Lunes 25 de Septiembre 2017

HOY VA DE POESIA

Por: Dolores Aleixandre 19-09-2017

 “El intruso. Caminaba sobre el agua, llenaba las redes,/los pescadores abandonaban su oficio por seguirlo. /En una boda faltó el vino. Él se hizo cargo:/centenares de litros, /un golpe de maestro viñador, /agua en vasos de piedra convirtiéndose en vino. Es mejor, dijeron los invitados, sí, es mejor/ el vino que surge sin pisar la uva, /el pan hecho sin grano ni horno, el pez que se mete en la barca de un salto. /Desencadenaba el gratis que pertenece a la gracia, /apasionada y violenta.  Venía de un bautismo en aguas del Jordán, /murió poco más allá/sobre un travesaño con forma de T/ y, cuando un hierro le atravesó el costado, /brotó agua, como la incisión de un parto. / Murió convertido en fuente. // He aquí el intruso del mundo, /empapado de la grasa de todas las culpas,  /perdiendo el color, pálido de frío, en un abril/o incluso en un marzo, más allá de ochocientos metros/sobre el nivel del mar jamás tocado. /Un gargarismo de aguas en el fondo de un pozo seco, / un carraspeo en la tubería de las arterias: /así diluvia su resurrección”.

Imagino que quien lea esta maravilla, querrá conocer en el acto  a su autor y, aunque nadie me ha encargado en  Alandar que hable de libros, por esta vez  me tomo la libertad de presentar a Erri de Luca, por si aún queda alguno por conocerle. Napolitano nacido en el 50, participante activo en el movimiento del 68 y miembro del grupo Lotta Continua, ha trabajado como albañil y camionero y durante la guerra de los Balcanes fue conductor de vehículos de apoyo humanitario. Aprendió hebreo de forma autodidacta y no conozco mejores traducciones bíblicas que las suyas. Lleva escritos un montón de libros, unos cuantos ya traducidos al castellano y quiero hablarles hoy del último que estoy leyendo,  Solo ida. Poesía completa (Seix Barral 2016).  Para que se hagan una idea, sus poemas sobre emigrantes son tan candentes como este:  

“ÒSomos los innumerables, el doble en cada centro de expulsión. /Adoquinamos de esqueletos vuestro mar/ para caminar sobre ellos./ No podéis contarnos, si nos contáis aumentamos,/ hijos del horizonte que nos manda de vuelta./ Hemos venido descalzos, sin suelas, sin sentir espinas,/ piedras, colas de escorpiones. /Ningún policía puede despreciarnos/después de todo lo que hemos sido ya ofendidos./Seremos los siervos, los hijos que no tenéis,/ nuestras vidas serán vuestros libros de aventuras./Traemos a Homero y a Dante, el ciego y el peregrino,/ el olor que perdisteis, la igualdad que habéis sometido”.  (p.123)

“Los hombres han dejado sus plegarias en tierra,/ del viaje no tiene culpa el Dios de nadie./ Ninguna invocación, ni súplica de ayuda, /de aquí sólo se manda un saludo al rey del universo. /Cuando estábamos en tierra, en noches como ésta cantábamos/para llevar los rebaños al altiplano./ Con el canto manteníamos alejados a los leones,/ las mujeres cuidaban del fuego dentro de la hoguera de piedra. /Aquí no se posa en la tierra la sombra de nuestros cuerpos,/somos polvo levantado, un olor a vinagre en una garrafa vacía./ Somos un desierto que camina, un pueblo de arena, /hierro en la sangre, cal en los ojos, una funda de cuero./ Muchas vidas destruidas nos han allanado el viaje,/ pasos alzados por otros nos empujan hacia delante”. (p107)

Empecé a leer el libro por la noche, antes de dormir, pero me provocaban insomnio. Ahora los leo por el día.

 
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Voluntariado voluntarista

Por: Alfonso Carcasona 19-09-2017

Leía el otro día que en esta vida no hay nada gratis, en contraposición a la buena nueva del Evangelio, “… lo que gratis has recibido (todo añado yo), dalo gratis”. 

 

Lo siento, pero no me gusta el concepto de voluntariado, aunque he de reconocer que es mejor que exista a que no. No me gusta, mejor dicho, como categoría absoluta. Como etapa de transición educativa, puede que sea la mejor manera de llegar a la padecer con. Ese concepto, a priori más abstracto, sí que me gusta. Utópico quizá, pero muy atractivo como proyecto vital.

 

Me explico. Por voluntariado me da la sensación que se entiende una obligación, un deber hacia los demás. Deber que cumplo -en el menos bueno de los casos- para completar mi curriculum, para acceder a universidades o puestos de trabajo como elemento diferenciador, una vez que las notas por conocimiento o las prácticas laborales  son incapaces de diferenciar a los candidatos.

 

En su segunda acepción se trata de un deber cívico. La sociedad ha logrado que el estado de bienestar cubra muchos servicios hacia los más desfavorecidos: ancianos, sin techo, solitarios, niños en peligro de exclusión… Para ser buen ciudadano tengo la obligación de dedicar una parte de mi tiempo, una parte de mis ingresos (parecido al diezmo medieval) para completar esos derechos sociales conquistados por el bien traído estado de bienestar. El voluntariado en este caso puede chocar con los derechos laborales de aquellos trabajadores a los que los impuestos pagan su salario por atenderles. Ojo, que si un voluntario hace algo que puede ser remunerado podemos poner en peligro un legítimo puesto de trabajo. De la misma manera, los voluntarios pueden cubrir las tareas cuando los presupuestos no alcanzan para atenderlas. El voluntario sirve al sistema para abaratar los costes quizá inasumibles y al voluntario le sirve para dedicar gratuitamente una parte de su tiempo en ser mejor ciudadano.

 

Vayamos a por la utopía. ¿Qué pasaría si lográsemos ver nuestro tiempo con gente que sufre (en cualquiera de sus variedades e intensidades) como un regalo más que como un deber o una obligación? Adela Cortina ha inventado la palabra “Aporofobia” para definir la aversión al pobre, al desgraciado, al desfavorecido. Es un sentimiento que dice tenemos todos. Y seguramente así es, en mayor o menor medida. Vivimos en una sociedad edulcorada, donde es muy importante ocultar el dolor y el sufrimiento. ¿Y si lo buscamos? No para sentirnos mejor, sino para hacer sentir mejor al de enfrente. ¿Por qué no padecer con, en lugar de situarnos en un nivel más elevado, compadeciéndonos?. ¿Por qué no ver oportunidades que debemos agradecer en lugar de obligaciones que  debemos cumplir?

 

El otro día acompañé brevemente a mi hija a lo que llaman “bocatas”. Un grupo de jóvenes que se integran con amigos que no tienen su suerte. Se preocupan verdaderamente por ellos, su función no acaba cuando terminan su noche en la Plaza Mayor. Hay alegría verdadera, preocupación por las historias que se comparten, hay canciones, guitarras, buen rollo. La clave de estos grupos, incluidos otros como san Egidio o Mensajeros de la Paz, no está en repartir los bocadillos. El secreto está en las amistades que se desarrollan, en la gratuidad de esa relación. No se trata de alargar el impagable trabajo de los servicios sociales. Se trata de vernos como hermanos, y dedicarnos más a los que la vida ha tratado peor. Si mi hermano o mi hijo tiene una dificultad la padezco con él. Compadecerse está bien, pero no es suficiente. Si lo que he recibido gratis lo doy gratis allí está la alegría perfecta, parafraseando a mi querido Francisco.

