Lunes 25 de Septiembre 2017

Los polizones de Añastro

Por: J. Lorenzo 22-02-2015

Costará todavía un tiempo

 desatracar la nave encallada en la calle Añastro, en pleno secarral madrileño. Como pasa con todos los grandes buques –y más aquellos que han permanecido demasiado tiempo amarrados–, la maniobra es lenta y necesita de la pericia de un práctico que tenga buena mano, conozca los fondos marinos y fije bien la derrota, también esa que algunos están pensando, buena maestra para mantener los equilibrios necesarios. Y recién ahora están en esa operación en la llamada Casa de la Iglesia, la sede de la Conferencia Episcopal Española. El viento no acabó de amainar hasta el pasado mes de octubre, por lo que ya han empezado a soltar las amarras, aunque todavía quedan, por supuesto, corrientes de fondo que ralentizan la maniobra. Han sido muchos años de inercias, de un remar mar adentro sin salir siquiera de la bocana del puerto, temerosos de la mar rizada, como los pescadores del lago. Muchos temían la tormenta y optaron por ocupar sus tiempos más en calafatear y fregar cubiertas que en salir a pescar. Otros, acostumbrados a pisar un suelo que no se deslizaba bajo sus pies, fijaron posiciones con las que esperaban tomar impulso llegado el momento para saltar a cubierta. Hoy, la tripulación se divide entre la que ya ha vuelto a notar el olor de la salitre hinchiendo sus pulmones y la que mira lastimosamente cómo cambia el rumbo asomada furtivamente a los ojos de buey. Desde la sala de máquinas se va imprimiendo poco a poco más velocidad, con tacto, teniendo cuidado en el desamarre, tratando de evitar una innecesaria brusquedad, dando oportunidad para aconstumbrarse al balanceo, al sonido que, inconfundible, llega desde abajo, de los motores que anuncian el movimiento. Pero, según cuentan, no todos lo perciben con nitidez. ¡Quién lo iba a decir! Resulta que en algunas cubiertas de estribor, donde se pasan a limpio las doctrinas, donde se fraguan los argumentos, donde se fija negro sobre blanco el magisterio, donde más refulgen los autores cristianos, parece que se han instalado en una sorprendente heterodoxia, al menos desde la perspectiva del papa Francisco. Son los polizones de este papado.


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DEUDORES

Por: Jose Maria Marquez Vigil 22-02-2015

¡Qué fácil resultaba tomar partido en los dibujos animados

 o en los cómics! El malo malísimo vestido de negro frotándose las manos se nos hacía muy antipático, mientras que el guapo/a vestido de blanco reluciente…

Pero en la vida real, ¿quién es el bueno y quién el malo? A menudo nos ponemos del lado del más indefenso... ¡Los griegos tienen toda la razón! ¡No pueden pagar su gran deuda, y no se les puede exigir más sacrificios a sus ciudadanos! Y el desahuciado… ¡Qué injusto es sacarle de su casa! Y la culpa siempre cae en los mismos: los especuladores.

Pero si ponemos cara y ojos a los deudores, acreedores y especuladores, las cosas cambian.

Es verdad que los griegos no pueden pagar su deuda con las condiciones actuales, pero los fondos se los han prestado países que necesitan que se les devuelva ese dinero. Los cerca de 25.000 millones de los que España es acreedor equivalen al pago anual de las prestaciones por desempleo en nuestro país. ¿Dejamos sin esa prestación a nuestros ciudadanos?

¿Y los desahucios? ¿Qué pasaría con una familia que está pagando religiosamente su hipoteca y que tiene que emigrar a Alemania porque se ha quedado sin trabajo en España? Para hacer frente a sus gastos en su nuevo país, y ya que no hay quien venda un piso hoy en día y que no se acepta la dación en pago en nuestro país, tendrán que alquilarlo… ¿Y si les dejan de pagar? Tendrán que desahuciar a los arrendatarios, aunque tengan un bebé o se hayan quedado éstos sin trabajo…

¿Y si el acreedor es un Banco? También el banco tiene sus accionistas que, a menudo son como esos “especuladores”: fondos de pensiones, ahorradores…

