Viernes 21 de Septiembre 2018

AL FIN LOS SABRAS HAWKING

Por: Jose Maria Marquez Vigil 16-03-2018

"¡Dios no existe! Soy ateo". Probablemente se trata de una de las más populares sentencias del recientemente fallecido Stephen Hawking.

Vaya por delante mi admiración a un hombre de su inteligencia, a esa persona que consiguió superar su discapacidad y que logró esquivar aquella sentencia de muerte que le concedió tan sólo unos meses de vida hace ya más de 50 años.
Pero Stephen, aunque con una limitada visión humana puedas pensar que Dios te ha tratado muy mal, y tengas por tanto derecho a estar enfadado con Él, no creo que estuviera bien emitir una afirmación tan tajante. Por muy inteligente que fueras, ni eras Dios ni le conocías, ni tenías ninguna prueba irrefutable para denegar su existencia tan categóricamente. Por supuesto si podías en cambio elegir ser ateo, ¡y espero que esa elección te haya permitido ser muy feliz! Aunque me reservaré mis dudas al respecto...
Yo tengo la enorme suerte de tener fe, pero he pasado por muchos años de ateísmo y no me atrevería a afirmar la posibilidad de demostrar científicamente de un modo tan categórico la existencia o no de Dios. Aunque reconozco que desde que me he acercado a Él soy mucho más feliz.
Escribo esta carta desde RD Congo, dónde me he venido un par de semanas a visitar proyectos de la Fundación África Directo en diferentes Misiones. Y el día comienza siempre igual, con esa Misa a primera hora en la que disfruto de la Lectura del día y comulgo con las hermanas.
"¡Si no ven signos y prodigios, ustedes no creen!", decía Jesús el lunes pasado en el Evangelio del día. Mientras meditaba, recordé cuando llegué a Calcuta hace casi 25 años por una motivación social, pero declarándome profundamente ateo. Pasaba cada mañana por la Casa Madre antes de ir a trabajar como voluntario al centro de Prendam, y a menudo llegaba a tiempo para entrar en la capilla donde, mientras se celebraba la misa con la Madre Teresa arrodillada en primera fila, pedía un milagro... Esperaba que levitara una de las Misioneras de la Caridad que rodeaban a la Santa de Calcuta. Pero nada de eso pasó, y me quedé sin ningún signo que evidenciara científicamente la Presencia de Dios en esa casa. ¿Y entonces porque creo?
Me fui acercando por medio de la meditación, la comunión, las lecturas de Tony de Mello, los silencios (para encontrarse hay que perderse, y para escucharle hay que apagar a veces el ruido). Y sobre todo la receta mágica de la Madre Teresa: "A mí me lo hicisteis". La Madre Teresa repetía esas cinco palabras una y otra vez como el mejor modo de empatizar con El dónde más fácilmente le podemos encontrar: en la comunión de nuestro corazón con los pobres.
Desde entonces lo he ido sintiendo muy cerca, y reconozco con cierto rubor que por alguna extraña razón me ha permitido ver signos, difíciles de explicar aquí. ¿Quién los creería? Mejor me reservo "mis signos y prodigios" para mí...
Pero sin pruebas, voy a intentar apoyar racionalmente mi elección de fe, aunque ya se que teólogos de mucho prestigio no lo han conseguido aún, y evidentemente no les llego ni a la suela de la sandalia. No conseguiré convencer a nadie, pero si dejaré un par de ideas sobre las que meditar en silencio...
