Sábado 16 de Diciembre 2017

Alfonso Carcasona

Peregrino en constante búsqueda. Padre de familia católica que se dedica a intentar hacer un poco más felices a los demás, a la empresa y a hacer deporte.

Anda, VETE, y no peques más

Por: Alfonso Carcasona 05-02-2013

En los últimos días nos hemos visto sorprendidos

 por el efecto ventilador que ocurre de tanto en tanto en nuestro país, cuando algún político decide buscarle las cosquillas a otro. Utilizar los medios de comunicación es muy peligroso, cuando éstos se erigen en el garante de la justicia y equidad. Más que nunca es de aplicación la frase de Jesús “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra…”. Ante el examen de conciencia de cada uno, al no poder tirar canto alguno, la exhortación de Jesús es clara: “¿Nadie te ha condenado? Anda, VETE, y no peques más.

 Hace unos meses, ante la amenaza soberanista catalana, se decidió filtrar a la prensa lo que buena parte de la sociedad daba por supuesto, es decir, las corruptelas en la adjudicación de contratos y obras en aquel territorio con ansias de Estado propio. Se pusieron cifras absolutas al manido 3%, así como nombres que afectaban a las más altas instancias políticas. Naturalmente, en el camino se vieron arrastrados aquellos políticos de segunda y tercera fila que realizaban sus negocios al amparo de, no una legalidad, pero sí una forma de hacer las cosas aceptada por ser la norma de funcionamiento. Escandalizan en el caso de los líderes y familias las cifras, que hacen de nuestro país una república bananera al estilo de las más abyectas en el tercer mundo, amasándose decenas de millones en cuentas opacas para España (y Cataluña, claro está). En el caso de las segundas y terceras filas, las cantidades son más modestas, pero molesta sobremanera la zafiedad de los métodos y lenguaje utilizado. Algún miembro de la casa real parece que ha reunido los dos vicios, en cuanto a las cifras de dinero  y al lenguaje no digno de su título .

La semana pasada ese ventilador ha virado hacia las más altas instancias del partido que nos gobierna, en la forma de sobresueldos, sobres, pagos en metálico… Si se hubiese contado hace años, probablemente hubiese quedado en una reprimenda pública, y en la desaparición de determinadas personas a las que se les hubiese pillado “con el carrito del helado”. Pero hoy, con los esfuerzos que se están demandando a la sociedad, la pobreza en la que nos hayamos incursos, y la falta de perspectiva, el problema se agrava hasta el infinito, y la teoría del tú más ya no funciona. La sensación es que todo está podrido y corrupto. Y hoy nos regimos por sensaciones. Desde un punto de vista macro, nuestra elogiada transición política parece necesitar un nuevo giro de 180 grados, en el que esperemos tengamos políticos y líderes sociales con la necesaria amplitud de miras para sacrificarse en beneficio de una sociedad que lo necesita de manera urgente e imperiosa. Y luego dejemos trabajar a los tribunales, y si alguien ha cometido un delito, que reciba la sanción prevista para el mismo.

Ver más

Personas "non gratas"

Por: Alfonso Carcasona 28-01-2013

No voy a decir que me sorprendieran

 las declaraciones de una política el pasado fin de semana exigiendo que se declarase persona non grata al ministro de justicia. No me sorprendieron porque mi capacidad de sorpresa está agotada cuando oigo o leo a determinadas personas. Y ésta es una de ellas.

 Imagino que la interfecta no sabía de lo que estaba hablando, no ya en cuanto al contenido o motivo, sino en lo relativo al nombramiento de persona non grata. Imagino que el ministro le será ya no grato a la socialista, así que no hace falta que nadie le nombre non grato más que ella y sus acólitos. ¿O pretende la diputada que el Estado español le declare persona non grata y le invite a abandonar el país?

En definitiva, una vez más nuestros políticos no hacen más que demagogia, gastando titulares absurdos y banales.

Lo que no es banal es el hecho por el cual esta conocida progresista, defensora de los más débiles, ha hecho tan estrambótica solicitud. Viene a cuento de la reforma en la ley del aborto que negocia el señor ministro, para reducir su ámbito de aplicación, es decir, para dificultar la interrupción del embarazo y que algunos de esos débiles que hoy mueren legalmente puedan ver la luz. No voy a pedir yo que nadie declare a la sra. Valenciano persona non grata, más que yo manifiesto que, entre otras muchas otras cosas, esta persona a mi no me resulta grata, sino más bien equivocada y mal encarada. No sra. Valenciano, la mujer en este caso no es el eslabón débil de la relación, sino el feto al que no se le da la oportunidad de continuar viviendo, por una decisión unilateral de la madre.

Ver más

Encarar la muerte

Por: Alfonso Carcasona 22-01-2013

Esta última semana ha fallecido la madre de un íntimo amigo.

 Le diagnosticaron un cáncer hace pocos meses, y éste se la ha llevado en el tiempo, corto, vaticinado por los médicos.

No puedo decir que me haya sorprendido la entereza con la que mi amigo ha afrontado la despedida de su madre, pero sí que me ha hecho reflexionar y valorarla.

La muerte no deja de ser más que un estadio de la vida, y como tal deberíamos de ser capaces de prepararnos. Tanto para la propia como para la de los seres queridos. Una de las conversaciones recurrentes a la salida de un entierro es, “deberíamos empezar a pensar en los detalles de nuestro propio entierro o el de nuestros familiares mayores, dejar cubierta la contingencia, desde el punto de vista económico y logístico (incinerar vs inhumar, en este o en aquel cementerio o panteón, etc). Pero pocos aprovechamos la ocasión para reflexionar sobre lo que significa la muerte, cómo prepararnos ante la propia o la de un ser muy querido.

Los cristianos creemos en una muy gozosa vida eterna, en la que estaremos al lado del Padre, disfrutando. Creemos, pero quizá no de manera suficientemente convencida. De otra manera no se entienden los actos aparentemente egoístas de las despedidas desgarradoras (ojo, cada uno es libre de expresar su dolor de la manera que crea más conveniente. En este punto me fijo solo en determinados excesos). Obviamente sentiremos no poder abrazar, reír o sufrir con el ser querido (sea él/ella o nosotros los que nos vayamos), pero la esperanza de tenerle en el Reino debería contrarrestar esa pena inmensa, con el gozo infinito que debemos poner en la balanza.

