Domingo 15 de Septiembre 2019

El fondo de armario del Papa

Por: J. Lorenzo 03-11-2011

Después de esta grave crisis internacional (que no es solo económica),

 el mundo no volverá a ser igual. Sociólogos como Alain Touraine hablan de una “situación postsocial”, donde la violencia puede ser un recurso tan válido como cualquier otro. Hemos visto, con sus especificidades, la primavera árabe. ¿Sucederá lo mismo en Europa? Grecia está al borde del estallido social, en un peligroso escenario que se repite en otros países, que corroe los cimientos democráticos e incuba el virus del totalitarismo. Ya pasó tras la debacle de 1929. Frente a este panorama, se propone devolver la primacía al ser humano y a su dignidad frente al arbitrio de la economía y establecer un marco para una gobernanza global en donde el interés mayor sea el bien común.

La pasada semana, la Santa Sede hizo dos importantes aportaciones en ese sentido para ayudar a apuntalar ese futuro mundial que se adivina convulso: un documento para la reforma del sistema económico y monetario internacional y el Encuentro de Asís, donde todas las religiones renovaron sus votos para trabajar juntas por la paz. ¡Dos grandes retos para el mundo, abordados con tres días de diferencia! Dado que esa semana no se conocieron nuevos escándalos de pederastia ni la banca vaticana fue invitada a recapitalizarse, como sí pasó con muchos bancos europeos, imaginé un espacio digno para ambas iniciativas en la prensa “seria”.

Visto lo visto, habría que volver a recapitalizar, pero esta vez de criterio, a algunas empresas periodísticas, dado que a estas alturas les sigue importando más el fondo de armario de Benedicto XVI, con su revival de camauros, saturnos y brocados, que sus esfuerzos en pro de la justicia y la paz universal. A esos medios, lo que diga el Papa sobre estos aspectos les importa lo mismo aunque se vista con vaqueros y jersey como Steve Jobs o con chándal, como Fidel Castro. Retocando la frase con la que Clinton determinó lo importante para sus votantes (“Es la economía, estúpido!”), hoy cierta prensa sigue a rajatabla el “¡es la frivolidad, idiota”!

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¿Palabras al viento?

Por: Jose Maria Marquez Vigil 01-11-2011

Supongo que mis compañeros de "la Bitácora",

así como otras personas que por su profesión o afición se hayan visto empujados en alguna ocasión a dar una conferencia, se habrán preguntado si esas palabras dedicadas al que en la tercera fila se da cabezazos para no caer dormido (“dormido”, que no “durmiendo”, como bien relacionaba Cela con ese simil respecto al verbo previo a la función reproductora...), o al que manda un sms o email desde su black berry, o a las de la fila de atrás que no han parado de hablar ni un solo minuto... ¿Las palabras llegan a sus receptores o son simples palabras lanzadas al viento?

Cuando volví a España con mi mujer y mis hijos, tras 8 años vividos en diversas misiones en África, me ofrecieron participar en numerosas mesas redondas y conferencias sobre desarrollo, paz, derechos humanos... Muy a mi pesar, empecé a introducirme en un pequeño grupo de conferenciantes a los que en ocasiones “se llamaba” para participar en las mesas redondas. Salas abarrotadas, buenos patrocinadores que te aseguraban un buen cheque al final de la conferencia, y por supuesto una buena comida, desplazamiento en avión, un buen hotel esperándote. Desde el principio me negué a participar en el sistema. Rechazaba el hotel y me buscaba una pensión, esas del baño compartido, y en cuanto al transporte, el autobús fue normalmente mi compañero de viaje. Creo que no nos gustamos mucho este sistema y yo, y pronto llegó la ruptura definitiva… ¿Porqué me distancié de un sistema tan bien organizado y que atraía a tantos receptores que estaban llamados a cambiar el mundo?

Las salas estaban llenas porque se llegaba a un acuerdo con las Universidades. La asistencia a la charla sobre paz y desarrollo daba créditos a los estudiantes, los patrocinadores estaban encantados viendo las salas llenas, los conferenciantes se llevaban un trozo del pastel, las Universidades cumplían sus objetivos de uso del salón de actos… Cuando celebraban todos el “enorme éxito” conseguido, no podía dejar de recordar una escena de “Pulp Fiction”...

Nunca he sido amigo de los intereses escondidos (y eso me ha proporcionado más de un enemigo, sobre todo en el mundo de la cooperación). ¿Qué hubiera pasado si las Bienaventuranzas hubieran sido precedidas de una oferta imbatible de pan y pescado gratis para todos? La multiplicación de los panes y los peces vino después, no para atraer al receptor, y esto al menos te garantiza un interés, como el de aquellas conferencias que he pronunciado desde entonces, totalmente fuera del sistema, en esas pequeñas salas de las cajas de ahorros, esos gélidos miércoles de febrero a las 8 de la tarde, cuando solo unos cuantos locos abandonarían sus cálidos hogares para escuchar a un “pirao” hablando de Africa…

Pero es en estas situaciones cuando he podido comprobar que las palabras, en muchas ocasiones, no se las lleva el viento. Una vez me encontré solo con dos personas en una sala. El organizador, un poco avergonzado tal vez, llamó a la recepcionista. Estas tres personas fueron desde entonces, por muchos años, voluntarios de África Directo. ¡Ese sí que fue un éxito total! Desde entonces me fijo en estas pequeñas historias de cambio, en el profesor que te dice que una vez fue un Misionero a darle una charla cuando él era estudiante, hace ya 50 años, y que se le ha quedado cada palabra y le ha ayudado a ser mejor persona. Y tantas otras historias…

Hoy voy a contar, para terminar, la historia de alguien muy especial. Es probablemente mi “padre espiritual” (aunque por su edad más bien podría ser mi hermano menor). Uno de mis mejores amigos, una persona con una cabeza y un corazón absolutamente prodigiosos. Una de esas personas que están constantemente haciendo el bien con sus palabras, llenas de fe. Un “iluminado”, como él dice constantemente de los demás…

Y el otro día me dijo algo que nuestra compañera Dolores probablemente no sepa. Hace por lo menos 20 años la escuchó en una conferencia decir: "el mandato de que el otro es tu hermano, cambia radicalmente el orden del mundo"... Y como dice este gran amigo, esta gran persona, “desde entonces, no he parado de comprobar que tenia razón....”.

¡Muchas gracias Dolores! Te puedo asegurar que en esa ocasión, como probablemente en muchas otras más, tus palabras no fueron lanzadas al viento.

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SECRETAS PALABRAS DE VIDA 8. RATSON (2)

Por: Dolores Aleixandre 01-11-2011

Seguimos dando vueltas a la expresión "voluntad de Dios"

que nos ha provocado tantos  descalabros por culpa de las malas traducciones. En hebreo no hay ninguna palabra equivalente a lo que nosotros llamamos “voluntad” tal como la entendían los antiguos (una facultad distinta de la inteligencia,  la memoria y  la sensibilidad).  El término hebreo ratson, además de “voluntad”  significa complacencia, benevolencia,  deleite, deseo, agrado…(en Gen 34,19 se usa para decir que Siquén estaba enamorado de Dina…)  y por eso en el Evangelio la "voluntad" del Padre consiste, ante todo, en su amor, su complacencia y su deleite que descansan en Jesús (Mt 3,17; 17,5; Mc 1,11; Luc 3,32).

