Lunes 19 de Agosto 2019

¿TRANSQUÉ?

Por: Jose Maria Marquez Vigil 28-07-2019

 

Tras el “Orgullo” más politizado en el que Ciudadanos quiere estar pero no es querido, y a otros partidos ni si quiera se les permite “enorgullecerse”, parece que las aguas volverán nuevamente a su cauce.

Los LGTB pretenden afianzar sus derechos ante una potencial amenaza de la extrema derecha. Y parece que en democracia, en el siglo XXI, está bien lo de proteger los derechos de una minoría (aunque en ocasiones esta minoría pretenda instaurarse como mayoritaria), pero… ¿Cuáles son esos derechos? No creo yo que ningún partido tenga “bemoles” para quitar ningún derecho adquirido a este colectivo por temor a ser señalado en la Gala de los Goya, digo, en la Fiesta anual del orgullo, en qué estaría yo pensando… Pero siguen sin quedarme claros alguno de estos derechos que me recuerdan a aquella memorable escena de “La Vida de Brian” en la que los Monty Python escenificaban al gay que quería ser transexual y que quería tener matriz y poder tener hijos, y cuando se sentía “oprimid@” porque su compañero de partido (John Cleese) le devolvía a la cruda realidad, se inventaba la necesidad de reconocer su “derecho a tener matriz”, por el que lamentablemente no podía culpar a los romanos... Una escena muy actual que no tiene desperdicio: https://www.youtube.com/watch?v=KWbiwqtfKUQ

Evidentemente hay que proteger los derechos de las mayorías y de las minorías, pero siempre tendrán dos límites muy claros. El primero, que no lesionen los derechos de terceros (el caso más evidente es sin duda alguna el derecho al aborto para la madre, que se enfrenta al derecho a la vida de su hijo “nasciturus”). Y el segundo, que los derechos conllevan también obligaciones, y por supuesto, un porcentaje del Gasto...

En este clima, no parece que ningún sistema democrático actual vaya a menoscabar el derecho de un homosexual a ser un hombre que quiera ser pareja de otro hombre, o una mujer que quiera ser pareja de otra mujer. También parece lógico que si un hombre quiere atraer a otro hombre, debe poder vestirse de mujer si le parece bien, y puede también operarse, pero… Aquí viene la realidad de John Cleese cuando entramos en el límite de los derechos de los demás y los deberes propios... ¿Quién debe pagar esa operación? Porque las propuestas progresistas del colectivo LGTB no tienen límite, y hace ya años que se habla también del derecho de un hombre que quiere tener como pareja a una mujer, pero que no  quiere ser heterosexual, y tiene por tanto su derecho a ser transexual para dejar de ser un hombre y convertirse en “una mujer cuya pareja sea una mujer”, todo eso después de sucesivas operaciones… Pues no parece una mala solución para un heterosexual que no consiga trabajo como hombre por las cuotas, que también pasa, y que se transforme en mujer sin dejar de tener su pareja mujer…

Con todo esto yo creía que estábamos ya acercándonos al límite de la cordura, cuando mis hijos menores me hablaron el otro día del hombre “transespecie”, un hombre que ha decidido que se siente “perro” y que tiene derecho a ser perro y ser tratado como perro (además, dálmata…). ¿Y nos dejará “caquitas” humanas por la calle y orinará levantando una pierna en una farola? ¿Y podrá “montarse” a otro perro en el parque delante de los niños? Supongo que todo esto será un montaje para “comprar” seguidores en las redes sociales, pero si se pone enfermo, espero que la familia no abuse del sistema sanitario, y que lo lleve a un veterinario privado “por burro”.

Me sigue pareciendo que el mejor “trans” es el “transcendente”, el que pretende ser coherente y comprometido, pasar con su vida por este mundo para convertirlo en un mundo mejor, para dejar “transcendencia”, para dejar un legado ya sea científico, ético, cultural, artístico, familiar, espiritual, cualquier legado que no sea salir en las redes como el primer hombre-pez o la primera mujer-gallina. ¡La verdad es que yo estoy por exigir mi derecho a poder sentirme pájaro y volar, para ascender muy alto y no ver tanta estupidez!

 
Ver más

En polvo te convertiras

Por: Juan María Laboa 08-03-2019

En polvo te convertirás

En la bella iglesia del Hospital de la Caridad de Sevilla se encuentran dos obras maestras de Valdés Leal que contienen una profunda meditación sobre la muerte. Relacionadas con el tema de la vanidad, estas alegorías, “El fin de las glorias humanas” y “En un abrir y cerrar de ojos”, invitan a reflexionar sobre lo inexorable del Juicio Final y la fugacidad de la vida, del poder, de la riqueza y del placer.

