Sábado 16 de Diciembre 2017

Alfonso Carcasona

Peregrino en constante búsqueda. Padre de familia católica que se dedica a intentar hacer un poco más felices a los demás, a la empresa y a hacer deporte.

Donde nace el Niño

Por: Alfonso Carcasona 24-12-2014

Cada año nos damos cuenta de que las Navidades son más laicas.

Y los cristianos nos desesperamos. Las ciudades de Occidente antes se adornaban con pesebres, con coros que paseaban por las calles cantando villancicos que recordaban la natividad del Señor, con motivos en los que el Niño estaba presente. Se representaban obras teatrales, se celebraban conciertos en su honor... Y hoy parece que todo eso no es más que parte de la Historia.

En Madrid, un católico confeso alcalde retiró, o enmascaró de manera que quedaban irreconocibles, de las luces que engalanaban las principales calles las palabras Navidad, Nacimiento, Niño, Jesús… para sustituirlas por otras que, significando parcialmente lo mismo, trataban de sustituirla: solidaridad, belleza, armonía... 

Hoy difícilmente recordamos el porqué de esta fiesta, junto a la Pasión, la más importante para los cristianos. La hemos sustituido por el becerro de oro, en su más cruda expresión: el consumismo. En estos días nuestra atención se centra en las compras, a las comidas y a las bebidas. ¡El anuncio más solidario es el de la lotería! 

Y sin embargo, Jesús está cada día más presente en nuestra ciudad. No hace falta que los políticos, que los medios de comunicación, nos lo recuerden ¡Jesús está presente en el sufrimiento que nos acompaña en estas ciudades laicistas! Lo está en esas calles donde desafortunadamente cada día pernoctan más hermanos. Lo está en esos asilos donde se aparca a los que ya no producen más que gasto. Lo está en esos barrios donde los niños carecen de casi todo. Lo está en aquel vecino que está solo, en aquellos hospitales… 

Y lo está no solo aquí, sino en todos aquellos sitios en los que se sufre. ¡Y nosotros podemos estar en esos pesebres, no solo admirarlos desde fuera!

En definitiva, no nos quejemos. Tenemos la ciudad, el mundo entero, engalanados para nosotros. Está preciosa si, como dice el Principito, sabemos mirar con los ojos del corazón.

 

¡Feliz Navidad!

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¿Evangelizamos?

Por: Alfonso Carcasona 21-12-2014

Bajaba una tarde a la oficina en coche

 cuando en una emisora musical he oído un anuncio publicitario de un juego de mesa, “La alegría de la fe”. Me ha llamado la atención, es un buen anuncio, en el que imagino que en una especie de trivial se interroga a los jugadores acerca de cuestiones relativas a la fe.

Una buena manera de evangelizar, he pensado. Y además, sin complejos, anunciándolo como un juego educativo más, en un buen momento para hacerlo, previo a la consumista campaña de Navidad. Ya que no se puede evitar que se enardezca el consumo confundiéndolo con el fondo de las fiestas, utilicémoslo al menos para educar en la fe, para evangelizar.

Sin embargo, me he quedado completamente frío con el final del anuncio. Por solo ¡¡¡¡49 euros!!!!, vamos, al alcance de cualquier bolsillo. Ya imagino a la mayor parte de los hogares españoles gastando una buena parte del presupuesto de regalos familiares en un juego de mesa.

Investigo un poco, pensando que quizá el juego este comercializado por alguna organización no demasiado vinculada a la Iglesia, o alguna asociación que vele solo por la salvación de familias pudientes. O quizá el juego es supersónico, con complicado algoritmos, o una programación de software y un hardware de ultimísima generación. Quizá esté embebido en unas Google glass, o en un Smartphone, o en una tableta. El marketing podría consistir en evangelizar a través de las nuevas tecnologías, integrando la doctrina en instrumentos más sofisticados, de manera que sean muy atractivos para el joven agraciado con el regalo.

Pues nada de eso. Simplemente es un tablero con un dado, un reloj de arena y tres fichas, junto con el taco de preguntas y respuestas. Indicado para niños desde 7 años y adultos, dice la publicidad en la web.

 

Ah! ¿Y quien lo vende? Nada de organizaciones particulares. Ni más ni menos que la Conferencia Episcopal Española. ¿A quién nos dirigimos? ¿Qué mensaje estamos lanzando? ¿Qué buscamos? Parece que ganar dinero, y si además alguien aprende algo pues estupendo. Además de lo importante,  equivocarnos con el mensaje, –en mi humilde opinión-, creo que se venderán muy pocas unidades, y que la reacción será la contraria a la esperada. Ni siquiera un poco de demagogia diciendo que el 100% del resultado se aplicará a alguna buena obra…

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Pásalo

Por: Alfonso Carcasona 15-12-2014

Sorprende estos días la noticia de que dos partidos políticos

 se están peleando por la propiedad intelectual de un sms. Ya es curioso que se enzarcen en una cosa tan banal, por no llamarlo de otra manera, como es la redacción de una palabra y su envío telefónico. 

“Molestar vende” es el motto de un conocido publicista de hoy, seguido por una de las personas más importantes de en mi vida (si me permiten el excursus). Sin duda, tiene razón. Ese sms no solo molestó a un partido, a una buena parte de la sociedad española, que tuvo que asistir durante una jornada de reflexión anterior a unas elecciones generales a hechos vandálicos de los que nos hemos olvidado. “Pásalo” convocaba a escraches ante las sedes del PP, a manifestaciones y reuniones prohibidas por la ley electoral en el día de la jornada de reflexión. Uno de los objetivos de los terroristas el día anterior era el de desestabilizar nuestro sistema democrático, y a fuerza que lo consiguieron. El error de los dirigentes del momento en la comunicación no tuvo parangón, con la respuesta de la entonces oposición. A nadie le importó colaborar con el objetivo de los asesinos, en pro de sus intereses personales. No hubo grandeza de miras, lo que no sorprende, desafortunadamente.

