Martes 21 de Noviembre 2017

VERANEAR EN LA ACERA

Por: Dolores Aleixandre 19-11-2017

 

En un bajo comercial sin rematar enfrente de mi casa, vive hace mucho una pareja de jubilados,  muy enfadados con la vida en general y con la vecindad en particular.  Motivos tienen porque los vecinos de su bloque han recogido firmas para echarles,  pero  no pueden porque el local es suyo. Desde que vivo en esta casa los veo veranear en la acera: en cuanto llega el calor, sacan  dos silloncitos de plástico y se sientan a leer, uno detrás del otro porque la acera es estrecha, cambiándose de un lado al otro según les dé la sombra. Cuando me marcho de vacaciones,  ahí los dejo y cuando vuelvo ahí siguen, como un recordatorio de que, mientras unos vamos y venimos, otros siguen ahí impertérritos; o pertérritos,  pero sin más opción que aguantarse. Viene bien recordarlo para no generalizar nuestros privilegios, los de veraneo por ejemplo: vivir unos días sin la presión de las obligaciones cotidianas, respirar otro aire y conocer otra gente, disfrutar la primera espuma de una cerveza, mirar otro paisaje.  “Nosotros, los imaginarios...”, decía una señora de un barrio confundiendo la palabra marginados. O quizá no andaba confundida,  porque una de las experiencias más fuertes de los que viven en la cultura de la pobreza es precisamente sentir su invisibilidad, su no-existencia.

No está en mi mano solucionar los problemas de mis vecinos y los intentos de aproximación que hemos hecho desde la comunidad han fracasado. Me queda al menos la seguridad de que cada uno de los que veranean en las aceras de nuestro mundo va a  escuchar un día estas palabras: “Ven a sentarte a mi sombra, hijo: has afrontado animosamente la vida,  entra en el veraneo de tu Señor”.

 
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CON LAS TRIPAS

Por: Santos Urias 06-11-2017

Las tripas. Las entrañas. Lo que ayuda a digerir. Las que nos hacen llevarnos las manos a la barriga. Las que se asocian con las emociones. Las que mueven gran parte de nuestras opciones y de nuestras locuras.

La cabeza. La que racionaliza. La que mide. La que mira con más objetividad. La que también sueña, dispone, propone, decide. La que observa y pondera con equilibrio y serenidad.

Una cuerda imaginaria une estas dos realidades de nuestra vida. Una cuerda que cuando esta afinada suena con armonía y belleza. Pero cuando está desafinada animaliza o provoca neurosis, paranoias y trastornos evidentes.

Vivimos en una sociedad donde las libertades son una carta de presentación asumida. Donde la convivencia en democracia y los derechos se han consolidado a lo largo de los años. Donde la capacidad de expresarse sobrepasa incluso a veces los límites del respeto y nadie sufre persecución más allá de la injuria o la amenaza. Pensar con las tripas es no reconocer esto. Es desafinar la cuerda hasta no ver la realidad y instalarse en un mundo paralelo. Y es verdad que muchas veces estamos en mundos paralelos. Se necesitan afinadores no flautistas de Hamelin o cantos de sirena que luego se escandalizan por chocar contra las rocas. Poner cuerda y cordura. Pinchar las burbujas mentirosas, excluyentes, insolidarias, disfrazadas de princesa pero con corazón de bruja. 

Sufro viendo a tantos y tan buenos amigos invadidos por la bilis. Palabras manoseadas, ultrajadas, manipuladas: paz, participación, libertad, derechos, democracia…

Mi pregunta es siempre más de estar por casa: ¿qué haría Jesús?

Intento seguir afinando y sacar un sonido armónico, limpio, bello, inclusivo y fraternal. En clave de Sol.

 

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VIDA ETERNA

Por: Dolores Aleixandre 02-11-2017

 

Cuenta el Evangelio que en dos ocasiones un maestro de la ley y un joven rico,  preguntaron a Jesús cómo “heredar vida eterna”: al primero lo remitió a las cunetas de los caminos haciéndose cargo de la gente herida;  al otro le propuso algo aún más difícil: “suelta, deja, hazte libre, vente conmigo”. – “Qué fuerte, tú”   piensan algunos, y se ponen a buscar posibilidades de última generación: este verano se ha celebrado en San Diego, California, un Congreso para la vida eterna  con asistencia de 2.000 personas.  No piensen que lo han organizado los mormones o los adventistas del Séptimo día, sino el Millennium  Project liderado por un tal Sr. Cordeiro: en su ponencia ha confirmado la existencia de experimentos con ratones en los que se consigue triplicar su esperanza de vida. Su conclusión es que está próximo el momento en que la ciencia le ganará la batalla a la muerte y podremos elegir entre morir o vivir eternamente: quien quiera morir, morirá, y quien desee seguir viviendo, será inmortal y encima tendrá un aspecto juvenil, sin apariencia de anciano ni nada por el estilo. De momento, una señora en EEUU  se está pagando ya con su dinero y riesgo para su vida, un tratamiento que consiste en inyectarse  telomerasa, una enzima que vuelve a hacer que los telómeros crezcan. Siento no poder ofrecerles, por  falta de espacio, más información sobre los telómeros  pero les remito al Sr. Cordeiro que seguramente lo hará con gusto, y aún más si se deciden a participar en el experimento. 

Me parece más provechoso dejar sitio a estas palabras de ese creyente sabio que fue Jose María Cabodevilla: “En este largo proceso de ruina, mientras van desplomándose las casas, los imperios, los alfabetos, he aquí que persiste, obstinada, terca, conmovedora en su fragilidad, una voz que es casi un susurro, una voz que es casi un secreto de familia, esa certeza que van transmitiéndose las generaciones: Creo en la resurrección de los muertos”

 
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OKUPEMOS LA RADIO

Por: Dolores Aleixandre 17-10-2017

 

 Los alandadores estamos encantados con el proyecto de la Radio ALANDAR y, aunque sus comienzos sean modestos, hay que irse preparando para su expansión. Me adelanto en aportar ideas para que llegue a convertirse en líder de difusión de la cultura  bíblica. 

 Pronóstico del tiempo: excelente momento para recordar a Noé, pionero en el método ornitometeorológico: a falta de otros instrumentos de medición, soltó un cuervo y después una paloma para informarse, según volvieran o no al arca, de cuál era la humedad relativa del aire y si llegaba por fin el anticiclón después de tanto diluvio. 

Programas musicales: emitir versiones actualizadas de los himnos de David, aprovechando para encomiar la caballerosidad de su descendiente Salomón: interesado en el negocio de la construcción, nunca reclamó sus derechos de autor, evitando así problemas con la SGAE. 

Anuncios: ocasión privilegiada para  dar a conocer a los Profetas: a Amós, que no consentía la propaganda de vinos o perfumes de marca: “- Solo están al alcance de los  tarjetas black de Samaria”, vociferaba. A Isaías y su boicot a la importación de inciensos de Arabia Saudí y a la carne Kobe traída de Oriente, muy apreciada para los sacrificios: “Al Señor le da alergia al humo de las barbacoas litúrgicas en las nunciaturas”, proclamaba.