Agradezco a mi amigo, y como pude comprobar in situ, al resto de su familia, que no conocía, la lección de normalidad con la que afrontaron la enfermedad y muerte de su madre. Nos enseñaron lo mucho que la querían, la preocupación y ocupación con la que asumieron la enfermedad y el rápido deterioro, y la tranquilidad de saber que su madre descansaba en el Padre. Como dice Juan Mari, una madre nunca nos deja solos, nunca se va. Este fin de semana así lo pude comprobar. 

Ver más

Celebraciones importantes

Por: Alfonso Carcasona 13-01-2013

Hace años leí uno de esos libros mezcla de

 autoayuda y gestión empresarial. Sí, confieso que tuve también una época de esas, en las que devoraba libros que dicen lo que hoy me parecen muchas obviedades, pero que en aquel momento me parecían grandes verdades. 

 7 hábitos para gente altamente efectiva, creo que se llamaba, y la verdad es que no me acuerdo de más que de uno, que venía a decir, “empieza tu vida por el final”. El capítulo empezaba con la imagen de una iglesia, llena de gente, en la que se celebraba un funeral de cuerpo presente. Después de explicar diferentes posibles situaciones, el autor nos confrontaba con una sugerente y a la vez definitiva petición: Imagina que se trata de tu funeral, y trata de visualizar quién te gustaría que estuviese, con qué actitud,  qué te gustaría que se dijese. Se trata, sin duda, de una invitación a ir construyendo nuestra vida día a día, haciéndonos parte de la vida de los demás, de manera que al final de nuestros días nos podamos sentar dichosos a contemplar la reunión de nuestros seres más queridos celebrando nuestra vida con ellos.

Parece difícil que ninguno de los que lean esta pequeña reflexión pueda aspirar –como su autor- a ser capaces de contar, al menos por escrito, como será la celebración de su vida. Podemos aspirar a realizar alguna fiesta, convidar a alguna cena o ágape, pero no tendremos la oportunidad que tuvo Juan Mari de compartir con sus amigos sus primeros 50 años de sacerdocio (que esperemos que el buen Dios nos deje disfrutar de muchos más), y confirmar el cariño que se le tiene, garabatear él mismo su vida en unos minutos, en una ceremonia hermosa, donde los silencios aplaudían los sentimientos, y las oraciones de cientos de heterogéneas personas, cantadas como una sola voz, nos hacían comulgar con la unidad fraterna de una sola familia. Gracias Juan Mari por ser mi hermano y amigo.

Ver más

Loterías

Por: Alfonso Carcasona 07-01-2013

En una sociedad acuciada por las deudas,

muchos españoles lo fían todo a que les toque la lotería. Nos quejamos de la ludopatía y vemos con recelo los casinos. Nos da lástima el que está enganchado en los bares a las máquinas tragaperras. Hemos visto muchas películas en las que la mafia establece los casinos y las salas de juego. Incluso construye ciudades para ello. Algunos se rasgan las vestiduras porque un tal Adelson, judío e inmensamente rico, se proponga construir un Eurovegas al lado de Madrid, centro de perdición según algunos. ¿cómo habrá hecho sus millones?

 Y sin embargo, la bonoloto, el euromillón, el rasca rasca de la once, la primitiva, las quinielas, de fútbol, de caballos, incluso en el canódromo… todas estas especies de juego están plenamente aceptadas socialmente. Incluso si te toca la lotería de Navidad o la del Niño, abres los telediarios y acaparas portadas de todos los periódicos nacionales. Esa es la buena noticia del día, que le toque la lotería a alguien. Cava bebido a morro, lloros, todo en torno a la administración de lotería a la que de verdad le ha tocado la lotería de expender los décimos premiados. Porque esa administración tiene aseguradas más ventas en los siguientes sorteos, como si la diosa fortuna tuviese más memoria que la fría estadística.

Gastamos lo que no tenemos en lotería, con la esperanza remota de que algún día nos toque. Por fortuna para el estado y los loteros, no se repara mucho en las diminutas probabilidades de que toque, igual que los fumadores no se fijan en los carteles de las cajetillas que les informan de los males que les conducirán a una muerte prematura si se fuman su contenido.

Y al igual que en el caso del tabaco, el estado encantado con fomentar nuestras enfermedades. En el caso de las loterías, más aún, ya que no le cuesta dinero a corto plazo. Y además, ahora se queda no ya con lo que recauda con la venta de décimos o cualquier otro tipo de lotería, sino con el 20% de los premios. ¿Y por qué no con el tipo marginal de lo que toque? Si se trata de un impuesto justo, ¿por qué los que ganan el dinero trabajando deben pagar más que a los que les toca sin trabajar? Quizá se jugase menos entonces, y se entendiesen mejor los tramos altos de los impuestos ¿no creen?

Ver más

Excesos de preocupaciones

Por: Alfonso Carcasona 17-12-2012

Vivimos en un mundo en el que se penaliza extraordinariamente al que no se preocupa.

Hace unos  pocos años, aunque la crisis que atravesamos haga parecer que fue en otra vida, la figura del triunfador era la del que no paraba quieto, el que tenía la agenda repleta de citas y reuniones, viajes diversos. El que se pasaba la vida creando negocios, riqueza, sin un minuto para algo que no fuese su empresa,  sus clases, su libro, su trabajo. Al que no le daba la vida, vamos. No teníamos tiempo para descansar, había que aprovechar todos y cada uno de los momentos.

 Hoy la crisis hace que dediquemos gran parte de nuestro tiempo a buscar cómo rellenar de manera productiva, según los estándares de nuestra época. No existen tantas oportunidades de trabajo como antaño, y negros nubarrones aparecen en nuestro futuro laboral. Además, la ciencia ha conseguido extender muchos años nuestra esperanza de vida, por lo que tenemos que construir almacenes más grandes para guardar el trigo que supuestamente nos deberá mantener cuando dejemos de producir. No podemos confiar tampoco en ser mantenidos por nuestros hijos, que bastante tendrán con salir adelante. ¿Y el Estado del Bienestar? Con la pirámide la de población invertida para los hijos del baby boom debemos contentarnos con que en algún momento deje de sangrarnos, más que pensar que algo nos devolverá.

Y dicho todo esto, nos volvemos al Evangelio, en concreto a uno de la semana pasada, Lc 21, 34-36, en el que Jesús equipara los excesos y la embriaguez a las preocupaciones de la vida. Nos advierte de que estemos prevenidos ante el día que debamos comparecer ante el Hijo del hombre, que puede ser hoy mismo. De la misma manera que reprende a Marta cuando atribulada se queja de que su hermana María no le ayuda en las abundantes tareas domésticas.