Lo que no parece justo es que los griegos paguen una prima de riesgo de casi 1.000 puntos, porque con un crecimiento en Europa de un 1% o un 2%, no se pueden pagar esos intereses. Que les avale Europa porque son europeos, y que paguen entonces una deuda sin prima de riesgo. O que dejen de ser Europa y paguen en dracmas recién sacados de la máquina de imprimir… Lo uno o lo otro, pero la demagogia de que no pague “el pobre”… ¡Deja sin sus ingresos a otro “pobre”! Y lo mismo pasa con el desahuciado… No tiene porque pagar el ciudadano los excesos de los bancarios cubriendo sus descalabros financieros, pero tampoco al revés…

Como ésta no es una “Bitácora de bancarios”, habrá que encontrar otra solución más caritativa… Cuando hablaba de pasta, el Maestro dejaba muy claro que hay que “darle al César lo que es del César”. Pero también hay que dar a Dios lo que es de Dios, y cuando nos enseña a orar con ese “Padre nuestro”, además de convertirnos a todos en hermanos de nuestro prójimo bajo un mismo Padre, nos reafirma en que se deben “perdonar nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores…”.

Ayer fui al funeral de la madre de un querido amigo… Y escuché esa frase que retumba en mi corazón desde que se la oí decir hace 20 años a la Madre Teresa de Calcuta: “tuve hambre y me disteis de comer…”

 

¡Pues sí que resulta más fácil tomar partido en las pelis de dibujos animados! Porque al final no se sabe aquí quien es el deudor… ¿El deudor financiero o el deudor de caridad? Y lo que es seguro es que uno de los dos se encontrará tarde o temprano con la justicia de los hombres, pero el otro se enfrentará a una Justicia mucho más importante…

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MARISA

Por: Santos Urias 22-02-2015

Marisa rima con sonrisa.

Sonrisa rima con Dios. Una rima asonante, pero llena de versos. O llena de besos. Los besos que se dan cuando alguien te pregunta, te acompaña, se preocupa, se hace ángel de la guarda. A lo mejor no un ángel para siempre, pero si un ángel que agita sus alas de calores para estar a tu lado. Con sus corrientes ahuyenta los miedos y las soledades, los enemigos que se hacen presa de los frágiles y los desvalidos. Y ¿quién no es frágil y desvalido?

Marisa no es policía, ni payasa, ni monja, ni periodista. Marisa es dentista. Pero ella pregunta cómo estás hasta la saciedad. Se queda contigo para conjurar a los fantasmas; te habla por teléfono por si necesitas algo y te deja el suyo por si hay algún imprevisto: “llama, no importa la hora”; aparece después de una intervención complicada por tu casa con el desayuno y siempre sigue rimando con sonrisa… y con Dios.

“No es normal”, me dicen mi madre y sus amigas cuando hablan de ella, de su generosidad, de su entrega, de su preocupación sincera. ¿O sí? Quizá esto debería ser lo normal. Que el prójimo fuera prójimo. Qué los demás no nos resultaran indiferentes. Que nos ayudáramos los unos a los otros en nuestras fragilidades para expulsar los miedos y las soledades.

Imaginaros a Marisa de panadera, de cajera en el supermercado, de camarera, de funcionaria, como política o como juez, de maestra o de barrendera. 

Marisa rima con sonrisa. Sonrisa rima con Dios. Saquemos la sonrisa al mundo.  

 

 

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El año de la cabra

Por: Alfonso Carcasona 18-02-2015

Hoy miércoles, de ceniza,

coincide lamentablemente con el año nuevo chino. Y digo lamentablemente para los católicos, minoría es la España no ya de 2050, sino de 2015.

¿Cómo llego a esta conclusión? Pues viendo el plural telediario de la 1. Siete minutos dedicados al año nuevo chino, que ya sé que es el de la cabra y lo que significa (inteligencia, calma, tranquilidad y no se cuantos adjetivos más), cómo se celebra tanto en China como en España, con entrevistas a parejas mixtas o a chinas solteras más allá de los treinta años, y que por lo visto se estresan al volver a casa, no por Navidad como el turrón, sino por año nuevo. Por supuesto también nos han ilustrado acerca de los shows televisivos con los que los chinos despiden el año. 

