Sábado 16 de Diciembre 2017

Pero..., ¿dónde está la gracia?

Por: Jose Maria Marquez Vigil 25-09-2017

El Evangelio de este domingo era de esos que te quedas con cara de tonto buscando la cámara oculta… Así que unos llevan todo el día currando en la viña del señor y otros llegan justo al final, escaqueándose todo el día… Y luego el jefe viene con eso de que los últimos serán los primeros, ¡y despacha a todos con el mismo denario que había acordado con los primeros!

Y esto nos lo explican con que el amor de Dios es infinito, y que siempre estamos a tiempo y seremos bien recibidos en la Viña del Señor…

¡Guaauuuu! O sea que si nos corrompemos un poquito, o nos pillamos unos sobrecitos… ¡Los próximos 40 años viviendo en un yate por el Caribe rodeados de mulatas en bikini, bien bronceaditos todo el día, comiendo angulas y bogavante y bebiendo Moet Chandon! Y en el último minuto un “lo siento” en la extremaunción, ¡y nos llevamos el mismo denario! ¡Moola!

Ahhh… Que la lógica del señor no es la misma que la de los jornaleros, y el premio no está en el denario sino en el trabajo en sí mismo de sol a sol con el bochorno en la viña del señor… ¡Ufff! ¿Así que ahora nos van a decir que el premio de estudiar no es la nota en sí sino el aprendizaje, y qué el objetivo de hacer deporte y comer comida saludable no es ligarte luego a la rubia del bar enseñando tus musculitos sino estar sano en sí mismo?

Así podemos pasarnos la vida buscando la cámara oculta que nos graba día a día y tratando de encontrar la gracia, sin darnos cuenta que la gracia está en La Gracia en sí misma, en la Gracia de la fe, del amor, y en entender el servicio como los últimos que serán los primeros…

Escuchaba la Misa por televisión, conectado por internet desde Holanda donde no me es tan fácil encontrar una Iglesia motivadora en la que además pueda entender las lecturas sin que me suenen, con este bendito idioma holandés, a órdenes en un campo de concentración... Y la verdad es que me alegro porque, aunque me he perdido el calor de la gente, he podido tratar de entender el Evangelio, con mi pobre lógica de jornalero… Y me ha encantado también la Carta de San Pablo a los Filipenses en la que desea ir ya a los brazos del padre (“una ganancia el morir”), aunque entiende que aquí tiene mucho que hacer y debe aprovechar bien el tiempo.

Me ha parecido especialmente curiosa la sensación de escuchar la Misa de TVE desde el salón de casa, sentado en un cómodo sillón. Cada vez que había que ponerse de pie o arrodillarse, reconozco que me daba mucha más pereza, tan cómodo que estaba, que cuando me siento en uno de esos rígidos bancos de madera que frecuentan las iglesias… Tuve que armarme de fuerza de voluntad para escapar del sillón una y otra vez, y pensé que del mismo modo es mucho más difícil ir a la Viña del Señor cuando estás disfrutando de ese yate en el Caribe, de una vulgar piscinita o de cualquier comodidad por pequeña que sea, incluido el sillón y la calefacción de tu hogar… Y me resuenan nuevamente esas palabras del Maestro: “y el joven rico se marchó entristecido porque tenía muchos bienes”. ¡Qué difícil cuando San Pablo nos invita a llevar “una vida digna del Evangelio de Cristo”! Habrá que buscar la Gracia en el trabajo en la viña, y es probable que nos sea más fácil encontrarla si vamos ligeros de equipaje…

Ya, si nos lo creemos, pero… ¡Seguimos buscando un poco esa cámara oculta!

