Lunes 10 de Diciembre 2018

ECHANDO "VALORES" FUERA

Por: Jose Maria Marquez Vigil 01-10-2018

ECHANDO “VALORES” FUERA

La expresión por todos conocida está más relacionada con el esférico, como también lo está la cultura del “pelotazo”, tan presente entre nosotros desde que se instauró la democracia. Esta semana, por cierto, vi en la calle Velázquez a Felipe González, parte de nuestra historia reciente, la que aún no hay que “exhumar”… Y entre otros muchos episodios me acordaba de aquella expropiación de Rumasa en la que, como tantas veces ocurre, al pasar a ser de todos, la empresa expropiada no era ya de nadie, y  pasó lo que pasó… ¿Alguien recuerda el precio al que se vendió Galerías Preciados, esos almacenes que estaban en toda España y que eran la competencia de El Corte Inglés? Yo si me acuerdo porque en aquella época entraba en la Universidad para estudiar ADE y me sorprendió que un desconocido venezolano apellidado Cisneros adquiriese los almacenes por 700 millones de las antiguas pesetas (algo más de 4 millones de euros), y un par de meses después los vendiera por 30.000 millones (unos 200 millones de euros, algo más próximo probablemente a su valor real en aquél entonces…). ¿Pero por qué me pongo a hablar ahora del venezolano Cisneros después de hablar de FG y de la cultura del pelotazo? ¡Estoy mezclando churras con merinas, temas muy distintos e inconexos! ¿O tal vez no?

Bueno, pasemos a algo un poco más actual… Hablando de esféricos, este fin de semana tenemos “pan y circo”, el Derbi, y hay que prepararse para hacer una paella… ¿Cómo la hacemos? El “progenitor A” siempre dijo que lo que alimenta de verdad es la carne, y quiere comprar pollo y conejo para su arroz. El progenitor B piensa todo lo contrario. Es vegetariano de convicción y nunca compraría carne para la paella. Los dos lo tienen clarísimo, y difícilmente pueden llegar a un acuerdo. Pero el progenitor B se lía de repente con un nuevo progenitor C, que ofrece su casa de Galapagar para organizar el banquete. Éste último es vegano, más radical que el anterior, pero se encargan de prepararla utilizando los condimentos elegidos por el progenitor A porque ya no hay tiempo para ir a comprar judías verdes ni corazones de alcachofa, y no vamos a tirar ya ese pollo que podría valer por esta vez… ¿Cómo debería reaccionar el progenitor A? Podría relamerse ante la paella que va a ser preparada como a él le gusta y dejar a los otros dos que se enguarren en la cocina… O por desagravio, podría buscar cómo hacer desaparecer el pollo y fastidiarles el arroz…

Cualquier parecido con los presupuestos votados bajo presión de esa Ley D´Hont que tanto daño ha hecho en este país, y que pasan a ser cocinados por los golpistas mientras el pobre cornudo y apaleado trata de reventar sus propios presupuestos en el Senado y en la mesa del Congreso, es mera coincidencia… Unos y otros, probablemente todos apuntados a este máster del pelotazo, siguiendo la consigna nacional: donde dije digo, digo Diego, ¡y valores fuera!

Otro tema, o un poco más de lo mismo… El otro día leía un informe y me quedé con un dato que nos puede interesar a todos: la natalidad se ha reducido drásticamente con la llegada de la democracia para pasar a… ¡la mitad de nacimientos en España en tan sólo dos décadas! ¡Menos nacimientos que a finales del Siglo XVIII, cuando la población española era la cuarta parte de la actual! Y encima tenemos la mayor esperanza de vida de la UE…

¡Qué guay! ¡Así vivimos más y cabemos mejor! Claro… pero si unimos estos datos al del aumento de la población octogenaria (¡se multiplicará por 3 en los próximos 50 años!), la disminución de la población activa (¡se reducirá un 25%!) y miramos hacia abajo para buscar donde ha quedado la famosa hucha de las pensiones (¡60.000 millones del fondo de reserva desaparecieron desde 2011 para acabar con nuestros sueños de jubilación!). ¿Cómo resolvemos la ecuación?