Hoy, diez años más tarde, nuestros periódicos vuelven a insistir en el error. Y todo a cuenta de una riña estúpida que, de recordarse, podría ser una buena oportunidad para analizar si nos equivocamos entonces, aceptando aquel proceder. Pero no, diez años más tarde lo que nos sigue importando no es el fondo de aquel “pásalo”, sino sólo el efecto.

Lo que en cualquier sociedad debería ser reprobable, cuando menos moralmente, y no sé yo si jurídicamente, en la nuestra es objeto de sacar pecho y reclamar la autoría del mismo. Entonces y diez años después.

Que si fue Rubalcaba o Iglesias. Que si el Psoe o el hoy Podemos. En ninguno de los casos parece edificante enviar hordas de gente a las sedes de tu contrincante. Y menos en la jornada de reflexión de unas elecciones generales.

Pero hoy son portada de los periódicos y abren noticiarios. Y los partidarios de cada uno intentarán arrimar el ascua a su sardina, sin cuestionarse si el fondo esta o estuvo bien. Sin preguntarse cual hubiese sido su actitud o respuesta en el caso de que se lo hubiesen hecho a ellos. País…

 

 

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Gratuidad

Por: Alfonso Carcasona 06-12-2014

Hoy se celebra en el mundo

el día internacional del voluntariado. La estadística oficial dice que en España alrededor del 30% de la población dedica parte de su tiempo a esta actividad. 

El otro día nos acompañó en san Egidio un joven que quería iniciarse en esto del voluntariado. Los padres se lo habían confiado a uno de nuestros amigos para que lo introdujese en este mundillo, a ver si le gustaba. Bueno, a ver si le gustaba porque el colegio había tenido la feliz idea de valorar la participación de sus alumnos en alguna actividad social.

Y yo discutía con otra buena amiga acerca de si este es el camino. Por supuesto que mejor que hacer nada, que estar pensando en el siguiente gadtchet a comprar, el videojuego o en el programa de televisión tumbado a la bartola. Acercarse a actividades de voluntariado siempre está bien. Pero yo le pregunté… ¿es este el camino? Parece que es el mejor, o al menos es bueno. Pero, ¿es el camino?

Perdonen Uds. el circunloquio enrevesado de mis preguntas retóricas anteriores.

Me explico, o al menos lo intento. “Voluntariar” es dar tu tiempo, dar tu ser, fundirte con la persona a la que te ofreces. Hacer desaparecer tu yo, para ser tú. Eso que es fácil de hacer con tus seres queridos, aprender a hacerlo con tus hermanos menos conocidos. Ya que no somos capaces de hacerlo en la vida cotidiana, al menos intentémoslo durante ese breve espacio de tiempo que dedicamos al día/semana/mes.

Voluntariado debe ser sinónimo de gratuidad. Dar  todo sin esperar recibir nada a cambio. Ni un punto positivo, ni un crédito en tu formación, ni un gracias o un por favor. Aceptar el desplante, la mala cara o el insulto. Francisco apuntó que la verdadera felicidad se encontraba precisamente ahí, en la paciencia infinita, en el no esperar nada, ni siquiera de los que te quieren. De esta manera se aprecia de verdad una sonrisa, un abrazo un “nos vemos”.

Por eso, queridos lectores, me pregunto si, siendo el mejor camino, es el camino. No se si me explico…

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A vueltas con la Monarquía

Por: Alfonso Carcasona 08-06-2014

Se ha abierto esta semana el debate,

como siempre interesado, sobre el carácter democrático de la monarquía. Se defiende que los buenos demócratas deben abrazar la República electiva, dando la voz al pueblo para la elección de su jefe de estado.

 

Y yo me pregunto… es democrático intentar  derrocar un orden constitucional votado por todos los españoles, en su momento, claro. Se argumenta que, dado que la mayor parte de la población no votó la constitución por no haber nacido, no deben sentirse obligados por ella, o al menos por los artículos que no les interesan.

 

Imagino que los americanos –o los ingleses y franceses- que pasan por ser  las democracias más antiguas del mundo moderno (salvo la de la nación catalana, como defienden los eruditos de la ANC–recomiendo el video de un tal Victor Cururull en youtube, no tiene desperdicio, https://www.youtube.com/watch?v=T2l9rGO7eu4-), se llevarán las manos a la cabeza. Su constitución,  aprobada hace más de 200 años debería ser cambiada cada generación para adaptarla a los gustos de la época. Y además modificada según la opinión de los que salgan a los calles, nada de procedimientos parlamentarios. La jungla…

 

Si hay que cambiar la Constitución se tendrá que hacer siguiendo las reglas que todos nos dimos para modificarla, y más en un tema tan trascendental. Los partidos políticos son los representantes del pueblo, y que en las siguientes elecciones lo lleven en sus programas políticos si quieren hacerlo. Y si ganan los suficientes apoyos pues perfecto. Lo otro es oportunismo.

 

Entretanto, dejemos que el marco regulatorio que nos hemos dado funcione. Y que los esperpentos de los voceros que creen que tomando la calle es la manera de cambiar las reglas en nuestra democrática sociedad no impidan que se desarrolle nuestra convivencia.

 

Y entrando en la figura del futuro rey, no se me ocurre una mejor figura que la de Felipe VI. Se trata de una persona enormemente preparada, preocupada por sus conciudadanos, reconocida internacionalmente, moderna. Es de lo poco que nos puede devolver entusiasmo y relanzar nuestra maltrecha sociedad. 

 

Le toca ahora demostrarlo. Tiene un enorme reto ante sí, y unas expectativas muy exigentes. Sólo deseo  que le dejen hacerlo. Nuestra sociedad, , en general, no se caracteriza por aceptar a los no mediocres. ¡Suerte Majestad!

 
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Meriam Yahia Ibrahim

Por: Alfonso Carcasona 25-05-2014

Pensaba escribir esta semana

sobre la estulticia que hemos desarrollado los humanos en torno al pan y circo que adormece nuestra sociedad, estas últimas semanas en forma de fútbol. O sobre el derecho a abstenerse en unas elecciones, denigrado por nuestros políticos e incluso por una parte de los electores. Tan oculto que, si te acercas a votar, no encontraras una papeleta en blanco como opción. Tendrás que votar en vacío, lo cual imagino que engrosará la estadística de los votos nulos, inútiles.

