Domingo 23 de Julio 2017

¡Absolutamente no!

Por: Alfonso Carcasona 25-01-2015

Vengo de disfrutar de un fin de semana

 en la Verna con unos muy queridos amigos. Es ya el quinto año que nos retiramos un fin de semana a este peculiar monte toscano, probablemente el lugar más sagrado para los franciscanos, ya que en él recibió los estigmas Francisco de Asís hace casi 800 años. 

No voy a glosar en esta tonta reflexión las bondades del lugar (ni la conveniencia, bajo mi punto de vista, de visitarlo en el duro invierno). Baste decir que lo recomiendo vivamente, bien sea por motivos espirituales o bien para disfrutar de paseos en bici o a pie por la montaña agreste.

Este año reflexionamos sobre la definición que da Francisco de la “Verdadera alegría”. Está contenida en el capítulo ocho de las Florecillas, para el que quiera leerlo (algo que recomiendo, a la vez de que se lea varias veces para entender su significado). Burdamente diré que el santo recomienda, como ya hizo Jesús en su momento, negarse a uno mismo, si se quiere disfrutar de la felicidad (o acceder al Reino, que viene a ser lo mismo). Y lo hace desde la paciencia y la humildad.

 

Cada viaje hemos podido disfrutar de una sencilla misa dicha por Juan Mari, para nuestro pequeño grupo de siete, en alguna de las capillas del monasterio (¡incluso la celebramos un año es el lugar de la recepción de los estigmas! ). Pero cada año se nos ponían más dificultades. A los frailes del lugar no les gusta que se celebren misas fuera de las de su comunidad. Este año, cuando pedimos permiso, la respuesta fue taxativa: “¡Absolutamente no!” Para nosotros fue una magnífica lección que nos daba Francisco en su morada. Nos cerraron la puerta de nuestra ilusión. Llamamos varias veces, con la misma respuesta. Murmuramos un poco, pero creo que en el fondo de nuestro corazón entendimos el mensaje. Gracias hermano Miguel por la oportunidad de entender, aunque sea de manera sencilla y adaptada a nuestro tiempo, el contenido de la octava florecilla. Y lo digo de corazón.

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¿Esperando a Omella?

Por: J. Lorenzo 23-01-2015

Todavía no le han nombrado nada

 y ya levanta ampollas su posible traslado a Barcelona. Los sectores más soberanistas de la prensa y la Iglesia en Cataluña ven en Juan José Omella –de quien se dice que podría ser el sustituto del cardenal Sistach en breve– no solo a alguien “de fuera”, sino también, como obispo que fue de Barbastro-Monzón, a “uno de los brazos ejecutores del debilitamiento de la diócesis de Lleida”, partida hace ahora 20 años, e impulsor del conflicto por la devolución de los bienes artístico de La Franja.

Quienes así piensan encontrarían una nueva afrenta medio siglo después del “volem bisbes catalans”. El sector más moderado y “no soberanista” del clero barcelonés, sin recurrir a esos argumentos, coincide sin embargo en que sería “otra equivocación histórica”. Respetan y valoran, por supuesto, la figura de Omella y no levantarían pancartas en su contra, pero aseguran que no, que no es cierto que el clero le recibiría con los brazos abiertos y que sería una bofetada humillante cuando también entre ellos hay sacerdotes –y obispos– con una formación más que suficiente para afrontar esa responsabilidad, y en un momento tan delicado como el que están viviendo desde el punto de vista político. También muy dolorosa resultaría la carcajada del soberanismo, la nueva religión en Cataluña, la burla por ser tan irrelevantes que ni siquiera han sido capaces de convencer a los suyos de que es necesario ver esta cuestión con una sensibilidad especial, de que merecen ser dignos de confianza.

Escuchar estos lamentos de gente ecuánime, entregada al Evangelio, que siente la tierra y conoce la mirada universal de la Iglesia lleva a preguntarse por cómo hemos venido a parar aquí. Rechazan el soberanismo de dentro, pero temen la reacción que este genera fuera. Hay una sensación de derrota, de años de labor tirados por la borda, aunque se estén jugando las últimas bazas, con Sant'Egidio detrás, que por algo es especialista en conflictos.

Y no les vale la descentralización que está practicando Francisco, que las periferias sean ahora terminales de gobierno colegial, que incluso el episcopado catalán este dividido sobre candidatos y precedencias de los mismos… La humillación es la clave que imposibilita la aceptación y hace lastimoso el servicio del que llega, aunque venga apercibido. Cuestión de finezza.

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CON EL CORAZON ENCOGIDO. CON MOSU, POR MOSU...

Por: Jose Maria Marquez Vigil 22-01-2015

Llegué de Sierra leona hace un par de semanas.

Tras apagar mil fuegos de vuelta al trabajo habitual y otros quehaceres familiares, reviso mis notas y me encuentro con una bitácora comenzada a mano en esa tierra de Dios hablando sobre el Ebola, sobre el Contagio… Me pongo a transcribirla en el ordenador cuando me llega un email de Coco, desde Sierra leona. Tras leer la carta que contiene, me quedo con el corazón encogido. Ya solo tengo a Musu en la cabeza y en el corazón. Pienso en Musu, siento a Musu y rezo constantemente por esta niñita llamada Musu. Decido olvidarme de mi Bitacora y copiar mejor la carta que llega directamente de Sierra leona para compartir su historia…

“Quiero contaros lo que me ha pasado con Musu Kanu, de 7 años… y el ébola.