Novelas y seriales: según la población diana a la que vayan dirigidos, pueden presentarse estos personajes: Jonás: “En las fauces de la orca asesina: relato de un superviviente”. Tamar, Rahab, Rut y Betsabé: “Incesto, prostitución, seducción y adulterio: cuatro sombras de Grey en la genealogía según Mateo”. Relatos de terror: “El perrito diabólico: el trágico parricidio de Jefté”. Para niños: “Balaan y su burra parlanchina”; hijo pródigo: “Los cerditos glotones”; “El chico que comía algarrobas”. 

 Programas informativos: es la cuestión más peliaguda porque, dada la previsible escasez de medios económicos, muchas noticias tendrán que darse en diferido. Para paliar este inconveniente, se puede echar mano de la memoria histórica: cuando cayó Jerusalén (587 a.C.), el profeta Jeremías vivió en directo la catástrofe, mientras que Ezequiel,  cautivo en Babilonia,  tardó más de un mes en enterarse. La noticia y el disgusto le llegaron cuando llegó un fugitivo a contárselo (los aficionados a maratones pueden calcular lo que pudo tardar en recorrer los mil y pico kms. que  separan Jerusalén de Babilonia). 

Moraleja: las malas noticias, si llegan aplazadas, sobresaltan menos. Puedo ofrecer en primera persona un testimonio reciente: al  visitar este verano una exposición sobre Atapuerca, me enteré de que hace 800.000 años aquellos homínidos practicaban el canibalismo. ¿Me detuve petrificada a comentar la atroz noticia? No. Seguí avanzando impertérrita hacia otra sala. ¿Habría reaccionado igual si estuvieran diciendo en la SER que esa misma tarde se había descubierto un caso de canibalismo cerca de Burgos? En absoluto. De donde se pueden extraer estas conclusiones, dignas de aparecer en el suplemento Buena Vida: las noticias en diferido afectan menos al sistema cardiovascular y son mejor asimiladas por las dendritas que reciben esos impulsos neuronales. La escena de Moisés en el Sinaí lo corrobora: mientras él estaba allí, grabando tan tranquilo las tablas de piedra, los israelitas a pie de monte  danzaban como locos alrededor del becerro de oro. ¿Se lo dijo Dios de inmediato? No, tardó 40 días en avisarle, dándole tiempo para prepararse al soponcio que le esperaba al bajar.

Se me ocurren más ideas, pero de momento creo que éstas son suficientes para que los personajes de la Biblia okupen merecidamente nuestra Radio. 

 
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AÑADIDURAS

Por: Dolores Aleixandre 09-10-2017

Las palabras tienen peso y densidad por sí mismas (aquello del sí, sí;  no, no del Evangelio),  pero nuestra tendencia suele ser la de inflarlas como globos a fuerza de añadidos por detrás o por delante: podría parecer que eminente, reverendo  o ilustre son ya de por sí términos lo suficientemente graves y respetables como para no necesitar  más complementos,  pero nos gustan más convertidos en superlativos (eminentísimo, reverendísimo, ilustrísimo…), convencidos de que esos añadidos los revisten de mayor prestigio y predicamento. Y puestos a ello, ya que existen los archipiélagos y los archiduques, por qué no vamos a tener nosotros archidiócesis,  archicofradías, arciprestazgos y archimandritas. 

En este afán de pompa y circunstancia, vamos a contracorriente de algunos políticos que en sus congresos arengan a sus seguidores al despojo de la humildad, con la misma gallardía con que los Guardias Suizos enarbolan sus picas. También las marcas se suman a esta corriente y las que esgrimían  antes la incorporación de vitaminas y minerales a sus productos, propagan ahora los beneficios inefables de todo lo SIN: sin gluten, sin alcohol, sin lactosa, sin colorantes, sin conservantes, sin grasa, sin azúcares añadidos... Posiblemente no lo pretendan, pero están en sorprendente coincidencia con los siiiiin  de las recomendaciones que hacía Jesús a los suyos al enviarlos en misión: tenían que ir sin alforja, sin bastón, sin túnica de repuesto, sin dinero, sin otro par de sandalias. 

“Solo hay una sola cosa necesaria” decía él,  y por eso caminó entre nosotros sin un domicilio fijo donde reclinar la cabeza; sin barca ni cabalgadura propias para desplazarse; sin una parcela de su propiedad donde retirarse a rezar; sin  un local particular para juntarse a cenar con sus amigos; sin la seguridad de una póliza de enterramiento por si le sorprendía la muerte. 

Lo único necesario lo  llevaba dentro y algo parecido, en talla minor,  debía pasarle a Francisco de Asís: ninguno de los dos necesitaba añadiduras.

 
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SUMAS Y RESTAS POR LA INDEPENDENCIA

Por: Jose Maria Marquez Vigil 09-10-2017

“La Menchu”, mi profesora de matemáticas en el cole q.e.p.d., nos hablaba de la “divisibilidad”. Recuerdo que comenzaba la clase diciéndonos que tiene cinco "ies", y que sin la "i" nunca se hubiera podido escribir esta palabra...

El problema catalán es también un problema de divisibilidad... “Divide y vencerás” decían los emperadores romanos y los imperialistas británicos... Por supuesto que la división del territorio nos debilita a todos, y tengo que dar la razón a la Menchu ya que sin la 'i' no se podría escribir este momento histórico... “I" de "ineptitud e imbecilidad" para empezar... Pero también de "indignados e insatisfechos" y de "insolidaridad". Y sobre todo de "inoportunidad" y de "impuestos"…

Porque al fin y al cabo, se trata tan solo de un problema de matemáticas...

Mas y sus compinches veían desde hace tiempo que se acercaba su momento. Y con las últimas elecciones vieron las cuentas claras... El PSOE estaba roto y sin líder, y finalmente lo lideró el que había llamado corrupto al Presidente del Gobierno, el cual le había respondido con ese famoso "Ruiz". Estos dos no parecían llamados a entenderse...

Por otro lado, los indignados e insatisfechos podemitas tenían una gran deuda de votos con los "indepes", hasta tal punto que se verían obligados a olvidar la palabra solidaridad que en teoría deberían defender según su programa cuándo se trata de regiones ricas que abandonan a las más pobres. Los de Rivera iban a hacer mucho ruido pero con pocos apoyos, y el PNV podría jugar también una base importante a favor de estos indepes. Todo suma y las cuentas estaban claras... Tan solo cambiar de nombre para olvidar el pasado, distanciarse de los Pujol y de Mas, y poner en marcha un plan de victimismo que les entronaría como nuevos reyes de taifas.

Pero las matemáticas se han vuelto en su contra cuando sus sumas se han convertido en restas. Los indepes están generando un renovado cariño en otros territorios hacia esa bandera rojigualda que tanto habíamos menospreciado los unos y los otros, y la solidaridad fiscal parece que va a llegar por otra vía. La Caixa y el Sabadell van a tributar ahora en Valencia y Alicante respectivamente, y nuevas oleadas de empresas refugiadas van llegando al territorio español con nombres como Gas Natural, Agbar, etc. Al final vamos a agradecer en el resto del Estado Español la marcha de una Cataluña capitidisminuida que finalmente va a aportar a las arcas públicas en vez de restar… Todo sea que no cambien ahora el “votarem” de votar por el “voltarem” de volver porque todo esto no tiene mucha pinta de tener vuelta atrás.

 
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Pero..., ¿dónde está la gracia?

