Jueves 26 de Abril 2018

DE LOS NOMBRES DE CRISTO

Por: Dolores Aleixandre 17-04-2018

Tenemos muy reciente la Semana Santa y  quizá nos hemos sentido sumergidos en el inevitable discurso que emerge cada año amenazando con teñir de color morado a quienes la celebramos. Con suerte y si en la parroquia había sensibilidad musical, puede que ya no hayamos escuchado lo de “No estés eternamente enojaaaaado”,   pero lo más probable es que junto al nombre  de Jesús se hayan pronunciado palabras como víctima, inmolación, expiación, reparación, sacrificio o satisfacción. Es un lenguaje de larga tradición pero no es el único: junto a él  existen otras maneras de nombrar a Jesús sin despegarnos de lo que nos cuentan de él los evangelios y aún estamos a tiempo de recordarlos:

El Despierto  (el Lúcido, el Consciente, el Enterado…). Resulta llamativa la insistencia de los evangelistas en dejar claro que Jesús se daba cuenta de lo que se le venía encima, que no era un inconsciente, que no le pilló de sorpresa.  El gran salto de conciencia le llegó a través de la mujer  que  ungió su cabeza con perfume durante un banquete en Betania (Mc 14,1-11). El gesto evocaba lo que habían hecho los profetas con los reyes de Israel,  pero él lo leyó de otra manera: era un aviso de que su vida estaba a punto de ser derramada como aquel perfume  y le quedaba poco para ser ungido antes de su sepultura. Lo intuye Juan cuando anuncia con solemnidad: “Era la víspera de la fiesta de la pascua. Jesús sabía que le había llegado la hora de dejar este mundo para ir al Padre…” (Jn 13,1). Es la versión evangélica del Sutra budista  de la Plena Conciencia: “Cuando respiro, soy plenamente consciente de que respiro…” y él podía decir: “Cuando me levanto de la mesa y me quito el manto para lavar los pies de los míos,  soy plenamente consciente de que los estoy queriendo más allá de lo que creí que podía llegar a quererlos…”

El Descartado. El término, familiar ya gracias a Francisco, evoca un largo proceso de conspiraciones, tramas, maniobras, traiciones y pactos entre sus enemigos. En torno a Jesús se fue tejiendo una red siniestra, hábilmente justificada  con argumentos y razones políticas“Conviene que muera un solo hombre por el pueblo”,  había sentenciado Caifás.  Hay que descalificarlo hasta convertirle en sospechoso, en encausado y presunto imputado; no sabrá defenderse de las calumnias y será fácil demostrar su culpabilidad, conseguir sentencia firme y un linchamiento popular  hasta quitárnoslo de en medio.  “¿No oyes de cuantas cosas te acusan? – le dijo Pilato- . Pero él permanecía en silencio”  (Mt 27,14). Estaba envuelto en  el silencio como en un manto real, ese manto en el que siguen envueltos hoy los descartados de nuestro mundo.

El Vacío Quizá mejor el Vaciado, el Desfondado, el Quebrantado, el Hundido.  Lo escribe Pablo sobrecogido: “Se vació de sí mismo,  tomó la condición de esclavo” (Fil 2,20). Tumbado entre los olivos del huerto, despojado de fuerzas y de ánimo, siguió empujando su confianza hasta los límites de lo imposible. “No llevéis alforja, ni dos túnicas…” había aconsejado a los suyos: él subió sin alforja al monte y la túnica se la arrancaron antes de crucificarle, para qué la quería ya. Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allí”,  había dicho Job (1,20). También a él un Seno materno le recogía, desnudo,  al final de la noche.

 

El Eufórico. La raíz griega va más allá de un estado de ánimo propenso al optimismo: euforos  es alguien que ha llevado bien una carga, que ha conseguido buenos resultados, que es portador de algo bueno (frutos, noticias felices, alegría…). Cuántas razones tenía el Viviente en la mañana del Primer día de la semana para recibir ese nombre. Cuántas razones tenemos también nosotros para vivir junto a él su euforia pascual.

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SOLTAR

Por: Dolores Aleixandre 05-04-2018

"He quitado de mi vida muchas cosas inútiles y Dios se ha acercado a ver lo que pasaba".  Leo estas palabras de Christian Bobin en vísperas de la Pascua y acuden a mi memoria muchas otras de procedencias dispares pero con un punto de coincidencia en ese verbo de ardua conjugación: soltar con su cortejo de sinónimos: dejar, desasir, desprenderse, desatarse, abandonarse… Nosotros solemos preferir sus antónimos: retener, guardar, aferrarnos, reservar, sujetar y lo hacemos con determinación y a veces hasta con ferocidad, sin distinguir tantas veces si aquello a lo que nos agarramos tiene la consistencia de una cuerda o la fragilidad de un hilillo. Y ya avisaba Juan de la Cruz de que ninguna de esas ataduras dejan volar al pájaro.

Rilke hablaba del aprendizaje siempre pendiente  de dejarse caer para pacientemente descansar en la gravedad”.  Thomas Merton lo refleja en su Diario de Asia con esta anécdota pintoresca: “Trungpa Rimpoche, un lama tibetano, tuvo que huir a la India y el monje que lo acompañaba llevaba una caravana de cerca de 25 yaks cargados con todo tipo de provisiones. El lama le dijo: - No vamos a ser capaces de llevar todos esos yaks: tendremos que vadear y atravesar ríos a nado y necesitamos viajar ligeros. El otro repuso: - Tenemos que llevarlos, tenemos que comer.  Emprendieron el viaje y, cuando los comunistas chinos vieron la caravana de yaks por el camino, los requisaron. Pero el lama ya no estaba allí: se había adelantado,  se encontraba nadando en un río y escapó”.

Escapó también aquel muchacho envuelto en una sábana que seguía a Jesús en el huerto y que, cuando intentaron agarrarle, soltó la sábana y escapó desnudo (Mc 14,51-52).

Un personaje misterioso en el que podemos contemplar una metáfora del propio Jesús que, despojado de todo, soltándolo todo,  atraviesa desnudo y libre su Pasión. “El Hijo ha renunciado a toda previsión, dice Von Balthasar, ha dejado toda pro-videncia al Padre que lo envía y lo conduce. Esto le otorga un arrojo infinito, ya no necesita preocuparse por los muros de contradicción, dolor, fracaso y muerte pues el Padre que le guía,  le recoge al final extremo de la noche”. Y en esas manos él había aprendido a dejarse caer.

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BLASFEMANDO UN POCO

Por: Jose Maria Marquez Vigil 05-04-2018

Pasada ya la Semana Santa, iba el martes por la mañana en el coche escuchando en el portal “rezandovoy.org” el episodio del Evangelio en el que María se encuentra con Jesús resucitado. El resto de la semana he seguido escuchando o leyendo otros testimonios de diferentes discípulos que se lo encuentran e incluso comen con Él.