Imposible, por tanto, confundir "voluntad de Dios" con "ley de Dios", y eso aunque la palabra hebrea que traducimos por "ley", venga de un verbo que significa "extender la mano para indicar un camino", "orientar", "guiar","indicar" y coincide poco con nuestro concepto jurídico de "ley”.

Nos lo aclara bastante la frase navideña de la “paz a los hombres de buena voluntad”: el término hebreo que está detrás sería ratson que el griego traduce por  “eudokía”  y alude a la alegría que el Señor experimenta por su pueblo, el gran amor que siente por su elegido. Los que la leían,  entendían estupendamente que era cosa de Dios, que es algo que Él tiene dentro y por eso no puede evitar que le caigamos divinamente, más allá de que seamos buenos, malos o regulares. Responder a ese amor y tratar de ser buena gente (tener “buena voluntad”) viene después: de entrada, lo que importa es alegrarse, asombrarse y llenarse de agradecimiento al saberse querido tan gratuitamente. Pero llegó San Jerónimo y tradujo el griego al latín: Gloria in excelsis Deo et in terra pax hominibus bonae voluntatis”,  y al pasar al castellano, dejó de quedar claro que lo de la “buena voluntad” era cosa  de Dios y pasó a significar otra cosa: que la paz de Dios está destinada a los hombres y mujeres que tienen “buena voluntad”, no  a los de “mala voluntad” y sinvergüenzas varios. Eso ya no tenía ya casi nada que ver con el anuncio de aquella noche, pero ahora encajaba mejor en nuestra mentalidad raquítica y plana, propicia a imaginar a un Dios parecido a  nosotros: le cae bien la gente de “buena voluntad” y los otros, que se arrepientan y se porten bien y entonces les querrá también a ellos. El remate llegó con la traducción del Gloria de la misa: “En la tierra, paz a los hombres que ama el Señor”. Es mal castellano y tendría que haber dicho: “Paz a los hombres a los que Dios ama” y como tal como está suena raro, casi todo el mundo dice (fíjense en la próxima misa a la que vayan): “Paz a los hombres que aman al Señor”. Y lo decimos no sólo porque suena mejor, sino porque coincide más con aquello que en el fondo seguimos pensando y creyendo.

Conclusiones: no asociar “la voluntad de Dios” con normas o planes prefijados a los que ajustarse, o programas a cumplimentar: lo que existe es el deseo de un Dios "a favor nuestro"  que quiere que sus hijos es hijas vivamos y que arriesga su voluntad en la impaciencia de esa espera y en la expectación de un deseo que no sabe de imposiciones ni de amenazas, sino de atracción, seducción y contagio. Dios no tiene  más que un solo proyecto, una sola voluntad: "hacernos vivir juntamente con Cristo"( Ef 2,5), en "comunión de vida con él" (1Cor 1,9), “conformes con su imagen” (Rm 8 29).

    Pero para eso hay que confiar mucho, hay que atreverse a ir más allá de nuestras resistencias y miedos y desear "hacer la voluntad de Dios" con la misma impaciencia con que el salmista pedía: "!Que me alcance tu ternura y viviré!" (Sal 119,77).   Y es que la voluntad de Dios  (su complacencia, su aspiración, su amor, su alegría...), su deseo más hondo sobre nosotros, es que nos fiemos perdidamente de que en esa voluntad suya que nos alcanza, todo es gracia.

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Acompañar en el nombre del Señor

Por: Juan María Laboa 01-11-2011

¿Por qué te hiciste sacerdote, para acompañar a la gente?

 me preguntó ayer un joven estudiante que va a ser confirmado en unas semanas. Me paré a pensar sobre los motivos de mi opción por el sacerdocio: románticos, espirituales, generosos, pero me pareció ilustradora, en su sencillez, el del acompañamiento de los hermanos, en su búsqueda de Dios y en su acción de gracias por estar con nosotros. Hoy, probablemente, lo tengo más claro que hace medio siglo, pero ya entonces, entre la bruma del interés por las misiones, la vida parroquial, el sentimiento de una llamada personal, estaba presente el acompañamiento.

En realidad, a lo largo de la vida, contamos con diversos entrenadores, formadores, especialistas, preparadores, que nos perfeccionan y dirigen en nuestro ocio o en nuestra formación. Hace unos días me enteré de que algunos amigos reprograman su cuerpo con la ayuda de una especialista que les somete a duros ejercicios; otros mejoran su estilo y capacidades de natación gracias a un instructor, otros reconocen sus deficiencias y se ponen en manos de un entrenador, quien les adoctrina, exige, llama la atención y propone métodos, dietas, medicinas; en el campo de la formación intelectual o universitaria las opciones son innumerables y lo mismo puede afirmarse del permanente reciclaje de profesiones y, de manera especial, de la confianza que depositamos en sicólogos y siquiatras. En realidad, pocos rechazarían la necesidad de ponernos en manos de expertos si deseamos mejorar en algún aspecto de nuestra formación

Curiosamente, esta docilidad ante variados especialistas de concretas parcelas de nuestra vida topa con una excepción sorprendente. Buena parte de los creyentes, aun conscientes de su tibieza o despiste o escasos conocimientos o deficiente formación, tanto espiritual como doctrinal o moral, no sienten la necesidad de acudir a quienes se encuentran mejor preparados y tienen la misión de acompañar, ayudar, formar, dirigir, exigir en el campo del espíritu. Antes hablábamos de dirección espiritual, de sacramento de la penitencia, de ayuda en el discernimiento, en el desconcierto, en la debilidad moral o en las dudas o despiste doctrinal. Hoy seguimos sufriendo y soportando nuestras debilidades, pero nuestra egolatría o autosuficiencia parece reducirse al campo espiritual, no tanto porque nos sintamos capaces de salir airosos por nuestra cuenta sino porque nos guiamos por una desidia e indiferencia que no nos ayuda.

“Los ojos del señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre” (Sal 32,18-19). El Señor Jesús envió a sus apóstoles de dos en dos para que anunciaran la buena nueva, curaran las enfermedades y acompañaran a sus discípulos.

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El mundo en el que vivimos

Por: Alfonso Carcasona 01-11-2011

Tres imágenes me han sobresaltado en los estertores de este mes de octubre de 2011

Sí de 2011, siglo de la sociedad del bienestar, de la civilización, del mundo culto y educado. Nunca ha habido en este planeta tanta gente formada, tanta información, tanto conocimiento.

