Martes 21 de Noviembre 2017

Ada Colau

Por: Alfonso Carcasona 29-05-2015

He que reconocer que no sigo mucho la prensa,

y por lo tanto no conozco más que algunos titulares de la actuación de la posible alcaldesa de Barcelona. Por ello, la presente reflexión no debe extenderse más allá de la noticia que comenta: “Ada Colau pasa la noche contabilizando “sin techo” en Barcelona”.

El hecho ocurre cuatro días después de ser la lista más votada de la ciudad, y por lo tanto, con serias posibilidades de convertirse en la regidora municipal. 

¿Medida populista? Puede serlo, el tiempo lo dirá. Pero de entrada yo me quito el sombrero ante lo que espero haya sido más que un signo o mensaje.

Se contabilizaron más de 900 personas durmiendo en la calle. Dormir en la calle rebaja la dignidad del individuo a cotas inadmisibles. Detrás de cada sin techo hay una historia, las más veces terrible. Las circunstancias que les llevan ahí son durísimas. No vale sentir compasión desde tu casa. Y por supuesto no vale pensar que la mayoría son vagos y que de alguna manera lo pueden tener merecido. O que hay que tener en cuenta el efecto llamada que intentar resolver el problema puede conllevar. Son personas, las más frágiles de la sociedad, a las que tenemos el deber de atender (y no como resolución de un problema macroeconómico).

Y para atenderlos hay que conocer la realidad. Desde el despacho de la alcaldía es imposible tener la mínima sensibilidad al problema. Se me responderá que el alcalde tiene colaboradores, asesores, directores o concejales. No vale. El alcalde tiene que conocer el mayor número de realidades de su ciudad, de sus vecinos. Y hay vecinos cualificados sobre otros. Y mucho más cualificados para los cristianos que para otros, incluso ateos como la protagonista de esta reflexión. Los pobres, los excluidos, los parias. Parafraseando a Eduardo Galeano, los nadies, los ningunos, los ninguneados. 

 

No comulgo con muchas de las ideas del partido de Ada Colau. Con esta sí. Ojalá no sea populismo.

Ver más

Desguaces políticos y eclesiales

Por: J. Lorenzo 27-05-2015

A los treinta y tantos

 todavía cree el líder de Ciudadanos que la juventud es un estado de gracia al que se llega como recompensa por un esfuerzo meritorio. Pero ni los que ya exhibe Albert Rivera le valdrán para mantener esa condición más allá de la primera arruga. De hecho, él ya no podría acogerse a la categoría juvenil que marca la ONU, la más generosa en la datación de ese efervescente estado, quizás porque no se ve obligada a expedir ningún tipo de tarjeta con descuentos adicionales. Así pues, aducir todavía ataques de acné y el haber nacido ya con la democracia felizmente restablecida por aquellos a los que ahora, como generación emergente, se quiere enviar al desván, no es garantía de venir con la regeneración debajo del brazo. Como ha ocurrido en algunas sucesiones apostólicas, por poco que se aporte, la diferencia será ya sustancial, es verdad, pero eso no significa que la calidad democrática se consiga sumando los puntos de carné joven. La cosa no va así. 

Fíjense, si no, en algunos sacerdotes jóvenes. O en los alevines que chupan banquillo en el apostolado seglar. Incluso en algunas nuevas congregaciones. Nacidos todos bajo el signo del Vaticano II, sin embargo su memoria histórica se corta abruptamente en Juan Pablo II. Más allá de la figura del santo polaco aparece algo similar a lo que los antiguos cartografiaban poblado por terribles monstruos marinos, una especie de finis eclesiae donde es mejor no incursionar para que ninguna herejía secularizante o una teología fieramente humana pudiesen llevarle a uno a la deriva. Sí que creen en Dios, claro, aunque luego algunos no sientan la compasión cuando la tienen enfrente o sean incapaces de saltarse un rosario para acompañar, de palabra y obra, a quien necesita una mano a la que aferrarse.

