Martes 21 de Noviembre 2017

CANCIONES PARA LA INOCENCIA

Por: Santos Urias 29-12-2014

Oigo el último disco de U2, canciones para la inocencia.

Mientras miro la foto de Alba pegando su rostro a la mejilla de su madre. Once años y ahora puede verla cada dos meses. La cárcel no es una buena guardería. Allí los juegos están siempre amañados y suelen perder los mismos. Y los cuentos vienen con humo de evasión y noches en vela mirando a los techos. Pero ahora la sonrisa de las dos me devuelve a la inocencia. El ungüento del cariño nos hace mejores, el beso inesperado nos recrea y nos libera. Ya no puedo tocar más abajo, me confiesa su madre, y esa mirada cómplice entre ellas me dice que el viento está cambiando. Un viento racheado que limpia y purifica.

Otra amiga que como los ríos de estación aparecen y desaparecen, me envía una foto amarrada con su bebe de apenas un año. Siempre dando tumbos, bebiéndose las aceras, esnifándose los minutos. Ahora está mucho más tranquila. En su abrazo parece que una pequeña luz saliera de entre sus rostros. Es la Navidad más feliz de mi vida, me confiesa. Sus caras parecen esa nieve virgen, copos de vida en los surcos pedregosos. Y su beso es el beso de la inocencia, beso de ternura que despierta la belleza.

Todos lo minutos nos ofrecen sus canciones. Es la música de la vida, de las historias construidas con el cemento de la piel. Canciones para la inocencia, que se miran en los niños que son y que hemos sido. Canciones para recuperar el sentido y el sentir. 

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Donde nace el Niño

Por: Alfonso Carcasona 24-12-2014

Cada año nos damos cuenta de que las Navidades son más laicas.

Y los cristianos nos desesperamos. Las ciudades de Occidente antes se adornaban con pesebres, con coros que paseaban por las calles cantando villancicos que recordaban la natividad del Señor, con motivos en los que el Niño estaba presente. Se representaban obras teatrales, se celebraban conciertos en su honor... Y hoy parece que todo eso no es más que parte de la Historia.

En Madrid, un católico confeso alcalde retiró, o enmascaró de manera que quedaban irreconocibles, de las luces que engalanaban las principales calles las palabras Navidad, Nacimiento, Niño, Jesús… para sustituirlas por otras que, significando parcialmente lo mismo, trataban de sustituirla: solidaridad, belleza, armonía... 

Hoy difícilmente recordamos el porqué de esta fiesta, junto a la Pasión, la más importante para los cristianos. La hemos sustituido por el becerro de oro, en su más cruda expresión: el consumismo. En estos días nuestra atención se centra en las compras, a las comidas y a las bebidas. ¡El anuncio más solidario es el de la lotería! 

Y sin embargo, Jesús está cada día más presente en nuestra ciudad. No hace falta que los políticos, que los medios de comunicación, nos lo recuerden ¡Jesús está presente en el sufrimiento que nos acompaña en estas ciudades laicistas! Lo está en esas calles donde desafortunadamente cada día pernoctan más hermanos. Lo está en esos asilos donde se aparca a los que ya no producen más que gasto. Lo está en esos barrios donde los niños carecen de casi todo. Lo está en aquel vecino que está solo, en aquellos hospitales… 

Y lo está no solo aquí, sino en todos aquellos sitios en los que se sufre. ¡Y nosotros podemos estar en esos pesebres, no solo admirarlos desde fuera!

En definitiva, no nos quejemos. Tenemos la ciudad, el mundo entero, engalanados para nosotros. Está preciosa si, como dice el Principito, sabemos mirar con los ojos del corazón.

 

¡Feliz Navidad!

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NAVIDAD

Por: Jose Maria Marquez Vigil 23-12-2014

"¡Qué rollo!"