Y, sin embargo, estamos haciendo buenos a los salvajes que nos aterrorizan en las películas de época. Nos parecían salvajes los romanos, los bárbaros, los cruzados, los musulmanes. Si me apuran, los indios de las películas de indios y vaqueros, los caníbales, los mongoles…

Toda esa gente nos parecían incivilizados de hace muchos siglos. Hoy, en cambio, creíamos vivir en un mundo más justo, donde gracias a la educación y a la información el hombre se veía incapaz de cometer las barbaridades de antaño. No más cabezas clavadas en picas, no más torturas de la inquisición, no más cabelleras cortadas. Y sin embargo…

Asistimos al linchamiento de Gadafi por parte de los buenos de la película, por parte de aquellos soportados por nuestros gobiernos (eso sí, desde el aire, no vaya a ser que muera o sea herido algún compatriota y nos la organicen en el parlamento y en los medios de comunicación). Nos regodeamos viendo como le patean, como le disparan, como parece ser que le sodomizan. Es  la noticia más visitada de los digitales, el morbo puede con nosotros. Antes de pasar al deporte, o al informa del tiempo, los telediarios se regodean con las brutales imágenes. Un minuto más tarde se ofrece a nuestra retina a Messi fallando un penalty.

La segunda imagen me la ofrece una funcionaria china en el congreso de mentes brillantes al que asistí (como oyente, no se crean) la semana pasada. Por lo visto es una ideóloga del partido comunista chino, que durante 40 minutos está hablando (con traducción simultánea que se podían haber ahorrado ya que debía ser demasiado brillante para la concurrencia y no entendíamos nada de lo que decía) acerca del sentido de la vida. Probablemente si hubiese introducido el concepto Dios en su conferencia ésta hubiese tenido algo de sentido, y hubiese durado mucho menos. Pues bien, al terminar su exposición nos puso el video sobre el atropello de una niña en China, (http://www.youtube.com/watch?v=hI1aywg6cyM) ante la que pasan 17 personas, andando, en bicicleta o en coche (otro de ellos no se aparta lo suficiente y también la atropella) hasta que una señora se apiada, deja sus fardos y la socorre. La niña fallece a continuación, después de agonizar durante todo ese tiempo. No sé cual era la motivación de la ideóloga china, pero no creo que en tiempos pasado se fuese mucho más monstruo que ahora.

Por último, nos despertamos el último fin de semana con el secuestro de cooperantes en Africa, tanto en Kenia como en Argelia. L@s cooperantes, son el mejor exponente de nuestra sociedad solidaria. Gente que dedica gratuitamente a los demás su vida, en las condiciones más duras imaginables, alejados de su propia familia y amigos. Sobrecoge leer el testimonio de una de ellas Ainhoa en la web de Africa Directo. Ya me gustaría para mi la décima parte de compromiso y claridad de ideas. 

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Por: Juan María Laboa 01-11-2011

Efemérides
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Marco Aurelio ha sido considerado el emperador filósofo y tolerante. Sin embargo mantuvo una actitud de desprecio en relación a los cristianos. Los consideraba ignorantes, miembros de las clases inferiores (obreros manuales, esclavos y mujeres), pésimos ciudadanos (rechazaban el culto a los emperadores y la carrera militar) y creyentes en una doctrinal irracional, que tenía como profeta un hombre que lloraba y temía a la muerte. Mas irracional, aún, era su creencia en la resurrección de Cristo.

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Presentación libro. 3 de noviembre a las 19:30 en ICADE, Alberto Aguilera 23

Por: Juan María Laboa 26-10-2011

 

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Por: Juan María Laboa 24-10-2011

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Hermas redacta "El Pastor" un libro apocalíptico compuesto de visiones y preceptos que un ángel descubre al autor. Los temas tienen que ver, fundamentalmente, con la penitencia y la moral. Es importante, sobre todo, porque nos transmite enseñanzas de los judeocristianos de mediados del segundo siglo. Es decir, constituye uno de los primeros libros de la literatura cristiana.

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LA NUEVA VIDA

Por: Santos Urias 24-10-2011

Un día su madre me miró a los ojos y me dijo:

 “Cuídala, que al menos tenga a alguien en quien confiar”. Esas palabras salieron de su boca pocos días antes de morir en un hospital afectada de una neumonía. Toda la familia de esta pequeña adolescente estaba como en una tela de araña: un tío en el alcohol; tres en saltando entre la heroína y la cocaína; otra tía con un desequilibrio afectivo y psicológico manifiesto. Su abuela era el único referente, nadando entre las depresiones y los vermouths, que le ofrecía su apoyo, su cariño y sus cocidos. 

Y así, entre confidencias y confidencias, la niña se ha ido haciendo mujer, abriéndose paso desde la soledad y el hervidero de sentimientos. Madurando al sol de los pájaros que picotean los frutos caídos. Entre las lágrimas del rocío otoñal y el hastío de la piel reseca por el verano. Unos miomas sembraron una nube negra en su cielo de instinto maternal. Pero las manos de un artesano divino salvaron un pequeño útero lleno de cicatrices pero capaz de albergar la vida. 

Y esa vida hoy tiene nombre propio: Santiago. Esta mañana lo tomaba entre mis manos bajo la mirada de sus padres y nos sentíamos envueltos por un milagro sin palabras: la fragilidad, el regalo, la luz que todo lo prende. Dios con piel sonrosada, talco y mirando hacia ninguna parte, atrapando con sus pequeños deditos la nueva vida… 

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PUESTAS DE SOL

Por: Dolores Aleixandre 24-10-2011

¿Quién no ha vivido algún impacto estético fuerte contemplando un atardecer frente al mar?

¿Quién no conserva en su memoria alguno de esos momentos mágicos al ver al sol  ocultándose tras las montañas? Los creyentes bíblicos también contemplaban el atardecer y hasta lo nombran en uno de sus códigos legales: “Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás antes de la puesta de sol porque no tiene otro vestido para cubrir su cuerpo y ¿dónde, si no, se acostará? (Ex 22,25). 

Qué mirada tan peculiar y tan selectiva, qué sensibilidad tan infrecuente, qué clara la escala de valores: por encima de lo estético, lo ético;  por encima de la admiración, la inquietud por el otro.

Empieza el frío y dentro de poco cambiará la hora. ¿Cómo aguantarán este invierno los que duermen en la calle? 

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¿ESPIRITU DE ASIS O DE LEFEVRE?

Por: J. Lorenzo 24-10-2011

Ni siquiera cuando se reza por ella parece conocer sosiego la paz.

Resulta que ahora, cuando a finales de este mes de octubre se cumpla el primer cuarto de siglo del Encuentro de Oración por la Paz en Asís, aquella iniciativa que fue saludada como histórica está infestada de relativismo y sincretismo.

Porque histórico fue que un 27 de octubre de 1986, cuando Europa todavía estaba divida en bloques y sus gentes separadas por muros de todo tipo, doscientos líderes religiosos de todo el mundo se encontrasen en la ciudad de Francisco con el convencimiento de que, en palabras de quien les reunió allí, Juan Pablo II, “necesitamos la oración intensa, humilde y confiada, si queremos que nuestro mundo sea un lugar de paz verdadera y estable”.