Embriaguez y excesivas preocupaciones, dos extremos que se tocan. Jesús no era un marciano que nos pidiese a todos contemplación absoluta. Pero nos reclama un balance en nuestras vidas, sin excesos de ningún tipo ante los asuntos del siglo.

Ver más

El mal

Por: Alfonso Carcasona 09-12-2012

Asistí el otro día a una escena propia de una buena película de acción.

Un amigo cruzaba la calle, vacía a esas horas de un domingo por la mañana, con un saco de dormir en la mano. En la parada de la acera contraria estaba sentado un joven, aparentemente esperando al autobús. Al verle cruzar el joven de la parada saludó a mi amigo, como felicitándole. Mi amigo le devolvió confundido el saludo, y continuo cruzando. A los pocos metros le esperaba un sin techo, al que le había prometido el saco hacia unos días. Se entretuvo hablando con el un rato, y  volvió sobre sus pasos. Pero al cruzar la calle, que seguía tan vacía como al principio, el joven del autobús se levantó y le preguntó si podía hablar con él. Iba con prisa por lo que continuo cruzando y diciéndole que no tenía tiempo, pero el joven, que llevaba al menos 10 minutos esperando un autobús que no llegaba nunca, le siguió hasta donde había aparcado. De verdad que no tengo tiempo, se disculpó mi amigo. El joven sólo le dijo: quiero que sepas que ese saco lo va a vender mañana. Y se dio la vuelta y volvió a cruzar. Se sentó en la parada a seguir esperando ese autobús que no llegaba.

 

Una aparente escena hollywoodiana, que me hizo reflexionar hacia mi concepto del mal, del diablo y del infierno. ¿Que hacia ese joven esperando sin objeto? ¿Por qué saludó a mi amigo intentando, quizá, envanecerle por la buena obra que iba a realizar? ¿Qué ganaba intentando sembrar la duda después? Así es como creo que actúa el diablo, como será el infierno. No soporta el amor gratuito, lo tiene que emponzoñar primero, intentar enredarnos después. Esperando en cualquier esquina, en cualquier parada. No necesariamente se encarna en una persona, conocida o no. Pero siempre esta al acecho. De nosotros depende fijarnos e intentar esquivarlo. O mejor aún, enfrentarnos a él.

Ver más

Normalidad

Por: Alfonso Carcasona 30-11-2012

¿Sois pareja?

Una pregunta ante la cual hace pocos años nos hubiésemos sentido muy incómodos, hoy simplemente nos deja un tanto perplejos. Hace años, cuando veíamos a dos amigos o a dos amigas por la calle, caminando juntos, o tomando un café, sin una especial predisposición afectiva, no se nos pasaba por la cabeza que pudiesen ser una pareja homosexual, o incluso un “matrimonio”, término políticamente incorrecto si se entrecomilla. Si veíamos, por contra, una pareja de distinto sexo en esas situaciones sí que podíamos pensar de que se tratase de una “pareja”, denle Uds. el significado que entiendan al entrecomillado.

 Como digo, no me molestó la pregunta, aunque me sorprendió. Tomábamos café el otro día con un sacerdote, quien nos contaba su admirable labor.  Nos presentamos normalmente y pudimos meter muy poca baza en el monólogo de nuestro interlocutor, ya que de eso se trataba, de aprender lo que hacía. Ningún gesto que pudiese dar a entender que éramos pareja, como tampoco lo hubiese sido si en lugar de un amigo hubiese sido una amiga. Quizá en ese caso, no se hubiese producido la pregunta.

Lo que me provocó la pregunta es la reflexión sobre el tipo de sociedad que estamos construyendo. Sin duda más tolerante, más abierta, y con ello, más fraterna. Pero creo que estamos exagerando en relación a este tema. Los medios de comunicación se han encargado de hacer de adoctrinadores, incluyendo en las series para niños y jóvenes parejas homosexuales, las más veces simpáticas. E imagino que dentro de esas parejas las habrá de todo tipo y condición, al igual que en el caso de las hetero.

Hace unos días, el Tribunal Constitucional avalaba la utilización del concepto “matrimonio” en las uniones homosexuales, equiparándolas a las heterosexuales. Se revisan con ello siglos de historia y magisterio. Si eso es preciso e imprescindible para que se les reconozcan los mismos derechos, civiles políticos y económicos, lo aplaudo. Si no lo es, podrían evitarse malos entendidos provocados por la semántica.

La familia, en su concepto tradicional, es la base de nuestra historia y de nuestra sociedad. No estoy seguro de que atentar contra este concepto, buscar promover otros tipos de familia en detrimento de la tradicional, sea inteligente. Y el que no queramos distinguir realidades naturales puede resultar peligroso.

 

 

 

Ver más

Sociedad irresponsable

Por: Alfonso Carcasona 25-11-2012

Vivimos en una sociedad que no perdona una.

Siempre se ha de encontrar un responsable para cada actuación que resulta en un daño. Y ese responsable siempre ha de estar del lado de la administración, de la autoridad, del empresario o del ejecutivo. Nos hemos olvidado de la posibilidad de que el daño sea fortuito, causado sin ni siquiera negligencia. Hay que usar una cabeza de turco, y si es visible y conocida, mucho mejor.

Después de una desgracia siempre se culpa a la administración. Después de una manifestación a la policía. Después de una suspensión de pagos al empresario. Y no digo que en ciertos casos sean responsables, pero estamos creando una sociedad de irresponsables, los que exigen la cabeza del de enfrente, sin aceptar culpa alguna. 

Desgracias este año hemos sufrido muchas. Algunas hace pocos días. Me referiré a dos de ellas. La muerte de cuatro chicas en el Madrid Arena. A la fecha que escribo esta reflexión no se ha esclarecido todavía el asunto, pero parece que se debió a un exceso de aforo, a entradas falsas, y a un grupo de 2000 chavales que hacían botellón en la puerta y que decidieron entrar en un momento determinado, sin tener entrada alguna. Y la mala suerte de que se encontraran todos en un pasillo ratonera. Políticos y empresa están bajo sospecha, y si han hecho algo mal no dudo que pagaran por ello. Pero me sorprende que nadie este hablando de los irresponsables que con su conducta contribuyeron activamente a causar la tragedia, ya que imagino serán identificables  través de las cámaras de seguridad. Pero no, la sociedad no acepta girar el foco ante esos irresponsables, y con ello seguimos creando mas irresponsables.