Pero antes permitidme que os cuente que José María, en nombre de Africa Directo, vino a cerrar el 2014 y dar la bienvenida al 2015; por  iniciativa suya y gracias a su apoyo económico, nos hemos lanzado de lleno a supervisar casas en cuarentena. Lo hacemos a través de sobrevivientes del ébola. Los contratamos a ellos porque se supone que no pueden contraer de nuevo la enfermedad, se supone… Dios lo oiga. Las casas en cuarentena son un foco de infección de ébola. Alguien contrae ébola, a esa persona se la llevan a un centro de tratamiento de ébola y su casa, la casa en la que vivía, la ponen en cuarentena durante 21 días. En cuarentena significa que todos los habitantes de esa casa han de permanecer sin moverse en el interior… Si alguno de ellos está infectado es muy fácil que el resto contraiga la enfermedad. Por otro lado si esas personas no tienen en casa lo necesario para vivir saldrán de la casa en cuarentena a buscarlo… Estos sobrevivientes del ébola están ahí para tomarles la temperatura por la mañana y por la tarde, para aconsejarles, para saber si tienen lo necesario para vivir, para explicarles su propia experiencia… En definitiva para evitar en lo que podamos que la gente se contagie y localizar lo antes posible posibles casos de ébola. Estamos supervisando 17 casas en cuarentena en dos áreas del país, y pretendemos cubrir más zonas. (Esto lo añado yo: la idea es aportar además a estas familias comida, además de esterillas, platos y vasos diferenciados para evitar el contagio, etc. Hemos enviado ya desde Africa Directo los primeros 10.000 € y pretendemos seguir ayudando todo lo que podamos para que se siga llevando a cabo esta importantísima labor)

Musu Kanu, 7 años.

Ayer íbamos en moto Abass y yo a chequear una casa en cuarentena, cuando en el camino pasábamos por la aldea de Rokamba; el pueblo y su gente estaban muy silenciosos, muy raro... Paramos en el centrito de salud y la enfermera y sus ayudantes estaban vestidos con mascarillas, guantes, etc.

Una niña de 7 años, Musu Kanu, estaba tendidita en una banca de cañas fuera del edificio, estaba sola, una gran soledad la rodeaba. La noche anterior había estado vomitando sangre y esa mañana, la de ayer, lo hizo dos veces delante de la enfermera... Ahí estaba tendida, débil, sola, flaca, desfallecida; en ocasiones bebía agua... Todos estábamos a cierta distancia... Aproveché para hablar un poquito con ella, a unos metros, asentía con la cabecita a lo que le decía, nada más. Al rato la enfermera le llevó comida, se la dejó cerca y se fue, la pequeña se incorporo y comió; comió con ganas pero sin fuerzas.

Más tarde llegó la ambulancia, prepararon todo el papeleo... El chófer de la misma y su acompañante abrieron la puerta trasera y se alejaron. Una hermana de Musu lloraba a moco tendido; La madre, de lejos también, dura como una piedra por fuera, seria y sin llorar, le decía a la pequeña Musu que se dirigiera hacia la puerta trasera de la ambulancia. Ella caminó sola hasta la puerta de la misma, se paró a la entrada, miraba a los lados como diciendo “¿porqué tengo que entrar?” Nadie andaba cerca, le pidió a su madre que entrara con ella... Su madre le dijo: entra Musu... Y Musu primero vaciló, parecía que iba a correr hacia su madre, pero no, entró. Sola, sin saber a dónde iba, sin entender  nada, se cerraron las puertas a su espalda... El
coche partió. Dentro de la ambulancia una gran soledad la rodearía, nadie estaba con ella. Una niñita de Rokamba, que siempre había estado rodeada de los suyos, comiendo del mismo plato, durmiendo en la misma cama, siempre en comunidad, como viven en este precioso continente… En el momento que más lo necesitaba, no había nadie… No entendería nada.

Varias mujeres lloraban, los hombres no lloraban. Pobre enanita...

El ébola va arrasando poco a poco, en silencio… Sin grandes estruendos, cruelmente.

Mientras Musu estaba tendida otra niña de 14 años escribía tranquilamente algo... Los niños seguían jugando... y los adultos, sin tomar precauciones, andaban preocupados, algunos desgarrados.

La vida tan cerca de la muerte... La vida sigue.

Besos.

Coco.”

Unas horas más tarde me llega un nuevo correo diciendo lo siguiente: “Hoy hemos repartido comida en las casas en cuarentena en las que trabajamos en la zona de Lunsar... Hemos repartido comida en la casa de Musu, aunque todavía no está en cuarentena y le hemos pedido al cabeza de familia, Pa Bai, que trabaja como sensitizer de ebola, que se pongan en cuarentena ellos mismos... Que les seguiremos apoyando.
Mañana me voy a Masiaka, hay bastantes casas en cuarentena, ya he habado con el sacerdote... Quizás el sabado a Kambia...”