Cuarenta gobiernos se adhirieron también a lo que dio en llamarse el Espíritu de Asís, que empapó asimismo a doce movimientos guerrilleros, que depusieron sus hostilidades durante 24 horas. Era, sin duda, uno de los logros más significativos conseguidos nunca a favor de la paz, pero que tuvo, igualmente, sus efectos positivos en el aspecto interreligioso y ecuménico.

Y eso ya no gustó tanto. No osaron decírselo al ahora beato Wojtyla, pero en los últimos tiempos han salido a la carga, arrojándole a la mismísima cara del Papa que más veces habrá hablado de relativismo, que la Iglesia católica se ponga a la misma altura que otras religiones. Es –se dice- otro efecto nefasto del rupturista Vaticano II. 

Curiosamente, hace también 25 años, era noticia en España el cardenal Marcel Lefebvre. No, el no estaba en Asís. De hecho, él ya era contrario a aquel “gesto ecuménico” y –él sí- se atrevía a decirle al Papa que, de seguir por ese camino, tendría que hacerse cismático. Lefebvre, suspendido “a divinis”, estaba en Madrid, cuyo Arzobispado le recibió con una nota no demasiado fraternal. Hoy, sus seguidores siguen pensando lo mismo que él con respecto a la cita interreligiosa, aunque su situación en la Iglesia no sea la misma que por aquel entonces. Hoy, en algunas cuestiones, estamos más cerca del espíritu tradicionalista de Lefebvre que del del Poverello de Asís. 

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EL MUNDO ESTA GORDO

Por: Alfonso Carcasona 24-10-2011

Dice la noticia: hay más gente con sobrepeso en el mundo que hambrienta

En concreto dicen los estudios que hay nada menos que 1.500 millones de personas con sobrepeso, frente a los 925 que se acuestan con hambre. De ellos, 3 millones de niños mueren al año, y 178 sufren retrasos de crecimiento.

Más sinsentidos: en USA el 27% de la población es obesa, mientras 40MM de vecinos reciben cupones de alimentación…, y en Europa 1 de cada 6 vive por debajo del umbral de la pobreza. Termina la noticia señalando que el desastre no se debe a la falta de alimentos, sino al acceso a los mismos.

Estadísticas frías, que no esconden los dramas personales. La televisión nos los muestra de vez en cuando. Pero estamos bastante inmunizados. A pesar de las duras imágenes que muestran los telediarios, apenas se han recaudado 4MM de euros para paliar la hambruna en el cuerno de Africa. E imagino que con la crisis que nos afecta en Occidente, no daremos mucho más.

A la vez que se produce este desfase en cuanto a la alimentación, proliferan las dietas milagrosas, los gimnasios, y los locos que hacemos deporte, con la idea de no engordar excesivamente. Equivocamos el foco, sin embargo. Lo ponemos en nosotros –como casi siempre- y no en lo importante. Nos escandalizamos con la noticia comentada, no le vemos ningún sentido, pero no entendemos cómo nos afecta a nosotros que, además, no tenemos sobrepeso (o no mucho). Nos preocupa nuestra figura, nuestra salud, nuestra forma de vida. Pero cerramos los ojos al sinsentido que nos rodea, pensando que nada podemos hacer. Bueno, sí, en algún arranque de generosidad damos algo de lo que nos sobra a alguna ONG para acallar nuestra conciencia.

Nos encontraríamos mejor si en lugar de mirar como nos crece o no el ombligo, buscásemos una redistribución de los alimentos que no nos sacase los colores. Empezando por nosotros mismos. Pensemos en nuestra dieta no solo para encontrarnos mejor, sino para hacer un mundo mejor. Cuanta comida tiramos, cuanta consumimos en exceso, mientras que otros se acuestan con hambre. Y no solo a miles de kilómetros de casa.

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QUERIDA AINHOA,

Por: Jose Maria Marquez Vigil 24-10-2011

Espero, deseo, rezo porque estés bien

 Hoy no puedo escribir en mi columna de la bitácora para denunciar o debatir. Ni si quiera para denunciar o debatir sobre los secuestros en Africa. No puedo pensar en nada, solo en ti Ainhoa.

Me dieron la noticia, la mala, horrible noticia, por la mañana. Iba a misa a celebrar el Domund con muy buena gente, entre ellos dos compañeros de esta web: Juan Mari y Alfonso. En la Misa, como no podía ser de otra manera, todos pedimos por ti, te recordamos, y yo pensaba cómo estarías, dónde, si habías dormido, qué habías comido, como habías ido a hacer tus necesidades, si estabas asustada…

Mi teléfono sonaba pero lo tenía en silencio. Al salir de Misa vi que me había llamado tu madre y la llamé de vuelta. ¡Qué entereza! ¡Qué testimonio de fé! ¡De casta le viene al galgo, Ainhoita! Cómo te dice Guadalupe en la carta que escribe en www.africadirecto.orgComo ya sabes que somos muy rezadores te hemos enviado a una legión de Angeles para que te protejan”. Pero también te dice que recuerdes “que hemos quedado en vernos para tomarnos ese café que tuvimos que aplazar. Ahora estoy deseando darte un abrazo enorme, ver de nuevo tus ojos iluminados por la nostalgia cuando evocas tus días en África… Cuídate mucho mi niña y ven pronto. Te queremos.” No la puedes defraudar, Ainhoa, así que ya sabes…

Leo en las noticias que el grupo que te ha secuestrado está capitaneado por Belmokhtar (“el tuerto”), quién, a diferencia de Abouzeid, “no ha matado a ninguno de sus cautivos y les ha proporcionado incluso las medicinas que requerían”. Eso me da muchas esperanzas. Espero no sufras una crisis de asma y, como dicen tus compañeros de los campamentos saharauis en los que estabas, parece ser que falta uno tus inhaladores, con lo que esperamos que te lo hayas podido llevar y que en caso de necesidad te dejen usarlo.

Os pido a todos por favor vuestras oraciones por Ainhoa, y para acercaros más a ella, os copio a continuación el perfil de Ainhoa en Africa Directo:

http://www.africadirecto.org/index.php?m=Voluntarios&op=historiaDetalles&vid=29

 

También es cierto, que a veces el corazón te pide algo con fuerza. Y eso es lo que me ocurrió a mí. Comencé mi voluntariado con 16 años sabiendo que algún día iría a África a dar lo mejor de mí, porque sentía que aquello era parte de mi camino. Sabía que quería ir allí, pero también sabía que para ello, necesitaba estar preparada, como persona y como profesional. 

No se puede dar aquello de lo que se carece, así que empecé a entregarme aquí para llevar lo mejor de mí allí. Y eso me ayudó mucho. Primero de todo me ayudó a conocer un poco más las necesidades que tienes a tu alrededor día a día y que el estrés de los estudios, el trabajo o la costumbre de convivir con ello, te hacen ignorarlas o no darles la importancia que tienen. En España hay mucha gente que necesita ser escuchada y un apoyo para salir adelante.

Cuando mi formación académica y profesional avanzó, y tras 10 años de voluntariado en España, cogí un avión con destino a Lilongwe, capital de Malawi.
Malawi es un pequeño país al sureste de África que años atrás atrajo mi atención ya que formaba parte de los países beneficiarios del programa Un Kilo de Ayuda de la Fundación IUVE en la que trabajaba.