O los antisistema que quemaron multitud de contenedores después de la manifestación que siguió a la huelga general. Muy diferentes a los asistentes. Chavales con pasamontañas y la litrona en la mano. Cobardes que echan a correr a 300 metros de la policía, que no paran en arrastrar a viejos y desvalidos, con tal de pasar un buen rato. Les da igual una maní que un partido de fútbol. Todos nos quedaremos con la brutalidad del policía que apaleó al niño de 13 años y a su hermana, imperdonable y censurable. Pero era uno, o unos pocos, como máximo. Sin embargo, los descerebrados que les increpaban, quemaban y volcaban contenedores, rompían lunas, esos, todos son censurables. Pero de ellos no se habla, mas que en una pequeña línea. Y con ello contribuimos a acrecentar la irresponsabilidad de nuestra sociedad. Castíguese a todos los culpables, no solo a los demagógicamente cabezas de turco.

Ver más

Cuestión de educación (mala)

Por: Alfonso Carcasona 16-11-2012

Asisto atónito al debate independentista originado en mi querida Cataluña natal.

 Es cierto que vine a vivir a Madrid hace muchos años, por lo que algunos talibanes no me consideraran catalán, pero ese sentimiento es propio y yo así me siento. Soy un catalán en Madrid y un madrileño en Cataluña. 

 Atónito por el siguiente decálogo de motivos:

1.- desde el punto de vista de la oportunidad. Vivimos sumidos en la mayor crisis económica vivida por la inmensa mayoría de los ciudadanos del primer mundo, de la que podemos pretender salir de dos maneras: unidos o por nuestra cuenta. La opción de intentar quedarme con los derechos adquiridos y liberarme de las obligaciones puede ser atractiva, pero desde luego es, a todas luces, inmoral. Si además somos cristianos, tenemos una obligación de cuidar de nuestros hermanos mas desvalidos. El argumento de los independentistas, de ser cierto -que adelanto, no es cristalino ni mucho menos- estaría diciendo: quiero separarme de mis hermanos pobres para ser una sociedad prospera. Y aprovecho la oportunidad de que mi hermano esta enfermo, como lo estoy yo, para desgajarme de él, con independencia, nunca mejor dicho de las consecuencias que ello acarree para ambos. Que además no las voy a explicar para no espantar a los míos.

2.- desde el punto de vista de la identidad. No están lejanos los conflictos armados que han llevado a la comisión de atrocidades por las que diferentes personas, hace algunos años "normales" están siendo juzgadas en los tribunales internacionales, y otras muchas cometidas en nombre de una identidad nacionalista. Se me objetará, seguramente con razón, que esto no es Yugoslavia, o cualquiera de los múltiples ejemplos que la historia, contemporánea o no, nos ofrece. Pero seguro que si escribiese esta reflexión unos años antes de que se desencadenasen esos conflictos se me hubiese objetado lo mismo.

3.- desde el punto de vista del discurso europeo. Cataluña fuera o dentro de Europa. Los independentistas no se ven fuera de ella, aún reconociendo que lo estarían, tal y como les han comunicado. Tampoco haría falta esa comunicación si alguno leyese el tratado europeo, en el que no caben este tipo de aventuras. Pero no sólo el resto de España está equivocada, sino que también toda Europa, y reconocerán su error una vez que sean independientes. Y si no están equivocados, da igual, ya que ni constituciones, ni tratados, ni tribunales pararan su iniciativa.

4.- desde el punto de vista económico. Diferentes estudios de instituciones financieras internacionales (y por lo tanto, "independientes"), por ejemplo UBS, RBS, señalan la inviabilidad de una Cataluña independiente en el mundo. Su deuda es estratosférica, comparada con el PIB que genera. Incluso dentro del euro sería incapaz de asumirla. Ya nadie habla de aquellos bonos patrióticos emitidos en su momento por la falta de confianza del mercado en la economía catalana.  Y fuera del euro, aunque sea unos minutos (que ya sería algo mas), ¿cuál es el futuro? ¿cuál sería la moneda? ¿con qué se van a pagar los salarios? Embarcarse en una aventura de este porte, sin tener resueltas (o al menos con una alternativa) estas cuestiones básicas es, cuando menos, absolutamente negligente.

5.- desde el punto de vista de la historia. 11 de septiembre de  1714, momento critico de la nación catalana. Pregunta básica es si el día antes de esa fecha la nación catalana, o el estado catalán existía. ¿Antes de 1492 existía un estado catalán? ¿y el reino de Aragón?¿Hasta que fecha hay que remontarse para asistir a algo parecido a lo que ahora se reivindica? ¿Se trataba de una guerra de secesión o de sucesión? Por cierto, lo que celebran los pueblos son las victorias. No conozco otro caso en el que lo que se celebra es una derrota militar...

6.- desde el punto de vista del estado de las autonomías. La comunidad autónoma catalana es una de las mas endeudadas a nivel nacional. Y ello no es fruto de una modificación de las obligaciones de contribución al estado central. De hecho, en la era Zapatero, con objeto de beneficiar al tripartito, se mejoraron las condiciones de financiación catalanas y andaluzas, en detrimento del resto de comunidades (se trata de un juego de suma cero, por lo que si uno mejora otro empeora). Aun así, la gestión que se ha hecho de esos recursos no ha debido ser muy acertada, ya que la economía catalana se encuentra, como mínimo, en el mismo abismo que la del resto de España.  Mi pregunta a los independentistas es, ¿de verdad creen que independizándose se va a gestionar mejor? ¿basado en qué?

7.- desde el punto de vista de la alternativa. No he oído todavía ninguna propuesta de gobierno distinta de las que hoy existen. Me explico. Los independentistas argumentan sentirse oprimidos y expoliados. Se supone que por un sistema que oprime y expolia. Por un sistema democrático, con unas cortes que legislan, un poder judicial que juzga y un ejecutivo que gobierna. No seré yo quien defienda la perfección, ni siquiera el buen funcionamiento, de las instituciones, pero no se de que manera pretenden funcionar los que serian nuestros vecinos. ¿Desaparecerían  los políticos y se perfeccionaría la democracia? ¿ Viviríamos en una sociedad mas justa, preocupados por los que menos tienen, en la que primase el esfuerzo, mas allá del nepotismo? ¿Gobernarían los mejor preparados? ¿Se borraría la corrupción del mapa? Si es así, yo también quiero vivir en esa sociedad. Pero me temo que ese no es el discurso, ni la idea.

8.- desde el punto de vista del victimismo. Argumentan los independentistas que los españoles están cansados de discutir sobre "el tema" catalán, al igual que están los catalanes. Y que por ello lo que hay que hacer es separarse ya que no se hable mas del tema. Valiente argumento que deja sin mas a los que les sucedan, ya que, una vez conseguida esa supuesta independencia, ¿a quien le van a echar la culpa de sus males? Siempre podrán escalarlos a Europa, pero la pirueta será quizá difícil de explicar.

