Domingo 15 de Septiembre 2019

Pascua del enfermo

Por: Xabier Azcoitia 27-05-2011

Esta mañana, entre gotas de sol y de agua, -así amaneció Madrid-, hemos celebrado

en el Centro San Camilo la Pascua del enfermo. No sé si es un tema muy interesante para un post pero a mí me ha emocionado ver como un grupo de 60 personas mayores, muchas de ellas enfermas, celebraban comunitariamente la Unción.

 

El Centro San Camilo es un lugar peculiar. Una residencia de personas mayores, muy asistidas muchas de ellas. Una unidad psico-geriátrica donde hay un grupo de personas con un alto deterioro cognitivo y una Unidad de Cuidados paliativos en la que pasan los últimos días de sus vidas un grupo de 32 pacientes con enfermedad avanzada. En total 180 personas.
 

A lo largo del día de hoy dos pacientes de la unidad han fallecido. Uno más falleció ayer. Mientras todo esto acontece, con humildad, sencillez y verdad, un grupo de personas mayores y enfermas se acercan a celebrar un rito que se asienta en la “Aceptación” de que la debilidad, la fragilidad, la enfermedad y el morir también son elementos constitutivos y constituyentes de la vida.
 

Aceptación que es “Transcendida”· Porque el rito permite transcender la realidad material y construir una realidad simbólica a partir de la cual la realidad es otra. Enfermo y viejo, pero sano. La enfermedad solo puede ser curada, pero la vida puede ser sanada. Hoy un grupo de personas trascendió la enfermedad y la vejez y pidió lo aparentemente imposible: la sanación.
 

Cuando los tambores del 15-M parece que se acallan, en el silencio del 29-M este que escribe vuelve reconfortado a su casa porque no solo los jóvenes transforman el mundo, sino que los mayores, los enfermos, los frágiles, los débiles ponen en sus manos sus pequeñas historias, deciden que ser necesitado y tener necesidad de ser cuidado también es parte de su autonomía, y celebran que Dios nos mira como lo que somos y siempre seremos: sanos a sus ojos.

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La economía de la oración

Por: Alfonso Carcasona 27-05-2011

“No hay nada más económico que rezar”.

Así titula el sectario Bedoya su artículo en el País, sobre la intervención del Cardenal Rouco en un acto de promoción de la JMJ.
 

 

Y es que nuestras autoridades siguen poniendo en bandeja los titulares. ¿O es que no saben que van a escucharles periodistas, alguno de ellos que escriben en medios influyentes, y que no son precisamente de su cuerda? ¿Calibran nuestras autoridades el daño que hace su falta de sensibilidad hacia la comunicación? Los obispos, los sacerdotes, han sido, en general, modelo de comunicación. Comunicación adaptada a cada tiempo. Los sermones dominicales servían al sacerdote para guiar a los oyentes. Los textos escritos han conformado nuestra historia. Debates públicos y privados, grandes y pequeños concilios nos conforman en lo que somos hoy.
 

No hablamos de las redes sociales que tanto miedo infunden en alguno de nuestros portavoces. Hablamos de la comunicación tradicional, la que llevamos décadas sufriendo como el cuarto poder. En estos años, algo deberían haber aprendido.
 

Además de las formas, critico el contenido. Me parece una barbaridad mezclar economía y oración. Incluso si se intenta decir en serio.
 

A pesar de la repulsa que me produce el titular sigo leyendo “…el desayuno se celebró en un lujoso hotel…” Al margen de la demagogia barata del autor del artículo, vuelvo a mi primera reflexión. ¡Si es que se lo ponemos en bandeja (o a huevo, que diría un castizo)!
 

Me da rabia que nuestras autoridades, que no el resto de la Iglesia, limiten la promoción de la JMJ a círculos elitistas. Obviamente se necesita su apoyo, pero éste, como predica la Caritas in Veritates, debería ser gratuito, y si no, probablemente no debería ser aceptado. Y ya son muchos actos de este tipo, desde la foto del Ibex a hoy.
 

Hace unos días miles de jóvenes en toda España, con el exponente de la Puerta del Sol de Madrid, se reunían para protestar por el actual estado de las cosas, por el sistema que gobierna nuestra sociedad. Grupos de la Iglesia se hicieron presentes, pero nuestras autoridades prefirieron guardar prudente silencio, perdiendo una oportunidad magnífica de acompañar (ni siquiera secundar) la protesta. Qué bonito hubiese sido convertir a una buena parte de esa juventud en participantes de la JMJ. No se si actos como el de hoy ayudan…
 

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Lecciones desde la Puerta del Sol

Por: J. Lorenzo 26-05-2011

Los jóvenes de la Puerta del Sol, como otros miles acampados al raso en plazas de toda España,

reclaman una democracia real porque la que conocen, en la que han nacido y en la que han criado el sentimiento de frustración que les ahoga, tiene un tufillo de realidad virtual a lo Matrix, de existencia edulcorada para consumidores satisfechos, en la que son teledirigidos hacia no saben dónde y sin que nadie les pregunta si les gusta, o no, lo que ven en ese viaje a ninguna parte.
 

 

De esa desconfianza hacia las instituciones y las estructuras que las sostienen podrían extraerse unas cuantas lecciones, también para la Iglesia, y tratar de sacar conclusiones, una vez cepillada la virutilla utópica que, fruto unas veces de la edad, y otras de la simple ignorancia, llevan también en la mochila de la indignación. Sería un error contentarse, como hacen algunos sectores eclesiales, con despreciar a esos jóvenes porque no casan con sus patrones ideológicos.
 

No les gusta esta democracia porque no conocen otra. Y quieren regenerarla, devolverle autenticidad. Algo muy parecido les pasa con la Iglesia; no les gusta lo que les llega de ella: la ven rica y ostentosa, apegada al poder, donde sus miembros viven con más recursos que la media de la sociedad… Así no es de extrañar que un 30% crea que el Dios que se proclama ¡es un invento de los curas!
 

Los sociólogos que estudian el alejamiento de los jóvenes de la Iglesia y su sustitución por una religión a la carta sostienen que, en el fondo, la causa es una mala imagen de la Iglesia, transmitida por los medios de comunicación, pero también por graves errores internos en la difusión del mensaje, en una jerga ininteligible, y, en ocasiones, con poco contenido evangélico. Les falta el contacto con una Iglesia de carne y hueso, volcada en la construcción de un mundo más humano, lamento habitual incluso entre los jóvenes comprometidos eclesialmente. A todos ellos, además de una democracia más auténtica, habría que hacer esfuerzos por ofrecerles una Iglesia también más real.
 

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Necesitamos ruido

Por: Alfonso Carcasona 22-05-2011

Vivimos en una sociedad en la que el ruido se ha instalado a nuestro alrededor y sin él parece que no somos nadie.

Nos despertamos con el zumbido del despertador, seguido de la insustituible radio. En mi caso, el ruido se prolonga a la ducha, donde cambio las noticias por un programa de variedades y música. Cuando voy a desayunar está puesta la radio o la tele. Me monto en el coche me acompaña el ruido de la radio hasta la oficina. Por fin un poco de paz, interrumpida por numerosas reuniones o llamadas de teléfono. Algunos de mis compañeros evitan la peligrosa aparición del silencio poniéndose unos cascos conectados al ordenador o a un ipod para que el ruido, esta vez en forma de música no les abandone. El mismo artilugio les acompaña mientras van a comer o vuelen a sus casas andando. Si te montas en coche, la radio se conecta automáticamente en cuanto accionas el motor. Por supuesto, cuando llegas a casa se repite la misma rutina que en el desayuno, hasta que por fin te vas a la cama, a leer un rato, las más veces con la radio o la tele de fondo.