No sé por qué, pero ese país me atraía e intrigaba. Trabajábamos con muchos otros sitios, pero para mí, Malawi era especial. Simplemente lo sentí así y por eso lo elegí como destino. Quizá el hecho de ser un país menos conocido y que, por tanto, recibía menos ayudas era lo que me llamó la atención. ¿Quién no conoce Kenya, Tanzania, Congo, Angola, Uganda, Mozambique… y sus múltiples programas de ayuda? Seguro que muy poquitos pueden decir que lo desconocen, pero ¿cuántos conocen Malawi y sus grandes necesidades? ¿Cuántos saben el alto porcentaje de SIDA en aquél país y el alto número de niños que mueren de inanición? Aquí el número de gente que se encogería de hombros seguro que es mayor. Eso es quizá lo que me atrajo. La necesidad de dar a conocer que hay más países de los que creemos con necesidad de ayuda.

Y allá que me fui. Con la ilusión de formar parte de algo y dar lo mejor de mí y con el enorme miedo que da la duda de saber si serás todo lo útil que quieres ser.

Me marché con el apoyo de África Directo, una ONG creada por Jose María Márquez tras conocer aquel país y ver las grandes necesidades que tenía. Uno de los programas que tenía en marcha por aquel entonces (2205-2006) era paliar la gran hambruna que estaba asolando algunas zonas del país por las consecuencias de la sequía. Además de este programa de emergencia, seguían con otros en marcha (Hospitales como el de Alinafe, Nambuma o Mtendere, programas de construcción de pozos, de ayuda a familias con bajos recursos, clínicas móviles, apoyo a escuelas locales como la de Nambuma…). Mi misión era ayudar en lo que pudiera y dar mi apoyo al personal local, porque África Directo busca la total autonomía de los proyectos, los que por allí nos dejamos caer, estamos solo para acompañarles durante ese camino a la autonomía.

Mis primeras semanas fueron algo duras. Aclimatarte a la temperatura, las costumbres, las duchas de agua fría a las 07.00 AM, el no tener luz ni agua potable… al principio cuesta, pero luego se convierte en parte de tu día a día y pierde importancia. Quizá lo más duro es intentar ser uno más, comprender la cultura y hacerte comprender. Tras muchos esfuerzos te das cuenta de que para poder conocerles y dar lo mejor de ti tienes que ser tremendamente observador y dispuesto. Y por supuesto no hacer juicios de valor.

A los pocos meses, cuando has aprendido eso, te das cuenta de que todo va rodado. Al tiempo que te das, aprendes tanto que a veces el tiempo se te hace limitado y corto y necesitas que los días duren más para poder absorber más y más. La parte personal es la más fácil de sobrellevar, excepto cuando te sientes solo, porque por mucho que aprendas y estés rodeado de gente, a veces, te sientes solo, estás muy lejos de tu realidad y tus costumbres, y es inevitable sentir nostalgia en ciertos momentos. Aunque esos momentos pasan y se ven eclipsados por los grandes momentos de aprendizaje y entrega.

Los momentos más difíciles de llevar son aquellos en los quieres hacer y no puedes y te sientes impotente porque ves morir a gente sabiendo que en España podrían curarse en un abrir y cerrar de ojos, y allí no pueden si quiera aspirar a ello.

Siempre que me preguntaban estando allí y a mi vuelta como era la pobreza allí, mi respuesta era simple “no hay pobreza, hay olvido” porque para mí, es miserable que aquellos que nos llamamos “mundo desarrollado” demos la espalda al hecho de que millones de personas se mueren de hambre, cólera, malaria… A veces me asusta pensar que la gente se ha acostumbrado a oír estas frases. No sé por qué, pero impacta más decir que ha muerto de malaria que de hambre, quizá porque el hecho de que sea una enfermedad lo que mata, te hace sentirte más vulnerable porque una enfermedad puede tocarle a cualquiera, pero el hambre lo vemos más lejana y eso es lo que me hace enfadar. Morir de hambre es algo serio. Si lo piensas, morir de hambre creo que es de las peores muertes que puedes tener y que miles de niños sufren a diario. No poder comer o malcomer durante un día, otro, otro y otro… hasta que sus pequeños cuerpos se debilitan, hinchan y llenan de heridas, y pierden las fuerzas incluso para llorar. Y después de eso, mueren, después de haber sufrido caída del pelo, heridas en carne viva y la perdida de la alegría y la sonrisa que tanto caracterizan a un niño independientemente de donde nazcan, porque los niños no son conscientes de lo que carecen mientras puedan jugar, comer y sentirse queridos. El hambre mata su inocencia y alegría para finalmente matar sus cuerpos débiles y ávidos de lucha por los pocos minutos más de vida que el tiempo les quiera ofrecer.

Es quizá lo que más me dolió y marco de mi tiempo en África, ver día tras día que alguno de los pequeños que iban entrando en mi vida se iban para siempre. De muchos de ellos recuerdo sus caras, sus nombres, sus miradas penetrantes y llenas de súplica, recuerdo incluso sus voces y sollozos de miedo y dolor, de otros apenas recuerdo sus nombres porque solo me llegaban las noticias.

Pero he de ser justa y también diré que gracias a la ayuda de muchas organizaciones públicas y privadas, otros muchos niños salían de los hospitales recuperados y listos para volver a empezar. Esos eran los mejores días, cuando por la mañana, al mirar el registro de nuevos ingresos y bajas, lo único que veías era el nombre de aquellos pequeños que abandonaban el hospital para marcharse a casa con sus familias.

Pero no todo allí eran días tristes. Cada mañana era un festival de saludos, sonrisas, buenos ratos, felices historias que te contaban frente a una olla llena de nsima (pasta de harina de maíz), mientras reían y te hacían preguntas sobre “tu mundo” y como es la vida aquí o sobre por qué tu piel es tan blanca y tu pelo tan liso.

Echo de menos aquella vida, aquel sentimiento de no tener casi nada y no necesitar más. Aquellos largos paseos bajo el caluroso sol contemplando el paisaje, respirando pureza y encontrándome con lo más esencial del ser humano. Echo de menos la sensación de sentir el alma tan llena que crees que vas a estallar y el sentimiento de riqueza interior que ves en ellos y se te contagia.

 Me gustó ir allí, vivir con ellos y compartir mi tiempo y lo poco que sabía de proyectos de cooperación con ellos.

Mis días en el colegio de Nambuma con las niñas son inolvidables. Mis paseos por el mercado con los puestos de madera y la carne de cabra colgando. Los días de clínicas móviles (pequeñas pick up con algunas medicinas y vacunas que viajan a las zonas más adentradas de la sabana para que aquellos que viven lejos de los hospitales puedan acceder a unos mínimos de salud) viendo con alegría mes a mes, como muchos niños se mantenían saludables gracias a los consejos de nutrición y a las vacunas y como las madres aprendían a hacer que sus hijos enfermaran menos a través de una alimentación más completa y así se criaran mejor.

