Martes 12 de Noviembre 2019

Aprobaciones del pueblo soberano

Por: Juan María Laboa 08-11-2013

En una encuesta de Metroscopia preparada hace unas semanas

para El País, me encuentro con las siguientes aprobaciones ciudadanas: Caritas, el 74%; sacerdotes de parroquias, el 51%; Iglesia católica en conjunto, 40%; obispos, el 20%. Aunque desconozco la respetabilidad de Metroscopia, la doy por sentada y propongo algunas reflexiones que estas cifras me han sugerido.  

Siempre me sorprende nuestra capacidad de responder a tantas encuestas sin, a penas, conocer los temas. Gran parte de los españoles conoce escasamente media docena de obispos, los que salen en las noticias, y los no practicantes pueden pasar años sin encontrarse conscientemente con un sacerdote o una religiosa porque estos, generalmente, no utilizan su hábito. Por otra parte, resultaría interesante conocer en qué consiste para muchos la “Iglesia católica en su conjunto” si no participan en los actos de la comunidad ni conocen a sus representantes.  ¿Se trata de una institución sin atributos a la que se pueden colgar las acusaciones o  los desdenes más dispares?  ¿Cuentan solo con los estereotipos presentes en algunas televisiones, películas o en los diferentes medios?

Tengo la impresión de que media docena de obispos oscurecen la presencia y la labor de la mayoría de obispos que dirigen con corrección sus diócesis, pero son muy poco conocidos por la mayoría de los españoles. Yo mismo desconozco incluso el nombre o la imagen de buena parte de ellos. Resulta trágico que los, al menos, setenta representantes episcopales de nuestra Iglesia queden neutralizados por unos cuantos más atrevidos e insensatos que realizan algunas declaraciones escandalosas o políticamente incorrectas. Sorprende, también, que los medios, al hablar de la Iglesia, no tengan en cuenta el conjunto, mucho más plural y comprometido de lo que aparece en los creadores de opinión pública.

Esto indica, de todas maneras, que tenemos muy pocos líderes en nuestra Iglesia, capaces de atraer a los medios y a la gente por sus presencias y sus palabras. Ellos son testigos del Evangelio y deben estar en la vida de sus fieles con su presencia y su acompañamiento. Es verdad que, a menudo, esto no constituye noticia mediática, pero, a la larga, quedan huellas, concitan atención y esperanzas. Evidentemente, no todos pueden ejercer la atracción que Martini en Italia y Taráncón en España ejercieron en su tiempo, pero en una sociedad sin líderes, como es la nuestra, resultaría genial que algunas de las personas que dedican su vida a acompañar, escuchar y ofrecer motivos de paz y alegría, sin ninguna contraprestación ni exigencias, fueran algo más carismáticas y atractivas.

La encuesta ofrece, también, una noticia positiva con algún toque desconcertante. El 73% de los españoles aprueban Caritas. No sorprende, ya que esta institución tiene un largo historial de aprobación y servicio serio y comprometido, y está extremando, durante la crisis que sufrimos, su entrega y su generosidad, es decir, la generosidad de cientos de miles de católicos que ofrecen su tiempo, su creatividad y su dinero a quienes más lo necesitan. Llama la atención, sin embargo, que esa aprobación no incida más en la consideración de “la Iglesia en general”. De hecho, no existen la una sin la otra, ni existen hoy parroquias sin buena parte de su comunidad dedicando su tiempo y sus iniciativas a los emigrantes y a los españoles en situaciones complicadas.  Cáritas es una de las caras más espontáneas de la Iglesia española.

El clero casi ha desaparecido de la vida pública española, pero, sin embargo, lo valoran positivamente un 50% de la población. Sin embargo, llaman la atención las frecuentes críticas de buen número de cristianos practicantes. Una comunidad que no valora a su clero, pero que, al mismo tiempo, lo necesita constituye una contradicción o, al menos, una disfunción. Un cristianismo que va por libre y desconoce o no forma cuerpo con su clero termina desfigurándose y considerando que la parroquia se reduce a un simple distribuidor de sacramentos.

 Por otra parte, la excesiva clericalización de la Iglesia se convierte, a menudo, en un pesado lastre que, por otra parte, constituye también una de las causas de la falta de vocaciones. Un laicado con más atribuciones y más comprometido, probablemente, conseguiría una vida litúrgica, religiosa y social-caritativa más compartida y más provechosa para todos. Y los sacerdotes escucharían y acompañarían con más satisfacción mutua a los fieles, ofreciendo, al mismo tiempo, un perfil más atractivo del sacerdocio.

Podríamos completar y balancear esta encuesta con la gratificante acogida generalizada del papa Francisco. Tal vez, su capacidad de escucha, acogida, comunicación, sencillez, cordialidad y comprensión explique ambas reacciones.

 

 

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Conmemoración de los fieles difuntos

Por: Juan María Laboa 03-11-2013

Debo de ser una de las personas que más ha tratado con y de los difuntos.

 Cuarenta años dedicados a estudiar y enseñar historia me ha familiarizado con el conocimiento y el trato amistoso de innumerables difuntos que se han convertido en personas conocidas, cercanas, familiares gracias a la investigación, la reflexión y el comentario de sus vidas.

Conozco más cosas de muchos de ellos que de la mayoría de cuantos he tratado a lo largo de mi larga vida. A menudo, me resulta su trato absolutamente cercano y mantengo con ellos una intimidad y una complicidad que rompe barreras y supera el tiempo.

Por otra parte, cuando celebro la misa me acompañan en el altar multitud de difuntos que  considero tan vivos como los que me acompañan en la vida diaria. Me refiero tanto a los santos que han marcado la vida del cristianismo y son citados en el rito eucarístico como los difuntos que han sido importantes en mi vida  y recuerdo con familiaridad en las oraciones y en el memento a ellos dedicado.

Cada día que recito en la misa “A nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria”, siento con intensidad su presencia, al tiempo que recuerdo tantos momentos de convivencia, tantas páginas compartidas, tantos recuerdos de vivencias que considero enriquecedoras. En la eucaristía encontramos la presencia de Dios y en las entrañas de Dios se encuentran en plenitud de vida nuestros difuntos.

Estas estrechas y habituales relaciones con los muertos me ayudan a pensar con paz  y curiosidad en mi muerte. No he nacido para morir sino para vivir, pero soy consciente de que la muerte constituye un trámite imprescindible. Me ha gustado leer en una entrevista a Pablo Motos, director del programa el Hormiguero, esta confesión:”Procuro vivir cada día sin olvidarme de que esto se acaba”. Buena pauta para vivir más conscientemente.