 
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HARTO

Por: Santos Urias 25-09-2017

Redondo es este ombligo. Lo miro desde arriba: redondo. Lo miro desde abajo: redondo. Me siento así; me siento asa: redondo. Yo decido, tú decides: redondo. Mi tribu, mi raza, mi patria: redondo. Refugiado, inmigrante, foráneo, natural: redondo. Judío, griego, persa, romano, gentil: redondo. Hombre, mujer, medio pensionista: redondo. Esclavo, libre, presa de la trata, prisioneros: redondo. Carne, pescado, vegano: redondo. Calimocho, cerveza, tinto de verano, cava, rebujito: redondo. Mediterráneo, atlántico, caribeño: redondo. Jamón de Jabugo, fuet, foie, lacón con grelos: redondo. Rock & roll, sardana, jota, malagueña: redondo. Listos, tontos, puritanos, putas: redondo. Poetas, culturetas, bohemios, artistas, perro flautas: redondo. Políticos, magistrados, escribas, fariseos: redondo. Curas, imanes, monjes budistas, anarquistas: redondo. Mi cuerpo es un ombligo. La mano es un ombligo, el pie es un ombligo, la cabeza se ha hecho ombligo, el corazón salta en su cordón umbilical. 

Unos dos mil años desde que alguien nos ofreció educar la mirada para poder ver al otro, escuchar al otro, rozarse con el otro, amar al otro. Se salto los convencionalismos, algunas “tradiciones”, los odios históricos, las barreras culturales y religiosas. Para fijarse en lo esencial, en lo que de verdad dignifica y construye al ser humano.

Pero se ha seguido guerreando, discutiendo, dividiendo, incluso en su nombre. Lo diabólico ha seguido jugando su partida.

Y volvemos al ombligo, a mirar a la tripa, sentimientos, banderas, trincheras: ¿por qué?

Harto de ideologizaciones, de reduccionismos, de mentiras, de pensamiento débil y de ombligos de tamaño inabarcable.

Soy católico es decir: El que entiende o es común a todos en sus características y cualidades sin excepción de nadie o de ninguno. Universal.

Y en mi cuerpo el ombligo sólo es una pequeña parte dentro de un maravilloso universo de vida. Por cierto redondo, pequeño y feo.

 
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HOY VA DE POESIA

Por: Dolores Aleixandre 19-09-2017

 “El intruso. Caminaba sobre el agua, llenaba las redes,/los pescadores abandonaban su oficio por seguirlo. /En una boda faltó el vino. Él se hizo cargo:/centenares de litros, /un golpe de maestro viñador, /agua en vasos de piedra convirtiéndose en vino. Es mejor, dijeron los invitados, sí, es mejor/ el vino que surge sin pisar la uva, /el pan hecho sin grano ni horno, el pez que se mete en la barca de un salto. /Desencadenaba el gratis que pertenece a la gracia, /apasionada y violenta.  Venía de un bautismo en aguas del Jordán, /murió poco más allá/sobre un travesaño con forma de T/ y, cuando un hierro le atravesó el costado, /brotó agua, como la incisión de un parto. / Murió convertido en fuente. // He aquí el intruso del mundo, /empapado de la grasa de todas las culpas,  /perdiendo el color, pálido de frío, en un abril/o incluso en un marzo, más allá de ochocientos metros/sobre el nivel del mar jamás tocado. /Un gargarismo de aguas en el fondo de un pozo seco, / un carraspeo en la tubería de las arterias: /así diluvia su resurrección”.

Imagino que quien lea esta maravilla, querrá conocer en el acto  a su autor y, aunque nadie me ha encargado en  Alandar que hable de libros, por esta vez  me tomo la libertad de presentar a Erri de Luca, por si aún queda alguno por conocerle. Napolitano nacido en el 50, participante activo en el movimiento del 68 y miembro del grupo Lotta Continua, ha trabajado como albañil y camionero y durante la guerra de los Balcanes fue conductor de vehículos de apoyo humanitario. Aprendió hebreo de forma autodidacta y no conozco mejores traducciones bíblicas que las suyas. Lleva escritos un montón de libros, unos cuantos ya traducidos al castellano y quiero hablarles hoy del último que estoy leyendo,  Solo ida. Poesía completa (Seix Barral 2016).  Para que se hagan una idea, sus poemas sobre emigrantes son tan candentes como este:  

