Sábado 16 de Diciembre 2017

Alfonso Carcasona

Peregrino en constante búsqueda. Padre de familia católica que se dedica a intentar hacer un poco más felices a los demás, a la empresa y a hacer deporte.

El valor de la mirada

Por: Alfonso Carcasona 12-06-2011

Vivimos en un mundo en el que la comunicación a través de las máquinas está sustituyendo a la presencial.

Las telecomunicaciones, las comunicaciones a distancia son las verdaderas protagonistas de nuestros diálogos. Preferimos hablar por teléfono a vernos, e incluso preferimos escribirnos a hablarnos. Si además lo hacemos a través de medios como la mensajería instantánea o chats, pues mucho mejor. Mis hijos tienen una tarifa de móvil que les permite hablar gratis el fin de semana. Pues ni por esas; prefieren comunicarse a través de mensajes cortos, estresando el lenguaje hasta convertirlo en uno nuevo.

 

La otra tarde acompañé a María, enferma de ELA (esclerosis lateral amiotrófica). Es una terrible enfermedad degenerativa que ataca al sistema nervioso, provocando una parálisis muscular que va afectando progresivamente al cuerpo. María tiene ya muy desarrollada la enfermedad, de manera que ya solo puede hablar, y con mucha dificultad. El resto del cuerpo está completamente paralizado.

A pesar de las dificultades, conseguimos mantener una animada conversación. María nos comprendía perfectamente, y en nuestra torpeza le hacíamos repetir varias veces sus frases, buscar sinónimos a las palabras que no conseguíamos entender. Pero sus ojos no nos equivocaban. María nos hablaba a través de sus ojos. La angustia que vivía, la tristeza en ocasiones. El cansancio cuando repetía la frase. Pero sobre todo, las ganas de vivir, de aferrarse a la vida que se le escapaba. Una mirada limpia, sencilla y a la vez poderosa dentro de su debilidad. Una mirada agradecida, tranquila.

Probablemente olvidaré el tema de la conversación, pero María me regaló esa mirada, que no creo que me abandone ya más. Aprender a mirar los ojos que te miran es algo que nunca podrá sustituir la tecnología. Espero que la generación que nos sucederá pueda llegar a aprenderlo.

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La economía de la oración

Por: Alfonso Carcasona 27-05-2011

“No hay nada más económico que rezar”.

Así titula el sectario Bedoya su artículo en el País, sobre la intervención del Cardenal Rouco en un acto de promoción de la JMJ.
 

 

Y es que nuestras autoridades siguen poniendo en bandeja los titulares. ¿O es que no saben que van a escucharles periodistas, alguno de ellos que escriben en medios influyentes, y que no son precisamente de su cuerda? ¿Calibran nuestras autoridades el daño que hace su falta de sensibilidad hacia la comunicación? Los obispos, los sacerdotes, han sido, en general, modelo de comunicación. Comunicación adaptada a cada tiempo. Los sermones dominicales servían al sacerdote para guiar a los oyentes. Los textos escritos han conformado nuestra historia. Debates públicos y privados, grandes y pequeños concilios nos conforman en lo que somos hoy.
 

No hablamos de las redes sociales que tanto miedo infunden en alguno de nuestros portavoces. Hablamos de la comunicación tradicional, la que llevamos décadas sufriendo como el cuarto poder. En estos años, algo deberían haber aprendido.
 

Además de las formas, critico el contenido. Me parece una barbaridad mezclar economía y oración. Incluso si se intenta decir en serio.
 

A pesar de la repulsa que me produce el titular sigo leyendo “…el desayuno se celebró en un lujoso hotel…” Al margen de la demagogia barata del autor del artículo, vuelvo a mi primera reflexión. ¡Si es que se lo ponemos en bandeja (o a huevo, que diría un castizo)!
 

Me da rabia que nuestras autoridades, que no el resto de la Iglesia, limiten la promoción de la JMJ a círculos elitistas. Obviamente se necesita su apoyo, pero éste, como predica la Caritas in Veritates, debería ser gratuito, y si no, probablemente no debería ser aceptado. Y ya son muchos actos de este tipo, desde la foto del Ibex a hoy.
 

