Domingo 15 de Septiembre 2019

El cartujo y los emails

Por: Alfonso Carcasona 16-10-2011

El pasado verano tuvimos la fortuna de acceder a una de esas raras oportunidades

 que te da la vida de conocer gente única. Estuvimos charlando por espacio de casi una hora con un cartujo de Miraflores. 

Para aquellos que, como yo hasta ese momento, desconozcan la vida cartuja, indicar que es una vida consagrada al silencio y a la oración. José María, ecónomo de la cartuja mencionada, nos regaló ese tiempo para que entendiésemos de primera mano su carisma. Nos habló de su vocación, de su vida en el monasterio. De cómo les pareció ordinaria la película “El gran silencio”, película de 4 horas en las que no se dice una palabra, ya que se narra la vida en uno de sus monasterios. “A los diez minutos dejamos de verla, no entendíamos el sentido de ver lo que hacemos todos los días del año”.

Como decía, la vida del cartujo está dedicada al silencio y a la oración. Viven en celdas individuales dentro del monasterio (en el caso de Miraflores en pequeñas cabañas independientes), dando un sentido eremita-comunitario a su vida.  Durante el día realizan trabajos manuales sin descuidar en un solo momento la oración. Disfrutan de una frugal comida al día y viven sin una sola comodidad. Si hace frío (que en Burgos debe hacerlo y del bueno) pues hace frío, que soportan con el mismo hábito y sandalias que si hace calor (como hacía el día que nos vimos). En cuanto al sueño, también el régimen es severo. Se acuestan pronto para levantarse a rezar a medianoche. A las tres de la mañana vuelven a dormir unas tres horas antes de volver a rezar por todos nosotros. De esta manera nos aseguramos de que siempre haya alguien en oración mientras que el resto de los mortales descansamos. ¡Así todos los días del año! 

Se reúnen una vez a la semana para comer, los domingos. Como no puede ser de otra manera, es una comida en silencio, sólo alterada por la lectura en alto de algún texto sagrado o espiritual. Los lunes pasean todos juntos por espacio de dos horas, y este es el único momento en el que hablan entre ellos.  

En la película citada se ve cómo disfrutan tanto del silencio como de estos momentos de charla, con risas y comentarios sobre la actualidad del mundo y del monasterio.

José María es un gran conversador -alegre, bonachón, tranquilo, seguro-, bastante al tanto –de manera sorprendente para mí- de lo que acontece extramuros. Es un californiano de unos 50 años, que hace treinta vino a estudiar filosofía a Roma, y volvió a su tierra para comunicar a sus padres su vocación. “¿Qué quieres hacer antes de ingresar en la cartuja?” Le preguntó su padre. “Dar un paseo por la playa contigo”, fue su respuesta. Y al día siguiente se embarcó hacia Burgos, donde llegó en medio de una descomunal nevada. Sencillez y belleza en ambos momentos.

La despedida fue muy cálida. Rezamos juntos, nos abrazamos,  y nos obsequió con el famoso licor Charteaux (mira tu por donde, éste es su origen), y libros. Nos dijo que el email era un invento especialmente diseñado para los cartujos, ya que a través de él podían comunicarse en cualquier momento con el exterior, sin que ello afectase a su vida de silencio y oración. Sólo hace falta que en unos cientos de años se informaticen los monasterios. Y es que es otra de las lecciones que se aprenden al acercarse a la vida contemplativa. A contar el tiempo de otra manera. Yo, por si acaso no puedo verle en tiempos no contemplativos, le iré mandando emails.

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Globalización de la pobreza I

Por: Xabier Azcoitia 16-10-2011

¡Qué hermoso es el otoño! Las caducas hojas de los árboles lloran

 sus amarilleados pétalos para que éstos se adormilen a los pies y sus sueños creen vida tras morir por segunda vez.

 

Los frutos de los castaños no pueden realizar el mismo viaje que sus hermanas las hojas. El viento se olvidó de rolar y las nubes de llorar. Los frutos del otoño amenazan con fenecer en lo alto. Allá donde solo la mirada alcanza. Allá donde se deposita la impotencia.

 

Así pasé la mañana de ayer. Gozando del paseo entre los castaños de El Tiemblo. Mientras pisaba las hojas amarilleadas, que a duras penas intentaban mantener la humedad del suelo, sentía la impotencia –llena de admiración- cuando elevaba la mirada a las copas de esos hermosos árboles que me mostraban lo que no me iba a llevar.

 

Horas después cuando subía de Cibeles por la calle Alcalá camino a Sol miraba a las copas de otros grandes árboles. El escenario había cambiado, pero el sentimiento de impotencia no. Ese se mantenía tan vivido como horas antes. El camino lo hice tan en silencio como hice el de la mañana. Y también tuve la sensación de que los frutos de esos enormes árboles frondosos que flanquean el sendero a Sol, tampoco esos nos los vamos a llevar. Tengo la impresión de que, por ahora, no hay viento ni lluvia que haga que esos frutos estén al alcance de la mano de quienes miran hacía arriba.

 

Aunque hablando de vientos y de frutos. ¿No será quizá que los árboles que pretenden dar sombra a la calle Alcalá sean higueras secas a las que ya conocemos por sus frutos?

¿Hay alguien que pueda negar que este mundo de inicios del S. XXI sea un escándalo?

¿Hay alguien que no vea que hay dos globalizaciones: la de la riqueza y la de la pobreza?

Como decía mi amigo Félix, – sirva de homenaje-, “Dios los cría y el viento los amontona”. No hay duda de que los ricos de Madrid, París o Nueva York están cada vez más cerca. Pero también lo están los de las Barranquillas, los del Chad y los de Tegucigalpa.

 

Siento impotencia, escándalo e indignación. Y tengo un compromiso desde el cual me cuestiono aquello que hago y te cuestiono no solo personalmente sino estructuralmente aquello que haces. ¿En qué se benefician los pobres del mundo de todo aquello que haces? Yo de mientras sigo caminando.