Por eso no es bueno empezar proyectos –ni políticos ni eclesiales– poniendo condiciones excluyentes. Todo suma. Ni toda la generación imperante –que diría Olegario– está para el desguace ni la emergente tiene todas las respuestas de fondo más allá del “yo no soy así”. Es bueno cambiar lo que no funciona, lo que está agotado. Pero no con mera cosmética. Ni en la política –poniendo sin su consentimiento a jubilados en las listas electorales– ni en la Iglesia, como, por ejemplo, cada vez más creen que ha pasado con la curia madrileña.

Ver más

HACIENDO LAS MALETAS...

Por: Jose Maria Marquez Vigil 27-05-2015

Ahora que se acerca la temporada estival,

unos antes que otros nos iremos acordando de hacer las maletas. ¿Y qué metemos? Lo mejor es meter en las maletas lo más importante, lo que queremos que nos acompañe en nuestro viaje… ¿No es así?

En una maleta metieron un niño y… ¡La que se ha liado! Los medios no dejan de hablar del niño de la maleta. “¡Es indigno! ¡Es inhumano!”, dicen unos y otros mientras se llevan las manos a la cabeza… Y una vez más, no lo puedo evitar, me llevan los demonios pensando que lo que es verdaderamente inhumano son las condiciones en las que viven en los lugares de los que huyen, y no en el medio de transporte, sea el que sea, que eligen para su huida…

¡Por supuesto que yo también lo haría! Lo más importante que puedes meter en una maleta, si cruzas confortablemente en ferry de un lado al otro del mundo (esos casi 20 km. del estrecho de Gibraltar que algunos como mi amigo Jacobo cruzan a nado…), es ¡tu propio hijo!. De hecho, ya hice algo parecido, y eso es otra historia, cuando hace 30 años colé en el maletero del coche a mi novia en el Club de Campo para animar a nuestro buen amigo Yago que jugaba el Open de Madrid frente a Faldo, Olazábal y Ballesteros… Pasamos un poco de vergüenza cuando nos pillaron, pero había que intentarlo… Y cuanto más si la diferencia entre intentar o no meter en la maleta al niño consiste en que se quede abandonado en un Monte en Marruecos, o que se una a la familia y reciba una oportunidad para estudiar en Europa, acceder a un sistema sanitario de calidad, estar bien alimentado, y vivir en paz alejado de conflictos y revueltas…

Seguimos matando al mensajero… El problema es la maleta, y el problema en el “Mare Nostrum” no es la enorme diferencia que existe entre un mundo y otro, cada uno a un lado de este gran charco… El problema está ahora en “las mafias”, y hay que bombardear a los barcos que llevan a las personas porque así dejarán de hacerlo…

Pero nadie habla de mafias cuando se trafica con ejecutivos entre las grandes empresas y se negocian sus sueldos estratosféricos (por cierto, que bien pagan estas empresas a raíz de las filtraciones de la AEAT…). Y nadie habla tampoco de mafias cuando los representantes de los jugadores de futbol blindan sus contratos o los traen cuando son aún menores desde sus lejanos países soñando con convertirse en ese CR7 aunque solo consiga llegar a serlo uno entre un millón…

Hablemos solo de la indignidad del niño que va en la maleta en vez de la indignidad, el sufrimiento y la falta de esperanza del que sueña con hacerlo. Y ataquemos ahora a esas mafias traficantes, el enemigo al que hay que aniquilar… De ese modo estaremos poniendo una barrera más que alimentará aún más nuestro verdadero enemigo, el egoísmo…

Por cierto, una vez más seguimos viendo las cosas tan solo desde una única perspectiva, indignándonos con lo cercano y haciendo oídos sordos a lo lejano… Esta semana se ha dado a conocer el caso de una mujer desnutrida por anorexia en EEUU. El caso es verdaderamente terrible, pero esta pobre mujer que pesa unos 20 kgs ha recaudado en unos días 67.000 USD para su tratamiento, tal y como informan los medios: http://www.elmundo.es/internacional/2015/05/22/555eed3be2704ec34d8b4571.html

¡No os podéis imaginar lo que cuesta recaudar 5 euros para comprar leche infantil a un niño desnutrido en Sudán o a un huérfano del Ébola en Sierra Leona con bajo peso! Nos seguimos fijando en las maletas cercanas, haciendo caso omiso a enormes baúles que apenas se avistan en la lejanía…

Ver más

La libertad topa con la economía

Por: Juan María Laboa 12-05-2015

China está de moda en el mundo.