 

 

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NECIONALISMO

Por: Jose Maria Marquez Vigil 08-09-2017

Escribo esta columna desde Holanda, donde me he venido a vivir un año con mi familia. Aunque estemos en el mes de septiembre, hace aquí ya un frío que pela. Pero de eso no tienen la culpa ellos…

Por lo demás, son un país que funciona bien. Bastante bien. La tasa de paro es muy baja, y se percibe un nivel de bienestar social y económico bastante alto. Siendo un país tan pequeñito, tienen unos ciudadanos y ciudadanas altísimos (y en el caso de ellas guapísimas, probablemente también en el de ellos), muy sanotes, que cuando no tienen su pequeña tienda o su terrenito con unas cuantas vacas, ovejas y gallinas, trabajan en centenares de multinacionales holandesas que siguen creciendo en todo el mundo. Este año su selección de fútbol no está a la altura de otras épocas, pero ya han sido tres veces finalistas en el Mundial... Así que en lo más importante aparte de la economía, fútbol y tías, ¡son una gran potencia mundial!

Como todos sabemos, hace unos cuantos cientos de años eran una "autonomía" más de nuestro imperio español. ¿Y si eso se hubiera mantenido hasta la actualidad? ¿Tendrían hoy derecho a votar su secesión para así prosperar y convertirse en lo que ahora son?

Intento plantearme en estos términos el problema catalán, para tratar de ser un poco más imparcial... Y me parecería absolutamente lógico que los holandeses no quisieran verse obligados a tirar del carro, a verse gobernados por nuestros políticos corruptos y a pagar con sus impuestos nuestras fiestas...

Pero aunque Cruyff jugara en el Barcelona, la siguiente pregunta me genera más dudas... ¿Se trata del mismo caso? Por un lado los catalanes tienen unos políticos que están a la altura de los del resto de España, igual de mezquinos... Sí están todos a favor de la independencia es para ganar poder y librarse de incómodos controles... Me sorprende por cierto, hablando de políticos, que la izquierda apoye tanto el independentismo cuándo es a todas luces contrario a los principios de solidaridad y reparto de la riqueza... Por otro lado, históricamente tampoco se trata del mismo caso, y geográficamente parece que están un poco más cerca del resto de España qué estos otros del reino de Flandes.

Es verdad que no hay quien defienda jurídicamente que un territorio quiera plantearse la separación del resto, votando tan solo ellos. Es como si en mi casa, donde pago yo los gastos de mis cinco hijos y de mi mujer, decidiera montar la república independiente de Ikea.... Organizo una votación yo solo, y declaro mi autodeterminación. Uhmmm... La idea me está empezando a gustar...

Hoy en día se entiende jurídicamente, y por supuesto socialmente, y probablemente también por todos los políticos que ahora defienden el derecho de autodeterminación de Cataluña, que si hace muchos años se crea una familia, y uno de los progenitores trabaja y genera unos ahorros mientras el otro se encarga del cuidado y educación de los hijos... Por supuesto que existe el derecho de separación, pero en este caso creo que no me iría de rositas. Existen las pensiones que debería pasar a mi mujer e hijos, y la división de los bienes gananciales…

Ya sé que hablamos de banderas, y de sentimientos, y del Barça - Madrid, y de corridas de toros, pero al final lo importante es que “la pela es la pela”... Y si los ciudadanos españoles han ayudado a la generación de riqueza en Cataluña comprando su producción textil cuando aquí había una autarquía que la protegía, bebiendo su cava, y veraneando en la Costa Brava y esquiando en el Pirineo... Supongo que antes de montarse su pisito con la querida, el independentista deberá pagar su pensión a los abandonados, siempre y cuando el Pujol y sus amigos hayan dejado algo en las arcas catalanas...

En el mundo financiero se suele decir que “solo un necio confunde valor y precio”. Aquí hay pocos valores (la Patria de aquellos tiempos y la Solidaridad de la actualidad brillan por su ausencia), pero estos necios que prefieren abandonar las ideas de globalidad y progreso común para poder así seguir abandonando la casa con la querida, deberían al menos tener en cuenta “el precio”… Y si ha habido un progreso fomentado en parte por el resto de los españoles, que paguen la pensión a las autonomías despechadas en vez de seguir pidiendo ayudas, y a empezar de nuevo la carrera pero saliendo todos desde la misma línea en la parrilla de salida. Y si realmente sus ciudadanos trabajan más y mejor, tendremos otra Holanda, pero si los políticos catalanes siguen demostrando su bajeza, a ver qué futuro les aguarda a nuestros conciudadanos que se pudieran ver forzados a abandonar España por estos “necionalistas”.

 
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Un papa y un ermitaño

Por: Juan María Laboa 01-09-2017

El Verano, habitualmente, trae pocas noticias y de la Iglesia menos. Un cardenal italiano anciano y, probablemente, aburrido ,se ha sacado de la manga la noticia de que Pablo VI había escrito una carta a Secretaría de Estado en la que decidía en qué momentos de enfermedad o desconexión mental debía darse al papa como incapaz. Ya se habló del tema en su tiempo aunque no se conocía la existencia del documento. Fue con motivo de la visita de Pablo VI a la ermita al que se había retirado Celestino V después de su abandono del pontificado en 1294. Hoy el último derecho canónico es más claro en sus disposiciones, pero en estos días el problema no está en la dimisión, situación habitual en nuestro mundo, sino en la situación en la que queda el dimitido. En realidad, en el mundo real, el dimitido se retira y vive una vida de acuerdo a su nuevo estado. Tenía un cargo, lo deja y lo sustituyen. Todo normal. Solo que el mundo clerical o, al menos, una parte del clero y algunos laicos que son más clericales que el clero, ha aprovechado la extraña situación en la que se situó Ratzinger al renunciar a la diócesis de Roma manteniendo su sotana blanca y retirándose a una casa en el centro del Vaticano, para convertirlo en un arma que ellos desearían arrojadiza. No hace falta saber teología para conocer que los cardenales elijen al obispo de Roma y que este tranquilamente dejó su puesto como lo hacen todos los obispos, aunque estos por obligación. No existe hoy papa y medio ni cuarto de papa y mitad, ni siquiera papa emérito sino obispo de Roma emérito. El actual obispo de Roma y, por consiguiente Papa es el papa Francisco.

Falta en nuestro mundo eclesial naturalidad y resulta necesario recomponer imágenes y actitudes inexactas y gastadas. En el cristianismo el obispo de Roma ocupa un puesto y tiene unas atribuciones especiales. Es el centro de comunión de la Iglesia. Lo decidió Cristo y resulta imprescindible en la vida eclesial. En cuanto tal, los creyentes le debemos respeto y seguimiento. Pero no es un dios menor y cuando decide retirarse se retira con todas las consecuencias. Hay que afear la conducta de tantos cristianos de pacotilla que en nuestros días, tras endiosar a los papas anteriores porque les gustaba hoy se atreven a enlodar a este papa porque les molestan sus palabras y actuaciones, tal vez porque recuerdan demasiado a las de Cristo.

 
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SENCILLOS COMO PALOMAS ASTUTOS COMO SERPIENTES

Por: Santos Urias 29-08-2017

 

Confusión. Ante la violencia gratuita, ante la sinrazón del odio, ante el horror. Confusión. Palabras de trazo grueso. Búsqueda de culpables. Estigmatizar por prejuicios ideológicos da igual el signo. Confusión. Ante los rostros de unos niños que se han hecho adultos en unos días jugando a ser soldados. Ante las preguntas que tantos se formulan, que tantos nos hacemos: ¿Cómo? ¿Por qué? Confusión. Cuando se propone hacer bandos: los buenos y los malos, porque el odio llama al odio, el sufrimiento llama al sufrimiento, el miedo llama al miedo. Confusión. Las buenas intenciones, la solidaridad, la catarsis colectiva. La ingenuidad, los análisis simplistas de problemas muy complejos. Confusión. Terreno abonado para mirar de reojo, para lanzar exabruptos contra instituciones, personas, grupos sociales, culturales, religiosos. Confusión.

