Martes 16 de Octubre 2018

APOTEOSIS

Por: Dolores Aleixandre 17-06-2018

El domingo de  Pascua  me llegó una presentación con el título: Apoteosis de la Resurrección. Me apresuré a mandarlo sin abrir a la papelera,  movida por el convencimiento de que,  si algo está ausente en  las apariciones del Resucitado tal como  las cuentan los evangelios, es precisamente la apoteosis.  El diccionario de la  RAE  la define como “ensalzamiento de una persona con grandes honores y alabanzas”,  con sinónimos como “delirio, júbilo, frenesí, entusiasmo, enardecimiento, culminación, cúspide,  homenaje o glorificación”. Pero,  por más que  busquemos algo de eso en los relatos pascuales (y cuánto nos gustaría, la verdad…), nos es imposible encontrar ni rastro de semejantes exaltaciones, resplandores, centelleos o arrebatos. A la hora de contar cómo conectaba el Resucitado con los suyos, lo que asombra es su discreta manera de hacerse próximo, de sorprenderles en sus trayectos habituales, de saludarles con el Shalom de cada día,  de presentarse bajo las apariencias más comunes: un trabajador de parques y jardines,  un transeúnte desinformado al que hay que poner al día de los últimos sucesos, un desconocido ocioso que pregunta desde la orilla qué tal va la pesca. 

Todo reenvía a la vida ordinaria, a la Galilea de la cotidianidad más corriente y moliente pero iluminada ahora desde el  interior por una secreta alegría. Lo definitivamente portentoso y extraordinario no es que diera de comer a cinco mil en el desierto, sino que  preparara él mismo las brasas para que desayunaran los suyos. O que les preguntara otro día si les había sobrado algo del pez asado que acababan de comer. La maravilla no era haber hecho andar a un paralítico con la fuerza de su palabra, sino que Pedro, Juan y María de Magdala corrieran juntos a buscarle en la mañana de Pascua.  

 

Vaya  manera tan rara de ejercer  la apoteosis.

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Cambiando de Orientación

Por: Jose Maria Marquez Vigil 17-06-2018

Hablando con el amigo de un religioso que conozco, me suelta de repente que ha decidido cambiar su orientación sexual. Debo ser un anticuado, pero no me imagino a este padre de familia con su bandera multicolor en Chueca entonando cánticos de los LGBT. Intento pensar en las posibles alternativas, y aparte del heterosexual de toda la vida, está por supuesto el homosexual, y también el transexual, el asexual, el bisexual, y supongo que haciendo combinaciones podría existir también el trisexual cuando incluye a otros grupos, e incluso el pentasexual que podría ser como una pizza de la casa o la ensaladilla rusa, cuando se mezclan todos los ingredientes...

De momento no parece éste un tema muy adecuado para una nueva "bitácora de peregrinos", pero la salida del armario de este tipo no era para convertirse en homo, bi o trans, sino que había decidido hacerse  "offsexual" a partir de ahora. ¿Y ésto cómo se come? Pues podría ser un modo simpático de denominar al voto de castidad de toda la vida, el que tienen algunos de nuestros compañeros de bitácora y las misioneras que conocemos (religiosos todos ellos), pero llevado a la vida de un laico en familia. ¿Y eso por qué? ¿Alguna promesa? ¿Se va a meter a monje? ¿O es solo durante los mundiales para estar más concentrado y evitar broncas?

Muy serio me explica que lleva la primera mitad de su vida bastante "obsexionado". Que no hace nada prohibido, pero el deseo no se lo quita a pesar de que ya luce canas... Me acuerdo de él al leer el Evangelio de este viernes: "El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Si tu ojo derecho es para ti una ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti". Pero él va más allá aún. Sus ganas de estar con su propia mujer le pueden, con la madre de sus hijos, y ello crea constantes conflictos (el típico enfrentamiento de las dos medias naranjas que nunca forman un puzle perfecto, una más acosadora y la otra en ocasiones más acosada...).

Yo asentía hablándole de la felicidad que he visto en tantas misioneras, casadas con Dios (un esposo que no se siente nunca acosado, por mucho que le deseen). Ellas practican esa "offsexualidad", intercambiando apetito carnal por deseo espiritual. Y es verdad que este segundo deseo se puede llegar a distanciar más del mundo del "quiero y no puedo", acercándose más a ese otro: "No es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita". Tiene su punto...

Este amigo offsexual le había dado muchas vueltas al tema. Al principio se encontraba entre dos vidas. Por un lado la de los ascetas, el ayuno, ese ramadán que está finalizando esta semana... Y por otro lado se sentía también como ese zorro al que le parecía que "las uvas están verdes".

Pero… ¿qué buscaba realmente? "La felicidad y el amor más puro, el del décimo mandamiento", me contesta. "El deseo carnal está muy relacionado con el ego". “Cuantos hombres poderosos acaban su vida con un infarto junto a una jovencita y una cajita de pastillitas azules... Claro que lo que importa es el tamaño, pero el tamaño del alma, del corazón... Si luchamos contra el ego siempre crecemos más y ganamos en felicidad”.