Según los Evangelistas fue así como ocurrió. Pero hay otra versión, ya que el propio Evangelio reconoce que los judíos acusaron a los discípulos de haber robado el cuerpo mientras dormían los centinelas. No deberíamos desecharla como hipótesis posible, puesto que todos los testigos eran partidarios de Jesús, sus discípulos, y por tanto podían tener un interés en tratar de demostrar su resurrección.

A pesar de ser cristiano, como jurista y economista debería analizar todas las hipótesis teniendo en cuenta el interés personal de los testigos, y en el caso que yo mismo tenga también un interés porque me guste demasiado una de las hipótesis, debería tener un plan B por si no fuera cierto lo que yo deseo (es el “worst case scenario” con el que contamos siempre los que hemos trabajado en el sector financiero).

Así que en la mañana del martes de Pascua me levanté un poquito blasfemo, negando hipotéticamente la resurrección de Jesús a pesar de que llevaba un par de días recibiendo whatsapps con videos e imágenes de todo tipo felicitándome por tal acontecimiento. Suena tal vez un poco fuerte lo de “levantarte blasfemo” pero el propio Jesús murió de esa enfermedad (o al menos de eso le acusaron), así que, ¿por qué no intentar seguir sus pasos de vez en cuando también por esta vía?

En mi casa tuve desde niño cierta exposición a “blasfemias” de ese tipo. Mi padre, médico psicoanalista freudiano, nos “abría la mente” para que nos hiciéramos preguntas. ¿Por qué van unos astrólogos de Oriente a visitar a una joven mujer judía? Revisaba la versión del Evangelio y dejaba otras teorías sobre la mesa, desde la puesta en duda de la virginidad de María, hasta la posibilidad de que hubiera sido sometida a algún tipo de fecundación in vitro por una civilización más avanzada a la que pertenecían los astrólogos que fueron a visitar al niño en el Pesebre, el Arcángel San Gabriel responsable de su fecundación, o los maestros que hubiera podido tener Jesús durante su formación en Oriente antes de regresar para su bautismo con otro que pudo correr su misma suerte con anterioridad: San Juan Bautista.

Pero si pongo en duda la Virginidad de María y la Resurrección, y si hiciera lo mismo con alguno de los milagros de Jesús, ¿en qué se convierte “mi catolicismo”? ¿Dejaría de ser una religión revelada para convertirse en una filosofía de vida? ¿Una especie de curso de Yoga con sotana?

Frente a los que le criticaban por haberse inventado un “amigo invisible”, un buen amigo defendía que, si los discípulos murieron todos ellos de un modo tan horrible, algo habrían visto para no temer a la muerte. Pero también lo hicieron los espartanos, defendiendo con la vida sus ideales sin haber visto ninguna resurrección de ninguno de sus dioses. Y los catalanes independentistas defendiendo sus ideas en Suiza o Belgica… Bueno, quizás estos últimos no tanto… ;-)

Yo vuelvo a mi Plan B, e incluso estos días que me levanto un poco blasfemo, abrazo la Cruz y disfruto de mis oraciones que me acercan al Padre. ¿A qué “Padre” entonces?

Es que yo no “necesito” una madre Virgen para que Jesús sea “hijo del Padre”. Según el análisis freudiando de mi padre terrenal, se trataría de una “necesidad edípica”. Pero sobre todo, tampoco necesito que Jesús resucitado se pasee entre los discípulos y coma con ellos. Jesús hablaba siempre en parábolas, y a menudo hablaba de las semillas… Una semilla muere y da fruto, y pasa a otra dimensión diferente para convertirse primero en una fea raíz que da lugar a un sólido tronco, con una verde copa llena de ramas con hojas, con brotes que ahora en primavera se convierten en bonitas flores que pasan a su vez a transformarse en jugosos frutos a los que acuden revoloteando los pájaros para alimentar a sus crías en los nidos... ¡Es imposible que las semillas bajo tierra sean capaces de comprender todo este “paraíso”! Pero este fruto, o esta flor, o el brote o la rama, no “resucitan” en esa diminuta semilla de la que surgieron para volver a la tierra a decirles a otras semillas que la toquen, que está viva en otra dimensión bajo otra apariencia que, bajo tierra, “sus discípulas semillas” no serían capaces de entender.

 

A mí personalmente me basta con ver la semilla morir, sentir la frescura de la raíz, percibir la tierra fertilizada por las hojas y las frutas que caen o por los excrementos de los pájaros, rezar y escuchar la savia que circula por el árbol… Por supuesto que me gusta vivir la Semana Santa y el Domingo de Resurrección, pero me quedo también en el peor de los casos con mi plan B, sin necesidad de tocar como Santo Tomás, comprendiendo la resurrección como una prórroga en otra dimensión en la que, gracias a ese crack que marca goles de chilena con humildad y es a su vez un muro en la defensa, ganaremos finalmente ese partido en el que el tiempo añadido es además infinito.

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El Bajísimo

Por: Alfonso Carcasona 02-04-2018

Hace un par de años  coincidí con un amigo de las Clarisas de Belorado –que ya lo es mío- . Me envió a los pocos días por correo un pdf que contenía el libro “El Bajísimo”, escrito por un desconocido en aquel entonces para mi, Christian Bobin. 

He de reconocer que la primera página no me  resultó nada atrayente, y el hecho de que estuviese mal fotocopiada (había que girar la pantalla del ordenador para leerlo), tampoco me invitó a proseguir la lectura. No soy amigo de leer pdf de libros.

Paseando con mis amigos en una de nuestras populares “clásicas sabatinas”, descubrí la librería Los editores, en la calle Gurtubay de Madrid. Se trata de un pequeño local regentado por unas empedernidas y encantadoras lectoras, que tenía el libro en el top ten de sus libros más recomendados (al estilo de los best sellers en el Corte Inglés). Me volví a encontrar con ese versículo del libro de Tobías (Tb 6,1), que abre el libro, y que no había entendido entonces. Por alguna razón  me recordó al pdf que había abandonado enseguida hacia tiempo. Sin embargo, el estar prologado por José Arregui, al que había conocido en Aránzazu, me empujó a comprarlo y darle una nueva oportunidad.  Está editado por  El Gallo de Oro, y soberbiamente traducido –en mi humilde opinión- por Alicia Martínez.

Agradezco enormemente a la Providencia que me pusiera delante de este libro, que he degustado varias veces, encontrando belleza distinta en cada una de sus lecturas. Bobin ha pasado ha ser uno de mis autores de referencia, no sólo por éste, mi favorito, sino por otros como Autobiografía con radiador, o Elogio de la nada.

 

En el Bajísimo se para el tiempo. Desde el mismo título de la obra, contrapuesto al Altísimo, con que habitualmente invocaba Francisco al Señor.  Él se consideró siempre el último, el más pequeño, el más bajo. Sin duda, de las muchas biografías que existen del santo, él se quedaría con este título. Dada su naturaleza trovadora y poética, no tengo la menor duda de que disfrutaría de la sencillez y belleza, belleza y sencillez, de su lectura.