9.- desde el punto de vista del sentimiento. ¿Que ocurre con aquellos que, viviendo en Cataluña, se sienten también españoles? ¿O con los pueblos, comarcas o territorios que, dentro de Cataluña se sienten españoles? O mas divertido, o complejo, ¿con aquellos pueblos que sin sentirse necesariamente españoles no se sienten tampoco catalanes? Les damos también el derecho a decidir? El valle de Aran, Badalona ¿podrán celebrar referéndums para que elijan cual es su nación o estado? ¿Reclamará Tarraco la capitalidad del nuevo estado, basado en sus antiquísimos derechos históricos?

10.- desde el punto de vista del idioma. Una de las grandes riquezas de Cataluña es, sin lugar a dudas, la convivencia del idioma catalán y del castellano. Hecho que ha ocurrido con total normalidad a lo largo de los últimos años (con las tensiones no muy bien entendidas de la inmersión y esas zarandajas). Pero en la calle, la gente educada respondía en el idioma en el que se le interpelía. Yo no hablo catalán, y nunca he tenido ningún problema. En mi presencia se hablaba en castellano, y si por cualquier motivo entre dos hablaban en catalán siempre me preguntaban si lo entendía o me importaba. Ese hábito, de la mas básica educación y buenas costumbres, parece que se esta perdiendo. Y los medios de comunicación, junto a los políticos son los grandes responsables. Por ahí vendrá la ruptura y se engendrara odio y rencor. Para ejemplo un botón. Carta al director de la Vanguardia de un lector, protestando porque no proyectaron la versión en castellano de una película. El medio escrito (ese periódico) publica la contestación de Susana Jiménez (manda narices su nombre y apellido, catalán de varias generaciones) directora de no se que de Televisión de Cataluña, en perfecto catalán...

Ver más

Patatas fritas

Por: Alfonso Carcasona 12-11-2012

Una de las claves de esta sociedad consumista que nos ha tocado vivir es la publicidad.

Estamos tan acostumbrados a ella que si faltase sería peor que si nos cortasen un brazo. Probablemente no sabríamos que hacer con nuestra pobre existencia.

 ¿Imagináis nuestra vida sin vallas publicitarias, sin anuncios en la radio, en la televisión o en los periódicos?, por no hablar de esa publicidad a la que no hacemos caso en Internet…

No sabríamos qué comprar, a qué aspirar. La verdad es que no entiendo cómo podían vivir nuestros antepasados. Sin nadie que les mostrase las ventajas de éste o aquel producto o servicio. Sin que les estuviesen martilleando visual o acústicamente con propaganda, con continuas ofertas  de las maravillas que ha inventado el hombre blanco, como diríamos aquí en occidente. Pobrecillos, debían tener una vida de lo menos atractiva.

Es evidente que estamos alienados por la sociedad en la que vivimos. Nos hemos hecho tan comodones que es mejor que otros piensen por mi qué es lo que me interesa. Y además, si la foto, video o cuña me pintan el producto mucho más bonito de lo que es, da igual.

Y además, como se insertan en los medios de comunicación de masas, si no llega al consumidor correcto, da igual.

Paula pide a la puerta del Vips, justo  delante de un cartel que le debe torturar todos los días su empequeñecido estómago. En él se muestran unas apetitosas patatas fritas, manjar inaccesible para ella.  Un alimento, como otros muchos del que se tiran toneladas todos los días. Al que no damos importancia, e incluso rechazamos los frikis de lo sano, por tener grasas saturadas. Lo que despreciamos la publicidad lo convierte en objeto de deseo, a cualquier hora del día.   

Ver más

Utopías

Por: Alfonso Carcasona 01-11-2012

Fina es la línea que separa en algunos casos al voluntario del trabajador.

Vivimos en una sociedad articulada de manera que la sociedad civil es subsidiaria del estado. Hemos cedido casi todos nuestros derechos y obligaciones para que sean gestionados por el estado, dejando poco espacio para la iniciativa individual. Una de estas pocas áreas reservadas ha sido el voluntariado. Y ahora que el estado no es capaz de hacer frente a sus obligaciones, ahora que junto a nuestros gobernantes hemos quebrado nuestra sociedad, desde el punto de vista económico, y muy cerca estamos de hacerlo desde el punto de vista moral, se nos requiere para que desde el voluntariado se apoyen actividades antes retribuidas por el dinero común (que ya no llega). 

 

Queremos mantener a toda costa las conquistas de un estado del bienestar que abarcaba no solo los derechos básicos, a la sanidad, a la educación, al monopolio de la violencia, a la construcción de infraestructuras. Los excesos cometidos por esa administración en la que hemos hecho dejación de nuestras responsabilidades individuales no pueden ser ahora pagados, y se nos hace una llamada in extremis a la ciudadanía para que nos hagamos cargo de ellos.

 

Es decir, allí donde no llega el estado, la sociedad civil se responsabiliza. Por ejemplo, si los estados no son capaces de paliar una hambruna allí están las grandes ONGs y los programas de televisión que se encargan de recaudar fuertes cantidades que se destinan a esa catástrofe. De manera más organizada y estable, la Iglesia católica ha venido durante muchos siglos dedicándose a los más desfavorecidos, tanto en las sociedades del primer mundo, como en las del tercero.  También organizaciones no eclesiales han florecido durante el siglo XX y millones de voluntarios dedican toda o parte de su vida a ayudar a los que menos tienen.

 

Durante unas décadas hemos vivido en un mundo en el que el estado debía proveernos de todo lo que necesitásemos (hablo del primer mundo), y con las migajas que sobraban del presupuesto  se ayudaba a otros países.

 

Pero, ay amigo, vienen las vacas flacas y el mundo que hemos construido no es capaz de mantenerse por sí solo.  Es demasiado caro para nuestras posibilidades, y tenemos que ser austeros. Primero el cinturón (el propio, que para los otros ya no nos quedan agujeros). Pero en este mundo nuestro capitalista, si no creces mueres, y el cinturón nos está dejando sin aire. De manera que nuestros gobernantes, que no tienen ingresos con los que pagar unos gastos que no pueden reducir, han encontrado una posible solución. Allí donde no podamos pagar funcionarios, que se ocupe la ciudadanía. Empecemos por los servicios de no primera necesidad (bibliotecas, polideportivos, etc), pero también en sanidad y educación. Analicemos todas las actividades y veamos cuales pueden ser encomendadas a voluntarios. Fina y peligrosa de cruzar es esta línea.  Si se trata de medidas coyunturales, meramente económicas, seguro que nos equivocamos.

