Sábado 16 de Diciembre 2017

Alfonso Carcasona

Peregrino en constante búsqueda. Padre de familia católica que se dedica a intentar hacer un poco más felices a los demás, a la empresa y a hacer deporte.

La pobreza

Por: Alfonso Carcasona 14-10-2013

Aparece esta semana publicado el estudio de Cáritas

 para España 2013. Crudísima realidad la que nos pinta, con más de tres millones de compatriotas en situación de pobreza severa (vivir con menos de 300 euros al mes). El doble que hace seis años.

No pretendo en la presente reflexión cuestionarme los no tan fríos números, imprescindibles, sí, pero marginales para un cristiano. 

Muchas son las referencias que hace Jesús en los evangelios sobre la pobreza, los pobres y los ricos. Muy llamativas y evidentes muchas, de esas que de acuerdo a la interpretación sine glosa del santo de Asis nos deberían poner los pelos de punta y llamarnos a una conversión inmediata.

Me gustaría llamar la atención en estas líneas acerca de otra, contenida en el comienzo del relato de la Pasión en el evangelio de Mateo, en la escena en la que la mujer derrama un caro perfume sobre Jesús. En concreto en Mt 26, 11: “Porque pobres tendréis siempre, pero a mi no me tendréis siempre”. Ya en el Antiguo Testamento se recogía esta idea, en Dt 15,11 “En verdad no faltarán menesterosos en el país, por eso te ordeno diciendo: Has de abrir ampliamente tu mano a tu hermano, a tu pobre y a tu indigente en tu país”.

Los menos favorecidos son nuestros hermanos, son parte de nosotros. La responsabilidad que tenemos es enorme. Interiorizar la situación, hacerla nuestra. Jesús no nos pide una caridad obligada. La ley dice que hay que dar al pobre. Pero Jesús no nos pide eso. Nos pide que salga de lo más profundo de nuestro ser. Que amemos con el corazón al pobre, al indigente. Que nos hagamos uno con él. No vale con que formen parte de nuestra epidermis.  Han de formar parte de nuestro corazón, de lo más profundo de nuestro ser. No vale con derramar algunas monedas que nos sobran sobre ellos (la ley, el sentido común, la solidaridad). Sin duda es mejor que no hacerlo, pero no es suficiente. Jesús no dio unas pocas monedas por ellos, por todos nosotros, también pobres. Dio su vida, y a eso somos llamados, cada cual en la medida de sus posibilidades, en función de los talentos recibidos.

El informe resalta el fuerte incremento de voluntarios y de aportaciones privadas. Asegurémonos de que sean desde el corazón.

 

Ver más

Siria is not Soria

Por: Alfonso Carcasona 11-09-2013

Y Roma no es Madrid.

Viene a cuenta el título de esta reflexión en un chiste que recorre las redes sociales recordando al presidente de los Estados Unidos que no se equivoque de lugar a bombardear en el caso de que lleve adelante sus macabros planes.

El pasado 7 de septiembre el papa Francisco había convocado a toda la humanidad, especialmente, como es obvio, a los católicos, a una jornada de ayuno y oración a favor de la paz. Dicha jornada tendría su expresión máxima en la plaza de san Pedro, en la que se organizaría una vigilia desde las 1800 hasta las 2300, más o menos.

En Madrid el ayuntamiento había cortado la ciudad, y en especial los alrededores de la Puerta de Alcalá para celebrar la nominación de nuestra ciudad como organizadora de los JJOO de 2020.

En Roma se reunieron más de 100.000 personas para rezar por la paz en Siria. En una sencilla ceremonia se rezó en comunidad, con un objetivo común de enorme trascendencia, el conseguir la paz en una nación que sufre una horrible guerra civil que ha causado y causa miles de muertos y desplazados. Llamaba la atención que a esta convocatoria se habían sumado imanes (en especial el gran mufti de Damasco), rabinos, y líderes de otras religiones. Fue un acto ecuménico de relevancia mundial, realizado con una profunda espiritualidad. El altar desnudo, con la sola presencia de Santísimo. Lo que más me llamó la atención fue el sobrecogedor momento de silencio, que se extendió más de 20 minutos, en el que no se oía ni el respirar de las 100.000 almas reunidas en san Pedro.

Por el contrario, en Madrid la fiesta había reunido a cerca de 200.000 personas, que esperaban iniciar la fiesta a las 2230, cuando nos diesen la organización de los Juegos. Desafortunadamente no pasamos la primera votación, por lo que a las 2100 se empezaron a apagar las luces y desinflar los globos. Todo el mundo a casa, con una tristeza que tampoco se explica muy bien desde el punto de vista objetivo (¡estamos hablando de un evento que se celebrará dentro de 7 años!).

Muchos de mis amigos, gente que está en este mundo, no tenían conciencia de la jornada convocada por el papa. Muchos de los españoles no sabemos nada de lo que ocurre en Siria, y nos da igual. Solo ahora que Rajoy ha decidido apoyar por carta a EEUU en su intención de bombardear Siria (eso sí, sin aportar nada, igual que los americanos no pondrán un pie en Siria), los medios han empezado a repartir cera. Pero Siria, y sus habitantes, dan igual.

Sigámonos mirándonos el ombligo. 

Ver más

Ioan y las vacaciones

Por: Alfonso Carcasona 03-09-2013

Se turnan en la puerta del supermercado.

En esta época de crisis, recortando de aquí y de allá, todavía somos capaces de veranear, aparcar nuestros problemas algunos días y desplazarnos al mar o a la montaña, con nuestra familia y amigos. Acortamos días, o reducimos el gasto, pero cambiamos la rutina de la ciudad por la de pueblos.

Pero hay mucha gente que no veranea, y si lo hace, es de distinta manera. Son los pobres del primer mundo, los desheredados, que se trasladan al igual que los veraneantes, como acompañándoles, de la ciudad al pueblo.

Y se instalan en las puertas de los supermercados, o de las iglesias, al igual que lo hacen el resto del año en la ciudad.