Hace unos días miles de jóvenes en toda España, con el exponente de la Puerta del Sol de Madrid, se reunían para protestar por el actual estado de las cosas, por el sistema que gobierna nuestra sociedad. Grupos de la Iglesia se hicieron presentes, pero nuestras autoridades prefirieron guardar prudente silencio, perdiendo una oportunidad magnífica de acompañar (ni siquiera secundar) la protesta. Qué bonito hubiese sido convertir a una buena parte de esa juventud en participantes de la JMJ. No se si actos como el de hoy ayudan…
 

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Necesitamos ruido

Por: Alfonso Carcasona 22-05-2011

Vivimos en una sociedad en la que el ruido se ha instalado a nuestro alrededor y sin él parece que no somos nadie.

Nos despertamos con el zumbido del despertador, seguido de la insustituible radio. En mi caso, el ruido se prolonga a la ducha, donde cambio las noticias por un programa de variedades y música. Cuando voy a desayunar está puesta la radio o la tele. Me monto en el coche me acompaña el ruido de la radio hasta la oficina. Por fin un poco de paz, interrumpida por numerosas reuniones o llamadas de teléfono. Algunos de mis compañeros evitan la peligrosa aparición del silencio poniéndose unos cascos conectados al ordenador o a un ipod para que el ruido, esta vez en forma de música no les abandone. El mismo artilugio les acompaña mientras van a comer o vuelen a sus casas andando. Si te montas en coche, la radio se conecta automáticamente en cuanto accionas el motor. Por supuesto, cuando llegas a casa se repite la misma rutina que en el desayuno, hasta que por fin te vas a la cama, a leer un rato, las más veces con la radio o la tele de fondo.

 
Nuestra sociedad desarrollada necesita el ruido. Nos da miedo la soledad, el silencio. El poder encontrarnos con nosotros, por no decir ya el poder dedicar un rato de oración. Probablemente no sabríamos qué decirnos, qué decirle.

 


 
Hoy los emails y los chats de ordenadores y teléfonos agravan la situación. Son medios de comunicación excepcionales para poder hablar con nuestros amigos con el ruido conectado, sin que tengamos que elevar la voz, como antes hacíamos en las discotecas o bares. Podemos hablar con decenas de amigos a la vez, con la radio o la tele a tope. Cuantos más a la vez y más ruido, más intrascendentes las conversaciones. Twitter es maravilloso para ello. Solo 140 caracteres. Y el ruido de fondo a tope.

 


 
Y el problema es que la sociedad está plenamente acostumbrada a ello. El mejor ejemplo lo tengo cuando intento tomar un café en alguno de los cientos de bares que hay en cada manzana de nuestra ciudad. En concreto, desayuno un par de veces por semana con mi amigo Juan Mari. Existen al menos 10 bares alrededor de su casa. Todos y cada uno de ellos con su correspondiente televisor, con el sonido en plan discoteca. Es imposible tener una conversación que no verse acerca del tiempo o de cualquier otra banalidad.

 


 
Solo un pequeño establecimiento no tiene televisor. Normalmente somos los únicos clientes.
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¿Problema de acento?

Por: Alfonso Carcasona 09-05-2011

Leo el titular: “Gallardón quiere expulsar a los mendigos de las calles de Madrid”,

para luego en la letra pequeña apostillar “siempre y cuando los ayuntamientos dispongan de los servicios sociales necesarios para acoger a esas personas”.

 

Escucho sus declaraciones que reproduzco literalmente “…cuando existen recursos públicos gratuitos y suficientes para que esas personas no tengan la necesidad de usar la vía pública como espacio de residencia, no sea potestativo de ellos sino obligatorio abandonar la vía pública como lugar de residencia”.

Las reacciones al titular no se han hecho esperar. Para la gente de bien, de orden, para los comerciantes y vecinos de las zonas principalmente afectadas es una buena noticia, cosechadora de votos. Para los ciudadanos de pro que transitamos por las calles y que nos molesta estéticamente, e incluso éticamente la presencia de mendigos, es una buena noticia el que se nos esconda esa realidad.