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Que Steve Jobs me perdone

Por: J. Lorenzo 16-10-2011

Necesitaría varias vidas (y aún así no aseguro el resultado)

 para llegar a la suela de las deportivas de Steve Jobs, creador de Apple y, al parecer, de una forma de vida. Vaya pues por delante mi reconocimiento a su genialidad y mi pesar por la pérdida de una persona que ha hecho felices a un montón de consumidores informáticos de gama alta.

Pero hay algo en torno a su muerte que me parece impúdico. Parecía una persona sencilla, no demasiado presente en los medios, salvo para la promoción de sus aparatos tecnológicos, en lo que yo sí he podido comprobar que era un maestro. Pero el descomunal despliegue informativo que acarreó su fallecimiento hace unos días, me paree desproporcionado. Sin tanta parafernalia mediática acaba de morir Denis Ritchie, el inventor del llamado “lenguaje C”, sin el cual ni Jobs ni otros genios de la informática habrían salido de sus garages. Y su reconocimiento no ha pasado de poco más de unos obituarios en las páginas pares de la prensa. Ni ha abierto telediarios ni ha mantenido las webs de grandes diarios del mundo días enteros abriendo con su defunción.

Empezó a mosquearme el asunto cuando leí a fanáticos de los productos de Apple (acabo de comprarme uno para ver si a mí también me cambia la vida) decir que Jobs había cambiado el mundo. En la tele me tumbó la confesión de otro individuo: “No podría vivir sin mi iPhone”. Y me pregunté si este individuo sabría quién habría sido un tal Fleming y si habría pasado alguna vez por una amigdalitis o cualquier otra infección de bajo pelo. Sin sus antibióticos probablemente no hubiera llegado nunca ni a poder contratar el gas.

La estupidez es una aplicación (si se me permite el giño informático) que viene de serie en el ser humano y no conoce fronteras, pero es preocupante que los medios de comunicación la fomenten hasta convertirla en forma de vida. Y, tras la muerte de Jobs, creo que lo han hecho sin pudor. Puedo entenderlo como una magnífica campaña de marketing para Apple, de la que los propios medios se beneficien. Pero en lo que tiene de difusión de valores y comportamientos, de equilibrio y ponderación, me parece una actitud bastante garbancera.

Probablemente las aplicaciones ideadas por Jobs y su equipo marquen una forma de comunicación en el futuro (de momentos es solo para los habitante del primer mundo, y, dentro de él, una minoría), pero me sigo preguntando qué aplicaciones tiene el iPad 2, por ejemplo, para el Cuerno de África, la desesperación en Haití, la esclavitud infantil, la lucha contra la malaria o las desigualdades de todo tipo en el mundo.

De momento, me sigo quedando con la forma en la que cambian este planeta (y la vida aquí y ahora), por ejemplo, los misioneros y misioneras, las mujeres de los países subdesarrollados, motores de esperanza frente al peso de la tradición y el machismo, o los voluntarios que bajan al corazón de las tinieblas de este mundo y que no tienen tiempo de estar tres día acampados ante la Apple Store de Nueva York para hacerse con el nuevo iPhone 4S.

Que Steve Jobs me perdone, pero tengo el íntimo convencimiento de que a él tampoco le hubiera gustado tanto fuego de artificio, vista la dignidad con la que llevó su enfermedad, vivida de puertas para adentro con su familia, aunque siguiese haciendo, hasta el último día, lo que más le gustaba: crear. Con mi admiración, descansa en paz.

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Noticias desde el Cairo

Por: Dolores Aleixandre 11-10-2011

---------- Mensaje reenviado ----------
De: Secretaria.sur 
Fecha: 11 de octubre de 2011 09:59
Asunto: Fw: de Egipto
Para: 

 

 
Sent: Monday, October 10, 2011 9:39 PM
Subject: de Egipto
 
estamos bien.Lo que està pasando es muy fuerte y al mismo tiempo es un avance enorme que los coptos puedan hacer una manifestación y pedir sus derechos....Ayer maltrataron y mataron a 22? jóvenes y 250 heridos ...pero hoy la reacción de muchos musulmanes ha sido muy en su favor y exigen del Gobierno responsabilidades.
Nosotras estamos en el centro y hoy hemos tenido que cerrar el colegio porque estamos entre el hospital copto y la Catedral copta ortodoxa donde se celebró el funeral por cuatro chicos...mañana seràn 17...Después del entierro la manifestacion pasó por delante de casa y habia varias chicas musulmanas veladas que hicieron la manifestación con los cristianos...
Estamos en un momento crucial.Pedid mucho.
Un abrazo muy fuerte.
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Vergüenza

Por: Alfonso Carcasona 10-10-2011

He de admitir que a veces me avergüenzo de ser español

Hoy, mientras volvía a casa después de un largo día de trabajo, me ha pasado. No ha sido la ex ministra de la igualdad la que ha causado mi bochorno. Tampoco la de sanidad. Sus currícula vitae ya son suficiente motivo de escarnio, que imagino sorprenderán a generaciones venideras cuando estudien nuestra historia, o lo que quede de ella. 

El motivo de mi vergüenza, y de mi tristeza han sido las declaraciones de la adalid de la democracia, nuestra ministra de asuntos exteriores, y a la sazón embajadora de nuestro país, Trinidad Jiménez. Con una valentía a la que nos tiene acostumbrado este tibio gobierno que nos ha desgobernado en los últimos ocho años no se ha atrevido a condenar la masacre acontecida ayer en Egipto contra la débil comunidad copta. Textualmente sus declaraciones han sido:

 "…el enfrentamiento que se ha producido entre militares y grupos cristianos coptos no tiene necesariamente que ver con el proceso de transición democrática que se ha iniciado en Egipto hace ya algunos meses…"

Ni una palabra de sentimiento, de repulsión, de condena. Ni un rasgarse las vestiduras (como por ejemplo lo líderes políticos de su mismo partido y los del resto ante unas declaraciones de otro político, en este caso catalán acerca de si los andaluces y los extremeños usan el PER para ir al bar o no). Para eso sí que hay condenas, declaraciones de parlamentos de persona non grata y demás zarandajas. Pero ante la muerte de 24 personas a manos de un gobierno y de sus matarifes solo preocupa que esté o no vinculada al proceso de transición democrática. Ah! Y además no se preocupen los del gobierno egipcio, con los que nuestro gobierno va a cerrar muchos acuerdos. Les extraditamos a ese empresario de 90 años que detuvimos hace unos meses. ¿Pero qué tiene eso que ver hoy?