“ÒSomos los innumerables, el doble en cada centro de expulsión. /Adoquinamos de esqueletos vuestro mar/ para caminar sobre ellos./ No podéis contarnos, si nos contáis aumentamos,/ hijos del horizonte que nos manda de vuelta./ Hemos venido descalzos, sin suelas, sin sentir espinas,/ piedras, colas de escorpiones. /Ningún policía puede despreciarnos/después de todo lo que hemos sido ya ofendidos./Seremos los siervos, los hijos que no tenéis,/ nuestras vidas serán vuestros libros de aventuras./Traemos a Homero y a Dante, el ciego y el peregrino,/ el olor que perdisteis, la igualdad que habéis sometido”.  (p.123)

“Los hombres han dejado sus plegarias en tierra,/ del viaje no tiene culpa el Dios de nadie./ Ninguna invocación, ni súplica de ayuda, /de aquí sólo se manda un saludo al rey del universo. /Cuando estábamos en tierra, en noches como ésta cantábamos/para llevar los rebaños al altiplano./ Con el canto manteníamos alejados a los leones,/ las mujeres cuidaban del fuego dentro de la hoguera de piedra. /Aquí no se posa en la tierra la sombra de nuestros cuerpos,/somos polvo levantado, un olor a vinagre en una garrafa vacía./ Somos un desierto que camina, un pueblo de arena, /hierro en la sangre, cal en los ojos, una funda de cuero./ Muchas vidas destruidas nos han allanado el viaje,/ pasos alzados por otros nos empujan hacia delante”. (p107)

Empecé a leer el libro por la noche, antes de dormir, pero me provocaban insomnio. Ahora los leo por el día.

 
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Voluntariado voluntarista

Por: Alfonso Carcasona 19-09-2017

Leía el otro día que en esta vida no hay nada gratis, en contraposición a la buena nueva del Evangelio, “… lo que gratis has recibido (todo añado yo), dalo gratis”. 

 

Lo siento, pero no me gusta el concepto de voluntariado, aunque he de reconocer que es mejor que exista a que no. No me gusta, mejor dicho, como categoría absoluta. Como etapa de transición educativa, puede que sea la mejor manera de llegar a la padecer con. Ese concepto, a priori más abstracto, sí que me gusta. Utópico quizá, pero muy atractivo como proyecto vital.

 

Me explico. Por voluntariado me da la sensación que se entiende una obligación, un deber hacia los demás. Deber que cumplo -en el menos bueno de los casos- para completar mi curriculum, para acceder a universidades o puestos de trabajo como elemento diferenciador, una vez que las notas por conocimiento o las prácticas laborales  son incapaces de diferenciar a los candidatos.

 

En su segunda acepción se trata de un deber cívico. La sociedad ha logrado que el estado de bienestar cubra muchos servicios hacia los más desfavorecidos: ancianos, sin techo, solitarios, niños en peligro de exclusión… Para ser buen ciudadano tengo la obligación de dedicar una parte de mi tiempo, una parte de mis ingresos (parecido al diezmo medieval) para completar esos derechos sociales conquistados por el bien traído estado de bienestar. El voluntariado en este caso puede chocar con los derechos laborales de aquellos trabajadores a los que los impuestos pagan su salario por atenderles. Ojo, que si un voluntario hace algo que puede ser remunerado podemos poner en peligro un legítimo puesto de trabajo. De la misma manera, los voluntarios pueden cubrir las tareas cuando los presupuestos no alcanzan para atenderlas. El voluntario sirve al sistema para abaratar los costes quizá inasumibles y al voluntario le sirve para dedicar gratuitamente una parte de su tiempo en ser mejor ciudadano.

 

Vayamos a por la utopía. ¿Qué pasaría si lográsemos ver nuestro tiempo con gente que sufre (en cualquiera de sus variedades e intensidades) como un regalo más que como un deber o una obligación? Adela Cortina ha inventado la palabra “Aporofobia” para definir la aversión al pobre, al desgraciado, al desfavorecido. Es un sentimiento que dice tenemos todos. Y seguramente así es, en mayor o menor medida. Vivimos en una sociedad edulcorada, donde es muy importante ocultar el dolor y el sufrimiento. ¿Y si lo buscamos? No para sentirnos mejor, sino para hacer sentir mejor al de enfrente. ¿Por qué no padecer con, en lugar de situarnos en un nivel más elevado, compadeciéndonos?. ¿Por qué no ver oportunidades que debemos agradecer en lugar de obligaciones que  debemos cumplir?