Justo al acabar este micro reportaje, veinte segundos con imágenes de una iglesia en la que un sacerdote impone la ceniza a unas cuantas señoras mayores. En off la información de que hoy los católicos se ponen ceniza, sin más (imagino que se da por supuesto que todo el mundo sabe el significado, así que, para qué esforzarse…). Después un minuto y medio para hablar del bacalao y cómo se trata en diferentes restaurantes. ¿Por qué? Porque estos marcianos cristianos no comen carne algunos días en el próximo mes y medio. Una vez ilustrados sobre el potaje o el bacalao una ufana la voz en off señala que a pesar de no comer carne se han dado varias opciones para superar esa extraña costumbre. 

 

Pues nada, los chinos ya no solo compran nuestros edificios o clubes de fútbol. Para nuestros medios se configuran como noticia mucho más importante que los católicos. Veremos qué ocurre cuando nos impongan sus costumbres, ritos y creencias. ¿Recordaremos entonces el inicio y significado de la Cuaresma?

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El verdadero milagro de monseñor Romero

Por: J. Lorenzo 18-02-2015

Es sabido que,

tras reconocérsele como “mártir” de la Iglesia, Óscar Romero ya no necesita que se le acredite ningún milagro para subir a los altares. Sin embargo, superado este último obstáculo en el Vaticano, han aparecido debajo de las piedras conversiones de última hora cuya explicación sí es milagrera. Si se vuelve la vista atrás, sin ánimo de pasar lista y ver las altas, asombran algunos reconocimientos que se le hacen a un pastor canonizado hace años por su pueblo. Hay algo sobrenatural en el fenómeno, aunque predomine lo fieramente humano. Ahora se ve en él a una gran figura eclesial cuando antes no era más que un sospechoso filocomunista.

Con esa misma perspectiva, asombra todavía más que su muerte, su testimonio, su ejemplo, su valentía, su coherencia fuese minusvalorada al considerar que estaba contaminada de política. El martirio de otro hombre de Dios como él, el del padre Jerzy Popiesluszko, fue abrazado indudablemente con más fervor porque le asesinaron los servicios secretos de su Polonia comunista. Nada que ver con El Salvador, donde la ultraderecha comulgaba los domingos y fiestas de guardar. Eran tiempos en que se podían tapar las narices siempre y cuando hubiera un crucifijo en algún despacho oficial.

Ahora que “la opción preferencial por los pobres” y otras formulaciones de la teología y la eclesiología latinoamericana de aquella época sientan cátedra en el Vaticano, uno se imagina la “confortadora alegría de evangelizar” de Romero viendo cómo se han diluido por arte de decreto los recelos hacia él y se ponderan sus homilías y escritos al servicio del hombre, de la mujer, de la justicia social, de los derechos humanos, de la vida vivida con elemental dignidad. Su abrazo de pastor acoge en este momento a quienes le habían ensalzado y rezado, como EllacuríaSobrino o Casaldàliga, pero también a aquellos que cerraban puertas en las curias y salones en las parroquias apenas se invocaba su nombre, o el de algunos de los que querían perpetuar su recuerdo, como los antes citados.

Dicen que su proceso embarrancó “por prudencia”. Ahora sabemos que fue porque le habían embadurnado de sospechas. Incluso cuando lo último que hizo su boca y su pensamiento fue invocar a Dios. Que san Romero de América les perdone por dividir a los mártires en categorías.

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Panteón de hombres ilustres

Por: Alfonso Carcasona 13-02-2015

Siendo un país carnita como somos,

el concepto de erigir un panteón para el enterramiento de hombres ilustres pudiera parecer una aventura hartamente atrevida.

Sin perjuicio de ello, en el siglo XIX se trataron de construir un par de ellos (¿por qué no uno? ). El primero en la Iglesia de S. Francisco el Grande y el actual pegado a la Basílica de la Iglesia de Atocha. 

Ninguna de las ideas ha cuajado. El panteón actual es un edificio precioso, diseñado por Fernando Arbós para recordarnos el conjunto arquitectónico de Pisa. Desafortunadamente no hemos sido capaces de darle la importancia debida y se encuentra escondido entre dos calles insulsas de Madrid, tapado por feos edificios y árboles sin cuidar.

El interior resulta de lo más desangelado. Seis españoles ilustres descansan en él, políticos del siglo XIX. Además en un pequeño mausoleo descansan otros siete. Diminuto bagaje para un país con la historia del nuestro. Las altas y amplias paredes están desnudas de reconocimientos a los muchos personajes ilustres de nuestra historia. 