Vergüenza de nuestra clase política. Vergüenza de esos que nos representan, ya no solo dentro, sino fuera de nuestro país. Vergüenza de aquellos diputados que, por ejemplo, quisieron declarar persona non grata al papa, y que callan como cobardes ante matanzas de minorías.

La UE ha condenado los gravísimos incidentes acaecidos. España se ha vuelto a quedar sola en esa insoportable vacuidad liderada por nuestro último presidente del gobierno.

Descansen en paz los asesinados en Egipto, una oración por ellos y sus familias.

 

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525

Por: Juan María Laboa 08-10-2011

El monje Dionisio escribe una obra de cronología en la que fija el nacimiento de Cristo en el año 754 de la fundación de Roma. Aunque existe un error de algunos años, ese año ha quedado como el inicio de una nueva época, la de la historia cristiana.
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Primera noticia histórica sobre el cristianismo

Por: Juan María Laboa 03-10-2011

Año 111
Plinio el Joven, gobernador romano de Bitinia (Asia menor), escribe al emperador Trjano preguntándole cómo debe comportarse con los cristianos,numerosos en su región. El emperador responde que no hay que buscarles, pero que hay que castigar con la muerte a quienes no renieguen de su fe, es decir, a quienes no acepten realizar sacrificios en honor del emperador.
Se trata de la primera noticia existente en ámbito oficial romano sobre los cristianos y en ella encontramos el testimonio de que los cristianos se reunían en una comida comunitaria en la que cantaban himnos "a Cristo a quien consideraban Dios"
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SECRETAS PALABRAS DE VIDA: 'EJAD

Por: Dolores Aleixandre 01-10-2011

Uno de los trucos publicitarios más frecuentes es ofrecernos algo como único ('ejad en hebreo):

 un diseño, una joya,  una obra de arte o incluso un vestido son “únicos”, se genera un valor añadido y un ascenso de categoría que llena de satisfacción a quien posee algo a lo que nadie más ha tenido acceso. Otro recurso en torno a esa “unicidad” es el de  dirigirse a nosotros notificándonos que, entre millares de posibles  destinatarios, hemos sido el solo y único agraciado con un fabuloso premio que debemos apresurarnos a recoger. 

No andan descaminados los publicistas al acudir a ese resorte que nos toca en lo más hondo y roza nuestra convicción básica de ser únicos y poseedores de una existencia que también lo es. Lo sabía bien el salmista, ignorante del ADN, cuando pedía: “Líbrame a mí de la espada, mi única vida, de la saña del mastín…” (Sal 22, 21); “Señor, ¿cuándo vas a fijarte? Defiende mi vida de su furia,  mi único bien, de los leones “(Sal 35, 17). 

Un midrás judío narra así el diálogo entre el Señor y Abraham: “Dios puso a prueba a Abrahán, diciéndole: -¡Abrahán! Respondió él: ‑Aquí me tienes. Dios le dijo: Toma a tu hijo…. Abraham replicó: - Señor, tengo dos hijos. El Señor le dijo: -“A tu único hijo…”. 

Repuso Abraham;  -“Señor, para un padre, cada hijo es único”. Le dijo Dios: “…Al que amas…”. “Señor, un padre ama a cada uno de sus hijos…”. Entonces el Señor le dijo: - “A Isaac…”  (Cf Gen 22, 2-3). Al final de la “prueba” el narrador pone en boca de Dios estas palabras: “Ahora sé que temes a Dios porque no me has negado a tu hijo, tu único hijo…” (Gen 22,12).

El credo que en Israel se transmite de padres e hijos confiesa: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma,  con todas las fuerzas…(Dt 6,4-5) El Dios que es uno y que para el verdadero creyente está ante todo  y sobre todo, pide la respuesta de un corazón entero, único, no dividido.

   Según la antropología bíblica, las funciones esenciales del ser humano  (pensamiento,  palabra y acción), se designan por sus órganos corporales: corazón, boca, manos.

- el corazón con su correlativo exterior que son los ojos, expresa la intención profunda, la personalidad consciente, inteligente y libre del ser humano en su intimidad, su lugar oculto, su profundidad y su libertad. Todo ese mundo se expresa a través de la mirada.

- la boca se abre para hablar, además de ser el órgano por el que se come y se besa. Comunica todo el decir de la persona. Su órgano correspondiente son los oídos, sede de la comprensión y la receptividad.

- las manos son el órgano de la realización concreta, el signo de la acción humana. Los pies, que son su correlativo, expresan la forma de comportarse de alguien, el camino que sigue.

Cuando alguien está verdaderamente “integrado” vive esas dimensiones de manera unificada: tanto su conducta como sus palabras coinciden con lo que piensa y siente en su corazón. Por eso resulta tan atractiva la figura del samaritano de la parábola que aparece como un modelo de unificación personal: su mirada le conecta con el corazón que se conmueve, sus pies le llevan a acercarse al herido, sus manos le curan y le cuidan y en  la posada compromete a favor suyo su palabra, sus recursos y su promesa de retorno.  Cuando en la  Biblia se  califica a alguien como “justo”, se  alude a esa cualidad de estar en coincidencia profunda con lo que se es verdaderamente; por eso los perseguidores del justo dicen: “Vamos a acecharle para ver si es verdad lo que dice comprobando cómo es el desenlace de su vida” (Sab 2,17), algo que nos hace pensar en la coherencia entre las palabras de Jesús (“El verdadero pastor da la vida por sus ovejas”; “Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos…”) y su muerte.

Esa contemplación nos revela nuestra propia incoherencia que nos hace sentirnos divididos y fragmentados: pensamos una cosa y decimos otra, nuestro comportamiento está con frecuencia en desacuerdo con nuestros deseos y propósitos.