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AL FIN LOS SABRAS HAWKING

Por: Jose Maria Marquez Vigil 16-03-2018

"¡Dios no existe! Soy ateo". Probablemente se trata de una de las más populares sentencias del recientemente fallecido Stephen Hawking.

Vaya por delante mi admiración a un hombre de su inteligencia, a esa persona que consiguió superar su discapacidad y que logró esquivar aquella sentencia de muerte que le concedió tan sólo unos meses de vida hace ya más de 50 años.
Pero Stephen, aunque con una limitada visión humana puedas pensar que Dios te ha tratado muy mal, y tengas por tanto derecho a estar enfadado con Él, no creo que estuviera bien emitir una afirmación tan tajante. Por muy inteligente que fueras, ni eras Dios ni le conocías, ni tenías ninguna prueba irrefutable para denegar su existencia tan categóricamente. Por supuesto si podías en cambio elegir ser ateo, ¡y espero que esa elección te haya permitido ser muy feliz! Aunque me reservaré mis dudas al respecto...
Yo tengo la enorme suerte de tener fe, pero he pasado por muchos años de ateísmo y no me atrevería a afirmar la posibilidad de demostrar científicamente de un modo tan categórico la existencia o no de Dios. Aunque reconozco que desde que me he acercado a Él soy mucho más feliz.
Escribo esta carta desde RD Congo, dónde me he venido un par de semanas a visitar proyectos de la Fundación África Directo en diferentes Misiones. Y el día comienza siempre igual, con esa Misa a primera hora en la que disfruto de la Lectura del día y comulgo con las hermanas.
"¡Si no ven signos y prodigios, ustedes no creen!", decía Jesús el lunes pasado en el Evangelio del día. Mientras meditaba, recordé cuando llegué a Calcuta hace casi 25 años por una motivación social, pero declarándome profundamente ateo. Pasaba cada mañana por la Casa Madre antes de ir a trabajar como voluntario al centro de Prendam, y a menudo llegaba a tiempo para entrar en la capilla donde, mientras se celebraba la misa con la Madre Teresa arrodillada en primera fila, pedía un milagro... Esperaba que levitara una de las Misioneras de la Caridad que rodeaban a la Santa de Calcuta. Pero nada de eso pasó, y me quedé sin ningún signo que evidenciara científicamente la Presencia de Dios en esa casa. ¿Y entonces porque creo?
Me fui acercando por medio de la meditación, la comunión, las lecturas de Tony de Mello, los silencios (para encontrarse hay que perderse, y para escucharle hay que apagar a veces el ruido). Y sobre todo la receta mágica de la Madre Teresa: "A mí me lo hicisteis". La Madre Teresa repetía esas cinco palabras una y otra vez como el mejor modo de empatizar con El dónde más fácilmente le podemos encontrar: en la comunión de nuestro corazón con los pobres.
Desde entonces lo he ido sintiendo muy cerca, y reconozco con cierto rubor que por alguna extraña razón me ha permitido ver signos, difíciles de explicar aquí. ¿Quién los creería? Mejor me reservo "mis signos y prodigios" para mí...
Pero sin pruebas, voy a intentar apoyar racionalmente mi elección de fe, aunque ya se que teólogos de mucho prestigio no lo han conseguido aún, y evidentemente no les llego ni a la suela de la sandalia. No conseguiré convencer a nadie, pero si dejaré un par de ideas sobre las que meditar en silencio...
1. ¿Será mejor competir contra Dios o aliarnos a Él? Querer ser Dios es una tarea harto difícil y hasta ahora nadie la consiguió, mientras que si nos quitamos una responsabilidad y le dejamos a Él ese papel, podemos vivir mucho más tranquilos... ¿Quién está más relajado en vacaciones, el funcionario o el autónomo? Además, tarde o temprano la muerte siempre nos llegará, y como decía al principio: si no puedes con "tu enemigo" alíate a él...
2. Come todo lo que puedas hasta hartarte, luego métete los dedos por la garganta para vomitar y vuelve a comer y beber más mientras te tumbas en el sofá a ver 100 películas seguidas... Lo de hacer deporte, controlar la dieta e incluso ayunar da mucha más pereza pero, ¿qué nos hace más felices? La religión también nos impone límites que nos purifican y nos liberan. Querer ser Dios por medio del consumo sin límite y la elección continua sin compromiso nos aleja de esa paz que tan sólo podremos encontrar por medio de fe en la Providencia, la aceptación y disfrute de lo que tenemos, y el agradecimiento con lo que somos.
3. ¿Quién es más feliz en el parque, el niño que juega despreocupado o el padre que lo vigila? Es un gran alivio sentirnos protegidos, e incluso cuando somos padres, poder rezar de vez en cuando para decirle: "te recuerdo que tú eres el Padre y está en tus manos, yo solo soy un intermediario temporal".
4. Una pregunta... ¿Has hecho testamento? No entiendo la razón de dejar nada en herencia a seres a los que únicamente te unen reacciones químicas que no van más allá de la muerte. Tan solo creyendo en el amor y en el alma se explicaría dejar un legado científico que aproveche a los demás, una herencia material, un mundo mejor que no debería importar al que no crea en el amor. Supongo que unos días antes de morir, cuando no podías ya aprovechar los beneficios económicos de tus derechos de autor, ¿no te importaría que desapareciera toda tu obra y quemaran tus libros?
5. ¿Eliges a la bruja, o al pescaíto y sus padres? ¿Porqué? Aunque supieras que no te iban a pillar, ¿serías realmente capaz de matar por un interés menor? ¿Porqué nos repugnan ciertos actos si la vida son solo reacciones químicas que nos benefician?
6. Cómo te gustaban tanto las fórmulas, querido Stephen, te propongo que busques una función de optimización de la felicidad. Probablemente los límites de los que antes hablaba, la fe en la Providencia, el amor y el compromiso estarán en el numerador de esta fórmula, pero la optimización se alcanzará sin ninguna duda cuando "n" tiende a infinito en vez de a 80 o la esperanza de vida en Occidente.
7. "Como no sabían que era imposible lo lograron". Siempre me gustó esa frase y creo que una persona con fe puede alcanzar objetivos a priori inalcanzables, porque no cree que lo sean. Mucho mejor aún cuando se alcanzan esos objetivos por medio del amor, como aquella ocasión en la que la Madre Teresa de Calcuta limpiaba las heridas putrefactas de un paciente... Un periodista la vio y la dijo: " Yo no haría ese trabajo por un millón de dólares". La Madre Teresa le contestó: "Por un millón de dólares yo tampoco lo haría".
Me gustaría hablar también de la gloria tras abrazar nuestras cruces grandes y pequeñas (la tuya muy grande, por cierto), del crecimiento, del alma... Pero esto no era al fin y al cabo más que una simple carta que no me vas a poder responder, porque si ahora lo hicieras tendrías que empezar por reconocer tu error. Aún así te la escribo con cariño, recordándote que el Padre es amor, que siempre perdona, y que si tú no "sabes" que es imposible, lo conseguirás...