 

Sigo totalmente roto. Recuerdo mis primeros días en esta nueva vida, en Calcuta, cuando las Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa insistían en la importancia de que los moribundos en Kalighat tuvieran alguien dándoles la mano en el momento en que iniciaran su difícil camino hacia el Cielo. Dios quiera que Musu viva muchos años, pero desgraciadamente no pinta nada bien, y esa despedida suya, solita, entrando en la ambulancia para ir a un “Holding Centre”… Recuerdo también tantas casas en cuarentena vistas en Sierra leona y las miradas de esos hombres y mujeres… Miradas como la que imagino en los ojos de la madre de Musu. Solo me queda llorar, rezar, y compartir con vosotros esta historia para que juntos nos comprometamos a ayudar a niñitas como Musu, para que tengan una vida mejor. Por Musu…

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"Je suis Charlei", a veces

Por: J. Lorenzo 20-01-2015

No todo el mundo ha pasado la Revolución Francesa,

cosa que no siempre se aprecia en París, Oslo o Navalcarnero, pongamos por caso. Es decir, que no todos pueden disfrutar en sus países de los valores que aquella trajo consigo. Pero quienes sí nos llenamos la boca con la libertad, la igualdad y la fraternidad, a veces olvidamos que hemos tenido que legislar también para asegurar que su uso y disfrute no atropelle ni a individuos ni a colectivos.

Por eso, je suis Charlie, a veces. Lo soy cuando está en cuestión la defensa de la libertad de expresión, base sobre la que se asientan las democracias; y no lo estoy cuando se utiliza para hacer de ella un saco roto en el que cabe amparar bajo su manto insultos y descalificaciones. Si comparto que no se debe hacer mofa por la condición sexual o raza, ¿por qué reírme de los dioses en los que miles de millones de personas fían su existencia sobre la tierra? Si están penados los insultos racistas en los estadios, los comportamientos homófobos o la negación del Holocausto, por ejemplo, ¿es razonable remover con un lápiz los fundamentos en los que se basan algunas creencias? ¿No hay un poco de ensoberbecimiento intelectual en ello desde el ombligo del Primer Mundo? Claro que incluso si esto fuese así, nunca justificaría una reacción violenta, cuanto menos salvajes asesinatos como los que acabamos de presenciar en Francia. Tampoco en Irak, Pakistán, Nigeria… El único lápiz que puede acabar con estas confrontaciones es el que se use en las escuelas. Si la educación es fundamental para salir del subdesarrollo material, también lo es para trepar por ese lápiz y salir del lodazal espiritual en el que chapotean los fundamentalistas en nombre de un Dios que es la antítesis de lo que practican. Esa tarea educativa debe concernirnos a todos, y más cuando la emigración trae en su exiguo equipaje convicciones religiosas muy arraigadas. Hay que ayudar a integrarlas en sociedades democráticas, donde la laicidad no es –no debe ser– enemiga de la religiosidad. 

Recuerdo aquel loable intento de la editorial SM con un libro de religión islámica. La pedagogía cristiana al servicio de la educación de musulmanes, y con los parabienes de sus representantes. El sueño duró hasta que despertaron los fundamentalistas. Los nuestros. 

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Puñetazos

Por: Alfonso Carcasona 17-01-2015

Va Francisco y dice:

la libertad de expresión y la libertad de religión son dos derechos humanos fundamentales, y se arma el Belén.

Los partidarios de una libertad de expresión sin límites (bueno, sin limites distintos a los que ellos aceptan) se han puesto de uñas con las últimas declaraciones del Papa, en las que apuntaba que  “Creo que esto sea lo principal sobre la libertad religiosa: hay que hacerlo con libertad, sin ofender, pero sin imponer, sin matar”.  Me permito apostillar a Francisco en el sentido que eso es lo principal, no solo en cuanto a la libertad religiosa, sino en cuanto a cualquier libertad.

En esa entrevista de la que los medios titulan “el papa se quita la careta y limita la libertad de expresión” o “pon tus barbas a remojar…”, Francisco también dice “La libertad de expresión –prosiguió–: cada uno tiene no solo la libertad, el derecho; tiene también la obligación de decir lo que piensa para ayudar al bien común”. Impecable, ¿no? Ahí está la clave: los medios de comunicación tienen una obligación, no solo un derecho: contribuir al bien común. Los derechos tienen aparejadas obligaciones, y las obligaciones conllevan derechos. Violar, olvidar, ocultar la obligación desvirtúa el derecho. 

Otros apuntan a la inoportunidad de estas declaraciones. Je suis Charlie vs Je ne suis pas Charlie. Tercer extracto de la declaración del Papa (el más obvio, pero desafortunadamente esto quieren olvidarlo los tertulianos ilustrados): “no se puede ofender, hacer la guerra, matar a un hombre en nombre de la propia religión; en nombre de Dios. A nosotros, lo que está sucediendo ahora nos sorprende. Pero siempre pensamos en nuestra historia. ¿Cuántas guerras de religión hemos hecho? Piense usted en la noche de San Bartolomé ¿Cómo se entiende eso? También nosotros hemos pecado. Pero no se puede matar en nombre de Dios. Eso es una aberración. Matar en nombre de Dios es una aberración”.

 

Ofender es el germen de la violencia. Yo insulto a tu madre, y tu me das un puñetazo. Me levanto y te doy dos (o me los da tu hermano). Y de ahí a las barbaridades que vemos hoy, pues solo los pasos que Uds. quieran poner.  ¿Dice el papa que el cristiano debe responder con el puñetazo? ¿Que está bien darle un puñetazo? No, lo que dice es que insultar provoca violencia. Y quien no lo vea, está ciego. Y para eso vino Jesús a la tierra, para curar a los ciegos. ¡Bien Francisco!

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SOÑÉ

Por: Santos Urias 15-01-2015

Hoy soñé agradable.