El día dos de noviembre la Iglesia conmemora litúrgicamente la memoria de todos los fieles difuntos, con sus nombres propios presentes  en la memoria de Dios y en la nuestra. Se trata de una conmemoración llena de sentido y de vida porque, de la misma manera que afirmamos que Dios es Dios de vivos y no de muertes, podemos considerar que para nosotros siguen vivos, no solo en nuestro corazón y en nuestros recuerdos sino en el convencimiento de pronto volveremos a encontrarnos y mientras tanto siguen junto a nosotros.

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Dan miedo

Por: J. Lorenzo 25-10-2013

Algo falla cuando un pueblo renuncia a luchar contra la pobreza

 y se conforma con perseguirla, con multarla para que no moleste a la entrada de los centros comerciales, no sea que ahora que ya sabemos que el dinero está deseoso de volver a España, nos fastidie la recuperación incipiente otra portada en blanco y negro en The New York Times. Solo una mente abotargada por datos, porcentajes e índices puede pensar que una multa puede hacer desistir a un padre o a una madre de conseguir lo que sea –primero de forma no ilegal, claro– para que sus hijos no pasen hambre. Algo falla también cuando parece no inquietar la expulsión de inmigrantes con familiares legalmente residentes en el país, cuando no se facilita la asistencia sanitaria básica a una persona con cáncer de útero, cuando no conmociona el desmantelamiento de un campamento de gitanos, el desahucio de jubilados, la desnutrición infantil… Una sociedad cuyo estómago tolera esto está preparada para que crezcan en ella bífidus radicalmente activos y xenófobos, que primero apalean y luego deportan.

Uno de los peores efectos que han traído consigo las hipotecas subprime norteamericanas con sus bonos basura es la extensión de una conciencia igualmente putrefacta con respecto a los demás. Esta gran crisis –igual que las anteriores que conmocionaron la escena internacional en siglos pasados, cambiando el curso de la historia– vuelve a demostrar que no hay mejor anestesiante social que el miedo, inoculado con la complicidad de medios de comunicación que han perdido la noción de su sentido original. Así, la irresponsabilidad toma carta de naturaleza política y la falta de pudor y sentido ético se convierte en el lenguaje dominante en unas y otras banderías. Y en medio, claro está, el sálvese quien pueda se convierte en doctrina que amalgama actitudes y globaliza la indiferencia. ¿A quién le importa en esta tesitura que se gasee a unos sirios? Hace diez años, en vísperas de la guerra de Irak, España se echó a la calle por la paz. Ahora, Siria ha tenido que contentarse con la iniciativa del Papa, valiente y necesaria. Acabamos de celebrar la semana de movilizaciones contra la pobreza, pero solo se habla de Bárcenas. Hay un silencio cómplice que facilita la impunidad, y del que, salvo honrosas excepciones, participa la Iglesia.


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Doctrina Parot

Por: Alfonso Carcasona 25-10-2013

Indignación, sensación de injusticia

 declarada por el presidente del gobierno. Opinión pública mayoritariamente encendida, medios de comunicación atizadores del fuego.

Todo a cuenta de una resolución del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo (TEDH), que tumba la llamada doctrina Parot.  Una sentencia que causaba jurisprudencia del Tribunal Supremo español del año 2006, por la que la reducción de penas por beneficios penitenciarios (trabajo, estudios,...) se aplica respecto de cada una de ellas individualmente y no sobre el máximo legal permitido de permanencia en prisión (hoy 40 años). 

Analizando la sentencia desde el plano estrictamente jurídico parece impecable. Entre mis pocos recuerdos de derecho penal está el de la no retroactividad de una norma (o interpretación de la misma), en caso de que perjudique al reo. Si te condenan a 1 año y después se modifica la pena de ese delito a 10 no parece razonable que te apliquen el nuevo código, ya que la información que tu tenías cuando cometiste el delito no era tan dura.

Otra cosa distinta es que el buenismo imperante al hacer la norma o la jurisprudencia dejase agujeros del tamaño del que hoy nos ocupa, y que el daño que se cause parezca inasumible. Hoy salen a la calle asesinos, violadores, terroristas, muchos de ellos parece ser en disposición de volver a delinquir. Parece obvio que la función redentora de nuestro sistema penitenciario no funciona.

Desde el punto de vista del estado de derecho, de la seguridad jurídica, creo que el TEDH no tenía mucho margen. Y parece que los tribunales españoles, por la prisa que se están dando en ejecutarla, tampoco. Otra cosa es que los políticos, que son los que generan el problema al ser los responsables de aprobar las normas, se rasguen las vestiduras. Pero eso no debería sorprender.

Ayer me preguntaba un amigo qué es para mi ser cristiano, y le contesté lo que parece obvio. Intentar seguir a Cristo, aquel que nos enseñó lo de la otra mejilla y amar a tus enemigos. No he tenido la desgracia de sufrir las afrentas de esos delincuentes en mis carnes, por lo que me puede ser más fácil este argumento. Pero de verdad que me gustaría ser cristiano si, Dios no lo quiera, sufriese esa desgracia.

 

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CUANDO LAS HISTORIAS VUELVEN

Por: Santos Urias 22-10-2013

Una semana dura.

 Especialmente cuando me llamó Cristina. Hablamos de vez en cuando pero me extraño que a esas horas intentase contactar conmigo. Su madre después de tantas idas y venidas, de los castigos de la cárcel, de los vaivenes de la calle, de las enfermedades y la locura, había decidido un epílogo de sangre y sueño, a la altura de las mejores novelas. “Tantas veces va el cántaro a la fuente”, me decía la niña (para mí siempre será una niña), que al final… 

Muchas veces había intentado quitarse la vida, pero está vez le salió bien. Algo por fin le salió bien. Hace dos días, me recordaba ella, no paraba de jugar con su nietecita, revolcándose por el suelo, riendo como una loca; una loca por los suelos; revolcándose; riendo locamente. Bendita locura, bendita risa. Ese ha sido su punto y aparte. El recuerdo de su hija. El recuerdo de su nieta. El recuerdo de la loca. El recuerdo de Dios. Una imagen que bien vale un evangelio. 