Otra vez navidad con tanta comida, compras, regalos…”

Así empezaba el otro día su homilía nuestro querido Juan Mari en esa misa que nos reúne mensualmente a varias familias en la calle Alenza…
“¿Qué es para vosotros la Navidad?, nos preguntó a continuación…”

Poniéndolo en meditación se me mezclan tantas ideas, tantos conceptos diferentes, tantos sentimientos contradictorios…

Aunque ya sé que no tiene nada que ver con su origen etimológico, disfruto al encontrar la palabra “Vida” y la palabra “Dad”, contenidas ambas en “Navidad”.

Pero fonéticamente me suena mucho más parecida a la palabra “Novedad”, y ahí es donde más chocan las palabras de Juan Mari: “Otra vez…”. Porque ya sabemos que Navidad es Nacimiento, pero el Nacimiento es algo nuevo, no una repetitiva estación del año con esa gran mochila a cuestas de ritos y tradiciones que la pueden llegar a ocultar bajo su peso, como aquellos enormes fardos de los que nos hablaba el Maestro en las Escrituras…
¿No nos gustaría a todos volver a nacer? ¿No nos gustaría que la Palabra naciera en ese inhóspito pesebre que es nuestro corazón, para ahí crecer y transformarnos? ¿Y vamos a conseguir todo eso con las comidas, las compras, los regalos…? Y si no estamos de acuerdo, ¿no querríamos volver a nacer “esta vez”, y cambiar la tradición de una vez por todas?

Celebramos el Nacimiento de Jesús y ese mensaje de Paz y Amor. Esta tradición la instauró hace ya 800 años el Santo de Asís, otro que tampoco pisaba a menudo los grandes almacenes ni restaurantes… ¿No es entonces contradictorio celebrarlo como lo celebramos?

Es como si una marca de “Manzanilla” decidiera darse a conocer en la Diada y tratara de imponer la tradición de beber sus vinos ese día en las Ramblas, todos vestidos de Flamenco y bailando Sevillanas… No creo que tuviera mucha aceptación popular, y aunque la tuviera, las autoridades se encargarían de acabar con ese tipo de iniciativa.

¿Porqué aceptamos entonces los que nos autodenominamos cristianos que ese Papa Noel vestido de rojo “Coca Cola” protagonice los festejos junto al cava y los turrones?

La crítica va para mi, que no he sido capaz de enfrentarme al establishment navideño, pero me encantaría encontrar una tabla salvadora a la que agarrarme en este naufragio, ¡y no la veo por ningún lado!

“Desde Eva hasta María”, fueron las siguientes palabras que escuché en Alenza, y que me hicieron volver a reflexionar en otro camino totalmente diferente…

Las tradiciones nos presentan también a esa Eva rubia de Botticelli, que nada tendría que ver con la Eva verdadera, probablemente mucho más próxima a la Mona Chita. Y tal vez sea también aquí donde estamos perdiendo la batalla… Al hablar de esas rubias parecidas a las Angeles de Victoria Secret saboreando manzanas con gran exquisitez frente a serpientes parecidas a la boa del libro de la selva, es probable que dejemos de conectar con las nuevas generaciones que, con más conocimiento histórico y rigor científico, rechazan a la costilla de Adán, y no encuentran tampoco “la salvación” en la Navidad que les hacemos vivir…

Por supuesto que les entiendo… Desde pequeño me he preguntado siempre todo, concienciado por un padre que ponía todo en duda. Recuerdo como mi padre nos relacionaba los partos de una virgen y su prima “la estéril”, y conectaba todo aquello con la extraña visita de unos Magos venidos de Oriente, y las enseñanzas que ambos frutos, San Juan y Jesús, trajeron al mundo varios años más tarde… Con mucho respeto, mi padre nos hacía plantearnos la presencia en esta escena de una posible inseminación artificial por parte de seres superiores, y como ello no cambiaba el mensaje ni su alcance.