Por: Jose Maria Marquez Vigil 25-09-2017

El Evangelio de este domingo era de esos que te quedas con cara de tonto buscando la cámara oculta… Así que unos llevan todo el día currando en la viña del señor y otros llegan justo al final, escaqueándose todo el día… Y luego el jefe viene con eso de que los últimos serán los primeros, ¡y despacha a todos con el mismo denario que había acordado con los primeros!

Y esto nos lo explican con que el amor de Dios es infinito, y que siempre estamos a tiempo y seremos bien recibidos en la Viña del Señor…

¡Guaauuuu! O sea que si nos corrompemos un poquito, o nos pillamos unos sobrecitos… ¡Los próximos 40 años viviendo en un yate por el Caribe rodeados de mulatas en bikini, bien bronceaditos todo el día, comiendo angulas y bogavante y bebiendo Moet Chandon! Y en el último minuto un “lo siento” en la extremaunción, ¡y nos llevamos el mismo denario! ¡Moola!

Ahhh… Que la lógica del señor no es la misma que la de los jornaleros, y el premio no está en el denario sino en el trabajo en sí mismo de sol a sol con el bochorno en la viña del señor… ¡Ufff! ¿Así que ahora nos van a decir que el premio de estudiar no es la nota en sí sino el aprendizaje, y qué el objetivo de hacer deporte y comer comida saludable no es ligarte luego a la rubia del bar enseñando tus musculitos sino estar sano en sí mismo?

Así podemos pasarnos la vida buscando la cámara oculta que nos graba día a día y tratando de encontrar la gracia, sin darnos cuenta que la gracia está en La Gracia en sí misma, en la Gracia de la fe, del amor, y en entender el servicio como los últimos que serán los primeros…

Escuchaba la Misa por televisión, conectado por internet desde Holanda donde no me es tan fácil encontrar una Iglesia motivadora en la que además pueda entender las lecturas sin que me suenen, con este bendito idioma holandés, a órdenes en un campo de concentración... Y la verdad es que me alegro porque, aunque me he perdido el calor de la gente, he podido tratar de entender el Evangelio, con mi pobre lógica de jornalero… Y me ha encantado también la Carta de San Pablo a los Filipenses en la que desea ir ya a los brazos del padre (“una ganancia el morir”), aunque entiende que aquí tiene mucho que hacer y debe aprovechar bien el tiempo.

Me ha parecido especialmente curiosa la sensación de escuchar la Misa de TVE desde el salón de casa, sentado en un cómodo sillón. Cada vez que había que ponerse de pie o arrodillarse, reconozco que me daba mucha más pereza, tan cómodo que estaba, que cuando me siento en uno de esos rígidos bancos de madera que frecuentan las iglesias… Tuve que armarme de fuerza de voluntad para escapar del sillón una y otra vez, y pensé que del mismo modo es mucho más difícil ir a la Viña del Señor cuando estás disfrutando de ese yate en el Caribe, de una vulgar piscinita o de cualquier comodidad por pequeña que sea, incluido el sillón y la calefacción de tu hogar… Y me resuenan nuevamente esas palabras del Maestro: “y el joven rico se marchó entristecido porque tenía muchos bienes”. ¡Qué difícil cuando San Pablo nos invita a llevar “una vida digna del Evangelio de Cristo”! Habrá que buscar la Gracia en el trabajo en la viña, y es probable que nos sea más fácil encontrarla si vamos ligeros de equipaje…

Ya, si nos lo creemos, pero… ¡Seguimos buscando un poco esa cámara oculta!

 
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HARTO

Por: Santos Urias 25-09-2017

Redondo es este ombligo. Lo miro desde arriba: redondo. Lo miro desde abajo: redondo. Me siento así; me siento asa: redondo. Yo decido, tú decides: redondo. Mi tribu, mi raza, mi patria: redondo. Refugiado, inmigrante, foráneo, natural: redondo. Judío, griego, persa, romano, gentil: redondo. Hombre, mujer, medio pensionista: redondo. Esclavo, libre, presa de la trata, prisioneros: redondo. Carne, pescado, vegano: redondo. Calimocho, cerveza, tinto de verano, cava, rebujito: redondo. Mediterráneo, atlántico, caribeño: redondo. Jamón de Jabugo, fuet, foie, lacón con grelos: redondo. Rock & roll, sardana, jota, malagueña: redondo. Listos, tontos, puritanos, putas: redondo. Poetas, culturetas, bohemios, artistas, perro flautas: redondo. Políticos, magistrados, escribas, fariseos: redondo. Curas, imanes, monjes budistas, anarquistas: redondo. Mi cuerpo es un ombligo. La mano es un ombligo, el pie es un ombligo, la cabeza se ha hecho ombligo, el corazón salta en su cordón umbilical. 

Unos dos mil años desde que alguien nos ofreció educar la mirada para poder ver al otro, escuchar al otro, rozarse con el otro, amar al otro. Se salto los convencionalismos, algunas “tradiciones”, los odios históricos, las barreras culturales y religiosas. Para fijarse en lo esencial, en lo que de verdad dignifica y construye al ser humano.

Pero se ha seguido guerreando, discutiendo, dividiendo, incluso en su nombre. Lo diabólico ha seguido jugando su partida.

Y volvemos al ombligo, a mirar a la tripa, sentimientos, banderas, trincheras: ¿por qué?

Harto de ideologizaciones, de reduccionismos, de mentiras, de pensamiento débil y de ombligos de tamaño inabarcable.

Soy católico es decir: El que entiende o es común a todos en sus características y cualidades sin excepción de nadie o de ninguno. Universal.

Y en mi cuerpo el ombligo sólo es una pequeña parte dentro de un maravilloso universo de vida. Por cierto redondo, pequeño y feo.

 
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HOY VA DE POESIA

Por: Dolores Aleixandre 19-09-2017

 “El intruso. Caminaba sobre el agua, llenaba las redes,/los pescadores abandonaban su oficio por seguirlo. /En una boda faltó el vino. Él se hizo cargo:/centenares de litros, /un golpe de maestro viñador, /agua en vasos de piedra convirtiéndose en vino. Es mejor, dijeron los invitados, sí, es mejor/ el vino que surge sin pisar la uva, /el pan hecho sin grano ni horno, el pez que se mete en la barca de un salto. /Desencadenaba el gratis que pertenece a la gracia, /apasionada y violenta.  Venía de un bautismo en aguas del Jordán, /murió poco más allá/sobre un travesaño con forma de T/ y, cuando un hierro le atravesó el costado, /brotó agua, como la incisión de un parto. / Murió convertido en fuente. // He aquí el intruso del mundo, /empapado de la grasa de todas las culpas,  /perdiendo el color, pálido de frío, en un abril/o incluso en un marzo, más allá de ochocientos metros/sobre el nivel del mar jamás tocado. /Un gargarismo de aguas en el fondo de un pozo seco, / un carraspeo en la tubería de las arterias: /así diluvia su resurrección”.