Por otro lado una carta. Me escribió Juan Carlos. Un pequeño sobre, un puñado de letras. Después de tantos años. Años sin ninguna noticia. Nos hicimos familia. Un centro de reforma es un lugar frio para la familia. Por eso viniste a casa. Pasamos Navidades juntos. Comiste con mi madre. Compartimos el mismo pan. Y como en muchas otras ocasiones, te fugaste. Desapareciste como un fantasma. Yo no soy muy de fantasmas. Me dan miedo. Ahora están, ahora no están. Y no me da miedo el que se te aparezcan, más bien me asusta el que desaparezcan. Una foto en mi corcho me ha recordado todo este tiempo que eres familia. Una mirada perdida, delante de un plato de comida. 

Tu casa ahora tiene horarios y rejas. Patio y amenazas. No has conseguido estudios al fin, bueno dicen que hay una universidad en la calle y tú te estás licenciando. Por tus palabras sigues siendo el mismo: provocando, inseguro, sediento de afectos. Pero han pasado tantos años. 

Vuelven las historias. Historias siempre inacabadas. Escritas con la tinta de un Dios que se desangra. 

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La familia y otros mártires

Por: J. Lorenzo 18-10-2013

Si les digo que los recortes económicos en sanidad

 

están llevando a la desatención de personas o al abandono de tratamientos por no poder pagárselos, ¿de dónde creen que he sacado los datos? ¿Del PSOE? Si les aseguro que los recortes en educación están generando más gastos en familias que ya no saben de dónde rascar, que supone un acceso restringido a las becas, que hay alumnos con necesidades especiales que ya no son atendidas y que, en definitiva, están creando situaciones de desigualdad en una sociedad de iguales, ¿dónde pensarían que he estado rebuscando estas conclusiones a una forma de hacer política que está demoliendo un sistema perfectible, pero donde todos tenían los mismos derechos? ¿En IU? ¿Tal vez en UPyD? ¿Amaiur, quizás? ¿BNG?… ¿En grupúsculos antisistema?

Frío, frío. Estas conclusiones proceden de los estudios que Cáritas presentó el 10 de octubre (la Memoria 2012 y el VIII Informe del Observatorio de la Realidad Social), y que dibujan un panorama escalofriante de un país que se acostó una noche con la autosuficiencia de los nuevos ricos y que no logra despertarse de la pesadilla en la que bracean a diario los pobres de toda la vida. Datos que quizás ya no indignan o avergüenzan porque tal vez sea cierto que el personal está harto de tanto mal rollo y negatividad y, por eso, prefiere irse a las puertas de los juzgados a dar palmaditas en la espalda a presuntos defraudadores que les ayudan a meterle goles a la insoportable levedad del no ser.

Mientras tanto, la Iglesia se enreda con el tema de los mártires, de si no están todos los que son o de quién le habrá “colado” al delegado papal en esa ceremonia una homilía que sigue teniendo efectos secundarios en la convivencia, cuando se pretende dar un paso en favor de la reconciliación… Y ni una palabra sobre el “desbordamiento” de las familias por el impacto de la crisis, el “agotamiento emocional” de esta institución que hasta hace poco se solía defender con obispos a pie de manifestación o “el aumento de los conflictos familiares”, que quizá ya no interesan porque no vienen de aquellos lodos de mayo del 68… Cáritas ya ha hecho su trabajo. ¿Dónde están hoy quienes salían a defender la familia? No, Cáritas no dice nada de la situación de los gais, pero sí de que numerosas parejas jóvenes, de entre 20 y 40 años, con hijos (vamos, la familia tradicional), lo están pasando fatal…


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HISTORIAS DE CINE

Por: Dolores Aleixandre 16-10-2013

Subo al desván donde conservo las imágenes que acompañaron mi infancia

 y me saludan personajes de diferentes procedencias y pelajes que cohabitan en perfecta armonía: veo a Marcelino pan y vino jugando con Celia y Cuchifritín,  a Antoñita la Fantástica escuchando La canción de Bernadette, a Guillermo  Brown tirándole del rabo a la burra de Pipino y Violeta y a Dumbo  tumbado plácidamente a los pies de Carpanta. En aquel tiempo me daba lo mismo que los personajes fueran del cine, de los libros, del TBO o de la Historia Sagrada: formaban un todo compacto en el que cada uno contaba con libertad su propia historia.

En etapas siguientes  y por causas ajenas a mi voluntad, se produjo la escisión: Balarrasa,  Damián de Molokai y el cura de La mies es mucha, se autoclasificaron como “cine católico” y miraron con hostilidad  a Rita Hayworth o  a Clark Gable. Esta separación me acarreó  secretas culpabilidades al gustarme más  Lo que el viento se llevó  (era 3R) que  Diálogos de carmelitas.

Luego llegaron años en los que era de obligado cumplimiento asistir a sesiones de cine forum  sobre  directores “de culto”.  Eran coloquios entre iniciados que competían  para ver quién  hacía el comentario más inteligente  y pobre de ti como se te ocurriera decir que no habías entendido la película o que no te gustaban Truffaut o Bertolucci: eras inmediatamente tachada de las listas de tus amigos y sólo recuperabas su aprecio si colgabas en tu cuarto el cartel de Novecento.

 Con los años  se me ha vuelto a juntar  lo que nunca debió estar separado y eso que no siempre consigo explicárselo a otros: en  un retiro sobre la Eucaristía puse Diarios de la motocicleta,  una película llena para mí de rasgos “eucarísticos”,  pero uno de los asistentes se enfadó y dijo que lo último que esperaba encontrarse en un retiro era al Che Guevara. Tampoco logré en otro grupo que entendieran por qué Mi gran boda griega  es una preciosa parábola de la Encarnación.

Escarmentada por tanta incomprensión,  no pienso volver a contar  por qué  La rosa púrpura de El Cairo de Woody Allen me hizo entender  cómo  leer la Biblia.

 Si alguien está interesado, puedo explicárselo en particular.

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MUDANZAS Y TRASLADOS

Por: Dolores Aleixandre 14-10-2013

Este verano he cambiado de casa y,

 según mi costumbre, rastreo la Biblia buscando gente que también pasó por mudanzas y traslados.  Abraham y Sara fueron los primeros  y más tarde  David que,  después de pasar bastante tiempo sin domicilio fijo, se instaló al final en un palacete en Jerusalén aunque eso le perdió: tenía azotea y desde allí, al levantase un día de la siesta, vio a su vecina Betsabé que se estaba bañando en la suya y las cosas se liaron un poco.

En nuestra nueva casa también hay azotea pero es para tender la ropa y sólo nos ven los de los áticos vecinos; por  suerte tienen las plantas que es una hermosura y nos alegran bastante la vista del puro ladrillo. 