Para los progres es una malísima noticia que nos recuerda la ley de vagos y maleantes, aprobada, por cierto, por unanimidad de todos los grupos políticos de la segunda república, aplicada y atribuida al denostado franquismo.

Para los mendigos el titular es una amenaza, y una ventana más abierta a que se cometan abusos contra ellos.

Y es que en nuestros días solo valen los titulares. A mi, como a muchos, me repele el elegido en esta noticia. Me parece completamente insensible, propio de una sociedad esterilizada, pobre. Desgraciadamente, propio de nuestra sociedad.

Y si el titular hubiese sido: “En la España del siglo XXI no podemos permitirnos como sociedad que nadie tenga la necesidad de dormir en la calle”. Para ello debemos comprometernos a crear las condiciones básicas para evitar exclusión social, trabajando en la raíz del problema, y no solo en sus consecuencias. Quizá sea un titular un tanto largo, que habría que pulir. No está destinado a la captación rápida de votos, sino a la construcción de una sociedad mejor. ¿Utopía? No lo creo. Problema de acento, de prioridad.

Dice el alcalde que en Madrid viven unos 1.800 “sin techo”. A ellos habría que añadir otros miles que viven en infraviviendas, en las que es difícil vivir con dignidad. En la España de hoy nadie muere de hambre. Gracias a Dios, los comedores públicos funcionan. El problema de la vivienda es más difícil de resolver. Dice el alcalde ha dicho que su prioridad es que "no durmiese en la calle nadie porque no tuviera un sitio donde dormir", pero que "legalmente" no puede sacarles de la vía pública a pesar de que Madrid dispone de recursos sociales suficientes para atender a todas esas personas. "Todo aquel sin techo que sigue durmiendo en la calle lo hace por su voluntad, no por necesidad", ha asegurado el alcalde. Y aquí está el quid de la cuestión. Para el alcalde la red de albergues públicos es suficiente. Sin embargo, ninguno de mis amigos que duerme en la calle quiere ir a un albergue, ni siquiera en las heladoras noches de invierno. Y si prefieren dormir en la calle, probablemente, señor alcalde, será porque la solución de los albergues no es la adecuada. Esa debería ser la prioridad. Encontrar la fórmula, destinar los recursos necesarios para que nadie tenga que dormir en la calle. Y una vez que los encontremos veremos si efectivamente alguien quiere vivir en la calle.
 

Desde una perspectiva cristiana, Jesús nos recuerda que “Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza”. Ahí es donde debería estar nuestra prioridad. Creemos haber construido guaridas para el Hijo del hombre, albergues/jaula para el pobre que nos acompaña, pero Jesús sigue sin tener dónde reclinar su cabeza.
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Celebrando el ojo por ojo

Por: Alfonso Carcasona 02-05-2011

Hoy, 2 de mayo, el presidente de Estados Unidos ha anunciado que los SEALS han matado a Bin Laden, junto a otras tres personas.

La reacción del mundo occidental, en gran parte cristiano, no se ha hecho esperar. Al más puro estilo futbolero, hemos visto imágenes de miles de americanos apostados ante las verjas de la Casa Blanca, con sus banderas al viento celebrando la muerte del terrorista. Como digo, recordaba cualquier afición futbolera ante un gol, o un partido ganado en un mundial.

También me recordaba unas imágenes que me causaron repugnancia hace años. La de la población, creo recordar que palestina, festejando con igual intensidad (eso sí, con menos medios), la ejecución de los atentados. Para ellos eran igual de justos que para el mundo occidental la operación americana de esta noche. Por eso, probablemente las imágenes que difunden hoy los medios de comunicación causarán la misma repugnancia en muchos lugares del mundo. Otra oportunidad perdida para intentar la paz.