El inicio de la Cuaresma forma parte de los tiempos litúrgicos que a lo largo del año ayudan a conocer mejor la vida de Cristo y, al mismo tiempo, nuestra situación humana y espiritual. Durante la significativa ceremonia de la imposición de la ceniza se repiten dos fórmulas que sintetizan la antropología cristiana:” polvo eres y en polvo te convertirás”, “convertíos y creed en el evangelio”, reconocimiento de la propia debilidad e inconsistencia, arrepentimiento por nuestro egoísmo e infidelidad y aceptación personal de la buena noticia de Cristo. 

Siempre que deseemos conocernos mejor y responder más adecuadamente a la exigencia cristiana y humanista, deberíamos pensar en todos los dones que hemos recibido a lo largo de nuestra vida y después confrontarlos con los pecados y desaguisados que hemos cometido con constancia.  Se trata de un examen de conciencia personal y social que puede reconstruir una correcta jerarquía de valores y permite una renovación de nuestros planteamientos. Esta conciencia de la propia debilidad y de la capacidad de cambiar constituye un buen instrumento de reflexión histórica personal y social. Dice el papa Francisco que hay que pasar de “devorarlo” todo por “avidez” a saber “sufrir por amor”.

 Observemos dos ejemplos cercanos, la Iglesia y el Estado. Históricamente, cuando la Iglesia ha olvidado su origen y su razón fraterna y de acompañamiento para sus miembros, se ha convertido en una institución de poder y rigor; el Estado, por su parte, si olvida que su función es la de ayudar, coordinar, ponerse al servicio de los ciudadanos, termina en dictadura. Olvidándose de que son polvo y camino, se convierten en prepotencia, jurisdicción y opresión. Una Iglesia humilde es consciente de sus debilidades y de que su fuerza no reside en ella sino únicamente en su señor, y un Estado que se considere al servicio de sus ciudadanos, no permite que triunfe la ley del más fuerte sobre el más débil y se convierte en democracia.

Durante la cuaresma, durante siglos, las iglesias ocultaban sus estatuas, los ángeles y santos que ocupaban sus altares para que solo quedase ante los ojos de sus fieles la cruz de Cristo. Era el momento de las esencias y de la reflexión. La muerte llega y el rico del evangelio no alcanza a levantar sus almacenes, ni Epulón se libra del castigo, y la carne, las obras y el mundo de los hombres se reducen a polvo. Solo Cristo muerto y resucitado salva y señala el último sentido. Por esta razón la Pascua ha sido y sigue siendo la fiesta del cristianismo.

La Cuaresma constituye un período de introspección, de examen de conciencia, de enfrentamiento con la verdad de nuestra vida. La frase del duque de Gandía ante el cuerpo de la emperatriz Isabel de Portugal subraya la reacción del ser humano ante la muerte, “no más servir a señor que pueda morir”. Se trata, una vez más, de encauzar las prioridades que deben encauzar nuestra existencia. Para muchos de nosotros todo tiene interés, pero nada es importante. Para los cristianos hay una escala de valores en cuanto nos ofrece la vida y ese discernimiento orienta nuestro estilo y nuestras decisiones.

Conviértete y cree en el Evangelio son palabras de Jesús en el inicio de evangelio de Marcos. El evangelio, en realidad, trata de y se reduce a la persona de Jesús. Pascal, ese gran pensador y cristiano francés del siglo XVII, escribió que “fuera de Jesucristo no sabemos qué es la muerte, ni qué es la vida, ni qué es Dios, ni qué somos nosotros mismos”, y Pablo nos formuló la gran promesa: “Si confesares con tu boca a Jesús por Señor y creyeres en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo” (Rom 10,9-13).Jesús, en realidad no habló de inmortalidad sino de vida nueva. Debe ser lo mismo.

La liturgia del Miércoles de Ceniza consiste en un rito verdaderamente sugestivo que debiera ser revalorizado: enfrenta al ser humano con su realidad personal y con la realidad de un Dios que ama, se encarna y salva.

 

Ver más

La Vida de Vidal

Por: Jose Maria Marquez Vigil 11-02-2019

Anualmente, la gala de los Goya se ha convertido en España en uno de los mejores escaparates para defender los derechos de una parte de la ciudadanía. Habitualmente se relaciona el mundo del cine y la farándula con derechos de corte progresista, ya sea del colectivo LGTB, el aborto, o esas subvenciones que dan de comer a algunos... Los políticos se suelen sentir a la vez atraídos por acudir a la gala, y amedrentados ante los discursos se les puedan escupir a la cara.

Y hablando de escupitajos, esta gala se ha hecho eco de algún comentario del mundo de la farándula que no considera a Blas de Lezo cómo uno de esos héroes qué emocionan al público en el cine... Me imagino que a personajillos como a ese guionista al que “no le daba la p*** gana”, o a Willy Toledo y sus amiguetes, les gustará mucho más protagonizar una peli con Puigdemont como adalid de la libertad.