Ioan es un rumano de edad indefinida, que se sentaba día sí y día no en la puerta de un supermercado de Palamós. Tiene una mano destrozada, imagino que por algún accidente hace muchos años. Con la mirada pérdida espera pacientemente a que alguien deposite una moneda en el vaso de papel. Se sienta en una maleta que contendrá todo su patrimonio. Estuve observando la escena durante un buen rato. Los turistas salían y entraban en el supermercado, la gran mayoría sin reparar en él. Con risas empujaban carritos o cargaban bolsas. Pudieron pasar unas 100 personas, de las que muy pocas veían a Ioan. Ay, los ojos de la cara, que muchas veces nos hacen ciegos a la realidad… El que lo veía recibía el mayor de los premios, el agradecimiento de Ioan, que recibía cada moneda con una sonrisa y un rezo a Ala.

¡Cuantos Ioanes tenemos a nuestro alrededor! Cuantas oportunidades de recibir una sonrisa sincera, de acercarnos a Jesús, tenemos todos los días. El está presto a curarnos la ceguera, solo hace falta que pongamos un poco de voluntad.

Ver más

112

Por: Alfonso Carcasona 28-08-2013

Volvíamos plácidamente de nuestras vacaciones de verano,

 cuando en el km 186 de la N II nos encontramos de frente con la aleta del guardabarros de un coche que se encontraba unos 100 metros más adelante cambiando una rueda en el arcén. La carretera no venía especialmente transitada, lo que facilitaba que se fuese a buena velocidad, pero afortunadamente el despojo se encontraba en una zona de buena visibilidad, lo que permitía, si estabas suficientemente atento, sortearlo sin mayor problema.

Llamamos desde el manos libres del coche al 112 para comunicar la incidencia, ya que algún despistado podría ocasionar un accidente. Nos atendieron en seguida, identificándose como 112 Castilla La Mancha, tomaron nota de la incidencia, y dijeron que iban  a avisar a la Guardia Civil. 

A los 10 minutos nos llamaron del 112 de vuelta, para preguntarnos si sabíamos en qué Comunidad Autónoma estábamos. Por supuesto que no tenía ni idea. Es que el km 186 pertenece a la CCAA de Aragón, y la localidad que me ha dicho que ha pasado es Aragón. Sorprendido le contesté que yo había llamado al 112, y que me había contestado esa señorita. “Bueno, pues no se preocupe”, le transfiero con el 112 de Aragón (¡!).  La música de espera de la transferencia de llamada es el canon de Pachebel, edición ralentizada. ¡Como para que sea una emergencia! Cuantos coches habrán pasado por el km 186 en este tiempo… ¿Se habrá producido ya algún accidente? Al cabo de otros 3 minutos se acaba la música y la señorita que me había llamado había recobrado algo de sentido común y había llamado ella a su colega de Aragón para que ésta a su vez avisase a la Guardia Civil. A todo esto, en medio de la conversación con el 112, paso delante de un coche de la guardia civil con un radar. Es una recta, llevo el navegador a 120 km/h, pero quien sabe si algún avispado ha limitado ahí la velociodad a 100 o a 80…

En este estado de las autonomías en el que vivimos, que algunos quieren radicalizar convirtiéndolo en estados independientes (no quiero ni imaginar el follón operativo, administrativo e incluso lingüístico caso de que la incidencia se produjese entre Aragón y pongamos Cataluña), algunos protocolos son de Mortadelo y Filemón. 

Ver más

Los españoles y la solidaridad

Por: Alfonso Carcasona 27-07-2013

Hemos asistido esta semana a una de esas tragedias

que acentúan la unidad de los países. El accidente ferroviario que ha causado la muerte a casi 80 personas nos ha dejado a todos sobrecogidos. Antes de nada, te pido una oración por ellos cuando leas esta reflexión.

Los españoles somos un pueblo que últimamente no sufre acontecimientos de esta magnitud. Y cuando ocurren, reaccionamos de manera muy solidaria. No solo en el momento de la catástrofe, en donde individualmente se suele sacar lo mejor (y en ocasiones lo peor) de cada uno. A nivel colectivo también somos muy dados a los minutos de silencio, y a ayudar con lo que tenemos. Me han impresionado las largas colas en los centros de donación de sangre, hasta el punto de encontrar cerrado alguno por no poder atender el stock que se ha ofrecido.

La cobertura informativa ha sido la de siempre. Largos programas en los que además de la información básica se adornaban con imágenes o entrevistas innecesarias desde el punto de vista ético, con un objetivo más mercantil que informativo. Pero es el mundo en el que vivimos, y desgraciadamente el circo necesita de esta estructura para seguir viviendo. 

Otro aspecto que me ha llamado la atención es la incidencia de las redes sociales en nuestra vida. Nos permiten desnudarnos ante el mundo (probablemente sin ser conscientes de ello). Y dejar a merced de los carroñeros nuestras opiniones, nuestros chistes o anécdotas. Aquellas historias que compartiríamos solo con la familia o buenos amigos, potencialmente son públicas, accesibles a cualquiera que las pueda interpretar alegremente o en función de sus intereses. De eso sabe ya el maquinista del tren (juzgado anticipadamente gracias a la publicación de un comentario suyo en Factbook hace años). Ojo que no estoy diciendo que no sea culpable, solo que Facebook ha juzgado por adelantado. O cualquier cometario hecho en un email, sms, Twitter o whatsapp, sacado o no de contexto, es potencialmente una prueba de nuestros actos futuros.

Empecé pidiendo una oración por los afectados por el trágico accidente, y termino pidiendo que incorporemos a nuestras oraciones una petición por todos los que sufren a diario no solo en nuestro país. Accidentes, atentados hay todos los días. Gente que sufre por ellos muchos más que las pobres familias de los viajeros de ese tren maldito. El papa en el JMJ nos pregunta “¿Tú eres de los que se lavan las manos ante el sufrimiento ajeno?”. Inquietante, ¿no?

Ver más

Educar en el mal

Por: Alfonso Carcasona 22-07-2013

Mi sobrino Marco tiene 5 años

 Le encanta jugar con muñecos, ya sean de animales como de monstruos. Yo no fui muy dado a los muñecos, pero sí recuerdo a los famosos Madelman, y las figuritas de soldados de guerra. Animales en cromos,  no recuerdo haber jugado con figuritas.