 

Creo indispensable replantearnos estructuralmente nuestra sociedad. ¿De verdad queremos que la sociedad civil sea subsidiaria del estado, o debería ser al revés? ¿Queremos seguir aborregados, ceder todas responsabilidad en todos los aspectos de nuestra vida al estado, seguir siendo ciudadanos adocenados, comodones, sin preocupaciones, o queremos asumir nuestra responsabilidad individual? Parece obvio que una de esas responsabilidades es preocuparnos por los demás, por la sociedad que nos rodea, por los menos favorecidos. Pero para ello debemos replantearnos nuestra educación, los valores en los que somos educados.

 

Mi utopía pasa por creer que seremos capaces de asumir nuestros deberes y liberar de derechos ese contrato que tenemos firmado con el estado, ya que no parece que sea capaz de asumirlos. Y entonces, el voluntariado dejará de ser una institución particular dentro de la sociedad civil, ya que volverá a formar parte intrínseca del individuo. No olvidemos que seremos juzgados como tales, y no como sociedad.

Ver más

Independencia

Por: Alfonso Carcasona 27-10-2012

Hablaba en mi reflexión anterior de los ríos de tinta

que cuestiones secundarias provocaban en los autores cristianos.

 A los pocos minutos me llegaba una reflexión de Juan Mari, con el mismo mensaje, pero con un tono mucho más humorístico. Con este mismo espíritu de humor, y deportividad, lanzo estas líneas para que no sean recogidas más que como un pequeño entremés o entretenimiento.

Leo en la prensa de hoy que Izquierda Unida de Extremadura muestra su incondicional apoyo al pobre muchacho que se lanzó contra violentos profesores y extremistas alumnos de 7 u 8 años en defensa de una reivindicación tan justa y equilibrada como “Dónde están los curas, os venimos a quemar”.

Dice el coordinador general de esa formación que el pobre chaval está sufriendo “un acoso mediático absolutamente injustificado”,  y que van a "pedir explicaciones" a Delegación del Gobierno "por esta desproporcionada actuación" que a su juicio se ha llevado a cabo hacia "alguien que sólo ha ejercido sus derechos constitucionales de manifestación y huelga".

Y no hay nada más que verle la cara al pobre infeliz, que solo quería manifestarse y hacer huelga.  El que unos profesores fascistas y unos intolerantes y esquiroles alumnos de primaria se resistiesen al probre Rafae (como el de la canción), es absolutamente censurable. Y que no encontrasen a ningún cura en el centro en ese momento para quemarlo es de todo punto inaceptable.

Pues nada, a mi lo que me gustaría es declararme independiente de estos sujetos. Su concepción de la sociedad en la que quiero vivir es radicalmente opuesta a la mía.  Seguro que serían más felices si fuesen independientes de mi. Yo también soy uno de esos fascistas intolerantes que soportan estoicamente las imbecilidades de algunos prójimos, y no solo eso, sino que con mis impuestos les pago el sueldo.

Como dice Maalouf en su última obra, “Los desorientados”, “…nacer es venir al mundo, y no en tal o cual país, ni en tal o cual casa…” No elegimos la sociedad en la que nacemos, pero los privilegiados que hemos nacido en el primer mundo sí que podemos elegir la sociedad en la que queremos vivir. No tanto dónde, sino con quién. Y no desde un punto de vista de clase, sino de concepción de sociedad.

Ver más

Paula

Por: Alfonso Carcasona 22-10-2012

Como cientos de miles de personas vino a España en busca de un futuro mejor.

En su casa hambre, incomprensión y un marido que la maltrataba. Su sonrisa desdentada da prueba de ello. Muchos golpes en la cabeza.

Pide a la puerta de una tienda. Acurrucada en una sucia manta ve pasar los días sin esperanza de un futuro mejor. No papeles, no dinero, no casa, no medicina… A lo que hay que añadir, no familia, no amigos, no nada de nada.

Paula es de constitución menuda, agravada por la necesidad. De tez morena, y edad indefinida. No parece muy mayor, aunque los rigores de la vida seguro que la han avejentado más de lo que su carné –no español- dice.

Tiene unos ojos muy vivos. De los que buscan. Gesticula cuando habla, para facilitar nuestra difícil conversación. Vive a 50 metros de dónde pide, en el acceso cerrado a un garaje. Hasta ahora el tiempo acompaña, pero el frío y la lluvia llegarán pronto.

Dentro de la inmensa desgracia, Paula prefiere estar aquí. En España dice que come casi todos los días, gracias a la caridad. Al no tener papeles, ni conocimiento de la ciudad, ni posibilidades de desplazarse más allá de un par de manzanas, se alimenta de los bocadillos que la gente le da. Y el médico de la clínica cercana también le atiende, e incluso le pone inyecciones de vez en cuando ¡Cómo debe de ser la situación en su país de origen! 

Hoy la prensa nos informa de que uno de cada cinco españoles vive por debajo del umbral de la pobreza. En esta estadística no está Paula, que al no tener papeles es transparente al ojo oficial. Ojalá no llegue el día en que en su situación no deseemos volver a nuestra casa. 

Y mientras tanto, derrochamos ríos de tinta en cuestiones baladíes. De estos asuntos deberíamos preocuparnos los cristianos, no ya de manera preferente, sino casi, casi exclusiva. Cada uno en su ámbito de competencia. Lo demás son, en el mejor de los casos, brindis al sol. 

Ver más

Predica el Evangelio, usa palabras si es necesario

Por: Alfonso Carcasona 05-10-2012

Hoy, día en que celebramos la festividad de San Francisco de Asis,

la conferencia episcopal ha emitido una declaración que lleva por titulo "Ante la crisis, solidaridad". Y mira por donde, me viene a la cabeza la una de mis citas favoritas de este gran pequeño santo que da titulo a esta reflexión.

He leído la prolija nota de nuestros obispos en la que, parece que desde una atalaya, hacen una reflexión acerca de la crisis en España. No pretendo hacer aquí una critica minuciosa del documento (si empezase por la primera frase me vendría a la memoria otra cita, esta vez del saber popular: "el burro delante para que no se espante"), pero si dar mi opinión acerca de algunos aspectos de la misma.

El primero, desconozco a quien va dirigido, aunque si se publica y se da una rueda de prensa para presentarlo, imagino que al común de los mortales. Considerándome uno de ellos, no particularmente anticlerical, el tono me parece paternalista y hueco, y no entiendo el motivo o la reacción que se busca con la nota.