Nuestros niños eligen y estudian chino, nuestros gobernantes, situados en fila para ser recibidos en Pekín, hacen carantoñas a sus gobernantes con el fin de que compren nuestros productos y sus millonarios inviertan en nuestro país. Nunca hemos contemplado una manifestación en nuestras calles a favor de la libertad de los derechos humanos en aquel país y soñamos con el aumento de sus turistas de acuerdo con su población en nuestras playas y ciudades. Sin embargo el régimen que gobierna el inmenso país sigue siendo una dictadura cruel que utiliza el chantaje del comercio para esclavizar cruelmente la mitad de su población y prohibir los más elementales derechos de sus ciudadanos.

Pío XII, hace más de sesenta años, anunció a los católicos que el régimen comunista, que había expulsado a todos los misioneros extranjeros y asesinado o encarcelado a obispos, sacerdotes y laicos cristianos, había fomentado un cisma en la Iglesia católica china, cisma que continúa todavía hoy a pesar de la emocionante fidelidad de gran parte del clero y de los creyentes católicos.

Desde hace algunos años, sus autoridades han coqueteado con el Vaticano, han utilizado la sonrisa y la represión, desconcertando a la prensa mundial y a las autoridades de las Iglesias cristianas, pero, en realidad, nada ha cambiado ni se ha producido alguna apertura.

Ahora están prohibiendo las cruces en los campanarios o en las portadas de las iglesias, llegando a arrasar aquellas iglesias que sobrepasan la media de los tejados de pueblos y ciudades. Y, naturalmente, el tamaño de la cruz debe ser pequeño y su color tan neutro que no sobresalga en la construcción. Las autoridades han ofrecido una explicación convincente:” así se defiende la libertad religiosa de todos y se promueve una arquitectura científica”. Nos recuerdan, también, para que tomemos nota, que durante el año pasado decenas de iglesias cristianas fueron demolidas por violación de los planos reguladores. Quieren que permanezcan en la sombra y están decididos a mantener la persecución según les interese.

En realidad, no están dispuestos a permitir la fidelidad de tantos creyentes, aunque sean una mínima parte de la población. No quieren que la crisis ideológica presente en buena parte de la población abra las mentes a Dios y a los valores cristianos. Ellos tienen todos los resortes del poder, imponen sus criterios sin miramientos, continúan con la persecución con razones tan nimias como las apuntadas, pero, en realidad, parecen tener miedo a que los creyentes cristianos muestren su autonomía y su coherencia con las normas de Cristo. Así se explica su imposición de un cristianismo “adaptado a la China”, es decir, sumiso a la voluntad del partido. De hecho, obligan a los seminaristas católicos a una reeducación política porque consideran que son poco obedientes

En este Occidente en el que vivimos, también nos sentimos sumisos a las necesidades del mercado y estamos dispuestos a olvidarnos de nuestros principios, de nuestras exigencias, de nuestra coherencia, si esta choca con nuestros intereses económicos. China es el ejemplo más llamativo de esta debilidad. Resulta obvio que las dificultades entre el Vaticano y la China no son de orden diplomático sino que derivan simplemente de la defensa o rechazo de la libertad religiosa.

Para la China, abandonar el control de la Iglesia a través de la Asociación Patriótica, controlada por el gobierno, y renunciar a elegir los obispos, significa abandonar su pretensión de controlar la vida espiritual de los chinos, y no están dispuestos a dar este paso. No olvidemos que la libertad religiosa constituye el corazón de los derechos humanos.