Yo no sé cómo debemos hablar de Eva o de María a estas nuevas generaciones, pero si tengo claro el concepto que encierra esta transición, del homínido que se quiere independizar de la Naturaleza, del “Edén”, que decide ser “dios” y plantar su manzano para tratar de sobrevivir a la ley natural, y su evolución hacia el cristiano que rechaza ser Dios poniendo el énfasis en el amor al prójimo (y por supuesto a Dios como algo más grande que él…). Ese es el paso al que debe llevarnos la Navidad, y tal vez no lo consigamos con las comidas (¿las nuevas manzanas?), ni por supuesto las compras y regalos…

 

Despertándome de mis muchas conjeturas, Juan Mari concluía con esas palabras tan reconfortantes: “¡No estás solo!”. Ese es claramente el mensaje…

¡Feliz Navidad!

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¿Evangelizamos?

Por: Alfonso Carcasona 21-12-2014

Bajaba una tarde a la oficina en coche

 cuando en una emisora musical he oído un anuncio publicitario de un juego de mesa, “La alegría de la fe”. Me ha llamado la atención, es un buen anuncio, en el que imagino que en una especie de trivial se interroga a los jugadores acerca de cuestiones relativas a la fe.

Una buena manera de evangelizar, he pensado. Y además, sin complejos, anunciándolo como un juego educativo más, en un buen momento para hacerlo, previo a la consumista campaña de Navidad. Ya que no se puede evitar que se enardezca el consumo confundiéndolo con el fondo de las fiestas, utilicémoslo al menos para educar en la fe, para evangelizar.

Sin embargo, me he quedado completamente frío con el final del anuncio. Por solo ¡¡¡¡49 euros!!!!, vamos, al alcance de cualquier bolsillo. Ya imagino a la mayor parte de los hogares españoles gastando una buena parte del presupuesto de regalos familiares en un juego de mesa.

Investigo un poco, pensando que quizá el juego este comercializado por alguna organización no demasiado vinculada a la Iglesia, o alguna asociación que vele solo por la salvación de familias pudientes. O quizá el juego es supersónico, con complicado algoritmos, o una programación de software y un hardware de ultimísima generación. Quizá esté embebido en unas Google glass, o en un Smartphone, o en una tableta. El marketing podría consistir en evangelizar a través de las nuevas tecnologías, integrando la doctrina en instrumentos más sofisticados, de manera que sean muy atractivos para el joven agraciado con el regalo.

Pues nada de eso. Simplemente es un tablero con un dado, un reloj de arena y tres fichas, junto con el taco de preguntas y respuestas. Indicado para niños desde 7 años y adultos, dice la publicidad en la web.

 

Ah! ¿Y quien lo vende? Nada de organizaciones particulares. Ni más ni menos que la Conferencia Episcopal Española. ¿A quién nos dirigimos? ¿Qué mensaje estamos lanzando? ¿Qué buscamos? Parece que ganar dinero, y si además alguien aprende algo pues estupendo. Además de lo importante,  equivocarnos con el mensaje, –en mi humilde opinión-, creo que se venderán muy pocas unidades, y que la reacción será la contraria a la esperada. Ni siquiera un poco de demagogia diciendo que el 100% del resultado se aplicará a alguna buena obra…

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PRESUNTAS IMPLICADAS

Por: Dolores Aleixandre 16-12-2014

Abraham engendró a Isaac,

 Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá…” En medio de tantos varones que parecen irse engendrando unos a otros, la genealogía de Jesús según san Mateo  nombra a cuatro mujeres antes de María. “Serán mujeres intachables y virtuosas - pensamos - dignas antepasadas del Mesías”. Pero al acercarnos a ellas,  menudo  sobresalto: las cuatro presentan indicios de comportamientos reproblables que justificarían su imputación en causas varias: Tamar, por disfrazarse de prostituta y acostarse con su suegro para conseguir descendencia (Cf.Gen 38). Rahab, prostituta “de plantilla” (lo de Tamar fue coyuntural), pactando un trato de favor con los espías israelitas. Rut, por pertenecer al  peligroso gremio de mujeres moabitas, sospechosas de  inducir a idolatría a los israelitas que eran unos santos (Cf.Num 25). Betsabé por bañarse tan fresca en su terraza, tentando así al rey David, otro santo (Cf.2Sm 11-12). La cuatro salpicadas por asuntos vergonzosos, las cuatro merecedoras de imputación por conductas delictivas.