 

Pues bien, ayer domingo estábamos en familia disfrutando de una calurosa tarde estival, con sus tormentas y todo. Marco jugaba con sus primos, hasta que vio su bolsa de muñecotes (unos monstruos de plástico). Por lo visto, forman parte del merchandising de una serie de dibujos animados con la que se educan hoy nuestros hijos.

 Muy orgulloso me enseñó uno verde, bastante feo. “Este  se llama Obscurio y es el malo”, me dijo. A renglón seguido cogió otro, de color negro, tan feo o más que el anterior, y me dijo “este es el bueno”. Yo le pregunté por qué era bueno, y me dijo que porque tenía misiles, pistolas y bombas. ¿Y qué tiene el malo? le pregunté, “Nada” me contestó. ¡Nada! ¡Y el bueno armado hasta los dientes!

Y luego nos sorprendemos y nos rasgamos las vestiduras ante la sociedad que estamos creando. Pues apretémonos los machos, porque nosotros somos de la generación de los Madelman, los que teníamos claro quiénes eran los buenos y por qué.  Aún así, se cometen hoy las tropelías que se cometen.

Quiero creer que el objetivo de los productores de la serie, y de los programadores del canal de televisión que las emiten no es contribuir a crear una sociedad enferma, donde el fuerte sea el bueno. Pero la conclusión de mi sobrino Marco no dejaba lugar a la duda. El bueno es el poderoso, el que puede hacer daño. El malo, que seguro que lo es, no tiene armas, por lo que seguro que pierde. Es feo, como el bueno, pero no tiene armas…

Ver más

El esfuerzo y la educación

Por: Alfonso Carcasona 10-07-2013

Rios de tinta y de protestas ha acompañado

 la polémica propuesta del ministro Wert de solicitar una nota media del 6,5 para acceder a una beca escolar, es decir, para que el alumno en cuestión tenga derecho a que su educación sea pagada por los ciudadanos que pagan impuestos. 

Vivimos en una sociedad esquizofrénica. Por un lado queremos garantizar el derecho universal a una sanidad y a una educación pública. Por otro lado no queremos renunciar a otros derechos que consumen los recursos necesarios para garantizarlas, y tampoco queremos acordar qué servicios, o hasta dónde, tenemos capacidad de pagarlos. Y nos encontramos ante un juego de suma cero, donde los impuestos de los afortunados que tienen capacidad de pagarlos deben ser suficientes para sostenerlos. 

En el caso de la educación, de manera más sencilla que en el caso de la sanidad, es importante definir que se entiende por educación básica universal. Una vez determinado, parece claro que estará en función de la riqueza de esa sociedad el que se pueda incluir más gente durante más tiempo en este concepto. Pero como se ha demostrado a lo largo de la historia, y es especialmente claro en los últimos tiempos, las sociedades se enriquecen y empobrecen cíclicamente. Y por lo tanto, parece evidente que deberíamos ser capaces de establecer unos mínimos, que eventualmente, en momentos de vacas gordas, puedan ser superados.

Una vez establecidos esos mínimos, parece evidente que la cultura del esfuerzo debería tener algo que decir, y que para que la sociedad, los pagadores de impuestos, sigan costeando la educación el alumno se haga acreedor a ello. Si una matrícula universitaria cuesta 6000 euros, pero sólo se pagan 1000, eso quiere decir que alguien esta pagando por cuenta de ese alumno 5000 euros anuales. Parece obvio que a cambio de esa inversión se solicite un retorno, que no puede ser sólo el retrasar el acceso al mercado laboral de un número grande de jóvenes. Y a mi me parece obvio también que como mínimo se exija un esfuerzo o calificación.

Que duda cabe que es un acto de justicia el que toda persona, con independencia de la familia en la que haya nacido tiene derecho a recibir una educación. Nadie, por carecer de recursos económicos, debería no tener acceso a la misma. La cuestión está en hasta donde debe llegar la obligación de formar y desde dónde el esfuerzo de cada uno debería contribuir a sufragarla. Educación básica universal sí, educación más allá de lo básico, también, para el que lo merezca. Y aquí esta uno de los problemas a resolver: definir la educación básica, a la que todo individuo suena sociedad civilizada debería tener acceso. Y para mi, quede claro, el costear estudios universitarios a todo el mundo, no me parece educación básica. Más cuando el índice de absentismo es el que es, y la excelencia brilla por su ausencia en las aulas. Se busca igualar por debajo a todo el mundo, lo que conlleva a la mediocridad a su tiranía.

La solución pasa ser más exigentes con el acceso a la formación "no básica". Esa formación, si es subvencionada, debe contener criterios justos que ofrezcan las mismas oportunidades a todo el mundo. Parece ridículo subvencionar a quien ni lo necesita, bien sea porque tiene los recursos, bien porque no tiene la capacidad. Establézcanse criterios justos.

Se me objetara que las familias pudientes no se encuentran con la dificultad de facilitar dicha formación, al menos en la universidad publica, a sus hijos, por zotes que sean.  Cierto. Pero esas familias pagan la educación de sus hijos, por zotes que sean, y con las reglas actuales, la de los hijos zotes de los demás. Y pueden en un momento determinado decidir que su hijo zote deje de estudiar, pero no que el hijo zote del prójimo deje de estudiar. En mi familia pediré un esfuerzo para costear los estudios de mis hijos, pero la sociedad me exige que fondee los estudios de los demás con una exigencia de esfuerzo menor. No parece lo más justo, al menos desde el punto de vista "microeconómico".

 

Una sociedad justa no es aquella en la que se da lo mismo a todo el mundo. Es aquella que ofrece igualdad de oportunidades a todo el mundo, oportunidades que sean sostenibles económicamente. El estudiante becado tiene la responsabilidad de devolver a la sociedad lo recibido de ella. Debemos impregnarnos de obligaciones, no sólo de derechos.

 

Ver más

Indignados

Por: Alfonso Carcasona 23-06-2013

Vivimos en una época de total desafección con el sistema.

Un sistema que sólo tiene unas décadas de vida, pero qué parece que es el único que ha existido en la Historia, o al menos el más perfecto.

Y sin embargo, crecen y se multiplican las protestas de los llamados indignados en diferentes partes del planeta. Si en nuestro país fue un movimiento simpático en su inicio, al que se adhirieron personas de casi todos los talantes, en otras zonas derivó en el derrocamiento de sistemas dictatoriales. Ahora está de actualidad en Brasil, donde las protestas se hacen cada día más cruentas. ¿Hacia dónde vamos?

