Domingo 23 de Julio 2017

PROHIBIDO QUEJARSE

Por: Santos Urias 17-07-2017

 

En una de esas audiencias generales del Papa Francisco un conocido psicólogo le ha regalado un cartel en el que reza: “prohibido quejarse”. Algunos dirán: “pues vaya para algo que nos queda”. Otros: “ya estamos con la docilidad de los cristianos, sacrificio y conformismo”. Francisco ni corto ni perezoso ha colocado el cartel en la puerta del despacho de su residencia de Santa Marta para evitar así el síndrome de victimismo, la disminución del buen humor y la capacidad para enfrentar y resolver los problemas.

Y yo, por mi parte, he intentado recorrer uno de mis muchos días de actividad y trabajo. Quejas propias y quejas ajenas; quejas en la televisión; quejas de políticos, de empresarios, de trabajadores, de jóvenes, de ancianos; quejas en el autobús y en el metro; quejas de viandantes y de conductores cabreados; quejas a la hora de comer, al llegar a casa; quejas en el bar, con los amigos, de los amigos; quejas del jefe y del subordinado; quejas por los padres, por los hijos, por los hermanos, por los tíos; quejas de lo que tengo y de lo que querría tener. 

Y pienso en todas esas quejas canalizadas para impulsar el caudal de capacidades, de nuestras capacidades. Transformadas en aceptación o en potencialidad de acción. Desplazar del foco de los lamentos a los recursos. Actuar para mejorar la vida, nuestra vida, mi vida. 

Quejarse a veces, en un primer momento, puede ser útil para desatascar sentimientos pero instalarse en la queja es tan improductivo como dañino. Recuperar la mirada agradecida, combativa, recreadora; bonita tarea para este tiempo de verano

 
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HOY ME SIENTO BIEN

Por: Santos Urias 10-07-2017

“No hay educación si no hay verdad que transmitir, si todo es más o menos verdad, si cada cual tiene su verdad igualmente respetable y no se puede decidir racionalmente entre tanta diversidad.”

Fernando Savater

 

La diversidad en la familia humana debería ser causa de amor y armonía, como lo es en la música donde diferentes notas se funden logrando un acorde perfecto.

 Abdul Baha

 

HOY ME SIENTO BIEN

Me he levantado pronto. No sé si he soñado con algo pero una sonrisa estaba en mis labios. Me noto guapa hoy. A pesar de mis arrugas me siento una chica de veinte años. Si no fuera por mi pelo corto me haría unas trenzas. Puedo vestirme de algo llamativo o, quizás, un poco más sencilla. Saldré a la calle con mi juventud en los ojos. Por cierto hoy siento mis ojos verdes. Si, ya me ha dicho el espejo que son marrones, pero ¿para que están esas lentillas mágicas que te dan el tono que tú eliges?

Este año ha hecho un calor tremendo pero con las últimas tormentas apenas hemos podido disfrutar del sol. Y, que caray, hoy me siento negra. Siempre nos quedarán los rayos uva que te dan el tono. Pero yo hoy no tengo un sentimiento “de tono” si no de afroamericana. Y me siento especialmente esbelta esta mañana. No entiendo porque me quedan tan ajustadas estas prendas. Si, ya sé, me diréis que es que peso setenta y cinco kilos pero yo me veo con cincuenta.

Bueno voy a salir a comerme el mundo y si el mundo no se deja comer me comeré unos tallarines en fuente quemada que hoy siento que esos tallarines son angulas del cantábrico y no hay que perder la oportunidad. Espero que no me entren ganas de ir al cuarto de baño porque no tengo muy claro cómo voy a sentirme a media mañana. Y os confieso un secreto, pero así entre nosotros, me estoy enamorando de mi osito de peluche pero de verdad. Es tan rico y nunca me lleva la contraria.

Feliz día y a sentirse bien que es lo importante.

 
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SOBRE RETRASOS E IMPUNTUALIDADES

Por: Dolores Aleixandre 03-07-2017

Si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano...” (v 21), reprochó Marta a Jesús.

La escena nos enfrenta con un “no estar” de Jesús en el lugar adecuado (devolviendo la salud a Lázaro) pero que se convierte en ocasión de fe. Esos tiempos suyos que no coinciden con los nuestros, han generado a lo largo de los siglos protestas, quejas y hasta acusaciones  de “impuntual”.

         

Una “impuntualidad” que nos sigue invitando:  

 

  • - A aceptar sus retrasos y sus des-tiempos y a dejar que sea él quien mida nuestros tiempos, ritmos y compases. 
  • - A recordar que él llega a tiempo pero a su tiempo, no al nuestro, y tendremos que ser pacientes y convertir nuestra prisa en espera y nuestra impaciencia en vigilancia. 
  • - A acostumbrarnos al extraño lenguaje de Jesús porque cuando decimos de alguien: “está muerto”,  él nos dice  “está dormido”. 
  • - A hacer memoria no sólo ante sus retrasos, sino también de sus anticipaciones: porque en el  grano de trigo podrido en tierra, él ya está contemplando la espiga, y cuando una mujer grita de dolor en el parto,   él escucha ya el llanto del niño que nace.
  • - A no temer permanecer a su lado junto a las tumbas de nuestro mundo, uniendo nuestro llanto al suyo allí donde parece que la muerte  ha puesto ya la última firma y gritando nuestra rebeldía ante su dominio. Pero creyendo también en la  fuerza secreta de la compasión y de la insensata esperanza. 
  • - A bendecirle porque, aunque no llegó a tiempo para curar a Lázaro, ordenó retirar la piedra del sepulcro, pronunció su nombre y le ordenó con su poderosa voz: -“Lázaro, ¡ven afuera!”.  Y así sabemos  de una vez para siempre que él tiene  la última palabra porque en él habita el poder de vencer a la muerte. 
  • - A apostar fuerte por la Palabra que nos asegura que en él está la resurrección y la vida de todos los lázaros olvidados en las tumbas de la historia.
  • - A alegrarnos de que sea tan Ex-céntrico e Imprevisible,  y que nos conduzca a un ritmo que con frecuencia nos parece in-conveniente e intempestivo. 
  • - A estar seguras de que lo suyo es cambiar nuestro luto en danza, desatar nuestros sayales, como desató  a Lázaro de sus vendas, y revestirnos de fiesta.

 

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