 

Pero justo cuando me disponía a juntar estas letras en forma de reflexión, me he encontrado con un verdadero drama que no  alcanzará ningún titular en nuestra prensa. Como mucho –y gracias, de verdad, ya que de otra forma no me hubiese enterado- una noticia más al final de un noticiario (bueno, al final no, que vienen os deportes que es lo que da audiencia, más bien por el centro).

 

Resulta que a esta joven (27 años) la tienen encadenada en Sudan desde enero por el horrible pecado de ser cristiana. Está embarazada, y al igual que hizo Mahoma cuando le preguntaron que hacer con una adúltera embarazada, esperarán a que de a luz para azotarla y ahorcarla. Claro, es adúltera por haberse casado con un cristiano, lo que hace el matrimonio nulo según la sharia, que condena a la mujer que mantenga relaciones sexuales fuera del matrimonio. Una verdadera aberración.

 

Escribía mi última columna sobre la barbarie de Boko Haram (desde entonces han puesto unas cuantas bombas más, matando cientos de inocentes, sin que hayan aparecido las niñas más que en un video en el que se repite la amenaza).

 

Hoy la escribo sobre un gobierno aparentemente legal. Y me dirijo, con la humildad que me da este foro, no tanto a los países cristianos (que no existen, ya que somos todos aconfesionales), sino más bien a los musulmanes. Les ruego que intervengan para parar esta barbarie. De las 99 acepciones en las que el Corán se refiere a Él, el misericordioso y compasivo son dos de ellas. 

 

Paren este sinsentido. Liberen a Meriam, a su hijo de 20 meses. Déjenla en paz. Y si no les gusta, expúlsenla del país. Ahí deberíamos estar el resto de ciudadanos del mundo, y en primer lugar los cristianos, para acogerla.

 

 

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Mercados de personas

Por: Alfonso Carcasona 11-05-2014

Quien no está al tanto de la locura

 que asola Nigeria estos días. Los fanáticos de Boko Haram secuestraron hace tres semanas a 200 niñas y en estos días la opinión internacional, a través de las redes sociales, se ha empezado a movilizar, con selfies pidiendo que acabe la tortura.

 

Algunos se han vuelto a plantear la licitud ética de la pena de muerte para esos desgraciados, que siembran la muerte, secuestran y violan en nombre de Ala, en nombre de Dios. Valiente afrenta.

 

Otros plantean alguna acción militar decidida, por parte de alguna potencia internacional. Parece que Goodluck (curioso nombre del presidente nigeriano) ha aceptado que EEUU envíe equipos de negociación e imagino que no de negociación a la zona. Al igual que Bin Laden al líder de Boko Haram le espera una muerte segura.

 

No voy a reflexionar en esta columna acerca de los temas expuestos. No porque no sean interesantes en extremo. Pero me parece importante resaltar algo que los medios y las redes sociales parece que asumen como algo que debe pasar. El líder de estos enfermos ha anunciado que Ala le ha dicho que venda a las niñas. Si vende a las niñas es porque hay mercados, o compradores. Y deben estar funcionar de manera estable. 

 

Los países occidentales nos nutrimos de este mercado. Las redes de prostitución, imagino que las de tráfico de órganos, existen, están ahí. A pocos kilómetros de nuestras casas. De vez en cuando salen en las noticias, cae alguna trama. Pero a los pocos días vuelven a aparecer, en los bordes de los parques de las grandes capitales. Amenazadas por vudús, con matar a sus familias (si no lo han hecho previamente). Las niñas son violadas repetidamente, y luego enviadas a nuestros mercados. Y como mucho, lo denunciamos en un par de minutos del telediario (justo antes de pasar a deportes o al tiempo), o algún documental de la 2.

 

No nos podemos permitir como sociedad que esto ocurra. Los estados deben adoptar posiciones mucho más exigentes al respecto. No me creo que con los medios que existen hoy, en los que dedicamos millones de euros en analizar los apuntes de todas y cada una de nuestras cuentas corrientes, no seamos capaces de localizar a estos perturbados, y a sus clientes. Y que se legisle internacionalmente para que no vuelva a ocurrir.  

 
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Noticias sobre la Iglesia (católica)

Por: Alfonso Carcasona 06-05-2014

La verdad es que es pequeño el espacio

 para el asombro que me dejan los medios de comunicación. Pero aún así -es de justicia reconocer-, que lo consiguen de vez en cuando.

 

Al margen de los ya criticados criterios de selección de los titulares con los que abren sus portadas (televisivas, escritas o radiofónicas), en las que sólo se habla de corrupción, de robos, de actos torticeros, o en las que después de la noticia de 40 muertos en un ataque aéreo, o por una hambruna… pasamos a deportes…., esta semana me han sorprendido.

 

Una de las noticias más importantes, merecedora de titulares en diarios escritos, de dos minutos en el telediario de TVE, e imagino que en las más ilustradas tertulias de este país, es que el pobre párroco de Canena, en unas desafortunadas palabras dichas en una homilía, afirmaba que “hace 30 años un hombre se emborrachaba, pegaba a su mujer, pero no la mataba… porque había un sentido moral, unos principios cristianos que hoy no hay”.

 

No voy a entrar en el fondo de la noticia, a valorar esas palabras. No conozco al párroco, pero estoy seguro de que no intentaba defender a los maltratadores. Tan solo un razonamiento estúpido, sorprendente seguro para su feligresía, y que probablemente retiraría de inmediato si alguien se las quisiese interpretar de la manera que lo han hecho los medios.

 

¡Pero cuantas homilías habrá cada domingo merecedoras de acaparar no ya dos minutos sino titulares varios en los medios! Pero no, estamos pendientes del fallo, que parece ser lo que vende. Y si es laicista, pues mucho mejor.  

 

Busquemos construir en lugar de destruir. De verdad, no es tan difícil. Sólo hay que tener voluntad, buena voluntad. 

