Sábado 16 de Diciembre 2017

Babel (y II)

Por: Alfonso Carcasona 18-05-2013

Hoy me gustaría dejar en esta bitácora una reflexión

desde un ángulo muy distinto al de la semana pasada, pero relacionado con la utilización del lenguaje como arma arrojadiza.

 Si en mi anterior reflexión me centraba en la tontería hispana acerca del uso de la lengua como elemento disgregador y de desunión en un tiempo como el actual en el que parece obvia la necesidad del tamaño para competir en un mundo globalizado, en esta quiero compartir mis ideas acerca de uno de los aspectos introducidos por el concilio Vaticano II en nuestra vida: la utilización de la lengua vernácula en la celebración de la Misa.

Antes de 1965 las misas eran en latín. Y, naturalmente, no todo el mundo, sino una pequeña minoría, lo entendía. Imagino que ir a Misa, más allá de lo fundamental, es decir, celebrar la Eucaristía, debía de exigir un grado de introspección y concentración en la oración mucho más fuerte de la que existe hoy, lo que imagino no sería el caso. El vaticano II abrió la liturgia al mundo, permitió que se relacionase con su época.  Como es obvio, los movimientos ultraconservadores se opusieron, se siguen oponiendo. Es curioso que la lectura de este domingo (Hechos 2,1-11) nos hable como el Espíritu descendió sobre los discípulos y les abrió la posibilidad hablar, rezar y predicar en distintas lenguas «Pero éstos ¿no son todos galileos? ¡Y miren cómo hablan! Cada uno de nosotros les oímos en nuestra propia lengua nativa”.

¿No alucinarían si apareciesen en nuestras comunidades y nos viesen rezar en lengua extraña?

Pues bien, parece que esos movimientos conservadores quieren hoy volver 50 años atrás, y que en distintas comunidades y seminarios se lo están planteando seriamente. Algunos se basan en las estadísticas. Hace 50 años iba más gente a Misa que hoy. Y hace 500 iba todo el mundo. Seguro que era porque era en latín y no se enteraban de nada.

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Babel

Por: Alfonso Carcasona 11-05-2013

Esta semana hemos visto nacer una nueva lengua ofical (o más bien dos)

 en nuestro país (estado o nación): el lapao y el lapapyd, acrónimos de “lengua aragonesa propia de Aragón oriental” y de “lengua aragonesa propia de las áreas pirenáica y prepirenaica”. Se trata de evitar el uso de la palabra catalán para referirse a la lengua que se habla a tres kilómetros de Cataluña, en el Aragón oriental. Y ya de paso, reconocemos la singularidad cultural de cada una de las zonas. Se dice además que en Aragón, como en el resto de nuestra peculiar piel de toro, se hablan multitud de lenguas, como en Fraga el fragatí o en Tamarite de Litera el tamaritano.

En el capítulo 11 del Génesis Dios, ante la idea del hombre de construir una torre cuya cúspide llegue al cielo, hizo que cada uno de ellos hablase una lengua de manera que cejasen en su empeño común y se dispersasen por la tierra. Dijo Dios:

He aquí que todos forman un solo pueblo y todos hablan una misma lengua, siendo este el principio de sus empresas. Nada les impedirá que lleven a cabo todo lo que se propongan. Pues bien, descendamos y allí mismo confundamos su lenguaje de modo que no se entiendan los unos con los otros”.

Hoy vivimos en una sociedad cada vez más globalizada, donde el aleteo de una mariposa en un bosque de Brasil tiene incidencia en Macao. Donde los estados se confunden cada vez más en otras supraestructuras que compiten entre sí por la supremacía y el poder en el mundo. Poder económico, en el control de los recursos naturales, en la imposición de culturas y religiones varias. En establecer el cómo vivirán las siguientes generaciones.

Los hombres transitamos hacia Babel, intentando que una sola lengua (ya sea el chino, el inglés, el árabe, o en el caso de España, el castellano, gallego, euskera, catalán lapoes, fragati o chulapo) nos una para construir una torre que en este mundo secularizado no nos llevará al cielo sino al sometimiento del prójimo. No es nada nuevo, ya se inventó hace miles de años.

 Pero que el mundo esté tranquilo, porque en nuestro país tenemos a todos los herederos de aquella diáspora, y no estamos dispuestos a crear ningún proyecto en común. Más bien al contrario. Montaremos muchos proyectitos, en la esperanza utópica de que el mundo reconocerá nuestros esfuerzos y no nos aplastará y hará hablar chino, con acento andaluz o inglés con acento catalán. Desafortunadamente no lo hacemos para complacer a Dios, sino a nuestros pobres egos.

 

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NO TENGO BICICLETA PORQUE TENGO MUCHOS AMIGOS

Por: Jose Maria Marquez Vigil 11-05-2013

Lamu es una isal maravillosa en la costa de Kenya,

muy cerca de Somalia. Allí colaboramos con una ONG que abrió hace ya muchos años una Casa de Acogida para huérfanos y otros niños con diferentes necesidades (actualmente acogen a más de 200 niños y niñas). Una gran parte de sus ayudas van destinadas a los refugiados que vienen de Somalia. Desde Africa Directo colaboramos con ellos en un programa de microcréditos que vamos a ampliar en los próximos meses y que de momento ha ayudado a cientos de mujeres a sacar adelante a sus familias (para el que tenga interés en ver fotografías de este proyecto, o un informe de dicho programa de microcréditos y las fotos de las mujeres que han empezado ya sus diferentes negocios, tenemos en nuestra web algo de información:
http://www.africadirecto.org/index.php?m=Paises&pid=13&tid=286&op=proyecto