Las distintas primaveras árabes supusieron el derrocamiento de algunos sátrapas, pero desconozco el impacto real que ha supuesto para la población de esos países. ¿Son menos pobres, son sociedades más justas? ¿Más libres, más educadas? No tengo noticias de grandes cambios en Libia o Tunez. En Egipto tampoco parece que las cosas vayan significativamente mejor. ¿Y qué pasará en Siria? Por de pronto han muerto casi 100.000 personas, y su futuro, de ganar los rebeldes, tampoco aparece muy prometedor, al menos desde nuestra óptica occidental.

Ahora tenemos el caso de Brasil, donde turbas de personas salen a la calle para protestar por el gasto en estadios de fútbol en lugar de escuelas. Los ricos como Romario se unen a las protestas, y vemos múltiples actos de pillaje en las calles de sus principales ciudades. Se reclama que bajen el precio del subvencionado transporte. ¿Y quién lo debe pagar? No dudo de las injusticias que seguro tiene su sistema, pero como en en el resto de lugares y sociedades indignadas, echo en falta una idea de sociedad alternativa, en la que el sistema actual sea cambiado por otro mejor. Parece que buscamos solo mejorar algo que puede que haya tocado su techo.

En España, como en el resto de países “desarrollados” el movimiento se diluyó como un azucarillo, quedando en manos de grupos residuales, los “antisistema”, quienes no tienen, desafortunadamente, ninguna respuesta al problema, más allá de oponerse a todo, de manera más o menos pacífica o inteligente. El sistema ha sido capaz de engullir la iniciativa y la clase dominante, política, medios de comunicación y sus financiadores, ha salido más o menos indemne. Hoy más que nunca el estado aprieta las tuercas, adormeciendo a la sociedad y ofreciendo solo el palo como alternativa. Y la sociedad responde con desapego y con temor. El fin del ciclo se aproxima, y ojalá seamos capaces de superarlo de una manera civilizada. Hace 100 años incubábamos la semilla del odio de degeneró en una guerra fratricida. Esa guerra, a su vez, desembocó en un sistema distinto al existente. ¿Seremos capaces de evitar los mismos errores?

Ver más

Papeles cambiados

Por: Alfonso Carcasona 16-06-2013

Recuerdo con melancolía

aquellos días en los que los españoles, además de nuestra profesión y conocimientos, éramos todos seleccionadores de fútbol. Todos nos sentíamos capacitados para llevar a la selección a las mayores cotas de gloría, ya que nuestros vastísimos conocimientos futboleros nos hacían acreedores a tener la última opinión acerca de los jugadores a los que seleccionar y la táctica a utilizar. Como además los resultados de la selección no solían acompañar nuestro siempre discrepante juicio debía recibir las más cálidas aprobaciones en las charlas de café o en cualquier tertulia que se preciase.

 

Hoy los españoles somos mucho más cultos –como no dejan de recordarnos los informes Pisa, o los elevados programas de televisión- y por lo tanto somos capaces de dictar sentencia (de manera casi literal) ante cualquier asunto, ya sea deportivo, económico, de política nacional o internacional. No tanto en aspectos religiosos, donde dejamos al descubierto nuestras vergüenzas a las primeras de cambio, aunque no siempre seamos conscientes de ello.

 

Y no solo en tertulias, sino en el ejercicio de algunas profesiones. Hoy los jueces son expertos en decisiones de consejos de administración (sin haber estado nunca presentes en uno de ellos), y ya no se enjuicia solo la actuación de los administradores de las sociedades por sus accionistas. Antes, si no tomabas decisiones erróneas para una compañía, la junta general de accionistas, sus dueños, te echaban a la calle. Hoy el juez te mete en la cárcel si, a toro pasado, esa decisión, o no decisión, resulta equivocada. Y lo hace arrogándose todo el conocimiento al respecto, con epítetos propios de un experimentado gestor.  

 

Como no, dichas decisiones son refrendadas por los expertos medios de comunicación, que preguntan a la letrada sociedad si le parece justa una decisión judicial de cárcel. Nuestros pasados seleccionadores han adquirido estos años los conocimientos jurídicos necesarios para enviar a alguien a la cárcel, de manera que los resultados de las encuestas son abrumadores a favor de la lapidación. Y todo después de un sólido análisis de las pruebas y una profunda lectura del auto que la motiva, imagino.

 

Privar a alguien de libertad es un asunto serio, que requiere un convencimiento por parte de quien juzga sobre la comisión de un delito punible con dicha pena. Y que no es una buena noticia, ni digna de ser celebrada, que se encarcele a la gente. Castíguese al que roba, estafa, administra deslealmente, pero téngase cuidado con castigar más allá del ámbito mercantil o profesional a quienes son responsables de tomar decisiones.

Ver más

Sacro Speco

Por: Alfonso Carcasona 26-05-2013

Hemos visitado hace unos días el

Sacro Speco la gruta en la que vivió retirado del mundo San Bernardo en el siglo VI. Como todos estos lugares, hoy es un precioso monasterio, construido en memoria del santo, en lo alto de una montaña retirada unos kilómetros del pueblo de Subiaco, a 70 km más o menos de Roma. La gruta es de lo más incómodo que nos podamos imaginar, y eso que ha sido acondicionada para que podamos visitarla con tranquilidad.

La subida a la montaña, al igual que la del monte de la Verna, o cualquier otra donde se retiraban los eremitas, es muy dura, a pesar de que la hagamos con nuestros buenos calzados de última generación, la ropa térmica que nos protege del frío y de la lluvia, las gafas del sol o del viento. Sabemos, por lo demás, que una vez alcancemos la cima, a la que nos acercaremos en coche lo que estimemos pertinente, nos esperará una taza de café caliente, un buen plato de sopa, y una habitación acogedora, con todo tipo de comodidades, desde ducha caliente a cama con almohada. Podemos desplazarnos de monasterio en monasterio, por mucho que se encuentren a miles de kilómetros de nuestra casa, a la que volveremos al cabo de unos días.  Y las más veces guardaremos la experiencia para nosotros, o nuestros amigos y familiares, cuando compartamos con ellos las fotos hechas. Vivimos en un mundo de facilidades, en el que la mínima complicación (una pequeña lluvia, un cambio de planes) nos destrozan la existencia 

Aquellos santos, los conocidos y los anónimos, tuvieron que soportar momentos de verdadera dificultad. Buscaban su encuentro con Dios retirándose enteramente del mundo.  Y eran apreciados por su ejemplo, no por sus palabras. La gente les seguía por lo que hacían (o por lo que dejaban de hacer). No buscaban seguidores, no tenían intención de fundar nada. Solo después, una vez que se apreciaba su ejemplo, se les unían.