Lo que se estaba celebrando era el asesinato de una persona. No se estaba celebrando una rendición, o el fin del terrorismo. Solo la muerte (para muchos, ni más ni menos). “Esta era una operación de matar, no de capturar” señalan los militares americanos. O el alcalde de Nueva York –de credo judío, por lo que se ve de los de la ley del talión-, que asegura que hoy podrán dormir más tranquilos los familiares de las víctimas. Asegura que es una victoria para la nación. Vamos, como un gol en un mundial…

Al margen de consideraciones éticas, los políticos, nuestros representantes, se han apresurado a festejarla también. Los nuestros, los europeos… ¿Para qué elijo a los políticos? Para que hagan de este mundo un lugar más seguro. ¿Estamos más seguros hoy que ayer? No. Una muerte que traerá sin duda muchas más muertes, mucho más dolor.

Obama termina su discurso de la siguiente manera: “Recordemos que podemos hacer estas cosas no sólo por la riqueza o el poder, sino por lo que somos: una nación, bajo Dios, indivisible, con libertad y justicia para todos. Gracias. Que Dios os bendiga. Y que Dios bendiga a los Estados Unidos de América.”

No sé a qué Dios se refiere. Dudo mucho que sea al que yo rezo. Desde mi creencia cristiana, con humildad y consciente de la dificultad de los mandamientos de Jesús, recordar Mateo 5 “Amad a vuestros enemigos”. Quizá la glosa “o por lo menos, no los odiéis” debería ser recordada en nuestra actitud ante la noticia. Por eso, he rezado un padrenuestro por BL y las personas que le acompañaban.

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Semana Santa Peregrina

Por: Alfonso Carcasona 27-04-2011

Desde hace algunos años, dedico la primera parte de la Semana Santa,

la que va desde el Viernes de dolores hasta el Miércoles santo, a recorrer en familia, etapas del camino de Santiago. Empezamos en San Juan de pie de puerto, y esperamos llegar dentro de tres años a Compostela.

 

Es un tiempo de pausa, en el que nos dedicamos solo a nosotros. Desconectamos los teléfonos móviles, no atendemos emails. Por unos días, nos transportamos en el tiempo, nos aislamos del frenético mundo en el que vivimos. Son momentos de familia, de confidencias, de conversaciones, de risas, para algunos de canciones. De soledad buscada, de oración si quieres. De esfuerzo por la caminata, con la recompensa del almuerzo en lugar siempre cercano al albergue donde nos hospedamos. De visitas a los monumentos levantados a lo largo de los siglos, principalmente iglesias románicas este año. De celebraciones conjuntas, de descubrimientos, externos e internos.
 

Recorremos entre 100 y 120 km en cinco etapas. Durante el resto del año, más de 2000 corriendo en preparación de mis maratones. Durante ese tiempo también hay conversaciones y risas. Menos confidencias. Hace años un amigo me hizo un símil de la vida de otro conocido. “Da muchos pedales, pero no se da cuenta de que está sentado en una bici estática, no va a ninguna parte, no se mueve.”
 

El camino te enseña que durante 360 días del año la mayor parte del tiempo estás sentado en esa bici estática. En esos cinco días su humilde austeridad te ayuda a avanzar en la vida mucho más que el resto del año. El camino te enseña que lo importante no es la meta, sino el camino. La meta no es más que un final a partir del cual volvemos a empezar. Cada mañana somos hombres/mujeres nuevos, dispuestos a disfrutar de la belleza de la ruta del día, de la dureza o benignidad de las condiciones climatológicas o de la orografía. De las conversaciones y confidencias con otros peregrinos, sean conocidos o no. De los momentos de soledad, nunca de aburrimiento.
 

Sin duda es una magnífica preparación para los días en los que se celebra la pasión de Cristo, en la que celebramos el final de su vida y su resurrección. Es una Cuaresma express, reducida de 40 a 5 días. Gracias a Jesús los cristianos sabemos que la vida es camino y que la muerte no es más que el final de una etapa que da pie al comienzo de una nueva.
 

Xistros Anesti!
 

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¿Ficción?

Por: Alfonso Carcasona 07-04-2011

Me sorprende el anuncio de la Sexta para promocionar el partido de fútbol Madrid-Barsa.

