Erase una vez un reino muy muy pobre, a punto de rescate,

 en el que reinaba un rey bastante mediocre que un dia dijo por televisión que no podía dormir tan preocupado que estaba por su pueblo, por la crisis, por el paro, por las desgracias personales de sus súbditos… Y mientras se comprometía a ser más austero y a recortar los gastos de la corona un 2%, se escapó a hurtadillas sin decir nada a nadie, metió mano en los gastos de la corona sin necesidad de justificar, cogió su arma mortífera, y con alevosía se cargó al pobre Dumbo…

¡Cómo empieza el cuento! Aquí no hay princesas ni hadas madrinas, y si apareciera en este cuento un príncipe apuesto en un caballo blanco, seguramente sería para pasar por la guillotina al reyezuelo “matadumbos”...

Y mientras tanto sube el metro, y la electricidad, y las tasas universitarias, y aparece el copago sanitario, y sigue el desempleo… ¡Y los animos cada vez más caldeados!

Pues tiene razón el monarca cuando dice que se ha equivocado. Y es verdad que todos nos equivocamos. Pero las equivocaciones de Aznar dejaron al PP fuera del Gobierno, y las de González y Zapatero hicieron lo mismo con el PSOE. El juicio popular puede ser más o menos justo, pero debe ser reconocido al menos como un derecho, el derecho a la pataleta tal vez…

Mientras tanto seguimos viendo al cuñadísimo forrándose, a la hija sin tener que declarar, y el patriarca sigue creando un imperio de la nada (a España vino con lo puesto hace 35 años). Un imperio que, según las malas lenguas, proviene de un peaje que pagamos los españoles en la importación del petróleo.

“¡Oh Dios, qué buen vasallo si tuviese buen Señor!” decían en su época del Cid. Y el Cid se fue al destierro, como tantos españoles aconsejados a irse a Laponia a buscar empleo…

Yo no sé si todo lo que se ha escrito es cierto o no, ni quiero juzgar al respecto. Pero sí sé que cuando he visto en África un buen Señor, un buen Obispo por ejemplo, como Mons. Paride Taban en la Diócesis de Torit, en Sudán, su buen ejemplo se multiplicaba entre los religiosos, los catequistas, los laicos… Y en la Diócesis se hacían grandes obras. Pero he conocido otros Obispos, Max Macram por ejemplo, en la Diócesis de El Obeid, también en Sudán… ¡Para darlos de comer aparte! Y con ellos a todos sus seguidores, contagiados por la ambición, la avaricia y la amoralidad.

Y si fuera verdad que el patriarca de la familia mete mano en fondos públicos, si fueran ciertos los amoríos adúlteros que se publican, los engaños a sus súbditos… ¿Qué harán sus descendientes? Sin duda alguna harán lo que han aprendido, lo que han mamado. De momento parte de su descendencia parece estar demostrándolo, pendiente aún de sentencia.

¡Dios salve al Rey!, dicen los monárquicos. Pero con la perpetuación de esta monarquía, a sus súbditos si que no los salva “ni Dios”.

¡Ni a Dumbo!

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