1. ¿Será mejor competir contra Dios o aliarnos a Él? Querer ser Dios es una tarea harto difícil y hasta ahora nadie la consiguió, mientras que si nos quitamos una responsabilidad y le dejamos a Él ese papel, podemos vivir mucho más tranquilos... ¿Quién está más relajado en vacaciones, el funcionario o el autónomo? Además, tarde o temprano la muerte siempre nos llegará, y como decía al principio: si no puedes con "tu enemigo" alíate a él...
2. Come todo lo que puedas hasta hartarte, luego métete los dedos por la garganta para vomitar y vuelve a comer y beber más mientras te tumbas en el sofá a ver 100 películas seguidas... Lo de hacer deporte, controlar la dieta e incluso ayunar da mucha más pereza pero, ¿qué nos hace más felices? La religión también nos impone límites que nos purifican y nos liberan. Querer ser Dios por medio del consumo sin límite y la elección continua sin compromiso nos aleja de esa paz que tan sólo podremos encontrar por medio de fe en la Providencia, la aceptación y disfrute de lo que tenemos, y el agradecimiento con lo que somos.
3. ¿Quién es más feliz en el parque, el niño que juega despreocupado o el padre que lo vigila? Es un gran alivio sentirnos protegidos, e incluso cuando somos padres, poder rezar de vez en cuando para decirle: "te recuerdo que tú eres el Padre y está en tus manos, yo solo soy un intermediario temporal".
4. Una pregunta... ¿Has hecho testamento? No entiendo la razón de dejar nada en herencia a seres a los que únicamente te unen reacciones químicas que no van más allá de la muerte. Tan solo creyendo en el amor y en el alma se explicaría dejar un legado científico que aproveche a los demás, una herencia material, un mundo mejor que no debería importar al que no crea en el amor. Supongo que unos días antes de morir, cuando no podías ya aprovechar los beneficios económicos de tus derechos de autor, ¿no te importaría que desapareciera toda tu obra y quemaran tus libros?
5. ¿Eliges a la bruja, o al pescaíto y sus padres? ¿Porqué? Aunque supieras que no te iban a pillar, ¿serías realmente capaz de matar por un interés menor? ¿Porqué nos repugnan ciertos actos si la vida son solo reacciones químicas que nos benefician?
6. Cómo te gustaban tanto las fórmulas, querido Stephen, te propongo que busques una función de optimización de la felicidad. Probablemente los límites de los que antes hablaba, la fe en la Providencia, el amor y el compromiso estarán en el numerador de esta fórmula, pero la optimización se alcanzará sin ninguna duda cuando "n" tiende a infinito en vez de a 80 o la esperanza de vida en Occidente.
7. "Como no sabían que era imposible lo lograron". Siempre me gustó esa frase y creo que una persona con fe puede alcanzar objetivos a priori inalcanzables, porque no cree que lo sean. Mucho mejor aún cuando se alcanzan esos objetivos por medio del amor, como aquella ocasión en la que la Madre Teresa de Calcuta limpiaba las heridas putrefactas de un paciente... Un periodista la vio y la dijo: " Yo no haría ese trabajo por un millón de dólares". La Madre Teresa le contestó: "Por un millón de dólares yo tampoco lo haría".
Me gustaría hablar también de la gloria tras abrazar nuestras cruces grandes y pequeñas (la tuya muy grande, por cierto), del crecimiento, del alma... Pero esto no era al fin y al cabo más que una simple carta que no me vas a poder responder, porque si ahora lo hicieras tendrías que empezar por reconocer tu error. Aún así te la escribo con cariño, recordándote que el Padre es amor, que siempre perdona, y que si tú no "sabes" que es imposible, lo conseguirás...