 

El otro día acompañé brevemente a mi hija a lo que llaman “bocatas”. Un grupo de jóvenes que se integran con amigos que no tienen su suerte. Se preocupan verdaderamente por ellos, su función no acaba cuando terminan su noche en la Plaza Mayor. Hay alegría verdadera, preocupación por las historias que se comparten, hay canciones, guitarras, buen rollo. La clave de estos grupos, incluidos otros como san Egidio o Mensajeros de la Paz, no está en repartir los bocadillos. El secreto está en las amistades que se desarrollan, en la gratuidad de esa relación. No se trata de alargar el impagable trabajo de los servicios sociales. Se trata de vernos como hermanos, y dedicarnos más a los que la vida ha tratado peor. Si mi hermano o mi hijo tiene una dificultad la padezco con él. Compadecerse está bien, pero no es suficiente. Si lo que he recibido gratis lo doy gratis allí está la alegría perfecta, parafraseando a mi querido Francisco.

 

 

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NECIONALISMO

Por: Jose Maria Marquez Vigil 08-09-2017

Escribo esta columna desde Holanda, donde me he venido a vivir un año con mi familia. Aunque estemos en el mes de septiembre, hace aquí ya un frío que pela. Pero de eso no tienen la culpa ellos…

Por lo demás, son un país que funciona bien. Bastante bien. La tasa de paro es muy baja, y se percibe un nivel de bienestar social y económico bastante alto. Siendo un país tan pequeñito, tienen unos ciudadanos y ciudadanas altísimos (y en el caso de ellas guapísimas, probablemente también en el de ellos), muy sanotes, que cuando no tienen su pequeña tienda o su terrenito con unas cuantas vacas, ovejas y gallinas, trabajan en centenares de multinacionales holandesas que siguen creciendo en todo el mundo. Este año su selección de fútbol no está a la altura de otras épocas, pero ya han sido tres veces finalistas en el Mundial... Así que en lo más importante aparte de la economía, fútbol y tías, ¡son una gran potencia mundial!

Como todos sabemos, hace unos cuantos cientos de años eran una "autonomía" más de nuestro imperio español. ¿Y si eso se hubiera mantenido hasta la actualidad? ¿Tendrían hoy derecho a votar su secesión para así prosperar y convertirse en lo que ahora son?

Intento plantearme en estos términos el problema catalán, para tratar de ser un poco más imparcial... Y me parecería absolutamente lógico que los holandeses no quisieran verse obligados a tirar del carro, a verse gobernados por nuestros políticos corruptos y a pagar con sus impuestos nuestras fiestas...

Pero aunque Cruyff jugara en el Barcelona, la siguiente pregunta me genera más dudas... ¿Se trata del mismo caso? Por un lado los catalanes tienen unos políticos que están a la altura de los del resto de España, igual de mezquinos... Sí están todos a favor de la independencia es para ganar poder y librarse de incómodos controles... Me sorprende por cierto, hablando de políticos, que la izquierda apoye tanto el independentismo cuándo es a todas luces contrario a los principios de solidaridad y reparto de la riqueza... Por otro lado, históricamente tampoco se trata del mismo caso, y geográficamente parece que están un poco más cerca del resto de España qué estos otros del reino de Flandes.

Es verdad que no hay quien defienda jurídicamente que un territorio quiera plantearse la separación del resto, votando tan solo ellos. Es como si en mi casa, donde pago yo los gastos de mis cinco hijos y de mi mujer, decidiera montar la república independiente de Ikea.... Organizo una votación yo solo, y declaro mi autodeterminación. Uhmmm... La idea me está empezando a gustar...