 

No olvidemos, tampoco, que esta actitud de sospecha, recelo y autoritarismo, debe aumentar, todavía más, a causa de la personalidad y la actitud del papa Francisco, que coloca al ser humano en el centro de la historia, por encima de los intereses de los Estados y de las Iglesias. Una Iglesia china preocupada por los pequeños, los excluidos, los abandonados y los pobres sería más peligrosa que todo el Vaticano con su prestigio. Un hombre comprometido como el papa tuvo que chocar con los Kichner y debe provocar todas las alarmas del partido comunista chino. Por otra parte, la insistencia en la misericordia puede ayudar al interior de una Iglesia todavía dividida, una parte permitida y la otra maltratada.

Ver más

EL DIA DE LA MARMOTA

Por: Santos Urias 12-05-2015

Me voy a levantar.

 Ponerme de pie. Sentir el aire en mi rostro. Dejar que la brisa lo haga todo nuevo. El Espíritu renueva, enciende, alegra, vivifica, sonríe, sana, acompaña… Como cuando el sol te relame las comisuras de la boca. La sensación de libertad, de estar vivo. Una voltereta en el aire, saltando con fuerza, sin red. Cada vez que amanece es una nueva oportunidad, la que te hace tomar decisiones, la que abre la puerta de la oportunidad, la que te saca de ti mismo, la que te lleva a descalzarte, a salir de tu tierra. Me voy a levantar con fuerza, como un cohete buscando las estrellas, explotando en mitad de la noche oscura, derramando su lava de chispas a las pupilas de los extraños. Acariciar los sentimientos de mis vecinos: las heridas del Africano desorientado y rítmico; de la abuela solitaria y empeñada en limpiar la calle como si fuera a sacarla brillo; el sudor del camarero que se arrastra tras la barra derramando mirra en las mentes de los costaleros. Me voy a levantar de esta rutina de querer siempre lo mismo, de hacer siempre lo mismo, de comer siempre lo mismo, de… lo mismo. Me voy a levantar porque son tiempos de renovación, o eso dicen, o eso te devuelve al espejo, a la postración y a la cama. Vuelve a sonar el despertador: agudo y lacónico, madrugada de pequeños sueños con muletas. Me voy a levantar. Ponerme de pie. Sentir el aire en mi rostro. Dejar que la brisa lo haga todo nuevo. El Espíritu renueva, enciende, alegra, vivifica, sonríe, sana, acompaña… Como cuando el sol te relame las comisuras de la boca. La sensación de libertad, de estar vivo. Una voltereta en el aire, saltando con fuerza, sin red. Cada vez que amanece es una nueva oportunidad, la que te hace tomar decisiones, la que abre la puerta de la oportunidad, la que te saca de ti mismo, la que te lleva a descalzarte, a salir de tu tierra. Me voy a levantar con fuerza, como un cohete buscando las estrellas, explotando en mitad de la noche oscura, derramando su lava de chispas a las pupilas de los extraños. Acariciar los sentimientos de mis vecinos: las heridas del Africano desorientado y rítmico; de la abuela solitaria y empeñada en limpiar la calle como si fuera a sacarla brillo; el sudor del camarero que se arrastra tras la barra derramando mirra en las mentes de los costaleros. Me voy a levantar de esta rutina de querer siempre lo mismo, de hacer siempre lo mismo, de comer siempre lo mismo, de… lo mismo. Me voy a levantar porque son tiempos de renovación, o eso dicen, o eso te devuelve al espejo, a la postración y a la cama. Vuelve a sonar el despertador: agudo y lacónico, madrugada de pequeños sueños con muletas… 

Ver más

Irrelevantes

Por: J. Lorenzo 11-05-2015

Ya lo decía Jorge Manrique

cuando nos advertía del poco valor de las cosas “tras que andamos u corremos”. Porque, ¿qué se fizo del largamente esperado documento episcopal sobre la crisis? Su impacto duró mucho menos de medio telediario. Eso sí, las organizaciones católicas lo han recibido muy bien. Lo consideran más que necesario. Es un apoyo moral a su labor, aunque también hay que subrayar que muchas han sabido suplir estos años de silencio oficial dando un paso adelante, uniendo fuerzas en la denuncia contra la precariedad laboral, el desprecio a los inmigrantes, la indiferencia ante la pobreza… Lo estamos viendo ahora a diario, con continuas ruedas de prensa para salir al paso de tal o cual atropello a la dignidad humana. 

