Martes 21 de Noviembre 2017

JUNTITOCONMIGOMISMO SOLITOPORELSI

Por: Jose Maria Marquez Vigil 28-09-2015

Nuestros queridos vecinos del Nordeste

peninsular me han dado una idea magnífica…

Es posible que en mi casa haya un poco de desigualdad a la hora de repartir derechos y deberes… A mi me toca ser el paganini cuando llegan las facturas del alquiler de la casa, o de esa luz que siempre protesto para que la apaguen, o de los Colegios, Seguros o el Internet… También me toca a veces ir a la compra, o a llevar a uno o a otro al cole, a una fiesta, al médico o a alguna de las múltiples actividades extraescolares…

Tengo algún que otro derecho, pero no sé yo si realmente compensan… Los menores siguen regalándome su cariño, impagable… Pero los “aborrescentes” esos que pasan de los 14 años, llevan ya varios años metidos en una bucle de malas contestaciones, escasa ayuda en casa, y mínimas esperanzas de salir adelante algún día por si solos...

Así que he decidido copiar a los del Nordeste y voy a celebrar un referéndum por la independencia el próximo domingo, en el que voy a votar solo yo, y a ver qué voto…

Siento que también tengo derechos históricos, ya que he sido independiente durante muchos años antes de que naciera el primero de mis hijos. Y debo tener también una lengua diferente, ya que cada vez que pido algo a mi no me escucha ni me entiende absolutamente nadie. Me podrán echar en cara que cuando era más joven, alguien se ocupaba también de mis cuidados, pero tampoco nuestros vecinos del Nordeste tienen esa memoria histórica con los que apoyaron el crecimiento de su industria textil. Nuestra hoja de ruta solo mira hacia adelante! Y aunque me frena un poco el Código Civil y mis obligaciones como tutor legal, tampoco han hecho mucho caso nuestros vecinos del Nordeste a la Constitución u otras leyes… Diré que se trata de un derecho histórico y a disfrutar que son dos días! Lo que si voy a echar de menos es la lavadora, que no creo que me vayan a dejar que me la lleve, pero… Si los vecinos del Nordeste han encontrado una formula para declarar la independencia pero manteniendo la nacionalidad española y europeísmo… ¡A lo mejor yo puedo seguir usando la lavadora de vez en cuando!

Lo que no voy a poder hacer es escuchar el domingo la homilía de Juan Mari, que luego nos lee esas cartas a los Filipenses y nos habla de la unión y de la comunión, y de la humildad y la alegría, y del servicio y el amor, y aquello de que “cada uno no busque su propio interés sino también el de los demás”, y “que nuestra bondad sea conocida por todos los hombres”. Ufff! Bueno, siempre puedo hacer oídos sordos y decir que estamos en jornada de reflexión…

 

No puedo esperar al próximo domingo para estar juntito conmigo mismo solito por el sí! Esta semana me preparo una bandera…

MOLTES GRACIES!
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La "molesta" misericordia de Francisco

Por: J. Lorenzo 26-09-2015

El pueblo fiel

 no ha tenido necesidad de conocer los grandes conceptos que sostienen el armazón teológico para creer el Credo y tratar de ordenar su vida, con la mejor voluntad posible, de acuerdo a lo que rezaba. No hubiese estado de más una mayor profundización en la fe, cierto, pero no todos han podido, y, sin embargo, siempre han tenido claro qué eran la caridad, la fraternidad y la misericordia. Incluso cuando no las hallaban en las acciones de la Iglesia del lugar, sabían que eran conceptos predilectos para Jesús. También parecen del gusto de Francisco. De hecho, ha convocado nada menos que un Año de la Misericordia, que se abrirá el 8 de diciembre. “La misericordia siempre será más grande que cualquier pecado y nadie podrá poner un límite al amor de Dios que perdona”. Eso sostiene Bergoglio en la bula con la que convoca ese jubileo extraordinario. Pero a este Papa, a su bula, a este jubileo y en definitiva, a sus gestos y reformas, le han salido glosadores dispuestos a poner concertinas a esa misericordia, pues los rigoristas de siempre creen que se están ensanchando demasiado sus límites y pecar va a salir gratis total.

