Jueves 25 de Abril 2019

La Vida de Vidal

Por: Jose Maria Marquez Vigil 11-02-2019

Anualmente, la gala de los Goya se ha convertido en España en uno de los mejores escaparates para defender los derechos de una parte de la ciudadanía. Habitualmente se relaciona el mundo del cine y la farándula con derechos de corte progresista, ya sea del colectivo LGTB, el aborto, o esas subvenciones que dan de comer a algunos... Los políticos se suelen sentir a la vez atraídos por acudir a la gala, y amedrentados ante los discursos se les puedan escupir a la cara.

Y hablando de escupitajos, esta gala se ha hecho eco de algún comentario del mundo de la farándula que no considera a Blas de Lezo cómo uno de esos héroes qué emocionan al público en el cine... Me imagino que a personajillos como a ese guionista al que “no le daba la p*** gana”, o a Willy Toledo y sus amiguetes, les gustará mucho más protagonizar una peli con Puigdemont como adalid de la libertad.

Pero el discurso estrella que se ha compartido por las redes ha sido sin duda alguna el de Jesús Vidal. Y el minuto de oro cuando dijo aquello: "A mí me gustaría tener un hijo como yo por tener padres como vosotros". El mundo de la farándula se puso en pie aplaudiendo a rabiar. Fue un momento especial, vibrante, emocionante, pero… En el mundo del cine nunca sabes si algo es real o ficticio, sentido o sobreactuado… ¿Y no eran estos progres los que defendían el aborto a ultranza?

La eterna lucha entre abortistas y antiabortistas se basa en la respuesta que demos a estas dos preguntas: ¿El aborto es un derecho de la madre? ¿O la vida es un derecho del feto? Y tendremos que manifestar en cualquier caso cuál de los dos es un derecho superior, o salirnos por la tangente, como la Aído, jurando y perjurando que un feto no es un ser humano y que aniquilarlo es como “ponerse tetas”. Pues en la Gala de los Goya, Jesús Vidal, un “aborto en potencia” cuando estaba en el seno materno, parecía cualquier cosa menos una planta. ¡Resultó un ser humano de lo más humano!

Los abortistas no nos van a convencer a los no abortistas, como tampoco nosotros podremos convencerles a ellos… Pero si hay algo en esta vida realmente sagrado, esto son los presupuestos, y a medida que se va oxidando nuestro DNI, ¡las pensiones!

Nunca entendí la lógica jurídica de que nos pudieran multar por no llevar el cinturón de seguridad. No se lesionan los derechos de nadie y tan solo se explica con una lógica económica. Pero si se recortan derechos de los conductores por cuestiones económicas, para reducir el coste de la Seguridad Social... ¿No deberíamos también recortar el derecho de las madres abortistas para estabilizar esta pirámide poblacional con una población octogenaria que se triplicara en los próximos 50 años? ¿No deberíamos promover el derecho de los fetos de un país con un número de nacimientos inferior al de hace 150 años, cuando la población era la cuarta parte de la actual?

Votaría a Vox sin dudarlo cuando pretende eliminar o al menos limitar el aborto, o cuando se enfrenta a gastos absurdos como los de las diputaciones, el senado, las subvenciones millonarias para esas asociaciones feministas que han surgido con la ley de la violencia de género, las ya famosas “chochocharlas”… Pero sigue sin quedarme clara su postura respecto a la inmigración. ¡Santiago! Si quieres mejorar esta pirámide poblacional invertida que tenemos en España y regenerar la hucha de las pensiones… Y si además defiendes a un héroe como Blas de Lezo que fue a trabajar a ultramar, fuera de su patria… ¡Si no te conviertes en abortista de inmigrantes, yo te aseguro mi voto!

El que por supuesto tiene mi voto es Jesús Vidal, y espero que algún día hagan una película sobre su vida y la de su santa madre. ¡Hasta la Bibiana Aído se estremecería con la historia de este pedazo de ser humano!

 
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ALEXA Y EL SIERVO EL CENTURION

Por: Dolores Aleixandre 01-02-2019

 

Parece ser que  en estas fiestas el “regalo estrella” ha sido Alexa, una  “asistente virtual controlada por voz”  según su anuncio, de tal manera que  quien no la tiene, está recomido de envidia al no poder darle órdenes conminatorias: “¡Alexa, enciende el horno!” “¡Alexa, apaga la calefacción!” “¡Alexa, cambia el pañal a la niña!”  (Esta última prestación creo que aún no  puede hacerla, pero las otras dicen que sí). De entrada, me fastidia que le hayan puesto nombre de mujer, reforzando el estereotipo de sometimiento femenino,  pero también porque tengo gente amiga que me llama Alex, o Alexis y me siento incómodamente aludida. 

La tal Alexa cumple el sueño de esos tipos autoritarios a quienes les gustaría alardear como el centurión del Evangelio: “Yo digo a uno: ¡ve! y va; y a otro: ¡ven! y viene; y a mi criado: ¡haz esto! y lo hace” (Mt 8,9). A los espíritus inmundos  Jesús les daba órdenes como si fueran Alexa: ¡Enmudece, sal, cállate! , tanto que en cierta ocasión  se pasó un poco con la voz y una piara de cerdos se despeñó en tropel hasta el lago provocando un desastre ecológico. 

Sin embargo parecía más aficionado a abordar directamente y sin intermediarios a cada  persona: consiguió entrar en comunicación  con la mujer que le había tocado el borde del manto; buscó al ciego que había recobrado la vista después lavarse en la fuente de Siloé;  preguntó a los discípulos que le seguían :¿A quién buscáis?,  y a  Bartimeo “¿Qué quieres que haga por ti?”.

Me parece que hoy no se hubiera gastado ni un euro en comprarse una Alexa.

 
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