Al ser una pequeña isla, no hay coches ni autobuses. Tan solo burros, y no lo digo peyorativamente...
Andando de arriba abajo para ver las casas de los refugiados, el Hospital, los Colegios y diversas actividades llevadas a cabo ahí, le pregunté a uno de los encargados del proyecto sobre la posibilidad de supervisar más rápidamente a las familias apoyadas con la ayuda de una bicicleta. Me miró sorprendido y al rato me contestó que no es posible. Me hizo mucha gracia cuando me dijo aquello: "¡Es que tengo muchos amigos!".
La primera vez que escuché algo así fue hace ya muchos años en Malawi. Ahí aprendí que la bicicleta no "te la roban", no "la rompes", no "la descuidas"... La bicicleta muere un día de repente. Tiene vida propia y a nadie le puedes responsabilizar de su mal uso. Si añades a todo esto el "mal de ojo" africano, entiendes que un descendiente de los primeros bantú llegados al Africa Austral cambie lo que nosotros llamaríamos "me la van a romper estos desgraciados", por "tengo muchos amigos".
Siempre pensé que la falta de desarrollo africano está en gran parte condicionada por este modo de ser, esta aceptación, esta fatalidad, y sobre todo por la "envidia", nada sana, que tira para abajo del que sobresale para que los que no lo hacen no se sientan en inferioridad.
Y así escucho esta semana las declaraciones del Sr. Rajoy y de la Sra. Aguirre. El uno que no acaba de concebir una reducción fiscal que la otra pregona a los cuatro vientos como solución imprescindible para los liberales.
Os voy a contar otra historia que conozco relativamente de cerca. Una persona enormemente válida, muy trabajadora y que ha conseguido lo que podríamos llamar el éxito profesional se va a ir en breve a vivir fuera de España. Su sueldo es astronómico como directivo de una empresa, y por lo tanto su IRPF también es astronómico. El problema evidente es que, si compramos un kg. de naranjas en el mercado o en un hipermercado barato para no gastarnos el doble en una tienda más cara, ¿no es normal que miremos también los escaparates de un producto llamado "carga fiscal"? Está claro que es injusto, ya que el señor que limpia cada día la puerta del sol o el que conduce un autobús en Valencia, aparte de cobrar mucho menos, no pueden residir fiscalmente fuera de su Municipio. Pero volviendo al que gana millones de euros, y que paga a su vez también millones de euros, y que se ahorraría también millones residiendo fiscalmente en otro país europeo que a su vez le va a dar mejores contraprestaciones (una mejor educación para sus hijos, etc.). ¿Va a pagar nuestro diferencial por la marca España?, ¿por el sol y playa? ¿O porque ganamos el mundial? Seguirá trabajando en lo mismo, haciendo lo mismo, pero con ayuda de un ordenador, un teléfono y una línea aérea low cost que le traiga a España menos de 183 días al año podrá seguir haciendo su trabajo en la misma empresa española sin pagar tanto por ello.
En este caso las arcas estatales se van a quedar sin muchos millones de la noche a la mañana, y seguro que no es el único. Pero un dirigente político no suele atreverse a tomar medidas demasiado impopulares porque "quieren tener muchos amigos". Así que nos quedaremos sin bicicleta. O sin muchos millones, que es lo mismo...

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la Iglesia y la des-campaña de la renta

Por: J. Lorenzo 11-05-2013

La Iglesia no recibe a través del Estado ni un solo euro que los españoles no quieren que reciba

Quiere esto decir que, con la campaña anual de la declaración de la renta, la Iglesia recibe lo que quienes marcaron la equis en la casilla correspondiente han querido otorgarle. Ni más ni menos, aunque últimamente menos, porque la crisis aprieta los bolsillos y ya son muchos los que no tienen que hacerla porque sus exiguas rentas les eximen de la obligación. En todo caso, el proceso para que la Iglesia perciba ese dinero es mucho más exigente que el que hay para otras instituciones sociales, que reciben sus fondos públicos por obra de la graciosa voluntad política del momento. Tal y como está el patio, imagino a partidos políticos, sindicatos o a la Casa Real (por citar a instituciones que, lo siento, pero aún me merecen consideración) sometiendo su financiación al plebiscito popular… Me viene a la mente una gráfica imagen de un tal Bárcenas cuyo dedo nos señalaría no el camino, sino la respuesta…

Pero este debate, además de cansino, está viciado de raíz por prejuicios de todos los colores. A estas alturas del año, cuando el personal se sacude la pereza y acomete su declaración, junto con la publicidad pagada que la CEE concede a algunos medios de comunicación para concienciar de la necesidad de marcar “su” equis, se encuentra en algunos de ellos con otra publicidad impagable para los que temen salir del cómodo mundo de los estereotipos. Así, proliferan informaciones sobre el poderío inmobiliario de la Iglesia gracias a las inmatriculaciones (algunos preferirían devolver la mezquita de Córdoba a algún descendiente de Abderramán, dejando sin derechos sucesorios a los visigodos, pongamos por caso), que tal y como está la sensibilidad hipotecaria, es como mandar al ministro Margallo de visita a Venezuela.

Quien no quiere abrir los ojos, nunca podrá ver la labor que está realizando la Iglesia en España, y más en estos tiempos. Dicho esto, la Iglesia también puede esforzarse no solo en ser honrada, sino en parecerlo. Es esa coherencia a la que nos invita el papa Francisco. Por si alguno abre un ojo en ese momento y se le cae un estereotipo.

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Ratzinger vuelve a Roma

Por: Juan María Laboa 11-05-2013

Los diversos medios de comunicación

 insistieron ayer en la novedad  de la convivencia de dos papas en los estrechos límites del Vaticano. Unos comentaron  las dificultades que podrían surgir de esa situación y otros, con un voluntarismo a prueba de bomba, insistieron en la armonía y felicidad de tal convergencia. Muchos, sin embargo, siguen sin entender  la foto de dos sacerdotes que visten de igual manera, son tratados con los mismos títulos y viven a diez minutos de distancia.

Creo que el equívoco está servido, no en la sustancia sino en la precipitación de un acuerdo versallesco provocado por la novedad y la improvisación. En la Iglesia solo existe un papa, el obispo de Roma, elegido cuando su antecesor renuncia o muere por los cardenales que tienen facultades para ello. Un papa, no dos ni medio ni cuarto y mitad. La figura del papa emérito, desde mi punto de vista, no tiene sentido. La implantación reciente de tal título en la sociedad civil nació de la vanidad de quienes quieren mantener un estatus, como los catedráticos y otras especies de funcionarios, o de su deseo de continuar recibiendo unos emolumentos que habían desaparecido con su cese. Es verdad que a los antiguos presidentes de gobierno se les sigue llamando en España presidentes, pero a ninguno en Holanda se le ocurrirá dirigirse a la princesa  Irene con el tratamiento de Majestad. La Iglesia, una vez más, ha seguido las costumbres del mundo y ha comenzado a llamar eméritos a los obispos dimisionarios, consciente de la importancia de unir el episcopado al nombre de una Iglesia local. En España contamos con numerosos obispos eméritos y el pueblo no se complica la vida ni los confunde con los obispos residenciales. Pero este concepto de emérito no puede aplicarse sin más a cualquier título sin que resulte ridículo o confuso o peligroso. ¿Papa emérito?  ¿No resultaría más clarificador llamarle sin más obispo emérito de Roma?