Canalejas, Sagasta, Eduardo Dato, el primer marques de Duero, Cánovas del Castillo y Antonio de los Ríos Rosas, todos conocidos por los madrileños por dar nombres a algunas de sus más conocidas calles (que ya es triste ser solo conocido por eso)  son los principales moradores de los bellos catafalcos esculpidos por Mariano Benlliure, Agustí Querol y Pedro Estany. 

En el primer intento se encargó a la academia de la historia que determinase quien podría ser acreedor a descansar en este panteón. 

¡Qué bonito sería si los españoles fuésemos capaces de olvidar nuestras rencillas y reconocer a los personajes importantes de nuestra historia! No solo políticos (que también los hubo importantes por mucho que la mediocridad de los actuales nos pueda desanimar a pensarlo), sino muchos otros personajes que han contribuido a labrar la historia de no solo nuestro país, sino que han tenido influencia en el devenir del mundo. Ojalá nos pudiésemos quitar los complejos y los prejuicios que impedirían ver reconocidos en el panteón a personajes de diferentes ideologías, credos, pensamientos o corrientes, políticas, artísticas, religiosas o literarias.

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Diagnóstico y tratamiento

Por: Xabier Azcoitia 08-02-2015

Amin Malouf, premio príncipe de Asturias en 2010,

 
leyendo los tiempos en los que nos está tocando vivir decía:
“Parece que los que vendrán serán tiempos duros: La nuestra es una época descarriada. Si nos descuidamos, este siglo recién empezado será un siglo de retroceso ético; lo digo con pena, pero no lo digo a la ligera. Será un siglo de progresos científicos y tecnológicos, no cabe duda. Pero será también un siglo de retroceso ético. Se recrudecen las afirmaciones identitarias, violentas en muchísimas ocasiones y, en muchísimas ocasiones, retrógradas; se debilita la solidaridad entre naciones y dentro de las naciones; pierde fuelle el sueño europeo; se erosionan los valores democráticos; se recurre con excesiva frecuencia a las operaciones militares y a los estados de excepción... Abundan los síntomas”.
En un libro de reciente publicación, Teología Pastoral de Luciano Sandrin, en el prólogo, José Carlos Bermejo escribe: “El mundo de hoy está pidiendo a la Iglesia que sea un verdadero lugar de comunión, no sólo con Dios, sino también con los hombres y las mujeres de nuestro tiempo, lugar de relaciones terapéuticas que hagan bien a la vida”. 
Estimamos que son ciertas las dos aseveraciones, tanto el diagnóstico de Malouf como el reto al que nos señala Bermejo y al cual somos convocados.
En vísperas de la Jornada Mundial del Enfermo11 de febrero, hacemos nuestro el lema de la campaña “Otra mirada es posible con un corazón nuevo”.
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Los nuevos inquisidores de siempre

Por: J. Lorenzo 06-02-2015

Se comprende el embrollo mental.

La política de traslación de ejes de este pontificado, con las nuevas coordenadas que va soltando el papa Francisco como quien no quiere la cosa, les ha dejado al borde del abismo, colgando de la nueva evangelización, por un lado, y del relativismo por otro. Eso, que antes estaba en el centro, está ahora relegado, en tanto que lo que estaba al margen, se ha instalado a conciencia en el centro. Una situación donde, al vértigo con el que se suceden los acontecimientos –miren a monseñor Romero, ahora aclamado en Roma–, se une la náusea que produce la sensación de pisar sobre verdades que ya no son absolutas, donde las certezas se les tambalean. Un cóctel molotov de ira, de despecho que ya no respeta infalibilidades hasta ahora intocables y que juzga la caridad con el prójimo como la prueba del nueve de los tibios… Así pues, disparan contra todo lo que se mueve desde los escombros de la que pretendían una sociedad perfecta. Participaba hace unos días el nuevo portavoz de la CEE en la interesante iniciativa entreParéntesis, un sano ejercicio de desentumecimiento cerebral a cargo de los jesuitas. Y se quejaba José María Gil Tamayo de la “Inquisición laica que quiere preservar la dogmática en el espacio público”. Habrá que preguntarle, pero no sonaba simplemente al reconocible reproche en contra del laicismo excluyente, sino a algo más propio, también a ese “fuego amigo” que disparan los de casa, más peligrosos que los de fuera por culpa de la desubicación mental y espiritual. El propio portavoz parece que está sufriendo en sus propias carnes alguna que otra perdigonada. Resulta curioso observar el fenómeno, porque, aunque parecen nuevos en la plaza, no lo son. Quizás sean más jóvenes, pero siempre han estado ahí. Antes, contra todo lo que les sonaba a progre o que cuestionaba algunos modos y maneras de ser pastor, en Roma o en la puerta de al lado. Y ahora, cuando el Vaticano les parece un nido de teólogos de la liberación, incluso contra obispos a los que antes besaban el anillo. Por supuesto son más papistas que Francisco, mucho más, y creen también que mejores cristianos. No se dan cuenta, como sus mayores, de que confunden fe con nacionalcatolicismo y Evangelio con ideología