No suelo tener buena memoria en mi vida, sin embargo, de aquellos meses en Malawi, soy capaz de recordar cada minuto, cada rostro y cada experiencia, mejor o peor, que me hicieron llegar a ser quien soy ahora, alguien que intenta tener presente cada día que su misión en la vida es el servicio a la sociedad, esté donde esté, trabaje en lo que trabaje y haga lo que haga.

Si tuviera tiempo infinito contaría palabra por palabra las miles de historias de vida que conocí allí porque lo importante de todo esto no es mi experiencia, no soy yo, si no las vidas de aquellos que día tras día siguen amaneciendo en Malawi y luchando por sobrevivir una jornada más dando lo mejor de sí mismos a los demás, ya sea trabajando en los hospitales y las escuelas o para ganarse el pan para sus familias. Y cuando digo esto me vienen nombres a la cabeza como Texon, Violet, Sister Ángela, sister Teresita, sister Stephanie… todas las sisters que velan por el buen funcionamiento de los proyectos y los trabajadores que ponen todo su empeño y conocimiento para que todo marche bien y siga adelante, como el increíble Devlin, un malawiano que no distingue entre día y noche cuando de trabajar se trata y no descansa porque como él me dijo una vez “siempre hay algo más que se pueda hacer por los demás”.

Esta es mi historia, que seguro no es nada especial, pues hay gente que ha dado y da mucho más tiempo y esfuerzo de lo que yo he dado o daré pero que a mi me cambió la vida y me hizo mirar a África con otros ojos y la vida con otra disposición del alma.

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TODOS SOMOS COPTOS

Por: Juan María Laboa 24-10-2011

Los cristianos coptos son los descendientes directos de los antiguos egipcios,

aquellos que resistieron tenazmente a los intentos de forzadas conversiones por parte de los conquistadores árabe-musulmanes a partir de la invasión del país en 642. Durante siglos han sido ciudadanos de segunda clase en su propio país y han permanecido en la misma situación durante el régimen de Mubarak, con el agravante de que las tensiones se han agudizado tras su caída. Toda la palabrería de la alianza de civilizaciones, a la que se nos ha sometido durante los últimos años, olvidaba la situación real de los cristianos en la mayoría de los países de religión musulmana.

No olvidemos que en Egipto, aunque se desconocen las cifras reales, se da por seguro que un diez por ciento de la población es cristiana copta, es decir, al menos ocho millones de personas, que tienen recortados sus derechos, que sufren fuertes limitaciones en la construcción de iglesias y soportan represiones no justificadas.

Con motivo de la revolución del 25 de enero 2011, los coptos esperaron que el ansiado cambio influiría positivamente en su angustiosa situación. De hecho, masivamente participaron en la revuelta, rezaron junto a sus hermanos musulmanes, organizaron el servicio de orden para defenderles cuando estos se arrodillaban en la plaza Tahrir para invocar a Allah, de acuerdo con uno de los slogan de la intifada que había sido “ni copto ni musulmán, solo egipcio”.

Hoy, ocho meses después de la caída de Mubarak, los coptos hablan de traición. Los ataques de los salafitas contra ellos se han repetido en todo el país con decenas de muertos e iglesias destruidas. La Junta militar y las autoridades no han cambiado las leyes y parece que no hacen mucho para defenderles, favoreciendo, al menos, por omisión, la sistemática actuación de limpieza étnica-confesional.

Mientras tanto, los españoles, tan preocupados por causas más minoritarias, pintorescas o puramente ideológicas, olvidan sistemáticamente el ataque a cristianos en los países islámicos, sin darse cuenta que allí donde no se protege la libertad religiosa se desprecian, también, otras libertades. Y nuestras autoridades, tan sensibles con algunas minorías y tan defensoras de causas discutibles, callan como muertos ante situaciones que nos atañen como cristianos y como españoles, un desprecio intolerable para un pueblo que ha admitido en sus tierras en los últimos años a un millón de musulmanes.

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Cooperantes y Misioneros

Por: Alfonso Carcasona 23-10-2011

 Hoy, día mundial del Domund, han sido secuestrados en Argelia Ainhoa Fernández Rincón, Enric Goyalons y Rosella Urru, tres cooperantes que desarrolan su labor humanitaria en favor de los olvidados, como Ainhoa acertadamente se refiere a los más desfavorecidos.

Precisamente, hoy recordamos los cristianos a tantos que muestran con su compromiso la cara amable de nuestra sociedad. Hoy les hemos recordado en nuestra eucaristía dominical, y se nos ha puesto un nudo en la garganta cuando Jose María Márquez recordaba la entrega de Ainhoa, con la que ha coinidido en Africa Directo.

Recordémosles y pidamos en nuestras oraciones por su pronta liberación.

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Todos somos el soldado Shalit

Por: Dolores Aleixandre 17-10-2011

Los israelíes van a entregar 477 prisioneros palestinos a cambio del soldado Shalit. La noticia tiene una peligrosa “cara norte”: las personas no son valiosas  por sí mismas sino que su valor depende del que les adjudiquen sus gobiernos  y éstos tienen el poder de determinar que un solo israelí valga tanto como 477 palestinos.

Pero la otra vertiente aparece ya en el profeta Isaías y es  Dios quien le dice a su pueblo: Como rescate tuyo entregué a Egipto, a Etiopía y Sabá a cambio de ti, porque eres de gran precio a mis ojos, eres valioso y yo te amo; entregué hombres a cambio de ti, pueblos a cambio de tu vida…” (Is 43,3-4) <

Esta  otra “cara sur” nos propone otra lectura: cada uno de nosotros puede considerarse el soldado Shalit.

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Dedocracia

Por: Jose Maria Marquez Vigil 16-10-2011

Aunque parezca mentira, no voy a hablar del dedo más famoso de este mundo, del dedo de Mouriño

 que aterriza en los ojos de los entrenadores contrarios cuando pierde… No es el estilo usual de esta web, aunque también es verdad que podríamos hablar largo y tendido sobre la ética y estética de ese acto tan defendido en lo que antiguamente venía a llamarse un “equipo señor”.

En esta ocasión voy a hablar de otro dedo, de un caso mucho más grave, con daños colaterales mucho más visibles, más dañinos... La verdad es que he dudado si debía escribir al respecto, por respeto, pero creo que lo haré porque un acto así merece una y mil reflexiones.

Leo en la prensa local de mi querida patria asturiana, que esta semana un ciudadano ha conseguido por fin que la Administración hiciera justicia, trabajara y rectificara, sin tener que pagar ningún tipo de mordida, aunque eso sí, con un muy alto precio. Un ciudadano asturiano en el paro, tras cobrar su indemnización, tras concienciarse de que iba a ser muy difícil encontrar nuevamente un trabajo remunerado, le echó valor, decidió a jugarse los cuartos, y se aventuró en el mundo de la pequeña empresa abriendo un Bar. Me imagino su ilusión y su esfuerzo, su esperanza depositada en el proyecto, su dedicación a la hora de buscar un local, alquilarlo, decorarlo, negociar con los proveedores, ofrecer algo diferente a su clientela potencial, y por supuesto, dedicar muchas horas a luchar contra ese dinosaurio llamado Administración que en todos los Municipios, de uno u otro signo político, olvida que su función es el servicio público para mejor dedicarse a que lo público sea el que se someta y le sirva… Aún así conseguiría sus oportunas licencias, y se pondría a trabajar hasta altas horas de la noche para servir a sus clientes y tratar de ir pagando la renta, los primeros aprovisionamientos, su inversión inicial… Seguro que sus inicios fueron tan duros como los de cualquier otro que intenta sacar adelante su negocio. Pero se encontró con una dificultad adicional.