 Soñé que viajaba por el mundo con los ojos abiertos, viendo no sólo los paisajes y los maravillosos monumentos que salpican la geografía, sino contemplando también los corazones. Personas que como pequeños museos encierran los tesoros del Creador. Gentes diferentes, con diferentes rostros, con diferentes tonos de piel, con diferentes lenguas, con diferentes religiones, con diferentes culturas y tradiciones. Gentes que expresan el valioso mosaico con el que Dios ha querido sorprender a la humanidad. He visto trabajadores, niños y niñas vestidos con sus sonrisas, trovadores de calle, y rifadores de dulces. He leído las historias que contagian el respeto, la admiración, el afecto. En mi sueño brillaba el sol y la lluvia; no sé si hacía frio o calor y caminaba descalzo.

Soñé también con velas, con velas encendidas, expresión de la vida, de la ofrenda, de los muertos, de los resucitados, símbolo común de la luz que nos alcanza. Templos de colores, pero sobretodo de calores, donde te sientes a gusto, confortable, donde el silencio forma parte de la música interior.

Soñé sin odios, sin rencores, sin divisiones ni lamentos. Hasta el dolor yacía sumergido en un abrazo, en una caricia, en un beso. Por qué el dolor está, pero el beso lo subyuga.

No sé si despertar. Quiero soñar bonito porque sé que es posible. Sé que he viajado, que he reído, que he visitado tantos museos con nombre propio: Lara, Juan, Ahmed, Irina, José... Quizás siga durmiendo unos años. 

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La estrategia de la evidencia

Por: J. Lorenzo 12-01-2015

Nunca sabe nada y nunca espera nada.

 De distinciones que le afecten a él, aclaro. Tampoco ahora, cuando Francisco acaba de designarle cardenal. Aunque es muy humilde, no puede ocultar la satisfacción, más que nada por lo que supone de reconocimiento a un pasado, a una trayectoria sacerdotal y episcopal ejemplar. También a su labor intelectual –“¿de dónde saca usted el tiempo para escribir?”, le dijo el Papa durante la visita ad limina del pasado año–. Y le brilla en los ojillos la disponibilidad a colaborar con un Pontífice con el que se siente muy identificado. Quiere ayudarle –y se le nota mucho– a acercar a toda la Iglesia el horizonte de futuro en que se ha empeñado Bergoglio.

Ricardo Blázquez tampoco esperó ser un día el obispo que descabalgó al cardenal Rouco de un omnipotente tercer trienio. Fue ese carácter austero, de no aspirar más que a servir, lo que despertó la curiosidad primero y estima después de un grupo de hermanos que le propuso para sacrificarse. Se inmoló en aras de la comunión, queriendo ser un bálsamo, ofreciendo colegialidad, caminando a la par que otros pastores. No todos creyeron que ese era el momento para esa actitud, pero haber intuido otra cosa era no conocer a la persona.

Pero sí resultó ser un eficaz antinflamatorio que rebajó la hinchazón con las autoridades y descongestionó el espíritu atribulado de no pocos grupos cristianos. La evidencia caía por su propio peso. Si la palabra talante ha vuelto a recuperar su dignidad, se le puede aplicar a este abulense como una de sus grandes cualidades. Era un pastor al estilo del Evangelio antes de que decidiésemos etiquetarlos con un “made in Francisco”. Volvieron a verlo sus hermanos, con mayor claridad, hace casi un año, cuando se lo reconocieron con un segundo mandato al frente de la Conferencia Episcopal. Ahora Francisco, como hiciera con Fernando Sebastián, rompe los pronósticos y le señala con el dedo. Cuando se le pase el rubor congénito de aquellos que no quieren destacar por no ofender al vecino, se volverá a apreciar que este hombre no tiene más estrategia que la evidencia de ser, fundamentalmente, bueno. 


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Reconciliarse con el pasado.

Por: Dolores Aleixandre 12-01-2015

En el mes de Febrero vendrá a España

 Michael Lampsley, un religioso anglicano australiano que fue activista en Sudáfrica contra al apartheid. Presentará su libro Reconciliarse con el pasado. Un camino desde la lucha por la libertad hacia la sanación  (Ed. San Pablo). En 1990, tres meses después de la liberación de Nelson Mandela, el gobierno liderado por de Klerk le mandó un paquete con dos revistas religiosas. Una de ellas tenía una bomba muy sofisticada que explotó cuando Lapsley la abrió: perdió ambas manos, un ojo y tuvo quemaduras graves. Una vez superado el trauma y con unos garfios en lugar de sus manos, empezó a trabajar en el Centro de traumas para víctimas de la violencia y tortura en Ciudad del Cabo, una organización que colaboró con la Comisión por la verdad y la reconciliación dirigida por el arzobispo Desmond Tutu. Su itinerario personal es el de alguien que ha conseguido transformar su tragedia personal en una invitación a la paz y al perdón.

"El recorrido para superarlo, afirma,  es dejar de ser una víctima para pasar a ser primero un sobreviviente y luego un vencedor, es decir, recuperar la capacidad de actuación". "Me di cuenta de que si hubiera estado lleno de odio, amargura y deseo de venganza, no habrían matado mi cuerpo, pero me habrían matado el alma”.

Una personalidad y un libro excepcionales.  Un discapacitado capaz de sacudir y remover conciencias.  Una víctima que convierte su trauma en un camino de sanación para otros.  Un modo de reaccionar ante las pérdidas que las convierte en ganancias. 