Enfrente de nuestra nueva vivienda hay un local comercial okupado por un hombre  y una mujer ya mayores  que han puesto una cortina y una madera como puerta: así de precarios, pienso, debieron vivir  los israelitas cuando acampaban en tiendas en el desierto. En la esquina de al lado hay un  “Centro   de atención integral al mayor”, pero dudo mucho que nuestros vecinos okupas vayan a ser incluidos en sus programas de atención.

El traslado de cachivaches a la nueva casa ha resultado un poco fastidioso pero peor debió ser lo del éxodo: Jacob había dejado en su testamento una cláusula pidiendo a sus descendientes que sacaran de Egipto  sus huesos, así que tuvieron que acarrear el sarcófago con los restos del abuelo. Nosotras nos quejamos de vicio porque no hemos  tenido que transportar  los huesos de ninguna antepasada.

Salgo a explorar los valles y colinas del barrio: apenas hay aborígenes y dominan los filisteos, edomitas,  amalecitas, perezeos y jebuseos. Entro en la tienda de un chino que tiene puesto a Manolo Escobar.  “- Que se me pegue la lengua al paladar si me olvido de ti, Sichuan…”, pienso que piensa el chino. Claro que quizá no es de Sichuan sino de Jiangxi, no he conseguido distinguirlo por el acento.

Una vez instalada en la casa, acometo con energía los ejercicios de logopedia con los que estimulo mis maltrechas cuerdas vocales, confieso que me haría ilusión que los vecinos creyeran que soy cantante.  Lo malo es que también tengo que cantar en monodia algunos trabalenguas como éste:silagallinanofueraéticapoéticaparda gallardadelpicopicotudolospollitosnoseríanéticospoéticospardosgallardos delpicopicotudo. “-¿Cantante, dices?”  (imagino la reacción del vecindario), “más bien una chiflada me parece a mí…”

Vuelvo a la Biblia: me conforta el recuerdo de Elías que pasó por muchos traslados forzosos: que si vete a vivir junto al torrente Kerit, que si ahora a Sarepta a casa de la viuda, que si al desierto, que si a una cueva del Horeb… Al final debía estar tan cansado que el Señor mandó a recogerle un vehículo de la empresaCarrosdefuego S.A.

Pienso que algún día vendrá también a recogerme a mí según su aviso: “Me voy a prepararos lugar,  volveré y os llevaré conmigo para que donde esté yo, estéis también vosotros”.  No tengo mucha idea de cómo será ese domicilio definitivo pero del Trasportista tengo buenísimas referencias.

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EL RETO DE LA CREDIBILIDAD

Por: Juan María Laboa 14-10-2013

¿Quién confía en los programas de los partidos políticos,

 en la publicidad de la televisión, en la independencia del poder judicial, en el “para siempre” de los matrimonios, en la administración de muchas de las ONG? La crisis de confianza mutua en la sociedad occidental constituye un problema de convivencia incalculable.

En las comunidades creyentes la rutina, la mediocridad, la palabrería, el cansancio y la duda, reduce en gran medida la alegría y el entusiasmo de la pertenencia a la comunidad. La Iglesia a la carta se ha instalado entre muchos cristianos y ese estar a medias constituye un virus de inestabilidad e inseguridad.

La credibilidad no excluye el pecado, pero sí el desconocerlo, no arrepentirse y no emendarlo. La credibilidad supone transparencia y coherencia. En una época de engaño universal decir la verdad constituye un acto revolucionario, pero antes de decirla debemos preguntarnos si la decimos por amor o por razones menos limpias que lo desnaturalizan.

El papa Francisco tiene hoy tanta aceptación porque consideramos que sus afirmaciones, a menudo, sorprendentes, corresponden a cuanto piensa y a su decisión de ponerlo en práctica para conseguir una comunidad más evangélica. No se trata de tramoya y resulta espontáneo. Tiene un proyecto de comunidad concreto y lo propone con la complicidad de otros muchos. Somos menesterosos de testimonios válidos y admiramos su serena valentía al proponerse acabar con un modelo que hoy nos dice poco.

Somos conscientes de que nos encontramos solo en el principio y, sobre todo, de que podrá poco este papa  si quienes lo seguimos no adoptamos la misma actitud. Por mucha credibilidad que suscite el papa Francisco la Iglesia no la logrará si sus miembros no son dignos de confianza. La utopía solo puede ser alcanzable cuando quienes la anhelamos nos sentimos llenos de esperanza y actuamos en consecuencia. Tal vez ha llegado el momento de poner en marcha la aventura conciliar. 

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¿Una secretaria general para la CEE?

Por: J. Lorenzo 14-10-2013

Sigo por Internet la rueda de prensa

 de clausura de la Comisión Permanente de la CEE, donde preguntan al aún secretario general si hay algo que impida a una mujer ocupar, a partir de noviembre, el cargo que él dejará vacante ese mes.

Me distrae un instante un correo electrónico con la noticia del encuentro del Papa con Angélique Namaika, la religiosa congoleña galardonada con el Premio Nansen por su labor en el Centro para la Reintegración y el Desarrollo, en donde “ha ayudado a transformar las vidas de más de 2.000 mujeres y niñas que han sido obligadas a huir de sus hogares y que han sufrido los abusos del Ejército de Resistencia del Señor (LRA) o de otros grupos armados”, según la nota de prensa del ACNUR.

De fondo sigo escuchando al portavoz, que va desgranando su respuesta. Esta, resumiendo, le lleva a decir que en principio no habría problema en que una mujer ocupase dicho cargo, y me parece entender un “otra cosa es la conveniencia”…

Esa frase se queda ahí flotando, como esos mensajes subliminales que aparecen en algunas informaciones, como, por ejemplo, cuando se habla de un caso de corrupción y en un abrir y cerrar de ojos, sin conciencia clara de haberlo visto, aparece impresa la imagen del líder de ese partido, que no está imputado ni nada, pero que, por extensión, ha de ser también un corrupto.

Los mensajes subliminales son mensajes conscientemente destinados al subconsciente, demoledora metralla de efecto retardado y perdurable.

Vuelvo a la grabación y compruebo que sí, que latente como una sospecha, la apostilla sigue allí, desafiante, no sé si a conciencia o por un defecto que la Iglesia arrastra desde hace siglos, lo cual, por otro lado, ha hecho concienzudamente. Otros medios han detectado el afloramiento de la posible inconveniencia y dan cuenta en sus crónicas.