 

Y el Hijo de Dios, manteniendo inexplicablemente su decisión de domiciliarse entre nosotros, de pertenecer a esta raza de presuntos imputados que somos, cada cual con nuestras historias más o menos turbias. Empeñado en ser en medio de nosotros el Inocente,  el que carga con la corrupción del mundo.

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La tonta de Forbes

Por: Jose Maria Marquez Vigil 15-12-2014

Bueno, en realidad la llaman la lista...

Sale constantemente en los medios, y supongo que todo el mundo la ojea... ¿Con qué objetivo? Por supuesto que 8.000 millones de habitantes de este planeta estamos a años luz de estar o conocer a los que están, y no creo que entre en nuestros planes ni si quiera a medio o largo plazo…

¿Tal vez sea por envidia de los que aparecen allí? En nuestra Sociedad de Consumo en la que “tanto tienes, tanto vales…”, la lista de Forbes podría ser como la Liga del Macho Alfa en la que solo los que están más arriba están llamados a ser... ¿A “ser” qué?

Aunque nunca he pisado un Restaurante “estrellado” por la guía Michelín, imagino que en esa clasificación se tiene en cuenta la calidad del producto, la imaginación de la cocina, quizá aporte algo de valor la ubicación y el diseño del Restaurante y la atención del personal… Según tengo entendido (y hablo desde la más absoluta incultura gastronómica) probablemente se valorará un resultado, fruto de un compendio de “virtudes” gastronómicas, estéticas, etc. No tendría mucho sentido hacer una lista en la que aparezcan los 10 Restaurantes en los que pelan mejor las patatas, pero si el que ofrece una tortilla más apetitosa. Y en el caso de “la tonta de Forbes”, a mí me parece que se queda también a medias, ¿no? Tan solo refleja dónde se pelan mejor las patatas, pero… ¡faltan aún tantos ingredientes para una buena tortilla!

En el 95 tuve la enorme suerte de conocer a una Santa. Con simples ropajes, comiendo alimentos sencillos y poco elaborados, viviendo austeramente a pesar de la enorme fama que tenía y el dinero que podía mover, podías ver, palpar incluso, el brillo en la mirada de la Santa de Calcuta. La Madre Teresa ejemplarizaba una de esas frases que tantas veces hemos escuchado sin prestar gran atención: “No es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita”. ¿Lo hemos pensado alguna vez realmente en todas sus consecuencias? Parece obvio que si no necesitas disfrutar de grandes lujos, la caída será más suave… Pero… ¿Y si no necesitas ningún tipo de apego incluidos los amigos, la familia, la pareja…? No puedo dejar de recordar ahora dos citas… “Y el rico se marchó entristecido porque tenía muchos bienes”. Y esa otra que nos invita a dejar a “su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas, e incluso a sí mismo”.

Volviendo a la lista de Forbes, yo diría que nos muestra simplemente un medio, la riqueza, como si fuera el fin en sí mismo. ¿Para qué querríamos tener una fortuna? Para ser así ricos, poderosos, depender de nosotros mismos y regalar también esa independencia a nuestros descendientes, y a los descendientes de nuestros descendientes, y a los… Esto parece la imagen de un espejo frente a otro, que nunca se acaba… ¿Y puede este juego adjudicarnos directamente independencia, libertad y con todo ello felicidad? No creo que seamos inmensamente más libres cuanto más tengamos sino que, a partir de un importe relativamente discreto, a años luz de los “billions” con los que compiten los “Forbianos”, nuestros apegos pueden ya empezar a esclavizarnos, hacernos perder la libertad de decidir, de hacer, de vivir… El grado de insatisfacción que le puede producir a un “Forbiano” perder en Bolsa ese 10% de su riqueza que nunca iba a tener necesidad de usar en toda su vida, puede ser equivalente a la alegría o grado de satisfacción del niño que buscando en la Basura se encuentra con una garrafa de plástico prácticamente intacta…