Las promesas proféticas nos ayudan a mantener la esperanza de alcanzar esa unificación: “Yo les daré un corazón íntegro ( ´ejad y les infundiré un espíritu nuevo; les arrancaré el corazón de piedra, y les daré un corazón de carne…” (Ez 1119) 

“Aquel día el Señor será el rey de todo el mundo: será único y su nombre único” (Za 14, 9)

El evangelio de Mateo nos pone en el verdadero camino: “uno solo es vuestro maestro…, uno solo es vuestro Padre…, uno solo es vuestro guía: el Mesías” (Mt 23, 9-10).

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LO ESENCIAL

Por: Santos Urias 01-10-2011

Hoy me enterado de la muerte de dos amigos.

 Hacía bastante tiempo que no sabía de ellos, enredados en sus rehabilitaciones, en su salir adelante, en reconstruir la vida muchas veces como una carrera de obstáculos, casi siempre en soledad. 

Uno de ellos fue el que dio nombre al primer grupo de Cáritas en el que trabajamos con enfermos de sida en el barrio, con menores, con mujeres, con inmigrantes… Lo denominó “Oasis”. Decía que así nos había sentido él, como un lugar donde descansar, donde saciar la sed, donde encontrar compañía, escucha y conversación. Y después de comer muchos días juntos, de correr la calle de arriba abajo, nos hicimos hermanos, de esos que no se engañan, que son leales, con los que puedes contar para cualquier cosa. Tu sabes lo mucho que te he recordado y como en mi oración te he sentido cerca, sabiendo que algo no iba bien. Te has bebido el mar sin saber que era salado. 

El otro llego por la puerta de atrás: su familia me dijo que si podía ir a visitarlo, que apenas conocía gente que no estuviera en el mundo de la droga, que yo sabría animarle. Desde que nos vimos él fue siempre extremadamente sincero, me previno incluso de sus posibles engaños y entonces yo le previne de los míos. Sabía ser artista del ladrillo y por eso entró en mi casa. No hay nada como lijar, amasar, enyesar y pintar juntos. Te puede separar la distancia pero siempre que mires esas paredes sabrás que juntos construimos una historia. La enfermedad te pudo y has pasado a colaborar con el arquitecto por excelencia. Seguro que sabrás brindar por lo que merece la pena. 

Sólo agradeceros en este pequeño epitafio lo que significáis para mí. Me habéis hecho recordar lo esencial, por lo que un día el Señor me hizo pan partido y sangre derramada. No os olvidéis de mí compañeros. 

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San Juan de la Cruz y Bitácora

Por: Dolores Aleixandre 01-10-2011

Comparto con los lectores unas palabras de san Juan de la Cruz que hacen tambalearse el proyecto de esta nueva web:

“Paréceme que harto está ya dicho y escrito para obrar lo que importa; y lo que falta, si algo falta, no es el escribir o hablar, que esto antes ordinariamente sobra, sino el callar y obrar” (Epistolario VII)

 Si a alguien se le ocurre cómo evitar que esta Bitácora de Peregrinos se convierta en uno de esos escritos que “ordinariamente sobran”, no deje de comunicárnoslo.

 

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Madrid: Agosto con Nieves, y Septiembre con la "Fashion week"

Por: Jose Maria Marquez Vigil 01-10-2011

En el Monte Sinaí, al "Dios del Antiguo Testamento" le acompañaban rayos y truenos.

Y en Madrid, el pasado mes de Agosto, también a nuestro Papa le cayó durante la Vigilia de la JMJ un buen chapuzón. Una Vigila empapada, y aunque fuera durante el mes de Agosto... ¡incluso con Nieves!

Bueno, pues el juego de palabras no es muy ingenioso, pero lo cierto es que nuestra querida y admirada Nieves Crespo, misionera salesiana, vino con varios etíopes a vivir la JMJ. Formaban uno de esos muchos grupos que aportaban alegría, color, buen humor y por supuesto buen amor en esa semana durante la que Madrid vivió un paréntesis en la crisis que nos rodea, que por unos días… al menos dejó de ser una crisis de valores, de los que de verdad tienen valor. La gente sonreía, algo flotaba en el ambiente... La verdad es que yo no estuve en Madrid durante la JMJ, pero mucha gente muy cercana, y no tanto, la han descrito como una de las semanas más auténticas, más especiales de consciencia y alegría que han vivido. Se cantó y se rezó mucho durante esos días, se escribieron artículos muy bonitos, y hasta una carta de unos presos convertidos... ¡Esto sí que es evangelizar!

Llegué a Madrid un par de días después y pude reunirme con algunos de los misioneros que apoyamos en Africa y que habían venido a la JMJ. Qué gran suerte conocerlos, que gran suerte volverlos a ver antes de que partieran hacia sus Misiones, y que grandísima suerte, por supuesto, ver a Nieves una vez más.

Hablamos de la JMJ, de varias anécdotas, y por supuesto de muchos proyectos. En Zway, Etiopía, van a comenzar este año una licenciatura universitaria de informática, y por supuesto seguirán con la educación primaria, secundaria, el dispensario, la rehabilitación de malnutridos… ¡Y mucho más!

Pero voy a centrarme en dos proyectos de las Salesianas en Zway, con la hermana Nieves a la cabeza. Por un lado, ahora que se ha escuchado hablar tanto de la hambruna en el cuerno de Africa, ahora que en su Misión están recibiendo toneladas de alimentos para repartir, ella lo agradece y se alegra, ya que ha visto padecer a muchos malnutridos, pero desconfía enormemente (como ya hice yo hace unos meses en estas mismas páginas) de las razones últimas que han llevado a numerosas Agencias Internacionales a realizar este despliegue mediático. Y una vez más, como tantas veces, nos recuerda que la Hambruna en el cuerno de Africa no debe ser tratada como un problema puntual y mediático, sino como un problema crónico con el que hay que luchar a largo plazo por medio de desarrollo sostenible, capacitación, producción local de alimentos… Y me habla de un proyecto muy bonito y enormemente necesario en el que desde la Fundación Africa Directo vamos a hacer todo lo posible para intentar llevarlo a cabo. Agua para cerca de 40.000 habitantes. La extensión de un proyecto ya iniciado para llegar a miles de familias durante los próximos años, para evitar así una decena de enfermedades, para mejorar la higiene, para potenciar cultivos y con ellos conseguir alimentos e incluso generar ahorros.