Es difícil que hoy encontremos ejemplos como los de antaño en nuestras sociedades desarrolladas. No hay espacio, por más que lo hemos agrandado hasta límites insospechados. ¿O si que lo hay? Quizá no haya que buscar en el ancho mar, sino en la esquina de al lado, como hicieron ellos. Por desgracia, oportunidades no faltan. El joven rico le pregunta a Jesús, Maestro bueno, que he de hacer para alcanzar la salvación. La respuesta la conocemos todos, sólo debemos buscar en nuestro corazón, como seguramente hicieron los santos que no buscaban el café caliente en lo alto de las montañas. Y la respuesta, que todos conocemos, no es tan evidente como podríamos pensar.

 

 

Ver más

Babel (y II)

Por: Alfonso Carcasona 18-05-2013

Hoy me gustaría dejar en esta bitácora una reflexión

desde un ángulo muy distinto al de la semana pasada, pero relacionado con la utilización del lenguaje como arma arrojadiza.

 Si en mi anterior reflexión me centraba en la tontería hispana acerca del uso de la lengua como elemento disgregador y de desunión en un tiempo como el actual en el que parece obvia la necesidad del tamaño para competir en un mundo globalizado, en esta quiero compartir mis ideas acerca de uno de los aspectos introducidos por el concilio Vaticano II en nuestra vida: la utilización de la lengua vernácula en la celebración de la Misa.

Antes de 1965 las misas eran en latín. Y, naturalmente, no todo el mundo, sino una pequeña minoría, lo entendía. Imagino que ir a Misa, más allá de lo fundamental, es decir, celebrar la Eucaristía, debía de exigir un grado de introspección y concentración en la oración mucho más fuerte de la que existe hoy, lo que imagino no sería el caso. El vaticano II abrió la liturgia al mundo, permitió que se relacionase con su época.  Como es obvio, los movimientos ultraconservadores se opusieron, se siguen oponiendo. Es curioso que la lectura de este domingo (Hechos 2,1-11) nos hable como el Espíritu descendió sobre los discípulos y les abrió la posibilidad hablar, rezar y predicar en distintas lenguas «Pero éstos ¿no son todos galileos? ¡Y miren cómo hablan! Cada uno de nosotros les oímos en nuestra propia lengua nativa”.

¿No alucinarían si apareciesen en nuestras comunidades y nos viesen rezar en lengua extraña?

Pues bien, parece que esos movimientos conservadores quieren hoy volver 50 años atrás, y que en distintas comunidades y seminarios se lo están planteando seriamente. Algunos se basan en las estadísticas. Hace 50 años iba más gente a Misa que hoy. Y hace 500 iba todo el mundo. Seguro que era porque era en latín y no se enteraban de nada.

Ver más

Babel

Por: Alfonso Carcasona 11-05-2013

Esta semana hemos visto nacer una nueva lengua ofical (o más bien dos)

 en nuestro país (estado o nación): el lapao y el lapapyd, acrónimos de “lengua aragonesa propia de Aragón oriental” y de “lengua aragonesa propia de las áreas pirenáica y prepirenaica”. Se trata de evitar el uso de la palabra catalán para referirse a la lengua que se habla a tres kilómetros de Cataluña, en el Aragón oriental. Y ya de paso, reconocemos la singularidad cultural de cada una de las zonas. Se dice además que en Aragón, como en el resto de nuestra peculiar piel de toro, se hablan multitud de lenguas, como en Fraga el fragatí o en Tamarite de Litera el tamaritano.

En el capítulo 11 del Génesis Dios, ante la idea del hombre de construir una torre cuya cúspide llegue al cielo, hizo que cada uno de ellos hablase una lengua de manera que cejasen en su empeño común y se dispersasen por la tierra. Dijo Dios:

He aquí que todos forman un solo pueblo y todos hablan una misma lengua, siendo este el principio de sus empresas. Nada les impedirá que lleven a cabo todo lo que se propongan. Pues bien, descendamos y allí mismo confundamos su lenguaje de modo que no se entiendan los unos con los otros”.

Hoy vivimos en una sociedad cada vez más globalizada, donde el aleteo de una mariposa en un bosque de Brasil tiene incidencia en Macao. Donde los estados se confunden cada vez más en otras supraestructuras que compiten entre sí por la supremacía y el poder en el mundo. Poder económico, en el control de los recursos naturales, en la imposición de culturas y religiones varias. En establecer el cómo vivirán las siguientes generaciones.

Los hombres transitamos hacia Babel, intentando que una sola lengua (ya sea el chino, el inglés, el árabe, o en el caso de España, el castellano, gallego, euskera, catalán lapoes, fragati o chulapo) nos una para construir una torre que en este mundo secularizado no nos llevará al cielo sino al sometimiento del prójimo. No es nada nuevo, ya se inventó hace miles de años.

 Pero que el mundo esté tranquilo, porque en nuestro país tenemos a todos los herederos de aquella diáspora, y no estamos dispuestos a crear ningún proyecto en común. Más bien al contrario. Montaremos muchos proyectitos, en la esperanza utópica de que el mundo reconocerá nuestros esfuerzos y no nos aplastará y hará hablar chino, con acento andaluz o inglés con acento catalán. Desafortunadamente no lo hacemos para complacer a Dios, sino a nuestros pobres egos.

 

Ver más

La caridad como vicio

Por: Alfonso Carcasona 26-04-2013

Sorprenden -o no- las declaraciones del líder de la oposición madrileña,

el socialista Tomás Gómez, tachando la medida del gobierno regional de Madrid de entrega de viviendas a desahuciados de “caridad”.