La “tonta de Forbes” no va tanto de felicidad, ni probablemente contiene muchas sonrisas, ni es un canto al amor sino al ego… Pero ya nos decía San Juan de la Cruz: “Al atardecer de la vida, seremos examinados en el amor”. Eso es lo que realmente cuenta, y esa “la lista más lista” a la que debemos aspirar.

“Pobre Cristina” cantaba Sabina. Me despido tarareando algunas de sus estrofas, a ver si así se me queda algo…

“Era tan pobre 

Que no tenía más que dinero, 

Besos de sobre 

Herencia de su padre naviero. 

(…) 

Sólo yo sé que dice la pura verdad 

Cuando jura que toda su fortuna daría 

Por echarse un noviete aburrido y formal 

Por entrar de oficiala en una peluquería. 

(…) 

Corazón tierno, 

Los dueños del verano la miman, 

Pero el invierno 

No se lo saca nunca de encima, 

Con su cara de dólar 

Ha amortizado varios maridos, 

Pero siempre está sola 

Poniéndole una vela a cupido.

(…) 

Nadie le advierte 

Que al cielo no se va en limusina, 

Qué mala suerte 

Que no acepte la muerte propinas. 

(…) 

Vale más ser la hija de fulano de tal 

Que la niña mimada de los ojos de “Ari”. 

Pesa tanto la sombra de papá Superman, 

Míralo en esa foto organizando un safari.”

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COMO EL AGUA

Por: Santos Urias 15-12-2014

Unas amigas van a hacer profesión perpetua en unos días.

 Sus compañeras me dijeron que escribiese algo, que les estaban haciendo una especie de libro donde recordar ese itinerario de personas, de encuentros, de trabajos que han ido acompañando su vocación. Nuestra vida es un cúmulo de rostros, de lugares que conforman lo que Dios ha ido modelando con sus manos tiernas y firmes, como el barro en manos del alfarero. Qué bonita imagen: un artífice que crea, que sueña un proyecto, que nos hace prolongación de sus manos. Masha, Kristin, Kathrin: cada una con su carácter, con su mirada, con sus fragilidades y sus fortalezas, con un barro que ellas han dejado modelar para ser el recipiente de la gracia, fuente de la luz y de la vida.

Recuerdo una vez en los Pirineos ante la majestuosa visión de la naturaleza, rocas que parecían esculturas imposibles; el agua que se derramaba como el sudor de Dios, constante, repetida, cincel húmedo y certero. La belleza como fruto de la paciencia, de la humildad, del cauce que a través de los años ha ido construyendo su obra.

Así nuestras vidas. Así vuestras vidas. Consagradas en la sencillez, en la humildad, en la paciencia, en ser instrumento del Espíritu para un mundo con sed de infinitud.

Gracias. Y que podamos seguir recordándonos, como decía el Santo, que Dios es y eso basta. 

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Pásalo

Por: Alfonso Carcasona 15-12-2014

Sorprende estos días la noticia de que dos partidos políticos

 se están peleando por la propiedad intelectual de un sms. Ya es curioso que se enzarcen en una cosa tan banal, por no llamarlo de otra manera, como es la redacción de una palabra y su envío telefónico. 