Si mujeres como Angélique Namaika, con el tesón y el amor de cualquier madre, son capaces de devolver la dignidad a tantas mujeres y niñas psicológicamente destrozadas, no me imagino qué inconveniente habría en que una de ellas hiciese lo propio en un organismo colegial que, igualmente, también ha perdido su identidad en los últimos años.


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La pobreza

Por: Alfonso Carcasona 14-10-2013

Aparece esta semana publicado el estudio de Cáritas

 para España 2013. Crudísima realidad la que nos pinta, con más de tres millones de compatriotas en situación de pobreza severa (vivir con menos de 300 euros al mes). El doble que hace seis años.

No pretendo en la presente reflexión cuestionarme los no tan fríos números, imprescindibles, sí, pero marginales para un cristiano. 

Muchas son las referencias que hace Jesús en los evangelios sobre la pobreza, los pobres y los ricos. Muy llamativas y evidentes muchas, de esas que de acuerdo a la interpretación sine glosa del santo de Asis nos deberían poner los pelos de punta y llamarnos a una conversión inmediata.

Me gustaría llamar la atención en estas líneas acerca de otra, contenida en el comienzo del relato de la Pasión en el evangelio de Mateo, en la escena en la que la mujer derrama un caro perfume sobre Jesús. En concreto en Mt 26, 11: “Porque pobres tendréis siempre, pero a mi no me tendréis siempre”. Ya en el Antiguo Testamento se recogía esta idea, en Dt 15,11 “En verdad no faltarán menesterosos en el país, por eso te ordeno diciendo: Has de abrir ampliamente tu mano a tu hermano, a tu pobre y a tu indigente en tu país”.

Los menos favorecidos son nuestros hermanos, son parte de nosotros. La responsabilidad que tenemos es enorme. Interiorizar la situación, hacerla nuestra. Jesús no nos pide una caridad obligada. La ley dice que hay que dar al pobre. Pero Jesús no nos pide eso. Nos pide que salga de lo más profundo de nuestro ser. Que amemos con el corazón al pobre, al indigente. Que nos hagamos uno con él. No vale con que formen parte de nuestra epidermis.  Han de formar parte de nuestro corazón, de lo más profundo de nuestro ser. No vale con derramar algunas monedas que nos sobran sobre ellos (la ley, el sentido común, la solidaridad). Sin duda es mejor que no hacerlo, pero no es suficiente. Jesús no dio unas pocas monedas por ellos, por todos nosotros, también pobres. Dio su vida, y a eso somos llamados, cada cual en la medida de sus posibilidades, en función de los talentos recibidos.

El informe resalta el fuerte incremento de voluntarios y de aportaciones privadas. Asegurémonos de que sean desde el corazón.

 

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PUREZA

Por: Santos Urias 07-10-2013

Una mirada limpia.

Como contemplar una mariposa libando en su flor. 

Una mariposa. Con los brillos de la luz acariciando esos colores dispares. Con la distancia prudente que evita el roce innecesario; que deja volver a remontar el vuelo, agitándose como una hoja que en vez de caer, sube y sube, para mirar desde el cielo. 

El cielo. Que con sus nubes dibuja un retrato imposible: cirros y cúmulos, vasos comunicantes que descargan la vida. Una lluvia a veces sutil otras desgarradora. Que limpia el aire, que empapa y sana. Fuente de hermosura en las hojas de los árboles. 

Los árboles. Frondosos y aromáticos. Se respira su perfume como un verso en el aire. Como el bosque humedecido. ¿Hay una sinfonía más perfecta que ese canto de la naturaleza? Caminar entre las ramas, con los guiños de un tímido sol. Con los ecos de los cantos de algunos pájaros inquilinos. 

Los pájaros. Tan delicados y amables. Con la ternura del plumón recién nacido; o con los trazos impresionistas de los más aventajados. Con sus cantos diferentes. Silbos tristes y llamadas al amor. Como un pentagrama escriben sin orden ni concierto, y el oído se agudiza y sueñan con volar. 

Todo nos regala una pureza originaria. Nos retrotrae al día primero, y al segundo, y al tercero… Y como en un suspiro universal, como en un Cántico de las criaturas, sin querer modificar, ni gozarse, sólo contemplando: que bello, que hermoso, que bueno. 

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JORNADA DE LLANTO

Por: Jose Maria Marquez Vigil 07-10-2013

Debería haber sido una gran jornada de fiesta.

 Casi un milenio después, llegaba por fin a Asís un Papa de nombre Francisco dispuesto a celebrar el día de su Santo Patrón. En la Liga de los Santos, es como si hubiera llegado por vez primera a Buenos Aires un insigne fan con la camiseta de Maradona para celebrar el aniversario de su famoso gol a los ingleses en Mexico 86. Asís fue probablemente el mejor gol de la historia del Catolicismo desde la muerte de San Pablo, aunque nunca antes había sido conmemorado por la cabeza visible de la Iglesia como lo iba a ser celebrado en este señalado 4 de octubre de 2013.

¡Qué poco dura la alegría en la casa del pobre! Se veía al Papa compungido, desolado, recordándonos la vergüenza de Lampedusa, sintiendo literalmente en su cuerpo la rigidez, la frialdad, la descomposición de cientos de cuerpos que habían dejado a sus familias para encontrar un mundo mejor. Pero ese “mundo mejor” es el que realmente les ha mostrado su más cruel rigidez, frialdad, y más absoluta de las descomposiciones, cerrándoles la entrada “ahora que ya no nos son necesarios”, y lo que es peor aún, persiguiendo incluso a quienes se la abran.

Parece ser que tres barcos pasaron por el lugar de la tragedia, pero no rescataron a los cientos de náufragos que se iban ahogando uno a uno, una a una, unos tras otros… La aberrante legislación europea convierte en cómplice del “grave delito de inmigración ilegal” al que los auxilie y traiga a las costas europeas. ¿Realmente hemos conseguido dejar atrás en el tiempo el genocidio nazi?

Y ante tanto horror, ¿qué podemos hacer nosotros? Hace años lo explicaba en una carta que envié a numerosas amistades y que ha tenido muy buenos resultados. Os copio la carta por si alguno de nosotros siente el deseo de auxiliar a “otros náufragos africanos” a los que dedicamos también esta jornada de llanto:

Querid@ amig@,

Perdona que te moleste, pero he decidido escribirte por un tema que me preocupa mucho y al que estoy seguro que tú también estás muy sensibilizad@.

En definitiva, se trata de poner en práctica “la parábola de los Talentos”, ni más ni menos... Usar nuestra energía, nuestra posición y nuestras relaciones para conseguir que otras personas se impliquen para mejorar la vida de los más necesitados...