Unos garfios en lugar de manos dotados del poder de curar heridas y diseñar caminos de superación.  Un rostro privado de uno de sus ojos que mira con bondad y no con rencor. 

Una existencia derribada por la violencia pero que, en vez de quedarse estancada en la autocompasión y la queja, se yergue y se entrega al proyecto de poner a otros en pie.

 

 

 

 

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JE NE SUIS PAS CHARLIE

Por: Jose Maria Marquez Vigil 12-01-2015

Si un día Jaimito, muy graciosito, restregara una loncha de bacon

por la cabeza de Ahmed en el recreo delante de todos los niños del Cole para que se rían, probablemente estaría haciendo daño a Ahmed en lo que él considera lo más sagrado… Si Ahmed quisiera hacer justicia, pero sabiendo que Jaimito es más fuerte y popular, y que la Sociedad le ampara, podría ocurrir desgraciadamente que este Ahmed fuera un loco fanático, y que esperase escondido a Jaimito a la salida del Cole para apuñalarle por detrás…

Está claro que no son acciones comparables en absoluto ni es defendible la respuesta de Ahmed. Pero no debemos olvidar que Jaimito, amparado en su fuerza y en esos valores que amparan la “libertad de expresión de sus ideas”, se mete con lo que, para Ahmed, es sagrado… Ahmed va muchísimo más lejos y en su fanatismo ataca un valor aún más sagrado: la vida humana.

Frente al cadáver de Jaimito sentiremos compasión y sufriremos desgarrados por la injusticia y el terrible dolor que trae consigo un asesinato. Pero “Je ne suis Jaimito” aunque admito que lo he sido… He de reconocer para mi vergüenza que, cuando era un chaval, dibujaba en el Cole caricaturas de mis compañeros y les hacía poemas que pudieron llegar a ser muy dañinos. ¡Y lo siento tanto! La falta de respeto no es el camino, y es por ello que en estos momentos en los que lo más fácil es “ser Charlie”, yo no quiero ser Charlie, ni pienso que debiéramos proclamar todos que lo somos...

Me autodenomino Cristiano, aunque reconozco que no puedo estar más lejos de esos fanáticos que en Andalucía “golpean literalmente a sus cofrades” para conseguir llevar a hombros una imagen de la Virgen del Rocío, o para tocar al Cristo de turno en la Semana Santa… Supongo que ésta puede ser una de las razones que llevarían inicialmente al Islam a prohibir las imágenes de sus ídolos…

Pero repitiendo que no comparto ese culto a las imágenes o a los becerros de oro, tampoco creo que el camino esté en pintarles bigote o reírnos de los que encuentran sus fuerzas en estos ídolos de piedra o de metal, aunque no compartamos sus ideas. “Quien siembra vientos, recoge tempestades”. El camino es el respeto, y es por eso que “Je ne suis pas Charlie”.

Entre tanto, este mismo fin de semana, los fanáticos de Boko Haram han usado como bombas humanas a dos niñitas, dos de esas estudiantes que hace varios meses secuestraron en un Colegio y que ya hemos olvidado… Las hicieron estallar en pedazos en un mercado matando a varias personas, incluyendo por supuesto a estas niñas que nunca volvieron a ver a sus familias.

No se ha visto a ningún mandatario occidental en Nigeria. Supongo que pensarán que en Africa se come bastante peor que en Paris…

Creo que hay que luchar contra el terrorismo islámico, que tanto daño nos ha hecho… Pero el camino no es justificar a Charlie, como tampoco lo fue justificar a los “BBA” (Bush-Blair-Aznar) para atacar Irak contrariando las advertencias de las Naciones Unidas, ni lo es humillar a los presos en Afghanistan, ni publicar con impunidad las matanzas de líderes como Bin Laden o Gadafi… Hay que luchar contra el terrorismo, pero mientras no demos una vía de escape a Ahmed cuando se sienta herido en lo que considera sagrado, no estaremos apoyando realmente los valores democráticos que en 1789 vieron la luz en la misma ciudad en la que este fin de semana  tanta gente era Charlie.

 

Yo no soy Charlie, pero puestos a elegir lo que soy, me identifico mucho más con esas niñitas secuestradas, separadas de sus familias y cruelmente inmoladas por el fanatismo islámico. JE SUIS NIGERIA!

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Jóvenes y vida pública por Blanca Carcasona

Por: Alfonso Carcasona 10-01-2015

Hoy en día ser político está peor visto que

 ser colocador de tazas en una tienda de souvenirs. Cada vez que alguien está discutiendo con otra persona en un bar, no hace falta más que agudizar el oído y nos daremos cuenta de que hablan de la subida del IVA, de la salida del euro o de la mala gestión de Rajoy. La política es un oficio en decadencia que necesita ser rescatado urgentemente por todos los que creemos en la humanidad. ¿Qué ha podido pasar para haber llegado a este punto? La desconfianza en nuestros representantes. Eso es, aquella seguridad que se gana con sudor y lágrimas y se pierde en un suspiro.

A finales de diciembre, los miembros de la generación del 97 recibieron una acreditación de su participación en el censo electoral  para las elecciones generales del 2015. En un año estarán votando algo en lo que sus mayores aborrecen, algo en lo que no creen porque desconocen. La mayoría votará en contra de un partido más que a favor para mantener la tradición española. Otros votarán para poder tomarse un selfie justo antes de introducir el sobre en la caja, ¡ya son mayores! Van a votar a un partido del que probablemente desconozcan su programa electoral y en el que seguramente no estén de acuerdo al 100%. Será porque tendrán solo 18 años, pero lo más triste es que señores y señoras de 40 o más se encontrarán en la misma situación. ¿Qué es lo que les diferencia a ellos de los adultos hechos y derechos? Que tienen mucho camino por recorrer, mucho mundo por conocer y todas las herramientas en sus manos para mejorar la situación.