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Un obispo de la Acción Católica

Por: Juan María Laboa 16-03-2018

La muerte de don Elías supone la desaparición de uno de los últimos testigos de una Iglesia que se transforma con el Concilio, se replantea su papel en la sociedad española y en unión con el Papa conduce a la comunidad creyente por las sendas marcadas por el Vaticano II.

Nació en la isla de la Palma, estudió en el seminario de la Laguna y en el Instituto Pastoral de Madrid, obispo auxiliar de Oviedo, secretario de la Conferencia Episcopal, arzobispo de Zaragoza y presidente la misma Conferencia durante seis años.

Ordenado en el Congreso eucarístico internacional de Barcelona (1952), escucha en el Seminario de Vitoria que el compromiso de acción social y política de acuerdo con la Doctrina social de la Iglesia constituye una de las obligaciones de la pastoral sacerdotal. Esta inquietud le llevó a ser consiliario de los Acción Católica dentro de la JOC y la HOAC, sensibilidad que le acompañará a lo largo de los años. Los estudios posteriores en Roma le llevaron a recibir y comprender con entusiasmo la Pacem in terris con lo que conllevaba de defensa de los derechos humanos, de la misericordia y de las libertades.

Fue dolorosamente consciente de la herida que suponía para la Iglesia española la crisis de la Acción Católica(1966-67) que prácticamente acabó con ella, a pesar de la advertencia de Tarancón de que la A.C. constituía un instrumento indispensable para la renovación. Yanes señaló más tarde que entre los factores importantes de la crisis de la Iglesia española había que recordar ésta, contingentemente sustituida por los jóvenes del Opus y de los movimientos, pero mortal para la pastoral parroquial. 

Lo que llamamos transición de la Iglesia y de la política en España cuenta con tres presidentes y tres secretarios de la Conferencia durante el pontificado de Pablo VI: Tarancón, Merchán y Yanes como dirigentes y Jesús Iribarren , Elías Yanes y Fernando Sebastián como secretarios. En esta época se manifestó la importancia decisiva de los secretarios de la conferencia si los presidentes respetaban su autonomía y colaboración. Seis personalidades especiales y únicas para un período conflictivo y lleno de atrevida esperanza. Tarancón y Yanes consiguieron que la Iglesia fuera citada en la constitución.

 Su tarea consistió, también, en conseguir que la opinión pública aceptase la credibilidad de una Iglesia que había mantenido la colaboración con el régimen político durante cuarenta años. Consideraron que urgía  una salida política democrática, siendo conscientes de que un ordenamiento democrático de España resultaba imprescindible para que no resurgiesen los odios de la guerra civil, y por ello pusieron inteligencia y decisión para que la Iglesia colaborase decididamente en el empeño por el bien del país y para recuperar credibilidad.   No debían inventar nada ya que las encíclicas de Juan XXIII y Pablo VI señalaban el camino.

Don Elías fue elegido Secretario en 1972 y se mantuvo durante dos períodos con Tarancón como presidente desde 1971, un apasionante período de renovación de nuestra Iglesia con nuevos obispos, nuevos propósitos y concepciones pastorales, dentro de la misma fidelidad. Les costó mucho sacar adelante el documento “La reconciliación en la Iglesia y en la sociedad” ya que para conseguir su aprobación fueron necesarias diez redacciones consecutivas. Yanes comprobó que los diálogos permanentes entre los obispos durante esta redacción favorecieron la compenetración de una mayoría episcopal cada vez más numerosa y compacta. Poco después aprobaron el documento decisivo de aquella etapa, “La Iglesia y la comunidad política”, redactado con guante blanco y midiendo cada palabra, actitud que no eliminó la espontaneidad ni su carácter incisivo .Todos los que reflexionan hoy sobre el período son conscientes de que sin el Concilio y sin Pablo VI esta evolución no hubiera sido posible tal como se produjo, pero debemos reconocer, también, que sin Tarancón, Yanes, Fernando Sebastián, Merchán, Bueno Monreal y Yubany, todo hubiera sido inmensamente más difícil.

 

Uno de los temas básicos del concilio fue el de liberar a la Iglesia del clericalismo, del juridicismo y del triunfalismo. Don Elías, por carácter, espiritualidad y formación luchó toda su vida por conseguirlo. Era clarividente y decidido, con muy buena formación y lector empedernido, con gran capacidad de trabajo, confiando en sus colaboradores a quienes exigía entrega a sus tareas tal como él había actuado con el cardenal Tarancón. Era consciente de la quiebra cultural de la vida interna de una Iglesia que se sostenía en una teología básicamente eclesiástica sin capacidad de traspasar la fe de una cultura puesta ya en cuestión a otra contemporánea, y esta aguda sensibilidad le ayudó y espoleó durante sus años dedicados con pasión  a la enseñanza y a la catequesis dentro de la Conferencia episcopal.  Entre sus frutos, la elaboración de un itinerario de formación cristiana para adultos compuesto por ocho importantes volúmenes pensados y redactados por especialistas bajo la batuta atenta y comprometida de don Elías.  

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LOS MITOS DEL #METOO

Por: Jose Maria Marquez Vigil 11-03-2018

El pasado 8M recibí numerosos videos, chascarrillos, opiniones, más y más de lo mismo. .. La verdad es que nunca he entendido una huelga general por un asunto que no tiene contenido político revolucionario. ¿Hasta qué punto debería el "Papá Estado" regular las relaciones privadas y los contratos? ¿Puede una ley prohibir a Paco tirarse al sofá a ver el partido mientras María friega la cocina? María podrá enfadarse, "castigarlo sin postre", o incluso divorciarse, pero lo de salir a la calle a protestar por una relación de pareja no acabo de entenderlo, como tampoco comprendo muy bien lo de exigir un sueldo mayor de "género" manifestándonos en la calle el 8M. ¡Pídeselo a tu jefe, o búscate otro curro más digno!

A las amigas que me escribían alteradas al no encontrar suficiente empatía en mis respuestas, siempre les contestaba lo mismo... -"¿Tienes "chica" que te ayuda en casa? Las empleadas del hogar son probablemente las peor pagadas en nuestra sociedad y quiénes, al ser mayoritariamente mujeres, aumentan más la diferencia salarial... ¡Súbela tú el sueldo y pónselo al nivel de los directivos del Ibex si quieres! Y verás como se deduce inmediatamente en España la brecha salarial..."-

Alguna de ellas insistía en buscar soluciones gubernamentales, pero nuevamente les preguntaba... -"¿No tienes a tus hijos en un colegio privado o concertado? Si no crees en la eficiencia de lo público... ¿de verdad crees que el gobierno debería interferir en contratos privados laborales para arreglar esta situación?"-

Por supuesto que no me ha dado un ataque de misoginia, ni deseo que las mujeres tengan un salario inferior. Me encantaría que mis hijas tengan un buen salario, y creo que se lo merecerán porque son super currantes. Pero creo que no debemos dar ciertas parcelas de poder al Estado porque siempre perjudicará a la totalidad de los trabajadores y consumidores con más gasto público y nuevos tributos, ahora relacionados con el género. Las que saldrán ganando serán por supuesto las "Bibiana Aído", "Leire Pajín" y "Rita Maestre" de turno, pero si aumentamos la presión fiscal a los trabajadores y a las empresas, el mercado será el que pierda y esta fiesta del 8M la pagará nuevamente el consumidor final.