No puedo dejar de pensar en los primeros años de la Alemania de Hitler, y en esas palabras de MARTIN LUTHER KING: “Cuando reflexionemos sobre nuestro siglo XX, no nos parecerán lo más grave las fechorías de los malvados, sino el escandaloso silencio de las buenas personas.”

Por eso te pido que me ayudes a poner en marcha esta propuesta que implica un compromiso muy pequeño, sin ningún coste económico, sin que nos cueste casi nada de tiempo, pero con unos resultados visibles y verdaderamente buenos en todos los sentidos!

Lo explico mejor en este corto video casero (y tan casero! Lo ha hecho mi hijo!)

http://dl.dropboxcom/u/5393906/nuestrafirmasalvavidas.wmv

Cuando lo veas escribe a nuestrafirmasalvavidas@gmail.com y te contaremos lo que necesita una persona para poder ser una persona... Y verás como es realmente una implicación sin ningún coste real. A ver si conseguimos ayudar a un solo africano a cambiar radicalmente su vida!

Muchas gracias!

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Francisco y el desencanto

Por: J. Lorenzo 05-10-2013

La expectación ha sido mayúscula esta semana

con motivo de la reunión del papa Francisco con el consejo de ocho cardenales por él nombrados para que le asesoren en el gobierno de la Iglesia y en las reformas que quiere poner en marcha. El Vaticano ha sido el epicentro de comentarios, análisis, expectativas y también recelos, cada vez más descarados.

Hay hambre de reformas. Incluso una red de entidades católicas que dice representar a cuatro millones de fieles ha pedido al Papa que reciba en audiencia a una delegación suya porque estiman que en esos cambios también ellos han de estar presentes.

Sin embargo, el Papa, que viene, efectivamente, con espíritu reformista, también ha dicho que las reformas no se hacen de un día para otro. Algunos quisieran que lo que no se ha hecho en un milenio lo haga este hombre en medio año. Un cierto desencanto, pues, se adivina a la vuelta de la esquina.

Habría que recordar que la primera reforma en la Iglesia –como señaló Francisco en su famosa entrevista– debe ser la de las actitudes. La de las estructuras, pendientes desde la finalización del Vaticano II, tardarán un poco más, aunque pasos se están dando. Necesitarán tiempo hasta que se materialicen, pero hay infinidad de cosas que hacer que no necesitan hojas de ruta concretas porque están claramente identificadas en el ADN del cristianismo, y en cada audiencia las está refrescando el Papa. Y esa reforma de las actitudes a la que ya se ha convocado –conversión personal y pastoral–, conlleva la inicial de cambiar las inercias que anclan la evangelización en un mar de sargazos que ralentizan, entontecen, anulan, desvirtúan y disfrazan la profecía.

A unos 9.000 kilómetros del Vaticano, en medio de un desierto que muy pocos visitan, estos días han estado también llenos de expectación. Allí, en Kakuma (Kenia), un campo de 70.000 refugiados de varias iniquidades, se ha graduado la primera promoción de chicos y chicas que han podido cursar estudios universitarios gracias a un proyecto de los jesuitas. En un medio inhóspito, con miles de vidas confinadas en su mala suerte, un grupo de testigos ha hecho reverdecer la esperanza, ha cambiado el futuro. ¡Esa sí que es una reforma! 

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¿un papa de derechas o de izquierdas?

Por: J. Lorenzo 30-09-2013

Ha escrito Juan Manuel de Prada

 un artículo que es la crónica de un desencanto o una caída del caballo, pero al revés de la dePablo. Al parecer, le ha disgustado la famosa entrevista que los jesuitas le han hecho al papa Francisco, sobre todo aquello de que “jamás he sido de derechas”. Personalmente, considero que eso es de lo menos relevante de esa larga conversación con Antonio Spadaro, pero justo ahí, tras la costalada, le ha salido al escritor un importante cardenal, que es lo propio, dadas las circunstancias.

Se entiende el desconcierto de De Prada. Él, que puso su pluma y palabra a disposición de la causa evangelizadora como el que más, y que fue paseado por diócesis y encuentros como nuevo apóstol de la intelectualidad católica, seguramente convencido de que quienes se lo disputaban sí que eran “de derechas” porque entre ellos no se sentía desubicado mentalmente, se encuentra ahora al sucesor de Pedro deconstruyéndole todo un andamiaje de años. Y eso que es la primera vez que Bergoglio utiliza en público esa expresión. El monje Enzo Bianchi ha hecho un estudio sobre las palabras más utilizadas por este Papa en sus pocos meses de pontificado y nada significativo de “izquierdas” o de “derechas” aparece en el mismo. Lo que más ha encontrado que ha repetido son las palabras “alegría” y “misericordia”.

Lamento el disgusto que se ha llevado el novelista, lo cual no quiere decir que me parezca bien que el que fuera cardenal de Buenos Aires no haya sido nunca de derechas. Me parece que está de más, si lo que le guía es el Evangelio. Lo que me preocuparía es que su opción política, fuese la que fuese, y en el caso de que la tuviere, se le notase más que la evangélica. Algo que sí que ha pasado en la Iglesia en España –de ahí tal vez el equívoco del autor–, donde los acentos de algunos pastores se han confundido con los de algunos políticos. ¿Quiere decir esto que los obispos no tienen que tener ideología? No, lo que quiere decir es que no tienen que ir enseñando continuamente su papeleta electoral. Tienen que ayudar a discernir, pero no es necesario que también intenten depositar el voto de los fieles en la urna. 

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La macrobeatificación de Tarragona como oportunidad

Por: J. Lorenzo 25-09-2013

En menos de un mes, el 13 de octubre,

Tarragona acogerá la mayor macrobeatificación de la historia. Un total de 522 mártires del siglo XX –así se ha querido denominar a este acontecimiento que tantos retos supone y que tanto interpela a la Iglesia en España– serán propuestos como modelos de vida cristiana.

En una época especialmente convulsa de nuestra historia común, fueron asesinados por su condición de creyentes, por su testimonio personal, por su ministerio apostólico entre sus contemporáneos, niños, jóvenes, mayores, daba igual. Son vidas truncadas de hombres y mujeres –algunos apenas habían mudado el semblante adolescente– que merecen ser recordadas en unos tiempos poco dados a las grandes causas y entregas desinteresadas.

Es de alabar el esfuerzo que las instituciones implicadas en este proceso están poniendo para limar de cualquier connotación política o revanchista lo que no es más que un acto de reafirmación de una fe que tiene su máximo sentido en el amor sin límites a los demás e, igualmente, en una misericordia sin peajes.