Ayer me reuní hasta cerca de las 10 de la noche con varios voluntarios que ya han colaborado anteriormente con nosotros (Araceli, Javi, Maria y Jauma) y esta misma mañana estábamos ya todos enviándonos decenas de correos electrónicos con información para analizar y poner en marcha este bonito y ambicioso proyecto, preparar la información, buscar posibles donantes...

Entre tanto, otros voluntarios estaban también a la vez en las Oficinas de Africa Directo, también al anochecer (cuando salen de sus trabajos como empleados y pueden dedicarse entonces a trabajar como voluntarios), hablando de otros muchos proyectos, y entre ellos, otro muy interesante también en Zway: la escuela de moda que se ha creado también allí, como licenciatura universitaria, que ha formado a tantas chicas y las ha sacado de la pobreza a ellas, a sus familias, a sus poblados… Y mientras me paseaba de una reunión a otra, recordé que estamos en plena “Madrid Fashion Week”, que se está celebrando un certamen super importante que tanto nos gusta a todos celebrar en nuestra ciudad, un encuentro que poca gente critica (y tampoco lo voy a hacer yo, que disfruto como el primero a ver los bellezones que se pasean por esas páginas de los periódicos y telediarios que cubren la noticia), pero que, la verdad, no estoy seguro de que aporte tantísimo valor como la tan criticada JMJ, la jornada que ayuda a que numerosos jóvenes puedan un día comprometerse y multiplicar los panes y los peces como mi querida y admirada Nieves. Me estoy alargando un poco así que ya termino, no sin antes dejaros un par de enlaces a continuación para ver algunas fotografías de los proyectos comentados (y de la “zway fashion week”), y por supuesto, terminando con otro juego de palabras tan poco original como el primero, pero que no por ello deja de ser cierto: ¡Año de nieves, año de bienes!

Nota: Como una imagen vale más que 1.000 palabras, se pueden ver presentaciones con muchas  fotografías en los siguientes enlaces:

 

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DESMEMORIA HISTORICA

Por: J. Lorenzo 01-10-2011

La ignorancia, ya se sabe, es muy atrevida, y además, está de moda, a tenor de lo extendida que está

Por eso ya casi no extraña oír decir en una tertulia que la Iglesia no solo no sabe vivir en democracia, sino que se opuso a que España la recuperara hace 35 años. Desgraciadamente, tampoco extraña que ese tertuliano saliese intelectualmente indemne: no hubo nadie en el programa que quisiese o supiese rebatirle mínimamente su sentencia. Así pues, quienes le escucharon y comparten falta de conocimientos y prejuicios, han abonado un poco más sus particulares brotes verdes de anticlericalismo. Creyendo ser modernos, han retrocedido un par de siglos.

Me preocupan más aquellos que ignoran porque no recuerdan o les han birlado en sus planes de estudio aquel período en el que la Iglesia, con sus hijos en primera línea, fue un factor determinante para preparar la llegada de una nueva época, haciendo renuncias explícitas en favor de la reconciliación entre todos los españoles. ¿Qué hemos hecho con aquel patrimonio de credibilidad institucional, reconocido en su día incluso por los comecuras de antaño? Aquella sociedad supo valorar el esfuerzo de una Iglesia que logró arrinconar el palio (no sin sus fuertes tensiones internas) para tratar de “alcanzar al mundo en su carrera vertiginosa”, en palabras de Pablo VI. Obispos, sacerdotes y laicos se esfuerzaron para encarnarse con los hombres y mujeres de aquella época en las angustias y esperanzas que les traían los nuevos tiempos. Y en muchas de aquellas reivindicaciones que ayudaron a bien parir a esta democracia desmemoriada había hijos e hijas de la Iglesia sosteniéndolas.

Por primera vez en nuestra joven democracia, se acaba de aprobar una reforma de la Constitución, hito que viene marcado por una situación económica crítica, antesala de un periodo de grandes sacrificios que causarán mucho dolor y malestar en una sociedad con cinco millones de parados. ¿Sabe la Iglesia en España estar a la altura del momento histórico? Al parecer, también entre nosotros hace estragos la desmemoria.

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¿CAMBIAMOS?

Por: Juan María Laboa 01-10-2011

Todo se reduce a la capacidad de ser nosotros mismos,

 de ir abandonando maneras de afrontar personas y situaciones con la sonrisa y las frases estereotipadas, de no iniciar el curso tal como lo acabamos hace dos meses, de no afrontar el trabajo exactamente con el mismo ritmo anterior, de pasar de Dios como de costumbre. No, se trata de cambiar.

¿De cambiar? Sí, de nacer de nuevo. De ser libres y espontáneos, sobre todo, en nuestra actitud interior, en nuestra manera de relacionarnos y de juzgar cuanto nos rodea. Sobre todo, de ser transparentes, de decir lo que pensamos y de pensar lo que decimos. Sr trataría de renovar nuestras actitudes y de repensar la sensibilidad con la que nos acercamos a cuanto nos rodea. En efecto, somos conscientes de que no vamos a cambiar de trabajo ni de amigos ni de ciudad ni de ambiente, a no ser que nuestra decisión vaya por ese camino, pero sí podemos cambiar nosotros, es decir, el talante con el que nos enfrentarnos a lo de siempre. Podemos conseguir una versión mejorada de nosotros mismos.

Si decidimos ser solidarios, generosos, amables, respetuosos, dialogantes, acogedores, debemos comenzar por un programa de desintoxicación. Ayudar a quien lo necesita, acompañar al perdido, constituye un buen inicio. No contentarnos con palabras vacías y frases de mero compromiso. Incomodarnos y ayudar a quien lo solicita en este momento sin ampararnos en escusas gratuitas. Es decir, para quien aspira a la tentadora posibilidad de un cambio de rumbo, cambiar consistiría en salir de nuestro círculo de amparo y de actuar en función de los demás, al modo de la pobre viuda que dio como limosna de lo suyo, es decir de lo imprescindible. Porque, habitualmente, nuestra generosidad llega a dar de lo que nos sobra, una vez defendida nuestra comodidad, nuestro descanso, nuestro tiempo para leer, escribir y conversar con quienes más cercanos sentimos. Por lo contrario, si cambiamos, superaríamos la generosidad de lo sobrante, de lo que dedicamos sin mayor esfuerzo a pobres habituales, enfermos bien encuadrados o situaciones previsibles. Nada que nos saque de nuestras casillas ni indisponga nuestro orden y tranquilidad.