No es nuevo, pero resulta chocante que se pongan gradaciones a la misericordia que anuncia el Papa en una finta que quiere ser intelectual, pero que recuerda a aquel espíritu eclesial que perdonaba un amplio catálogo de pecados según el bolsillo del penitente. Entonces no había nulidades y disoluciones que no pudiese deshacer un buen argumento contante. Ahora, sin citarlo, pero quienes temen que con tanta misericordia la Iglesia se llene de refugiados que huyen de sus miserias, de sus incongruencias, de sus debilidades, de quienes les han maltratado y engañado, y buscan un acomodo humilde en la casa paterna, advierten contra la compasión merengosa del Pontífice y las falsificaciones de la misericordia. Esta, dicen, ha de estar enraizada en “la verdad del bien”, que debe ser algo que solo conocen ellos, y que, por tanto, solo está a su alcance dispensar. Son cristianos de pastoral esclerotizada por la norma, por el peso de una tradición que ha sepultado la frescura original del Evangelio, y a los que acaba de retratar el Papa con una de esas frases que se rumian con resentimiento: “Donde hay misericordia, está el espíritu de Jesús. Donde hay rigidez, están solamente sus ministros”. 

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CECILIA (II)

Por: Jose Maria Marquez Vigil 21-09-2015

En el Café de Rick,

 Sam empieza a tocarla de nuevo, Humphrey se altera por ello y la Bergman aparece en escena… Tenemos esta historia guardada en nuestra retina pero lo que nos chocaría un poco más es que en ese momento no cruzara la puerta Victor Laszlo, el tercero en discordia… Otra Laszlo, Petra, es la que aparece ahora en su lugar, una periodista húngara que pondrá la zancadilla a Bogart y pateará a Ingrid, cámara al hombro... A fin de cuentas, ¿no son también refugiados políticos? Huyen de una Europa en guerra y se instalan en Casablanca, en Africa, como ahora pero al contrario, aunque lo recordemos todo mucho más romántico…

La película acababa con aquella famosa frase: “Este puede ser el principio de una gran amistad…”. Pero en nuestra particular versión de Casablanca, rodada ahora en Budapest, más bien parece ser el principio de una gran enemistad entre los países europeos que una vez más demuestran su falta de cohesión y su imposibilidad de acuerdo entre países como UK y Dinamarca que están fuera, y otros como Hungría o Rumanía que en este asunto querrían salirse sin que ello perjudique a sus intereses en la UE.

La situación es verdaderamente muy complicada. ¿Les acogeríamos en nuestras casas? ¿Y en nuestro país? ¿Qué coste tendría realmente el que dejáramos de mirar para otro lado?

Otra imagen también guardada en nuestra retina es la de las cebras cruzando el Masai Mara en busca de mejores pastos. Se adentran en el río y a varias de ellas se las zampan los cocodrilos que las esperaban expectantes. Pero siguen todas cruzando ese río a pesar de los peligros… Tienen que buscar nuevos pastos en el Norte, en Kenya, porque en Tanzania no queda nada que comer.