En la Iglesia se nace con facilidad, pero se muere harto difícilmente. Nacen las congregaciones religiosas como hongos, sin demasiados requisitos, pero nunca desaparecen, aunque su finalidad se haya desvanecido o su situación de languidez resulte dañosa. Se decide suprimir a los cardenales que han cumplido ochenta años su razón de ser, es decir, su facultad de elegir al papa, pero quedan con sus púrpuras y sus sinecuras, dando al mundo la imagen de permanecer agarrados a la vanidad de un servicio ya inexistente. Nos encontramos con que un papa valientemente decide renunciar al pontificado, pero le seguimos vistiendo de blanco, se le trata de santidad y vive en el cogollo del minúsculo Vaticano. Seguimos sin distinguir la persona del oficio y pensamos que debemos proteger con coraza de artificio a un hombre que valientemente ha decido seguir al Señor de un modo absolutamente evangélico.

Estoy absolutamente convencido de que el Padre Ratzinger no dará un mínimo motivo para pensar que complica la vida de su sucesor, pero el tratamiento con que fue recibido antes de ayer en el helipuerto del Vaticano fue estrictamente el exigido por el protocolo para los viajes del papa. No resulta natural ni lógico. La renuncia tiene unas razones y unas consecuencias y los signos deben acompañar y demostrar tal opción.

Esta aclaración por mi parte solo tiene un sentido. La decisión de Benedicto XVI de renunciar al pontificado tendrá importantes consecuencias en la historia futura de la Iglesia y esto es reconocido por todos los especialistas y analistas. Desde mi punto de vista, con su decisión de dedicarse a la soledad y a la oración, el último papa ha ofrecido, también, al mundo y a la comunidad cristiana, un testimonio extraordinario de la importancia decisiva de la oración y del desierto espiritual en la experiencia cristiana. Esa decisión radical debe encuadrarse en un marco de abnegación y de humildad que no conviene banalizarlo. Es verdad que los humanos y, de manera especial los clérigos, mostramos una irresistible tendencia a justificar lo que nos interesa con grandes conceptos  y arabescos, pero no olvidemos que el motivo del atractivo que el papa Francisco está ejerciendo en las personas se debe en gran medida a la sencillez y humildad de sus palabras y de sus gestos. Constituiría una insensatez malgastar el gesto del anterior papa por no ser capaces de extraer todas sus consecuencias.

 

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LOS QUE ESCUCHAN

Por: Santos Urias 07-05-2013

Caminan por las calles.

Unos con la cara de ciprés, otros con el rostro despertado. Escuchas sus quejas aunque no hablen: susurros, suspiros, desagrado en las manos. Expulsan sus demonios jugando con el móvil; mueven los dedos con rapidez, como un director de orquesta. Ahora se habla con los dedos, ¿lo sabías? El vuelo de sus sueños es como la calima, polvo del desierto en suspensión. Pesado, rojizo, parece la sangre de los animales sacrificados. Un cúmulo de plagas que se extiende sobre la ciudad y se queda metido en una mirada sin lentes: ojos que no ven, corazón que no siente, si la luna miente, pregúntale al sol. Canciones repartidas por las aceras, versos disparados de esquina en esquina y que con suerte te alcanzan y te dejan mal herido por la poesía. Cuando todo se ve gris o mejor dicho cuando nos ha invadido el glaucoma, ¿quién nos puede devolver la luz? 

Hay un ejército de susurros que se extiende como el aceite. Voces de arcoíris que tiñen los edificios; que celebran que se han ido los agoreros; que brindan con la solidaridad y con la grandeza del día a día. Cada mañana, un regalo; cada atardecer, un nuevo milagro: el cielo arde y tú prendes como un pequeño carbón regado con incienso que se eleva hasta lo alto y llena de aroma el microclima de la ciudad. 

Tú decides: o te lleva la corriente de los ayes ensimismados; o te sitúas en el marco de los que escuchan a los otros, al Otro, para seguir leyendo la novela de la historia y recrearla con fe. 

Los que escuchan son de la esperanza. 

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La periferia llama a la puerta

Por: J. Lorenzo 06-05-2013

Hubo un tiempo no tan lejano en el que,

 en España, solo escribían sin censura previa los obispos. Algunos –pocos- hicieron uso de esa prerrogativa para abordar con libertad aspectos de la actualidad. Así, algunas graves carencias e injusticias fueron abordadas con espíritu evangélico en aquellos tiempos, para disgusto de los elementos más conspicuos del Régimen, que consideraban tal hecho como una traición de la Iglesia, su “socio natural”, diagnóstico en el que coincidían no pocos obispos. Más valía la miseria con gente de bien que que te sellara la cartilla de racionamiento una pandilla de apóstatas.

Hoy tenemos libertad de expresión y aquella posguerra solo la recuerdan los más mayores, los que ahora tiene que estirar su pensión para que sus hijos y nietos no caigan en la exclusión social. Los datos de la EPA dibujan un cuadro terrorífico. A muchos les empieza a faltar lo necesario para vivir. Pero estos ya no tienen quién les escriba. Sí, por ahí aparece alguna pequeña carta o se dice alguna frase medida al milímetro, como quien hace balance de inventario, no vaya a ser que nos quedemos sin religión en la escuela… O se escribe y se repite que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, con lo cual, claro, parece como que una especie de justicia divina hubiese vuelto a poner las cosas en su sitio.

Es preferible seguir mudos a decir estas cosas, porque es una observación obscena. Hace años, cuando aún estábamos instalados en el bienestar, Cáritas ya advertía que una franja significativa de la población era pobre y que no había notado en absoluto la bonanza económica. Así pues, un respeto, pues mucho me temo que los que entonces estaban pasando penuria son ahora directamente excluidos sociales, personas que difícilmente podrán ser reintegradas. Quienes eso piensan o dicen deberían darse una vuelta por las colas del paro, lo más parecido a un purgatorio laico. O acompañar a los curas, a los religiosos y religiosas en su quehacer en medio del “espesor de lo real” -en expresión de Fernando Urbina-, sobre todo en los cinturones industriales. Hoy, la periferia ya está en nuestros portales. 