Pasados los primeros meses, la policía vino a cerrarle el negocio por una supuesta denuncia contra el local. Cuando intentó demostrar a los agentes que la denuncia por ruidos era de hace años, contra el negocio anterior, y que él llevaba solo unos meses al frente de este Bar cumpliendo con la legalidad vigente y respetando el sueño de los vecinos, le dijeron que expusiera su caso en el Ayuntamiento. Y allí comenzó su larga y cruel odisea con tan terrible final. Pasó innumerables meses acudiendo a la Administración para que le permitieran abrir el local de su sustento familiar, tratando de hablar con el concejal de turno, el técnico, la secretaria… Muchas promesas pero nada se hizo por este hombre emprendedor que veía como su indemnización se iba diluyendo con el pago de rentas mensuales sin derecho a ingresos, con los víveres echados a perder, con los clientes ya desaparecidos… ¡Con lo que cuesta encontrarlos y mantenerlos! Fue ignorado, vejado y humillado durante muchos meses, demasiados, y en un acto de desesperación, este ciudadano de Avilés decidió presentarse por última vez en su Ayuntamiento, sacó un hacha, y se cortó el dedo índice pidiendo al sorprendido funcionario de la ventanilla que se lo entregara al Concejal de su parte. Supongo que ante la poca eficacia de hacerle un buen corte de mangas al Concejal de turno, decidió llamar su atención cortándose él mismo un dedo sobre el mostrador en el que tantos formularios había firmado y rellenado tan solo unos meses antes. Según parece, el Ayuntamiento de Avilés ha reaccionado reconociendo su derecho a la apertura del bar, demasiado tarde ya para su dedo, esperemos que no sea también demasiado tarde para recuperar su clientela y con ella su negocio tantos meses después.

No nos engañemos, porque la “burrocracia” seguirá arruinándonos en todas partes, seguirá entorpeciendo la creación de empleo, la generación de rentas, la realización de sueños… Conozco a alguien en mi barrio (en Madrid, feudo del probablemente “futuro partido gobernante”), que no pudo poner en marcha su negocio de venta de hamburguesas porque el edificio en el que tenía el local era un edificio antiguo y no disponía de plazas de aparcamiento. Un negocio de despacho de hamburguesas en pleno centro de Madrid, para estudiantes, ¿para qué necesita aparcamientos si sus clientes llegarían todos en transporte público o andando? Otro local vecino sigue intentando poner una salida de humos un año después de su apertura, pero el Ayuntamiento se lo deniega esgrimiendo absurdos formalismos de imposible cumplimiento a la par que totalmente innecesarios e injustos. El local de al lado por supuesto ya ha tenido que cerrar ahogado por las deudas y muestra ya ese cartel tan repetido en nuestras calles: “local disponible”. Y desafortunadamente, el otro partido mayoritario tampoco se libra de perjudicar a los empresarios, excepto cuando estos pasan a citarse en gasolineras para supuestamente “pasar por caja”…

Nuestros gobernantes se seguirán distribuyendo sus prebendas nombrándose unos a otros “a dedo”, protegiéndose los unos a los otros para seguir llenándose los bolsillos a costa del ciudadano. Tan solo espero que esta dedocracia no sea responsable de la amputación de un solo dedo más, un coste demasiado alto para alguien que tan solo pretende sobrevivir, crear empleo, para alguien que podría acabar desangrado por los impuestos y por los costes sociales, pero que nunca debería acabar literalmente desangrado por una injusta administración incapaz de atender, entender, e incluso emprender con el ciudadano al que debería servir para sacarnos conjuntamente de esta crisis.

(Noticia sacada de: 

http://www.diariovasco.com/v/20111005/al-dia-sociedad/antonio-poneen-llagael-dedo-20111005.html#disqus_thread )

 

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Interrogantes desde Melilla

Por: Juan María Laboa 16-10-2011

Acudo a Melilla por primera vez con motivo

 de la toma de posesión de mi amigo Roberto Rojo como vicario episcopal de la ciudad y párroco de las parroquias del Sagrado Corazón y de la Inmaculada Concepción.  Es un nombre que me suena desde mi niñez: ciudad española africana, de arquitectura modernista bastante uniforme; plaza militar desde hace más de cinco siglos; concentración de unidades del ejército español en unos pocos kilómetros cuadrados; presencia abrumadora de musulmanes en su población, paso conflictivo de subsaharianos…, pero que desconozco casi completamente en su situación actual.

Melilla, que ha decaído fuertemente en su importancia militar y me da la impresión de haber caído en el olvido y de ser tenida en poca consideración por la mayoría de los españoles, constituye un inquietante convivio de dos nacionalismos y de tres religiones, de hecho, bastante irreconciliables. Los musulmanes mantienen una presencia harto visible y una identidad pétrea, sin asomo de liberalismo o de ilustración; los judíos llevan discreta, pero imperturbablemente su identidad formal, aunque no siempre creen ni practican. Los cristianos, por su parte, antaño la gran mayoría, ancianos buena parte de los practicantes, reafirman su cristianismo bien porque creen o porque son conscientes de todo lo que los separa de los bereberes que los rodean, mientras que los jóvenes cristianos, cual inconscientes suicidas, desconocen su identidad y su religión.

Imbroda, alcalde presidente, a quien saludamos en su despacho, es ampliamente consciente de las dificultades que le rodean y las sortea inteligentemente. No tengo datos sobre su opción religiosa, aunque la presumo, pero no cabe duda de que está prisionero o, al menos, tiene muy en cuenta todas las trampas saduceas renovadas cada día por los musulmanes.

Roberto acaba de aterrizar como vicario episcopal y párroco. Viene de la parroquia de El Carmen de Marbella, donde se le quería y respetaba, dispuesto a enfrentarse a un reto que considero apasionante. En la ciudad llamada, también, de las Tres culturas, debe rescatar cuanto queda de cristianismo y cultura cristiana, darle contenido, reforzarla y enseñarla a aquellos residentes que tienen un pasado, aunque lo desconozcan. De ellos depende que en los próximos años Melilla siga siendo un referente occidental y cristiano.  