La actual xenofobia contra los inmigrantes y contra la familia numerosa heterosexual de toda la vida es… ¡como si los enfermos declararan en el hospital la guerra contra el antibiótico! 

No seré yo el que se oponga frontalmente al divorcio que llegó con la democracia. ¡No soy tan pureta! Y de hecho lo he conocido muy de cerca… Pero cuando exhumamos los restos de una época, tal vez debiéramos recordar los valores tradicionales que la acompañaban. En la época en la que abortar no era como “ponerse tetas” y en la que aceptábamos un poco más de sacrificio y esfuerzo en nuestras vidas, era cuando crecíamos, ahorrábamos, cuidábamos, valorábamos… Y tiene guasa que llamemos ahora planificación familiar a lo que de hecho nos está llevando a la ruina…

Pero las cosas han cambiado mucho, y ahora la frase que nos asusta es la de “Marlaska maricón” mientras que nadie se escandalizaría si alguien llama a Pepe “guarro, mirón y pervertido” siempre que éste sea heterosexual, el enemigo del sistema... Otra frase como “Luis se fuerte” puede tener más efectos para nuestros bolsillos, pero lo de Marlaska es políticamente incorrecto y por tanto motivo de inmediata expulsión-dimisión, como la exhumación de una época y esta continua expulsión de “valores fuera”.

 
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MOABITAS Y OTRAS EXTRANJERIAS

Por: Dolores Aleixandre 01-10-2018

 

He estado animando un taller bíblico sobre el libro de Rut y a todos nos llamó la atención la insistente repetición de  “Rut la moabita¸  que hacía imposible no recordar el turbio episodio del incesto de las hijas de Lot con su padre que no voy a ponerme a contar aquí.  Moab fue hijo de aquella unión  y dejó para siempre  marcados a sus descendientes con una huella de indecencia y a las mujeres moabitas con fama de pérfidas y seductoras. Y claro los israelitas, que eran unos santos, pecaban una y otra vez por culpa de ellas. 

Llega Rut, con su etiqueta de mujer fatal colgando del cuello y, para sorpresa del lector/a  (“a ver qué nueva perversión nos trae ésta…”),  fulmina cualquier  prejuicio con su coraje, su fidelidad y su audacia y merece al final un colosal reconocimiento: es una “éshet jáyil”, una mujer valiosa, enérgica, comprometida y fiel. Se repite el mismo adjetivo del texto que antes se leía en las bodas: “Una mujer hacendosa (jáyil), ¿quién la encontrará? Es más preciosa que las perlas…” (Pr 30,10). No le va mal a Rut lo de “hacendosa”: al describir su trabajo como espigadora, había recogido en una sola jornada el equivalente al salario de medio mes. Pero más allá de ese apelativo  que incita a las mujeres a dedicarse recatadamente a las tareas del hogar,  una buena traducción  sería ésta: una mujer “de bandera”. Como si el narrador de la historia quisiera contestar a la pregunta: ¿”Quién la encontrará”? y respondiera: “.-Ya la hemos encontrado, está aquí, es esta chica moabita, no sigáis buscando”.

 

Continúan llegando a nuestras fronteras muchos nuevos moabitas/os y los recibimos con guantes y mascarillas,  incluso con escafandra  porque vete a saber lo que traerán.  Nos asedian los bárbaros: más fronteras, más filtros, más vallas, más CIES.

Dinos algo,  vieja Noemí, tú tan arriesgada y tan audaz,  que acogiste a Rut la moabita dejando atrás tus  recelos, prevenciones y miedos. Danos algo de aquella sabiduría tuya que te hizo  intuir que era  precisamente ella la que te traía el  futuro.

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