¿Cuál sería el siguiente paso? ¿Cobran más los delgados que los gordos, los altos que los bajos o los rubios que los morenos? ¿Nuevas medidas impositivas de redistribución y justicia social para acabar con estas otras desigualdades? ¿No debería regular esto el mercado más eficientemente? Sí todos los hombres compran cervezas para ver el partido de Messi, que compren todas las mujeres cervezas de la marca cuya Presidenta sea una mujer y que vean partidos de fútbol femenino y ya verás como el mercado empieza a comprar esos partidos y acabarán pagando más a las mujeres que a los hombres por jugar al fútbol... Las top model femeninas ganan mucho más que los hombres probablemente porque las mujeres se gastan más en ropa... El Mercado es sin duda alguna el mejor regulador.

Decían los socialistas a principios del siglo pasado que la religión es el opio del pueblo, pero una vez más se demuestra que el verdadero opio es el intervencionismo estatal que traerá nuevamente cargas y cupos disfrazados de pan y circo que, al ser forzados y contra el mercado serán probablemente injustos y a la larga costosos...

La solución más eficiente pasará siempre por la educación, sobre todo en lo privado...

¿Igualdad forzada? Claramente perjudicará al Mercado, y pasaremos de meritocracia a burocracia, perjudicando al trabajador. Y ya se sabe que mal de muchos... ¡Epidemia!

De verdad siento mucho contrariar esta iniciativa porque creo que la lucha debería de estar en otro lugar... Tengo tantas amigas directoras generales como amigos, tras el fallecimiento del Presidente del principal banco español le ha sustituido una Presidenta, y el hombre más rico de España será sucedido algún día por sus dos hijas como accionistas principales de Inditex... Pero la desigualdad sigue de verdad con los sin techo, con los sin papeles, y con tantas otras desigualdades reales, también de género en otros países como en el continente africano. Yo sería más partidario del #THEYTOO

 
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MAVUTO

Por: Jose Maria Marquez Vigil 18-02-2018

Era una tarde otoñal. Maaike, mi mujer, entró en casa cavilando. Y directamente me preguntó, probablemente para convencerse del todo… “Viviendo en un piso no deberíamos tener un perro, ¿no te parece?” Aunque la di inmediatamente la razón y me congratulé porque pensáramos igual, no resultaba muy difícil adivinar que esa pregunta no terminaría ahí... Pero la aparición de Maaike y los niños con un cachorro justo al día siguiente me pareció demasiado precipitado, y es por ello que Mavuto, que así se iba a llamar el nuevo miembro de la familia, no me hizo saltar de alegría aunque era un cachorro muy mono, y me vendieron inmediatamente que si no nos lo quedábamos, probablemente lo iban a tener que sacrificar... “Problema” (“Mavuto” en Chichewa, el idioma de Malawi) ha vivido con nosotros casi dos años desde entonces y hay que reconocer que nos ha traído mucha felicidad. Era el primero y el último al que abrazaba cada uno de mis hijos al comenzar y terminar el día, y sus paseos, correrías y juegos con sus amigos perrunos constituían el centro de las conversaciones en torno a la mesa familiar. Mavuto fue creciendo en casa, e hizo crecer a mis hijos, los cuáles mostraron gran sentido de la responsabilidad para alimentarle, bañarle, arreglar sus destrozos o sacarle a pasear.

Hace una semana, martes y trece, como decía mi hijo Pelayo: “se me rompió el corazón el día anterior a San Valentín”. Mavuto decidió investigar en el jardín de un vecino y debió comer un veneno potentísimo. Pelayo lo sacó en brazos, manteniendo sus ojos abiertos durante el corto trayecto hasta el veterinario para que no expirara, pero cuando llegamos, nada pudieron hacer para salvarle la vida. El sentimiento de pérdida que han experimentado mis hijos, sobre todo Pelayo, ha sido demasiado profundo, desgarrador.

Con la muerte de Mavuto, ¿se acabó el “problema”? O más bien, realmente… ¿surgió el verdadero “problema”? Gracias a Dios mis hijos han sido siempre, y son, muy felices. Tienen salud, protección, el cariño de sus padres, hermanos, familia, amigos, sentido del humor, alegría, inteligencia… ¿Todo lo que hay que tener?

No es la fe un activo en alza actualmente… Si te reconoces creyente y practicante, las reacciones mayoritarias pueden ser de asombro, burla o incluso lástima. Pero es en la muerte, en la pérdida, donde nuestra fe cobra más sentido. El Cristianismo gira en torno a la Semana Santa y la muerte y resurrección del Salvador, y en estos días de Cuaresma nos recuerda que la muerte es parte integrante de la vida, aunque no hablemos de ella, y al igual que dedicamos tanto tiempo a planificar la vida (la vida en todas sus facetas: amor, salud, profesión, ocio, etc.), es importante que nos enfrentemos en algún momento, y desgraciadamente así lo haremos antes o después, con la idea de la pérdida y de la muerte.

Imaginemos un partido de futbol en el que sólo nos fijáramos en la ropa del equipo arbitral, el número de “seguratas” en el campo, o la proporción entre aficionados y aficionadas (el género siempre presente…). Si no nos metemos en el partido, el penalti, el fuera de juego, el gol anulado, la tarjeta roja, y el pitido final, nunca lograremos entenderlo ni conseguiremos apasionarnos por mucho que acudamos al estadio o nos abonemos a movistar. Y es con la muerte donde nuestra fe, y también nuestra vida, cobra más sentido.

Ante la muerte de un ser humano estamos acostumbrados a visualizar su alma acompañándonos, a entender que está ahora en brazos del Padre, a sentir su aliento, su protección… ¿Y con nuestros amigos cuadrúpedos? Tras una metedura de pata inicial en la que comparé la vida de Mavuto y la de la gente en Sur Sudán que no tiene un mal veterinario que le asista, me di cuenta que estábamos hablando de algo muchísimo más importante. Así que me senté con Pelayo a hablar, sentir, aproximarnos y visualizarlo juntos. Sus ojos estaban rojos de tanto llorar, pero a medida que pasaban los días, Pelayo entendió que el alma no es una característica únicamente “humana”. Mavuto había dejado un poso importante en nuestras vidas. Su cariño, su alegría, su capacidad de perdonar y olvidar, su lealtad… Todo ello seguía vivo en cada uno de nosotros, y Pelayo empezó a sentir a Mavuto mucho más cerca que nunca, en su seno, como nunca antes lo había podido sentir.