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ESCRACHE

Por: Dolores Aleixandre 06-05-2013

Lejos de mi animar al escrache

(ya saben, lo de presionar y acosar a políticos por el tema de los desahucios)  porque algunas de sus formas de intimidación resultan muy violentas. Pero quiero rescatar uno de sus componentes, la insistencia, cuya eficacia está atestiguada por los personajes de algunas parábolas. Ahí está, sin ir más lejos, aquel tipo inoportuno que tocaba el timbre de la casa de su amigo a media noche, que no son horas, para pedirle tres barras  de pan para un tercer amigo que, la verdad, podía haberse esperado un poco. La conclusión de la parábola es sorprendente: el “acosado”  termina por levantarse y dárselas (quizá se las tiró por la ventana…), no por nobles motivos de amistad, sino sencillamente para que le dejara en paz (Cf.Lc 11, 9-10).
¿Y qué me dicen de aquel juez, perseguido por una  viuda insistente y pesadísima y que, para quitársela de encima, decide  atenderla y revisar su caso? (Cf.Lc 18,1-8). Según una lectura peculiar de Thomas Keating, esa viuda es clavadita a Dios: también Él nos persigue para que le hagamos  “justicia” y entablemos con Él una relación que responda a su incomprensible amor.
De entre las imágenes que emplea el Apocalipsis para hablar del Resucitado (cinturón de oro en los lomos, llamas de fuego en sus ojos, estrellas en su mano…),  la que prefiero con diferencia es la que le presenta practicando un mansísimo escrache: quieto ante la puerta de nuestra casa y llamando por si acaso queremos abrirle y compartir con Él nuestra cena.
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En soledad ha puesto ya su nido

Por: Juan María Laboa 05-05-2013

Salió del Vaticano como papa y vuelve como ermitaño,

 a rezar por la Iglesia como los grandes orantes de la historia, él que conoce como pocos la debilidad y las grandes necesidades de nuestra comunidad creyente. Cumple así lo que  dijo al anunciar su renuncia al ministerio para el que había sido elegido: “aunque me retiro ahora, en la oración estoy siempre cercano a todos vosotros, y estoy seguro de que también todos vosotros estaréis cercanos a mí, aunque permaneceré escondido para el mundo”.

Mientras tanto, durante la Sede vacante, los cardenales han elegido un nuevo Papa, que ha sido recibido por la Iglesia y por el mundo en general con enorme alegría y esperanza. Aunque algunos permanecen desconcertados y no acaban de entender, no convivirán en el Vaticano dos papas ni papa y medio, sino solo el único papa, Francisco, obispo de Roma, el sucesor de Pedro en la sede romana, y el anterior obispo de Roma que ha decidido seguir sirviendo a la Iglesia, ahora desde la oración y el silencio.

Benedicto ha inaugurado una nueva tradición que, si se impone, constituirá una inmensa riqueza para la comunidad creyente. Hay en este momento en la Iglesia millares de obispos y sacerdotes retirados de sus diócesis y parroquias que viven sus últimos años según sus fuerzas y su capacidad espiritual. ¿No constituiría un ejemplo y un testimonio excepcional si se impusiera la virtud moral y sobrenatural de amar a la Iglesia más que a sí mismos, ofreciendo los últimos años de sus vidas a la oración por los seres humanos  en el retiro y la humildad? Ya hace siete siglos, al renunciar Celestino V al pontificado, decidió retirarse al desierto solitario, a la ermita que tanto quería. Probablemente, tanto uno como otro, han pensado que dedicándose a la oración pueden conseguir más y mejor la conversión de los creyentes.

Juan Pablo II decidió levantar en el seno del Vaticano un convento de monjas de clausura con el fin de que se alzara permanentemente hasta el Señor de los cielos un clamor de súplica y de transparencia. No creo equivocarme si pienso que la sustitución de las monjas por el obispo Benedicto pretende mantener y testimoniar ese gran camino de comunicación con Dios y con los hermanos, recomponiendo con su amor desinteresado, en unión con tantos religiosos de clausura presentes en todas las Iglesias, las deficiencias y miserias de los clérigos y de los creyentes en general.

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Populorum Progressio II

Por: Xabier Azcoitia 01-05-2013

24. El uso de la renta. El bien común exige, algunas veces, la expropiación, si por el hecho de su extensión, de su explotación deficiente o nula, de la miseria que de ello resulta a la población, del daño considerable producido a los intereses del país, algunas posesiones sirven de obstáculo a la prosperidad colectiva. Afirmándola netamente el Concilio ha recordado también, no menos claramente, que la renta disponible no es cosa que queda abandonada al libre capricho de los hombres; y que las especulaciones egoístas deben ser eliminadas. Desde luego no se podría admitir que ciudadanos, provistos de rentas abundantes, provenientes de los recursos y de la actividad nacional, las transfiriesen en parte considerable al extranjero, por puro provecho personal, sin preocuparse del daño evidente que con ello infligirían a la propia patria.

25. La industrialización. Necesaria para el crecimiento económico y para el progreso humano, la industrialización es al mismo tiempo señal y factor de desarrollo. El hombre, mediante la tenaz aplicación de su inteligencia y de su trabajo arranca poco a poco sus secretos a la naturaleza y hace un uso mejor de sus riquezas. Al mismo tiempo que disciplina sus costumbres se desarrolló en él el gusto por la investigación y la invención, la aceptación del riesgo calculado, la audacia en las empresas, la iniciativa generosa y el sentido de responsabilidad.

26. Capitalismo liberal. Pero, por desgracia, sobre estas nuevas condiciones de la sociedad, ha sido construido un sistema que considera el provecho como muestra esencial del progreso económico, la concurrencia como ley suprema de la economía, la prosperidad privada de los medios de producción como un derecho absoluto, sin límites ni obligaciones sociales correspondientes. Este liberalismo sin freno, que conduce a la dictadura, justamente fue denunciado por Pío XI como generador de «el imperialismo internacional del dinero». No hay mejor manera de reprobar tal abuso que recordando solemnemente una vez más que la economía está al servicio del hombre. Pero si es verdadero que un cierto capitalismo ha sido la causa de muchos sufrimientos, de injusticias y luchas fratricidas, cuyos efectos duran todavía, sería injusto que se atribuyera a la industrialización misma los males que son debidos al nefasto sistema que la acompaña.

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Juego de tronos en la Conferencia

Por: J. Lorenzo 30-04-2013

ya se ha dicho, también aquí:

la Plenaria que acaban de celebrar los obispos españoles ha evidenciado el final de una época que se ha prolongado desde la última década del siglo pasado hasta la primera de este nuevo milenio. Empieza ahora una especie de “juego de tronos” en donde todo está abierto. Se habla de una vuelta triunfal de lo que a Roma fue (tal es su pujanza que valdría tanto para Madrid como para Barcelona, así están de ofuscadas las banderías episcopales), sin desdeñar los adhesiones que se están fraguando en torno a los arzobispos de Sevilla, Pamplona, Valencia y Castrense. Todo depende, se dice, de si los cambios en Madrid se producen antes de la Plenaria electiva de marzo de 2014. Si así fuese, Roma estaría marcando la pauta y no se encontraría con muchas resistencias. Francisco –también se ha dicho– ha calado para bien en el ánimo de una mayoría de obispos. Tanto es así que, desde su elección, se ha casi cuadruplicado el número de prelados españoles que han reparado en lo interesante de la JMJ de Río de Janeiro de este verano y se han apuntado para asistir…
Y con tanta naturalidad –y alivio– se ha acogido a Bergoglio que poco se ha hablado de él en esta Plenaria. Los nombres que más han sonado entre pasillos han sido el del actual secretario general y los de los candidatos a sustituirle en esa función en la plenaria del próximo noviembre. El continuismo tiene el nombre del obispo auxiliar de Getafe; la renovación, el del titular de Guadix. Pero tampoco aquí está nada cerrado. Hay un nombre emergente, aunque no es –aún– obispo.
Algunos quisieron hablar más que de nombres y analizar, en sesión reservada, la situación que está atravesando España y también, la situación de la Iglesia en medio de esta tempestad. No fue posible. ¿Molesta el análisis? ¿Simple apatía? ¿O que cargue con él el sucesor? Los nuevos aires que llegan de Roma hacen esa puesta en común más que necesaria. La credibilidad de la Iglesia en España se desmorona, y, como refleja la encuesta de El País del domingo 21, los católicos españoles, practicantes o mediopensionistas , desean un tiempo nuevo en una Iglesia renovada. Vamos, pasar página.
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Aprender a ser