Decía un compañero en parte molesto por toda esta confusión: “Es horroroso asomarse a muchos comentarios de las redes sociales”.

Nadie dijo que vivir el evangelio fuese tarea fácil ni cosa de masas. Más bien al contrario. La muestra ese Jesús sólo y abandonado en la cruz incluso por sus más cercanos. Huyendo del trazo grueso. Con palabras de comprensión y de misericordia hasta el último aliento. Sabiendo muy bien a lo que se enfrentaba: el mal que proviene de la soberbia; de creerse como dioses; de mirar, como la mayoría de los discípulos, hacia otro lado; de no asumir una lógica diferente: la lógica del amor, del perdón. Y ante la soledad de este proceso, de esta forma de ser y de estar, de no entender tantas veces; la pregunta: ¿por qué? Hay tanto dolor, tanta miseria, tanta maldad, tanta destrucción en un mundo roto, pero no lo olvidemos, salvado y amado hasta el extremo. Donde abundo el pecado sobreabundo la gracia.

¿Ingenuidad? Hay que mirar a fondo. Huir de los simplismos, de ese pensamiento débil. Sagaces como serpientes. Saber diferenciar. Preguntarse más. Conocer mejor.

¿Bondad? Pero no sólo la de las “buenas intenciones”. Sino la que viene de la sencillez del corazón, sencillos como palomas, la que mira más allá, la que invierte la lógica del trato hacia el prójimo porque lo siente prójimo, da igual que sea centurión, prostituta, recaudador de impuestos, escriba, de que subasten tus ropas, o se laven las manos. Con la mirada de un niño.

Todo esto me ha coincidido con la lectura de un libro de Juan José Aguirre obispo en Centroáfrica. Y los mensajes de tantos amigos víctimas del dolor, del terror o de la guerra.

Tiempo para echar raíces, para seguir creciendo.

  


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PROHIBIDO QUEJARSE

Por: Santos Urias 17-07-2017

 

En una de esas audiencias generales del Papa Francisco un conocido psicólogo le ha regalado un cartel en el que reza: “prohibido quejarse”. Algunos dirán: “pues vaya para algo que nos queda”. Otros: “ya estamos con la docilidad de los cristianos, sacrificio y conformismo”. Francisco ni corto ni perezoso ha colocado el cartel en la puerta del despacho de su residencia de Santa Marta para evitar así el síndrome de victimismo, la disminución del buen humor y la capacidad para enfrentar y resolver los problemas.

Y yo, por mi parte, he intentado recorrer uno de mis muchos días de actividad y trabajo. Quejas propias y quejas ajenas; quejas en la televisión; quejas de políticos, de empresarios, de trabajadores, de jóvenes, de ancianos; quejas en el autobús y en el metro; quejas de viandantes y de conductores cabreados; quejas a la hora de comer, al llegar a casa; quejas en el bar, con los amigos, de los amigos; quejas del jefe y del subordinado; quejas por los padres, por los hijos, por los hermanos, por los tíos; quejas de lo que tengo y de lo que querría tener. 

Y pienso en todas esas quejas canalizadas para impulsar el caudal de capacidades, de nuestras capacidades. Transformadas en aceptación o en potencialidad de acción. Desplazar del foco de los lamentos a los recursos. Actuar para mejorar la vida, nuestra vida, mi vida. 

Quejarse a veces, en un primer momento, puede ser útil para desatascar sentimientos pero instalarse en la queja es tan improductivo como dañino. Recuperar la mirada agradecida, combativa, recreadora; bonita tarea para este tiempo de verano

 
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HOY ME SIENTO BIEN

Por: Santos Urias 10-07-2017

“No hay educación si no hay verdad que transmitir, si todo es más o menos verdad, si cada cual tiene su verdad igualmente respetable y no se puede decidir racionalmente entre tanta diversidad.”

Fernando Savater

 

La diversidad en la familia humana debería ser causa de amor y armonía, como lo es en la música donde diferentes notas se funden logrando un acorde perfecto.

 Abdul Baha

 

HOY ME SIENTO BIEN

Me he levantado pronto. No sé si he soñado con algo pero una sonrisa estaba en mis labios. Me noto guapa hoy. A pesar de mis arrugas me siento una chica de veinte años. Si no fuera por mi pelo corto me haría unas trenzas. Puedo vestirme de algo llamativo o, quizás, un poco más sencilla. Saldré a la calle con mi juventud en los ojos. Por cierto hoy siento mis ojos verdes. Si, ya me ha dicho el espejo que son marrones, pero ¿para que están esas lentillas mágicas que te dan el tono que tú eliges?

Este año ha hecho un calor tremendo pero con las últimas tormentas apenas hemos podido disfrutar del sol. Y, que caray, hoy me siento negra. Siempre nos quedarán los rayos uva que te dan el tono. Pero yo hoy no tengo un sentimiento “de tono” si no de afroamericana. Y me siento especialmente esbelta esta mañana. No entiendo porque me quedan tan ajustadas estas prendas. Si, ya sé, me diréis que es que peso setenta y cinco kilos pero yo me veo con cincuenta.

Bueno voy a salir a comerme el mundo y si el mundo no se deja comer me comeré unos tallarines en fuente quemada que hoy siento que esos tallarines son angulas del cantábrico y no hay que perder la oportunidad. Espero que no me entren ganas de ir al cuarto de baño porque no tengo muy claro cómo voy a sentirme a media mañana. Y os confieso un secreto, pero así entre nosotros, me estoy enamorando de mi osito de peluche pero de verdad. Es tan rico y nunca me lleva la contraria.

Feliz día y a sentirse bien que es lo importante.

 
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SOBRE RETRASOS E IMPUNTUALIDADES

Por: Dolores Aleixandre 03-07-2017

Si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano...” (v 21), reprochó Marta a Jesús.

La escena nos enfrenta con un “no estar” de Jesús en el lugar adecuado (devolviendo la salud a Lázaro) pero que se convierte en ocasión de fe. Esos tiempos suyos que no coinciden con los nuestros, han generado a lo largo de los siglos protestas, quejas y hasta acusaciones  de “impuntual”.

         

Una “impuntualidad” que nos sigue invitando:  

 

  • - A aceptar sus retrasos y sus des-tiempos y a dejar que sea él quien mida nuestros tiempos, ritmos y compases. 
  • - A recordar que él llega a tiempo pero a su tiempo, no al nuestro, y tendremos que ser pacientes y convertir nuestra prisa en espera y nuestra impaciencia en vigilancia. 
  • - A acostumbrarnos al extraño lenguaje de Jesús porque cuando decimos de alguien: “está muerto”,  él nos dice  “está dormido”. 
  • - A hacer memoria no sólo ante sus retrasos, sino también de sus anticipaciones: porque en el  grano de trigo podrido en tierra, él ya está contemplando la espiga, y cuando una mujer grita de dolor en el parto,   él escucha ya el llanto del niño que nace.
  • - A no temer permanecer a su lado junto a las tumbas de nuestro mundo, uniendo nuestro llanto al suyo allí donde parece que la muerte  ha puesto ya la última firma y gritando nuestra rebeldía ante su dominio. Pero creyendo también en la  fuerza secreta de la compasión y de la insensata esperanza. 
  • - A bendecirle porque, aunque no llegó a tiempo para curar a Lázaro, ordenó retirar la piedra del sepulcro, pronunció su nombre y le ordenó con su poderosa voz: -“Lázaro, ¡ven afuera!”.  Y así sabemos  de una vez para siempre que él tiene  la última palabra porque en él habita el poder de vencer a la muerte. 
  • - A apostar fuerte por la Palabra que nos asegura que en él está la resurrección y la vida de todos los lázaros olvidados en las tumbas de la historia.
  • - A alegrarnos de que sea tan Ex-céntrico e Imprevisible,  y que nos conduzca a un ritmo que con frecuencia nos parece in-conveniente e intempestivo. 
  • - A estar seguras de que lo suyo es cambiar nuestro luto en danza, desatar nuestros sayales, como desató  a Lázaro de sus vendas, y revestirnos de fiesta.