Segundo, el mensaje de la nota. Parece concluir que toda la crisis viene derivada de una perdida de fe, y que los buenos son las que la soportan estoicamente. Además, viendo el vaso medio lleno, aprovechemos la crisis para fomentar la unión de las familias, ejemplo de la solidaridad que da titulo a la nota.

Tercero, en una mezcla de temas, a mi modo de ver insólita, aprovechan la nota para incluir una defensa a ultranza de la nación española. Si ya critique en otra reflexión la intromisión de la curia catalana y de algunos de sus sacerdotes en la defensa del independentismo, de la misma manera me parece inapropiado el posicionamiento de la conferencia episcopal en esta materia. Salvo que se buscase el titular, lo que me parecería todavía mas absurdo.

Cuarto, ayer se recordaba desde el ministerio de sanidad el proyecto de ley por el cual inmigrantes sin papeles y españoles que ganen mas de 100.000 euros al año deben pagar 59 euros al mes (700 al año, mas que un seguro privado), o 155 al mes (casi 2000 al año) si son mayores de 65 años, para recibir la atención sanitaria básica. O sea, que es lo mismo no cotizar por no tener papeles que por ganar mas de 100.000 euros. Aberrante, desafortunado en la forma e injusto en el fondo. ¿Y nuestros obispos no tienen nada que decir al respecto? ¿Donde esta la solidaridad en este caso ante la crisis? ¿Ni una mención en la nota?

Palabras, palabras palabras.

En definitiva, personajes como el que hoy celebramos son necesarios en cualquier momento de la historia. Nosotros nos tenemos que conformar con su testimonio. A ver si lo recordamos todos.

El Señor te de la paz

Ver más

Versos sueltos (o no tan sueltos)

Por: Alfonso Carcasona 20-09-2012

Los con desasosiego las manifestaciones del arzobispo de Filadelfia,

Charles Chaput, para más datos OFM capuchino. Me las pasa un amigo, traducidas en un periódico español, y al no dar crédito, me fui a la fuente que las publicó en USA, en formato entrevista. Desafortunadamente confirmó la traducción de las mismas. Ahí van:

 "What about the wing of the church that says a party that supports the Ryan budget also ought to cause concern?
Jesus tells us very clearly that if we don’t help the poor, we’re going to go to hell. Period. There’s just nodoubt about it. That has to be a foundational concern of Catholics and of all Christians. But Jesus didn’t say the government has to take care of them, or that we have to pay taxes to take care of them. Those are prudential judgments. Anybody who would condemn someone because of their position on taxes is making a leap that I can’t make as a Catholic. ... You can’t say that somebody’s not Christian because they want to limit taxation. Again, I’m speaking only for myself, but I think that’s a legitimate position. It may not be the correct one, but it’s certainly a legitimate Catholic position; and to say that it’s somehow intrinsically evil like abortion doesn’t make any sense at all."

Yo no sé qué significa eso de que Jesús dice claramente que si no ayudamos a los pobres iremos al infierno. Porque, la siguiente pregunta que me surge es… ¿qué es ayudar a los pobres?, ¿cómo ayudar a los pobres?, ¿no se trata de amar –con todas sus consecuencias- a los pobres? Para mi el infierno es la no capacidad de amar, no la de no ayudar. Y cuando se ama a alguien no te contentas solo con ayudarle.

En su siguiente afirmación dice que Jesús no dijo que el gobierno se tuviese que ocupar de los pobres, o que tengamos que pagar impuestos para que se ocupase de ellos. Como tantas cosas que no dijo Jesús, sin ir más lejos, que tuviesen que existir arzobispos. 

Según Chaput, se trata de una obligación estrictamente individual, no colectiva. Llevado al extremo el argumento del arzobispo, la caridad es un asunto de mi incumbencia, que no puedo pedir a la sociedad que ejercite. La sociedad de la que formo parte. Ni un euro de mis impuestos debe destinarse al cuidado de los pobres. Imagino que sólo podrá aplicarse a infraestucturas, administración, y defensa (exterior e interior). Y los pobres seguirán siendo pobres, en mi país y fuera.

Para mi el debate está primero en el uso que se debe hacer de los impuestos, las prioridades que, como sociedad nos debemos dar en su aplicación. Haciendo un poco de demagogia (o no) nacional, si mis impuestos deben financiar una televisión, un equipo de fútbol, diecisiete embajadas autonómicas, o una película de cine antes que atender a un necesitado. Como cristiano, (y por sentido común, si lo que busco es una sociedad justa) lo tengo claro: primero al necesitado. Y después, pagar la menor cantidad de impuestos posible para financiar educación básica, sanidad, orden público, etc. Excluir las ineficiencias en la gestión para poder disfrutar de la mayor renta obtenida de mi trabajo. 

Y termina diciendo que puede que no sea una postura correcta, pero que es legítima desde un punto de vista católico. Una posición que no sea correcta en relación al amor al más débil no creo que sea católica ni cristiana. 

Ver más

Tarifas sanitarias

Por: Alfonso Carcasona 17-09-2012

Leo que Castilla la Mancha

 ya ha anunciado las tarifas a cobrar a quienes no tengan derecho a la sanidad pública. Hay que ver lo que les gusta a nuestros políticos acumular deudas. Me explico.

Como referencia en la noticia se dice que la noche en un hospital costará casi 600 euros, bajando a 500 a partir de la sexta noche. Vamos que ni la suite de un hotelazo. Imagino que el que tenga que estar una o varias noches en un hospital no lo hará por gusto, y que el precio no es disuasorio para disminuir el número de pernoctaciones.

Nuestras administraciones públicas han acumulado una deuda estratosférica durante los últimos años, lo que ha contribuido de manera significativa a la situación en la que nos encontramos. Ahora nuestros gestores públicos han encontrado cómo cuadrar las cuentas: emitamos facturas que sabemos que nunca se pagarán, y el problema lo tendrán los que vengan detrás de nosotros, ya que vamos a dejar un balance cuadradísimo (incluso con superávit si conseguimos muchos clientes de pago). Una pregunta de primero es, ¿quiénes son esos hipotéticos clientes de pago? ¿quiénes son los que no tienen derecho a la sanidad pública? Claramente si no tienes derecho a la sanidad pública es porque no tienes capacidad para pagarte un seguro privado, y por lo tanto mucho menos pagar esas tarifas. O sea, que se acumulará una deuda de imposible pago, a la que tendrán que hacer frente los gestores que sucedan a los que están imponiendo esta medida.