No diferenciamos a las cebras que huyen de un león muy malo e injusto (a las que podríamos llamar “refugiadas políticas”) de aquellas que buscan mejores pastos (estas últimas serían las “refugiadas económicas”). Pero con los seres humanos si hacemos esa diferencia apiadándonos de unos y condenando a los otros…

¿Cómo solucionamos el problema de las cebras que buscan mejores pastos? Supongo que la solución estará en poner en marcha programas de desarrollo para irrigar y multiplicar dichos pastos. Lo del león malo malísimo va a ser bastante más difícil solucionarlo mediante programas de desarrollo, porque lo de la concienciación y fortalecimiento de la sociedad civil parece bastante difícil si pensamos en convencer al león malo malísimo para que deje de hacer daño a las cebras, o en enseñar a éstas judo u otras artes marciales para echar al león… El que tenga un rifle, que le pegue un tiro a ese despiadado león, como hizo el famoso cazador americano con Cecil…

EEUU se ha metido ya con varios “leones” y hasta ahora le ha salido siempre mal y muy caro. Ya no les queda energía ni dólares, a pesar de todos los que han impreso últimamente… Le toca el turno a la ONU y sus cascos azules, pero no parece que se den por aludidos.

Entre tanto, un buen amigo se ha ido a Hungría para colaborar con una pequeña ONG local. Proporcionan sacos de dormir y tiendas a los afectados, que son muchos, que tienen familia, que no son cebras a las que deban devorar los cocodrilos… Que tienen nombre y apellidos, y alguna probablemente se llamará Cecilia…

Eso si, si Cecilia es china y compra un piso o un equipo de futbol, recibe inmediatamente su pasaporte español con un gran lazo. Poderoso caballero

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Catalanes por la nulidad

Por: J. Lorenzo 18-09-2015

Lo de Cataluña con el resto de España

 (y viceversa) es la crónica de un desamor, una relación que los políticos, de aquí y de allá (y también una parte de la Iglesia, de aquí y de allá), han ido ahogando con la rutina de las medias verdades hasta construir un imaginario donde se estima que la mejor solución (y más fácil) es dar un portazo y salir de la vida del otro. De ahí que las elecciones del 27-S, raras donde las haya (la BBC aún no ha logrado descifrarlas), con sabor a adiós, tienen un tufillo a ‘nulidad exprés’ porque, se aduce, una parte nunca tuvo fe en un proyecto común y, además, hubo maltrato ya en el noviazgo. 

No serán, sin embargo, los obispos del lugar quienes diriman la salida a este drama, que, como siempre que hay hijos de por medio, deja una fractura abierta para toda la vida. Es verdad que los prelados han dejado oír su voz, aunque de tan impecablemente aséptica, resulta descarnada, a pesar de que hablan de un momento crucial e histórico. La nota que emitieron el 7 de septiembre no tiene casi nada nuevo. Repite los fundamentos de Raíces cristianas de Cataluña, de 1985, algunos de cuyos párrafos fueron incorporados en las resoluciones del Concilio Provincial Tarraconense de 1995, bendecidas luego por la Santa Sede. La novedad, subrayada también por clérigos en Cataluña no sospechosos de nacionalismo español, es, sin embargo, la frialdad pastoral, la milimétrica equidistancia que hace endeble la invitación a “continuar” potenciando la convivencia cuando, salga lo que salga, la ruptura social es un hecho.

Hay quien dice que esa frialdad de la nota se debe a que los obispos catalanes tuvieron que apagar sobre ella la versión más incendiaria de un pastor enardecido de juventud (atención a ese líder en ciernes de un nacionalismo wojtyliano), que pretendía pasar factura a los dirigentes de aquella Conferencia Episcopal Española que, hace casi diez años, quisieron dar carpetazo al asunto con una instrucción llena de orientaciones morales. Paradójicamente, se convirtió en un manual para separatistas. Vamos, lo que se llama el “efecto suegra”. Muchos, en Cataluña, y fuera, se sintieron dolidos. Como ahora, también, duele una ruptura que, para quienes hemos nacido a mil kilómetros al oeste de allí, tiene el regusto amargo del abandono, porque sí que se os quiere…

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ACUSMÁTICOS

Por: Dolores Aleixandre 15-09-2015

De Pitágoras yo solo sabía

 hasta hace poco lo del teorema  que  aprendí sin entusiasmo en mi  infancia, junto con  términos extraños  como hipotenusa y catetos .  Mi indiferencia ante el asunto, al parecer trascendental, de que  el cuadrado de la primera sea igual a la suma de los cuadrados de los otros, me impidió una relación más estrecha con Pitágoras  y lo  he tenido arrinconado, junto al número Pi, en un rincón de mi memoria.