 

 

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El Camino de Santiago

Por: Alfonso Carcasona 28-04-2014

Hace 7 años, durante un almuerzo familiar,

 propuse ponernos en camino hacia Santiago. No sabía entonces lo que significaría aquella idea peregrina. Se me antojaba como un reto más bien deportivo, al que podría darle un barniz espiritual.

Hoy, pocos días después de haber abrazado al apóstol (en mi caso con el corazón), me doy cuenta del gran acierto que supuso seguir a la providencia en aquella comida dominical

De San Juan de pie de puerto salimos 8 peregrinos (contando con el valiosísimo coche escoba), y hemos llegado a Santiago 24. Nos hemos ido multiplicando año a año.

He visto crecer a mis hijos y a mis sobrinos en el camino, al que se han ido sumando a medida que su edad les permitía caminar las etapas. Repasando las fotos de los primeros años me emociona ver cómo se han convertido en personajes, aquellos renacuajos…

He compartido buenas etapas con mis hermanos, sobrinas y cuñada, riendo y poniéndonos al día de la vida que los kilómetros que nos separan nos impide disfrutar.

He estado cerca de mis padres, compartiendo durante varias noches al año ese techo que dejé hace tiempo para asentarme en el mío propio.

He andado muchos kilómetros con buenos amigos, que quisieron sumarse a este camino. Hemos compartido confidencias, preocupaciones, ambiciones. Amigos, con sus familias, que se unían a la nuestra para caminar juntos en una sola.

Juan Mari nos ha ayudado desde el principio a completar el sentido del camino. Hemos disfrutado de las misas de salida y del domingo de ramos, año tras año, con la fortuna de celebrarlas en nuestra pequeña y creciente comunidad.

Y he tenido la fortuna de hacerlo con mi mujer, con mi compañera no solo de este camino, sino de cualquiera que emprendo.

Las etapas del camino son la vida misma. Las hay duras y menos duras. Las hay frías y calurosas. Las hay ventosas, lluviosas e incluso nevadas. Las hay empinadas y las hay llanas. No es un contrasentido afirmar que el camino se recorre de manera individual, como se hace en la vida, y rodeado de personas, en mi caso muy queridas.

En el camino se ríe, en el camino se sufre. En el camino se medita, se reza, se conversa. En el camino se vive. El camino te enseña a vivir de otra manera. Te enseña a despojarte de lo antiguo, de lo superfluo.

La primera lección la aprendes con el peso de la mochila. Qué cantidad de tonterías metemos. A los pocos kilómetros el camino nos enseña a dejar lo mucho que hay de prescindible en ella, y con lo imprescindible nuestra espalda, nuestras piernas, nuestros pies son más felices.

Y la última se aprende al llegar  a Santiago. Cuando empiezas algo parece que la satisfacción principal está en terminarlo. Pero al llegar a la catedral te das cuenta que lo importante no es tanto llegar, sino ir. Saber que estás en el camino, buscando llegar.  Ir, estar, buscar. No llegar. Abrazar al apóstol no es sino el comienzo de una nueva etapa. ¡Ultreia peregrinos!

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Domingo de Resurrección

Por: Alfonso Carcasona 20-04-2014

"Y sabed que yo estaré con vosotros, todos los días, hasta el final de los tiempos".

Mateo cierra su Evangelio con esta afirmación rotunda de Jesús ya resucitado.

 

Para los cristianos el domingo más importante del año. Aquel en el que celebramos que Cristo, encarnado, asesinado por nuestra ceguera, vence a la muerte y nos salva de ella.

 

Asistí anoche a la vigilia pascual que se celebra en mi parroquia. Es una celebración distinta a las demás. Comienza a medianoche, con la iglesia en penumbra. Venimos del sábado santo, en el que nos hayamos huérfanos por la muerte de Jesús. Salimos afuera, donde una pequeña hoguera proporciona el fuego, la luz que prende el cirio pascual, símbolo de la luz de Cristo. Volvemos al templo, compartiendo esa luz. Antes de las lecturas, Charles, un sacerdote ruandés que hace una semanas apenas hablaba español, canta el pregón. Comienzan las lecturas. Un rabí judío canta en hebreo el primer capítulo del Génesis. Varios salmos y lecturas del Antiguo Testamento le siguen. La lectura del Evangelio según Mateo nos recuerda la escena de la Resurrección, y medito sobre la ceguera. La ceguera inicial de los primeros discípulos, la incredulidad. Esa ceguera que me acompaña a mi también. Pero Jesús es paciente y se aparece de diversas maneras. Está con ellos, está conmigo, a pesar de que ni los ojos de mi corazón le vean. Las mujeres lloran pidiendo que les entreguen el cuerpo. Los guardias mienten sobre lo que ven por una monedas –a pesar de tener la suerte de tener la certeza de conocer lo que ha sucedido-. Las autoridades tapan el escándalo de la Resurrección. Incluso aquellos que estuvieron más cerca de Jesús dudan de la noticia que les fue dada en vida por el propio Maestro. Los dos discípulos de Emaús solo le reconocen al final de la jornada, por un gesto cotidiano, el partir el pan. ¿Y yo? ¿Dónde encuentro a Jesús resucitado? Los gestos pequeños son una pista, sin duda. Rezando para que me sea retirada la venda que me tapa los ojos en forma de soberbia, de egocentrismo. Pero no solo rezando, sino trabajando para que esa venda caiga y me deje ver la luminosa realidad que es nuestra vida. Y todo pasa por esforzarme en ver al hermano en todo prójimo. Y cuando le vea, en amarlo como amo a mis seres más queridos. Pero el primer reto es verlo.  

 

Esa fue mi meditación de anoche, en la vigilia pascual que acabó pasadas las 2 de la madrugada con espectaculares fuegos artificiales, compartiendo chocolate con picatostes. ¡Feliz Pascua de Resurrección!  