Me da la impresión de que en estos doce kilómetros cuadrados se plantea con agudeza          el gran problema del cristianismo español: la atenuación de una identidad cristiana clara y gozosa. Frente a la ignorancia, la indiferencia, el relativismo o el anticlericalismo, nuestros jóvenes, a menudo, carecen de una identidad religiosa y cultural clara y distinta. No son capaces de conectar la fe cristiana con la antropología y la historia personal y colectiva. No tienen puntos de referencia ni raíces que articulen su herencia, sus opciones y el proyecto de futuro. Abandonan las prácticas como si se trataran de nimiedades arcaicas, sin caer en la cuenta de que, al hacerlo, debilitan no solo sus relaciones con Dios sino también con su pasado, con su historia, y con su cultura, sin que, sin embargo, elaboren una alternativa que les sitúen adecuadamente en relación con su pasado y con su futuro.

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SECRETAS PALABRAS DE VIDA: RATSON

Por: Dolores Aleixandre 16-10-2011

"Es la voluntad de Dios", "Dios lo ha querido así"

“Hay que someterse a su santísima voluntad”… Son términos y expresiones que aún perduran en el “vocabulario básico” cristiano que muchos aprendimos de niños y que hemos seguido escuchando en  la predicación o en los "best sellers" de la espiritualidad de antes.

     Posiblemente, para muchos de mi generación la primera idea de la voluntad de Dios  estaba en relación verbos como “cumplir”, “someterse”, “aceptar” o “resignarse”. Nos enseñaron a visualizarla residiendo plácidamente en la mente de las autoridades que nos gobernaban (Papa, obispos, curas, superiores…) y se dejaba alcanzar por la voluntariosa exactitud con que procurábamos ser fieles y observantes.

Se hablaba de ella con frases estereotipadas que, como consecuencia de su uso y abuso, llegaban a convertirse en expresiones de plástico, de esas que se repiten mecánicamente y en las que una palabra arrastra irremediablemente a otras. Y  por un fenómeno similar al que obliga a la sequía a ser pertinaz, al entusiasmo  indescriptible y al misterio  insondable,  la voluntad  divina parece atraer una constelación de expresiones de este tipo: "Estaba de Dios"; "Él tiene determinada la hora de cada cual", "hay que aceptar con resignación lo que Dios disponga", "Él, en su divina Providencia, lo ha querido así" (con la variante "lo ha permitido" para situaciones especialmente calamitosas).

  Es un lenguaje que convierte  la voluntad de Dios  en un “atributo exento”, en una cosa que tiene Dios, normalmente escondida, y que nosotros tenemos que estar buscando.     Utilizando imágenes espaciales, eso significaría que esa voluntad  se oculta en alguna parte y nosotros tenemos que caminar muy atentos para no confundirnos porque, en cada cruce de caminos, sólo hay uno que va a parar a ella, mientras que por los otros nos perdemos.

   Otras veces, estamos tan tranquilos y, de pronto, la voluntad de Dios se abate sobre nosotros de manera imprevisible e inevitable y no nos queda más recurso que acudir al lenguaje del "misterioso plan" y el "inescrutable designio", al "hay que resignarse ante lo que Dios manda" o al quejoso "¿qué he hecho yo para merecer esto...?" que es el equivalente a la ventanilla de reclamaciones,  pero con título de película de Almodóvar. 

  De ahí a sentir el futuro regido por el querer de Dios como una espada amenazante que va a recaer sobre nosotros en cuanto nos descuidemos, a la consecuencia: "esto es un castigo de Dios" y "algo habremos hecho para que nos ocurra esto", no hay más que un paso y, si no lo formulamos tal cual, es porque nos parece impropio de personas modernas e ilustradas. Es un camino que lleva al fatalismo y a una pasiva resignación que dejan las cosas como están porque, "si el mundo está así, es porque el Señor tiene sus planes que no coinciden con los nuestros y hay que adorar en silencio su santísima voluntad".  Y ¿para qué vamos a luchar por cambiar la realidad si es Dios quien lo dispone de esa manera y Él sabrá por qué resulta tan injusta ?  

  Aprovechando el río revuelto, algunos pasan a la ofensiva y declaran con iluminada rotundidad que esto y no lo otro es  “la voluntad de Dios", dejando al personal absorto y recomido de envidia ante la dicha reservada a unos pocos elegidos que gozan de manifestaciones tan epifánicas de la voluntad divina. 

 

No queda más remedio que ponerse a sospechar que detrás de estas marañas pasan cosas raras y se esconden mañas psicológicas muy sutiles e imágenes de Dios bastante nefastas: alguien autoritario y caprichoso que parece disfrutar con nuestro sometimiento y que busca ejecutores resignados o funcionarios modélicos que rellenan sumisamente el programa preestablecido para cada uno de ellos desde toda la eternidad.   Ese Dios que todo lo determina, gobierna, organiza, programa, decide y proyecta ¿no estará hecho a imagen y semejanza de nuestras propias ambiciones de intervenir, mandar e imponernos en cuanto nos dejan y a veces aunque no nos dejen?

  ¿Será así como él nos quiere: infantiles, alienados, pasivos, cumplidores estrechos de sus órdenes, refugiando nuestro miedo a la responsabilidad  detrás de caretas de "infancia espiritual" que nos descarga del riesgo de ser libres? Si sólo una de las respuestas al formulario es la correcta y, en un momento dado no atinamos con ella ¿estará ya toda nuestra vida marcada por ese error, cerrada a la buena noticia de que Dios sea mayor que nuestras equivocaciones?

   Y si "cumplir su voluntad" nos hace vivir con la tensión de ser irreprochables y meticulosos, deseosos de dar la talla ante Él, añorando siempre tener un recetario exacto en el que se nos especifique detalladamente qué es lo que tenemos que hacer y lo que no para "estar en orden" en su presencia... ¿no estaremos jugando a hacerle entrar en las cuadrículas de nuestros perfeccionismos e insatisfacciones?

Por hoy les dejo aquí, pero por si a alguno le es imposible conciliar el sueño por la preocupación, les anuncio que el término hebreo ratson que aparecerá en el próximo artículo, puede que les resuelva parte de sus inquietudes.

 

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TIEMPO DE SILENCIO

Por: Santos Urias 16-10-2011

Durante el curso se acumulan cansancios, preocupaciones,

 trabajos, preparativos, reuniones, horas de ordenador, algunas alegrías, muchas contrariedades. Los pies se aceleran y hasta las manos parecen correr detrás de que se yo cuantos objetivos, proyectos y programaciones. Las horas son como polvo de estrellas: efímeras, volátiles, flotan en el aire y se escapan como un ladrón. 

Por eso la sabiduría del creador nos concedió el séptimo día, no sólo para descansar, sino para que todo encuentre su orden y recupere su sentido. Un tiempo de silencio de actividad, de distancia, de gratuidad, de contemplación y de espejo, donde poder mirarte, reconocerte y celebrar. 

Poco a poco la respiración vuelve a recobrar su ritmo, los músculos se distienden, el sueño se recupera. 

Y con la sal en los ojos y el sol en la piel observas que algo está enfermo: enfermo de eficacia, de falta de comunicación, de mercantilismo, de aceleración. 

Guardaré en un pequeño cofre tiempos de silencio, espacios de descanso y de gratuidad, pozas donde poder refrescarme y esponjar las entrañas, donde retomar mi séptimo día, ese lugar y ese orden en la inmensidad de la creación 

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