Vuelvo a encontrármelo, inesperadamente,  en el excelente libro de Ramón Andrés “No sufrir compañía. Escritos místicos sobre el silencio”. Por lo visto, Pitágoras, antes de admitir a sus discípulos, les sometía a un periodo de silencio que podía durar cinco años y durante ese tiempo les conminaba a escuchar, solo escuchar: eran los llamados acusmáticos y después de este  tiempo se suponía que ya estaban preparados para percibir otra dimensión de la realidad.

Me parece un programa fantástico de inicio de curso  el vivirlo en plan  acusmático, tratando de ejercitar esa clase de escucha que permite volver a contactar  con las tarea cotidianas pero con un oído nuevo,  dejando que las personas con las que tratamos sean como son y se expresen a su manera. 

 

Junto con esos propósitos que solemos tener a principio de curso (aprender inglés,  ir al gimnasio…),  la  acusmatía  podría  ser otra magnífica decisión.

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Los cardenales pierden el pudor

Por: J. Lorenzo 06-09-2015

Cuando falta menos de un mes

 para la trascendente asamblea sinodal sobre la familia, se multiplican las tomas de postura a favor o en contra de una actitud más comprensiva con los divorciados vueltos a casar, tema ciertamente minoritario, sí, pero que va camino de convertirse en otra marca de la casa de este pontificado, empeñado en recuperar la misericordia y la mirada maternal. Francisco mide sus palabras y busca los momentos para extender el abrazo de la Iglesia sobre quienes han padecido ese u otros fracasos, como ahora sobre quienes han abortado. Nada nuevo, aunque algunos crean que el cielo se abrirá de un momento a otro para fulminar al argentino, a quien verían con agrado en una residencia en Buenos Aires.

Bergoglio no bendice, pero no condena ni destierra fuera de la casa a quienes están en esos supuestos. Sin embargo, en esa misma casa se remueven algunos cimientos. Cuando la comunión se ha utilizado como piedra angular o arrojadiza, según tocase, sorprende que una pequeña cohorte de cardenales busque enmendarle la plana a este Papa, cuando hasta ahora no pocos de los miembros de este colegio se entretenían alicatando hasta el techo de divinidad, infalibilidad y santidad la roca de Pedro. ¿Se imaginan levantando siquiera una dubitativa ceja ante Juan Pablo II? No vamos a recordar la anécdota que circula sobre la audiencia que le concedió al bueno de Bueno Monreal, pero da la sensación de que algunos cardenales han empezado a perder el pudor (esperemos que no el respeto, aunque de todo se oye por ahí) y –¡quién lo hubiese dicho!– acabarán deconstruyendo el papado jerárquico y humanizándolo al presentar abiertamente en los foros públicos sus posicionamientos contrarios. 

Ya sabíamos de libros escritos a cinco pares de manos purpúreas para apuntalar la “verdad” de la familia. Ahora aumenta a casi una docena, que lo harán en otra publicación de próxima aparición, y hasta dos de esos cardenales (de un total de tres ponentes) participarán en unas jornadas previas al Sínodo organizadas por el cardenal Cañizares en Valencia. Dicen quienes están en contacto con Francisco que estos gestos no le intimidan. Es más, él pidió un debate sincero. Pero también dicen que actuará con la libertad del Espíritu. Y eso sí será un best seller.


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CECILIA (I)

Por: Jose Maria Marquez Vigil 06-09-2015

Conozco varias Cecilias,

 dos de ellas muy queridas… Una nacida en Malawi, otra en Madrid, pero españolas las dos. No va sobre ellas esta columna.