Imagino que quien lea esta maravilla, querrá conocer en el acto  a su autor y, aunque nadie me ha encargado en  Alandar que hable de libros, por esta vez  me tomo la libertad de presentar a Erri de Luca, por si aún queda alguno por conocerle. Napolitano nacido en el 50, participante activo en el movimiento del 68 y miembro del grupo Lotta Continua, ha trabajado como albañil y camionero y durante la guerra de los Balcanes fue conductor de vehículos de apoyo humanitario. Aprendió hebreo de forma autodidacta y no conozco mejores traducciones bíblicas que las suyas. Lleva escritos un montón de libros, unos cuantos ya traducidos al castellano y quiero hablarles hoy del último que estoy leyendo,  Solo ida. Poesía completa (Seix Barral 2016).  Para que se hagan una idea, sus poemas sobre emigrantes son tan candentes como este:  

“ÒSomos los innumerables, el doble en cada centro de expulsión. /Adoquinamos de esqueletos vuestro mar/ para caminar sobre ellos./ No podéis contarnos, si nos contáis aumentamos,/ hijos del horizonte que nos manda de vuelta./ Hemos venido descalzos, sin suelas, sin sentir espinas,/ piedras, colas de escorpiones. /Ningún policía puede despreciarnos/después de todo lo que hemos sido ya ofendidos./Seremos los siervos, los hijos que no tenéis,/ nuestras vidas serán vuestros libros de aventuras./Traemos a Homero y a Dante, el ciego y el peregrino,/ el olor que perdisteis, la igualdad que habéis sometido”.  (p.123)

“Los hombres han dejado sus plegarias en tierra,/ del viaje no tiene culpa el Dios de nadie./ Ninguna invocación, ni súplica de ayuda, /de aquí sólo se manda un saludo al rey del universo. /Cuando estábamos en tierra, en noches como ésta cantábamos/para llevar los rebaños al altiplano./ Con el canto manteníamos alejados a los leones,/ las mujeres cuidaban del fuego dentro de la hoguera de piedra. /Aquí no se posa en la tierra la sombra de nuestros cuerpos,/somos polvo levantado, un olor a vinagre en una garrafa vacía./ Somos un desierto que camina, un pueblo de arena, /hierro en la sangre, cal en los ojos, una funda de cuero./ Muchas vidas destruidas nos han allanado el viaje,/ pasos alzados por otros nos empujan hacia delante”. (p107)

Empecé a leer el libro por la noche, antes de dormir, pero me provocaban insomnio. Ahora los leo por el día.

 
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Voluntariado voluntarista

Por: Alfonso Carcasona 19-09-2017

Leía el otro día que en esta vida no hay nada gratis, en contraposición a la buena nueva del Evangelio, “… lo que gratis has recibido (todo añado yo), dalo gratis”. 

 

Lo siento, pero no me gusta el concepto de voluntariado, aunque he de reconocer que es mejor que exista a que no. No me gusta, mejor dicho, como categoría absoluta. Como etapa de transición educativa, puede que sea la mejor manera de llegar a la padecer con. Ese concepto, a priori más abstracto, sí que me gusta. Utópico quizá, pero muy atractivo como proyecto vital.

 

Me explico. Por voluntariado me da la sensación que se entiende una obligación, un deber hacia los demás. Deber que cumplo -en el menos bueno de los casos- para completar mi curriculum, para acceder a universidades o puestos de trabajo como elemento diferenciador, una vez que las notas por conocimiento o las prácticas laborales  son incapaces de diferenciar a los candidatos.

 

En su segunda acepción se trata de un deber cívico. La sociedad ha logrado que el estado de bienestar cubra muchos servicios hacia los más desfavorecidos: ancianos, sin techo, solitarios, niños en peligro de exclusión… Para ser buen ciudadano tengo la obligación de dedicar una parte de mi tiempo, una parte de mis ingresos (parecido al diezmo medieval) para completar esos derechos sociales conquistados por el bien traído estado de bienestar. El voluntariado en este caso puede chocar con los derechos laborales de aquellos trabajadores a los que los impuestos pagan su salario por atenderles. Ojo, que si un voluntario hace algo que puede ser remunerado podemos poner en peligro un legítimo puesto de trabajo. De la misma manera, los voluntarios pueden cubrir las tareas cuando los presupuestos no alcanzan para atenderlas. El voluntario sirve al sistema para abaratar los costes quizá inasumibles y al voluntario le sirve para dedicar gratuitamente una parte de su tiempo en ser mejor ciudadano.

 

Vayamos a por la utopía. ¿Qué pasaría si lográsemos ver nuestro tiempo con gente que sufre (en cualquiera de sus variedades e intensidades) como un regalo más que como un deber o una obligación? Adela Cortina ha inventado la palabra “Aporofobia” para definir la aversión al pobre, al desgraciado, al desfavorecido. Es un sentimiento que dice tenemos todos. Y seguramente así es, en mayor o menor medida. Vivimos en una sociedad edulcorada, donde es muy importante ocultar el dolor y el sufrimiento. ¿Y si lo buscamos? No para sentirnos mejor, sino para hacer sentir mejor al de enfrente. ¿Por qué no padecer con, en lugar de situarnos en un nivel más elevado, compadeciéndonos?. ¿Por qué no ver oportunidades que debemos agradecer en lugar de obligaciones que  debemos cumplir?

 

El otro día acompañé brevemente a mi hija a lo que llaman “bocatas”. Un grupo de jóvenes que se integran con amigos que no tienen su suerte. Se preocupan verdaderamente por ellos, su función no acaba cuando terminan su noche en la Plaza Mayor. Hay alegría verdadera, preocupación por las historias que se comparten, hay canciones, guitarras, buen rollo. La clave de estos grupos, incluidos otros como san Egidio o Mensajeros de la Paz, no está en repartir los bocadillos. El secreto está en las amistades que se desarrollan, en la gratuidad de esa relación. No se trata de alargar el impagable trabajo de los servicios sociales. Se trata de vernos como hermanos, y dedicarnos más a los que la vida ha tratado peor. Si mi hermano o mi hijo tiene una dificultad la padezco con él. Compadecerse está bien, pero no es suficiente. Si lo que he recibido gratis lo doy gratis allí está la alegría perfecta, parafraseando a mi querido Francisco.

 

 

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NECIONALISMO

Por: Jose Maria Marquez Vigil 08-09-2017

Escribo esta columna desde Holanda, donde me he venido a vivir un año con mi familia. Aunque estemos en el mes de septiembre, hace aquí ya un frío que pela. Pero de eso no tienen la culpa ellos…

Por lo demás, son un país que funciona bien. Bastante bien. La tasa de paro es muy baja, y se percibe un nivel de bienestar social y económico bastante alto. Siendo un país tan pequeñito, tienen unos ciudadanos y ciudadanas altísimos (y en el caso de ellas guapísimas, probablemente también en el de ellos), muy sanotes, que cuando no tienen su pequeña tienda o su terrenito con unas cuantas vacas, ovejas y gallinas, trabajan en centenares de multinacionales holandesas que siguen creciendo en todo el mundo. Este año su selección de fútbol no está a la altura de otras épocas, pero ya han sido tres veces finalistas en el Mundial... Así que en lo más importante aparte de la economía, fútbol y tías, ¡son una gran potencia mundial!

Como todos sabemos, hace unos cuantos cientos de años eran una "autonomía" más de nuestro imperio español. ¿Y si eso se hubiera mantenido hasta la actualidad? ¿Tendrían hoy derecho a votar su secesión para así prosperar y convertirse en lo que ahora son?