Un perro como Mavuto puede ser también un ángel que pasa por nuestras vidas, un alma que sigue presente acompañándonos desde el Cielo (aunque tendamos a “humanizar” los dominios de San Pedro…), y por supuesto puede ser, y es, un apóstol más que con su alegría, su ejemplo, su “otra mejilla”, su amor y su fidelidad, y ahora con su muerte y esa cercanía que Pelayo ha podido sentir tras la separación inicial, nos puede llevar a comprender y amar a Dios como el mejor de los profetas.

Tu pérdida ha sido muy injusta Mavuto, pero la vida no es siempre justa a nuestros ojos. ¡Cuánta gente fallece tiroteada en un Colegio americano, ahogada en el Mediterráneo, agonizando sin cuidados en hospitales de mala muerte…! Todos pasamos por aquí con una misión, y tú nos has traído la alegría, Mavuto, y no nos puedes dejar ahora la tristeza sino el agradecimiento por haberte conocido, por haber compartido, y la fe de sabernos siempre acompañados por ti y por el Padre, que ya sabemos que siempre escribe recto con los renglones torcidos… Ahora saltas y corres más que nunca, Mavuto, pero ahora sin correa, sin ataduras, sin meterte en líos, con la libertad y la precisión de los ángeles que nos acompañan y nos muestran el camino a seguir.

¡GUAU! (Gracias en idioma perruno)

 
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SOBRE MONJES E ISLAS

Por: Dolores Aleixandre 16-02-2018

 

Voy a ver  La isla de los monjes animada por la valoración de la crítica y porque, de entrada, las películas dirigidas por mujeres (Anne- Christine Girardot en este caso), tienen  mucho a su favor para gustarme. Leo comentarios sobre el documental:  “Ocho cistercienses de una antigua abadía de Holanda enfrentados al difícil trance de buscar un nuevo hogar donde vivir”, “hombres de oración expuestos a turbaciones internas y externas, a dudas y temores y a todo un mundo fuera de la clausura que desconocen, desde ir al supermercado a comprar un billete de autobús”, “un cuidado documental”, “una hermosa película”. Pues sí, coincido con las opiniones y me ha gustado, aunque me ha quedado a la vez la impresión de que tiene una “esquina rota”, como aquella primavera de la que hablaba Mario Benedetti. Porque por un lado entiendes lo que tiene de desafío  para los monjes lanzarse a la aventura de una nueva fundación, pero es imposible no recordar que, según los datos de ACNUR, hay en el mundo  65 millones de desplazados y refugiados y que a lo largo del año se ha ido  sumando un promedio de 20 personas por minuto obligadas a huir de sus hogares y buscar protección en otro lugar, ya sea dentro de las fronteras de su país o en otros países. 

Por eso me ha faltado en la película alguna alusión a ese contexto, alguna referencia, aunque fuera mínima, a la existencia de esas situaciones por las que están pasando hoy tantos millones de personas. Porque es verdad que “apagar la luz” y cerrar un monasterio es duro,  que esos monjes experimentan sentimientos de desarraigo y pérdida,  pero en una situación  infinitamente menos dramática que la vivida por tantos otros. 

Viniendo al particular de España: aquí se cierra un convento cada mes y muchos miembros de comunidades monásticas o religiosas viven (vivimos) tiempos de disminución y precariedad, pero ¿cómo no tener grabadas en las pupilas las imágenes de  caravanas de gentes que recorren Europa en demanda de asilo, o se embarcan en viajes de solo ida? Lo recordaba Erri de Luca en un poema de Navidad: 

Nacerá en una bodega entre viajeros clandestinos./Lo calentará el vapor de la sala de máquinas./Lo acunará el balanceo del mar a través./Su madre está embarcada en busca de la salvación o la fortuna, /su padre fue el ángel de una hora,/muchas paternidades consisten en eso./En tierra firme lo habrían dejado en un contenedor de basura./Cortarán con los dientes el cordón umbilical./Lo arrojarán al mar, a la misericordia./Sólo podemos darle los meses de vientre, dicen las madres,/podemos esperarlo, pero no abrazarlo(…) Nacer es sólo un aliento de aire podrido. No existe mundo para él./Nada de su vida es una parábola./Ningún martillo de carpintero golpeará las horas de su infancia,/ni los clavos en la carne./Yo no me llamo María, pero a estos hijos míos/ que nunca han llevado un vestido o un nombre/ los marineros los llaman Jesús/ porque nacen en un viaje, sin llegada./ Está con aquellos que viven el tiempo de nacer./Va con aquellos que duran una hora.

 

Un deseo para estos momentos de desplazamientos en masa de personas y de tanta incertidumbre: que se nos pegue la lengua al paladar si nos olvidamos de que estamos  "compartiendo viaje" con tantos ( #sharejourney) porque, en palabras del Papa Francisco: "Cuando hay un "nosotros", comienza una revolución".

 
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CUANDO BESAS MIS HERIDAS

Por: Santos Urias 12-02-2018

 

Cuando besas mis heridas es como el sol en mi rostro, ese calor que se infunde en cada palmo de piel. Cuando besas mis heridas es olor a hierbabuena, a jazmines, a laurel, es noche de primavera. Cuando besas mis heridas es halo de luna llena, es reflejo, es luminoso, es plata sobre las olas. Cuando besas mis heridas es querer y no poder, es saber y no entender, es callar, dejar hacer. Cuando besas mis heridas es mirada al horizonte, es perder la referencia, es marca de inmensidad. Cuando besas mis heridas es caricia contagiosa, es como besar los ojos, es como besar el tiempo. Cuando besas mis heridas es rozarse en el silencio, es la calma, es el arpegio, es llegar, es comprendiendo. Cuando besas mis heridas es respirar lo profundo, caminar contra del viento, descalzarse, tocar suelo. Cuando besas mis heridas me haces sentir más bello, más amable, menos terco, célula del universo. Cuando besas mis heridas no tienes ascos pues me sabes, me conoces, herido ando, herido vengo. Cuando besas mis heridas tú me crees y yo te creo, recreando como un niño, recreando como un juego. Cuando besas mis heridas cede el dolor, cede el tedio, crece la paz y en tu regazo me duermo.

 
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MIGAS A LOS PERROS

Por: Jose Maria Marquez Vigil 10-02-2018

Dentro de unas semanas iré a RD Congo a visitar varios proyectos de Africa Directo. Principalmente proyectos educativos, pero también sanitarios, agua e higiene, así como la puesta en marcha de un programa microfinanciero y un proyecto de ayuda a “los niños brujos”. Como siempre disfrutaré de la alegría africana y de la belleza y la bondad de la vida en la Misión, pero también conoceré familias que se enfrentan a menudo con situaciones que no seríamos capaces de imaginar en nuestras peores pesadillas. ¿Cómo no van a querer emigrar al Norte?