 Bien puede ser que los medios de comunicación, una vez más, de manera torticera, hayan sacado de contexto sus declaraciones y tono, achacándole que se haya referido nada menos que a la caridad como algo negativo. Pero me da la sensación que, por la trayectoria intelectual del individuo, y sin que sirva de precedente, no es imputable al mensajero la barbaridad de la interpretación de la frase.

Vamos a ver, sr. Gómez, que algo se haga por caridad siempre es bueno. Ojalá muchas más iniciativas, utópicamente todas, se hicieran por caridad (caridad es sinónimo de amor). Pero al sr. Gómez, caridad le debe sonar a religión, a rancio catolicismo, ese al que hay que atacar, con o sin sentido.

El problema de la vivienda es gravísimo. Nuestra constitución nos reconoce a todos los españoles el derecho a una y digna, al igual que al trabajo. Cuando desaparece el segundo, el derecho a la primera es un brindis al sol. No solo en cuanto a los desahucios por impago de hipoteca, sino por los de impago de alquiler. Por caridad deberíamos dotar un fondo de viviendas para que nadie durmiese en la calle. Si lo hiciésemos por amor sería mucho más indiscutible que si lo hacemos por solidaridad o por justicia social, términos en este caso no absolutos, ya que se les pueden contraponer siempre otros límites. Ojalá los gobiernos pudieran tomar las medidas por caridad, y estas fuesen aceptadas en los mismos términos por el pueblo. Por solidaridad o por justicia social pretendida, ya vemos que no se toman. Ojalá nos tomásemos la caridad como vicio, de esos que son imposibles de curar.

Ver más

La generación mejor formada

Por: Alfonso Carcasona 20-04-2013

No han transcurrido ni cinco años

desde que pregonábamos a los cuatro vientos que nos encontrábamos ante la generación mejor preparada de la historia de España. El estado del bienestar nos había traído la educación obligatoria, y nos pavoneábamos de nuestro sistema educativo, en el que quien más quien menos hablaba dos idiomas, además, por supuesto, y ante todo, de la lengua vernácula de su región, comunidad autónoma o país (la de ríos de tinta y tiempo perdido en este asunto).

Nos empezamos a pelear acerca del sistema educativo, que si la LOGSE, que si la LOSE y no sé cuantas otras abreviaturas. Cada partido que llegaba al poder cambiaba un poco el sistema educativo, adaptándolo a su ideología. Luego vino la discusión acerca de la asignatura de “educación de la ciudadanía”, y la proscripción de la asignatura de religión, ya una maría de por sí. 

Y empezaron los informes Pisa a enfrentarnos con una realidad que parecía no queríamos ver, a pesar del deterioro de nuestra sociedad, desde el punto de vista moral y cultural: nos situaban a la cola de los países de nuestro entorno, sin capacidad de colocar ni una de las docenas de universidades que habían florecido en cualquier ciudad de nuestro país, con mayor intensidad, si cabe, que aeropuertos o estaciones de tren. Pero nuestros responsables siguen negando la mayor, y nadie está dispuesto a abordar un tema que sufrimos ya hoy, y que sin duda nos alejará del desarrollo en años venideros, en los que, además, tendremos que asistir a la emigración de los mejores, ante el panorama de mediocridad aumentado sobre nuestro país, estado o nación (ya me disculparán ahondar en el concepto, de los únicos importantes para los mediocres que nos gobiernan hoy).

Viene a cuento la anterior introducción acerca de dos hechos que me han estremecido en los últimos días. Zapeando el otro día confieso que me detuve 4 minutos en un programa que consiste en que le hacen una pregunta a una persona de la calle, quien apuesta a que otra persona de la calle la acertará o no. Y le pagan si acierta. Pues bien, la pregunta era difícil: “¿quién mató a Abel?”. El concursante imagino que se veía con los 3.000 euros de premio en el bolsillo, y apostó porque la persona a la que se lo preguntasen lo acertaría. Pues bien, pararon a un grupo de chicas de 18 años. La más avispada, supongo, de ellas, fue la que tomó el mando. Estudio segundo de bachillerato y cuando acabe quiero ser policía. Es decir, una persona que lleva estudiando 14 años, preparada para iniciar su carrera profesional. Pues bien, su primera respuesta, entre risitas, es que no le sonaba de nada. Le dieron una pequeña pista, el Abel de la Biblia, ante lo que respondió que ella, de religión, ni idea. Ante la insistencia en que dijese un nombre, soltó… “pues no sé, Jesucristo…”, para consternación del abuelillo concursante, que veía esfumarse su dinerete. Todo entre las risitas de las amigas y del conductor del programa, y ante la vergüenza ajena que debemos sentir los españoles ante semejante demostración de incultura y de dinero tirado a la basura en el caso de todos los años de educación de esta compatriota. La generación mejor formada…

El segundo hecho me lo contó un colega bitacoriano. Resulta que en un colegio en Donosti han decidido que la asignatura de química no aporta nada a sus alumnos, y por lo tanto han decidido sustituirla por una de mayor calado, “historia de la literatura de Euskalerría”. No cabe duda que no saldrá ni un solo ingeniero químico de ese colegio, ni nadie que pueda leer un prospecto de una medicina, pero tendrán un conocimiento que nadie más tendrá en el mundo: el de literatos que hayan desarrollado su obra en euskera. Con ello seguro que contribuimos a una sociedad mucho más culta. 

Ver más

Sic gloria transit mundi

Por: Alfonso Carcasona 15-04-2013

No pretende ser esta reflexión una elegía de Margaret Tatcher

Lo que motiva mi reflexión es la violencia con la que se comporta nuestra sociedad occidental en los últimos tiempos.

 Cuando murió Tatcher pensé en la famosa cita “sic transit gloria mundi”. Sin duda, fue uno de los personajes de mayor relevancia en la década de los 80, capitaneando un país en serias dificultades económicas y políticas. Tuvo que tomar decisiones difíciles, impopulares, con el objetivo de sacar a su nación de una grave crisis. No es objeto de esta breve columna el analizar o intentar concluir si sus reformas fueron o no acertadas, sino del injusto protagonismo que los defensores del libertinaje de expresión asumen en estas ocasiones.