 
Nuestra sociedad desarrollada necesita el ruido. Nos da miedo la soledad, el silencio. El poder encontrarnos con nosotros, por no decir ya el poder dedicar un rato de oración. Probablemente no sabríamos qué decirnos, qué decirle.

 


 
Hoy los emails y los chats de ordenadores y teléfonos agravan la situación. Son medios de comunicación excepcionales para poder hablar con nuestros amigos con el ruido conectado, sin que tengamos que elevar la voz, como antes hacíamos en las discotecas o bares. Podemos hablar con decenas de amigos a la vez, con la radio o la tele a tope. Cuantos más a la vez y más ruido, más intrascendentes las conversaciones. Twitter es maravilloso para ello. Solo 140 caracteres. Y el ruido de fondo a tope.

 


 
Y el problema es que la sociedad está plenamente acostumbrada a ello. El mejor ejemplo lo tengo cuando intento tomar un café en alguno de los cientos de bares que hay en cada manzana de nuestra ciudad. En concreto, desayuno un par de veces por semana con mi amigo Juan Mari. Existen al menos 10 bares alrededor de su casa. Todos y cada uno de ellos con su correspondiente televisor, con el sonido en plan discoteca. Es imposible tener una conversación que no verse acerca del tiempo o de cualquier otra banalidad.

 


 
Solo un pequeño establecimiento no tiene televisor. Normalmente somos los únicos clientes.
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La Ley del más fuerte (y II)

Por: Jose Maria Marquez Vigil 21-05-2011

Donde dije “digo”….

Tras declarar en estas mismas páginas que no iba a ir a la famosa Plaza SOLucion, finalmente volví a ser plenamente consecuente con mi propia inconsecuencia, y allí me planté la noche del viernes.

 

No fui para acampar allí. Tal vez no me quedé porque los años no perdonan (y sobre todo los niños y las miles de actividades deportivas y solidarias que amenazaban con ocupar toda la mañana del día de reflexión), o tal vez para guardar algo de coherencia con lo ya dicho hace unos días… Me acerqué por la puerta del sol un poco antes de las 12 de la noche para meterme en el meollo y respirar estos aires de “democracia real” que inspiraban frases tan elocuentes como aquella de “por primera vez, la jornada de reflexión no es para los votantes sino para los políticos”.

 

Lamentablemente, la “realidad” de la democracia es otra. La gran mayoría de los políticos no van a reflexionar nada… Hoy estarán haciendo números. Su preocupación no son los 5 millones de parados, no nos engañemos. Sino los 5.000 o 50.000 compañeros de su propio partido que el lunes tendrán trabajo como alcaldes, presidentes, consejeros o concejales, y por supuesto los miles de amigos que serán favorecidos y los miles de terrenos y negocios que van a enriquecerles en esta nueva época.

 

En la Puerta del Sol, entre tanto, seguía alimentándose la esperanza de una “democracia real”. La plaza a rebosar con miles de jóvenes que estaban indignados, hastiados de un pan y circo en el que tal vez seamos los campeones del “circo” (léase “el Mundial del wakawaka”), pero los grandes perdedores del “pan” (y léase aquí el paro y la emigración forzosa). Desafortunadamente demasiadas consignas y un grupo demasiado heterogéneo en el que se incluían los que salían en busca de un botellón marchoso, los radicales, o incluso los más violentos que con sus enfrentamientos a la policía trataban tal vez de obtener “un Bouazizi” que diera alas a su revolución como les pasó a los tunecinos hace unos meses... Se intentó coordinar un minuto de silencio 15 minutos antes de las 12, y las respuestas de los grupos presentes en la plaza fueron muy dispares.

 

Centrémonos en cualquier caso en la gran mayoría, que no era así, que respiraba pacifismo, justicia, coherencia y el sueño de unos gobernantes que algún día les representen. “¡Esta crisis, no la pagamos!”, gritaban a coro… Y por supuesto les comprendía, pero no podían dejar de venir a mi pensamiento imágenes de los islandeses, cada vez más cerca de pagar la crisis de sus banqueros, o los griegos apretándose el cinturón para seguir las consignas de un tipo que mientras exige austeridad a los demás, se gastaba 3.000 dólares en una habitación de hotel, presuntamente forzaba a una camarera, y su mujer cogía al día siguiente un avión privado para acogerle en un piso céntrico de Manhattan tras pagar 1 millón de dólares de fianza. Creo que en la puerta del sol, como en tantas otras ocasiones, quedaba reflejado que no queremos “DSK”’s de gobernantes. No viven como nosotros, no entienden nuestros problemas y por tanto no nos pueden representar. El problema es que ellos quieren seguir representándonos y no piensan bajarse de la poltrona.

 

El Viernes me acordaba de los Jefes tradicionales de los pueblos en Africa, que iban descalzos como sus conciudadanos, vivían como ellos en una choza de adobe y tal vez tenían una gallina o una cabra más que los demás… Eso era ponerse en los zapatos de los “representados” como supongo que harán los líderes del 15-M cuando acampan todos juntos en Sol, o como hacía mi Santa preferida, la Madre Teresa de Calcuta, o mi admirado San Francisco…

 

Cuando volví a casa entrada la madrugada releí el evangelio del día. “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Y soñé con que este nuevo movimiento pudiera traer los líderes que se merecen, líderes que representen a esta juventud idealista y que por fin algún día, porque no, se cumpla la ley del “más fuerte”, del que tiene la fuerza de la verdad.

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Secretas Palabras de Vida 4. DABAQ

Por: Dolores Aleixandre 20-05-2011

Los esparadrapos ya no son lo que eran.

De niños temíamos el momento en que nos los arrancaban para curarnos una rodilla porque se pegaban con determinación a la piel y además dejaban marca; los de ahora en cambio, al ser light como tantas otras cosas, se desprenden con facilidad y así ya nos evitamos los tirones. Otras “adhesiones incondicionales” también han decaído y aquellas que exigían los “principios del Movimiento” nos resultan obsoletas. No corren tiempos de vinculaciones y fidelidades estables y resulta más deseable la levedad del post-it que se pega y se despega sin esfuerzo y sin dejar huella. En todo caso concedemos cierto “derecho de adhesión” a lo que es más tangible y rentable: los “fondos de co-hesión”, por ej., o las dentaduras postizas a las que “productos adhesivos de sabor refrescante” garantizan permanencia sin sobresaltos.

 

 

¿Pasaba algo de esto en tiempos bíblicos? ¿Cómo gestionaban sus adhesiones? El tema de pertenecía a su vida cotidiana, dada la frecuencia con que aparece la raíz dabaq que significa adherirse, pegarse, aferrarse, unirse, juntarse o ligarse y en su primer sentido alude a lo contiguo, a lo pegado: “Que se me pegue (dabaq) la lengua al paladar si me olvido de ti, Jerusalén!” pide un salmista (Sal 137,6) y Job desafía a Dios para que compruebe que no se le ha pegado (dabaq) ningún soborno a sus manos (Jb 31,7). En una preciosa imagen del libro de Jeremías Dios compara a Israel con el cinturón que se lleva pegado a su cintura: “…así había yo hecho que se adhiriera a mí (dabaq) toda la casa de Israel para que fuera mi pueblo, mi renombre, mi honor y mi gloria..." ( Jer 13,11).