Preparando mi viaje, me han hecho llegar las recomendaciones de nuestro Ministerio de Asuntos Exteriores al viajar a RD Congo. Parece que no lo recomiendan mucho… Excepto la palabra “canibalismo”, incluyen todas las demás en su narración de lo que te puedes encontrar en este país. Por no recomendar, ni siquiera te permiten volar dentro del país, ¿Volar? ¡Pero si en RD Congo solo vuelan los “pijos”! Seguro que una proporción menor al 1%...

Partiendo de la recomendación de nuestro Ministerio deberíamos entender que otras familias que quieren a sus hijos y les desean los mejor, que respetan y cuidan a sus padres, que buscan la felicidad con sus parejas… Tampoco les parecerá muy “recomendable” vivir allí a pesar de haber nacido allí y tener allí su familia, sus vecinos, sus tierras, sus gallinas, su choza… Es comprensible que busquen una salida, y yo diría que es enormemente admirable que se atrevan a embarcarse en esos cayucos rumbo a lo desconocido, no sólo rumbo a un país del que no conocen el idioma o la cultura, donde no están acostumbrados a su clima, donde no tienen a su familia y vecinos, donde no saben cómo podrán ganarse el pan… Antes de todo eso, tendrán que pasar por otras muchas dificultades en tierra y en el mar, y no siempre las superan.

Ya no es noticia desgraciadamente que aparezca una barcaza con varias decenas de cadáveres a bordo. El otro día, hace tan solo una semana, los muertos eran casi un centenar. Y a su vez, mientras me estremecía la noticia, escuche otra… Varios pueblos en Italia y en España en los que ya no hay jóvenes, en los que no hay niños, venden casas por un euro o las regalan, para poder repoblar nuestro campo abandonado ahora por nuestros conciudadanos que huyen a la ciudad. Escuchar ambas noticias a la vez parece una broma macabra, pero más aún cuando me conecto a “rezando voy” y escucho el Evangelio de ese día. Una griega se acerca a Jesús, y el Maestro, muy bruscamente, le suelta esa comparación que nos deja boquiabiertos: “no está bien echar a los perros el pan de los hijos”. Y la mujer le responde que hasta los perros comen las migajas que caen de la mesa.

Ayer me dijo mi hija Paz (doce años) que había encontrado en internet la Bitácora de Peregrinos y se había emocionado leyendo algún artículo. Por supuesto me emociona mucho más a mi conectar con mi hija, como en su día, salvando las distancias, conectó Nelson Mandela con su madre (cuando le preguntaron a Mandela cómo pudo aguantar tanto tiempo en la cárcel y luego perdonar a sus verdugos, recordó que su madre le había dicho que hay tres tipos de personas, las que pasan por la vida dejando el mundo peor que se lo encontraron, las que lo dejan igual y las que lo dejan mejor. Y Mandela dijo: “No podía defraudar a mi madre”.).

Si pensáramos que lo que hacemos, lo que votamos, lo que decimos, lo va a leer nuestra madre o nuestra hija, ¿seríamos capaces de seguir refiriéndonos a los extranjeros como “perros”? Ojalá seamos capaces de frenar esta corriente nacionalista y proteccionista que está cobrando tantos adeptos en América y Europa. Al menos, por vergüenza, deberíamos compartir “las migas”.

 
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FLATULENCIA DE GENERO

Por: Jose Maria Marquez Vigil 06-02-2018

El otro día entrevistaban a una famosa pareja de homosexuales nominados a los Goya. Cuando les preguntaron su opinión sobre el feminismo fueron políticamente muy correctos ya que se declaraban muy a favor, y pensaban que en España teníamos aún mucho camino por recorrer.

Yo no soy tan políticamente correcto, y si bien pienso que hay casos en los que hay mucho camino por delante, hay otros en los que el camino debería empezar a ser más bien hacia atrás… Me explico… Depende del momento y el lugar, hasta el punto que, con una diferencia de 50 o 75 años, podríamos tal vez compararlo con la desnutrición infantil. Fue un problema importante en España tras la guerra civil y durante los primeros años de autarquía, pero en estos momentos, aunque puedan seguir existiendo casos aislados, nos hemos pasado mil pueblos. Hasta el punto que el problema principal en España y el resto del mundo desarrollado es más bien ahora la obesidad infantil (camino hacia atrás…). Por supuesto que actualmente hay también un problema grave de desnutrición infantil, pero no en nuestro país. El camino por recorrer debería estar en el Africa Subsahariana, en muchas zonas de Asia, en países en conflicto, etc. Países donde también se agrava el problema de la “cosificación” y el maltrato a la mujer…

Esta semana me mandaron por wasap un artículo de un periódico. Parece ser que en un Juzgado de Valencia condenaron al marido por violencia de género tras una airada discusión con su pareja. ¿Llegaron a las manos? ¿Hubieron insultos o calumnias graves? Según relata el artículo, la sentencia reconoce que no hubo violencia física ni psicológica, pero el marido, para evitar la discusión, se dio media vuelta y salió de casa escapándosele una ventosidad. Una grave injuria constitutiva de violencia de género por la que han condenado al marido. ¿Nos estamos volviendo locos? Un caso evidente de que nos estamos pasando mil pueblos con la misandria social y jurídica que lamentablemente acabará desatando a su vez una misoginia generalizada, porque como bien dice nuestro refranero, “quien siembra vientos, recoge tempestades”. ¿Debemos considerar violencia de género la ventosidad de un hombre? Seguro que hasta a los hombres más santos se les ha escapado en alguna ocasión. Me imagino a San Francisco de Asís sufriendo por la escisión de sus hermanos, muchos de ellos contrariando la regla de los hermanos menores convirtiéndose en Dominicos, etc. De tanto contenerse, ¿sería menos santo si se le escapara una ventosidad? Se queja uno de “los Jordis” que la comida en la cárcel es muy flatulenta. Solo le faltaba volver a ingresar en prisión denunciado por “flatulencia de género” al día siguiente de alcanzar la libertad…

El Evangelio de este domingo nos dibuja al Maestro expulsando demonios. Yo no creo que los demonios sean siempre estruendosos, sino mucho más dañinos probablemente los “demonios” que nos alejan de la oración que Jesús nos enseñó: “…perdónanos nuestras ofensas como también nosotros…”

 
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TORTOLAS

Por: Dolores Aleixandre 06-02-2018

Una novedad del  2017 ha sido el cambio de estatus de los animales: de “bienes semovientes”, han  pasado a  “seres sintientes” pero, les guste o no a los miembros de la Fundación Affinity que ha promovido la ley, los escritores bíblicos se les habían adelantado: el profeta Isaías avisaba en el s. VIII aC de que Israel,  comparado con el buey y al asno que reconocían  el pesebre de su dueño, era el verdadero  borrico. La liturgia tampoco se ha quedado corta y en Navidad propone esta antífona: “Qué gran misterio y admirable sacramento, que unos animales vieran al Señor nacido, echado en un pesebre…”

Al llegar el 2 de Febrero son dos tórtolas las que hacen una aparición estelar, nada menos que en el templo de Salomón. Ya en el AT habían desempeñado papeles secundarios pero significativos: junto a cigüeñas, golondrinas y grullas (observen: todas hembras), Jeremías ensalza lo listísimas que eran para saber cuándo les tocaba migrar, mientras que los humanos no se enteraban de casi nada (Jer 8,7).  En el Cantar, el novio las utiliza como señuelo para atraer a su amada y la invita a escuchar juntos su arrullo (Cnt 2, 12); un salmista  evoca su condición indefensa para pedir al Señor:  “¡No entregues a los buitres la vida de tu tórtola!” (Sal 74,19). 