 

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El que esté libre de pecado

Por: Alfonso Carcasona 06-02-2015

Hemos vivido los últimos meses

un festival de lapidaciones públicas, muertes sociales y juicios sumarísimos. Todo a cuenta de regenerar nuestras maltrecha sociedad. De repente nos dimos cuenta de que había que realizar una completa catarsis, en nombre de una justicia que algunos se atribuían la exclusiva de dictar.

Ello ha llevado a múltiples macroprocesos judiciales, a innumerables portadas y titulares que a corto plazo han conseguido la efímera fama de comunicadores y posiblemente sustanciosos réditos económicos, vía influencia de páginas leídas en internet o incremento de ventas en papel. Todo vale para ganar más dinero y o poder, y más si se hace en apariencia de defensa del bien común. El daño que se cause se considera colateral, como en una batalla. Da igual acabar con  la vida de unos pocos que a lo peor son hasta inocentes, si con ello conseguimos nuestro objetivo. Y además, la sociedad en la que he influido posiblemente me premie con un Pulitzer, o bien me de los votos en las urnas que me permitan gobernar, ejercer el poder, convertirme en denostada casta.

No parece que esta tendencia vaya a cambiar. La presunción de inocencia, la inviolabilidad de mis comunicaciones, de mis datos bancarios, de la información de mis gastos personales o de lo que hago con mi vida privada han pasado a tener una importancia muy secundaria, marginal. O ninguna.

Ayer, sin embargo, leí el primer artículo en el que alguien se preocupaba de estos derechos fundamentales de segunda. Y lo hacia a cuenta de la noticia de que uno de esos adalides de la pureza también había recibido dinero público que parece no será capaz de justificar. De manera indirecta reflexionaba el autor si personajes como el denunciante denunciado y el resto de adalides de la limpieza no se habían pasado un poco, si no se habían profanado esos derechos que antes parecían inviolables.

Esperemos que solo sea el comienzo para que seamos capaces de verdad de construir una sociedad más justa.

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Libres para ser blasfemos

Por: Juan María Laboa 03-02-2015

Así ha respondido alegremente

uno de los responsables de la revista Charlie cuando le han preguntado si pensaban continuar editando la revista. Asumiendo una actitud casi mesiánica ha afirmado su voluntad de construir un mundo nuevo, en la laicidad. ¿Quiere esto decir que la laicidad incluye la blasfemia como una de sus características? Me sorprende que miembros de una sociedad que defiende el respeto mutuo y la fraternidad admitan el derecho y la práctica de atacar y burlarse de algunos de los sentimientos más profundos de la persona humana.

¿Solo se puede atacar de esa manera a las religiones y no a los partidos políticos o a las familias o a las personas individuales? ¿Presupone esta libertad blasfema el convencimiento de que las religiones son pura falsedad y que en cuanto tales son nada, por lo que se puede atacar impunemente la nada? Si es así, ¿en qué queda la libertad religiosa, uno de los derechos fundamentales de la sociedad humana? ¿O no tan fundamental para ellos?

Lo que más me sorprende es la gratuidad. Atacan, desprecian, se ríen de lo más intimo de algunos o de muchos ciudadanos porque sí, porque les divierte a ellos y a otros cuantos. No a muchos, porque no era una revista boyante. Ahora, durante un tiempo, venderán más porque la sangre de los mártires es fructífera, pero, probablemente, no durará mucho. En general, la mayoría de las personas procura mantener la dignidad de los otros como desea que los demás mantengan la suya.

¿Comprendemos la respuesta vengativa de sus asesinos? No, ciertamente, al menos desde nuestra mentalidad occidental actual, pero tal vez ellos tengan más apego a sus principios que a sus vidas. Tal vez, sus principios religiosos y morales sean más importantes y fundamentales en su particular Declaración de los derechos humanos que el derecho a la vida.