La adhesión física se vuelve imagen de la unión que nace de la relación personal, la amistad o al enamoramiento: el autor del relato de Génesis reflexiona sobre la misteriosa atracción que surge entre el hombre y la mujer y que les lleva a unirse (dabaq) para no formar más que una sola carne (Gen 2,24). En un momento de sublevación y rechazo contra David, “los de Judá se adhirieron a él” (2 Sam 20,2) y Rut expresa su decisión de permanecer junto a su suegra Noemí pase lo que pase: A donde tú vayas, iré yo; donde tú vivas, viviré yo; tu pueblo es el mío, tu Dios es mi Dios; donde tú mueras, allí moriré y allí me enterrarán. Sólo la muerte podrá separarnos” (Rut 1, 17).


El Señor reclama de su pueblo esa misma actitud: "Elige la vida y vivirás tú y tu descendencia, amando al Señor tu Dios, escuchando su voluntad y adhiriéndote (dabaq) a él pues él es tu vida."(Dt 30,19). "Mi aliento está pegado a ti", reconoce un orante (Sal 63, 9) y otro proclama: “Me adhiero (dabaq) a tus preceptos, no me defraudes” (Sal 119,31)


Hay un componente afectivo fuerte en estos textos, un efecto de irresistible atracción que empuja al que se adhiere a no soltarse ni separarse de aquello en lo que le va la vida: es así como se enraíza un árbol junto a corrientes de agua (Sal 1,3) o el sarmiento a la vid para participar de su savia (Jn 15,4-7). Lo expresa de otro modo la canción de Violeta Parra:

 

"Se va enredando, enredando

como en el muro la hiedra

y va brotando, brotando

como el musguito en la piedra..."


Son imágenes “con consecuencias” porque hacen cuartearse y palidecer a gran parte de la terminología clásica a la hora de hablar de la relación con Dios (todo aquello de “cumplir” su voluntad, “acatar sus mandamientos”, “observar sus leyes”…). Nos obligan a situarnos en otro lugar, nos ponen en contacto con la experiencia vital de los enamorados que buscan estar juntos y unidos con la misma intensidad con que las raíces del árbol buscan el agua, el sarmiento la savia de la vid o la hiedra la firmeza del tronco. Unos y otros saben, a su manera, que pueden ser lo que son solamente cuando se adhieren, se enraízan, permanecen, se enredan y brotan en aquello que les da nombre y posibilidad de existencia.   Nadie se lo dicta desde fuera, es su propio deseo de ser y de vivir lo que les está empujando desde dentro, lo que les hace adherirse ciegamente a aquello que les da consistencia y sentido.


Rumi, un místico sufí, sabe lo que es ese dabaq cuando dice: “No tires lejos la flecha de tu pensamiento: Dios está más pegado a ti que tu vena yugular”.

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Miedo a morir

Por: Xabier Azcoitia 19-05-2011

Llego de Mallorca. Los pasados 12-13 de mayo, se celebraron en la ciudad Insular las Jornadas de Espiritualidad en Clínica.

700 profesionales del mundo sanitario, auxiliares, enfermeras, médicos, psicólogos, capellanes, asistentes espirituales, voluntarios, reflexionando sobre cómo acompañar espiritualmente a los pacientes con enfermedad avanzada en el ámbito clínico. 

 

Importantes conferencias, mesas redondas, talleres, la presentación de la traducción de un libro de obligatoria lectura, “Watch with me” – Velad conmigo de Dame Cicily Sanders… son algunos de los hitos de estas Jornadas de la SECPAL. 

Pero dentro de mi resuena aun algunas de las preguntas que dejo en el aire el profesor David Clark. 

  1. En el ámbito de la espiritualidad al final de la vida, ¿qué lugar ocupa lo religioso? 
  2. El mito ya no es la muerte, el mito del que hoy no se puede hablar es Dios. 
  3. La ortodoxia científica evita que se hable de Dios en todos los sitios. 

 

Si esto es cierto estamos hablando de una espiritualidad horizontal que prescinde no solo de la trascendencia sino del Trascendente. De una espiritualidad emocional que prescinde del Espíritu, del Misterio. 

Dejo estas líneas de Kathleen Dowling Singh como herramienta para el aprendizaje 

 

A la luz de su propia experiencia, ¿tiene miedo a morir? ¿De qué manera se prepara para este momento final? 

Todos somos seres multidimensionales y yo, como una persona, soy definitivamente un “trabajo en proceso”. Con el grado exacto que todavía me identifico con cuerpo, ego, apegos y miedos; hasta el grado en el que todavía me aferro a lo conocido y familiar y opero bajo la creencia de separación; sí, hasta el grado exacto en el que aún tengo miedo a la noción de muerte. Precisamente, tengo miedo a cómo manejaré el tiempo de Caos. Eso es una parte de mí. 

Hay otra parte. He sido bendecida con ricas experiencias de la presencia de Dios, en gran parte de mi vida, y, desde luego, bendecida por mi privilegiada oportunidad de participar en tantas muertes. Mi padre me enseñó a nadar, nadando hacia lo profundo conmigo sobre su espalda. En cierto punto, se sumergió en el agua, dejándome sola en la superficie. Me dijo: “el agua te levantará.” Le creí y tenía razón. Es lo mismo con la presencia de Dios. Creo. Puedo recostarme y descansar en ella. “Me levanta” y tengo mucho tiempo acumulado en mi vida en que esa presencia me ha mantenido a flote. Eso siempre está creciendo en mí y esa parte de mí, en una medida exacta, confía en que me recostaré en la presencia de Dios, como lo he hecho tantas veces alo largo de mi vida, y en el momento de mi muerte también. Me siento segura, a pesar de  esos miedos reconocidos por sobre el hecho de que me fundiré  en el Espíritu, como he visto a tantos otros cientos de personas hacerlo ante mí. Imagínense esa comunión.

Thich Nhat Hahn, un monje Budista vietnamita, explica esto de manera hermosa. Dice, “La iluminación para una ola es el momento en que la ola se da cuenta de que es agua. En ese momento, todos los temores de muerte desaparecen. “Mi intención, tanto para mi vida, como para mi muerte, es la misma: estar, progresivamente, más estable y profundo, en la presencia de Dios. La meditación diaria y una oración mántrica (tan constante como puedo recordar) es mi práctica, tanto para la vida, como para la muerte.

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La ley del más fuerte

Por: Jose Maria Marquez Vigil 18-05-2011

Amanezco con estas fotos que todos hemos visto: la puerta del sol abarrotada de juventud, de ideales…

Y pienso: “¡Ahí tengo que pasar esta noche yo también! Este es el lugar y el momento…”. Pero leo a continuación las consignas… “Que el Gobierno no se arrodille ante los mercados y la especulación, los causantes de nuestros males”. Y lamentablemente, aunque me gustaría poder pensar de otro modo, no puedo estar de acuerdo con el fondo del mensaje, y lamentablemente pasaré una noche tranquilo en casita, sin poderme rodear de tanta fiesta y gente tan joven y tan guapa para unirnos en comunión de ideales. ¡Qué lástima!

 

Hace ya mucho tiempo que inicié mi peregrinaje y elegí estar en “fregados de este tipo”. Y así me fui a la Calcuta de la Madre Teresa hace 16 años, y a continuación al Africa de la Misión, el Africa de la Cooperación para el Desarrollo, el Africa de los Conflictos (viví muy intensamente el de Sudán de principios de este Siglo). ¡Y el Conflicto parece que está ahora en la Puerta del Sol! Aunque, tal vez, el compromiso verdadero y esa comunión de ideales pase ahora por quedarme en casa… ¡Otra vez será!