Cambiar es ponerse a disposición, de Dios y del hermano, ser fiable, cumplidor de la verdad, transparente, con todos, pero sobre todo con los que más nos necesitan, convirtiéndonos, así, en hijos de Dios y en hermanos de los hijos de Adán.

 

 

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VACACIONES DE FERRAGOSTO

Por: Alfonso Carcasona 01-10-2011

Recuerdo haber visto una deliciosa película con este título el año pasado.

Se trataba de una comedia en la que la falta de recursos económicos hacía que el protagonista tuviese que pasar sus vacaciones en una Roma vacía en la que la gente desaparecía para disfrutar de unos días de asueto fuera de la actividad cotidiana.

 Los privilegiados que hemos tenido la fortuna de salir de nuestra rutina nos hemos encontrado con un agosto peculiar. Mientras tratábamos de aislarnos de una realidad cada vez más fea desde el punto de vista económico, refugiándonos en nuestro mundo más interior, el mundo se movía en diferentes direcciones.

Hemos asistido a las revueltas en Londres, donde jóvenes educados en una sociedad llamada del bienestar protestaban vandálicamente por el recorte de subsidios que el estado no puede mantener. Destrozos, robos, pillaje. Siendo grave, probablemente no se trate más que de síntomas de la enfermedad que sufre el mundo. Síntomas que es necesario tratar de manera independiente, pero que no deben tapar la verdadera enfermedad a la que se enfrenta occidente, sin médicos –en forma de líderes- que den con la solución. Bajo mi punto de vista, ésta pasa más por recetas con contenido ético o moral, más que técnico. Pero es más fácil para los mediocres instalarse en medidas coyunturales que de fondo.

Ocupaba una pequeña parte de los telediarios y de los periódicos, eso sí, de manera recurrente, el drama del cuerno de África, la sequía y hambruna de un país sin ley como Somalia. Contrastaba ver muerte, desnutrición y ausencia de futuro y esperanza con las noticias como la comentada en el párrafo anterior, o el desplome de los mercados.  La sociedad civil en forma de misioneros y ONGs parece la única capaz de paliar, desgraciadamente en una pequeña parte, el sinsentido somalí. Nuestros gobiernos tienen suficiente con mirarse al ombligo e intentar evitar que los echen del poder. Sólo el primer ministro turco tuvo las agallas de desplazarse a este país en pleno mes de agosto y buscar medidas sobre el terreno.

Y como colofón a las noticias que me han llamado la atención de este convulso agosto, la celebración en Madrid de la JMJ. Éxito de público, de organización, de mensaje. Jóvenes alegres que venían, en su inmensa mayoría, a Madrid a celebrar un encuentro católico. Hemos conseguido reivindicar nuestro orgullo por ser cristianos, no ocultar nuestra fe. Demostrar que los jóvenes católicos no son meapilas, que la Iglesia está viva. Se han vivido días de oración, recogimiento, alegría, con los principales responsables de la jerarquía. Esa es una parte de nuestra Iglesia, la que hasta ahora era más denostada por sus enemigos. Creían tenerla, asustada, escondida. La gente que se reunió en Madrid demostró lo contrario, dando además una lección de civismo a esta sociedad adormecida en la que vivimos. Creo que se han tapado las bocas de aquellos que protestaban acerca del dispendio que suponía su celebración, y que a pesar de su presupuesto, se ha dado un mensaje de austeridad, y además se ha dejado un importante beneficio en nuestra sufriente economía. Jesús estará contento de haber visto a sus seguidores dar un paso al frente. Pero ese paso no debe ser corto, no debe quedarse ahí. La parte de la Iglesia que trabaja incansablemente con los más desfavorecidos debe ser la gran beneficiaria de este encuentro, como lo fueron los que bajaron de la montaña después de oír el Sermón. Ese ejemplo dado no debe quedarse solo en fuegos de artificio. Tenemos una oportunidad única, si sabemos aprovecharla. Esa es una de las recetas más importantes que necesita el enfermo para sanar. 

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Cuando yo muera

Por: Alfonso Carcasona 01-10-2011

Precioso poema de Rumy, que me gusta leer de vez en cuando

Cuando muera,

cuando mi ataud

sea llevado,

no debes pensar jamás

que extrañaré este mundo.

 

No derrames lágrimas,

no lo lamentes o

te sientas mal.

No estoy descendiendo

en un monstruoso abismo.

 

Cuando veas,

que mi cuerpo sea transportado,

no llores mi partida.

Yo no parto,

estoy llegando al Amor Eterno.

 

Cuando me dejes

en la tumba,

no digas adiós.

Recuerda que una tumba,

es solo un telón

antes del paraíso.

 

Solo me verás,

descendiendo en una tumba.

Ahora, aguarda mi ascenso.

¿Cómo puede haber un final,

cuando el sol se pone

o la luna desciende?

 

Parece el final.

Se parece a un atardecer,

pero en realidad, es un amanecer.

Cuando la tumba te encierre,

es cuando tu alma se libera.

 

¿Has visto alguna vez,

la caída de una semilla en la tierra,

y no crecer con una nueva vida?

¿Por qué dudaría del crecimiento

de una semilla llamada humano?

 

¿Has visto alguna vez,

bajar un cubo en un aljibe,

y volver vacío?

¿Por qué lamentarse por un alma,

cuando ésta puede regresar

como José desde el aljibe?

 

Cuando por última vez

tu boca se cierre,

tus palabras y tu alma

pertenecerán al mundo

sin lugar ni tiempo.