Dice algún obispo que los medios no se han hecho eco de la instrucción Iglesia, servidora de los pobres porque no aporta nada a la crítica que la prensa lleva años haciendo. Un colega periodista apunta, a su vez, que sí hay crítica en el texto episcopal, pero que no le interesa a la prensa dar ahora otra imagen de una Iglesia que arremete contra la corrupción, que ya les va bien con el estereotipo, el de las caras de vinagre perpetuas, que dice Francisco. La hipótesis vale para explicar por qué ha tenido el mismo eco avinagrado el libro de un obispo hablando de los peligros de la masturbación y los desórdenes de la homosexualidad que un texto colegial que aboga por una regeneración “personal y moral”. No consta, sin embargo, salvo en algunas cavernas, que el desinterés coincida con lo que piensa esa manita de obispos que votaron en contra del texto, y que plantearon una moción a la totalidad por considerarlo falto de teología. Se sospecha que son los mismos que gustaban empedrar el presente de añeja resignación cristiana.

Volviendo al poeta castellano, uno se pregunta qué se fizo de aquella Iglesia que, hace cuarenta años, discurrió la homilía de los Jerónimos, que dictó una lección de sensatez, civil y religiosa, y que desde entonces ha ido achicándose hasta la irrelevancia. ¿Y qué se fizo de una prensa que prestó oídos a lo nuevo que entonces –como ahora– estaba naciendo, civil o religioso, y lo acompañó, crítica y respetuosamente? Y, en definitiva, qué se fizo de aquella sociedad en donde no sobraba nadie. ¿Fueron sino devaneos?

Ver más

Propuestas electorales

Por: Alfonso Carcasona 05-05-2015

1.- Prohibir dormir en la calle

Entiendo que ante este problema (como ante la gran mayoría) cada cual debe tener una opinión formada en razón de sus valores. Y por lo tanto, pretendo abordarlo desde la utopía del ideal cristiano.

Un homeless es ante todo una persona, antes incluso de ser un ciudadano. Y como tal tiene una dignidad. En la inmensa mayoría de los casos no ha elegido ser homeless, y suelen encarnar historias tremendas a sus espaldas, que les han colocado en situaciones las más veces irreconducibles e irreversibles. No tienen nada, o lo poco que tienen lo arrastran en carritos. 

La solución propuesta por uno de los partidos que concurren a estas elecciones (sin mucho conocimiento de causa, ya que ya existe) es la de construir albergues que, como no puede ser de otro modo, tienen sus reglas: no se puede entrar más tarde de una hora (creo que las 20:00 o 21:00) y has de desalojar no más tarde de otra (creo que las 6:00 o 6:30 am). Por supuesto, no puedes dejar tus cosas en el albergue, por lo que, de elegir esta opción, has de prescindir de esas pocas pertenencias (hecho éste que tendría fácil solución).

Una vez contestada esta ocurrencia por parte de otro político (de su propio partido) en el sentido de que existen suficientes plazas construidas, es la de obligar a las personas que viven en la calle a desaparecer de las mismas para favorecer el turismo.

Tengo amigos que al fallecer su mujer, abandonarles sus hijos, y quedarse en paro perdieron la casa con 58 años. Les quedaban un par de años para la jubilación. Gente que hace solo unos meses dormía bajo techo. Cuando se quedaron en la calle preferían dormir en un garaje o en el metro antes de hacerlo en un albergue. Por algo será. No digo que haya gente que les valga, pero no conozco a ninguno que duerma en albergue y sí a bastantes que lo hacen en la calle. ¿Alguien les ha preguntado por qué? ¿Lo hacen solo por molestar?  ¿Prefieren no ducharse porque son unos guarros? ¿se orinan en la calle porque prefieren no hacerlo en los inexistentes urinarios públicos? 