Pero es Lucas quien revela su misión trascendental: ser ofrecidas como  rescate para que el Niño no tuviera que quedarse al servicio del templo. Menudo favor le hicieron: en vez de pasarse  la infancia en plan levita junior, trajinando con el incienso y las ofrendas, pudo jugar tan contento con otros niños en las calles de Nazaret. 

Soy consciente de la existencia de un poderoso lobby que promociona a los pichones como protagonistas únicos del rescate, reincidiendo una vez más en posturas  de discriminación.  Como respuesta  y corriendo el  riesgo de ser sospechosa de estar contaminada  por  la ideología de género, me decanto con determinación a favor de las tórtolas. Acepto firmas de apoyo.

 
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INICIOS

Por: Dolores Aleixandre 15-01-2018

 

El título no viene a cuenta solo porque empieza un nuevo año o porque  Enero sea el primero de los meses:  es consecuencia de  una  “resaca”  navideña provocada por  el comienzo de muchos de los textos evangélicos que hemos escuchado en las celebraciones.  Me ha vuelto a sorprender su insistencia machacona en empezar nombrando  los contextos geográficos, históricos  y políticos  en que acontecieron  las cosas del Dios-con-nosotros. 

“En los días del rey Herodes...”:  así comienza Lucas su relato ( “en los días de la expulsión de los rohingya,  de los 300 muertos en el ataque yihadista en el Sinaí, de las hambrunas en el cuerno de Africa, de las muertes de tantas mujeres por violencia machista…”).  

“En aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando...”,  y a causa de ello una pareja de desplazados no encontraron sitio en la posada, como no lo encuentran los que llegan en pateras, ni los que intentan saltar las vallas, ni los del campamento de Calais recientemente desmantelado.  

“Herodes busca al niño para matarlo”, avisa también Mateo y aquella vida frágil corrió tanto peligro como la de millones de niños sometidos a desnutrición, a violencia, a explotación sexual.  

 La banda sonora de los evangelios no registraban sólo rumores de ángeles: estaba resonando también en ella el llanto de los padre y madres de los desaparecidos en el submarino ARA san Juan, o de los que reclaman atención para sus hijos con enfermedades raras.  “Es Raquel que llora por su hijos sin querer consolarse porque ya no existen” .

 Es precisamente aquí, en medio del mundo inhóspito de entonces y de ahora, a donde sigue llegando un  anuncio sorprendente y jubiloso que “no caduca”: “Llenaos de alegría, os traigo una buena noticia: Os ha nacido un niño”

Buen inicio de la cuesta de Enero.

 

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DRAG QUEENS HASTA EN LA SOPA

Por: Jose Maria Marquez Vigil 08-01-2018

Se imaginan un partido de fútbol de la máxima rivalidad, ya sea la Champions o el Mundial? Los dos equipos van empatados en el minuto 90 y llegan los penaltis. Y en ese mismo momento la Organización decide sustituir los penaltis por una demostración LGTB, o si lo prefieren de los derechos de los cultivadores de la remolacha en Australia... Estarán conmigo que no viene a cuento, y que lo importante en un evento de estas características es satisfacer la necesidad de los clientes, del público objetivo de ese partido de fútbol que no han ido ahí a ver ninguna manifestación de derechos aunque no estén en contra de los mismos...

Llamadme pureta y conservador si queréis, pero definitivamente soy de los que están en desacuerdo con la idea de meter Drag Queens en la Cabalgata de los Reyes en ese minuto 90 que es la llegada de Melchor, Gaspar y Baltasar, tan queridos y admirados por los niños.

Cada uno tendremos nuestra opinión sobre el fenómeno Drag Queen, pero creo que ese no era el momento, igual que tampoco en el carnaval de Tenerife del año pasado era el momento para que esas Drag Queens que ahí salían se disfrazaran de Cristo en la Cruz... Ese si podía ser su momento, pero…, ¿no podían elegir otro disfraz? ¡Qué fijación tienen estos LGTB con las creencias de los demás! ¡Que se lo hagan mirar un poco!

Pero sobre todo que se lo hagan mirar los responsables de poner una Drag Queen en la Cabalgata de Reyes Magos de Vallecas. ¿A quién ha querido contentar? Al público objetivo de la Cabalgata no, desde luego…

Llevo más de 20 años comprometido con una ONG, y no cejo en mi empeño de intentar hacer entender a este tercer sector quiénes son nuestros clientes, aunque no parecen comprenderlo... Los que venimos de la empresa privada y hemos sido evaluados por el Mercado, sabemos que si no distingues cuál es tu público objetivo y si no satisfaces las necesidades de tu cliente…, ¡estás muerto! Pero muchas ONG confunden el cliente con el que les da de comer, el beneficiario de los servicios que provee y que debería ser el público objetivo de dicha ONG, con los donantes (mayoritariamente el erario público) qué aportan los fondos necesarios para que subsistan estas “OMG” (a estas yo las llamo “Organización Muy Gubernamental”, ya que comen de lo público y no pueden por tanto mantener la independencia que se espera de una “No Gubernamental”). Y este mismo problema se da también repetitivamente en el sector público.

La Epifanía, momento de la manifestación de Dios hecho hombre, es uno de los grandes momentos para los cristianos. De hecho, la primera obra dramática que se conoce en nuestro país es el Auto de los Reyes Magos. Tiene un significado muy especial ya que la Ciencia y el Poder adoran la simplicidad del recién nacido en un pesebre. Y no siempre es así, ya que como dice el Evangelio: “Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a los más pequeños.”.

Ahora los poderosos son los perroflautas, los burócratas y los LGTB, que por alguna extraña razón que probablemente estarán estudiando en sesión sus psicoanalistas, tienen una obsesión que raya el odio con lo sagrado, con las creencias de los demás, y con la alegría, la felicidad, la emoción y la magia del niño que acude a la Cabalgata para ver que por un día este niño (o niña) es el/la adorad@ y querid@ y respetad@ en todas partes a excepción de Vallecas donde parece ser que los adorados y respetados siguen siendo los perroflautas y los “elegetebe” hasta el mismo día universal de l@s niñ@s.

 
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