 
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La corrupción de los ideales

Por: Alfonso Carcasona 16-03-2014

Asistimos hace pocos meses a una ola de revoluciones

que hace solo unos años parecían imposibles. Me refiero a las manifestaciones que surgieron en los países musulmanes. Empezaron por Túnez, donde la espita fue la inmolación de un joven en paro. Han seguido en Egipto, donde solo en un par de semanas consiguieron acabar con el régimen de hace más de 30 años de Mubarak.  Hubo revueltas en Marruecos, Libia, Barheim, incluso en Irán. Sudán se dividió en dos nuevos países, independizándose el cristiano sur del norte musulmán radical.  Hoy está en guerra, con las dos etnias matándose entre sí. Siria lleva mas de un año sufriendo una cruentísima guerra civil.

En todos estos casos, se trata de regímenes no democráticos, en sociedades oprimidas por una clase dirigente que ha perdido, si es que alguna vez los tuvo, los ideales que empujaron al pueblo a que confiasen en ellos. Como el común de los dictadores, llegaron al poder a través de un ejercicio de violencia, o incluso a través de las urnas. Pero a base de mantener al pueblo en niveles de educación paupérrimos han conseguido mantenerles bajo su yugo. Solo la democratización de los medios de comunicación, la aparición de internet, y fundamentalmente las redes sociales, ha conseguido que una pequeña llama se extienda como reguero de pólvora. No tengo duda de que subyacen innumerables intereses económicos y políticos, pero como toda buena revolución, los ideales que las inspiran en la primera fase son puros, ajenos a la probable corrupción que los amenaza.

Y eso es precisamente lo que temo. Desde el punto de vista histórico-político, creo que estamos asistiendo a un momento único. El devenir de la historia parecía empujarnos a una cruzada islamista contra occidente. A través de su particular guerra de guerrillas, con atentados por todo el mundo, la facción violenta del Islam había declarado la guerra al mundo. En sus estados al no existir libertad, de expresión, de reunión, de educación, se mantenía unida a la población, dirigiéndola al enemigo común. Hoy parece socavarse este enfrentamiento, dinamitando los cimientos del enemigo de occidente. Sin embargo, salvo Irán, los países donde ha estallado la revolución son considerados “amigos” de occidente. Son los muros de contención geopolítica del islam radical. Occidente se enfrentó abiertamente, en forma de guerras (contra los talibanes en Afganisthan, o la reciente de Irak), sin victorias reales. Ahora se alienta la revolución desde dentro. 

Estas “espontáneas” manifestaciones del pueblo nos llenan de esperanza. No cabe duda de que acabar con las dictaduras está bien. Acabar con regímenes asesinos, mejor. Con tiranos que explotan al pueblo, sin duda. Pero habrá que hacerlo teniendo claro cuál va a ser el recambio, o al menos, teniendo claro quién no debe serlo. El terreno parece abonado para las facciones más radicales religiosas. El peligro que existe es que en el caos consigan el poder, como ya ocurrió en Afganisthan. O que aparezcan caudillos, salvadores de la patria que invoquen a Dios (o a Ala, en su caso) para gobernar los pueblos, como en el caso de Irán. O poderosos militares que, invocando una transición corta, le tomen gusto al poder, y duren otros treinta años. Y todo ello, bendecido por las grandes potencias occidentales, basado en argumentos económicos, más que de justicia. 

Libia sucumbe al caos de las guerrillas, Siria está en guerra, Egipto ha sufrido un golpe de estado y los Hermanos musulmanes han vuelto a la clandestinidad, en Líbano se suceden los atentados, Irak y Afganistan  distan de ver la paz, Nigeria, Sudán del Sur, República centroafricana… 

Y aparece el papa Francisco con Evangelii Gaudium y su tería de la economía de la exclusión, no solo de los individuos, sino de los pueblos. ¿No iriamos mejor por este camino? Dice el papa, …”se acusa de violencia a los pobres y a los pueblos pobres pero, sin igualdad de oportunidades, las diversas formas de agresión y de guerra encontrarán un caldo de cultiuvo que, tarde o temprano provocará su explosión… esto no sucede solamente porque la inequidad provoca la reacción violenta de los excluidos del sistema , sino porque el sistema social y económico es injusto en su raíz.” Cristalino, ¿no?

 
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GAMONAL

Por: Alfonso Carcasona 03-02-2014

Muchos lo verán como el triunfo del pueblo

 ante una decisión caciquil de un alcalde. Parece que sólo existen los que protestan, y que nadie en Burgos quería el bulevar. O más grave aun, nadie en España lo quiere. No solo se manifiesta la gente en Burgos, sino que en muchas de nuestras grandes ciudades ha habido concentraciones, más o menos violentas. Algunos de mis amigos en las redes sociales se congratulan por la victoria de los vecinos del Gamonal (y los wailers que les han acompañado). 

Por lo que he podido leer en la prensa, el coste era de 13 millones de euros, algo que probablemente no sea prioritario en este tiempo de crisis. Pero tampoco lo eran probablemente los 5000 millones de euros que gobiernos de no hace mucho tiempo dedicaron a la construcción de polideportivos en todos los pequeños pueblos de España. Y no hubo una sola manifestación, sino todo lo contrario. Se defendió que era la aplicación de teorías keynesianas, en las que el incremento de gasto público contribuiría a crear la riqueza y el empleo que la iniciativa privada no era capaz de generar.

Otra de las razones que se aducen es que la calle pasaría de tener 4 carriles a dos, beneficiando de esta manera la circulación de bicicletas y entorpeciendo la de coches. Creo que esta medida ha sido tomada en muchas ciudades, y se seguirá tomando, sin que se produzcan disturbios. O estos los provocarán algunos de los que se manifiestan por la paralización de las obras hoy, pidiendo ciudades más ecológicas en las que se robe protagonismo a los coches y sean más limpias.

La obra del Gamonal iba a generar la construcción de plazas de aparcamiento por las que el ayuntamiento hubiese sacado pingües beneficios (imagino que para pagar, como mínimo, las obras). Si el ayuntamiento somos todos, eso está bien, ¿no?

Desconozco si hay otras razones, pero creo que me he documentado algo más que la media de los manifestantes en contra de esta medida.

Creo sano que protestemos por el gasto público que no esté completamente sufragado con ingresos, con un plan de negocio que pruebe su rentabilidad. Salvo los servicios básicos (sanidad, educación y seguridad), el resto de inversiones debe medirse mucho. No sé si Gamonal era una buena o una mala decisión, pero la respuesta me parece desmedida, y más por quienes la han pilotado.