Hoy en día se entiende jurídicamente, y por supuesto socialmente, y probablemente también por todos los políticos que ahora defienden el derecho de autodeterminación de Cataluña, que si hace muchos años se crea una familia, y uno de los progenitores trabaja y genera unos ahorros mientras el otro se encarga del cuidado y educación de los hijos... Por supuesto que existe el derecho de separación, pero en este caso creo que no me iría de rositas. Existen las pensiones que debería pasar a mi mujer e hijos, y la división de los bienes gananciales…

Ya sé que hablamos de banderas, y de sentimientos, y del Barça - Madrid, y de corridas de toros, pero al final lo importante es que “la pela es la pela”... Y si los ciudadanos españoles han ayudado a la generación de riqueza en Cataluña comprando su producción textil cuando aquí había una autarquía que la protegía, bebiendo su cava, y veraneando en la Costa Brava y esquiando en el Pirineo... Supongo que antes de montarse su pisito con la querida, el independentista deberá pagar su pensión a los abandonados, siempre y cuando el Pujol y sus amigos hayan dejado algo en las arcas catalanas...

En el mundo financiero se suele decir que “solo un necio confunde valor y precio”. Aquí hay pocos valores (la Patria de aquellos tiempos y la Solidaridad de la actualidad brillan por su ausencia), pero estos necios que prefieren abandonar las ideas de globalidad y progreso común para poder así seguir abandonando la casa con la querida, deberían al menos tener en cuenta “el precio”… Y si ha habido un progreso fomentado en parte por el resto de los españoles, que paguen la pensión a las autonomías despechadas en vez de seguir pidiendo ayudas, y a empezar de nuevo la carrera pero saliendo todos desde la misma línea en la parrilla de salida. Y si realmente sus ciudadanos trabajan más y mejor, tendremos otra Holanda, pero si los políticos catalanes siguen demostrando su bajeza, a ver qué futuro les aguarda a nuestros conciudadanos que se pudieran ver forzados a abandonar España por estos “necionalistas”.

 
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Un papa y un ermitaño

Por: Juan María Laboa 01-09-2017

El Verano, habitualmente, trae pocas noticias y de la Iglesia menos. Un cardenal italiano anciano y, probablemente, aburrido ,se ha sacado de la manga la noticia de que Pablo VI había escrito una carta a Secretaría de Estado en la que decidía en qué momentos de enfermedad o desconexión mental debía darse al papa como incapaz. Ya se habló del tema en su tiempo aunque no se conocía la existencia del documento. Fue con motivo de la visita de Pablo VI a la ermita al que se había retirado Celestino V después de su abandono del pontificado en 1294. Hoy el último derecho canónico es más claro en sus disposiciones, pero en estos días el problema no está en la dimisión, situación habitual en nuestro mundo, sino en la situación en la que queda el dimitido. En realidad, en el mundo real, el dimitido se retira y vive una vida de acuerdo a su nuevo estado. Tenía un cargo, lo deja y lo sustituyen. Todo normal. Solo que el mundo clerical o, al menos, una parte del clero y algunos laicos que son más clericales que el clero, ha aprovechado la extraña situación en la que se situó Ratzinger al renunciar a la diócesis de Roma manteniendo su sotana blanca y retirándose a una casa en el centro del Vaticano, para convertirlo en un arma que ellos desearían arrojadiza. No hace falta saber teología para conocer que los cardenales elijen al obispo de Roma y que este tranquilamente dejó su puesto como lo hacen todos los obispos, aunque estos por obligación. No existe hoy papa y medio ni cuarto de papa y mitad, ni siquiera papa emérito sino obispo de Roma emérito. El actual obispo de Roma y, por consiguiente Papa es el papa Francisco.

Falta en nuestro mundo eclesial naturalidad y resulta necesario recomponer imágenes y actitudes inexactas y gastadas. En el cristianismo el obispo de Roma ocupa un puesto y tiene unas atribuciones especiales. Es el centro de comunión de la Iglesia. Lo decidió Cristo y resulta imprescindible en la vida eclesial. En cuanto tal, los creyentes le debemos respeto y seguimiento. Pero no es un dios menor y cuando decide retirarse se retira con todas las consecuencias. Hay que afear la conducta de tantos cristianos de pacotilla que en nuestros días, tras endiosar a los papas anteriores porque les gustaba hoy se atreven a enlodar a este papa porque les molestan sus palabras y actuaciones, tal vez porque recuerdan demasiado a las de Cristo.

 
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