 

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¿Escuchar a los laicos?

Por: Juan María Laboa 26-06-2017

El despertar de los laicos es tan lento que nos asombra cualquier anuncio de mínimo cambio, anuncio que soñamos con que se convierta en realidad. Parece que el papa Francisco ha susurrado al consejo de los nueve la conveniencia de que se pregunte a laicos y clero su opinión sobre los candidatos al episcopado. Se podría, se debería, sería de sentido común y, además, no resultaría revolucionario. ¿Qué principio evangélico respalda el convencimiento de que Rouco o Munilla sean más aptos o razonables que los cristianos o los sacerdotes para elegir candidatos al episcopado? De cuanto sabemos podemos deducir que los apóstoles no hubieran instituido a presbíteros que hubiera desautorizado la comunidad. En la comunidad de Jerusalén y en otros muchos casos tenemos constancia de que cristianos laicos participaban normalmente en la elección de la Jerarquía. Hipólito en el siglo III afirmó que “el obispo sea ordenado cuando haya sido elegido por todos”;a Fabián (236) eligieron los sacerdotes y el pueblo al unísono, y en el mismo siglo Cipriano de Cartago señaló: “Manda Dios que las ordenaciones episcopales se han de hacer con el consentimiento del pueblo que asiste para que, estando presente el pueblo, se descubran los crímenes de los malos y se hagan públicos los méritos de los buenos, y la ordenación sea justa con el voto y juicio de todos”. El papa Ormisda y tantísimos otros obispos fueron elegidos por unanimidad y durante un tiempo todavía se mantuvo el principio de que quien a todos manda por todos sea elegido. San Ambrosio, y no fue el único, fue impuesto por el pueblo Sin embargo, desde el siglo IV los laicos comenzaron a ser excluídos poco a poco de la elección de los obispos y se limitó su participación a la aclamación final, acto formal que ya no significaba ratificación. La Iglesia se había convertido en clerical y vertical que no es lo mismo que tradicional. En la nueva sociedad cristiana el obispo se fue convirtiendo en una persona pública, e influyente de forma que los poderes eclesiásticos y políticos constataron la necesidad de controlarlo. Durante los siguientes siglos, papas, metropolítas y reyes impusieron sus candidatos y el pueblo y los sacerdotes fueron perdiendo presencia, posibilidades y protagonismo, permaneciendo silenciosos como sujetos pasivos. De hecho, parecía no preocupar tanto la conveniencia de la comunidad creyente, cuanto la expansión del poder y la progresiva marginación del pueblo cristiano en favor de una Iglesia muy clerical. En realidad, pues, la comunidad cristiana ha utilizado en estos dos mil años diversos modos de elegir a los obispos: los apóstoles, los presbíteros, los cristianos miembros de la comunidad, los canónigos de la diócesis, los obispos de la región. Poco a poco los poderes políticos fueron imponiendo su voluntad y han elegido a sus amigos, a sus políticos, a sus familiares, a quienes quisieran, sin más, de forma que durante siglos las monarquías absolutas, nuestro dictador Franco y otros muchos sátrapas controlaron de diversos modos estas elecciones. Tantos personajes pintorescos como Luis XV, Fernando VII o Isabel II impusieron alegremente sus candidaturas. Por otro lado, en períodos de reforma o de mayor respeto a Roma, los pontífices, lentamente fueron imponiendo su exclusiva autoridad y han ido nombrado a sus candidatos sin contrapisas. No está demostrado que alguno de esos sistemas fuera más apto para crear comunidad o para conseguir candidatos más dignos, pero, en cualquier caso, parece evidente que nuestros cristianos actuales, creyentes adultos, tienen todos los derechos para participar en la elección de su pastor y hermano mayor de la comunidad.

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CALOR

Por: Santos Urias 21-06-2017

Estoy afectado de calentamiento global. Yo, que soy de desierto, tengo mis luchas para conciliar el sueño y me despierto varias veces para ver pasar las horas en el reloj de la mesilla.

Y soñando en esas vigilias pensaba en los campos de refugiados al sur de Sudán. En los centros de Grecia y en los desiertos de Libia donde se agolpan tantos seres humanos. En los túneles de la frontera de México. En los niños de Centro África creciendo bajo el signo de la violencia. En la arena teñida de sangre en Mali. Y sigo dando vueltas buscando la postura que me deje dormir. Pero se me viene a la cabeza el rostro de esas chicas nigerianas secuestradas y violadas. La última bomba de Somalia. La canción de un preso en un chabolo de Honduras. Y nada que no concilio. Voy a tener que fabricarme un abanico de papel para ahuyentar la canica, que así lo llaman ahora, por lo menos tiene un nombre entretenido. O directamente comprar un aire acondicionado que ahuyente mis pesadillas y me permita dormir tranquilo. A ver si me va a dar un golpe de calor o me voy a deshidratar de humanidad.

Mientras tanto abriré la ventana como toda la vida y que corra el aire, si es que corre…

 
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¿Volar o Valor?

Por: Jose Maria Marquez Vigil 12-06-2017

Dos noticias me han llamado especialmente la atención esta semana, ambas de signo diametralmente opuesto. Ignacio Echeverría, un héroe español, fue asesinado por intentar salvar a una mujer agredida por unos terroristas en Londres, mientras que una mujer china fallece atropellada sin que nadie se altere, la ayude o siquiera la mire.

¿Hacia dónde evoluciona nuestra sociedad? Teniendo en cuenta que hay más chinos qué españoles y que éstos son política y económicamente más poderosos e influyentes, ¿debemos tomar conclusiones sobre el futuro que nos espera?

Está claro que no podemos influir en el sistema de valores en la sociedad China, pero… ¿Qué valores queremos sembrar en nuestras casas? ¿Queremos que nuestros hijos tengan valor y más aún, que tengan valores, o preferimos que ante una situación conflictiva pongan tierra por medio? ¿Valor o Volar?

Cuentan que una vez iba mi padre con un amigo paseando por Madrid y este amigo le preguntó: ¿y a ti porqué te llaman “el Marras”? “Bueno, (contestó mi padre) es que siempre me pasan cosas raras, me meto en líos…”.  El amigo no creía mucho en la posibilidad fortuita de que alguien se meta en líos hasta que en ese mismo momento se cayó un perro desde un balcón encima de una señora, y unos segundos más tarde se dio cuenta que el marras ya no estaba con él sino que había corrido al lugar del accidente gritando “soy médico” y acabo llevándose a la señora a un hospital...

Hace ya muchos años contaba precisamente esta anécdota a un amigo, y cuando volvía a casa con mi vespita me encontré el típico atasco al anochecer en el Parque del Oeste, con un coche de la policía con la sirena encendida queriendo avanzar… así que me acerqué y le ofrecí a uno de los policías subirse a la moto para avanzar más rápido, así que se montó pistola en mano y le llevé a toda velocidad al lugar en el que se estaba cometiendo un delito. Cuando más tarde volví a casa me acordé de “el marras”, y pensaba si meterte en líos está en el ADN o en la educación…

Ante sucesos como el del joven Echeverría que en paz descanse, lo primero que te sale es recordar a tus hijos que si hay un atentado huyan para ponerse a salvo. Volar y escapar del peligro en definitiva parece lo más sensato. Pero Ignacio Echeverría vio como apuñalaban a una chica y probablemente se acordó de esas películas que hemos visto todos en las que Robin Hood, D'Artagnan o Tarzán hacían lo correcto, y a todos nosotros nos emocionaba porque nos llegaba al alma.