Desde mi atalaya de pijo y “niño bien” he tenido la suerte de conocer a los verdaderos “Niños Bien”” con mayúscula: los discapacitados, los empobrecidos, los huérfanos, los malnutridos, los niños soldado o las niñas esclavas… Gente de verdad que nos enseña cada día con su ejemplo de supervivencia y superación. Y a pesar de mis muchas incoherencias, trato de ponerme de vez en cuando en su piel. Y en este caso me pregunto si a ellos los defiende el Mercado o el Gobierno... Y me lo pregunto mientras salgo de mi mesa de trabajo para reunirme con varias personas (profesores de universidad, jesuitas, voluntarios...) para tratar de lanzar un programa de microcréditos que ayude a los “sin papeles”, a los inmigrantes (muchos de ellos subsaharianos), para que “ellos mismos” produzcan, vendan, salgan adelante, se autoempleen, y en definitiva sobrevivan...

Mucho se ha hablado estos meses sobre los males de la especulación y de los Mercados, y me pregunto si sabemos realmente que es eso de la especulación. Los que vociferan contra ella prefieren normalmente adquirir su Pizza en el establecimiento que la oferta “2x1”, y compran su nuevo mp3 en el hipermegasupernosequé que lo vende un euro más barato. Ese es el mercado, no nos engañemos. Y los ahorradores, o sus representantes que manejan fondos de pensiones, prefieren comprar el bono alemán que el español, no porque sean malos malísimos que quieran hundir a un país, sino porque desean comprar “la manzana de mejor calidad al mejor precio posible”. Esa es la ley del mercado, y cuando es bueno y perfecto, se convierte realmente en la Ley del más fuerte en sentido positivo, ya que el más fuerte debería ser el consumidor.

Por eso, en la disyuntiva, me quedo antes con el ahorrador que elige el mejor producto, la mejor calidad y el precio más adecuado antes que el “distorsionador” que con información privilegiada, con favores políticos, con una firma que modifica en un instante la naturaleza de un terreno, abarata el precio de compra y da ventaja competitiva a un amigo o testaferro que nunca se hubiera abierto camino en un mercado perfecto por su capacidad de trabajo o por su creatividad. Estas ideas me han causado demasiados problemas y calumnias en el mundo de lo público cuando he defendido que en la Cooperación nos acerquemos en cierta medida a los mercados (en la elección de servicios de buena calidad a un precio justo), y hoy me gustaría pasar la noche en la Puerta del Sol, junto a gente con bellos ideales, pero exigiendo al Gobierno que se acerque a la verdadera Ley del más fuerte, a la del mercado racional, que destierre a los distorsionadores negativos, y que permita a los partidos ser votados en democracia. Y ya que estamos en Campaña electoral y estamos hablando de democracia, me refiero aquí a partidos como IU o UpyD, que logran muchos votos, pero que la injusta Ley D'Hondt no les otorga representatividad parlamentaria porque los dos grandes partidos nacionales y los dos grandes autonómicos prefieren seguir repartiéndose los escaños, y con ellos el poder y los sueldos para sus amigos, antes que ser justos y verdaderamente democráticos. O la injusta separación de un grupo como Bildu, que al fin y al cabo representa a muchos votantes a los que habrá que dejar un camino de encuentro en democracia si no se quiere que algunos de ellos, los más violentos, reclamen la vuelta a las armas, y otros, los más pacíficos, acaben dándoles la razón.

Ahora que ha llegado la primavera, me gustaría mucho pasar esta noche en la Puerta del Sol. Pero me gustaría aún mucho más que no pasen ahí la noche los muchos sin techo que se verán forzados a hacerlo cuando llegue el invierno. Y para eso habrá que cambiar muchas cosas. Entre otras, cambiar esta democracia que no está dando el poder debido al que debería ser el más fuerte: el consumidor, el votante y el que tiene que dormir a la intemperie cuando llega el frío por la ineptitud de muchos gobernantes.

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Las meigas de Vázquez

Por: J. Lorenzo 13-05-2011

Ignoro si Francisco Vázquez, exembajador de España cerca de la Santa Sede,

reúne los requisitos idóneos para ser un buen Defensor del Pueblo, aunque recuerdo otros nombramientos para cargos más delicados, tanto por parte del PSOE como del PP, mucho más sangrantes. Al parecer, al exalcalde de La Coruña le habían prometido, tras su estancia romana, y con el beneplácito, además, tanto de Zapatero como de Rajoy, acceder a ese puesto, hoy cubierto de manera interina. Lo que sí creo es que su labor al frente de aquella legación diplomática ha sido positiva, o muy positiva, ayudando a encauzar unas relaciones que bajaban muy revueltas entre el Gobierno y la Iglesia.

 

Sin embargo, todo lo aprendido durante cinco años al frente de la embajada con representación permanente más antigua del mundo, su capacidad para moverse por las loggias vaticanas, unido a su sagacidad natural, no le están valiendo de nada ante sus compañeros de partido. Vázquez se está estrellando con la intransigencia interna apenas disimulada y no se cansa de repetirlo, allí donde le pongan un micrófono: lo están vetando (Leyre Pajín, Bibiana Aído y Elena Valenciano, concretamente) para esa responsabilidad por sus convicciones religiosas, es decir, por confesarse católico.
 

Al ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, le cuesta creer estas acusaciones de discriminación religiosa. Es comprensible: de ser ciertas, además de inconstitucionales, irían contra la diversidad y pluralidad de opciones de todo género promovidas estos años desde el PSOE y causarían de inmediato reacciones internas, no solo desde la Secretaría de Movimientos Sociales, donde están enclavados los socialistas creyentes, sino también desde el departamento que impulsa la Alianza de Civilizaciones y, desde luego, desde el Grupo Federal de Cristianos Socialistas. Y desde ninguno de estos estamentos se ha dicho nada. Así, pues, Vázquez, furibundo crítico de la ley del aborto (de la vieja y la nueva) y de los intentos de reforma de la ley de libertad religiosa, algo que no todos en el PSOE han pasado por alto, estaría viendo fantasmas. O, mejor, meigas.
 

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Música para tiempos de crisis

Por: Santos Urias 11-05-2011

La crisis está golpeando duro en muchas familias.

Todos los días nos informan detalladamente del IPC, del valor de la deuda, de las cuentas de los bancos, de la cotización de la bolsa… Y no llegar a fin de mes está provocando preocupación, más estrés, ansiedad, tristeza. Pero como en todas las realidades de la vida hay otras lecturas que quizás pasan más desapercibidas, son menos objetivas o sencillamente no se hacen. Los sentidos se agudizan y el arte de buscarse la vida se transforma casi, casi en una profesión. Todos sabemos que hay muchas maneras de buscarse la vida, pero como si de una primavera se tratase, salen a la calle más estatuas vivientes, magos por las esquinas, acróbatas en los semáforos, músicos en los vagones y cantantes por las aceras. Una lluvia de imaginación empapa la ciudad, con más o menos calidad, pero luciendo la sonrisa del que sabe que la vida no se juega en una oficina, ni en las macro estadísticas, sino en el cotidiano verso de la poesía.

 

Estos buscavidas, no solo piden, dan. Dan calor y color a una cada vez más individualista sociedad que se encierra en sus MP3 o en sus IPODS y que prescinde mirar a los ojos, de saludar con un: “buenos días”.