Murió 23 años después de perder el poder, víctima de una larga enfermedad de Alzheimer. No cabe duda que, como dije anteriormente, fue un personaje relevante en el Reino Unido al menos durante 11 años. ¿No es lógico que se le despida convenientemente? No creo que sea el momento de sacar las camisetas llamándoles bruja (en España seguramente le estaríamos llamando cosas peores) u organizando fiestas anti-Tatcher en Trafalgar Square.

Se quejan los libertinos demagogos de los costes que un funeral especial, militar, que no de estado, va a ocasionar a las arcas públicas. Olvidan, como siempre, que los mayores gastos se irán en seguridad, y de manera paradójica, esos gastos de seguridad se incrementan debido a su participación violenta en los mismos.

No es de recibo celebrar la muerte de nadie. No cabe más odio que festejar, injuriando, el momento de dolor de la familia. Los mediocres han asumido el poder, y las masas, debidamente adocenadas por ellos, reaccionan de las formas más primitivas. Nos espantamos de cómo se celebraban las victorias en la antigüedad, o en los países “incivilizados”, con saqueos y profanaciones de los pueblos vencidos. Pero hoy no solo se lacera a los enemigos, sino que son los propios líderes, los que intentaron huir de esa mediocridad tomando decisiones en la creencia de favorecer el bien común, los objetos del mayor desprecio e intención de enterrar en el olvido.

Por otra parte, en España dedicábamos más tiempo a despedir a Sara Montiel que a recordar a Margaret Tatcher. Exponente final de nuestra, como mínimo, mediocridad intelectual.

Ver más

Sonata para chelo

Por: Alfonso Carcasona 10-04-2013

Cada día asistimos a la degradación de nuestra sociedad.

No me refiero a la que denuncian los medios de comunicación, acerca de la corrupción, los desahucios o los escraches. Corrupción ha habido siempre, y mientras no cambie nuestra educación y valores, seguirá habiéndola, en mayor medida cuando haya abundancia, y más miserable, en términos cuantitativos y cualitativos, en épocas de crisis. Desahucios, lanzamientos, sea por impago de la hipoteca o del alquiler, los seguirá habiendo. 

Me refiero a la pobreza que nos rodea, sin que muchos de nosotros queramos verla. En todas las ciudades españolas empieza a ser difícil encontrar una esquina o un semáforo sin “inquilino” pidiendo. Españoles y extranjeros.

Desgraciadamente, en muchos casos se intuye fácilmente la existencia de mafias detrás de las personas, lo que lo hace todavía más doloroso. Eso puede servir de excusa, incluso en muchos casos justificada, para darles la espalda. Total, con mirar a otro lado, o ni siquiera, solo al frente negando con la cabeza, basta. Todos los días las mismas personas, en los mismos semáforos o esquinas. De alguna manera, se ha convertido en una profesión, dura donde las haya, con el único valor añadido para el sistema de acallar conciencias, en el mejor de los casos.

Me pregunto que haría Francisco, el que decidió en su día, antes de su conversión, no dejar a un pobre que le pidiese algo sin limosna. No me refiero al trato humano, a ese que como dice el papa de su mismo nombre exige no solo dar unas monedas, sino entregarlas como hermanos, con una caricia o apretón de manos, mirando a los ojos, interesándonos por quien pide. Me cuestiono, en voz alta, el cómo atender a esos hermanos que nos rodean, ¿cómo lo haría él?

Por no citar el Evangelio acerca del juicio final, en Mateo 25 31-46, “me visteis con hambre y me disteis de comer, me visteis desnudo y me vestisteis…” 

Cada persona tiene su historia, sus tristezas y sus alegrías. La foto que acompaña esta columna me ha hecho reflexionar sobre una realidad que cada día me preocupa más.

Ver más

Coche escoba

Por: Alfonso Carcasona 01-04-2013

Como ya es tradición, hemos vuelto al camino de Santiago,

 a andar cinco etapas con las que resumimos nuestro peregrinar anual, justo antes de la pasión de Jesús. Me gusta hacer coincidir nuestro caminar con estas fechas, de manera que le demos un sentido adicional a nuestro transitar por el año.

 Este año nos han tocado etapas recias, tanto por el recorrido montañoso, la longitud de las etapas y el clima gallego, que ha hecho impermeable la ropa, el suelo y todo lo que dejaba completamente anegado. Sin duda ha contribuido a forjar nuestro espíritu, dotando alguna etapa de contenido épico. No voy a sobreabundar en los adjetivos de admiración hacia mis muchos compañeros peregrinos de este año, en los que sigo destacando la valentía y lecciones que nos dan los extremos de edad, María Luisa y Ana, claros ejemplos a seguir.

Este año me quiero detener en la función sorda y aparentemente poco apreciada de un peregrino que, a pesar de tener más sellos que cualquiera en su acreditación, no ha sido objeto de suficientes agradecimientos todos estos años. Se trata de mi padre, al que su condición física no permite acompañarnos en el caminar, pero que se ocupa con el coche de que estemos todos bien cuidados, especialmente este año en el que había diferentes salidas y llegadas en cada etapa, en función de las posibilidades de cada uno. Y si cada día andábamos entre 25 y 30 km, él se recorría más de 120 en coche, yendo de adelante a atrás, dejando a cada uno en el punto que pedía, o recogiéndole si las fuerzas le fallaban. Y al final de cada etapa acercaba a los conductores al los coches, todo con una sonrisa  y sin queja alguna, a pesar de lo que odia conducir. Sin él, sería imposible realizar el camino con de la manera que lo hacemos y disfrutamos. Me consta que todos los caminantes le están muy agradecidos, pero nunca está de más el que me dirija a él en esta bitácora, rincón en el que comparto con mis amigos mis reflexiones y sentimientos más profundos. Un buen momento para agradarle no solo ser el mejor coche escoba del mundo, sino todo lo que me ha dado desde el principio, sin lo que no sería lo que soy. Gracias papa.

Ver más

Carta abierta al papa Francisco

Por: Alfonso Carcasona 17-03-2013

Querido papa Francisco,

Apenas llevas 4 días como obispo de Roma, pero tengo la necesidad de escribirte esta carta, que comparto con nuestros amigos de Bitácora de Peregrinos. 