¿Qué decir entonces a nuestros hijos? Los queremos vivos y protegidos, a ser posible calentitos en el marsupio o en el nido… Pero también queremos que vivan felices, y personalmente no me puedo imaginar una vida sin valores, ni una felicidad sin fe...

A menudo les cuento las heroicidades de las religiosas a las que visito en Sur Sudán, inmersas en el conflicto armado, o las que hace unos años en Sierra Leona trabajaban con los afectados por el Ebola. ¿Cómo puedo contarles esas cosas y llevarles a misa los domingos para escuchar en el Evangelio el principal mandamiento, y a la vez pedirles que se olviden del buen samaritano, que no hay que amar siempre al prójimo y que escapen de cualquier situación conflictiva en la calle o en su casa?

Verdaderamente es un dilema. No creo que me alegrara que mis hijos decidieran hacerse militares profesionales para ir a la guerra, pero si sé que me alegra enormemente cuando uno de ellos me dice que le gustaría ser misionero… Si la opción es amar al prójimo, hay que intentarlo, aunque desgraciadamente la Providencia a veces nos trae desenlaces que no esperamos. Desde aquí un saludo agradecido a los padres de Ignacio Echevarría, a los que no tengo el placer de conocer, pero les acompaño con mis oraciones pidiendo que reciban la fuerza y la fe que en estos momentos van a necesitar. Le educaron en valores y él no voló, aunque ahora está en el Cielo.

Nota: el video de la mujer china atropellada y la total indiferencia de los viandantes es verdaderamente espantoso, pero se puede ver en internet: http://internacional.elpais.com/internacional/2017/06/09/mundo_global/1497030429_369447.html

 

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Un centenario que nos interpela

Por: Juan María Laboa 05-06-2017

El 14 de mayo de 1907 nació Vicente Enrique Tarancón, de personalidad atrayente, de formación tradicional conservadora, marcado para siempre por las cuatro sesiones conciliares. El explicó que el impacto provocado en su vida episcopal por la“Lumen Gentium y la“Gaudium et spes”resultó definitivo Como presidente de una Conferencia episcopal que fue cambiando lentamente su talante gracias al apoyo de Pablo VI, se propuso aplicar las orientaciones del Vaticano II en lo referente a la independencia de la Iglesia de todo poder político y económico, a no estar nunca en la lucha por el poder, a no apoyar a ningún partido político, a defender la dignidad de la persona y los derechos de todos los ciudadanos Por carácter y por la enseñanza conciliar, don Vicente rechazó cualquier veleidad de restaurar los viejos aires de cruzada, y se esforzó por conseguir que la comunidad cristiana se convirtiese en instrumento eficaz de reconciliación entre los españoles enfrentados secularmente Es decir, se afanó para que la Iglesia perdiese influencia política y ganase credibilidad religiosa. Fue el cardenal del diálogo y de la reconciliación, muy consciente de que para lograrlo debía conseguir en primer lugar la reconciliación de los obispos y los creyentes entre sí, enfrentados no por motivos doctrinales sino políticos y de talante. Ellos estaban dispuestos a ser la conciencia crítica de la sociedad asumiendo una actitud profética, pero este profetismo no les llevaba siempre a ser críticos y exigentes consigo mismos. Resultó evidente que Pablo VI le había elegido para pilotar la transición eclesial española, pero buena parte de los políticos y algunos obispos le preferían en el paredón, actuaron contra él y contra buena parte de la Iglesia conciliar. Taráncón mantuvo una imperturbable fidelidad a Pablo VI y a Juan Pablo II, incluso cuando este le apartó sin misericordia. Dos temas más centraron su esfuerzo y dedicación, los sacerdotes y la Acción Católica. Fue el relator del Sínodo romano sobre el sacerdocio, dio el empujón sereno y bien preparado para que se celebrase la famosa encuesta del clero español en 1969, respaldó la asamblea conjunta y se enfrentó al grave problema de la secularización de miles de sacerdotes españoles. Fue comprensivo, acogedor y dialogante. La situación resultó dolorosa, pero supo llevarla con espíritu evangélico, consiguiendo que este complicado problema fuera resuelto sin excesivos traumas personales y sociales. El prestigio conseguido por la Iglesia de esos años estuvo detrás de la transición política, de la elaboración de la constitución y del clima de paz y esperanza que los acompañó. Tal vez por esta bonanza, no tuvo en cuenta el que la oposición estaba dispuesta a utilizar todos los medios para frustrar la renovación eclesial. El nuevo papa Juan Pablo II, muy apegado al español Martínez Somalo, a quien nombró Sustituto de la Secretaría de Estado, asumió las acusaciones y los prejuicios de la minoría episcopal y se decidió a favorecer un borrón y cuenta nueva en nuestra Iglesia cambiando su jerarquía. Probablemente, con el nuevo cambio de obispos no se consiguió una Iglesia más evangélica ni más evangelizadora, pero no cabe duda de que resultó más dividida y, tal vez, más separada y menos estimada por su pueblo. En cualquier caso, a pesar de la acogida entusiasta del papa en su viaje a España a finales de 1982, en los decenios siguientes hemos asistido a una Iglesia debilitada y sin programa propositivo y a una sociedad cada más agnóstica y secularizada. Hoy, ¿qué significado conserva la memoria de Tarancón en esta comunidad nuestra tan necesitada de testigos y tan cruel con sus hijos más lúcidos y perspicaces? En la diócesis de Madrid y en la Conferencia episcopal su centenario pasó desapercibido y, sorprendentemente, dos por uno, se trató de olvidar el concilio, identificando, tal vez, inconscientemente uno y otro. Tarancon y la Asamblea conjunta confiaron con coraje en los sacerdotes diocesanos y en la Acción Católica, pero el rechazo de ambos terminó depositando la nueva confianza pastoral en las manos de los movimientos y de la Prelatura. Estos obispos pusieron todos los huevos en una misma cesta y perdieron al clero y al laicado comprometido de sus parroquias. Desdeñaron a los religiosos y los empobrecieron a ellos y a la Iglesia. Hoy no quedan casi sacerdotes ni religiosos ni movimientos. Y, evidentemente, de esto no se puede culpar al concilio, pero no se les ocurre enfrentarse a un examen de conciencia. Francisco ha vuelto al concilio y a Pablo VI. Buen momento para recordar a Tarancón, pero una parte de la Iglesia española se agarra a Müller y a Sarah y reinterpreta a su gusto los documentos del papa actual. Esta Semana Ricardo Blázquez ha visitado al Papa y ha comentado que Francisco conoce bien la Iglesia española, pero que no les dio ninguna opinión, ninjún juicio. ¿Por qué será? Pablo VI conocía esta Iglesia y actuó. A Juan Pablo II le informaron y actuó en consecuencia. Francisco la conoce y no actúa. ¡por qué será?

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Ames a quien ames, Madrid te quiere

Por: Jose Maria Marquez Vigil 31-05-2017

Este es el nuevo eslogan que inunda las calles de Madrid.

En mí época, en aquellos años 80, sonaba ese otro: “de Madrid al Cielo”, también muy poético.

Pero ahora que veo los carteles firmados por “la fiesta del orgullo”, me acuerdo de los que fueron de Madrid “al Cielo”sin haber podido sobrevivir aquellos 80. Muchos amigos y conocidos murieron por la heroína, otros en la carretera, pero un buen amigo probablemente enfermó y murió por no haber podido salir del armario.

Poli era mi mejor amigo en el cole, un tío muy listo (competíamos con las mejores notas), muy divertido, y evidentemente muy atractivo. Un tío alto y guapo que enamoraba a todas. Y yo era el patito feo, el amigo tímido y regordete cuyo único objetivo era hacer de camión de la basura… Ir recogiendo, para consolarlas, a aquellas exnovias de Poli que necesitaban un hombro amigo.