Los nubarrones amenazan y la tormenta descarga con toda su fuerza, el granizo causa daños a veces irreparables, pero de las fuentes del corazón nacen flores. Flores de solidaridad y de creatividad. Flores con diferentes aromas e infinidad de matices. Flores donde reconocernos como seres humanos y no como meros instrumentos para producir dinero y llenar la alforja.

Que maravilloso es poder caminar por la ciudad y que haya música en el ambiente, que podamos tropezarnos con un artista callejero o simplemente que la magia se haga un pequeño hueco en nuestro corazón.

Tiempo de crisis. Tiempo para imaginar. Tiempo para inaugurar un nuevo tiempo

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¿Problema de acento?

Por: Alfonso Carcasona 09-05-2011

Leo el titular: “Gallardón quiere expulsar a los mendigos de las calles de Madrid”,

para luego en la letra pequeña apostillar “siempre y cuando los ayuntamientos dispongan de los servicios sociales necesarios para acoger a esas personas”.

 

Escucho sus declaraciones que reproduzco literalmente “…cuando existen recursos públicos gratuitos y suficientes para que esas personas no tengan la necesidad de usar la vía pública como espacio de residencia, no sea potestativo de ellos sino obligatorio abandonar la vía pública como lugar de residencia”.

Las reacciones al titular no se han hecho esperar. Para la gente de bien, de orden, para los comerciantes y vecinos de las zonas principalmente afectadas es una buena noticia, cosechadora de votos. Para los ciudadanos de pro que transitamos por las calles y que nos molesta estéticamente, e incluso éticamente la presencia de mendigos, es una buena noticia el que se nos esconda esa realidad.

Para los progres es una malísima noticia que nos recuerda la ley de vagos y maleantes, aprobada, por cierto, por unanimidad de todos los grupos políticos de la segunda república, aplicada y atribuida al denostado franquismo.

Para los mendigos el titular es una amenaza, y una ventana más abierta a que se cometan abusos contra ellos.

Y es que en nuestros días solo valen los titulares. A mi, como a muchos, me repele el elegido en esta noticia. Me parece completamente insensible, propio de una sociedad esterilizada, pobre. Desgraciadamente, propio de nuestra sociedad.

Y si el titular hubiese sido: “En la España del siglo XXI no podemos permitirnos como sociedad que nadie tenga la necesidad de dormir en la calle”. Para ello debemos comprometernos a crear las condiciones básicas para evitar exclusión social, trabajando en la raíz del problema, y no solo en sus consecuencias. Quizá sea un titular un tanto largo, que habría que pulir. No está destinado a la captación rápida de votos, sino a la construcción de una sociedad mejor. ¿Utopía? No lo creo. Problema de acento, de prioridad.

Dice el alcalde que en Madrid viven unos 1.800 “sin techo”. A ellos habría que añadir otros miles que viven en infraviviendas, en las que es difícil vivir con dignidad. En la España de hoy nadie muere de hambre. Gracias a Dios, los comedores públicos funcionan. El problema de la vivienda es más difícil de resolver. Dice el alcalde ha dicho que su prioridad es que "no durmiese en la calle nadie porque no tuviera un sitio donde dormir", pero que "legalmente" no puede sacarles de la vía pública a pesar de que Madrid dispone de recursos sociales suficientes para atender a todas esas personas. "Todo aquel sin techo que sigue durmiendo en la calle lo hace por su voluntad, no por necesidad", ha asegurado el alcalde. Y aquí está el quid de la cuestión. Para el alcalde la red de albergues públicos es suficiente. Sin embargo, ninguno de mis amigos que duerme en la calle quiere ir a un albergue, ni siquiera en las heladoras noches de invierno. Y si prefieren dormir en la calle, probablemente, señor alcalde, será porque la solución de los albergues no es la adecuada. Esa debería ser la prioridad. Encontrar la fórmula, destinar los recursos necesarios para que nadie tenga que dormir en la calle. Y una vez que los encontremos veremos si efectivamente alguien quiere vivir en la calle.
 

Desde una perspectiva cristiana, Jesús nos recuerda que “Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza”. Ahí es donde debería estar nuestra prioridad. Creemos haber construido guaridas para el Hijo del hombre, albergues/jaula para el pobre que nos acompaña, pero Jesús sigue sin tener dónde reclinar su cabeza.
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Celebrando el ojo por ojo

Por: Alfonso Carcasona 02-05-2011

Hoy, 2 de mayo, el presidente de Estados Unidos ha anunciado que los SEALS han matado a Bin Laden, junto a otras tres personas.

La reacción del mundo occidental, en gran parte cristiano, no se ha hecho esperar. Al más puro estilo futbolero, hemos visto imágenes de miles de americanos apostados ante las verjas de la Casa Blanca, con sus banderas al viento celebrando la muerte del terrorista. Como digo, recordaba cualquier afición futbolera ante un gol, o un partido ganado en un mundial.

También me recordaba unas imágenes que me causaron repugnancia hace años. La de la población, creo recordar que palestina, festejando con igual intensidad (eso sí, con menos medios), la ejecución de los atentados. Para ellos eran igual de justos que para el mundo occidental la operación americana de esta noche. Por eso, probablemente las imágenes que difunden hoy los medios de comunicación causarán la misma repugnancia en muchos lugares del mundo. Otra oportunidad perdida para intentar la paz.

Lo que se estaba celebrando era el asesinato de una persona. No se estaba celebrando una rendición, o el fin del terrorismo. Solo la muerte (para muchos, ni más ni menos). “Esta era una operación de matar, no de capturar” señalan los militares americanos. O el alcalde de Nueva York –de credo judío, por lo que se ve de los de la ley del talión-, que asegura que hoy podrán dormir más tranquilos los familiares de las víctimas. Asegura que es una victoria para la nación. Vamos, como un gol en un mundial…

Al margen de consideraciones éticas, los políticos, nuestros representantes, se han apresurado a festejarla también. Los nuestros, los europeos… ¿Para qué elijo a los políticos? Para que hagan de este mundo un lugar más seguro. ¿Estamos más seguros hoy que ayer? No. Una muerte que traerá sin duda muchas más muertes, mucho más dolor.

Obama termina su discurso de la siguiente manera: “Recordemos que podemos hacer estas cosas no sólo por la riqueza o el poder, sino por lo que somos: una nación, bajo Dios, indivisible, con libertad y justicia para todos. Gracias. Que Dios os bendiga. Y que Dios bendiga a los Estados Unidos de América.”

No sé a qué Dios se refiere. Dudo mucho que sea al que yo rezo. Desde mi creencia cristiana, con humildad y consciente de la dificultad de los mandamientos de Jesús, recordar Mateo 5 “Amad a vuestros enemigos”. Quizá la glosa “o por lo menos, no los odiéis” debería ser recordada en nuestra actitud ante la noticia. Por eso, he rezado un padrenuestro por BL y las personas que le acompañaban.

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Estad en vela

Por: Xabier Azcoitia 28-04-2011

Hola Amigos

A lo largo de la Semana Santa se nos ha pedido que pasemos tiempo en vela. Velad, velad… estad atentos. Tened toda vuestra conciencia puesta en aquello que está aconteciendo.
 

Camino a Emaús o en este nuevo Cenáculo de Tomás, se nos Re-vela y Des-vela aquello por lo que teníamos que estar previamente en Vela: Que aquel que está presente en el Huerto, silente en la Cruz, es Compasión y Hospitalidad en su Exaltación.
 

Estad en vela porque no hay ausencia. Estad en vela porque camina a tu lado. Y velando mi vela se consume; pero no se gasta ni se apaga. 
 