 

Quizás las nuevas generaciones políticas sean capaces de sumar una buena política para España, más allá de lo que restan los políticos de ahora al criticar en vez de solucionar. El país necesita un aire nuevo, un carácter más parecido al de los modelos de referencia mundiales. Es el momento de sacar a la luz la verdadera preparación de la juventud y de enterrar bajo tierra los “relaxing cup of café con leche” de Ana Botella, ¡que se note la carga escolar que se le impone a los alumnos! ¡Los españoles SABEMOS hablar inglés, francés y si nos apuras mandarín! Y no solo en cuanto idiomas es necesario demostrar nuestra valía. Estamos en una era de creatividad y a eso no nos gana nadie, ¿y sino, quién hace los mejores anuncios de televisión? Pues esa creatividad se podría aprovechar en la política. El bipartidismo necesita una profunda reforma, o quizás una sustitución, quién sabe, eso lo dejaremos a manos de nuestros futuros pensadores. Lo que está claro es que si seguimos desprestigiando este oficio, solo llegarán a él iletrados, España saldrá del euro, la peseta volverá, se romperá el libre comercio con la Unión Europea y nos convertiremos en habitantes de un país tercermundista.

Blanca Carcasona

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Capelo abulense

Por: Juan María Laboa 10-01-2015

¿Por qué el papa Francisco

ha creado cardenal a Ricardo Blázquez, un candidato no impensable pero no esperado? ¿Por su activa y amigable colaboración en la revista Communio? ¿Por su prólogo al libro Meditación sobre la Iglesia, de Henri de Lubac?; ¿Por su pertinaz paciencia demostrada como obispo auxiliar o como vicepresidente en la Conferencia gobernada por Rouco? ¿Por su especialización en el románico palentino?¿Por su arrojo tranquilo en Bilbao? ¿Por su labor de bolillos con los Legionarios? Por su valentía al prestarse a ser presidente de la Conferencia por primera vez ante el asombro fanfurriñado de su predecesor? ¿Por ser neocatecumenal sin parecerlo?

“Un tal Blázquez”, en expresión jesuítica de Javier Arzallus, se ha presentado siempre como un sacerdote de pueblo que terminaba ganando la confianza de quienes no acababan de verlo. Olegario le aceptó en Salamanca; Suquía, que no era conciliar, puso en sus manos la cátedra del Vaticano II de San Dámaso, Rouco, con carácter poco parecido, asumió que fuera su auxiliar; los de Bilbao terminaron por poner la txapela en sus manos y los de Valladolid no terminan de creerlo. Sin embargo, no es diplomático ni trapichero, ni conspirador.

Parece sumiso, pero tiene genio, que solo se nota por la cara con los labios apretados y los pómulos ligeramente inquietos, gesto que desaparece enseguida. Posee un sentido del humor y de la ironía notable, capaz de superar tensiones y situaciones inesperadas. Es buena persona, está al tanto de lo que se publica y me dicen que reza.

Algunos dicen que no tendrá fuerzas ni ganas de renovar esta Iglesia nuestra tan quebrada, pero creo que se precipitan al no darse cuenta de dos aspectos importantes. El nuevo cardenal es sinceramente conciliar, sabe lo que es y significa una Conferencia episcopal y lo asume sin problemas. Por consiguiente, en el nuevo período felizmente iniciado por él, habrá diálogo, discusión y decisiones consensuadas en el Ejecutivo y en la plenaria. Y buen ambiente interno, necesario para que trascienda al exterior.

 

Termino planteando una pregunta presente en muchos de nosotros. ¿De quién se fía este papa cuando nombra o crea para esta Iglesia española? No parece que utilice los cauces habituales, por ejemplo, la Nunciatura, pero sean quienes sean, da la impresión de que pertenecen a la nueva mayoría episcopal y que, por consiguiente, apuestan por una Iglesia más dialogante, más participativa y más acorde con el papa. Todo está por hacer todavía y las circunstancias urgen, pero parece que contamos ya con algunos mimbres.

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El significado del Belén

Por: Alfonso Carcasona 06-01-2015

La llegada de sus majestades los Reyes Magos de Oriente marca el final de las fiestas de Navidad.

La actual tradición de colocar un pesebre en nuestras casas nació hace casi 800 años en Greccio. Allí se acercó Francisco de Asís, unos días antes de Navidad, y pidió a un amigo que organizase en la montaña un belén viviente. 

Desde entonces, las iglesias, los colegios, e incluso alguna ciudad y ayuntamiento, compiten en tener el belén más llamativo, invirtiendo en algunos casos buenas cantidades de dinero. También las familias cristianas engalanamos nuestros hogares con un conjunto de figuras más o menos extenso, más o menos creativo. Los que tenemos niños pequeños podemos utilizarlos a modo de catequesis, como se hacía en el Medioevo con las pinturas o esculturas. A medida que van creciendo el tamaño de los belenes se va reduciendo, hasta acabar en el Misterio, si acaso.