Me preguntaba si se llamaba Cecilia alguna de las niñas o mujeres que viajaban en el camión de la vergüenza que apareció en Austria con 71 fallecidos. O si se llamaba Cecilio el Sudanés atropellado en el Canal de la Mancha intentando entrar en Reino Unido. O alguno de los miles de fallecidos en el mar tratando de llegar cada año a la soñada Europa. Nunca lo sabremos… No conoceremos sus nombres, sus circunstancias, si les gustaba algún deporte, su música o comida preferidas, si amaban a alguien, si en el colegio se les daban mejor las matemáticas, el dibujo o la literatura, si su madre les contaba cuentos o historias, o si se las contaban ellos o ellas a sus hijos… Apartamos la mirada de estas trágicas noticias, de estos sueños europeos transformados en pesadillas. Quizá así se desvanezcan por arte de magia. Nunca pasó. No existieron.

Sí sabemos en cambio que el león de Zimbabwe se llamaba Cecil. Sabemos que lo mató un dentista americano, sabemos multitud de detalles sobre su familia, su hábitat, y nos indignamos todos con esa muerte inútil. Ha habido multitud de reacciones y se esperan cambios legislativos para que una tragedia como ésta no vuelva a ocurrir. Si comparásemos el ratio “ríos de tinta y reacciones” dividido por muertes, los leones de Zimbabwe ganan por goleada a los seres humanos procedentes del Africa Subsahariana o de Siria. Parece que Cecil nos conmueve y nos importa mucho más que Cecilia…

Consideramos un héroe al atleta que corre 100 metros en 9,79 segundos, pero a la familia que recorre miles de kilómetros durante años… Luchan por su familia, huyen de la falta de esperanza, se enfrentan a un destino mucho más duro que el del atleta… ¿No deberían ser estos los verdaderos héroes?

Sé que es un problema difícil de abarcar en su complejidad, pero no comparto una idea de hermanamiento ciego con los españoles y enfrentamiento con otras nacionalidades (de hecho mi mujer es holandesa, como mi familia política, y he vivido muchos años en India, en Africa, donde tengo amigos muy queridos). Me enseñaron a rezar un “Padre Nuestro” que contempla a todos como hermanos, y… Cuando pienso en este problema siempre recuerdo dos pizzerías que abrieron a la vez en mi barrio. Una la llevaban unos españoles y la otra unos rumanos. Los rumanos trabajaban sin descanso, siempre con una sonrisa, y sacaban buenos productos a buen precio. Su Pizzería estaba siempre llena y su negocio creció. Abrieron otro local, contrataron varios empleados… Los españoles te recibían con mala cara y su producto era mucho peor. Quebraron y dejaron deudas a todos sus proveedores. Como español, por el bien de nuestro país y de nuestros ciudadanos, creo que la ley del mercado puede ser a veces mejor a la hora de aplaudir a los que mejor trabajan independientemente de su nacionalidad. Que ya hemos tenido demasiados años de autarquía en tiempos de Franco…

Llevo un par de días estancado con esta columna… Pretendía escribir un canto a esa supuesta “Cecilia”, a esos niños sin nombre, y por desgracia, ha ocurrido lo que tenía que ocurrir. Ahora ya, desafortunadamente, hay un nombre que ha superado todas las barreras y olvidos desde la orilla de esa playa: Aylan. ¡Qué nombre más bonito! ¡Qué recuerdo más triste!

Sigo leyendo en el periódico los desvaríos de Trump, y leo también que se van a levantar nuevas vallas de la vergüenza. Entre tanto la ONU pide que se acojan más refugiados. Pero no vemos a la ONU asistiendo a los inmigrantes en Budapest ni vemos tampoco a los cascos azules interviniendo en una zona que ha causado ya demasiadas muertes, demasiados refugiados (calculan que dos millones).

 

¿Y qué podemos hacer? (En este mismo instante me llama un gran amigo que se ha ido a Budapest a ver qué puede hacer…)

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