Pero el discurso estrella que se ha compartido por las redes ha sido sin duda alguna el de Jesús Vidal. Y el minuto de oro cuando dijo aquello: "A mí me gustaría tener un hijo como yo por tener padres como vosotros". El mundo de la farándula se puso en pie aplaudiendo a rabiar. Fue un momento especial, vibrante, emocionante, pero… En el mundo del cine nunca sabes si algo es real o ficticio, sentido o sobreactuado… ¿Y no eran estos progres los que defendían el aborto a ultranza?

La eterna lucha entre abortistas y antiabortistas se basa en la respuesta que demos a estas dos preguntas: ¿El aborto es un derecho de la madre? ¿O la vida es un derecho del feto? Y tendremos que manifestar en cualquier caso cuál de los dos es un derecho superior, o salirnos por la tangente, como la Aído, jurando y perjurando que un feto no es un ser humano y que aniquilarlo es como “ponerse tetas”. Pues en la Gala de los Goya, Jesús Vidal, un “aborto en potencia” cuando estaba en el seno materno, parecía cualquier cosa menos una planta. ¡Resultó un ser humano de lo más humano!

Los abortistas no nos van a convencer a los no abortistas, como tampoco nosotros podremos convencerles a ellos… Pero si hay algo en esta vida realmente sagrado, esto son los presupuestos, y a medida que se va oxidando nuestro DNI, ¡las pensiones!

Nunca entendí la lógica jurídica de que nos pudieran multar por no llevar el cinturón de seguridad. No se lesionan los derechos de nadie y tan solo se explica con una lógica económica. Pero si se recortan derechos de los conductores por cuestiones económicas, para reducir el coste de la Seguridad Social... ¿No deberíamos también recortar el derecho de las madres abortistas para estabilizar esta pirámide poblacional con una población octogenaria que se triplicara en los próximos 50 años? ¿No deberíamos promover el derecho de los fetos de un país con un número de nacimientos inferior al de hace 150 años, cuando la población era la cuarta parte de la actual?

Votaría a Vox sin dudarlo cuando pretende eliminar o al menos limitar el aborto, o cuando se enfrenta a gastos absurdos como los de las diputaciones, el senado, las subvenciones millonarias para esas asociaciones feministas que han surgido con la ley de la violencia de género, las ya famosas “chochocharlas”… Pero sigue sin quedarme clara su postura respecto a la inmigración. ¡Santiago! Si quieres mejorar esta pirámide poblacional invertida que tenemos en España y regenerar la hucha de las pensiones… Y si además defiendes a un héroe como Blas de Lezo que fue a trabajar a ultramar, fuera de su patria… ¡Si no te conviertes en abortista de inmigrantes, yo te aseguro mi voto!

El que por supuesto tiene mi voto es Jesús Vidal, y espero que algún día hagan una película sobre su vida y la de su santa madre. ¡Hasta la Bibiana Aído se estremecería con la historia de este pedazo de ser humano!

 
Ver más

ALEXA Y EL SIERVO EL CENTURION

Por: Dolores Aleixandre 01-02-2019

 

Parece ser que  en estas fiestas el “regalo estrella” ha sido Alexa, una  “asistente virtual controlada por voz”  según su anuncio, de tal manera que  quien no la tiene, está recomido de envidia al no poder darle órdenes conminatorias: “¡Alexa, enciende el horno!” “¡Alexa, apaga la calefacción!” “¡Alexa, cambia el pañal a la niña!”  (Esta última prestación creo que aún no  puede hacerla, pero las otras dicen que sí). De entrada, me fastidia que le hayan puesto nombre de mujer, reforzando el estereotipo de sometimiento femenino,  pero también porque tengo gente amiga que me llama Alex, o Alexis y me siento incómodamente aludida. 

La tal Alexa cumple el sueño de esos tipos autoritarios a quienes les gustaría alardear como el centurión del Evangelio: “Yo digo a uno: ¡ve! y va; y a otro: ¡ven! y viene; y a mi criado: ¡haz esto! y lo hace” (Mt 8,9). A los espíritus inmundos  Jesús les daba órdenes como si fueran Alexa: ¡Enmudece, sal, cállate! , tanto que en cierta ocasión  se pasó un poco con la voz y una piara de cerdos se despeñó en tropel hasta el lago provocando un desastre ecológico. 

Sin embargo parecía más aficionado a abordar directamente y sin intermediarios a cada  persona: consiguió entrar en comunicación  con la mujer que le había tocado el borde del manto; buscó al ciego que había recobrado la vista después lavarse en la fuente de Siloé;  preguntó a los discípulos que le seguían :¿A quién buscáis?,  y a  Bartimeo “¿Qué quieres que haga por ti?”.

Me parece que hoy no se hubiera gastado ni un euro en comprarse una Alexa.

 
Ver más

Página 1 de 1, mostrando 4 registros de un total de 4, desde el 1, hasta el 4

<< anterior | | siguiente >>
Login de usuarios