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Presentación libro. 5 octubre a las 1930 en ICADE, c/Alberto Aguilera 23

Por: Alfonso Carcasona 01-10-2011

Anselm Grün: Dios el dinero y la conciencia. Diálogo entre un monje y un alto ejecutivo

124 - Dios, el dinero y la conciencia. Diálogo entre un monje y un alto ejecutivo.
ANSELM GRÜN / JOCHEN ZEITZ
124 - Dios, el dinero y la conciencia. Diálogo entre un monje y un alto ejecutivo.
Número: 124
ISBN: 978-84-293-1934-7
Páginas: 232
Formato: 14x21

Precio: 19.75EUR
 

«Nosotros –el monje y el ejecutivo– llevamos ya mucho tiempo dialogando. El punto de partida de este diálogo fue un coloquio público celebrado hace dos años, en el que estuvimos sentados uno frente a otro y nos vimos obligados a plantearnos preguntas tan difíciles como las siguientes: ¿Tienen los valores aún algo que decir en la economía? ¿Cuánto de ejecutivo late en un monje? ¿Cuántos miramientos puede permitirse un alto ejecutivo? ¿Qué significan para nosotros el dinero y el beneficio?

En aquel momento no pudimos abordar a fondo estos temas, pero desde entonces hemos intercambiado sin cesar opiniones sobre tales cuestiones».

A un lado está ANSELM GRÜN, monje benedictino de la abadía de Münsterschwarzach, en las cercanías de Würzburg (Alemania), que, como administrador del monasterio, es responsable del desarrollo económico y las finanzas de una comunidad de trescientos monjes y empleados, a la que pertenecen veinte empresas artesanales.

Y al otro lado, JOCHEN ZEITZ, «cosmopolita» y, desde hace dieciocho años, jefe de la empresa de artículos deportivos «Puma», que cotiza en bolsa y tiene su sede central en la Franconia. Una marca presente en el mundo entero, que cuenta con más de nueve mil empleados y da trabajo en sus fábricas a más de ciento cincuenta mil personas.

«Somos conscientes de que las tareas y objetivos de nuestras organizaciones son radicalmente diferentes. Pero como personas –y como escritores–, es más lo que nos une que lo que nos separa. Ambos queremos proteger el medio ambiente, mejorar la sociedad y actuar de forma eficaz, no solo dentro de nuestras “empresas”, sino más allá de ellas».
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Winehouseandonos

Por: Jose Maria Marquez Vigil 26-07-2011

“Prevenir es mejor que curar” dicen ahora los responsables de la sanidad española.

No puedo estar más de acuerdo. ¡Es mejor y mucho más barato! Pero no solo cuando hablamos de la salud, sino que podemos aplicar el mismo principio respecto a la educación, lo social, la política, la seguridad, el empleo, la cooperación…

Por poner un ejemplo de actualidad, seguro que hemos oído hablar todos de la terrible hambruna que se está padeciendo en el cuerno de Africa. En zonas cercanas llevamos mucho tiempo trabajando (desde Africa Directo) en seguridad alimentaria y agricultura (proyectos de almacenamiento y captura de agua, irrigación, multiplicación de cosechas) y gracias a Dios, y gracias a los donantes que nos ayudan, muchas familias están “capeando el temporal” como buenamente pueden con la posibilidad de sobrevivir, como “la hormiguita del cuento”, un crudo invierno gracias a sus reservas alimentarias.

Pero la hormiguita no vende. Vende mucho más la cigarra que nos llama más la atención cuando canta y que nos llama aún más la atención cuando languidece y se acerca a un desenlace fatal. Aquí no estoy hablando de las desdichadas familias que sufren esta horrible hambruna, como se pueden imaginar los lectores, pero sí de la cooperación, ya que mucha gente me pregunta cómo ayudar a las familias que pasan ahora hambre en Somalia, Etiopía o Kenya, y a mucha menos gente le llamaba la atención el trabajo de desarrollo que llevamos implementando desde hace muchos años para dotar de presas, pozos y campos de cultivo por irrigación a miles de familias. No voy a explayarme ahora con este tema, pero no parece difícil adivinar que desde “el cuarto poder” se pudiera estar buscando un impacto mediático facilón para sanear las cuentas de los organismos internacionales, distribuir excedentes, cumplir presupuestos… Mientras que el desarrollo y la agricultura sostenible se siguen obviando probablemente por miedo a la “competencia” que pudieran generar para “nuestros cultivos”…

Creo que es una grave irresponsabilidad por parte de nuestros poderes mediáticos seguir ensalzando a la cigarra frente a la hormiga, y ahora sí que no estoy hablando de cooperación, sino de una desdichada joven británica, una víctima al fin y al cabo, que como todos recordarán logró una fama sin precedentes con una canción cuya traducción venía a ser algo así como “yo digo NO, NO, NO…”. Ponemos de ejemplo a nuestra juventud los excesos que nos ayudan a escaparnos de nuestra realidad, de nuestra vida, de nuestras obligaciones, a ensalzar el hedonismo, la cultura de “usar y tirar”, y realmente “nos estamos usando y nos estamos tirando” a nosotros mismos, nuestra juventud, nuestro futuro, a un pozo sin fondo.

Ojalá seamos capaces de ensalzar a esa otra juventud, la que dice “SI, SI, SI…”, la que se reunirá en Madrid en unas pocas semanas para reconocer, como dice hoy el evangelio, que no hemos venido a ser servidos sino a servir, y entonces podremos prevenir, y entonces estaremos fortaleciendo una juventud con ideales, con sueños de transcendencia, con acciones de vida en positivo.

Tan solo unas líneas más para recordar a los jóvenes fallecidos en Noruega y para reiterar el poder de la prevención frente a la curación. No sé nada de la vida de ese desequilibrado noruego que ha asesinado sin piedad a tantas familias que ya no van a levantar cabeza, pero tal vez, la educación en valores, el calor familiar y la exigencia de responsabilidades y de “servicio” a nuestra juventud sean a la larga más fructíferos que quitarnos problemas y seguir creando monstruos que ven programas de televisión, que juegan a videojuegos que “naturalizan” y ensalzan el asesinato y la sangre, que dicen “NO, NO, NO” a la vida y al amor. Creo firmemente que si los poderes mediáticos y las subvenciones públicas dedicaran tantos esfuerzos a fortalecer el “SI” frente al “NO”, estaríamos construyendo otro mundo, infinitamente mejor, pero no sé si eso vende actualmente… Para eso, primero tenemos que ser nosotros mismos los primeros que “compremos la idea”.
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Amigos

Por: Santos Urias 20-07-2011

Intento ser cuidadoso. Cuidadoso con las cosas, pero sobretodo cuidadoso con las personas.