Recuerdo con nostalgia aquellos años en los que salíamos en grupo chicos y chicas sin muchas responsabilidades más allá de ir superando los cursos y pasarlo lo mejor posible en el tiempo libre. Como yo vivía en las afueras de Madrid, me quedaban muy a menudo a dormir en su casa de General Yagüe cuando salíamos por la ciudad. Pero cuando pasamos a la universidad, Poli empezó a buscar otros ambientes, y poco a poco desapareció de nuestras vidas.

Con el tiempo supe que Poli era gay pero en aquella época no le sería fácil reconocerlo ante la sociedad de los 80, ante sus amigos o frente a su germánica madre (literalmente, ya que su madre nació en Alemania y tenía un apellido larguísimo que era imposible pronunciar sin salpicar al de enfrente). Mucho tiempo después, cuándo yo volvía de África a Madrid, volví a ver a Poli en una silla de ruedas, afectado por el SIDA. Fue muy especial volver a verle y en alguna ocasión se vino a alguna de nuestras fiestas benéficas para ayudar a la gente de Malawi, muchos de ellos afectados también por el SIDA.

Poli falleció poco después. Como yo vivía en una Misión en Malawi y en aquella época no había redes sociales ni correos electrónicos, no me enteré hasta pasado un tiempo, al volver a ese Madrid que Poli había dejado para subir al Cielo. Y siempre pensé que si Poli hubiera podido salir del armario oficialmente sin entrar en esos submundos, es posible que ahora estuviera aquí con nosotros.

En ese sentido entiendo la fiesta del orgullo, una puerta para poder salir del armario, un refuerzo para las minorías, pero… también me pregunto quiénes son realmente en este año 2017 las minorías. Porque tras unos carnavales en Tenerife con un transexual disfrazado de Cristo, no sé qué esperar ahora de las fiestas del Orgullo en Chueca.

Cambiando de tema momentáneamente, voy a poner ahora una lanza a favor de ese presidente americano que ni es santo, ni nunca será de mi devoción… Pero no le falta razón cuando frente a una treintena de políticos europeos, les exige que cumplan sus compromisos y que se gasten menos en ese edificio de la OTAN que ha costado no sé cuántos millones de euros. El problema es que hoy en día cumplir tus compromisos, pagar tus deudas y reducir el gasto es algo minoritario, como también lo es ser políticamente incorrecto.

A ese presidente americano no le quiere nadie por aquí, pero… ¿Madrid quiere a las demás minorías? Bueno, los artistas de Bollywood parecen una minoría y en Madrid se les recibe con limousines, masajes y spa en los que, según dice la prensa, nuestra alcaldesa se gastó un millón de euros. ¿Pero recibiría así Madrid al Papa Francisco? No creo yo que nuestro Papa sea amigo de esos tratos, pero tampoco me parece de recibo cuestionar constantemente cada año la famosa X del IRPF para la Iglesia. Está Iglesia que, aunque trabaje “X tantos”, se va convirtiendo ya en una minoría por la que habrá que celebrar un día la fiesta del orgullo Cristiano, con todos paseándonos por las calles con nuestros hijos y nuestra medallita para que un día acepten también a esta minoría heterosexual que “ama a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”. Pues ya sabes Madrid… Sí amemos a quienes amemos, Madrid nos quiere, acepta también Madrid a esta minoría que ama la Verdad, la Justicia y la Belleza, aunque llame “Dios” al objeto de su amor…

 
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MEZJIMON

Por: Dolores Aleixandre 03-05-2017

No es el nombre de un personaje  de Star Wars ni una especie transgénica de molusco: es la transcripción salvaje de la expresión griega “con vosotros” que, según los evangelios, pronunció Jesús más de una vez dirigiéndose a los suyos. Pocas horas antes de que le entregaran,  hizo este extraño voto ante una copa de vino: “Ya no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día en que lo beba con vosotros, nuevo, en el reino de mi Padre”. (Mt 26,29). ¿Así que estamos ante una versión en modo ahorro de las famosas “postrimerías” del catecismo y  sin los efectos especiales del Apocalipsis? Porque aquí no hay ángeles, himnos,  incensarios de oro, trompetas ni fulgores: no lo necesitan los amigos sentados en torno a la mesa,  contentos de estar juntos y compartir la vida nueva del Resucitado en torno a un buen vino. Fin del debate sobre  el “todos” o el “muchos” porque ese vosotros  tiene el poder de abrir la mesa, ensanchar el espacio e incluir a los lejanos. 

Sacad más copas, arrimad más asientos, traed más jarras, abrid la puerta, que entren los que están fuera. Felicidades a los que se pasaron la vida con el delantal  puesto sirviendo a otros, sin saber que eran los invitados preferidos del Rey. Enhorabuena a Noé por haber sido el primero en plantar una viña y probar su fruto aunque se pasara un poco,  y a Qohélet  por decir: “¡Anda, bebe tu vino con buen ánimo, que Dios le han agradado tus obras!” (9,7).  Agradecimiento a los evangelistas por arriesgarse a recordar que a Jesús le llamaron “comilón y bebedor” (Mt 11,19),  porque así sabemos que además de Testigo Fiel, Señor del universo y Primogénito de entre los muertos, era  alguien que amaba  esta vida nuestra con  sus paisajes,  sus manjares, sus vinos, sus perfumes y sus fiestas, con una  incorregible adicción  a rodearse de gente, caminar en compañía, aceptar invitaciones, ser amigo de sus amigos. 

Alegría asombrada de sabernos incluidos  en ese “con vosotros”  que nos asegura que un día beberemos con él el vino nuevo en la casa de su Padre. 

No se me ocurre mejor motivo que este para brindar celebrando la Pascua. 

 

 

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SECRETOS

Por: Santos Urias 25-04-2017

Confiar un secreto es como empujar una puerta o una ventana, o salir a campo abierto. Dejar que el aire corra y empape con su frescura los silencios.

Hay secretos muy distintos: secretos pequeños y absurdos; secretos esquivos y voladores; secretos hirientes y despiadados; secretos únicos y misteriosos. A veces se visten de colores para distraer la atención: de un rojo llameante que prende las palabras; o de un blanco refulgente que deslumbra los ojos; o de un tibio ocre que no atraiga los sentidos.

Los secretos salen a pasear y envuelven el misterio de cada persona porque cada persona es un misterio.

Soy escuchador de secretos. No es un título, no; es un regalo que te llega envuelto por la escucha y lazado por la confianza. Porque no se confía en cualquiera ¿verdad?

Los secretos con frecuencia sonríen en el corazón, pero la mayor parte del tiempo aguijonean tus entrañas. Es lo que sucede cuando sabes más de lo que se dice pero no puedes decir más de lo que se sabe.

Por eso yo los meto en una cajita: secretos compartidos; secretos solitarios; mis secretos; secretos a voces; secretos confesados; secretos inconfesables; y con reverencia y serenidad los pongo en las manos del Único que alcanza a contemplar todos nuestros secretos.

 
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¡Yo más que tú!

Por: Jose Maria Marquez Vigil 19-04-2017

Tengo un hijo adolescente terminando este año su etapa escolar. ¡Bienvenido a la cruda competencia con carrera de obstáculos y posibles atajos o zancadillas!