 

 

 

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Hacia un gran hermano real

Por: Alfonso Carcasona 18-01-2014

Me pregunto cuánto tiempo transcurrirá

 –si es que no hemos llegado todavía- hasta que las películas que hace pocos años catalogábamos de ficción, no se queden cortas en lo que parecían exageraciones imposibles.

Y no me refiero a los programas de espionaje que han salpicado y escandalizado a nuestra maltrecha opinión pública los últimos días. Espías han existido siempre, lo que ocurre es que en las películas sólo se espiaba entre países o grandes corporaciones, pero se dejaba en paz a la sociedad civil.

Hoy los estados no hacen más que espiar a las personas, a la sociedad civil, imponiendo cada día mas normas que asfixian nuestra existencia. Y lo hacen desde la total impunidad, derivada de nuestra aparente cesión de derechos fruto de nuestro contrato social. 

La penúltima, la de evaluar a los músicos callejeros para, en función de los criterios de quién sabe quién, decidir si tienen calidad suficiente para deleitar nuestras orejas. De ahí a regular cómo hemos de ir vestidos, un paso. Y eso lo hace el gobierno “liberal”, al que en teoría no le gusta regular nuestras vidas…

Además, tenemos la certeza de que todas nuestras conversaciones telefónicas se graban y escuchan. Incluso nuestras fotografías o videos, como las que publica el Mundo del sr. Blesa en cacerías, imagino que privadas (ya no). Esas conversaciones, como esas fotos, serán sacadas de contexto, caso de ser necesario, bien sea por cuestiones políticas o económicas. Dentro de poco hablaremos como los futbolistas en un partido televisado, con la mano delante de la boca. Los drones nos espiarán desde el espacio, programas informáticos escucharan nuestras conversaciones desde los bolígrafos, o encendiendo nuestro móvil sin que nos demos cuenta. ¿Ciencia ficción? Desafortunadamente no. Hoy es una realidad. Y además es tolerado por la sociedad y los medios.

En fin, una gran desazón me invade estos días. Ya nada es privado, sino la religión, como los socialistas parecen querer imponer ¡Pero qué sociedad más incoherente estamos construyendo!

 

 

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Ser cristiano

Por: Alfonso Carcasona 13-01-2014

Me perdonarán esta íntima confesión,

 que no pretende ser, para nada, teológica.  Según el francés Jean Delameau “…es una persona, ciertamente pecadora, y consciente de serlo, que antepone a cualquier preocupación la necesidad de su salvación y la de sus hermanos, y que está convencida que la salvación pasa por la asimilación del mensaje de amor y entrega de Cristo crucificado y resucitado.”

Vivimos en un mundo en el que es necesario encasillarnos. Somos de derechas o de izquierdas, el fútbol es la nueva religión, como titulan los medios de desinformación, por lo que apoyamos a muerte al Madrid, al Atleti o al Barcelona. Manifestamos nuestro patriotismo con  la selección nacional, la roja. Somos de Icade, de Deusto, del Iese, o de la Complu. Hasta en las actividades aparentemente más nimias, nos gusta pertenecer a algo, a algún club (de lectura, de cine, de atletismo, de natación, triatlón o esgrima).

Probablemente, somos capaces de definirnos como miembros de todos esos clubes. Soy de derechas o liberal, si creo que debe intervenir menos el estado, o de izquierdas, si creo en un mayor intervencionismo. Soy del Barsa si me gusta el buen fútbol (perdón por el guiño), o anti barsa si creo que son unos separatistas, entre otros muchos motivos que no nos costaría elaborar. Y podría seguir enunciando razones por la que quiero pertenecer a cada uno de estos grupos.

Sin embargo, si me pregunto por qué soy cristiano… no me sale tan de corrido.

Veamos, soy cristiano porque, me han bautizado, me confirmé, he hecho la primera comunión… Además, soy practicante porque procuro ir a misa los domingos, me confieso al menos una vez al año,… porque rezo por las noches, mecánicamente las más veces, …porque de vez en cuando doy limosna… porque dedico una parte de mi tiempo (poco, que tengo muchas otras cosas importantes que hacer) a los demás… porque me entristezco con el dolor ajeno…porque defiendo el derecho a la vida en el caso del aborto (aunque no lo tengo tan claro con la pena de muerte, o en las guerras, o en casos de defensa propia). Además escucho la COPE, voy a las manifestaciones que convoca la Conferencia Episcopal, y defiendo arduamente la posición que he leído en algún periódico o he oído en la radio, de la Iglesia.

Pero no, ser cristiano no es todo eso. Es más, muchas de las cosas por las que nos definimos como tales imagino que hacen gracia, o quizá causan tristeza, a Dios. Me encaja bastante bien la definición de Delameau del primer párrafo. Puede simplificarse, de manera lógica: ser crsitiano es seguir a Cristo, lo más fiel posible a su enseñanza y ejemplo. Tan sencillo y tan exigente. Un buen propósito para este año y el resto de nuestra vida, ¿no?

 

 

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Carmen, la poeta

Por: Alfonso Carcasona 05-01-2014

Siempre sonriente, atendiendo a su tía

 de nombre Carmen también. No recuerdo que haya faltado a ninguno de nuestros encuentros semanales de los miércoles. No ha tendido una vida fácil, pero ha salido adelante. Trabaja ayudando a una señora, que le paga su salario. Y cuando acaba de trabajar va al encuentro de su tía, a ayudarle en casa, a llevar su silla de ruedas.

En todos los cumpleaños escribe unas letras. Incluso a mi me ha dedicado algunas. Aprovechando cualquier papel, sea un ticket de la compra, o cualquier cuartilla, de la que apura todos los espacios, por delante y por detrás. 

Este año inició su biografía, a modo de novela. Nos leía orgullosa un capítulo cada semana. Vida dura, injusta, tremenda. Ante nuestra cara de espanto, tranquila, siempre decía… “¡y no ha llegado lo peor!”. Murió su hija. No ha terminado su historia, pero seguro que lo hará.