Por: Juan María Laboa 30-04-2013

Recorría en coche una carretera secundaria de Avila

cuando vi en el campo un pastor con sus ovejas. Paré el coche y fui a encontrarme con él. En un momento de la charla le pregunté si no se aburría tanto tiempo solo y me contestó con naturalidad: “¿solo? Si estoy con Dios!”.

Cuenta el Génesis que Dios tras crear el universo en seis días, descansó. No necesitaba descansar porque no se encontraba cansado, pero el primer libro de la Biblia introduce en nuestra historia y en nuestra cultura la noción del descanso, del tiempo dedicado a centrarse, reposar, reflexionar, rezar, encontrarse con uno mismo.

Nace así el domingo, el día del Señor y el tiempo dedicado a la conformación del ser humano. Es verdad que en la civilización actual cualquier día puede dedicarse al trabajo o al descanso, pero, a menudo, la pérdida del sabbath termina suprimiendo la noción del reposo del espíritu y del tiempo dedicado a su nutrición.

Creo que resulta inteligente rendir homenaje a la sabiduría de la inactividad, que en ningún caso consiste en ociosidad y pereza sino en reposo de la acción y predominio de la escucha y el ensimismamiento: “El Señor me conduce hacia las aguas del remanso y conforta mi alma” (Salmo 23).

Se puede rezar en todas partes porque Dios está en todas partes, pero nosotros no somos lo mismo en todas partes. ¿Dónde y cómo pudo encontrarme más yo mismo y puedo encontrar mejor a Dios? ¿No será en el silencio y en la soledad? “Guarda silencio ante el Señor; espera en él e inclínate pacientemente ante él” (Salmo37).

Aunque  también es cierto que ese silencio y esa soledad interior la podemos encontrar en tantos espacios mundanos. Lo profano no es siempre, ciertamente, la antítesis de lo sagrado. Podemos rezar en lo cotidiano, conservar la soledad y el aislamiento interior en el mundo y rezar así en la vida diaria, pero es más difícil. Conviene,  en todo caso, que, olvidando la obsesión de llenarnos de conocimientos, de informaciones y de actuaciones, pensemos más en formar nuestro corazón y en profundizar la vida. A veces, la continua actividad externa solo indica el deseo de ocultar el vacio de nuestro interior. Los sentimientos profundos, permanentemente cuidados, son los verdaderos parteros de nuestra personalidad.

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Populorum Progressio

Por: Xabier Azcoitia 26-04-2013

El 26 de marzo de 1967,

el Papa Pablo VI publico esta Encíclica sobre la necesidad de promover el desarrollo de los pueblos. En esta época de crisis económica mundial nos será de ayuda recordar lo que la encíclica dice: 22. Llenad la tierra, y sometedla (Gén 1, 28). La Biblia, desde sus primeras páginas, nos enseña que la creación entera es para el hombre, quien tiene que aplicar su esfuerzo inteligente para valorizarla y mediante su trabajo, perfeccionarla, por decirlo así, poniéndola a su servicio.

 Si la tierra está hecha para procurar a cada uno los medios de subsistencia 

y los instrumentos de su progreso, todo hombre tiene el derecho de encontrar en 

ella lo que necesita. El reciente Concilio lo ha recordado: «Dios ha destinado la 

tierra y todo lo que en ella se contiene, para uso de todos los hombres y de todos 

los pueblos, de modo que los bienes creados deben llegar a todos en forma justa, 

según la regla de la justicia, inseparable de la caridad» Todos los demás derechos, 

sean los que sean, comprendidos en ellos los de propiedad y comercio libre, a ello 

están subordinados: no deben estorbar, antes al contrario, facilitar su realización, y 

es un deber social grave y urgente hacerlo volver a su finalidad primaria.

23. La propiedad. «Si alguno tiene bienes de este mundo, y viendo a su hermano 

en necesidad le cierra sus entrañas, ¿cómo es posible que resida en él el amor de 

Dios?»(1Jn 3, 17). Sabido es con qué firmeza los Padres de la Iglesia han 

precisado cuál debe ser la actitud de los que poseen respecto a los que se 

encuentran en necesidad: «No es parte de tus bienes —así dice San Ambrosio— lo 

que tú das al pobre; lo que le das le pertenece. Porque lo que ha sido dado para el 

uso de todos, tú te lo apropias. La tierra ha sido dada para todo el mundo y no 

solamente para los ricos». Es decir, que la propiedad privada no constituye para 

nadie un derecho incondicional y absoluto. No hay ninguna razón para reservarse 

en uso exclusivo lo que supera a la propia necesidad, cuando a los demás les falta 

lo necesario. En una palabra: «el derecho de la propiedad no debe jamás ejercitarse 

con detrimento de la utilidad común, según la doctrina tradicional de los Padres de 

la Iglesia y de los grandes teólogos». Si se llegase al conflicto «entre los derechos 

privados adquiridos y las exigencias comunitarias primordiales», toca a los 

poderes públicos «procurar una solución, con la activa participación de las 

personas y de los grupos sociales»

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La caridad como vicio

Por: Alfonso Carcasona 26-04-2013

Sorprenden -o no- las declaraciones del líder de la oposición madrileña,

el socialista Tomás Gómez, tachando la medida del gobierno regional de Madrid de entrega de viviendas a desahuciados de “caridad”.

 Bien puede ser que los medios de comunicación, una vez más, de manera torticera, hayan sacado de contexto sus declaraciones y tono, achacándole que se haya referido nada menos que a la caridad como algo negativo. Pero me da la sensación que, por la trayectoria intelectual del individuo, y sin que sirva de precedente, no es imputable al mensajero la barbaridad de la interpretación de la frase.