Cuando le veo estudiando para terminar el bachillerato y llegar con la mejor media posible a esa prueba de selectividad que en teoría habían quitado, me da la impresión que es la primera vez que se mete en este mundo de la competitividad del que ya, probablemente, nunca vuelva a escaparse. Según tu puntuación en el colegio y en la selectividad tendrás la posibilidad de ser médico, abogado, arquitecto o ingeniero, de estudiar en una privada si la capacidad económica de tus padres te lo permite, o de olvidarte de los estudios universitarios y buscar un oficio que te guste. Se le ve muy agobiado con todo esto, pero yo no me atrevo a decirle que esto es solo el comienzo. La competitividad también seguirá durante sus estudios universitarios en los que se meterá en una campana de Gauss, y también a la hora de elegir a su pareja en competitividad con “otros gallos en el corral”, o a la hora de elegir un trabajo o más bien que lo elijan a él entre miles de candidatos, y ya más adelante llegará la competitividad por la promoción laboral, conseguir una vivienda, etcétera.

En realidad esa competitividad surge mucho antes, pero en esta primera etapa la sufrimos los padres... Este hijo mío tuvo la suerte de vivir sus primeros años en África y probablemente no se enteró que en España los niños iban a un pediatra que les colocaba desde el primer día en un percentil... Así, desde el principio, se convertían en el 10% más alto o más bajo de la población, en el 20% más gordo o más delgado, o en el 30% más o menos guapo… Y un poco más tarde… ¡Qué suerte si consigues meter a tu hijo en esta escuela infantil que le dará puntos para poder estudiar en este colegio tan bueno!

Es verdad que todos nosotros nacimos siendo más que unos, y menos qué otros… Aparte de los percentiles que miden tu crecimiento, están las notas que miden tu capacidad intelectual o cognitiva, Facebook que mide el número de amig@s y de novi@s, o incluso Forbes que mide tu nivel de pasta, para los que estén en el Forbes… (el coche que conduces, la casa en la que vives, la marca de tu camiseta o el desgaste de tus zapatos pueden ser otros indicadores más habituales). Pero lo verdaderamente importante es medir la felicidad y para eso no han inventado aún una balanza que nos dé los percentiles en los que nos encontramos cada uno de nosotros.

El otro día me enviaron por whatsapp un link a una plataforma que hacía unas preguntas muy sencillas para un estudio sociológico de unos universitarios... ¿Cuál es tu grado de felicidad? ¿Tiene alguno de tus familiares cercanos una enfermedad importante? ¿Tienes dinero? ¿Nivel de estudios? ¿Tienes pareja estable? Parece que la felicidad se mide con esos tres baremos tan importantes que decía la canción. “Tres cosas hay en la vida, salud, dinero, y amor…”.

Pero a medida que vamos creciendo, nos encontramos que además de ser más altos o más bajos, y más gordos o más delgados, o más o menos ricos, también pasamos a ser más viejos que otros. Y eso sí que nos  en desventaja, sin ningún tipo de subjetivismo, porque el que va cumpliendo más años tiene más probabilidades de que su vida se vaya acortando poco a poco.

Tras vivir la Semana Santa nos queda el consuelo de que alguien que era más que todos los demás, Jesús, el Maestro, el más Bueno, el más Grande, el más Paciente, antes de llegar a viejo también murió... Pero tras el Viernes Santo llega ese Domingo de Resurrección y eso nos da también un plus a los más religiosos porque no es lo mismo el “límite cuando n tiende a 80” que el “límite cuando n tiende a infinito”, y en ese límite mayor, en este percentil infinito nos encontramos los creyentes.

Me mandaban el otro día otro whatsapp en el que definían la “Pascua” como el “Paso”. El “paso” de la muerte a la vida eterna, el paso de la indiferencia a la solidaridad, de la queja a la búsqueda de soluciones, el paso de la desconfianza al abrazo, del miedo al coraje… ¿Cómo puede ser que la encuesta de estos universitarios no preguntará sobre la fe del encuestado? Este “paso” puede ser también una ayuda para encontrar la felicidad, y como decía la canción a la que antes me refería: “… salud, dinero, y amor, y el que tenga esas tres cosas, ¡que le dé gracias a Dios!”

 
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Sin respeto no hay convivencia

Por: Juan María Laboa 17-04-2017

Hay eslóganes en sí indeterminados que resultan eficaces en una sociedad que piensa poco. Últimamente uno de ellos es “llamar al odio”, referida a juicios o expresiones o actuaciones que no gustan al que habla. A primeros de marzo un autobús de color naranja se ha paseado por Madrid con una afirmación gravada en su costado: “los niños tienen pene y las niñas vulva”. Inmediatamente se organizó una protesta acogida llamativamente por todos los medios de comunicación. El Ayuntamiento de Madrid, con insólita rapidez, prohibió su marcha por las calles de la ciudad, la policía inmovilizó el autobús y el fiscal de Madrid abrió la correspondiente investigación urgente por posible delito de odio. El Correo de Extremadura publicó un artículo que terminaba con esta frase: “Enhorabuena al activismo que lo ha frenado, a los partidos que han sabido responder y a la sociedad que ha tendido su mano a la tolerancia y el respeto”. Quiero subrayar solo esta frase para explicar mi reflexión de hoy.

Al mismo tiempo que este autobús iniciaba su corto recorrido por Madrid y coincidiendo con la reacción espontánea y, también, orquestada que comenta el citado artículo, en Las Palmas, durante los recientes carnavales una drag queen disfrazada de Virgen María que canta y baila impropiamente y, más tarde, en una escena que presentaba obscenamente la Crucifixión de Cristo, ataque público a lo más íntimo y sagrado de millones de españoles ganó el concurso de drag queens. Por otra parte, Javier Botella, concejal de Podemos, oficia una boda civil disfrazado de sacerdote con una bufanda del FC Barcelona a modo de estola eclesial en Puerto de Santa María.

No hablo de reparaciones o de actos de desagravio a Dios, porque estoy convencido de que por mucho que lo intentamos Dios no se siente agraviado por nuestras estupideces. Nadie escupe al cielo. Quiero referirme a los ciudadanos españoles creyentes, a sus derechos y atribuciones. La libertad religiosa, los derechos de los ciudadanos, la convivencia y el respeto mutuo, exigen que la fe, las creencias religiosas y las ideas de cada uno sean respetadas y defendidas públicamente. ¿No incita al odio la drag queen canaria o el concejal de un partido que acosa a los periodistas que los critican? ¿No tendrían que defender el respeto por las creencias religiosas, es decir, por la libertad religiosa, quienes con tanta diligencia atacan al autobús madrileño o defienden con tanto ardor actuaciones o ideas minoritarias?

Me desconcierta la parálisis de los católicos españoles que, no estando de acuerdo con el suceso canario ni con otros parecidos, aparentemente, no saben ni contestan y permanecen inermes, sean periodistas, tertulianos, profesores, intelectuales o personas públicas. Todos bajo el caparazón de la discreción o del temor a salir del armario. El déficit más grave de la comunidad católica española consiste en su deficiente conciencia de formar parte de una comunidad concreta y diferenciada, con sus valores y señas propias, que les obliga a vivir y aportar sus exigencias a la sociedad española a la que pertenecen con pleno derecho. Nuestra Iglesia arrastra una debilidad y una incoherencia destructiva si sus miembros no se sienten comprometidos con ella, con una identidad clara. Resulta incoherente una práctica religiosa personal sin ninguna pertenencia activa con a vida eclesial. Y también es incoherente su desinterés por defender los derechos de los ciudadanos, en primer lugar los suyos como creyentes. Más grave, aun si este desinterés coincide con un anticlericalismo anacrónico, pero activo en una izquierda que olvida, a menudo, su sentido social pero no sus fantasmas anticlericales más decadentes y obsoletos.