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Un obispo de la Acción Católica

Por: Juan María Laboa 16-03-2018

La muerte de don Elías supone la desaparición de uno de los últimos testigos de una Iglesia que se transforma con el Concilio, se replantea su papel en la sociedad española y en unión con el Papa conduce a la comunidad creyente por las sendas marcadas por el Vaticano II.

Nació en la isla de la Palma, estudió en el seminario de la Laguna y en el Instituto Pastoral de Madrid, obispo auxiliar de Oviedo, secretario de la Conferencia Episcopal, arzobispo de Zaragoza y presidente la misma Conferencia durante seis años.

Ordenado en el Congreso eucarístico internacional de Barcelona (1952), escucha en el Seminario de Vitoria que el compromiso de acción social y política de acuerdo con la Doctrina social de la Iglesia constituye una de las obligaciones de la pastoral sacerdotal. Esta inquietud le llevó a ser consiliario de los Acción Católica dentro de la JOC y la HOAC, sensibilidad que le acompañará a lo largo de los años. Los estudios posteriores en Roma le llevaron a recibir y comprender con entusiasmo la Pacem in terris con lo que conllevaba de defensa de los derechos humanos, de la misericordia y de las libertades.

Fue dolorosamente consciente de la herida que suponía para la Iglesia española la crisis de la Acción Católica(1966-67) que prácticamente acabó con ella, a pesar de la advertencia de Tarancón de que la A.C. constituía un instrumento indispensable para la renovación. Yanes señaló más tarde que entre los factores importantes de la crisis de la Iglesia española había que recordar ésta, contingentemente sustituida por los jóvenes del Opus y de los movimientos, pero mortal para la pastoral parroquial. 

Lo que llamamos transición de la Iglesia y de la política en España cuenta con tres presidentes y tres secretarios de la Conferencia durante el pontificado de Pablo VI: Tarancón, Merchán y Yanes como dirigentes y Jesús Iribarren , Elías Yanes y Fernando Sebastián como secretarios. En esta época se manifestó la importancia decisiva de los secretarios de la conferencia si los presidentes respetaban su autonomía y colaboración. Seis personalidades especiales y únicas para un período conflictivo y lleno de atrevida esperanza. Tarancón y Yanes consiguieron que la Iglesia fuera citada en la constitución.

 Su tarea consistió, también, en conseguir que la opinión pública aceptase la credibilidad de una Iglesia que había mantenido la colaboración con el régimen político durante cuarenta años. Consideraron que urgía  una salida política democrática, siendo conscientes de que un ordenamiento democrático de España resultaba imprescindible para que no resurgiesen los odios de la guerra civil, y por ello pusieron inteligencia y decisión para que la Iglesia colaborase decididamente en el empeño por el bien del país y para recuperar credibilidad.   No debían inventar nada ya que las encíclicas de Juan XXIII y Pablo VI señalaban el camino.

Don Elías fue elegido Secretario en 1972 y se mantuvo durante dos períodos con Tarancón como presidente desde 1971, un apasionante período de renovación de nuestra Iglesia con nuevos obispos, nuevos propósitos y concepciones pastorales, dentro de la misma fidelidad. Les costó mucho sacar adelante el documento “La reconciliación en la Iglesia y en la sociedad” ya que para conseguir su aprobación fueron necesarias diez redacciones consecutivas. Yanes comprobó que los diálogos permanentes entre los obispos durante esta redacción favorecieron la compenetración de una mayoría episcopal cada vez más numerosa y compacta. Poco después aprobaron el documento decisivo de aquella etapa, “La Iglesia y la comunidad política”, redactado con guante blanco y midiendo cada palabra, actitud que no eliminó la espontaneidad ni su carácter incisivo .Todos los que reflexionan hoy sobre el período son conscientes de que sin el Concilio y sin Pablo VI esta evolución no hubiera sido posible tal como se produjo, pero debemos reconocer, también, que sin Tarancón, Yanes, Fernando Sebastián, Merchán, Bueno Monreal y Yubany, todo hubiera sido inmensamente más difícil.

 

Uno de los temas básicos del concilio fue el de liberar a la Iglesia del clericalismo, del juridicismo y del triunfalismo. Don Elías, por carácter, espiritualidad y formación luchó toda su vida por conseguirlo. Era clarividente y decidido, con muy buena formación y lector empedernido, con gran capacidad de trabajo, confiando en sus colaboradores a quienes exigía entrega a sus tareas tal como él había actuado con el cardenal Tarancón. Era consciente de la quiebra cultural de la vida interna de una Iglesia que se sostenía en una teología básicamente eclesiástica sin capacidad de traspasar la fe de una cultura puesta ya en cuestión a otra contemporánea, y esta aguda sensibilidad le ayudó y espoleó durante sus años dedicados con pasión  a la enseñanza y a la catequesis dentro de la Conferencia episcopal.  Entre sus frutos, la elaboración de un itinerario de formación cristiana para adultos compuesto por ocho importantes volúmenes pensados y redactados por especialistas bajo la batuta atenta y comprometida de don Elías.  