Vamos a ver, sr. Gómez, que algo se haga por caridad siempre es bueno. Ojalá muchas más iniciativas, utópicamente todas, se hicieran por caridad (caridad es sinónimo de amor). Pero al sr. Gómez, caridad le debe sonar a religión, a rancio catolicismo, ese al que hay que atacar, con o sin sentido.

El problema de la vivienda es gravísimo. Nuestra constitución nos reconoce a todos los españoles el derecho a una y digna, al igual que al trabajo. Cuando desaparece el segundo, el derecho a la primera es un brindis al sol. No solo en cuanto a los desahucios por impago de hipoteca, sino por los de impago de alquiler. Por caridad deberíamos dotar un fondo de viviendas para que nadie durmiese en la calle. Si lo hiciésemos por amor sería mucho más indiscutible que si lo hacemos por solidaridad o por justicia social, términos en este caso no absolutos, ya que se les pueden contraponer siempre otros límites. Ojalá los gobiernos pudieran tomar las medidas por caridad, y estas fuesen aceptadas en los mismos términos por el pueblo. Por solidaridad o por justicia social pretendida, ya vemos que no se toman. Ojalá nos tomásemos la caridad como vicio, de esos que son imposibles de curar.

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¿Qué temen?

Por: Juan María Laboa 22-04-2013

Un nuevo papa, un nuevo estilo,

pocos nombramientos o decisiones por el momento, pero tantas esperanzas! Aparente quietud  romana. Sin embargo, encuentro a mi alrededor no pocos suspiros, miedos, desvaríos de palabra y obra. Un obispo dice que se encuentra desconcertado, un sacerdote afirma que ya está bien de pobres mientras otro confía a un compañero que puede ser tiempo de pasarse a Lefebvre. Descubro inquietud palpitante en alguna radio y en algunos grupos de laicos siempre tan seguros. ¿A que temen, qué les preocupa tanto, porqué  lamentan encontrarse ante un cataclismo?

No pocos de estos inquietos describen este primerísimo tramo del papa Francisco como una ruptura con los pontificados anteriores, aunque discretamente atribuyan este juicio a los de la otra orilla. ¿Es así o son ellos quienes se apresuran a poner el esparadrapo antes de la herida porque temen con angustia un talante que no es nuevo sino tan antiguo como las palabras de Jesús y que no se sabe bien por qué les provoca rechazo y les asusta tanto?

¿Por qué se apresuran a contraponer el servicio a la jurisdicción? Quién teme tanto la actitud de servicio, de considerarse servidores de los demás, como para verse obligado a añadir enseguida la urgencia salvífica de la jurisdicción? ¿Por qué se acude  en sus diatribas al magisterio de un papa o de otro cuando resulta tan fácil acudir directamente al Evangelio donde Cristo habla del tema con autoridad y decisión? ¿Quién indicó primero que toda autoridad es servicio, poniendo su vida como ejemplo?. “No es un teólogo”, me indicó un religioso con enorme preocupación, y yo me pregunté si consideraría teólogo a Jesús.

¿Por qué se ven obligados a acudir a tiempo y a destiempo a Benedicto XVI para ahuyentar no se sabe qué fantasmas? ¿Tanto miedo les da el papa Francisco? ¿Acaso consideran que deben defender y proteger a la Iglesia del Papa?. Por supuesto que en la historia de la Iglesia encontramos tantos rebeldes y herejes con esta manida disposición, pero no deja de producir sonrojo que en nuestros días tantos apóstoles de la estricta observancia ortodoxa se pasen al cisma con tanta desenvoltura. Conviene recordar las palabras del papa Francisco del día 13 de este mes: “El triunfalismo no es del Señor. El Señor vino a la tierra con humildad. El Señor nos enseña que en la vida no es todo magia, que el triunfalismo no es cristiano. La vida cristiana está hecha de normalidad, pero vivida con Cristo todos los días: Esta es la gracia que necesitamos, la de la perseverancia. Perseverar en el camino del Señor, hasta el final, todos los días”.

“El papa no pretende imponer sus propias ideas”, escribe un portavoz de la “Vera legalidad”. ¿Se trata, tal vez, de una advertencia…al Papa? ¿Debemos seguirle en todo aquello que nos guste y mirar a otro lado cuando sus palabras y sus acciones no coinciden con nuestras opciones?. Por otra parte, ¿no han temblado las cátedras de tantos escrutadores de herejías al leer que un aventajado alumno de una impoluta facultad de teología ha atacado indecorosamente al papa Francisco por haber lavado los pies de dos mujeres el día de la Caridad y del amor de Dios por nosotros, a causa, parece ser, de no sabe cuáles minucias reglamentarias transgredidas…por el papa que, de hecho, no puede transgredirlas porque dependen de él?. Es verdad que hace tiempo pasó algo parecido con los fariseos, que acusaron al Hijo de Dios por comer con publicanos. De todas maneras, ¿cómo juzgará este atrevido experto en a nuestro Señor que se dejó besar los pies por una mujer? ¿Se tratará a caso de un nuevo Maurras?

Es verdad que no debiera sorprendernos que comiencen a atacar al papa quienes llevan años atacando al concilio, la institución más venerable y más decisiva de la historia cristiana, pero su reacción está resultando tan atropellada y tan espontánea que me parece descubrir un mar de fondo doctrinal tan confuso y tan desorientado que podría derivar hacia sectas internas preocupantes.

Mientras tanto, sigue siendo oportuno tener en cuenta que la nave de la Iglesia, tal como nos recordó Benedicto XVI en su última audiencia, solo pertenece a Cristo, y que no debemos arrogarnos la capacidad de salvarla a nuestro arbitrio. No olvidemos en ningún caso que el prestigio y la atracción que ejerce la Iglesia no depende de su grandeza, de su poder o de su capacidad de convocatoria, sino de su humildad confiada, de su entrega y de su generosidad; nunca es fruto de la elocuencia de sus palabras sino de su capacidad de demostrar con su vida que Dios nos ama. El testimonio y la coherencia de vida personales han constituido y constituyen en nuestros días el signo más elocuente de nuestra fidelidad y amor a Dios.

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¡Feliz cumpleaños!

Por: Jose Maria Marquez Vigil 22-04-2013

Oro, incienso y mirra.

 Esos fueron los regalos que trajeron los Reyes Magos al niño Dios. ¡Qué pereza! No sabría yo qué hacer hoy en día con regalos tan inservibles… Bueno, el oro al precio actual, aunque haya bajado últimamente, se puede cambiar en esas casas de empeño que tanto han proliferado con la crisis…

Desde entonces, lejos de entender la simbología de este acto, el regalo se ha ido convirtiendo en algo cada vez más común (y exigible incluso) en nuestra sociedad de consumo. Cualquier ceremonia, onomástica, acontecimiento…, requiere un paso previo por los grandes almacenes de turno. “Póngame un ticket regalo por si quisiera cambiarlo, por favor”.