Leyendo la vida del santo, me ha llamado la atención el motivo por el cual Francisco pidió que se “montase” el belén. No fue para iniciar la bonita tradición que ha perdurado hasta nuestros días, ni por supuesto, para darse un capricho. La verdadera razón fue para poder “… sentir corporalmente, ver con sus propios ojos, la falta de confort y las necesidades del bebé que acababa de nacer…” Francisco quiso ver en su pesebre como “… se le daba a la simplicidad el lugar de honor, cómo era exaltada la pobreza, cómo se elogiaba la humildad, como en Greccio nacía una nueva Belén…”

Reconozco que nunca había mirado el pesebre de esa manera. Nunca había buscado en él la simplicidad del acontecimiento: la indefensión con la que viene Dios al mundo. Jesús no puede nacer de una manera más humilde, con más incomodidades. Eso es lo que quiso ver, sentir, Francisco al pedir que se representase la Natividad. No buscó figuras napolitanas, ni complejas construcciones, ni ricos ornamentos. Pidió a simples campesinos que figurasen el nacimiento en las frías montañas umbranas (imagino que el 25 de diciembre el tiempo sería gélido en Greccio).

Hasta hemos perdido el oremus discutiendo si de verdad había un buey y una mula en el nacimiento… si  nació en diciembre o en cualquier otro mes. Si había muchos o pocos pastores. Si los Reyes Magos existieron y una estrella les guió…

Hagamos que de nuestro hogar nazca cada año un nuevo Belén. Miremos al pesebre con ojos que nos permitan sentir su función: recordarnos cómo vino Jesús al mundo, su simplicidad, su pobreza, su humildad.  

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LOS INTOCABLES

Por: Jose Maria Marquez Vigil 01-01-2015

Conocí numerosos intocables en Calcuta,

 hace ya una veintena de años. Eran la casta inferior de la India, realmente superiores por goleada a todos los demás por su capacidad de supervivencia y ese brillo especial que solo puede ofrecer el que nada tiene que aparentar. También había visto la famosa película de los Intocables de Elliot Ness Pero ahora he conocido en Sierra Leona, y yo mismo me he convertido durante este corto viaje, en uno de tantos Intocables por el Ebola.

Con más de 20.000 infectados durante los últimos meses en Sierra Leona, Liberia y Guinea, la enfermedad sigue extendiendo sus mortíferos tentáculos, sobre todo en Sierra Leona, donde me encuentro en estos momentos pasando el cambio de año. Feliz año nuevo!, dice la gente amable y sonriente. Not touch, please! es nuestra seca respuesta tratando de mostrar afecto en el rostro pero separando nuestras manos para que no queden a la vista. Nunca antes había tenido esta sensación Ni con los seropositivos en los años 90, cuando aún no se sabía mucho sobre la transmisión de la enfermedad, ni con casos de lepra o incluso cólera. Pero si realmente queremos disfrutar de un Feliz 2015 y de los años venideros, la respuesta debe seguir siendo ese seco y distante Not touch!.

Viajábamos hoy desde Lunsar, una de las ciudades que ha sido más afectada por el Ebola en las últimas semanas, para venir a Kabala, en el Nordeste, donde un conductor de autobús acaba de traer hace 5 días el primer brote de Ebola. Los pasajeros del autobús están en cuarentena, sin poder salir de sus chozas, mientras el conductor y su asistente, después de haber dado positivo ambos (en el test del Ebola, se entiende) están ahora internados en un Centro de Tratamiento rodeados de esos sanitarios de todas las nacionalidades con disfraz de astronauta que nos hemos acostumbrado ya a ver en las noticias.

Por el camino íbamos viendo las secuelas del Ebola en numerosos poblados, y la mas perceptible a primera vista, las escuelas cerradas por el Ebola Se habían cerrado en Agosto para evitar el contagio, aunque teóricamente se abrirían en Enero para retomar el curso con unos meses de retraso. Pero ya sabemos que no va a ser así. Probablemente 2014-15 vaya a ser un año perdido en el currículo educativo de este paíen NO vías de desarrollo. Este año no se licenciaran nuevos médicos, ni ingenieros, ni profesores, ni aprenderán a leer miles de niños, ni seguirán avanzando en sus estudios tantas niñas que pronto se verán forzadas al matrimonio, y cada año educativo es una tabla salvadora que podría cambiar sus vidas Por supuesto que entre tanto los niños juegan en los poblados y se tocan en vez de estar estudiando sentados en sus pupitres... ¡Creo que esta medida es un tremendo error!

Y veíamos otras secuelas del Ebola... Enormes Centros iluminados, muchos de ellos vacíos, que en medio de la oscuridad africana más bien parece que nos encontramos frente a esos Encuentros en la Tercera Fase de Spielberg

Los casos sospechosos de Ebola son llevados a estos Holding Centre, donde los sospechosos esperan durante varios dias para verificar la evolución de la sintomatología. Ni que decir tiene que, cualquier enfermedad, y en particular la malaria que presenta unos síntomas aparentemente idénticos, pueden enviar a muchos "inocentes" de cabeza al patíbulo en esta nueva caza de brujas. Muchos de estos centros mas que "holding centres" parecen "infecting centres" en los que alguien puede entrar con malaria y salir con Ebola, por supuesto en una caja de madera... Esa es una de las causas de extensión de la epidemia! Si yo mismo tuviera fiebre estos días, me atiborraría a aspirinas y hielo para disimular la fiebre y escapar de alguno de estos morideros... Y supongo que más de uno pensará lo mismo.