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LOS MITOS DEL #METOO

Por: Jose Maria Marquez Vigil 11-03-2018

El pasado 8M recibí numerosos videos, chascarrillos, opiniones, más y más de lo mismo. .. La verdad es que nunca he entendido una huelga general por un asunto que no tiene contenido político revolucionario. ¿Hasta qué punto debería el "Papá Estado" regular las relaciones privadas y los contratos? ¿Puede una ley prohibir a Paco tirarse al sofá a ver el partido mientras María friega la cocina? María podrá enfadarse, "castigarlo sin postre", o incluso divorciarse, pero lo de salir a la calle a protestar por una relación de pareja no acabo de entenderlo, como tampoco comprendo muy bien lo de exigir un sueldo mayor de "género" manifestándonos en la calle el 8M. ¡Pídeselo a tu jefe, o búscate otro curro más digno!

A las amigas que me escribían alteradas al no encontrar suficiente empatía en mis respuestas, siempre les contestaba lo mismo... -"¿Tienes "chica" que te ayuda en casa? Las empleadas del hogar son probablemente las peor pagadas en nuestra sociedad y quiénes, al ser mayoritariamente mujeres, aumentan más la diferencia salarial... ¡Súbela tú el sueldo y pónselo al nivel de los directivos del Ibex si quieres! Y verás como se deduce inmediatamente en España la brecha salarial..."-

Alguna de ellas insistía en buscar soluciones gubernamentales, pero nuevamente les preguntaba... -"¿No tienes a tus hijos en un colegio privado o concertado? Si no crees en la eficiencia de lo público... ¿de verdad crees que el gobierno debería interferir en contratos privados laborales para arreglar esta situación?"-

Por supuesto que no me ha dado un ataque de misoginia, ni deseo que las mujeres tengan un salario inferior. Me encantaría que mis hijas tengan un buen salario, y creo que se lo merecerán porque son super currantes. Pero creo que no debemos dar ciertas parcelas de poder al Estado porque siempre perjudicará a la totalidad de los trabajadores y consumidores con más gasto público y nuevos tributos, ahora relacionados con el género. Las que saldrán ganando serán por supuesto las "Bibiana Aído", "Leire Pajín" y "Rita Maestre" de turno, pero si aumentamos la presión fiscal a los trabajadores y a las empresas, el mercado será el que pierda y esta fiesta del 8M la pagará nuevamente el consumidor final.

¿Cuál sería el siguiente paso? ¿Cobran más los delgados que los gordos, los altos que los bajos o los rubios que los morenos? ¿Nuevas medidas impositivas de redistribución y justicia social para acabar con estas otras desigualdades? ¿No debería regular esto el mercado más eficientemente? Sí todos los hombres compran cervezas para ver el partido de Messi, que compren todas las mujeres cervezas de la marca cuya Presidenta sea una mujer y que vean partidos de fútbol femenino y ya verás como el mercado empieza a comprar esos partidos y acabarán pagando más a las mujeres que a los hombres por jugar al fútbol... Las top model femeninas ganan mucho más que los hombres probablemente porque las mujeres se gastan más en ropa... El Mercado es sin duda alguna el mejor regulador.

Decían los socialistas a principios del siglo pasado que la religión es el opio del pueblo, pero una vez más se demuestra que el verdadero opio es el intervencionismo estatal que traerá nuevamente cargas y cupos disfrazados de pan y circo que, al ser forzados y contra el mercado serán probablemente injustos y a la larga costosos...

La solución más eficiente pasará siempre por la educación, sobre todo en lo privado...

¿Igualdad forzada? Claramente perjudicará al Mercado, y pasaremos de meritocracia a burocracia, perjudicando al trabajador. Y ya se sabe que mal de muchos... ¡Epidemia!

De verdad siento mucho contrariar esta iniciativa porque creo que la lucha debería de estar en otro lugar... Tengo tantas amigas directoras generales como amigos, tras el fallecimiento del Presidente del principal banco español le ha sustituido una Presidenta, y el hombre más rico de España será sucedido algún día por sus dos hijas como accionistas principales de Inditex... Pero la desigualdad sigue de verdad con los sin techo, con los sin papeles, y con tantas otras desigualdades reales, también de género en otros países como en el continente africano. Yo sería más partidario del #THEYTOO

 
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