Velando me abandono en Aquel que por mí/nosotros siempre está en Vela.
 

Feliz Pascua

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Semana Santa Peregrina

Por: Alfonso Carcasona 27-04-2011

Desde hace algunos años, dedico la primera parte de la Semana Santa,

la que va desde el Viernes de dolores hasta el Miércoles santo, a recorrer en familia, etapas del camino de Santiago. Empezamos en San Juan de pie de puerto, y esperamos llegar dentro de tres años a Compostela.

 

Es un tiempo de pausa, en el que nos dedicamos solo a nosotros. Desconectamos los teléfonos móviles, no atendemos emails. Por unos días, nos transportamos en el tiempo, nos aislamos del frenético mundo en el que vivimos. Son momentos de familia, de confidencias, de conversaciones, de risas, para algunos de canciones. De soledad buscada, de oración si quieres. De esfuerzo por la caminata, con la recompensa del almuerzo en lugar siempre cercano al albergue donde nos hospedamos. De visitas a los monumentos levantados a lo largo de los siglos, principalmente iglesias románicas este año. De celebraciones conjuntas, de descubrimientos, externos e internos.
 

Recorremos entre 100 y 120 km en cinco etapas. Durante el resto del año, más de 2000 corriendo en preparación de mis maratones. Durante ese tiempo también hay conversaciones y risas. Menos confidencias. Hace años un amigo me hizo un símil de la vida de otro conocido. “Da muchos pedales, pero no se da cuenta de que está sentado en una bici estática, no va a ninguna parte, no se mueve.”
 

El camino te enseña que durante 360 días del año la mayor parte del tiempo estás sentado en esa bici estática. En esos cinco días su humilde austeridad te ayuda a avanzar en la vida mucho más que el resto del año. El camino te enseña que lo importante no es la meta, sino el camino. La meta no es más que un final a partir del cual volvemos a empezar. Cada mañana somos hombres/mujeres nuevos, dispuestos a disfrutar de la belleza de la ruta del día, de la dureza o benignidad de las condiciones climatológicas o de la orografía. De las conversaciones y confidencias con otros peregrinos, sean conocidos o no. De los momentos de soledad, nunca de aburrimiento.
 

Sin duda es una magnífica preparación para los días en los que se celebra la pasión de Cristo, en la que celebramos el final de su vida y su resurrección. Es una Cuaresma express, reducida de 40 a 5 días. Gracias a Jesús los cristianos sabemos que la vida es camino y que la muerte no es más que el final de una etapa que da pie al comienzo de una nueva.
 

Xistros Anesti!
 

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Secretas Palabras de Vida 3.- QUEREB

Por: Dolores Aleixandre 26-04-2011

“Hoy día, si no estás en Facebook o en Twenti no eres nadie”.

Escuchamos la sentencia con sobresalto: ¿y si nos hemos quedado excluidos de las redes sociales que garantizan contactos sin fin e infalibles proximidades? ¿Y si es verdad que fuera de ellas no hay salvación y sólo nos aguarda “llanto y rechinar de dientes”? Porque desde tiempo inmemorial veníamos manejando en la conversación referencias espaciales: “tengo un gran peso dentro”, “esta persona me resulta muy cercana”, “estaba fuera de sí…” Pero ahora las cosas han cambiado y parece que internet es condición indispensable para acceder a la proximidad, aunque se esté dando la realidad paradójica de un mundo en el que nunca habíamos estado tan conectados y tan solos al mismo tiempo.

 

Cuando nos da el arrebato de la sinceridad, reconocemos que el acceso a la propia interioridad se nos hace cada vez más difícil y que, centrifugados hacia fuera, flotamos en una cultura líquida y no nos resulta fácil contactar con ese que sabemos es el “dulce Huésped” de nuestra alma, y que no deja que se apague del todo en nosotros esa nostalgia que evoca el antiguo canto “Cerca de ti, Señor, quiero morar…”

La Biblia hebrea conoce bien el tema de lo cercano, lo contiguo y lo vecino y posee un término, qéreb, que evoca el centro de un ser vivo, lo que hay dentro de él: vísceras, entrañas, interioridad e intimidad. Hace referencia al contacto, a la proximidad y a la inmediatez en el espacio o en el tiempo. En el qéreb se aloja el corazón y los salmistas lo expresan así: “ardía mi corazón en mi qéreb…”,”se retorcía en él…” “llevo en mi qéreb un corazón traspasado” (109, 22; 39,4). Por eso un orante suplica: “crea en mí un corazón nuevo y un espíritu firme en mi qéreb (Sal 51,12).

Es el espacio en el que se aloja la vida (“el alma”): el hijo de la viuda que sustentaba a Elías había muerto y el profeta reclama a Dios en su oración que haga retornar la vida al qéreb del niño (1Re 17,21). En ese centro profundo del ser se  experimenta la angustia (Sal 94,19) o los anhelos más profundos: “Mi espíritu en mi qéreb suspira por ti…” (Is 26,9). Expresa el “estar dentro de algo, en su centro”: el Señor está en el qéreb de su pueblo (Dt,11,4; Sal 36,2), en el qéreb de su corazón (Sal 36,2), bendice ahí a sus hijos (Sal 147, 13) y hace una promesa asombrosa: “Llegarán días en que pondré en su qéreb mi espíritu” (Ez 36, 26), “escribiré mi ley en su corazón” (Jer 31,33).

Para presentar en una especie de performance la aventura relacional de Israel con su Dios, el profeta Sofonías propone visualizar la ciudad de Jerusalén como un espacio que se disputan Dios mismo y unos ocupantes indeseables que son “príncipes rugientes como leones, jueces como lobos hambrientos, profetas que fanfarronean, sacerdotes que violan la ley”. ¿Quién logrará apoderarse del qéreb de “la hija de Sión”? El desenlace de esta tensión dramática es que el Señor triunfa dejando en ese centro un pueblo pobre y humilde y expulsará a sus enemigos: “No temas, Sión, el Señor tu Dios es en tu qéreb un soldado victorioso...” (Sof 3, 3-4; 12-17). Otro profeta lo proclama con gozo exultante: “¡Qué grande es en tu qéreb el Santo de Israel…!” 

Cuando Dios se muestra “cercano” (Sal 85,10; 145,18), realiza la acción de “acercar a sí” a su pueblo y esa experiencia merece una proclamación de bienaventuranza: “¡Dichoso el que tú eliges y acercas!” (Sal 65,5). Y es que la verdadera identidad de Israel y también su orgullo consiste en ser “su pueblo cercano”, “el pueblo de sus íntimos” (Sal 148,14) y afirmar que “Dios está en su qéreb y no puede sucumbir” (Sal 46,5).
 

“Soy Dios y no hombre, santo en medio de ti” (Os 11,9): ese Dios santo está siempre más allá de cualquier pretensión de control o dominio y por eso reivindica su soberana libertad: “¿Soy yo Dios sólo de cerca y no Dios de lejos?” (Jer 23,23). Esa distancia pone en marcha en los orantes el deseo y la búsqueda: “Acércate a mí, rescátame, líbrame de mis enemigos…” (Sal 69,19), aunque esa proximidad no será nunca “barata”, ni compatible con la injusticia: “Les gusta tener cerca a Dios”, ironizaba Isaías denunciando un culto que les tranquilizaba dejando a salvo su avaricia (Is 58,2).
 

Podemos preguntarnos con la imagen de Sofonías si nuestro qéreb está amenazado por “okupas” indeseables y cuánto espacio les dejamos.