La verdad es que, aunque muy a menudo me siento condicionado por las circunstancias, esto de los regalos obligados no es uno de mis platos favoritos. Hace ya casi 20 años que aprendí de la Santa de Calcuta aquello de “no es más feliz quien más tiene sino el que menos necesita”. Y a la gente a la que quieres de verdad, a los que haces ese regalo… ¿No te gustaría realmente hacerles felices?

Si realmente crees que el regalo es un reconocimiento al homenajeado, ¿porqué homenajearlo tan solo con un regalo perecedero? Un perfume que se acaba, un juguete que se rompe, una orquídea que se marchita o un reloj que te pueden robar no podrán ser nunca comparables con esa vida eterna con la que fue regalado el buen samaritano. “¿Y dónde dice Vd. que venden eso?”

Hace ya varios meses fue el cumpleaños de mis hijas, las gemelas. Vinieron a casa muchas amigas de las niñas a merendar y celebrar la típica fiesta infantil que, como sabemos todos los que tenemos hijos, acaba con muchos papeles de regalo por el suelo y algunos paquetes que ni siquiera llegan a abrir. Pero en esta ocasión (la verdad es que las niñas lo hacen a menudo) pidieron a sus amigas que no trajeran nada, y que si realmente querían regalarlas algo bonito, que trajeran un sobre con dinero para “los niños de Africa”.

¡Y el otro día nos enviaron desde Lamu, en Kenya, un regalo de verdad! Un video de los niños de la casa de acogida de Anidan, que tiene a la mesa 235 niños cada día, felicitándolas, y una carta explicando que con su ayuda comprarían pescado y plátanos para todos durante cuatro semanas. Las niñas tenían una ilusión mucho mayor que la que cabe imaginar de los 15 regalos típicos de la fiesta de cumpleaños. La carta y el video se pueden leer y ver en este link: http://www.africadirecto.org/index.php?m=Noticias&op=ver&nid=349

Viendo sus caras me acordé de la oración que hicieron el otro día las niñas como trabajo de Religión en el cole. Las he puesto en la foto que acompaña a la columna y la de Paz reza así: “Querido Dios, Tú me creaste a mí y un lugar donde vivir. Gracias por crear nuestro corazón con el que puedo amar, querer, hacer paz, perdonar, consolar y muchas cosas más. Perdóname cuando me porto mal y ayúdame a mejorar mi letra e intentar no mandar. Querido Dios todo lo que me has dado es precioso. Ayúdame a ayudar a los necesitados y cada vez tener menos cosas y los pobres cada vez más.

Pues así hemos cumplido su deseo… ¡Y a 15 madres las hemos evitado tener que romperse la cabeza en un centro comercial!

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DESDE ABAJO

Por: Santos Urias 22-04-2013

De rodillas. Despojado. Sin títulos, ni honores.

 Desnudo. Con la mirada puesta en los pies que lava. ¿Pies jóvenes? ¿Pies adultos? ¿Pies femeninos? ¿Pies masculinos? ¿Pies ricos? ¿Pies pobres? ¿Pies de un color? ¿Pies de otro color? Pies humanos, cansados, dolientes, callosos o delicados. Pies sudorosos o pies perfumados. El que lava no elige los pies. Sólo sabe que lo que el maestro dijo: “¿Habéis visto lo que he hecho? También vosotros debéis lavaros los pies los unos a los otros”. Sólo se resiste el orgullo: “¿Señor lavarme tu los pies a mí?” Seguir decidiendo nosotros a quién debe lavar los pies el Señor. Seguir manteniendo nuestra mirada altanera. Un Maestro por los suelos es peligroso. Nos pone por los suelos a todos, limpiando lo que no nos gusta, a quién no nos gusta. Reduce nuestros planteamientos, nuestras normas, nuestros esquemas a papel mojado. Desde abajo se ve todo de otra manera. Despojado sólo quedan una manos que limpian, que acarician y unos labios que besan. ¿Por qué cuesta menos ponernos de rodillas delante del sagrario que delante de nuestros hermanos y hermanas? Sería bueno que nos lo preguntáramos, con sencillez, con sinceridad. ¿Qué nos implica más? ¿Qué nos transforma más? ¿Qué nos acerca más al Dios de Jesucristo? ¿Qué nos hace más creíbles? ¿Qué nos dijo el Señor? Dirán: Una cosa no quita la otra. Pero la otra tampoco quita la una. 

Cristianos de rodillas ante nuestro mundo. Servidores. Sin más aspiración que aliviar, que descansar, que ser bálsamo. Desde abajo, todo se entiende mejor desde abajo. 

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El buen pastor

Por: Xabier Azcoitia 20-04-2013

No hay más que un solo pastor, el pastor verdadero, el verdadero porque es bueno.

 En la alegoría juanista la bondad del pastor no es su misericordia y su indulgencia, como lo piensan con frecuencia los cristianos, que relacionan esta alegoría con la parábola de la oveja perdida. La bondad del verdadero pastor es el cuidado que tiene de sus ovejas; su adhesión a su rebaño le lleva a dar la vida por las ovejas. En contraste con el pastor aparece el servidor remunerado, al que se presenta únicamente para que destaque mejor la solicitud que lleva al pastor hasta la muerte. Fuera del verdadero pastor, nadie llega hasta ahí. Si se hiere al pastor, el rebaño queda desamparado. El servidor remunerado no tiene afecto más que a su salario, no al rebaño.
 
Las ovejas conocen al pastor, y el pastor conoce a las ovejas. El conocimiento es recíproco. Se trata de un conocimiento de amistad, el cual remite al conocimiento mutuo que tienen entre sí el Padre y el Hijo, del cual no es más que una consecuencia y reflejo. El pastor conoce a su rebaño de manera distinta que 
el rebaño conoce al pastor. El rebaño conoce a su pastor y le demuestra gratitud porque el pastor ha conocido a sus ovejas escogiéndolas y admitiéndolas en su rebaño. No son ellas quienes han escogido al pastor, sino que el pastor las ha escogido a ellas, las ha cobrado amistad y las ha introducido en su intimidad. 
 
Como el Padre conoce a Jesús y le ama enviándole al mundo para ser en él revelación suya, Jesús conoce a sus ovejas, las ama, las escoge. Y como Jesús conoce a su Padre y acepta con gratitud ser revelación suya en el mundo, las verdaderas ovejas conocen también a Jesús, saben lo que pueden esperar de Él y,  por Él, del Padre.Este conocimiento recíproco alcanza su punto culminante en la muerte de Jesús.
 