"¡Pero yo amo a las mujeres!", es la réplica que me sale... Hasta que recuerdo aquel Guru que, ante un chico que decía que amaba el pescado ("I love fish" en inglés), le contestaba: "¿Y por eso lo matas y te lo comes? ¡Tú no amas el pescado, te amas a ti mismo y por eso te engulles el pez!".

Es verdad que Dios creo la sexualidad y con ella el placer de estar juntas ambas medias naranjas. Pero ¿cuál era el objetivo? ¡Que nos reprodujéramos! Y cuando ya no buscamos la reproducción, ¿no deberíamos poder controlar ese deseo? En menudo jardín me estoy metiendo una vez más...

Lo cierto es que este amigo offsexual dice que ahora es mucho más feliz, que se ha quitado un peso de encima: un peso que se ha quitado él, y un peso que se ha quitado también su relación con su mujer. Ahora tienen muchos más encuentros, platónicos, tal vez bastante menos divertidos, pero mucho más puros, mucho más duraderos, sin que nadie tema tener un desencuentro en el tema más tabú, el que más acerca a la pareja, pero también el que más la aleja...

 

La verdad es que espiritualmente tiene su punto eso de ser "offsexual". Ahora me queda preguntar a su mujer, a ver que piensa ella...

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JUDAS

Por: Jose Maria Marquez Vigil 10-06-2018

No es habitual que en campañas políticas se cite a los apóstoles. Pero Maillo fue contundente durante la moción de censura al calificar a Sánchez como “el Judas de la política española”. ¿Y lo es? Poco después Aitor Esteban convertía al PNV en otro Judas, al votar contra Rajoy tras haber apoyado sus presupuestos generales. Y el propio Rajoy, que podía haber negociado la continuación en el poder de su partido si hubiera dimitido, prefiere ceder el poder a Sánchez, al que había llamado “Ruiz” hace un par de años, y dimite tras la moción, cuando su gesto, como el ahorcamiento de Judas, no vale ya para nada… También había obsequiado a Sánchez con ese “beso de Judas” la andaluza Susana Díaz hace un par de años, y desde la izquierda, sintiéndose ahora traicionados al escuchar los nombres del nuevo Consejo de Ministras y Ministros, nuevamente tildan de Judas a Sánchez los que le auparon al poder hace unos días.

Es por todos conocida la historia de Judas, uno de los discípulos de Jesús, del que el Maestro dijo aquello de: “¡Más le valdría no haber nacido!”. Pero hay varias versiones de su muerte… Inicialmente se le tenía por ahorcado tras haber devuelto a los sacerdotes las treinta monedas de plata. Los Hechos de los apóstoles dan otra versión diferente a la de San Mateo “Adquirió un campo con el pago de su iniquidad, y cayendo de cabeza, se reventó por en medio, y todas sus entrañas se derramaron”. Parece difícil a primera vista que un ahorcado caiga de cabeza (que es precisamente lo que sujeta la soga), pero ambos coinciden en la compra del llamado Campo del Alfarero, o también llamado Campo de Sangre, en el que los gnósticos creían que Judas había vivido muchos años…

Encontrado muy recientemente (a finales del siglo XX), hay también un evangelio de Judas (probablemente el último de los evangelios apócrifos). Tras un ir y venir entre diferentes coleccionistas por no llegar a un acuerdo con el precio a pagar, acabó echándose a perder en EEUU por la humedad (resulta en cierto sentido cómico que el evangelio de Judas se eche a perder por la codicia del que lo halló y los coleccionistas que lo pretendían). Como es previsible, en este evangelio es Judas el bueno de la película, un actor necesario para que el Espíritu de Jesús pudiera librarse de su cuerpo, al que su propio Maestro le había ordenado que le entregara. ¿Estará siendo Sánchez el Judas del PP para mayor gloria de éstos una vez que se elija sucesor? ¿Habrá seguido órdenes directas de Rajoy? Esto último parece bastante improbable, pero lo que no me cabe duda es que, se alíe con quien se alíe, con la izquierda o la derecha, Sánchez podría acabar también reventándose la cabeza contra su electorado a no ser que publique su propio evangelio en el que se presente como líder del centro derecha (porque por la izquierda se avecina temporal con sus aliados indepes…).

 

En esta comparativa entre Judas y los políticos no podemos olvidar aquella cita del Evangelio de San Juan, cuando Judas propone dar a los pobres el perfume con el que era ungido su Maestro: “dijo esto, no porque se preocupara por los pobres, sino porque era un ladrón, y como tenía la bolsa del dinero, sustraía de lo que se echaba en ella”. Mala cosa cuando nuestros políticos, de derechas, de izquierdas, independentistas o no, del Este o del Sur, entran en contacto con “la bolsa del dinero”… Como dice el refrán español, “más hormigón, más comisión”, aunque hay que reconocer que lo del perfume resulta más poético que el hormigón… Y a falta de “Campo de Sangre”, siempre tendremos Soto del Real para que la cena de empresa de este año en Navidad la celebren juntos “los Judas” del PP y el PSOE, junto a alguno de sus amigos los indepes, todos comiéndose a besos… ¡de Judas!

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