 

Charlie no informa, se mofa y difama. Aunque muchos millones salgamos a la calle a defender su derecho a la vida, no estamos de acuerdo ni con su humos, ni con su filosofía ni con su desparpajo altanero y egoísta.

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CUESTION DE AUTORIDAD

Por: Santos Urias 02-02-2015

"Jesús no hablaba como los escribas, sino con autoridad"

A veces asociamos la autoridad con la capacidad de imponerse o con el estatus social. “Cuidado que viene la autoridad”, decimos cuando aparece un policía, un militar, un juez, un político. Eso también ocurría en los tiempos de Cristo. Gente que se le suponía una formación, una sabiduría, un conocimiento, determinadas formas de vida, pero que sin embargo no tenían la supuesta autoridad: fariseos, escribas, sacerdotes, letrados. Otros que eran vitoreados y perseguidos por las masas, que jugaban al truco o trato, practicaban el show de la calle o se dedicaban a calentar el oído de su público, llenándoles de lisonjas y fórmulas mágicas.

Jesús no. Jesús huía del ruido aunque no lo evitaba. No hacía teatro, ni alardeaba con soberbia. No decía lo que todos querían escuchar, pero se preocupaba sinceramente de aquellos con los que entraba en contacto. Le daba igual que fuera un centurión, una prostituta, un recaudador de impuestos, un escriba, un samaritano. Quizá su verdad y su libertad era la que le daba ese halo de autoridad.

Recuerdo en mis años de chaval dos profesores muy diferentes. Uno en la Educación Básica. Le llamábamos el barbaroja. Un hombre serio. Si te movías en clase o hablabas te lanzaba una tiza. Estudiábamos para aprobar por miedo, pero nunca llegué a apreciar su asignatura. Otra Carmen, mi maestra de arte en el Cardenal Cisneros. Nos decía: “el arte se aprende disfrutándolo”; y nos sacaba por las calles de Madrid a ver Iglesias, Museos... Escuchábamos en silencio y las clases se nos quedaban cortas. Hoy todavía disfruto con el arte, visito monumentos e Iglesias, saboreo cada obra como lo que es: una maravilla, una creación, un regalo.

Como diría Jesús: ¿quién actuaba con más autoridad?

Nos recordaba el Papa Benedicto XVI, “la fe no se impone se propone”. La autoridad no se gana por gritar más, engañar más, engatusar más... Cuando vivimos apasionados, con verdad, sin dejarnos encasillar, libres, “disfrutando de la vida” incluso hasta la muerte, entonces somos más creíbles. Con verdadera autoridad. 

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Sin perdón en Compostela

Por: J. Lorenzo 02-02-2015

Dicen que las imágenes las grabó

una cámara de seguridad que no funcionaba. Lo que ya es una declaración de intenciones. Quizás es más literatura barata en el caso del robo del Códice Calixtino, donde, si no fuese porque se está celebrando su vista oral, con el exelectricista de la catedral compostelana como principal sospechoso, podría pensarse que se trata de un mal guión para una película de serie B. Pero esas imágenes –difundidas en los informativos– pueden ser no solo la prueba definitiva para encarcelarle –el Cabildo ha pedido doblar la pena por abuso de confianza–, sino una radiografía de unos usos y costumbres eclesiales más propios de otras épocas.

Hay algo impúdico en la forma en la que el electricista, durante tres años, accedió a la caja fuerte de la catedral de Santiago y extrajo a manos llenas fajos de billetes de una bolsa de plástico. Una falta de recato que trasluce sensación de impunidad, la casi certeza de que no pasará nada porque otros también lo hacen, de que no se echará en falta, al final de la escapada, unos dos millones de euros…

Y tenía razón el hombre. Según ha reconocido el contable, los “desajustes” en la contabilidad del templo entre 2002 y 2012 ascenderían a 20 millones de euros. Es aquí donde queda reflejado un proceder cuando menos reprochable, unas maneras más propias de aquella Iglesia que gestionaba el diezmo que de la depositaria de las limosnas de peregrinos de todo el mundo que llegan a abrazar a Santiago y le hacen sus ofrendas. 