Escena: una joven embarazada llega a su casa con dolores. Abre la puerta con dificultad y se encuentra a su compañero/marido/colega, vaya usted a saber. Se miran a los ojos, ella con cara de dolor, él con cara de incredulidad. La siguiente escena es en la puerta de la casa. Llega el taxi, ella se sube en él, y el individuo le dice al taxista, desde fuera del taxi: al hospital central, deprisa… Y se sube a casa a ver el partido.

Uno de los requisitos de la publicidad es que llame la atención. Conmigo desde luego lo ha conseguido. Nos podríamos encontrar ante la eterna pregunta acerca de si el fin justifica los medios, pero me temo que en este caso, ni siquiera nos la planteamos. Probablemente, mucha gente lo verá como algo normal. Es una cuestión de prioridades, y me da la sensación que nuestra progresista sociedad las ha subvertido de tal manera que a muchos el anuncio ni siquiera les haya llamado la atención. Pobres creativos. Cada vez han de ser más salvajes ante nuestra retorcida lista de valores.
 

El anuncio es emitido por supuesto en horario infantil, de manera que tus hijos vean como algo normal anteponer tus intereses egoístas a los de la pareja, o tu ocio al nacimiento de tu hijo. ¿Qué cosas más importantes puede haber en la vida que asistir al nacimiento de tu hijo? Desde ahora, según la Sexta, un partido de fútbol.
 

¿Es esta la sociedad que estamos construyendo? Pan y circo fue inventado hace muchos años, en plena decadencia del Imperio. ¿Signo de nuestros tiempos? Hoy los acontecimientos se precipitan a una velocidad infinitamente superior a la de antaño. Nuestra adormecida sociedad necesita de gestos distintos. Podríamos aprender de otras culturas, podríamos bucear en nuestra historia. ¿Pero quién tiene tiempo en esta hedonista sociedad?
 

Desde esta bitácora me permito reflexionar en voz alta. Me obliga a pensar, a pararme. A compartir mis pensamientos con los que tenéis la paciencia de leerlos. ¡Qué importante es prestar atención a los signos! E intentar actuar en consecuencia.
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La verdadera libertad

Por: Alfonso Carcasona 24-03-2011

Encontré el Convento de las Clarisas de Belorado por casualidad, como se suelen producir los grandes descubrimientos.

Retomábamos nuestro discurrir por el camino de Santiago donde lo habíamos dejado un par de años atrás. Recuerdo que era la última etapa del camino de 2008, y que el pueblo no nos decía nada. Si acaso, el recuerdo que teníamos era más bien prosaico, comercial. Las grandes tiendas de piel nos despidieron, devolviéndonos a nuestra realidad, a nuestro siglo, si queréis. Dejábamos atrás cinco días de duras caminatas y esas tiendas nos devolvían al mundanal ruido. Nos lanzamos a comprar bolsos, zapatos…

 

En 2010 volvíamos a Belorado, esta vez como punto de partida. Como es tradición, iniciamos el camino con una eucaristía, y por casualidad, Juan Mari conocía a gente con acceso al convento, que hacía dos años ni habíamos visto. Con algo de estrés, el último que sufríamos antes de imbuirnos de peregrinos, llegamos para la misa de 9:00. La pequeña iglesia del convento, con su reja para proteger la vida de clausura de la vorágine con la que convive, nos acogió y la belleza de las voces de las monjas nos transportó sin demora a la espiritualidad del camino. Tras la misma, tuvimos la fortuna de ser agasajados con un espectacular desayuno y con el saludo de todas las monjas. Desde ese momento quedé prendado y prometí volver.

La ocasión se presentó pronto, y a los pocos meses pasé un par de días allí. Volvimos a tener la fortuna de compartir la eucaristía con las monjas, de aprender a vivirla al verlas y oírlas, y de charlar con alguna de ellas.