Ahora ha encontrado la felicidad con su novio, que en breve volverá a estar con ella. La vida los ha separado unos años, pero su fortaleza ha mantenido la relación. No es una situación fácil, pero a Carmen no le importa. Acostumbrada a lidiar con situaciones complicadas, nos enseña a no dejarse doblegar por las muchas insignificancias que nos agobian en el día a día.  Nunca la he oído quejarse, y por lo que sé, motivos tiene para ello. Pero, de qué serviría. De nada. Solo sirve seguir adelante, y buscar el lado amable de la vida, que siempre existe. Y ella es una experta en encontrarlo.

Carmen también escribe poemas, especialmente en Navidad. Le salen del alma, y ella misma los declama ante cientos de personas en la comida de Navidad. Tratan de la soledad, de la amargura, de dificultades… pero siempre acaban bien, con una sonrisa amable, demostrando que aunque la vida no sea justa muchas veces con ella, hay esperanza mientras haya amor.

 

 

 

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Las cartas perdidas de Pérgamo

Por: Alfonso Carcasona 24-11-2013

Si tuviera que seleccionar una lectura este año,

 probablemente destacaría esta novela-ficción que, como dice el autor, bien pudo ocurrir en realidad. Lucas, autor del Evangelio que lleva su nombre y de los Hechos de los Apóstoles, mantiene una relación epistolar con Antipas, noble romano que vive un a temporada en Pérgamo, en casa de un amigo.

La correspondencia transcurre durante el periodo de un año, y es sumamente interesante para conocer cómo pudieron escribirse los primeros documentos cristianos a finales del siglo I d.C, así como el funcionamiento de la sociedad en esos años.

Dejaré al futuro lector del libro que descubra los diferentes ángulos a través de los cuales comprender mejor la personalidad de sus actores y el momento histórico, para centrarme en uno de ellos,  que sigue siendo de rabiosa actualidad XX siglos después.

Lucas recomienda a Antipas que para entender el cristianismo conozca las comunidades cristianas que existían en Pérgamo. En concreto existían dos, la de Antonio, que le es recomendada por Lucas, y la de Calandio, que le menciona su anfitrión. Esta última es frecuentada por algunos nobles de la ciudad (clase a la que pertenece Antipas y su amigo). No es la religión oficial así que son pocos los nobles que acuden a las reuniones, a las que solo se puede asistir por invitación. Les atrae el mensaje quiromántico y milagrero de Jesús. Disfrutan de los relatos de las sanaciones, de las multiplicaciones de panes y peces. Estos nobles discuten apasionadamente sobre aspectos puramente intelectuales de la nueva religión. Y muestran su desagrado cuando el mensaje es exigente con las costumbres, pasando página rápidamente.

La comunidad de Antonio (noble también) por el contrario es para Antipas mucho más peculiar e ininteligible. En ella se acoge a cualquier hermano cristiano, con independencia de su condición social. Peculiar entonces, como lo es ahora. Es una comunidad en la que sus miembros se apoyan sin restricciones. No se discute sobre la beneficencia, como muchas veces se hacía/ce. Se interioriza y se vive.

Ambas comunidades están insertadas en la sociedad de Pérgamo, como lo están en las nuestras hoy.

Pero llega el momento en que la religión cristiana deja de ser tolerada por el Imperio, y se ha de decidir por ser aceptados por la sociedad o mantenerse fieles al mensaje. No romperé el misterio de la novela si adelante el obvio proceder de ambas comunidades. Calandio y sus seguidores organizan su comunidad de manera que sea compatible con las demás religiones, adoptando ese peligroso sincretismo al que todos estamos expuestos. Hacen de Jesús un dios más, y de esa manera siguen considerándose cristianos, como podemos serlo muchos de nosotros.

La comunidad de Antonio continuará el mensaje de Jesús, aún a riesgo de ser proscritos y sufrir las consecuencias de la pobreza o incluso el martirio, cada cual según su carisma. No con la violencia de las palabras, sino con el ejemplo y el compromiso. 200 años más tarde seguimos debatiéndonos en la tibieza.

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Pon un sacerdote en tu vida

Por: Alfonso Carcasona 16-11-2013

En un mundo donde escasean las vocaciones,

los compromisos, la presencia de un/a religioso/a, de un sacerdote, en una comunidad pequeña, a nivel de amigos, o más restringida si cabe, a nivel de familia, solo puede considerarse como un privilegio.

En ese mismo mundo, donde vamos cada vez más deprisa, sin reparar en los detalles, sin formarnos adecuadamente, sin tiempo ni carácter para afrontar los problemas que como cristianos afrontamos cada día,  debemos plantearnos si, lecturas, o la mera asistencia a la misa dominical es suficiente para nuestro entrenamiento espiritual.

El papa Francisco nos recordaba este agosto en un Twitt que no se puede ser cristiano a ratos. Y menos a pocos ratos apostillaría yo. 

Corremos un peligro cierto, al igual que puede ocurrir con nuestra preparación física, o intelectual, que las urgencias de cada día impidan que el poco tiempo libre que nos queda no lo dediquemos en exclusiva a “desconectar”,  lo que parece imprescindible para afrontar el agotador mañana.

Para un creyente, como para el ateo con inquietudes trascendentes, la presencia de un sacerdote, o de un/a religioso/a más allá de la misa dominical, bodas, bautizos, primeras comuniones o funerales,  supone un ancla a la que agarrarse para que la corriente no te estrelle contra los márgenes del río por el que transcurre nuestra vida.

Muchos han sustituido hoy el sacerdote por el psiquiatra, el entrenador personal, cursos on line o libros de autoayuda. No discuto la importancia de estas figuras en la vida de muchos. Pero para aquellos que sienten una inquietud sobre la trascendencia, sobre la presencia de Dios, poder confiar tus más íntimas dudas, compartirlas con un sacerdote, un/a religioso/a, alguien que dedica su vida a los demás, con vocación de escucha y capacidad de responder o plantear esas preguntas que el día a día nos oculta, es algo que se debe buscar, y si se encuentra, cuidar.