Intento plantearme en estos términos el problema catalán, para tratar de ser un poco más imparcial... Y me parecería absolutamente lógico que los holandeses no quisieran verse obligados a tirar del carro, a verse gobernados por nuestros políticos corruptos y a pagar con sus impuestos nuestras fiestas...

Pero aunque Cruyff jugara en el Barcelona, la siguiente pregunta me genera más dudas... ¿Se trata del mismo caso? Por un lado los catalanes tienen unos políticos que están a la altura de los del resto de España, igual de mezquinos... Sí están todos a favor de la independencia es para ganar poder y librarse de incómodos controles... Me sorprende por cierto, hablando de políticos, que la izquierda apoye tanto el independentismo cuándo es a todas luces contrario a los principios de solidaridad y reparto de la riqueza... Por otro lado, históricamente tampoco se trata del mismo caso, y geográficamente parece que están un poco más cerca del resto de España qué estos otros del reino de Flandes.

Es verdad que no hay quien defienda jurídicamente que un territorio quiera plantearse la separación del resto, votando tan solo ellos. Es como si en mi casa, donde pago yo los gastos de mis cinco hijos y de mi mujer, decidiera montar la república independiente de Ikea.... Organizo una votación yo solo, y declaro mi autodeterminación. Uhmmm... La idea me está empezando a gustar...

Hoy en día se entiende jurídicamente, y por supuesto socialmente, y probablemente también por todos los políticos que ahora defienden el derecho de autodeterminación de Cataluña, que si hace muchos años se crea una familia, y uno de los progenitores trabaja y genera unos ahorros mientras el otro se encarga del cuidado y educación de los hijos... Por supuesto que existe el derecho de separación, pero en este caso creo que no me iría de rositas. Existen las pensiones que debería pasar a mi mujer e hijos, y la división de los bienes gananciales…

Ya sé que hablamos de banderas, y de sentimientos, y del Barça - Madrid, y de corridas de toros, pero al final lo importante es que “la pela es la pela”... Y si los ciudadanos españoles han ayudado a la generación de riqueza en Cataluña comprando su producción textil cuando aquí había una autarquía que la protegía, bebiendo su cava, y veraneando en la Costa Brava y esquiando en el Pirineo... Supongo que antes de montarse su pisito con la querida, el independentista deberá pagar su pensión a los abandonados, siempre y cuando el Pujol y sus amigos hayan dejado algo en las arcas catalanas...

En el mundo financiero se suele decir que “solo un necio confunde valor y precio”. Aquí hay pocos valores (la Patria de aquellos tiempos y la Solidaridad de la actualidad brillan por su ausencia), pero estos necios que prefieren abandonar las ideas de globalidad y progreso común para poder así seguir abandonando la casa con la querida, deberían al menos tener en cuenta “el precio”… Y si ha habido un progreso fomentado en parte por el resto de los españoles, que paguen la pensión a las autonomías despechadas en vez de seguir pidiendo ayudas, y a empezar de nuevo la carrera pero saliendo todos desde la misma línea en la parrilla de salida. Y si realmente sus ciudadanos trabajan más y mejor, tendremos otra Holanda, pero si los políticos catalanes siguen demostrando su bajeza, a ver qué futuro les aguarda a nuestros conciudadanos que se pudieran ver forzados a abandonar España por estos “necionalistas”.

 
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Un papa y un ermitaño

Por: Juan María Laboa 01-09-2017

El Verano, habitualmente, trae pocas noticias y de la Iglesia menos. Un cardenal italiano anciano y, probablemente, aburrido ,se ha sacado de la manga la noticia de que Pablo VI había escrito una carta a Secretaría de Estado en la que decidía en qué momentos de enfermedad o desconexión mental debía darse al papa como incapaz. Ya se habló del tema en su tiempo aunque no se conocía la existencia del documento. Fue con motivo de la visita de Pablo VI a la ermita al que se había retirado Celestino V después de su abandono del pontificado en 1294. Hoy el último derecho canónico es más claro en sus disposiciones, pero en estos días el problema no está en la dimisión, situación habitual en nuestro mundo, sino en la situación en la que queda el dimitido. En realidad, en el mundo real, el dimitido se retira y vive una vida de acuerdo a su nuevo estado. Tenía un cargo, lo deja y lo sustituyen. Todo normal. Solo que el mundo clerical o, al menos, una parte del clero y algunos laicos que son más clericales que el clero, ha aprovechado la extraña situación en la que se situó Ratzinger al renunciar a la diócesis de Roma manteniendo su sotana blanca y retirándose a una casa en el centro del Vaticano, para convertirlo en un arma que ellos desearían arrojadiza. No hace falta saber teología para conocer que los cardenales elijen al obispo de Roma y que este tranquilamente dejó su puesto como lo hacen todos los obispos, aunque estos por obligación. No existe hoy papa y medio ni cuarto de papa y mitad, ni siquiera papa emérito sino obispo de Roma emérito. El actual obispo de Roma y, por consiguiente Papa es el papa Francisco.

Falta en nuestro mundo eclesial naturalidad y resulta necesario recomponer imágenes y actitudes inexactas y gastadas. En el cristianismo el obispo de Roma ocupa un puesto y tiene unas atribuciones especiales. Es el centro de comunión de la Iglesia. Lo decidió Cristo y resulta imprescindible en la vida eclesial. En cuanto tal, los creyentes le debemos respeto y seguimiento. Pero no es un dios menor y cuando decide retirarse se retira con todas las consecuencias. Hay que afear la conducta de tantos cristianos de pacotilla que en nuestros días, tras endiosar a los papas anteriores porque les gustaba hoy se atreven a enlodar a este papa porque les molestan sus palabras y actuaciones, tal vez porque recuerdan demasiado a las de Cristo.

 
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SENCILLOS COMO PALOMAS ASTUTOS COMO SERPIENTES

Por: Santos Urias 29-08-2017

 

Confusión. Ante la violencia gratuita, ante la sinrazón del odio, ante el horror. Confusión. Palabras de trazo grueso. Búsqueda de culpables. Estigmatizar por prejuicios ideológicos da igual el signo. Confusión. Ante los rostros de unos niños que se han hecho adultos en unos días jugando a ser soldados. Ante las preguntas que tantos se formulan, que tantos nos hacemos: ¿Cómo? ¿Por qué? Confusión. Cuando se propone hacer bandos: los buenos y los malos, porque el odio llama al odio, el sufrimiento llama al sufrimiento, el miedo llama al miedo. Confusión. Las buenas intenciones, la solidaridad, la catarsis colectiva. La ingenuidad, los análisis simplistas de problemas muy complejos. Confusión. Terreno abonado para mirar de reojo, para lanzar exabruptos contra instituciones, personas, grupos sociales, culturales, religiosos. Confusión.

Decía un compañero en parte molesto por toda esta confusión: “Es horroroso asomarse a muchos comentarios de las redes sociales”.

Nadie dijo que vivir el evangelio fuese tarea fácil ni cosa de masas. Más bien al contrario. La muestra ese Jesús sólo y abandonado en la cruz incluso por sus más cercanos. Huyendo del trazo grueso. Con palabras de comprensión y de misericordia hasta el último aliento. Sabiendo muy bien a lo que se enfrentaba: el mal que proviene de la soberbia; de creerse como dioses; de mirar, como la mayoría de los discípulos, hacia otro lado; de no asumir una lógica diferente: la lógica del amor, del perdón. Y ante la soledad de este proceso, de esta forma de ser y de estar, de no entender tantas veces; la pregunta: ¿por qué? Hay tanto dolor, tanta miseria, tanta maldad, tanta destrucción en un mundo roto, pero no lo olvidemos, salvado y amado hasta el extremo. Donde abundo el pecado sobreabundo la gracia.

