Martes 17 de Octubre 2017

AÑADIDURAS

Por: Dolores Aleixandre 09-10-2017

Las palabras tienen peso y densidad por sí mismas (aquello del sí, sí;  no, no del Evangelio),  pero nuestra tendencia suele ser la de inflarlas como globos a fuerza de añadidos por detrás o por delante: podría parecer que eminente, reverendo  o ilustre son ya de por sí términos lo suficientemente graves y respetables como para no necesitar  más complementos,  pero nos gustan más convertidos en superlativos (eminentísimo, reverendísimo, ilustrísimo…), convencidos de que esos añadidos los revisten de mayor prestigio y predicamento. Y puestos a ello, ya que existen los archipiélagos y los archiduques, por qué no vamos a tener nosotros archidiócesis,  archicofradías, arciprestazgos y archimandritas. 

En este afán de pompa y circunstancia, vamos a contracorriente de algunos políticos que en sus congresos arengan a sus seguidores al despojo de la humildad, con la misma gallardía con que los Guardias Suizos enarbolan sus picas. También las marcas se suman a esta corriente y las que esgrimían  antes la incorporación de vitaminas y minerales a sus productos, propagan ahora los beneficios inefables de todo lo SIN: sin gluten, sin alcohol, sin lactosa, sin colorantes, sin conservantes, sin grasa, sin azúcares añadidos... Posiblemente no lo pretendan, pero están en sorprendente coincidencia con los siiiiin  de las recomendaciones que hacía Jesús a los suyos al enviarlos en misión: tenían que ir sin alforja, sin bastón, sin túnica de repuesto, sin dinero, sin otro par de sandalias. 

“Solo hay una sola cosa necesaria” decía él,  y por eso caminó entre nosotros sin un domicilio fijo donde reclinar la cabeza; sin barca ni cabalgadura propias para desplazarse; sin una parcela de su propiedad donde retirarse a rezar; sin  un local particular para juntarse a cenar con sus amigos; sin la seguridad de una póliza de enterramiento por si le sorprendía la muerte. 

Lo único necesario lo  llevaba dentro y algo parecido, en talla minor,  debía pasarle a Francisco de Asís: ninguno de los dos necesitaba añadiduras.

 
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SUMAS Y RESTAS POR LA INDEPENDENCIA

Por: Jose Maria Marquez Vigil 09-10-2017

“La Menchu”, mi profesora de matemáticas en el cole q.e.p.d., nos hablaba de la “divisibilidad”. Recuerdo que comenzaba la clase diciéndonos que tiene cinco "ies", y que sin la "i" nunca se hubiera podido escribir esta palabra...

El problema catalán es también un problema de divisibilidad... “Divide y vencerás” decían los emperadores romanos y los imperialistas británicos... Por supuesto que la división del territorio nos debilita a todos, y tengo que dar la razón a la Menchu ya que sin la 'i' no se podría escribir este momento histórico... “I" de "ineptitud e imbecilidad" para empezar... Pero también de "indignados e insatisfechos" y de "insolidaridad". Y sobre todo de "inoportunidad" y de "impuestos"…

Porque al fin y al cabo, se trata tan solo de un problema de matemáticas...

Mas y sus compinches veían desde hace tiempo que se acercaba su momento. Y con las últimas elecciones vieron las cuentas claras... El PSOE estaba roto y sin líder, y finalmente lo lideró el que había llamado corrupto al Presidente del Gobierno, el cual le había respondido con ese famoso "Ruiz". Estos dos no parecían llamados a entenderse...

Por otro lado, los indignados e insatisfechos podemitas tenían una gran deuda de votos con los "indepes", hasta tal punto que se verían obligados a olvidar la palabra solidaridad que en teoría deberían defender según su programa cuándo se trata de regiones ricas que abandonan a las más pobres. Los de Rivera iban a hacer mucho ruido pero con pocos apoyos, y el PNV podría jugar también una base importante a favor de estos indepes. Todo suma y las cuentas estaban claras... Tan solo cambiar de nombre para olvidar el pasado, distanciarse de los Pujol y de Mas, y poner en marcha un plan de victimismo que les entronaría como nuevos reyes de taifas.

Pero las matemáticas se han vuelto en su contra cuando sus sumas se han convertido en restas. Los indepes están generando un renovado cariño en otros territorios hacia esa bandera rojigualda que tanto habíamos menospreciado los unos y los otros, y la solidaridad fiscal parece que va a llegar por otra vía. La Caixa y el Sabadell van a tributar ahora en Valencia y Alicante respectivamente, y nuevas oleadas de empresas refugiadas van llegando al territorio español con nombres como Gas Natural, Agbar, etc. Al final vamos a agradecer en el resto del Estado Español la marcha de una Cataluña capitidisminuida que finalmente va a aportar a las arcas públicas en vez de restar… Todo sea que no cambien ahora el “votarem” de votar por el “voltarem” de volver porque todo esto no tiene mucha pinta de tener vuelta atrás.

 
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