Vivimos en un mundo de gestos, de titulares. Vamos muy deprisa a todas partes, nos dejamos arrastrar por las toneladas de información que tenemos accesibles a un solo click, en cualquier radio, o cadena de televisión. En un mundo en el que los tertulianos –con t minúscula, diminuta- son los creadores de opinión, los mismos de tertulianos para cualquier tema de actualidad. Hasta hoy todo (o casi todo, que ya han empezado a remover tu pasado en busca de gazapos que les den titulares con los que alimentar sus aviesos intereses) todo son parabienes. Pero vendrán desgraciadamente tiempos menos boyantes, en cuanto empieces a tomar decisiones. Desde el mundo católico, y por supuesto, desde su exterior, empezarán a tornarse en lanzas lo que hoy son podaderas, en espadas lo que hoy son arados.

Será el momento de hacer que esos gestos se conviertan en hechos duraderos, con verdadera influencia en esta sociedad enferma que nos ha tocado vivir. Jesús le dio a Pedro y al resto de sus discípulos la facultad de sanar, de curar, de erradicar el pecado del mundo.   La tarea recae sobre todos los cristianos, tus seguidores y, sobretodo, en ti, en quien nos miramos y queremos vernos representados ante el resto del mundo al que somos llamados a convertir. 

Tus antecesores han dejado grandes signos con una clara vocación de sanar nuestra sociedad. El último del papa Benedicto con su renuncia.

Tú te enfrentas, como lo hicieron ellos, como lo hicieron tus 265 predecesores, a grandes retos, dentro y fuera de la Iglesia católica. Tu formación, tu historia, tus primeras decisiones desde el 13 de marzo, no hacen más que encendernos el corazón a los católicos, y me atrevería a decir que a muchos no católicos y no creyentes. “Una Iglesia pobre y para los pobres”, será para mi la esencia de tu ministerio. Guíanos santo Padre por ese camino, enséñanos a ser fieles al evangelio.

Gracias por haber aceptado la responsabilidad y por la cercania que has mostrado, que me permite atreverme a escribirte esta humilde carta.   

 

 

Ver más

Para qué sirve la crisis

Por: Alfonso Carcasona 08-03-2013

Inmersos en unos días particularmente importantes para la Iglesia,

en los que los príncipes de la misma tiene la enorme responsabilidad de elegir al siguiente papa, y tras un periodo de sequía, quisiera compartir con vosotros la reflexión que me está guiando durante esta cuaresma.

¿Para qué sirve la crisis? Para la gran mayoría para nada bueno. Sólo para quejarse, para ver cómo nuestro nivel adquisitivo baja, como nuestras posibilidades de desarrollo se estancan, para perder el trabajo y quedarse parados (además de en paro). Para ser más mezquinos. El otro día me decía una amiga que la miseria nos hace miserables. Le dije que no estaba de acuerdo. Pero sin duda la miseria, en cualquiera de sus percepciones, nos hace perder la confianza y lo peor de todo, la esperanza. Comienza haciéndonos pensar que el día nuevo nada bueno traerá, continúa haciéndonos pensar que solo cosas malas acontecerán, y termina con el convencimiento de que nada, ni bueno ni malo, ocurrirá.

 Y no es verdad. La crisis económica, como la moral o la de salud sí que traen algo bueno, de verdad importante. La cura de humildad, la caída de la venda en los ojos con la que nacemos, nuestro pecado original. El convencimiento de que la autosuficiencia no es sostenible, que necesitamos la ayuda del prójimo, al igual que él/ella necesita indefectiblemente de la nuestra. El egoísmo que en la abundancia nos cegaba no puede ser sustituido por el del autocomplaciente sentimiento de pena o vergüenza propia.

Encontrar nuestro verdadero sitio en el mundo, equilibrar nuestra presencia para que nuestra inutilidad nos permita contribuir a crear un mundo mejor. Antes de cualquier crisis podemos creernos omnipotentes, mientras que durante y después de ella podemos sentirnos irrelevantes.

Decía el padre Arrupe que él no se resignaba a que, cuando muriese, siguiese el mundo como si no hubiera vivido.

A su vez, San Francisco calificaba a su orden como la de los menores, de los inútiles, de los pobrecillos.

Busquemos en la crisis el balance y el sentido de ambas posiciones que nos permita vivir el resto de nuestros días. Contradictorias en apariencia, encuentran en el servicio a los demás la total coincidencia.

Ver más

Renuncia, resignation

Por: Alfonso Carcasona 11-02-2013

Hoy, 11 de febrero de 2013,

 hemos asistido, católicos y no católicos, a un acontecimiento histórico que,  aunque fuera sólo por su infrecuencia, merece la pena ser reflexionado.  Benedicto XVI ha anunciado su voluntad de renunciar a su puesto de papa en unos días. Hecho sin precedentes en los últimos seiscientos años, y con pocos antes de 1415.

 El papa se va porque no se ve con fuerzas de seguir al frente de nuestra querida Iglesia. Ha llegado a la extenuación y cree que es necesario un relevo. Pablo VI y  otros papas modernos, incluido Juan Pablo II, creyeron que la renuncia de un papa es inaceptable, al igual que no se puede renunciar a ser padre. Desde el punto de vista político, además, sentaría un precedente grave para futuros papas, que podrían verse presionados por la curia para abandonar por razones no relacionadas del todo con la salud.

Pero al igual que un padre debe dar paso a sus hijos cuando éstos tienen la fuerza suficiente, creo que el gesto de Benedicto hoy es una verdadera muestra de liderazgo. Y liderazgo es lo que necesita cualquier organización, y nuestra Iglesia no escapa a ello. Cuando Jesús eligió a Pedro fue para que liderara su Iglesia, obviamente mientras tuviese la fuerza para hacerlo. Y no creo que pensase mucho en las consecuencias políticas de su decisión.

En inglés renuncia se traduce por resignation, que a su vez podríamos traducir de vuelta como resignación, o lo que es lo mismo, capacidad para aceptar adversidades. La enfermedad, la falta de fuerzas sin duda lo son a la hora de dirigir. Y la humildad de apartarse, de ponerse a un lado, es un don que escasea no solo en nuestro tiempo, sino como se ve, a lo largo de la historia.

Ver más

Página 3 de 7, mostrando 20 registros de un total de 129, desde el 41, hasta el 60

| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 |
Login de usuarios