¿Ingenuidad? Hay que mirar a fondo. Huir de los simplismos, de ese pensamiento débil. Sagaces como serpientes. Saber diferenciar. Preguntarse más. Conocer mejor.

¿Bondad? Pero no sólo la de las “buenas intenciones”. Sino la que viene de la sencillez del corazón, sencillos como palomas, la que mira más allá, la que invierte la lógica del trato hacia el prójimo porque lo siente prójimo, da igual que sea centurión, prostituta, recaudador de impuestos, escriba, de que subasten tus ropas, o se laven las manos. Con la mirada de un niño.

Todo esto me ha coincidido con la lectura de un libro de Juan José Aguirre obispo en Centroáfrica. Y los mensajes de tantos amigos víctimas del dolor, del terror o de la guerra.

Tiempo para echar raíces, para seguir creciendo.

  


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PROHIBIDO QUEJARSE

Por: Santos Urias 17-07-2017

 

En una de esas audiencias generales del Papa Francisco un conocido psicólogo le ha regalado un cartel en el que reza: “prohibido quejarse”. Algunos dirán: “pues vaya para algo que nos queda”. Otros: “ya estamos con la docilidad de los cristianos, sacrificio y conformismo”. Francisco ni corto ni perezoso ha colocado el cartel en la puerta del despacho de su residencia de Santa Marta para evitar así el síndrome de victimismo, la disminución del buen humor y la capacidad para enfrentar y resolver los problemas.

Y yo, por mi parte, he intentado recorrer uno de mis muchos días de actividad y trabajo. Quejas propias y quejas ajenas; quejas en la televisión; quejas de políticos, de empresarios, de trabajadores, de jóvenes, de ancianos; quejas en el autobús y en el metro; quejas de viandantes y de conductores cabreados; quejas a la hora de comer, al llegar a casa; quejas en el bar, con los amigos, de los amigos; quejas del jefe y del subordinado; quejas por los padres, por los hijos, por los hermanos, por los tíos; quejas de lo que tengo y de lo que querría tener. 

Y pienso en todas esas quejas canalizadas para impulsar el caudal de capacidades, de nuestras capacidades. Transformadas en aceptación o en potencialidad de acción. Desplazar del foco de los lamentos a los recursos. Actuar para mejorar la vida, nuestra vida, mi vida. 

Quejarse a veces, en un primer momento, puede ser útil para desatascar sentimientos pero instalarse en la queja es tan improductivo como dañino. Recuperar la mirada agradecida, combativa, recreadora; bonita tarea para este tiempo de verano

 
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HOY ME SIENTO BIEN

Por: Santos Urias 10-07-2017

“No hay educación si no hay verdad que transmitir, si todo es más o menos verdad, si cada cual tiene su verdad igualmente respetable y no se puede decidir racionalmente entre tanta diversidad.”

Fernando Savater

 

La diversidad en la familia humana debería ser causa de amor y armonía, como lo es en la música donde diferentes notas se funden logrando un acorde perfecto.

 Abdul Baha

 

HOY ME SIENTO BIEN

Me he levantado pronto. No sé si he soñado con algo pero una sonrisa estaba en mis labios. Me noto guapa hoy. A pesar de mis arrugas me siento una chica de veinte años. Si no fuera por mi pelo corto me haría unas trenzas. Puedo vestirme de algo llamativo o, quizás, un poco más sencilla. Saldré a la calle con mi juventud en los ojos. Por cierto hoy siento mis ojos verdes. Si, ya me ha dicho el espejo que son marrones, pero ¿para que están esas lentillas mágicas que te dan el tono que tú eliges?

Este año ha hecho un calor tremendo pero con las últimas tormentas apenas hemos podido disfrutar del sol. Y, que caray, hoy me siento negra. Siempre nos quedarán los rayos uva que te dan el tono. Pero yo hoy no tengo un sentimiento “de tono” si no de afroamericana. Y me siento especialmente esbelta esta mañana. No entiendo porque me quedan tan ajustadas estas prendas. Si, ya sé, me diréis que es que peso setenta y cinco kilos pero yo me veo con cincuenta.

Bueno voy a salir a comerme el mundo y si el mundo no se deja comer me comeré unos tallarines en fuente quemada que hoy siento que esos tallarines son angulas del cantábrico y no hay que perder la oportunidad. Espero que no me entren ganas de ir al cuarto de baño porque no tengo muy claro cómo voy a sentirme a media mañana. Y os confieso un secreto, pero así entre nosotros, me estoy enamorando de mi osito de peluche pero de verdad. Es tan rico y nunca me lleva la contraria.

Feliz día y a sentirse bien que es lo importante.

 
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SOBRE RETRASOS E IMPUNTUALIDADES

Por: Dolores Aleixandre 03-07-2017

Si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano...” (v 21), reprochó Marta a Jesús.

La escena nos enfrenta con un “no estar” de Jesús en el lugar adecuado (devolviendo la salud a Lázaro) pero que se convierte en ocasión de fe. Esos tiempos suyos que no coinciden con los nuestros, han generado a lo largo de los siglos protestas, quejas y hasta acusaciones  de “impuntual”.

         

Una “impuntualidad” que nos sigue invitando:  

 

  • - A aceptar sus retrasos y sus des-tiempos y a dejar que sea él quien mida nuestros tiempos, ritmos y compases. 
  • - A recordar que él llega a tiempo pero a su tiempo, no al nuestro, y tendremos que ser pacientes y convertir nuestra prisa en espera y nuestra impaciencia en vigilancia. 
  • - A acostumbrarnos al extraño lenguaje de Jesús porque cuando decimos de alguien: “está muerto”,  él nos dice  “está dormido”. 
  • - A hacer memoria no sólo ante sus retrasos, sino también de sus anticipaciones: porque en el  grano de trigo podrido en tierra, él ya está contemplando la espiga, y cuando una mujer grita de dolor en el parto,   él escucha ya el llanto del niño que nace.
  • - A no temer permanecer a su lado junto a las tumbas de nuestro mundo, uniendo nuestro llanto al suyo allí donde parece que la muerte  ha puesto ya la última firma y gritando nuestra rebeldía ante su dominio. Pero creyendo también en la  fuerza secreta de la compasión y de la insensata esperanza. 
  • - A bendecirle porque, aunque no llegó a tiempo para curar a Lázaro, ordenó retirar la piedra del sepulcro, pronunció su nombre y le ordenó con su poderosa voz: -“Lázaro, ¡ven afuera!”.  Y así sabemos  de una vez para siempre que él tiene  la última palabra porque en él habita el poder de vencer a la muerte. 
  • - A apostar fuerte por la Palabra que nos asegura que en él está la resurrección y la vida de todos los lázaros olvidados en las tumbas de la historia.
  • - A alegrarnos de que sea tan Ex-céntrico e Imprevisible,  y que nos conduzca a un ritmo que con frecuencia nos parece in-conveniente e intempestivo. 
  • - A estar seguras de que lo suyo es cambiar nuestro luto en danza, desatar nuestros sayales, como desató  a Lázaro de sus vendas, y revestirnos de fiesta.