Ante este desbarajuste caben dos medidas: una moralmente inaceptable para nuestros estándares –y más desde el punto de vista cristiano-, que es no atender a quien no pueda pagar esas facturas (en Estados Unidos si no prepagas no te aceptan en ningún hospital), y otra de más difícil aplicación, pero de ahí el mérito del gestor, como es asignar a este tipo de enfermos el presupuesto necesario, recortándolo de partidas que siguen siendo superfluas, aunque intocables para un político. 

Lo noticia me parece inaceptable por dos argumentos: 1.- antes de dejar de atender a un enfermo sin recursos se debería hacer todos los recortes del mundo en gastos superfluos y 2.- no emitan facturas que se sabe positivamente que no se van a cobrar.

 

 

 

 

 

Ver más

¿Existen líderes?

Por: Alfonso Carcasona 10-09-2012

Comienzo esta reflexión desde la legitimidad

 que me da ser el padre de, Dios Mediante, un futuro politólogo (o sea, ninguna).

Asisto desganado a la campaña electoral de la por ahora primera potencia mundial. Cada cuatro años un auténtico despilfarro de dinero (uno más) con objeto de reelegir a su presidente, que en este mundo tan globalizado no es como elegir a nuestro emperador, pero parecido. Durante 32 años 2 familias, los Clinton y los Bush, se repartieron el pastel. Después ha venido Obama, y los Clinton ahí siguen…

Pero no quería comentar en este caso la vergonzosa sucesión cuasi monárquica (imagino que en un país de 300 millones de personas deberían ser capaces de encontrar algún presidente de otras familias), ni la dilapidación absurda de dinero.

En esta ocasión me quiero fijar en el espectáculo (bochornoso a mi modesto entender) de los discursos de aceptación del cargo a candidato. Los dos partidos organizan sendas convenciones, a las que atraen a miles de absolutos conversos para darles unos cuantos discursos, la mayoría de ellos sin ningún tipo de novedad con respecto a lo que ya han anunciado durante meses. Es de agradecer que no se centren en destrozar al adversario como hacemos en nuestra piel del toro, y más bien se dediquen a lo suyo.

En esta campaña han tenido un peso absolutamente desproporcionado las consortes de los candidatos , que en el caso de Obama se ha visto adornado con la presencia de sus hijas en el escenario. Los discursos importantes los han leído (que no, claro, preparado) las esposas de los dos. Incluso Obama empezó el suyo declarando sentirse nervioso por tener que hablar solo unos segundos después que la estrella de su familia…

Ya sé que es un circo, pero al menos no debería parecerlo tan descaradamente. ¿A quien votan los americanos? ¿Quien los/nos lidera? ¿Ellos, sus mujeres, sus familias? Dentro de cuatro años ¿asistiremos al discurso de alguno de sus hijos, menores de edad? 

Ver más

Angeles y/o milagros

Por: Alfonso Carcasona 04-09-2012

Discutía ayer por la tarde con mi hijo

acerca de los milagros o de los ángeles. Desde siempre los hemos buscado en las espectaculares puestas en escena. La generación en la que vivía Jesús le pedía signos, y nosotros no dejamos de hacerlo. El  milagro es la constatación de que lo que creemos por nuestra fe existe, es real. Dios, invisible, se hace presente a través de ellos, y nos da la certeza de su existencia.

Este fin de semana he tenido el privilegio de aprender de un cartujo a aproximarme mejor a Dios, y a apreciar los signos que Jesús nos regala todos los días. ¿Qué hacer para acercarse a Dios? Como el rayo de sol que está ahí afuera entra por la ventana cuando la abres para iluminarte y darte calor, simplemente debemos abrir las puertas de nuestro corazón para dejar que se instale en nosotros. Con sencillez y humildad.  El acaricia tu vida, si tú le dejas hacer.

El signo, uno de muchos que podemos ver todos los días, simplemente abriendo los ojos del corazón, ocurrió a mediodía. Estábamos comiendo en un restaurante cuando a mi padre le dio una bajada de tensión que le llevó a tener que tumbarse en el suelo. Azúcar, cocacolas… Todo el ritual para intentar que se encontrase mejor. De repente, de la nada, apareció un señor, del que solo recuerdo que en el brazo de su camiseta llevaba un logo de los Hermanos de San Juan de Dios, que tomó el mando de la situación, con muchísimo cariño. Sin alarmismos hizo lo que tenía que hacer, levantando las piernas de mi padre, haciendo un par de preguntas y en todo momento cogiéndole de la mano, acariciándole en la cabeza, tranquilizándole. Fueron unos pocos minutos, transcurridos los cuales desapareció por donde había venido, sin darnos tiempo, siquiera a darle las gracias. ¿Un ángel? Casualidad para algunos, para mi confirmación de que teniendo abiertas las puertas a Dios todo es posible. Incluso los milagros. 

Ver más

Los feligreses

Por: Alfonso Carcasona 13-08-2012

Misa de 12 de la mañana en Palamós (Girona).

Sorprendentemente, se había anunciado rociera, imagino que por la proximidad de la festividad de la Virgen. Diez minutos antes de empezar no cabía un alma. Esa es la buena noticia. La mala es que el más joven ya no cumplía los 70. Parecía la misa de un geriátrico. Algunos, despistados, se preguntaban en qué idioma cantaban. Les entiendo, porque incluso a mi me costaba seguir al grupo de señoras que se afanaban en cantarle a la Virgen.

Toda la liturgia en catalán, salvo el injerto del grupo rociero. Ni una referencia al mismo por parte del sacerdote, ni una chanza. El sermón religiosamente leído, como el de todos los domingos. Y así quieren que los menores de 70 años (ya no me atrevo a llamarles jóvenes) se interesen por la Eucaristía?

Resulta obvio que para los creyentes comprometidos con la Iglesia el envoltorio de la Eucaristía no sea lo más importante. Pero incluso a nosotros nos cuesta explicar a nuestros hijos que deben estar atentos a la liturgia. Una liturgia expresada de memorieta, sin sentimiento. Faena de aliño, repetitiva. Acabamos y a otra cosa.

Lo más bonito, lo más sentido, la Salve final. Muchos abandonaron la iglesia antes de que comenzase, y los que se quedaron tampoco parecían sentirla. Solo un par o tres de señoras, junto a nosotros que la cantábamos a medio pulmón, musitaban la letra. Hubiese tenido el mismo efecto traer un grupo rociero de lituanos.

Ver más

Página 4 de 7, mostrando 20 registros de un total de 129, desde el 61, hasta el 80

| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 |
Login de usuarios