Un hijo adolescente de mi amigo José María, al escuchar su indignación por el suceso de las Palmas, le llamó carca. Aquí entramos de lleno en la formación de nuestros jóvenes. Es posible que estos jóvenes hablen también del peligro de inducir al odio, pero seguramente no se han parado a pensar en la necesidad de defender la libertad religiosa y la convivencia respetuosa de los ciudadanos. ¿Qué han tratado en las

clases de religión a las que han asistido? ¿Les suena a vejestorio la religión, la comunidad creyente, las creencias, sus ritos, su respeto?, y los adultos, los practicantes, ¿no sienten la urgencia de ser cristianos con mayor sentido de identidad? Contó Guillermo Rovirosa que un joven de la HOAC reaccionó con determinación al escuchar una blasfemia, y a la reacción” A ti ¿qué te importa? respondió. “¿Cómo no va a importarme si es mi Padre?”

 
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La fragilidad de las tertulias

Por: Juan María Laboa 03-04-2017

El lunes pasado, poco antes de la una y media del mediodía pasé por delante de una televisión y escuché una voz femenina que proclamaba: “el celibato es la causa de la corrupción de la Iglesia”. Quedé desconcertado y miré a la pantalla de TVE con el deseo de conocer a quien correspondía la sorprendente y rotunda afirmación.

Me encontré con cinco tertulianas decididas, ante un cartel con la inscripción “Amigas y conocidas”, que comentaban sonrientes, según comprendí enseguida, la respuesta del papa a un periodista del periódico alemán Die Zeit:”debemos analizar si los “viri probati” son una posibilidad y también debemos establecer cuáles tareas podrían asumir, por ejemplo en comunidades aisladas”. Una afirmación tan matizada y que ha sido planteada por los últimos papas con motivo de la situación dramática de tantas comunidades que no pueden participar de la Eucaristía por la disminución drástica de sacerdotes, dio paso a una manifestación frívola y decididamente falsa: “el celibato es la causa de la corrupción existente en la Iglesia”, olvidando que, desde los primeros tiempos, el cristianismo ha valorado la castidad y la virginidad de aquellos de sus miembros que hayan decidido entregar su vida al servicio del Señor y de la comunidad. Por otra parte, atreverse a relacionar los actos de pederastia con la práctica del celibato de los sacerdotes supone desconocer que en no pocos núcleos familiares, por desgracia, los padres caen en ese pecado. Sorprendente, también, la atrevida afirmación de otra tertuliana de que en el protestantismo el matrimonio de sus clérigos había acabado con esa práctica.

No acabaron aquí las manifestaciones del animado encuentro. Una de ellas, desconozco sus nombres, no dudó en ofrecernos a los oyentes su lección magistral. “La imposición del celibato se debió a los muchos hijos que los clérigos casados tenían en el pasado, por lo que el patrimonio eclesial disminuía al dividirlo entre ellos”. La última razón, pues, de tal imposición, según esta tertuliana, fue la avaricia de la Iglesia que no estaba dispuesta a quedarse sin sus bienes.

Una tercera tertuliana, más serena y equilibrada en sus juicios, se refirió a un concilio del siglo VI en el que, a su parecer, se impuso la norma. Efectivamente en este siglo y en otros antes y después se animó a los sacerdotes a vivir el celibato, no siempre con éxito, pero hay que recordar que el convencimiento y la decisión de que los sacerdotes como los religiosos y religiosas fueran célibes y guardaran la castidad surge en los mismos orígenes de la Iglesia. De hecho, en el concilio de Iliberis o Elvira, en los primeros años del siglo IV, se da por supuesto el celibato de los sacerdotes.

Resulta evidente la popularidad de las tertulias, pero debemos ser conscientes de que, demasiado a menudo, resultan de una frivolidad llamativa al juzgar y pontificar con seguridad sobre temas que desconocen. Como los que escuchan, a menudo, no saben más sobre el tema, pero inconscientemente se fían de su honradez y de sus conocimientos, aceptan lo que ven y oyen .No cabe duda de que en esta situación de medios que pontifican y de oyentes que solo escuchan nos encontramos en franca desventaja y, a menudo, se aprovechan de nosotros.

 

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ABRIR LA BOCA

Por: Dolores Aleixandre 01-04-2017

 

La expresión me ha sorprendido este año al leer las bienaventuranzas de Mateo: “Subió al monte y, abriendo la boca, dijo: Dichosos los pobres… Parece obvio lo de   “abrir la boca”, habida cuenta de la imposibilidad de hablar con ella cerrada. Luego he recordado con qué frecuencia usamos ese giro: “Fulanito/a, en cuanto abre la boca… , ya se sabe lo que va a decir”. Algunos ejemplos: Sor Genoveva informará, sin mediar pregunta alguna, sobre el estado de su rodilla. La vecina del 3º nos contará en el ascensor la última gracia de su nieta. El Hno. Eutiquio, vuelto de Japón después de 30 años, hablará a tiempo y a destiempo de las costumbres de las gheisas. Anselmo el cura calificará, una vez más, como craso error el último  nombramiento diocesano.  El abuelo Tirso, impasible el ademán, contará de nuevo dónde le pilló la guerra y la tía Conchita añadirá nuevos detalles a la narración de su operación de juanetes.

Somos tan predecibles en nuestros decires que  lo de “abrió la boca” incluye cierta impaciencia ante lo que nos suena a archiconocido y repetido,  y por eso me pregunto si con Jesús pasaba algo parecido: que, en cuanto abría la boca, ya se sabía que iba a hablar de la gente que lo pasaba mal, de los que no tenían donde caerse muertos, de los que no contaban. Me inclino a pensar que sí, que así era, y que quizá a los que estaban cerca de él les impacientaba secretamente que fuera tan insistente, que dedicara tanta atención a los pobretones de siempre, que se pusiera tan pesado recordando situaciones que ellos preferirían olvidar. “-Maestro ¿no te parecen un disparate las obras del túnel de Siloé ?, ¿te has enterado del escándalo de la hija de Herodías...? ¿no te indigna la desfachatez de Pilatos en su tuit de ayer? ¿sabes el último chiste de samaritanos…?  Y él nada, a lo suyo, empeñado en hablar de los desposeídos y los hambrientos, de los que no tenían donde reclinar la cabeza.

Quién se pareciera a él, quién tuviera al menos la suerte de hacerse amigo de algunos de esos de los que él hablaba en cuanto “abría la boca”…

 
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APRENDIZAJES

Por: Dolores Aleixandre 17-03-2017

Historia reciente de un convento: a la hermana sacristana, ya  anciana, ha empezado a  ayudarle  una empleada joven que trabaja en la casa. Como es de esperar,  no tiene ni idea  de los utensilios litúrgicos, se hace un lío con los nombres que les da la monja y no sabe qué le está pidiendo que traiga, prepare, ponga o guarde. Menos mal que es muy espabilada y ha discurrido una solución: hace  una foto con el móvil a cada utensilio o vestimenta de la sacristía  y escribe, junto al nombre “oficial”,  su propia descripción para aclararse. Algunos ejemplos: Alba: bata. Roquete: camisón con puntillas. Casulla: abrigo. Cíngulo: cordón. Estola: corbata. Corporal: mantelito cuadrado. Purificador: pañito alargado. Cáliz: copa. Patena: plato. Credencia: mesita. Portaviático: cajita redonda. Incensario: braserito con cadenas para echar el humo. Acetre: cubo pequeño con asa. Hisopo: varita con bola y agujeros.

Le queda mucho por aprender a esta chica, y eso que ha tenido la suerte de que estén ya en desuso (y bien que les pesa a algunos…),  la dalmática, la capa pluvial, el amito, el manípulo, el conopeo,  el paño humeral…,  a más de otras vestimentas y capisayos con sus diferentes botonaduras, ribetes, tonos y texturas.

Jesús, que iba por la vida sin túnica de repuesto, invitaba a mirar los lirios que no necesitaban revestirse de nada.  Debía  fascinarle esa belleza simple que superaba   en  gloria al esplendor  de la corte de Salomón. 

Cuánto nos queda por aprender también a nosotros.

 
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