Siempre hay algún verso –ripio, en este caso– suelto que puede hacer desafinar lo que se quiere que sea una melodía pensada para el perdón y la reconciliación entre todos los españoles. No parece poca cosa en estos tiempos donde la memoria colectiva parece una cuneta que se vuelve a llenar de afrentas y cuentas pendientes.

Y en este contexto social con un cierto sabor a déjá vu, esta macrobeatificación se presenta como una gran oportunidad para ser ofrecida como una mano tendida a todos, lejos de aquellas interpretaciones con que fueron acogidas otras ceremonia similares, incapaces de dejar totalmente de lado el tufillo de cruzadas y banderías.

Como ha dicho el papa Francisco en su sorprendente carta al fundador del diario La Reppublica, “ha llegado el momento de entablar un diálogo abierto y sin preconceptos” con la cultura moderna, sí, esa aún demasiado impregnada de resabios y prejuicios. Los mismos que se detectan en una parte de la Iglesia, más cómoda en el pasado que mirando al futuro.

Por eso, este acto eminentemente religioso en la antigua Tarraco es hoy más que nunca el adecuado para mostrar que la Iglesia no está contra nadie, sino con todos. Aunque en el camino se deje la vida de sus hijos e hijas.

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El buen Pastor

Por: Juan María Laboa 19-09-2013

Todos los días del año la Santa Sede

anuncia el nombramiento de nuevos obispos, una de sus actuaciones más relevantes.  Para los cristianos los obispos en general son importantes, pero puede resultar decisivo el obispo de su diócesis particular. Y en esas estamos en estos meses en Madrid, con un obispo caducado y sin ninguna idea de su sucesor.

Los periódicos escriben del tema según sus criterios, los cristianos madrileños comentan y se preguntan, pero, en realidad, nadie sabe nada.  Hay algún nombre presente en todas las quinielas y otros aparecen y desaparecen. Obviamente, no nos parece nueva la situación, pero cada día resulta más sorprendente e inaceptable.

De hecho, buena parte de los cristianos consideramos anacrónico y cristianamente insostenible que una comunidad de adultos, bautizados, responsables de su fe y de la marcha de la Iglesia, no tengan ni voz, ni opinión ni voto, es decir, ningún atisbo de participación, en algo que les atañe tan personalmente.

Da la impresión, a veces, que lo importante no consiste tanto en elegir al mejor para una comunidad concreta, sino en satisfacer los deseos de un cardenal o a un obispo amigo, en agradecer servicios prestados o fidelidades pasadas, en solucionar  un problema existente en otra diócesis que no tiene nada que ver con la vacante de marras.

Me pregunto en este momento con una cierta inquietud si  Roma busca el perfil adecuado para animar y fortalecer una diócesis desesperanzada o si se contenta con resolver la situación de un obispo ya amortizado. “Todos somos Iglesia” afirmó el papa con fuerza, señalando a los asistentes de la última audiencia pública en la plaza de san Pedro. Pronto  tendremos ocasión de comprender el sentido de la frase.

Mientras tanto, llama la atención el silencio de los sacerdotes y laicos madrileños. ¿Cómo es posible que no nos reunamos en las parroquias para expresar nuestros deseos y esperanzas, para proponer el perfil y, tal vez, el nombre deseado? ¿Será que no nos importa o que el  sistema de elección habitual ha conseguido que no nos sintamos comprometidos?

Ni siquiera nos reunimos para rezar que sea elegido un buen obispo. ¿Hemos perdido toda esperanza? ¿Sospechamos que da lo mismo uno que otro? Sin embargo, vivimos un momento especial en la Iglesia, el papa Francisco ha hablado muy claro sobre el perfil exigido para ser un buen pastor, y debiéramos considerar que nuestras voces, por débiles que resulten, pueden ser escuchadas.

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PARA PODER VER

Por: Santos Urias 19-09-2013

Quitándonos el polvo de las vacaciones.

 Un tiempo tan necesario que hasta el mismo Dios descanso para poder contemplar, para gustar, para ver con perspectiva. Saber que somos necesarios nunca imprescindibles. Calibrar los esfuerzos, los afectos. Soñar, reír, llorar; momentos para la soledad y el silencio, y para la música y la danza. 

Visitamos una isla de las Canarias. Todo te lo venden envuelto de sol y de playa, regado por ingleses, alemanas, relaciones públicas que bien podrían ayudarnos en esto de la evangelización. Sólo algunos alquilan un coche en esos días, y de esos algunos otros pocos se aventuran a tomar las carreteras de las montañas. Curvas y más curvas: subidas, bajadas y unos barrancos que quitan la respiración. Vas pasando pueblos y en cada uno descubres una pequeña curiosidad, un pequeño regalo; cada vez menos gente, cada vez más lejos. 

Fataga, el Roque del Nublo, el Roque de Bentaiga, y allí al fondo, con Unamuno mirándonos a los ojos, Artenara. Asomados en aquel mirador sólo se respira la piedra, el mar de piedra que diría el poeta; la isla que como un réptil se sacude las nubes y se expone al sol y a la brisa del mar. 

Mareados para llegar hasta aquí, pero como todo en la vida, un esfuerzo que compensa con creces el momento, la visión. Esas manos del alfarero que modela su barro, nos recrea y nos recuerda que está aquí, que sigue aquí, que nunca se ha ido, que sólo hay que saber mirar. 

Me sumerjo en el trabajo: vuelta a las tareas. Me preparo, vienen curvas. Desde este mirador todo se contempla mejor. 

 

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La oveja perdida

Por: Jose Maria Marquez Vigil 17-09-2013

Intentaba escuchar las lecturas de este domingo.