Cuando un caso pasa de ser sospechoso a "confirmado", le envían a un centro de Tratamiento. Se trata de unos centros que se están construyendo a decenas, que cuestan una millonada, pero que en realidad son "Centros de NO Tratamiento del Ebola" ya que en los Países en los que el Ebola está presente, no esta sin embargo presente el tratamiento. Se trata la temperatura, hidratacion o hemorragias del paciente, pero no el Ebola! Si sobrevive, el motivo puede estar más cerca del "Ave María" que le han rezado que del Antibiótico suministrado...

¿Y qué pasa con los familiares o gente sospechosa de haber estado en contacto con un caso confirmado de Ebola? Se les confina en su choza en cuarentena, colocando una cinta roja alrededor. A menudo quedan familias enteras ahí encerradas compartiendo sus vidas en una pequeña choza de unos pocos m2...

Por supuesto que los fallos de todo este procedimiento son muchos y evidentes...

- Como antes explicaba, el sospechoso preferirá esconder sus síntomas ante el miedo a ser contagiado en un "holding centre". En este periodo contagiará a unos cuantos...

- Los así fallecidos por el Ébola sin diagnosticar son enterrados por sus familiares que limpian el cadáver... El contagio sigue su curso.

- El que sobrevive al Ébola vuelve a su casa pero aún puede transmitirlo durante 3 meses mediante el semen. No es nada improbable que en este tiempo contagie a su mujer.

- Y por supuesto, como pude observar el otro día frente a mis ojos, la Abuela del bebé que quedó huérfano le limpia las caquitas con un trapo con grandes posibilidades de contagio.

Con pases especiales seguimos viajando por el país y cada pocos kilómetros nos obligan a bajarnos del vehículo para lavarnos las manos mientras nos toman la temperatura. En una hora he dado 35.6, 36.5, 37.2 y... 33.5! Por supuesto una vez más aparece un nuevo enemigo en escena: la chapuza africana! Imagino que las baterías de ese último termómetro pueden haber estado alimentando el transistor del Agente de salud que me miraba tan circunspecto.

Las grandes ONG y Agencias de cooperación siguen construyendo nuevos "holding centres" y "treatment centres" en cada ciudad por la que el Ébola ha pasado ya, mientras los antiguos Hospitales siguen en ocasiones cerrados... Un gasto probablemente innecesario! Mientras tanto los cooperantes de nivel se pasean por el país en helicóptero para no contagiarse en los caminos. Y haciendo cálculos no es difícil adivinar dónde está yendo el dinero del Ébola... Numerosos helicópteros conducidos por pilotos rusos, Centros de Tratamiento que nunca serán estrenados y Millones de euros gastados en prevención... Prevención para nosotros, para que no nos infecten, lo cual por supuesto está muy bien... Pero el verdadero tratamiento del Ébola sigue brillando por su ausencia...

Entre tanto los habitantes de estos países se siguen contagiando y lo que es aún peor, mueren ahora de otras enfermedades que no pueden tratar en los hospitales cerrados, ¡o de pobreza! Tantos afectados, no infectados, que no pueden seguir trabajando, produciendo, o que han perdido a sus padres...

Con estos son con los que estamos trabajando por medio de los misioneros... De un modo austero y directo, aunque por supuesto... "NOT TOUCH"

 

Quizá el próximo año... ¡Feliz 2015 con muy pocos abrazos pero muy buenos deseos!

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Felicitaciones digitales

Por: Alfonso Carcasona 01-01-2015

Sin duda se habrán dado cuenta

 de que cada año disminuye el número de tarjetas de felicitación. Desde un punto de vista ecológico probablemente será algo bueno, ya que lo mismo que antes se decía de puño y letra en un derivado de la resina, hoy se puede escribir en un email y enviarlo a tus personas queridas.

Hasta ahí todo bien. Sin embargo, la facilidad en la composición y envío de las felicitaciones están acabando por desnaturalizarlas. Hoy recibimos un texto que nos gusta, o una felicitación curiosa, la adoptamos como nuestra y en un segundo se la enviamos a toda nuestra libreta de direcciones. O las publicamos en Facebook, que con eso no hay ni que enviarlas. Despersonalizadas a tope, estas felicitaciones no creo que cumplan su función: acordarse de quien las recibe. Para desearle el bien a alguien, al menos habrá que visualizarle, ¿no?

Mi amigo Jesús se quejaba el otro día de que nadie le había llamado en Nochebuena. No tiene ordenador ni smartphone, así que ni siquiera recibe el spam de la compañía eléctrica felicitándole las fiestas. Los que somos “afortunados” por poseerlos recibimos decenas o cientos de emails o mensajes en el tablón de Facebook con imágenes, textos o videos compuestos por personas o máquinas distintos al que nos lo envía. Ya hay hasta programas que le meten tu nombre para que parezca que el que los manda se ha molestado un segundo en dedicártelo. 

Esta Nochevieja los sms, whatsapp, emails y Facebook volverán a hacer su agosto. Recibiremos ese ¡Feliz 2015! sin corazón, sin alma. Las llamadas de teléfono habrán desaparecido (hasta que alguien invente un programa que imite tu voz, marque a tu lista de direcciones y felicite el año nuevo en tu nombre). Incluso estando cerca de la persona a felicitar lo haremos por mensaje de texto. Es gratis y queda constancia, sin el mayor esfuerzo. Sólo mejorable en el caso de que desaparezca la moda de felicitar.  

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