Son menos de 800, muchos de ellos no votan (¡incluso son extranjeros!), así que para qué molestarse en entender su problema…

El problema de los homeless no se soluciona prohibiendo que duerman en la calle. Como no es solución quitarles lo poco que tienen. El problema de los homeless se soluciona atacando a su raíz, evitando que tengamos hermanos desesperados viviendo en la calle. ¿Cómo? No buscando la superioridad, sino la minoridad. Entendiendo cual es el problema, antes de intentar establecer medidas efectistas que sólo contentan determinadas mentalidades (que a lo peor se consideran cristianos ejemplares). ¿Se puede hacer desde el ejecutivo político? ¿se ha de delegar en la sociedad civil?

Un dato y una pista. El dato: nadie quiere ser un homeless si tiene una alternativa. La pista:

¿Qué ha hecho el papa Francisco con los muchos homeless que viven en el Vaticano? les ha facilitado duchas (no para que se duchen obligatoriamente), comedores, les ha invitado a los museos vaticanos en visita privada seguida de un almuerzo. Lo importante no es la medida en sí, sino la razón por la que se toma.

No creo que lo haya hecho para incrementar el turismo.

 

 

Ver más

¿Postureo papal?

Por: J. Lorenzo 04-05-2015

No les resulta creíble.

Algunos reputados analistas políticos le buscan las costuras al papa Francisco. Dicen que es un electrodoméstico multiuso en la escena internacional, con una sobreexposición mediática y “afán por meter el dedo en todos los pucheros”. Vamos, algo así como si a Bergoglio lo que realmente le gustase es figurar, el postureo que se dice ahora… Bueno, algo se ha avanzado en el análisis, pues ya no todo se reduce a glosar este o aquel atuendo pontificio ni a medir los centímetros de puntillas del alba para acabar deduciendo que volver al latín es cosa de tres tiempos litúrgicos.
La revista Forbes dice que Francisco es uno de los cuatro hombres más poderosos del mundo. Siendo meritorio, no es un dato para poner en una tarjeta de visita. Nadie le discute el poder en Corea del Norte al joven Kim Jong-un, aunque no todos le respetan. Algo similar pasa si uno ha sido gerente del todopoderoso FMI… Sin embargo, la talla moral del Papa crece muy por encima de cualquier otro líder mundial, claramente sobredimensionado hoy el concepto de estadista. Tal vez sea esta orfandad en tiempos de volatilidad lo que ha llevado a Francisco a pringarse con cuestiones que, a pesar de su enjundia, no despiertan conciencias.
Así, ha metido el dedo en el puchero del medio ambiente para remover el caldo gordo que las grandes potencias están haciendo a costa de la salud del planeta, con gobiernos que ni siquiera se sonrojan cuando compran cuotas para poder seguir contaminando o explotando los recursos de los países pobres. También ha removido en la marmita de la inmigración para meter directamente el cucharón en el ojo de la “envejecida” Europa y pedirle que vuelva a ser “referencia de humanidad”.
Y se ha atrevido a echar agua fría en la olla a presión de Oriente Medio (ahí están las amenazas yihadistas) para reclamar cordura, invitar a las religiones a desactivar fanatismos medievales y denunciar con ardor y dolor la mayor persecución de nuestros días: la de cristianos. Ah, y está la cacerolada que ha despertado la memoria genocida de Turquía, que le costó un “erdoganazo”, algo que entre estadistas solía resolverse con un envío de tropas a la frontera.
Solo cabe aquí este puñado de marrones sobre los que la comunidad internacional pasa de puntillas mientras él insiste en meter el dedo. Ojalá ese dedo marcase un camino para el mundo, pero hoy solo certifica su absoluta soledad.

Ver más

Página 1 de 1, mostrando 8 registros de un total de 8, desde el 1, hasta el 8

<< anterior | | siguiente >>
Login de usuarios