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La moderna familia

Por: Alfonso Carcasona 11-11-2013

Hace unos días fui a ver esta amable comedia en el cine.

Es una película que, con la excusa de un partido de fútbol y una boda, trata de recrear lo que es hoy una familia española, recordando la entrañable película de “La gran familia” con los Pepe Isbert, Alberto Closas y Amparo Soler Leal.

50 años separan ambas películas, tiempo en el que podemos observar cómo ha evolucionado la sociedad española. De la familia numerosa, con padre, madre, abuelo -que vive en casa, con su peso específico- y muchos hijos, pasamos a las familias de padres divorciados, donde los abuelos no dejan de ser un engendro molesto y los hijos son, cuando menos, diversos (y divorciados también). Donde las dos hermanas están enamoradas del novio, y éste no se termina de aclarar, a pesar de que sale con una de ellas desde el parvulario. Donde la madre del novio no aparece en la película a pesar del amor que se tienen, ya que abandonó al padre por ser éste impotente (a pesar de lo cual le dio cinco hijos de padres diferentes). En definitiva, un lío impresionante, teñido del cariño que, a pesar de todo, se tienen los personajes. 

En un momento determinado de la película de 2013, el padre está a punto de morir, y uno de los hijos está rezando el padrenuestro. Entra en la habitación uno de los hermanos, quien se sorprende de que se sepa la oración. No se la sabía, pero la había buscado en un smartphone y la estaba repitiendo. Curioso guiño a las nuevas formas de evangelización. Vivimos en una sociedad ya no solo laica, sino inculta. Lo interesante es ser ateo. Si llegas virgen al matrimonio (como en la película) eres un friki, del que se ríe hasta el apuntador. Si te acuerdas de Dios, has de recurrir a wikipedia para ver cómo se le reza. Da igual la oración, da igual el dios al que se rece. Y solo lo hacemos en caso de extrema necesidad, como si fuese un brujo que pueda hacer milagros a nuestra conveniencia.

La gran familia y la moderna familia son dos descripciones de dos sociedades que distan solo 50 años. ¿Que nos depararán los próximos 50?

 

 

 

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Prohibido el paso, propiedad privada

Por: Alfonso Carcasona 08-11-2013

Cerca de mi oficina hay una delegación de la Agencia Tributaria.

 Andaba yo de vuelta de una reunión a eso de las siete de la tarde cuando me encontré con una cadena que impedía el paso a las escaleras que conducían a la puerta de la delegación. En el cartel que la adornaba rezaba el texto que inicia esta reflexión. ¿Se ha convertido la agencia tributaria en una propiedad privada?

Desde luego por la desafección que tiene la mayoría de los ciudadanos hacia ella, parece evidente que está bien colgado dicho anuncio. Vivimos tiempos convulsos en los que la presión del estado hace que miremos con tristeza los dineros que nos exige en nombre del bien común. Nadie está satisfecho ya no solo del dinero que se le reclama, en los casos de los más favorecidos equivalente a siete u ocho meses de salario. Los menos favorecidos, receptores en principio de esos impuestos destinados a reequilibrar la renta de todos, tampoco ven en ellos el alivio necesario 

Y entre medias el ciudadano de a pie, sea paganini o receptor, tiene la sensación de que ese estado que engulle los impuestos no es capaz de ser justo con ellos, despistando en atropelladas y torpes acciones ese dinero que con tanto esfuerzo se paga.

En la antigüedad era claro quien era el dueño y señor de los impuestos, en nombre de quien se recogían. La tiranía del recaudador era conocida y soportada por el pueblo. Hoy el recaudador ha conseguido convencernos de que el malo es el que paga, porque paga menos de lo que debe. Y el que recibe cada vez lo hace en menor cantidad, sin que la estructura del recaudador se resienta.

¿Es propiedad privada la agencia tributaria? Desde luego que no, pero hace falta que repensemos la forma en la que queremos ser justos en nuestra sociedad.

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Doctrina Parot

Por: Alfonso Carcasona 25-10-2013

Indignación, sensación de injusticia

 declarada por el presidente del gobierno. Opinión pública mayoritariamente encendida, medios de comunicación atizadores del fuego.

Todo a cuenta de una resolución del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo (TEDH), que tumba la llamada doctrina Parot.  Una sentencia que causaba jurisprudencia del Tribunal Supremo español del año 2006, por la que la reducción de penas por beneficios penitenciarios (trabajo, estudios,...) se aplica respecto de cada una de ellas individualmente y no sobre el máximo legal permitido de permanencia en prisión (hoy 40 años). 

Analizando la sentencia desde el plano estrictamente jurídico parece impecable. Entre mis pocos recuerdos de derecho penal está el de la no retroactividad de una norma (o interpretación de la misma), en caso de que perjudique al reo. Si te condenan a 1 año y después se modifica la pena de ese delito a 10 no parece razonable que te apliquen el nuevo código, ya que la información que tu tenías cuando cometiste el delito no era tan dura.

Otra cosa distinta es que el buenismo imperante al hacer la norma o la jurisprudencia dejase agujeros del tamaño del que hoy nos ocupa, y que el daño que se cause parezca inasumible. Hoy salen a la calle asesinos, violadores, terroristas, muchos de ellos parece ser en disposición de volver a delinquir. Parece obvio que la función redentora de nuestro sistema penitenciario no funciona.

Desde el punto de vista del estado de derecho, de la seguridad jurídica, creo que el TEDH no tenía mucho margen. Y parece que los tribunales españoles, por la prisa que se están dando en ejecutarla, tampoco. Otra cosa es que los políticos, que son los que generan el problema al ser los responsables de aprobar las normas, se rasguen las vestiduras. Pero eso no debería sorprender.

Ayer me preguntaba un amigo qué es para mi ser cristiano, y le contesté lo que parece obvio. Intentar seguir a Cristo, aquel que nos enseñó lo de la otra mejilla y amar a tus enemigos. No he tenido la desgracia de sufrir las afrentas de esos delincuentes en mis carnes, por lo que me puede ser más fácil este argumento. Pero de verdad que me gustaría ser cristiano si, Dios no lo quiera, sufriese esa desgracia.

 

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