Porque en su muerte realiza Jesús de una manera plena lo que el Padre quería hacer conocer al enviarle, y con su muerte igualmente es como sella la elección de las ovejas. Pues no es por un rebaño ya existente por el que Jesús da su vida. No; con su muerte constituye al rebaño. Su muerte es el acto que establece al rebaño, es la base de su unidad; ella es quien da impulso a su crecimiento.
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La generación mejor formada

Por: Alfonso Carcasona 20-04-2013

No han transcurrido ni cinco años

desde que pregonábamos a los cuatro vientos que nos encontrábamos ante la generación mejor preparada de la historia de España. El estado del bienestar nos había traído la educación obligatoria, y nos pavoneábamos de nuestro sistema educativo, en el que quien más quien menos hablaba dos idiomas, además, por supuesto, y ante todo, de la lengua vernácula de su región, comunidad autónoma o país (la de ríos de tinta y tiempo perdido en este asunto).

Nos empezamos a pelear acerca del sistema educativo, que si la LOGSE, que si la LOSE y no sé cuantas otras abreviaturas. Cada partido que llegaba al poder cambiaba un poco el sistema educativo, adaptándolo a su ideología. Luego vino la discusión acerca de la asignatura de “educación de la ciudadanía”, y la proscripción de la asignatura de religión, ya una maría de por sí. 

Y empezaron los informes Pisa a enfrentarnos con una realidad que parecía no queríamos ver, a pesar del deterioro de nuestra sociedad, desde el punto de vista moral y cultural: nos situaban a la cola de los países de nuestro entorno, sin capacidad de colocar ni una de las docenas de universidades que habían florecido en cualquier ciudad de nuestro país, con mayor intensidad, si cabe, que aeropuertos o estaciones de tren. Pero nuestros responsables siguen negando la mayor, y nadie está dispuesto a abordar un tema que sufrimos ya hoy, y que sin duda nos alejará del desarrollo en años venideros, en los que, además, tendremos que asistir a la emigración de los mejores, ante el panorama de mediocridad aumentado sobre nuestro país, estado o nación (ya me disculparán ahondar en el concepto, de los únicos importantes para los mediocres que nos gobiernan hoy).

Viene a cuento la anterior introducción acerca de dos hechos que me han estremecido en los últimos días. Zapeando el otro día confieso que me detuve 4 minutos en un programa que consiste en que le hacen una pregunta a una persona de la calle, quien apuesta a que otra persona de la calle la acertará o no. Y le pagan si acierta. Pues bien, la pregunta era difícil: “¿quién mató a Abel?”. El concursante imagino que se veía con los 3.000 euros de premio en el bolsillo, y apostó porque la persona a la que se lo preguntasen lo acertaría. Pues bien, pararon a un grupo de chicas de 18 años. La más avispada, supongo, de ellas, fue la que tomó el mando. Estudio segundo de bachillerato y cuando acabe quiero ser policía. Es decir, una persona que lleva estudiando 14 años, preparada para iniciar su carrera profesional. Pues bien, su primera respuesta, entre risitas, es que no le sonaba de nada. Le dieron una pequeña pista, el Abel de la Biblia, ante lo que respondió que ella, de religión, ni idea. Ante la insistencia en que dijese un nombre, soltó… “pues no sé, Jesucristo…”, para consternación del abuelillo concursante, que veía esfumarse su dinerete. Todo entre las risitas de las amigas y del conductor del programa, y ante la vergüenza ajena que debemos sentir los españoles ante semejante demostración de incultura y de dinero tirado a la basura en el caso de todos los años de educación de esta compatriota. La generación mejor formada…

El segundo hecho me lo contó un colega bitacoriano. Resulta que en un colegio en Donosti han decidido que la asignatura de química no aporta nada a sus alumnos, y por lo tanto han decidido sustituirla por una de mayor calado, “historia de la literatura de Euskalerría”. No cabe duda que no saldrá ni un solo ingeniero químico de ese colegio, ni nadie que pueda leer un prospecto de una medicina, pero tendrán un conocimiento que nadie más tendrá en el mundo: el de literatos que hayan desarrollado su obra en euskera. Con ello seguro que contribuimos a una sociedad mucho más culta. 

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El "efecto" de Francisco en Añastro

Por: J. Lorenzo 19-04-2013

El pensamiento del papa Francisco ya se abre paso en Añastro,

 en la sede de la CEE. Esta semana se ha desarrollado allí la asamblea de primavera de los obispos. Y el nuncio les recordó las líneas maestras que está intentado asentar Bergoglio en estas pocas semanas: menos autorreferencialidad, que lleva al narcisimo, y más unidad –que no uniformidad– entre los miembros de la Iglesia, que se consigue cultivando las relaciones entre obispos, sacerdotes, religiosos y laicos.

Había cierta expectación en esta Plenaria por conocer si este primer mes intenso de pontificado había calado también en gestos entre los obispos. Ya se puede saber –y percibir– que la mayoría de ellos ha acogido positivamente al hombre y lo que destilan sus formas. Tampoco ocultan que se encuentran expectantes por saber qué es lo que se les va a requerir. Se dan por finiquitadas maneras –y gestos, siempre los gestos– de una forma de ejercer el gobierno de una institución que debiera ser colegial, consultiva, pero donde muchos se han sentido ninguneados.

Esta mayoría de obispos tiene claro que se les va a pedir que “huelan a oveja”. Pero no les asusta. En sus diócesis, donde realmente se sienten libres, están más centrados en las labores de pastoreo que en la mera vigilancia y control.

Pero también se reconoce sin disimulo que hay en otros obispos un cierto miedo al saberse perdedores por no reconocer en Bergoglio a su candidato ideal. En ellos aún se vislumbra el desconcierto en que los sumió la humareda blanca de la que salió este papa con sus zapatos negros pidiendo la bendición de sus ovejas.

Y, sí, los primeros signos del “efecto Francisco” se están dejando ver. Para empezar, se dice, la actitud para con los religiosos y religiosas ya está cambiando. Y se impone la sencillez. Desaparecen puntillas y puntillistas. No ha habido ninguna disposición magisterial al respecto, pero basta seguir las retransmisiones televisadas del Papa, ver su atuendo –y, sobre todo, el de quienes le asisten– para observar que el encaje vuelve a su confinamiento alcanforado. Ahora se teme más al “síndrome Feijóo”, a que afloren fotos donde la aparatosidad del ropaje apenas dejaba ver la piedad del celebrante. Se impone la sencillez. Se intuye la sensatez.

 

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