Me gusta anotar los cumpleaños y mantener ese contacto, aunque sea puntual, que te permite charlar un rato y decir: “no te he olvidado, has sido y eres importante para mí”. Si sé que alguien debe visitar al médico, tener una entrevista de trabajo, algún acontecimiento familiar, o está pasando por un mal momento, suelo interesarme porque estoy convencido que es por aquí por donde se empieza: una gratuita y sincera preocupación que dinamite el mercantilismo, el uso o el abuso de los demás en función de mis propios intereses, aunque estos sean aparentemente muy “santos”.

En un momento de prueba y de desierto, una voz me propuso como si del tentador se tratase: “te gastas y te desgastas en vano, si dejas de interesarte por los demás ellos te ignorarán; sino les llamas ellos tampoco te llamarán”.

Y como suele sucederme sucumbí, en parte, a esa espina en mi conciencia. He mantenido los servicios de urgencia: cumpleaños, acontecimientos ocasionales… Pero he dejado de llamar a unos cuantos amigos a los que periódicamente veía, preguntaba, compartíamos con una cierta complicidad y cercanía. Y he escuchado reírse a esa voz de mi cabeza: “ves, te lo decía”. ¿Pasividad? ¿Dejadez? Silencio.

He aprendido, al menos, dos lecciones: Aun queda mucho por hacer, y esa voz tampoco ha entendido el camino de la gratuidad, por mucho que se ría.

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Crisis también de profetas

Por: J. Lorenzo 19-07-2011

Europa ha despertado del sueño de su unidad dolorida

por las dentelladas de los mercados financieros. Los discursos grandilocuentes han sido sustituidos por consignas de rápida asimilación: sálvese quien pueda. El fantasma del fin de una época recorre un continente que ha vuelto a cerrar sus fronteras y en donde se adivina el desmantelamiento del Estado del Bienestar. La incertidumbre y la desconfianza hacia el vecino marcan las políticas y solo un puñado de jóvenes escenifica aquí y allá su estupor por la claudicación de sus mayores ante la lógica de una economía filibustera con la persona y depredadora con el medio ambiente.

Una lógica que, a decir de los expertos, ha prescindido hace tiempo de la ética, disciplina que ya no tiene cabida en las facultades donde se forjan los economistas y empresarios de hoy, según ha reconocido hace poco el profesor Zamagni, asesor del Papa para la Caritas in veritate, en la Universidad Comillas de Madrid. En esa encíclica, recordó el profesor, Benedicto XVI reclama insistentemente “emprendedores católicos” para dar un sentido a unas relaciones económicas que hoy campan desbocadas a sus anchas. Pero, ¿podemos decir que existen esos empresarios que tengan en cuentan, entre números y balances, el bienestar y el desarrollo de los que menos cuentan?

La economía se ha desembarazado de la ética y la Iglesia, amilanada, perpleja por su difícil situación en un mundo que la orilla, deja que se vaya apagando su voz profética, tan necesaria en estos tiempos en que valores fundamentales sobre los que se ha sustentado la convivencia pacífica comienzan a ser erosionados sin que nadie se atreva a rechistar.

Aburre repetir que la Iglesia no tiene recetas técnicas contra la crisis, aunque tampoco tenía divisiones acorazadas, como se jactaba Stalin. Le queda lo que siempre ha tenido a mano: una palabra para denunciar las injusticias, consolar a sus víctimas y el testimonio creíble de sus hombres y mujeres.

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Las autoridades

Por: Alfonso Carcasona 11-07-2011

El otro día me invitaron a una cena de un buen amigo.

Estábamos invitados todos sus grandes amigos, los que nos conocíamos de siempre. Llegamos con tiempo, ya que se trataba de una cena sentada, en la que sería de mala educación hacer esperar al anfitrión. Nuestros amigos iban llegando con cuenta gotas, aunque a la hora a la que habíamos sido citados diría que estábamos alrededor de la mitad. Es cierto que el resto no se demoró mucho, y diez minutos pasada la hora estábamos casi todos.

Como he dicho, llegué con tiempo a la cena y me senté, bastante cerca de la presidencia. Tuve suerte, porque otros dos amigos fueron invitados por uno de los camareros a sentarse más lejos, para poner en sus asientos el cartelito de Autoridades. Me sorprendió, ya que en las cenas de amigos no se reservan sitios, y además nuestro anfitrión es especialmente cuidadoso con eso de que los primeros serán los últimos, y viceversa… También es cierto que en una ocasión advirtió que no debían ocuparse los primeros lugares en una boda, pero yo creo que se refería a otra cosa…

Total, que empezó la cena y esos asientos para autoridades quedaron vacios hasta casi el final de la cena, a los postres, cuando dos señoras (que no conocía, pero que también debían considerarse muy amigas de nuestro anfitrión por la posición que ocuparon) llegaron atropelladamente, saludaron parca, pero ruidosamente, e incluso tomaron el postre y pidieron del resto de la cena…

El anfitrión con su eterna bondad hizo un gesto de comprensión, y las acogió como a los demás. Total, está acostumbrado a esos desplantes en casi todas las cenas que se organizan en su nombre.

La cena se servía en una iglesia del sur de España, en la misa de 8. Preciosa la música trabajada por nuestros amigos cantores, con emocionantes salves a la Virgen. Mal la intendencia, que sin encomendarse a las enseñanzas del anfitrión las confundió por completo, sin querer entender su sentido. Con lo fácil que debiera ser interpretar (o simplemente leer, sine glosa, como decía aquél), el mensaje de nuestro anfitrión… Quizá lo haya malinterpretado yo, y lo que querían decir con autoridades , no eran los políticos de la ciudad, sino quizá los niños o los más desfavorecidos… Demos importancia a las fiestas, a su sentido, a sus anfitriones.

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