 La niña que leía el A.T. era muy mona pero la verdad es que no se la oía nada. Decidi entonces sacar mi móvil para buscar el Evangelio del día. Ahí estaba San Internet para ayudarnos a mi mujer y a mí, un poco sorderas ya, a leer las lecturas como su propio nombre indica... Porque ya que estamos en el siglo XXI, ¿porqué no aprovechar las nuevas tecnologías para escuchar mejor la Palabra?
El Evangelio era el de la oveja descarriada, la moneda perdida y el hijo pródigo. La homilía suele centrarse entonces en el tema del Perdón. Pero mientras lo escuchaba, o más bien mientras lo leía, pensaba más bien en el Perdón PARA... Porque el pastor busca activamente a la oveja Para meterla en el rebaño, y la mujer busca la moneda Para meterla en el monedero. El padre perdona al hijo pródigo y festeja su llegada Para qué pase a ser parte de la familia. Me venía a la mente que, si queremos ser buenos cristianos, deberíamos buscar activamente ovejas descarriadas e hijos pródigos Para que pertenecieran a la comunidad cristiana.
Me acordaba de un periodista un poco tirando a rojeras, de la SER, que vino en cierta ocasión a Malawi. Años después trabajaba para la campaña del PP en Pozuelo. “¿Qué haces tú con los del PP?”, le pregunté sorprendido… “Realmente es a gente como a mí a los que necesitan en su campaña de medios”, me contestó. “Date cuenta que el PP tiene al ochenta por ciento de sus votos cautivos. Digan lo que digan y hagan lo que hagan, les votarán seguro. En realidad, su Campaña debería ir dirigida a minorías indecisas y un poco alejadas del programa central del partido”.
¿Y no es esto lo que debemos hacer los cristianos al dejar las 99 ovejas y buscar a la descarriada? ¿No es esto lo que nos propone el Maestro cuando nos sugiere comer con publicanos y pecadores?
Pensaba en esa oveja mientras seguía la liturgia. ¿No debería cambiar la Iglesia esa liturgia para acercarse a las ovejas descarriadas e hijos pródigos? No solo “perdonar”, sino, como el ama de casa que busca la moneda, barrer y poner la casa patas arriba hasta que la encuentre. Porque los que no llevaran internet en el móvil o no se les hubiera ocurrido leer ahí las lecturas, estoy convencido de que no se enteraron de la misa la media... Y desde que el Concilio Vaticano II cambio el latín por las lenguas más populares, parece ser que el objetivo es más bien que nos enteremos de qué va la misa.
También fueron muy bonitas las peticiones. Yo las escuche muy atento porque varias de ellas las leyeron mis hijos, pero seguro que mucha gente se quedó también sin enterarse de nada.
Volviendo a las tecnologías del siglo XXI, ¿No sería facilísimo leer las lecturas o las peticiones todos en una pantalla proyectada sobre el altar?
Después se puso a cantar don José María, un sacerdote muy querido y muy admirado pero no por su melodiosa voz. Si existiera esa pantalla podríamos haber leído todos al unísono. E incluso podríamos haber tenido tal vez una música de fondo, a falta de un buen coro. La verdad es que cuando sientes una canción y participas en leer/cantar/entender su letra, la liturgia cambia como la noche y el día.
Mi muy querido amigo Gabriel, una persona muy religiosa y con una grandísima fé, diría que el que no quiera entrar por la estrecha puerta que se quede fuera. Pero para mí que la búsqueda de la oveja o la moneda nos exigen algo más... Quizá las nuevas tecnologías podrían ayudarnos a llenar nuevamente el Templo. Por supuesto que se nos podrían ocurrir mil ideas. Desde comentarios o videos en youtube que acompañaran a la homilía, hasta la inclusión de gráficos y porcentajes participativos con la opinión de los feligreses ahí reunidos sobre un tema u otro... Creo que más que el futuro, se trata ya del presente y la Iglesia no debería dejar pasar esta oportunidad. O se quedará llena de personas mayores y vacía de nuevas generaciones…
Para finalizar, otra hija mía pasó el cepillo. ¡Y a la pobre se la olvidó un bloque entero de bancos! Al final eso es una pasta que una empresa no dejaría en manos de una niña, también muy mona, pero con tan solo 8 añitos… Y ya, rizando el rizo, no sé yo si debería haber también una maquinita como la que te encuentras en los peajes, para meter la visa cuando has venido a misa sin un duro y quieres dejar 1, 5 o 10 eurillos después de haber disfrutado de la Misa y haber escuchado al Párroco decir que la intención de la recaudación es para las nuevas vocaciones, o para ayudar a los más necesitados, o para la manutención de nuestro querido Párroco. Eso sí, todo con transparencia y eficiencia, para optimizar esos recursos escasos que son los feligreses y sus ayudas, las ovejas y las monedas…

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Armas químicas en la Iglesia

Por: J. Lorenzo 13-09-2013

Como en siria, también en la Iglesia

 hay un incontrolable arsenal de armas químicas en manos –y bocas– de indeseables. Son de uso común y basta, para ello, quitar la espoleta cerebral a algunas lenguas que, sibilinamente –de momento al menos– propalan medias verdades, habladurías o maledicencias de efectos corrosivos en la vida e imagen de a quienes van destinadas. En España hay muchos ejemplos de estas víctimas. Se marcan con una diana y se lanzan los gases tóxicos que, como los alfileres de un entomólogo, acaban paralizándolas, expuestas a juicios sumarísimos donde apenas tienen derecho a defenderse. Los efectos sobre su vida y obra suelen ser permanentes, aun cuando en algunas ocasiones sean tratados con el bálsamo de la reparación, de alivio pasajero, pues suele llegar demasiado tarde. De los efectos nocivos de estas lenguas de destrucción masiva (que se lo digan a la Vida Religiosa), que en ocasiones intenta hacerse pasar por mera crítica pero a la que delata su aversión a la caridad, está siendo incluso víctima el propio papa Francisco. Y no tiene que ver con las salidas de personajes como Sánchez Dragó, absolutamente desconcertado con lo que denomina “vuelo gallináceo” del “Papa Perón”, juicios propios de quien está acostumbrado a abusar del gas de la risa tonta. No, los gases más letales vienen de dentro y se fabrican a la sombra de las propias comunidades cristianas, un “fuego amigo” que se puede activar incluso con las manos entrelazadas y mirando al cielo, sin pestañear. De sus efectos –con ese desparpajo que irrita a algunos y que confunden con la demagogia– habló hace pocos días Francisco en una de sus homilías en Santa Marta, un manual de obligada lectura para aquellos párrocos que quieran tener a sus fieles cinco minutillos sin bostezar en misa. “Esto –dijo el Papa– sucede cada día en nuestro corazón, en nuestras comunidades cada vez que se acoge a alguien hablando bien de él el primer día y, después, cada vez menos hasta llegar a la habladuría hasta el punto de despellejarlo. Quien, en una comunidad, parlotea contra un hermano, acaba por quererlo matar”. ¿Habrían llegado ya a sus oídos las chanzas que se empiezan a hacer a su costa? Según Francisco, esto pasa cuando en una comunidad, en una familia, en una parroquia, no se está con el Señor. Por mucho que quienes expelen estas toxinas no dejen de invocar su nombre, me atrevo a añadir modestamente.

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