 

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¿Escuchar a los laicos?

Por: Juan María Laboa 26-06-2017

El despertar de los laicos es tan lento que nos asombra cualquier anuncio de mínimo cambio, anuncio que soñamos con que se convierta en realidad. Parece que el papa Francisco ha susurrado al consejo de los nueve la conveniencia de que se pregunte a laicos y clero su opinión sobre los candidatos al episcopado. Se podría, se debería, sería de sentido común y, además, no resultaría revolucionario. ¿Qué principio evangélico respalda el convencimiento de que Rouco o Munilla sean más aptos o razonables que los cristianos o los sacerdotes para elegir candidatos al episcopado? De cuanto sabemos podemos deducir que los apóstoles no hubieran instituido a presbíteros que hubiera desautorizado la comunidad. En la comunidad de Jerusalén y en otros muchos casos tenemos constancia de que cristianos laicos participaban normalmente en la elección de la Jerarquía. Hipólito en el siglo III afirmó que “el obispo sea ordenado cuando haya sido elegido por todos”;a Fabián (236) eligieron los sacerdotes y el pueblo al unísono, y en el mismo siglo Cipriano de Cartago señaló: “Manda Dios que las ordenaciones episcopales se han de hacer con el consentimiento del pueblo que asiste para que, estando presente el pueblo, se descubran los crímenes de los malos y se hagan públicos los méritos de los buenos, y la ordenación sea justa con el voto y juicio de todos”. El papa Ormisda y tantísimos otros obispos fueron elegidos por unanimidad y durante un tiempo todavía se mantuvo el principio de que quien a todos manda por todos sea elegido. San Ambrosio, y no fue el único, fue impuesto por el pueblo Sin embargo, desde el siglo IV los laicos comenzaron a ser excluídos poco a poco de la elección de los obispos y se limitó su participación a la aclamación final, acto formal que ya no significaba ratificación. La Iglesia se había convertido en clerical y vertical que no es lo mismo que tradicional. En la nueva sociedad cristiana el obispo se fue convirtiendo en una persona pública, e influyente de forma que los poderes eclesiásticos y políticos constataron la necesidad de controlarlo. Durante los siguientes siglos, papas, metropolítas y reyes impusieron sus candidatos y el pueblo y los sacerdotes fueron perdiendo presencia, posibilidades y protagonismo, permaneciendo silenciosos como sujetos pasivos. De hecho, parecía no preocupar tanto la conveniencia de la comunidad creyente, cuanto la expansión del poder y la progresiva marginación del pueblo cristiano en favor de una Iglesia muy clerical. En realidad, pues, la comunidad cristiana ha utilizado en estos dos mil años diversos modos de elegir a los obispos: los apóstoles, los presbíteros, los cristianos miembros de la comunidad, los canónigos de la diócesis, los obispos de la región. Poco a poco los poderes políticos fueron imponiendo su voluntad y han elegido a sus amigos, a sus políticos, a sus familiares, a quienes quisieran, sin más, de forma que durante siglos las monarquías absolutas, nuestro dictador Franco y otros muchos sátrapas controlaron de diversos modos estas elecciones. Tantos personajes pintorescos como Luis XV, Fernando VII o Isabel II impusieron alegremente sus candidaturas. Por otro lado, en períodos de reforma o de mayor respeto a Roma, los pontífices, lentamente fueron imponiendo su exclusiva autoridad y han ido nombrado a sus candidatos sin contrapisas. No está demostrado que alguno de esos sistemas fuera más apto para crear comunidad o para conseguir candidatos más dignos, pero, en cualquier caso, parece evidente que nuestros cristianos actuales, creyentes adultos, tienen todos los derechos para participar en la elección de su pastor y hermano mayor de la comunidad.

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CALOR

Por: Santos Urias 21-06-2017

Estoy afectado de calentamiento global. Yo, que soy de desierto, tengo mis luchas para conciliar el sueño y me despierto varias veces para ver pasar las horas en el reloj de la mesilla.

Y soñando en esas vigilias pensaba en los campos de refugiados al sur de Sudán. En los centros de Grecia y en los desiertos de Libia donde se agolpan tantos seres humanos. En los túneles de la frontera de México. En los niños de Centro África creciendo bajo el signo de la violencia. En la arena teñida de sangre en Mali. Y sigo dando vueltas buscando la postura que me deje dormir. Pero se me viene a la cabeza el rostro de esas chicas nigerianas secuestradas y violadas. La última bomba de Somalia. La canción de un preso en un chabolo de Honduras. Y nada que no concilio. Voy a tener que fabricarme un abanico de papel para ahuyentar la canica, que así lo llaman ahora, por lo menos tiene un nombre entretenido. O directamente comprar un aire acondicionado que ahuyente mis pesadillas y me permita dormir tranquilo. A ver si me va a dar un golpe de calor o me voy a deshidratar de humanidad.

Mientras tanto abriré la ventana como toda la vida y que corra el aire, si es que corre…

 
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¿Volar o Valor?

Por: Jose Maria Marquez Vigil 12-06-2017

Dos noticias me han llamado especialmente la atención esta semana, ambas de signo diametralmente opuesto. Ignacio Echeverría, un héroe español, fue asesinado por intentar salvar a una mujer agredida por unos terroristas en Londres, mientras que una mujer china fallece atropellada sin que nadie se altere, la ayude o siquiera la mire.

¿Hacia dónde evoluciona nuestra sociedad? Teniendo en cuenta que hay más chinos qué españoles y que éstos son política y económicamente más poderosos e influyentes, ¿debemos tomar conclusiones sobre el futuro que nos espera?

Está claro que no podemos influir en el sistema de valores en la sociedad China, pero… ¿Qué valores queremos sembrar en nuestras casas? ¿Queremos que nuestros hijos tengan valor y más aún, que tengan valores, o preferimos que ante una situación conflictiva pongan tierra por medio? ¿Valor o Volar?

Cuentan que una vez iba mi padre con un amigo paseando por Madrid y este amigo le preguntó: ¿y a ti porqué te llaman “el Marras”? “Bueno, (contestó mi padre) es que siempre me pasan cosas raras, me meto en líos…”.  El amigo no creía mucho en la posibilidad fortuita de que alguien se meta en líos hasta que en ese mismo momento se cayó un perro desde un balcón encima de una señora, y unos segundos más tarde se dio cuenta que el marras ya no estaba con él sino que había corrido al lugar del accidente gritando “soy médico” y acabo llevándose a la señora a un hospital...

Hace ya muchos años contaba precisamente esta anécdota a un amigo, y cuando volvía a casa con mi vespita me encontré el típico atasco al anochecer en el Parque del Oeste, con un coche de la policía con la sirena encendida queriendo avanzar… así que me acerqué y le ofrecí a uno de los policías subirse a la moto para avanzar más rápido, así que se montó pistola en mano y le llevé a toda velocidad al lugar en el que se estaba cometiendo un delito. Cuando más tarde volví a casa me acordé de “el marras”, y pensaba si meterte en líos está en el ADN o en la educación…

Ante sucesos como el del joven Echeverría que en paz descanse, lo primero que te sale es recordar a tus hijos que si hay un atentado huyan para ponerse a salvo. Volar y escapar del peligro en definitiva parece lo más sensato. Pero Ignacio Echeverría vio como apuñalaban a una chica y probablemente se acordó de esas películas que hemos visto todos en las que Robin Hood, D'Artagnan o Tarzán hacían lo correcto, y a todos nosotros nos emocionaba porque nos llegaba al alma.