Y aprovechar este tiempo de Pascua para abrirnos a la vecindad con el Resucitado que se nos hace cercano en nuestro camino cuando menos lo esperamos.

O saludarle con palabras de Rainer Maria Rilke:

Oh tú, Dios Vecino,

si en la larga noche

te molesto alguna vez con recios golpes,

es porque apenas te siento respirar,

y porque sé que estás tú solo en la sala

y si algo necesitas nadie está ahí

para acercarte el vaso que a tientas buscas.

Yo escucho. Hazme una breve señal.

Yo estoy muy cerca de ti.
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Los sueños rotos

Por: Santos Urias 25-04-2011

Se me han roto los sueños. Se cayeron como un jarrón y se quedaron ahí en el suelo hechos trizas.

Los reyes son los padres. La magia del regalo, del don, se pervierte en egoísmo.
 

La inocencia salió a pasear y se perdió en el bosque del interés y del deseo.
 

Las promesas cumplidas se han escondido en el laberinto de las quimeras y pisan de puntillas sin
hacer ruido.
 

Las voces del corazón estaban grabadas, se han agotado sus sonidos o se repiten como una jaculatoria.
 

En la tierra prometida no mana la leche y la miel, hay supermercados chinos donde no te miran a los ojos sino a la cartera, abiertos a todas horas.
 

Me dijeron que a esperar, que está a punto de llegar, pero este autobús se averió o cambió de ruta y en la parada hace frio.
 

Me dibujaron el cielo con versos de colores y música de niños, pero el cuadro se quemó con el fuego de una pintura del Bosco y sólo quedan las cenizas.
 

Dijeron que este reino era de justicia, de sencillez, de cordura, de libertad y de misericordia; y en la entrada hay unas torres que vigilan, observan y castigan, denuncian y amedrentan, mientras algunos trepan por sus paredes introduciendo los dedos por las rendijas de las piedras para llegar más alto.
 

El trabajo es distinto: se trabaja para vivir, no se vive para trabajar. La existencia es una vocación; realizarse en el hacer; ser feliz haciendo felices a los demás. Pero en tu agenda no hay domingos, ni fines de semana, ni días de asueto, ni momentos de gratuidad o de ocio. Tienes que justificar el descanso como si fuera un “delito”: el viajar, la amistad, el silencio. Siempre hay rabillos de ojo que te juzgan.
 

Se me rompieron los sueños y ya me duele, porque los sueños no se deberían romper, por algo son sueños. Quizás esta noche me duerma. Quién sabe, a lo mejor una mano me arranca la pesadilla y me devuelve las flores y los besos…
 

Pero bueno, ya estoy soñando otra vez.
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Oscar celeste

Por: Juan María Laboa 24-04-2011

La academia de alabanzas angélicas había programado una mención boreal para la página Web

que más comentarios positivos provocase en los corros angélicos. No concedían premios porque estaban convencidos de que en las horas de asueto no se hablaría de otro tema, al menos, durante un día. En un plis plas se recogieron multitud de páginas y comenzó la lectura, la selección y los juicios, siempre caritativos, pero, no por ello, menos rigurosos, de cuanto se estaba escribiendo.

 

Llegó el momento de examinar “Bitacoradeperegrinos”, que se redactaba en Madrid, pero que ya se encontraba presente en todos los ámbitos de encuentro celestiales. El día en el que se acometió la tarea era el de Resurrección o día de la Vida y de la Luz, homenaje universal al Hijo de Dios.

El arcángel Imaginación distribuyó la tarea entre los serafines: indagaban la opinión sobre las diversas columnas, materia y forma, creatividad y ejemplaridad, teniendo, también, en cuenta la opinión que los ángeles de a pie tenían sobre los autores y contenidos.

El estruendo complaciente de la Vírgenes por Dolores Aleixandre señaló una primera orientación, aunque se pensó que convendría examinar si se trataba de una opinión de género. Pronto se descubrió que la admiración abarcaba todos los ámbitos. Hermanitos y Hermanitas de Jesús, cistercienses, benedictinos y otras especies variadas de entusiastas. Incluso gustaba a las religiosas de su orden, incluida “virgo potens”. En las alturas, mostraban su complacencia por su sentido del humor. “Es lo que falta en bastantes libros de la Biblia”, se afirmaba.

El Club de Poetas, organizado por la Dominaciones, se decantaba decididamente por Santos Urías, estudiado con interés por sus especialistas más sensibles. La poesía era una materia obligatoria en las academias celestes, pero escaseaban los expertos en las tendencias más actuales. Urías se había convertido en un punto de referencia decisivo y los últimos textos se encontraban en Bitacora.

Sobre Laboa había llegado un gesto indescifrable de la curia diocesana madrileña y una carta laudatoria, aunque con la sobre impresión “top secret”, del arzobispo emérito de Pamplona. La una parecía compensar el otro, aunque resultaba complicado descifrar los sobreentendidos. De todas maneras, los papas alabados en su historia hablaban bien de él y los que suspendían el examen no se atrevían a comentar el tema.

Carcasona se ha convertido en un clásico en el gabinete angélico de estudios de la sociedad humana. Sus análisis sobre conductas y desfachateces humanas se discuten y desmenuzan en las reuniones de ángeles de la guarda y algunos de sus juicios están en todas las agendas de los ángeles de las naciones.

La dedicación de Xavier enternece a todos los discípulos de Jesús. El dolor de los hombres acongoja a quienes viven con Dios, por eso, sus experiencias y consejos son seguidos muy de cerca. Da la impresión de que en el cielo no hay enfermerías ni cuidados paliativos, pero apasionan nuestros esfuerzos por aliviar nuestras limitaciones.

El día de Pascua de 2011, dia de la Vida, el Poder y la Gloria, se ha repartido en el cielo, a todos los beatos, un ejemplar de Bitácoradeperegrinos, como señal del agradecimiento de los creyentes por la cercanía de Dios, y de la complacencia angélica por nuestros juegos de chiquillos.

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Primavera

Por: Santos Urias 24-04-2011

Corre la primavera, vuelan los pájaros, saltan los cuentos, brotan las flores por las alcantarillas,

llueve en los tejados de cartón. Tan pronto sale el sol como se esconde. Las miradas se hacen mieles y rebuscan en el néctar de otros ojos. Hay bullicio en la ciudad: es el ruido de las voces, de las danzas, de la guitarra y del acordeón. La luna nos mira con los ojos bien abiertos, no es para menos, la muerte y la resurrección se hacen compañeras de camino. Cruzan la calle desde la residencia hasta la capilla; desde el orfanato hasta la cocina; desde el hospital hasta las fuentes del parque. Todo parece reventar de vida como en un estornudo de Dios firme y contagioso.
Quiero salir a la calle descalzo, sentir el cemento o la tierra bajo mis pies. Volar extendiendo mis brazos, con los ojos cerrados. La distancia no existe para el que cree, tú estás a mi lado y escucho el latido de tu corazón junto al mío como un diapasón que se balancea al tempo.
Corre la primavera y quiero barrer con mi escoba los restos de los naufragios que arrastraron las mareas del invierno: guerras egoístas, baños de sangre por el precio de un poder, almas sin aliento anoréxicas y pírricas. De cada rincón sacaré un almendro, un cerezo o una gardenia. Los jazmines llenarán la noche de aromas intuidos. El correr de los arroyos arropara mis últimos bostezos. Me dormiré junto a ti, en un sepulcro vacio, al pie de un sudario recogido, donde ya no está la muerte y sólo queda el estallido del eterno color.
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Resultados

Por: Dolores Aleixandre 21-04-2011

Buscando en You Tube una conferencia reciente de Willigis Jager, veo otra más antigua con este título: “La humildad”

pero, cuando intento dar con ella, lo que aparece en pantalla es: “esta búsqueda no obtiene resultados”. No me extraña demasiado porque “humildad” y resultados” suelen estar de suyo bastante distanciados, salvo para un puñado de chalados por el Evangelio que andan sueltos por ahí. Busco la palabra “resultado” en el diccionario de sinónimos y salen a mi encuentro: logro, éxito, provecho y productividad, todos vestidos de Armani, saludándome encantados y sonriéndome con sus dentaduras blanquísimas. Esto es ya otra cosa, pienso, y en este lenguaje ya nos entendemos todos, desde Botín hasta Mourinho, pasando por la SGA, la JMJ y el chino de la tienda de todo a cien,aunque él plonuncie lesultado.