“Molestar vende” es el motto de un conocido publicista de hoy, seguido por una de las personas más importantes de en mi vida (si me permiten el excursus). Sin duda, tiene razón. Ese sms no solo molestó a un partido, a una buena parte de la sociedad española, que tuvo que asistir durante una jornada de reflexión anterior a unas elecciones generales a hechos vandálicos de los que nos hemos olvidado. “Pásalo” convocaba a escraches ante las sedes del PP, a manifestaciones y reuniones prohibidas por la ley electoral en el día de la jornada de reflexión. Uno de los objetivos de los terroristas el día anterior era el de desestabilizar nuestro sistema democrático, y a fuerza que lo consiguieron. El error de los dirigentes del momento en la comunicación no tuvo parangón, con la respuesta de la entonces oposición. A nadie le importó colaborar con el objetivo de los asesinos, en pro de sus intereses personales. No hubo grandeza de miras, lo que no sorprende, desafortunadamente.

Hoy, diez años más tarde, nuestros periódicos vuelven a insistir en el error. Y todo a cuenta de una riña estúpida que, de recordarse, podría ser una buena oportunidad para analizar si nos equivocamos entonces, aceptando aquel proceder. Pero no, diez años más tarde lo que nos sigue importando no es el fondo de aquel “pásalo”, sino sólo el efecto.

Lo que en cualquier sociedad debería ser reprobable, cuando menos moralmente, y no sé yo si jurídicamente, en la nuestra es objeto de sacar pecho y reclamar la autoría del mismo. Entonces y diez años después.

Que si fue Rubalcaba o Iglesias. Que si el Psoe o el hoy Podemos. En ninguno de los casos parece edificante enviar hordas de gente a las sedes de tu contrincante. Y menos en la jornada de reflexión de unas elecciones generales.

Pero hoy son portada de los periódicos y abren noticiarios. Y los partidarios de cada uno intentarán arrimar el ascua a su sardina, sin cuestionarse si el fondo esta o estuvo bien. Sin preguntarse cual hubiese sido su actitud o respuesta en el caso de que se lo hubiesen hecho a ellos. País…

 

 

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Gratuidad

Por: Alfonso Carcasona 06-12-2014

Hoy se celebra en el mundo

el día internacional del voluntariado. La estadística oficial dice que en España alrededor del 30% de la población dedica parte de su tiempo a esta actividad. 

El otro día nos acompañó en san Egidio un joven que quería iniciarse en esto del voluntariado. Los padres se lo habían confiado a uno de nuestros amigos para que lo introdujese en este mundillo, a ver si le gustaba. Bueno, a ver si le gustaba porque el colegio había tenido la feliz idea de valorar la participación de sus alumnos en alguna actividad social.

Y yo discutía con otra buena amiga acerca de si este es el camino. Por supuesto que mejor que hacer nada, que estar pensando en el siguiente gadtchet a comprar, el videojuego o en el programa de televisión tumbado a la bartola. Acercarse a actividades de voluntariado siempre está bien. Pero yo le pregunté… ¿es este el camino? Parece que es el mejor, o al menos es bueno. Pero, ¿es el camino?

Perdonen Uds. el circunloquio enrevesado de mis preguntas retóricas anteriores.

Me explico, o al menos lo intento. “Voluntariar” es dar tu tiempo, dar tu ser, fundirte con la persona a la que te ofreces. Hacer desaparecer tu yo, para ser tú. Eso que es fácil de hacer con tus seres queridos, aprender a hacerlo con tus hermanos menos conocidos. Ya que no somos capaces de hacerlo en la vida cotidiana, al menos intentémoslo durante ese breve espacio de tiempo que dedicamos al día/semana/mes.

Voluntariado debe ser sinónimo de gratuidad. Dar  todo sin esperar recibir nada a cambio. Ni un punto positivo, ni un crédito en tu formación, ni un gracias o un por favor. Aceptar el desplante, la mala cara o el insulto. Francisco apuntó que la verdadera felicidad se encontraba precisamente ahí, en la paciencia infinita, en el no esperar nada, ni siquiera de los que te quieren. De esta manera se aprecia de verdad una sonrisa, un abrazo un “nos vemos”.

Por eso, queridos lectores, me pregunto si, siendo el mejor camino, es el camino. No se si me explico…

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