¿Qué decir entonces a nuestros hijos? Los queremos vivos y protegidos, a ser posible calentitos en el marsupio o en el nido… Pero también queremos que vivan felices, y personalmente no me puedo imaginar una vida sin valores, ni una felicidad sin fe...

A menudo les cuento las heroicidades de las religiosas a las que visito en Sur Sudán, inmersas en el conflicto armado, o las que hace unos años en Sierra Leona trabajaban con los afectados por el Ebola. ¿Cómo puedo contarles esas cosas y llevarles a misa los domingos para escuchar en el Evangelio el principal mandamiento, y a la vez pedirles que se olviden del buen samaritano, que no hay que amar siempre al prójimo y que escapen de cualquier situación conflictiva en la calle o en su casa?

Verdaderamente es un dilema. No creo que me alegrara que mis hijos decidieran hacerse militares profesionales para ir a la guerra, pero si sé que me alegra enormemente cuando uno de ellos me dice que le gustaría ser misionero… Si la opción es amar al prójimo, hay que intentarlo, aunque desgraciadamente la Providencia a veces nos trae desenlaces que no esperamos. Desde aquí un saludo agradecido a los padres de Ignacio Echevarría, a los que no tengo el placer de conocer, pero les acompaño con mis oraciones pidiendo que reciban la fuerza y la fe que en estos momentos van a necesitar. Le educaron en valores y él no voló, aunque ahora está en el Cielo.

Nota: el video de la mujer china atropellada y la total indiferencia de los viandantes es verdaderamente espantoso, pero se puede ver en internet: http://internacional.elpais.com/internacional/2017/06/09/mundo_global/1497030429_369447.html

 

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Un centenario que nos interpela

Por: Juan María Laboa 05-06-2017

El 14 de mayo de 1907 nació Vicente Enrique Tarancón, de personalidad atrayente, de formación tradicional conservadora, marcado para siempre por las cuatro sesiones conciliares. El explicó que el impacto provocado en su vida episcopal por la“Lumen Gentium y la“Gaudium et spes”resultó definitivo Como presidente de una Conferencia episcopal que fue cambiando lentamente su talante gracias al apoyo de Pablo VI, se propuso aplicar las orientaciones del Vaticano II en lo referente a la independencia de la Iglesia de todo poder político y económico, a no estar nunca en la lucha por el poder, a no apoyar a ningún partido político, a defender la dignidad de la persona y los derechos de todos los ciudadanos Por carácter y por la enseñanza conciliar, don Vicente rechazó cualquier veleidad de restaurar los viejos aires de cruzada, y se esforzó por conseguir que la comunidad cristiana se convirtiese en instrumento eficaz de reconciliación entre los españoles enfrentados secularmente Es decir, se afanó para que la Iglesia perdiese influencia política y ganase credibilidad religiosa. Fue el cardenal del diálogo y de la reconciliación, muy consciente de que para lograrlo debía conseguir en primer lugar la reconciliación de los obispos y los creyentes entre sí, enfrentados no por motivos doctrinales sino políticos y de talante. Ellos estaban dispuestos a ser la conciencia crítica de la sociedad asumiendo una actitud profética, pero este profetismo no les llevaba siempre a ser críticos y exigentes consigo mismos. Resultó evidente que Pablo VI le había elegido para pilotar la transición eclesial española, pero buena parte de los políticos y algunos obispos le preferían en el paredón, actuaron contra él y contra buena parte de la Iglesia conciliar. Taráncón mantuvo una imperturbable fidelidad a Pablo VI y a Juan Pablo II, incluso cuando este le apartó sin misericordia. Dos temas más centraron su esfuerzo y dedicación, los sacerdotes y la Acción Católica. Fue el relator del Sínodo romano sobre el sacerdocio, dio el empujón sereno y bien preparado para que se celebrase la famosa encuesta del clero español en 1969, respaldó la asamblea conjunta y se enfrentó al grave problema de la secularización de miles de sacerdotes españoles. Fue comprensivo, acogedor y dialogante. La situación resultó dolorosa, pero supo llevarla con espíritu evangélico, consiguiendo que este complicado problema fuera resuelto sin excesivos traumas personales y sociales. El prestigio conseguido por la Iglesia de esos años estuvo detrás de la transición política, de la elaboración de la constitución y del clima de paz y esperanza que los acompañó. Tal vez por esta bonanza, no tuvo en cuenta el que la oposición estaba dispuesta a utilizar todos los medios para frustrar la renovación eclesial. El nuevo papa Juan Pablo II, muy apegado al español Martínez Somalo, a quien nombró Sustituto de la Secretaría de Estado, asumió las acusaciones y los prejuicios de la minoría episcopal y se decidió a favorecer un borrón y cuenta nueva en nuestra Iglesia cambiando su jerarquía. Probablemente, con el nuevo cambio de obispos no se consiguió una Iglesia más evangélica ni más evangelizadora, pero no cabe duda de que resultó más dividida y, tal vez, más separada y menos estimada por su pueblo. En cualquier caso, a pesar de la acogida entusiasta del papa en su viaje a España a finales de 1982, en los decenios siguientes hemos asistido a una Iglesia debilitada y sin programa propositivo y a una sociedad cada más agnóstica y secularizada. Hoy, ¿qué significado conserva la memoria de Tarancón en esta comunidad nuestra tan necesitada de testigos y tan cruel con sus hijos más lúcidos y perspicaces? En la diócesis de Madrid y en la Conferencia episcopal su centenario pasó desapercibido y, sorprendentemente, dos por uno, se trató de olvidar el concilio, identificando, tal vez, inconscientemente uno y otro. Tarancon y la Asamblea conjunta confiaron con coraje en los sacerdotes diocesanos y en la Acción Católica, pero el rechazo de ambos terminó depositando la nueva confianza pastoral en las manos de los movimientos y de la Prelatura. Estos obispos pusieron todos los huevos en una misma cesta y perdieron al clero y al laicado comprometido de sus parroquias. Desdeñaron a los religiosos y los empobrecieron a ellos y a la Iglesia. Hoy no quedan casi sacerdotes ni religiosos ni movimientos. Y, evidentemente, de esto no se puede culpar al concilio, pero no se les ocurre enfrentarse a un examen de conciencia. Francisco ha vuelto al concilio y a Pablo VI. Buen momento para recordar a Tarancón, pero una parte de la Iglesia española se agarra a Müller y a Sarah y reinterpreta a su gusto los documentos del papa actual. Esta Semana Ricardo Blázquez ha visitado al Papa y ha comentado que Francisco conoce bien la Iglesia española, pero que no les dio ninguna opinión, ninjún juicio. ¿Por qué será? Pablo VI conocía esta Iglesia y actuó. A Juan Pablo II le informaron y actuó en consecuencia. Francisco la conoce y no actúa. ¡por qué será?

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