Este año hemos repetido, con el grupo de matrimonios que nos reunimos todos los meses. Han sido unas pocas horas, ya que nuestro complicado siglo no da para más, por ahora. Además de nuestras reflexiones, de una carrera espectacular la mañana del domingo hasta Villambistia, volvimos a tener la fortuna de poder conocer mejor la vida de clausura y su sentido. Para unos laicos como nosotros, presumo que no muy por detrás de la media de conocimiento del tema, la clausura parecía carecer de sentido. Enclaustrase de por vida, renunciar a todo. Vale, que es por Dios, por Jesús… Pero aún así, nuestra economicista formación hace que difícilmente lo entendamos. Parece que debes tener algún defecto en tu personalidad para ingresar en un convento de clausura.

Sin embargo, viendo su felicidad, su seguridad, la sencillez con la que nos explicaron su vocación, la importancia de la oración, la humildad, su enorme humanidad… su compromiso. Su pasión por la Humanidad, por la que entregan su vida a la oración. Su huida de nuestro tiempo no les hace ser ajenas a él. De hecho, si lo piensas, su procupación por nuestro hoy, por nuestro mañana, es mucho más verdadera y profunda que la de muchos que, a diferencia suya, no paramos de dar pedales en nuestra bicicleta estática.

Belorado se ha convertido en uno de mis referentes, al igual que lo es la Verna en Umbría. Me atrae de Belorado el lugar y sus moradoras. De la Verna por ahora, su historia y significado. Nada como acercarse a lo desconocido para poder entenderlo. Nada como aprender de lo sencillo para avanzar pasos de gigante. Gracias hermanas por lo que hacéis por nosotros, de manera tan gratuita que muchos no solo no nos damos cuenta de ello, sino que incluso desacreditamos.

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Hola Navegantes

Por: Alfonso Carcasona 15-02-2011

Inauguramos hoy esta bitácora compartida por cinco amigos. Tenemos en común nuestra continua búsqueda, y la necesidad de reflexión compartida. Nos dirigimos en primer lugar a vosotros, los que nos habéis encontrado en las redes modernas. Pero también nos dirigimos a nosotros, buscando en nuestro corazón noticias, sentimientos, ideas que al aflorar en forma de palabras, nos ayuden a continuar en el camino, y nos acerquen, como se saludan los peregrinos. Ultreia, et suseia

 

 

Espero que este camino que empezamos, del que desconocemos el final, y si me apuráis incluso el contorno, se vaya fijando en nuestra cotidianeidad. Y que vuestros comentarios nos ayuden a enriquecer nuestro pensamiento.

 

No tenemos una línea editorial definida. Escribiremos sobre aquello que nos parezca interesante compartir, sin cortapisas. Ninguna de nuestras opiniones, reflexiones o columnas deberá describe el pensamiento de los demás participantes, si bien, a priori, no debería tampoco sorprenderles.

 

¿Qué esperamos de nuestros lectores? Todo y nada. A vosotros sí que esperamos sorprenderos. Esperamos que alguna de nuestras reflexiones os haga pensar, y que seáis capaces de compartir vuestras ideas con nosotros. Como he dicho antes, que enriquezcáis nuestro camino, que forméis parte de él. Muchos ya lo hacéis en el plano de la amistad, pero os proponemos una nueva forma de que caminar juntos.

 

No os sorprenderá que las reflexiones se hagan desde una óptica cristiana, al fin y al cabo, todos los que escribimos lo somos. Tampoco que a veces no estén en consonancia con las planteadas por la jerarquía, ya sea eclesial o seglar. Disentir, en nuestro caso desde dentro, es sano, siempre que se haga desde el respeto, que es lo único que pedimos a los que, seguro, disentiréis de alguna o de muchas de nuestras ideas.

 

No tenemos reglas en cuanto a la publicación de artículos, si bien procuraremos que la mayoría se renueven con una periodicidad semanal. Tampoco en cuanto a la extensión, ni por supuesto en cuanto al contenido. Tampoco las habrá en cuanto a las respuestas, más allá de lo que las restricciones tecnológicas impongan.

 

Sin más, bienvenidos! Ultreia et suseia!!!

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