Las imágenes, en definitiva, son una bomba lapa adherida a las campañas de concienciación para que los fieles sostengan a su Iglesia. ¿Quién conciencia de la obligación moral de velar por un dinero que se entrega para hacer el bien? ¿Cómo reclamar a las autoridades que participen en el sostenimiento de tantas obras? No vale la excusa del abuso de confianza porque lleva el estribillo de la minoría de edad del laicado y su debilidad ante las tentaciones… Las pruebas señalan con el dedo al electricista, pero son otros los responsables de que se robe el dinero de los pobres con semejante descaro. Y no estaría de más pedir perdón, por lo menos a esos millones de peregrinos que, cuando depositaban sus monedas en el cepillo, no pensaban que simplemente las cambiaban de bolsillo. 

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Cómo ocuparse mejor de las cosas de Dios

Por: Alfonso Carcasona 01-02-2015

La segunda lectura de este domingo

nos muestra a Pablo aconsejándonos como mejor servir a Dios. 

Carta I de San Pablo a los Corintios 7,32-35. 

Hermanos: 
Yo quiero que ustedes vivan sin inquietudes. El que no tiene mujer se preocupa de las cosas del Señor, buscando cómo agradar al Señor. 
En cambio, el que tiene mujer se preocupa de las cosas de este mundo, buscando cómo agradar a su mujer, 
y así su corazón está dividido. También la mujer soltera, lo mismo que la virgen, se preocupa de las cosas del Señor, tratando de ser santa en el cuerpo y en el espíritu. La mujer casada, en cambio, se preocupa de las cosas de este mundo, buscando cómo agradar a su marido. 
Les he dicho estas cosas para el bien de ustedes, no para ponerles un obstáculo, sino para que ustedes hagan lo que es más conveniente y se entreguen totalmente al Señor. 

Parece que esta lectura está referida a los célibes, a los solteros. Pero no solo serán los consagrados, sino también multitud de laicos, muchos de ellos casados los que la escucharán, ya que a todos está dirigida. Vaya faena… no nos podemos dedicar al Señor, ya tenemos bastante con agradar a nuestros maridos o mujeres…

El mensaje de Pablo se resume en tres ideas que nos afectan a todos los que formamos la Iglesia, célibes o no.

La primera es la primera declaración de Pablo: “Yo quiero que Uds. vivan sin inquietudes”. Toda una declaración de intenciones, que nos afecta a todos,  con independencia de nuestro estado conyugal. Vivir sin inquietudes es la misma invitación que le hace Jesús a Marta, en el pasaje en el que recrimina a María el que no le eche una mano en agradar al Señor. Jesús y Pablo quieren que vivamos sin inquietudes (deseo utópico en aquella y en nuestra sociedad).

La segunda afecta a la recomendación del tipo de vida que se debe llevar para agradar al Señor. Y como siempre, hay que contextualizarlo en la sociedad en la que se escribió ésta epístola. Mujer que se casaba, mujer que perdía todos los derechos en favor del marido, y marido que debía dedicar su vida a satisfacer las necesidades de su mujer y del resto de su familia. Este no es el caso hoy.  Pablo refiere al marido o a la mujer como obstáculos para llegar a Dios. Sin embargo  el acento no hay que ponerlo en la pareja, que pueda distraernos de preocuparnos de las cosas del Señor, sino en todo aquello que hoy nos aleja de él. En todas esas inquietudes de este mundo que no nos permiten disfrutar de El. El trabajo, la ambición, nuestro egoísmo, nuestra soberbia. Nuestras preocupaciones mundanas normalmente anteponen los problemas diarios a dedicarnos a las cosas del Señor. ¿Y que son las cosas del Señor? No solo rezar 24 horas al día. No solo contemplar o adorar 24 horas al día. Cosas del Señor es dedicar nuestros talentos a que produzcan. Y nuestros talentos producen en nuestros hermanos más desfavorecidos, no solo en nuestras cosas del día a día, por importantes y urgentes que parezcan.  Célibe o en pareja, el obstáculo no está en el otro, sino en todo caso, en nosotros mismos.

 

La tercera idea es la de la libertad. Pablo no impone en esta materia. Simplemente aconseja lo que para él es más conveniente. Pablo nos recomienda no estar inquietos por las cosas de este mundo, para disfrutar de la “parte mejor”. Nos recomienda que hagamos lo posible por entregarnos al Señor, seamos célibes o no, consagrados o laicos. Pero la decisión de cómo hacerlo mejor es nuestra.

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