 

Echándole imaginación, se me ocurre que es como si el Padre, después de arreglarle bien el nudo de la corbata al Hijo y comprobar que no le faltaba nada en el maletín, lo hubiera enviado con esta recomendación: “Hala hijo: a obtener resultados”. No le dio ningún ejemplar del Manual del Triunfador, pero quedaron en que se conectarían cada madrugada para diseñar juntos la estrategia del día.

Empezó por domiciliarse entre nosotros en un pueblo perdido que ni siquiera aparece en la guía Michelin (mal empezamos) y respondía al nombre de Jesús. Estudios, los justitos; el arameo, con acento galileo y el griego, lengua del imperio, flojísimo. Se puso a currar en un taller y algunos pensaron que iba a montar un franquiciado de exportación de maderas. Pero no, fue un chasco para todos: esperó a cumplir los 30, edad evidentemente tardía cuando a esas alturas otros más jóvenes presentan ya resultados exitosos. Y él, sin pisar business school alguna, se puso a buscarlos con métodos rarísimos. Ideas e innovación no le faltaban y parecía emprendedor pero en seguida los entendidos vieron que no paraba de cometer errores: “No está en sus cabales” comentaban los de su entorno (Mc 3,21): qué desperdicio de recursos y de posibilidades, qué mal le asesoran esos socios insolventes de los que se ha rodeado, qué falta le está haciendo un coach que le espabile y le ayude a establecer un plan en acción con mejores expectativas porque, con el marketing que emplea, que se despida de obtener ganancias. No se puede ir por la vida confesando que no tiene dónde reclinar la cabeza, afirmando que el dinero es como un coágulo en la sangre que te detiene el flujo vital, que a los pobres no hay quien los gane en alegría y que no conoce mejor inversión en bolsa que la de ganarse amigos. Declaraciones como esas generan inestabilidad y alarman a los inversores. Vas derecho a la crisis, chaval, cotizas a la baja, prepárate a la suspensión de pagos o incluso a algo peor.

Y lo peor llegó: fracasó su empresa, se hundió su proyecto, se fugaron sus socios, todo se vino abajo, terminó por quebrarse él mismo. Se reían al verle tan hundido: “Mirad cómo ha acabado el que se empeñaba en arreglar el mundo…” Borraron su nombre de la lista de los vivos, los eficaces, los competentes y los VIPS y pusieron una losa encima de su recuerdo.

No lo consiguieron. Sigue vivo entre nosotros y su memoria continúa transmitiéndose de boca en boca y encandilando a muchos que dedican sus vidas a la empresa creada por él, empeñados en seguir sus mismos extraños métodos de gestión.

Con todos ellos esperamos en silencio el bonus que concede el Padre a los resultados de su Hijo y que inundará de luz la noche del Primer Día de la semana

Feliz Pascua a todos y enhorabuena: es tiempo de reparto de dividendos.

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La fuerza de la debilidad

Por: Juan María Laboa 14-04-2011

Comentó en una ocasión Jean Vanier, el fundador del movimiento El Arca, que “nacemos débiles, morimos débiles y pasamos toda la vida intentando

Luchamos con todas nuestras fuerzas para superarnos, para sobresalir, dominar, aplastar, imponer, triunfar. Al final, hayamos conseguido los éxitos que hayamos conseguidos, el declive es imparable y nuestro final se desliza hasta convertimos en polvo.

 

Sin embargo esa prepotencia y anhelo de poder y fortaleza van ineludiblemente acompañadas de muerte, desconsuelo, angustia, traición, desconcierto, infidelidad, egoísmo. Resulta muy difícil compaginar el poder y la gloria humanos con el equilibrio personal, la compasión por quienes sufren sus limitaciones, la solidaridad con los ciudadanos comunes, el equilibrio con una realidad contaminada por la publicidad y los contravalores sociales.

Jesús habló, a menudo, de quienes se agarraban a los inmediato abandonando lo urgente: el joven rico, que desperdició el encuentro de su vida; el negociante exitoso que soñó horas antes de morir con la necesidad de construir más almacenes; los discípulos que se agitaban por estar a la derecha y a la izquierda del Señor solo por motivos egoístas; los orgullosos intérpretes de la ley, dispuestos a apedrear a la pecadora inconscientes de sus muchos pecados; el fariseo tan orgulloso de sí mismo que era inconsciente de su pobreza ante Dios . Todos eran débiles, pero procuraban ocultarlo con sus máscaras y prepotencias. Es decir, si el poder y la gloria nos lleva a deshumanizarnos, conocernos menos, alejarnos de los hombres, despreocuparnos de sus necesidades, terminamos por ser más débiles en el sentido peor del término.

Los cristianos nacemos en Belém y morimos en la cruz. Pues bien, a pesar de que nuestra constitución, hecha de debilidad, y nuestro itinerario personal resulta inequívocamente frágil, llevamos dos mil años compitiendo con los poderes terrenales, buscando ser más grandes que ellos, más poderosos e influyentes. Nuestro historia demuestra, por el contrario que, cuando la iglesia es rica, omnipresente, con obispos con mitras y cruces llenas de piedras preciosas, con cristianos ricos en las primeras filas de los ritos y de las epifanías eclesiales, el evangelio se convierte en un código de conducta edulcorado y en un club privado de buenas maneras y políticamente muy correcto, con menos capacidad de evangelizar y de dar testimonio de lo necesario. Mientras que la fuerza es el opio de los poderosos, la debilidad y la humildad se convierten en la potencia de Dios,

Porque Dios es desde siempre el único Señor, el Creador, el todopoderoso, el alfa y el omega de todo lo creado, y lo seguirá siendo por toda la eternidad. Pero, en su encarnación, elige vivir en debilidad, semejante en todo a nosotros, menos en el pecado. Ha elegido la pobreza, la compasión y la ternura como rasgos de su presencia entre nosotros y, de esta forma, nos ha amado, nos ha salvado, se ha hecho hermano y nos ha revelado al Padre.

Cristo en la cuna de paja, en el desierto pedregoso, en Getsemaní, sobre el borrico entre las palmas, ante Pilatos y en la vía Dolorosa, nos enseña que debilidad, conciencia de ser limitados, sencillez, fraternidad, acogidas y vividas con naturalidad, dan un sentido a nuestra manera de ser y nos introducen en la manera de ser de Dios. La debilidad, considerada como rémora, se convierte para el que la vive como fuerza de Dios en camino de comprensión, de autorealización, de acompañamiento y de hermanamiento.

Creo que se trata de una buena manera de comprender la Semana Santa.

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